miércoles, 19 de diciembre de 2007

La impunidad del contaminador.

... por Carlos Martínez

La tardía recepción del constitucionalismo en el Reino de España acarreó algunas teóricas ventajas, la propia Constitución de 1978 en su artículo 45artículo 347 bis que castigaba, por primera vez en nuestro ordenamiento, con penas de cárcel y multa la contaminación del medio ambiente. Este delito “ecológico” pasó con con un enunciado muy similar al Código Penal de 1995, pomposamente renombrado como el “Código Penal de la democracia”. A pesar de esta tipificación y de la creación de servicios como el Seprona y Fiscalías especializadas en medio ambiente, las sentencias condenatorias por delitos ecológicos son más raras y escasas que el lince ibérico1. establece que las Administraciones Públicas deben velar por un medio ambiente adecuado y preveía, incluso, que para esta protección se utilizase el Código Penal. Este mandato constitucional no se plasmó hasta la promulgación de la Ley Orgánica de 25 de junio de 1983 de reforma urgente y parcial del Código Penal, en la que se introdujo el

La reciente sentencia de la Audiencia Provincial (AP) de Alicante que absuelve a empresarios y a altos cargos de la Confederación Hidrográfica del Segura es una muestra más de las múltiples resoluciones judiciales que dejan sin castigo a contaminadores, siendo el caso de la empresa minera Boliden el más paradigmático de todo ellos, en el que el proceso penal ni siquiera se llegó al juicio oral, archivándose la causa en fase de instrucción.

En el caso de la sentencia sobre la contaminación del río Segura continua con la línea de otras sentencias dictadas en juzgados catalanes por la cual los vertidos peligrosos en río ya contaminado previamente no es delito por que no es posible el daño medioambiental donde no hay biodiversidad. En la sentencia de la AP de Alicante , el tribunal constata que "a finales de los años noventa, el río Segura a su paso por la provincia de Alicante presentaba un grave estado de contaminación" derivada fundamentalmente de la depuradora de la ciudad de Murcia. El río "se había convertido en esos años en un colector de aguas residuales por los vertidos procedentes de los ayuntamientos y diversas empresas". Así el tribunal se adhiere a la defensa del empresario Ramón Pajares Manresa que esgrimió "Allí [al cauce del río Segura] vertía todo el mundo", declaró el industrial. Esta tesis, al parecer, aceptada por la judicatura, es una sentencia de muerte para nuestros ríos y humedales, de forma que se va contaminando y/o desecando gradualmente hasta que se alcanza una situación de degradación irrecuperable que comporta la irresponsabilidad del contaminador.

La sentencia también se preocupa por la pureza del principio acusatorio del proceso penal y achaca a la jueza de instrucción iniciar una causa “generalista”. La audiencia crítica que en la resolución por la que se inició el procedimiento penal "no se identificó en el auto persona física o jurídica sobre la que existan indicios de criminalidad con relación a los vertidos que finalmente constituyeron el objeto del proceso", algo que es lo común en los procedimientos penales. Además, el tribunal manifiesta en la sentencia que "desconoce la notitia criminis, la descripción fáctica o el contenido indiciario que justifique por qué inicia de oficio la instructora el presente procedimiento", declaración sólo comprensible en el caso que los miembros del tribunal no conozcan el río Segura a su paso por las tierras alicantinas, pues lo que resulta ininteligible es como un río pueda llegar a tal grado de contaminación sin que las administraciones públicas y los tribunales muevan un dedo, a pesar que la normativa, teóricamente, impide que se llegue a esta situación. En una situación similar se encuentra el río Júcar, si se continúa permitiendo los vertidos y se retraen más recursos de su caudal se llegará al un punto de no-retorno en el que no se tendrá ningún reparo en verter al río pues este se encontrará ya muerto.

Los magistrados de la AP de Alicante no se contentan con absolver a los imputados y contaminadores confesos, sino que condenan en costas a las organizaciones ecologistas que ejercieron el derecho a la acusación popular. Condena que debería ser algo excepcional pero que el Tribunal base en una supuesta “temeridad” de los grupos ecologistas.

Uno de los colectivos condenados “Ecologistas en Acción” han hecho público un comunicado considerando que “la Sala al dictar sentencia no ha sido ecuánime y ha hecho completamente suyos los argumentos de las defensas, obviando por completo nuestros argumentos. Mediante sentencias tan lamentables como la presente la independencia del sistema judicial queda en entredicho y se lanza un mensaje claramente intimidatorio a los colectivos de defensa del medio ambiente y claramente tranquilizador a los responsables de la contaminación del río Segura”. También han anunciado que interpondrán contra la sentencia un recurso de casación ante el Tribunal Supremo.

Siempre hay razones técnicas para fundamentar la absolución, tanto procesales: vulneración de derechos del imputado en la fase de instrucción (Ojalá todos los ciudadanos españoles y emigrantes tuviesen el mismo derecho de defensa que han tenido los imputados de estos delitos). O cuestiones referentes a la naturaleza del delito ecológico, pero el problema esencial no es técnico, sino de clase social. La cuestión principal es ¿quién esta sentado en el banquillo?

Las desigualdades sociales tienen un fiel reflejo en los tribunales, ni en ellos se imparte justicia (su función es aplicar la ley), ni siquiera la aplicación de la norma se realiza de forma independiente de quien es juzgado, los jueces no tienen los ojos vendados como la mujer que representa a la justicia. De forma que tiene infinitamente más posibilidades de ingresar en prisión cometiendo el mismo delito un pobre que un poderoso.

El delito ecológico, al igual que los delitos fiscales, contra la Seguridad Social o contra los derechos de los trabajadores, son tipos penales que sólo pueden cometer las clases dominantes y más adineradas, por ello estos tipos no tienen una redacción clara y precisa sino que el núcleo esencial de prohibición viene acompañado de todo tipo de cautelas y garantías en favor del delincuente. Por ejemplo, todos los delitos citados son “normas penales en blanco” que requieren para su comisión una previa infracción de otra norma, lo que implica necesariamente serios problemas de integración e interpretación. En el caso de los delitos ecológicos, también son varias las administraciones con competencia en la materia lo que complica el asunto. A lo que hay que añadir la cuestión de las posibles responsabilidades de los funcionarios que han permitido la actividad. Y por último, y para rematar la dificultad de dictar una condena, el obstáculo del aplicación del principio “non bis in idem” que impide que una infracción sea castigada dos veces, de forma que algunos empresarios buscan ser multados administravamente para evitar un posterior proceso penal.

Los contaminadores, además de la salvaguarda legal, también cuentan con la simpatía de muchos Jueces y Fiscales que no los ven como unos “delincuentes primarios” sino que más bien se les considera como unos benefactores sociales pues crean puestos de trabajo y que la degradación natural que causan sus empresas son el precio que hay que pagar por el progreso2.

Dada la inutilidad del llamado “delito ecológico” muchos son los juristas que desde una visión supuestamente progresista y amparándose en el principio de “intervención mínima” piden su desaparición del Código Penal y que quede la protección del medio ambiente en el ámbito del derecho administrativo sancionador.

Otros autores como , Hormazabal Malaree entiende que en el caso de los delitos ecológicos nos encontramos ante un derecho penal simbólico: “ El derecho penal entra a cumplir una función simbólica dejando inmunes ciertos comportamientos ilegales y castigando otros que sirven para encubrir dicha inmunidad. El derecho penal se constituye en ideología encubridora de una realidad que revela comportamientos criminales en una capa social que queda al margen de la estadística y de la carrera criminal... La función simbólica del Derecho penal se reduce simplemente a una reafirmación del Estado en sus valores. Cuando el Estado entra a proteger un bien jurídico, está fijando a partir de esa protección pautas de conducta... Los defectos en la criminalización, en la medida en que hacen que la ley penal no tenga una vigencia efectiva, esto es, que no constituyan criminalidad, la dejan reducida a una presencia testimonial, sin consecuencias reales efectivas. Con una ley penal simbólica, el Estado se autoconfirma en su naturaleza esencialmente coercitiva y encubre su falta de capacidad para dar solución a un conflicto social”3.

No seremos nosotros quienes nos sumemos al manido recurso de reclamar al gobierno más prisiones y más presos ante cualquier problema, pero si que es urgente e imprescindible una profunda revisión del sistema penal español, el que cuenta con el porcentaje más alto de presos por habitante de los países de la OCDE, lo que hace más incomprensible como conductas tan graves y repudiadas socialmente como la destrucción de un cauce fluvial queden impunes.

Notas:

1 Se pueden consular las estadísticas judiciales en la siguiente página del Instituto Nacional de Estadística: http://www.ine.es/inebase/cgi/um?M=%2Ft18%2Fp420&O=inebase&N=&L=0

2Por ejemplo, el ex-presidente de la Sala Segunda del Tribunal Supremo José Augusto de Vega Ruiz escribe: “Todo delito merece ser perseguido. Pero en estos casos, por el interés colectivo que se persigue y por los daños que se puedan producir, ha de extremarse la vigilancia. Es el fiscal, y lo ha dicho el Fiscal Beltrán Ballester, el que debe proceder a una exquisita vigilancia, a una implacable actuación acusatoria. No arrasando la industria, pero sí dando tiempo al tiempo, en prudente espera, para que los medios técnicos se perfeccionen y la sociedad se conciencie”. De Vega Ruiz, J.A “El delito ecológico” Colex 1994 , pag 23.

3 Hormazábal Malarée, H., El delito ecológico. Trotta. Barcelona. 1992. Pags. 58 y ss.

Volver a Pakistán.

...por Abel Ortiz

El país que se inventó, financió y alentó, para debilitar a la India, y a Gandhi, durante el proceso “descolonizador” que llevaron a cabo los británicos recién terminada la segunda guerra mundial, asegurándose plato y tajadas, lleva, prácticamente desde entonces, desangrándose. Ciento setenta millones de personas, la inmensa mayoría musulmanes, viven prisioneros en un estado que se concibió como teocrático y que en la práctica está gobernado por una dictadura militar “amiga”, (con un muy reciente estado de excepción) esta si, con armas de destrucción masiva y varios conflictos regionales en marcha.

Pakistán acoge, por si fueran pocos, la mayor población de refugiados del mundo, procedente del fronterizo Afganistán, en un goteo continuo e incesante desde que los soviéticos decidieron enterrar su imperio en una guerra tan estúpida como la que ahora mantienen los estadounidenses y sus amiguitos. Entre los dos países un tráfico habitual de armas, drogas, espías, mercenarios, y soldados, convierten la región en uno de los lugares más peligrosos del mundo.

De Islamabad a nuestro Disney World particular, lejos de las minas, los bombardeos, los marines y los talibanes, los matrimonios obligatorios, la miseria en todas sus variantes, hay algo más que algunas horas de avión. A Ceuta llegaron recientemente ciento veinte pakistaníes, todos hombres, las mujeres y niños ni siquiera tienen esa “oportunidad”, cruzando medio mundo, sin dinero y sin papeles. Miren el mapa. Para llegar a Ceuta desde Pakistán, en esas condiciones, hay que hacer un viaje que nadie en este occidente insensibilizado haría ni loco. Huyen de una dictadura, de la guerra, del infierno. Un infierno en buena media, si no en toda, creado por occidente para servir sus “intereses”. Al llegar a Ceuta fueron recluidos en un centro de internamiento, detenidos. La puerta de Eurodisney al alcance de la mano, quizá el sueño de enviar a casa algún dinero, de empezar una nueva vida con los mismos derechos que los habitantes del bunker occidental. Que ingenuidad.

Al intuir que iban a ser enviados de vuelta a su país escaparon del centro y se refugiaron en un pequeño bosque junto al pantano del renegado. Cuarenta policías, con nocturnidad, fueron a por ellos. Una vez detenidos, tras un breve paso por otro centro, fueron trasladados al aeropuerto de Málaga. De allí a Islamabad. Repatriados. La ONU, la comunidad internacional, los gobiernos democráticos, los países avanzados, el fondo monetario, el banco mundial y demás inventos, cuentos, validan y suscriben estas actitudes, siempre dentro de la legalidad. Pero…. ¿Que mierda de legalidad es esta?

www.radioklara.org

El PSOE sigue la política exterior del PP y "apoya totalmente a Israel"

...por Agustín Velloso

El ex presidente Aznar se hizo tristemente famoso hace cuatro años cuando decidió unir su destino al del presidente estadounidense Bush en la guerra de agresión contra Iraq.

Las mentiras, tópicos y frases supuestamente ingeniosas que son una mezcla del machismo político y del españolismo rancio que caracterizan a Aznar, han resurgido en estos días con la novedad de que no las ha emitido él -aunque las comparta al cien por cien- sino Miguel Ángel Moratinos, ministro de Asuntos Exteriores del gobierno de Zapatero, líder del Partido Socialista Obrero Español (PSOE).

Poco antes del comienzo de la guerra contra Iraq, Aznar dijo que "en un conflicto, España sabe con quién ha de estar y estará con sus amigos, con EEUU". Esta malhadada confusión mental es la misma que padece Moratinos y que hace pública la agencia EFE el 15 de noviembre pasado: "España, modestamente, cual sea la situación, estará al lado de Israel".

La misma agencia añade que "el titular de Exteriores ha asegurado que quienes le conocen saben que el compromiso 'de amistad, de ayuda y de compromiso' en favor de Israel para que 'viva en paz y seguridad' es 'absoluto y total'."

Lo mismo que se dijo entonces respecto de Aznar hay que decir hoy respecto de Moratinos:

Uno y otro deberían saber que España ha de estar del lado de la legalidad internacional. Aznar (y Moratinos) no es libre de escoger tan malas amistades mientras sea presidente (ministro) de un Estado miembro de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Ésta no ha autorizado la agresión de Estados Unidos (ni las agresiones israelíes a naciones árabes: Palestina, Líbano, Iraq, Siria). Tampoco autoriza la partición de Iraq (en el caso de Palestina se trata del muro, de los asentamientos y de la ocupación de territorio, Jerusalén incluida). ¿Nos vamos a aliar con un Estado que ha sido condenado por la Corte Internacional de Justicia por violar la ley internacional? (Israel tiene el récord mundial de violaciones de la ley internacional y de resoluciones de la ONU). Aznar y Moratinos han olvidado el historial delincuente de su amigo y no quiere ver el presente de muy probable reincidencia (Israel amenaza a esos países árabes y a Irán también).

Al parecer hay una tendencia entre los líderes políticos españoles -y europeos, sin olvidar a los estadounidenses, por supuesto- de referirse a Israel con reverencia, servilismo, olvido total de las obligaciones propias de sus cargos y sin miedo al ridículo.

Es inimaginable que un líder de la izquierda oficial española declare, por ejemplo, que apoya totalmente el proyecto bolivariano de Venezuela hacia el socialismo. Además de que ese proyecto habría de ser atractivo a los que se definen como socialistas, con ese país nos une historia, idioma, idiosincrasia, religión, sangre y lo que se quiera añadir.

Sin embargo, el socialista Moratinos echa todo el peso de España -menos mal que reconoce que es modesto- a favor de un país que viola desde su nacimiento hace 60 años la ley internacional, con el que tiene relaciones diplomáticas hace 20 y poco más en común como no sea el intercambio militar y de armamento; que es un Estado paria no solamente para mil millones de musulmanes sino para gran parte del mundo, que mata y roba a diario en Palestina, que es el principal aliado -mejor dicho, cómplice- del otro gran delincuente a escala planetaria, Estados Unidos; que acaba de agredir a Líbano donde ha dejado miles de muertos y de bombas en situación de explotar, que amenaza a Irán, que ha estado y está implicado en guerras -abiertas y secretas- por medio mundo: Nicaragua, Colombia, Sudáfrica, Iraq; que tiene armamento nuclear, que condena al genocidio a los palestinos mediante un bloqueo único en la historia de la humanidad por aplicarse a una población refugiada, la cual está explícitamente protegida- en teoría nada más, obviamente- por la ley internacional, etc.

Sin duda Israel le ha exigido por los canales convenientes una expresión pública de apoyo de España. No cabe pensar que Moratinos, que es machaconamente presentado ante la sociedad española como experto conocedor del mundo árabe desde hace años, además de buen amigo de sus habitantes, de repente, motu proprio, ha olvidado la historia israelí y ha cambiado de amistades, justo ahora que Israel intenta, una vez más, en esta ocasión en Annapolis, mostrarse ante la opinión pública mundial no como el agresor impenitente que es, sino como un socio en la paz.

Es preciso acudir al pasado reciente para explicar el renovado amor entre el PSOE y el sionismo. Hace poco más de un año, el 20 de julio de 2006, Moratinos acudió a un desayuno del Foro Nueva Economía con destacados empresarios sionistas. Uno de éstos, Mauricio Hatchwell, según informó El País al día siguiente, manifestó "la indignación" de los judíos españoles ante unas declaraciones realizadas la víspera por el presidente del Gobierno: "Son declaraciones anti-israelíes y antisemitas y no las podemos aceptar".

Se refería al leve juicio -por no decir cobarde- de Zapatero sobre la guerra de Israel contra Líbano, que describía como "uso excesivo de la fuerza", algo que cualquier estudiante de bachillerato de la asignatura de Ciudadanía, Ética, Religión o similar, identificaría sin problemas como crimen de guerra.

Por si las declaraciones de un ciudadano particular no hubiesen impresionado al ministro, el entonces embajador de Israel en España, Víctor Harel, según el mismo diario, le dejó bien claro que "las manifestaciones de protesta por los ataques al Líbano convocadas anoche en varias ciudades -"en las que está incluido el partido del Gobierno", precisó- "son un premio al terrorismo islámico". A esto añadió: "las relaciones [entre España e Israel], aunque estemos en el vigésimo aniversario, no creo que estén para nada en su mejor momento. Hay aquí críticas muy duras, muy injustas para Israel, que van más allá del consenso de la UE", lamentó Harel.

Si se deja de lado ahora la injerencia de los sionistas en la política española, además de la mala educación y el desprecio mostrados hacia el ministro, el PSOE y la sociedad española -sobre lo que no hay protestas patrióticas ni artículos de opinión contra los sionistas en ese periódico ni en otros medios como sucede con Chávez-, se observa que las andanadas citadas han tenido un efecto educativo en Moratinos.
La concesión de dos de los premios Príncipe de Asturias de 2007 al Museo del Holocausto (ojo: el antiguo y finalizado de los judíos a manos de los nazis, no el actual y en activo de los palestinos a manos de los sionistas) y al escritor Amos Oz no fueron más que la demostración de que ha aprendido la lección y al tiempo la preparación de la opinión pública para la reciente afirmación a los cuatro vientos de que España apoya "total y absolutamente" a este país.

El ministro es uno de los firmantes de las cartas de apoyo a la candidatura de Yad Vashem al premio Príncipe de Asturias a la Concordia 2007. Entre los firmantes destacan los archiconocidos valedores de los derechos humanos, en especial de los que se niegan a los palestinos, Shimon Peres, Benjamin Netanyahu, Vicente Fox, Kofi Annan, Hillary Clinton e Israel Meir.

Con las acciones de estos faros del humanismo contemporáneo se podría llenar un museo de los horrores, con sala de torturas, testimonios de masacres, grabaciones de niños partidos en trozos por misiles, historias de familias enterradas vivas en sus casas al ser derribadas por excavadoras y otras muestras de concordia judeo-cristiana y tan principescas, que no es de extrañar que un señalado ministro del PSOE se muera de ganas de añadir su firma a las del grupo de proponentes al premio.

Aunque parece que a Aznar no le van mal las cosas, todo su dinero y sus amistades no le servirán para borrar su nombre de la lista de presidentes malditos, lugar donde tiene asegurado un elevado puesto a perpetuidad. Su partido, así como los diputados que aplaudían sus mentiras y sus bravuconadas en el Congreso de los Diputados, pasan -injustamente- algo más desapercibidos.

Moratinos prefiere la amistad de los sionistas a su buen nombre, allá él. El que quiera, que lo acompañe, pero no tiene derecho ni autoridad para embarcar a todos los españoles en una política ilegal y nefasta.
Lo que a día de hoy apenas resulta llamativo es que el PSOE imite sin pudor la política exterior del Partido Popular y diga en público que apoya totalmente a un Estado delincuente en sus políticas de extrema derecha. Lo que apenas sorprende es que ningún militante devuelva el carné del partido. Después del papel español en Líbano, ahora Israel ¿qué tal PSOI: Políticos Sometidos y Obedientes a Israel?

www.lahaine.org

“Cualquier forma de creencia que no se cuestiona puede resultar peligrosa”

Entrevista a Juanma Sánchez Arteaga

Al ser humano le gustan las cosas ‘probadas científicamente'. Así, pensar que el conocimiento se asienta sobre pilares racionales diseñados en laboratorios da mucha tranquilidad. Pero no todo está tan claro. El biólogo Juanma Sánchez Arteaga desvela en su primer libro el uso fraudulento del método científico y destapa la colección de intereses materiales y morales que esconden las ‘verdades irrefutables' de los investigadores. Lo hace repasando la historia más reciente de la ciencia, que ha avalado el racismo y la esclavitud. Su título, La Razón Salvaje (Lengua de Trapo, 2007).

Arteaga no tiene pinta de científico. Tampoco la tiene su discurso. Doctor en Biología y en pleno periplo por Brasil, duda cuando se le pregunta por qué se decidió a escribir un ensayo que dejara ‘en bragas’ los fundamentos del método científico. Sea cual fuera la razón, lo ha hecho. Y con muchos ejemplos, como la aplicación, durante el siglo XIX, de normas científicas de zoología para ‘criar’ a esclavos afroamericanos. Sucesos atroces que conducen a una pregunta:

DIAGONAL: ¿La ciencia puede ser tan peligrosa?

JUANMA SÁNCHEZ ARTEAGA: Mi libro sólo trata de contribuir a romper el mito de que las ciencias naturales están más allá del bien y del mal, que presentan superioridad absoluta con respecto a otras posibles formas de conocimiento y de interacción con la naturaleza. Cualquier forma de creencia que no se cuestiona puede resultar peligrosísima.

D.: Hay científicos que han validado verdaderas atrocidades.

J.S.A.: Existen infinidad de casos, desde Hiroshima a las biofarmacéuticas actuales. A comienzos del siglo XX se exhibía, junto a un orangután con el que compartía jaula, un ejemplar de africano joven, un pigmeo batwua llamado Ota Benga, en el zoológico del Bronx. Influyentes naturalistas y científicos de la época consideraban que aquella exhibición era verdaderamente instructiva desde un punto de vista científico.

D.: ¿Qué es necesario para generar una ciencia liberada de la lógica del dominio?

J.S.A.: La definición de esa ciencia utópica debería poder realizarse entre todos y todas, es decir, que no sólo decidan los científicos y sus financiadores, los Estados y las grandes compañías, sobre qué queremos saber y cómo queremos aplicar, entre todos, lo que sabemos. Y como decía Galeano, la utopía sirve para caminar. Pero quizá eso ya no sería la ciencia tal y como la conocemos. Quizá eso sería una anticiencia, otra cosa...

D.: En definitiva, desterrar el eslogan ‘probado por científicos’.

J.S.A.: El empleo de la frase científicamente comprobado es uno de los más manidos y burdos trucos publicitarios que pueden usarse para aumentar el efecto verdad de cualquier afirmación disparatada. A lo largo de la historia, la ciencia ha pretendido haber demostrado auténticas barbaridades.

D.: ¿No da vértigo pensar que todo postulado científico es obra humana y que, por tanto, no hay ningún conocimiento objetivo?

J.S.A.: Al revés. Eso debería estimularnos para acercarnos los unos a los otros. Me parece que hay pocas cosas tan fascinantes como intentar comprender qué es lo que el otro tiene que decir, comprender cómo desde su posición las cosas blancas pueden parecer negras e intentar llegar a un acuerdo entre los dos puntos de vista. Creo que el relativismo es la mejor fundamentación filosófica para la noviolencia.

D.: Pero hay verdades irrefutables, como que el agua hierve a 100 grados.

J.S.A.: El agua hierve a 100 grados sólo bajo determinadas condiciones de presión.

D.: Tocado. Otra crítica fácil: desdibujas las fronteras entre ciencia y religión.

J.S.A.: Desde una perspectiva histórica y antropológica, lo que llamamos ciencia es sólo un sistema de creencias relativamente reciente sobre el orden de la naturaleza, circunscrito a un período histórico y a unas comunidades humanas concretas. Con certeza, lo que llamamos ciencia se modificará y se transformará, dando lugar a nuevas formas de interpretar la realidad.

D.: Cuentas en tu libro que hay quien defiende que el darwinismo utilizaba estructuras similares a las de La Cenicienta. ¿Nos siguen contando cuentos?

J.S.A.: Si uno analiza la estructura narrativa de las teorías evolutivas más aceptadas, bajo el mismo prisma con el que los lingüistas estudian los mitos o los cuentos de hadas, la verdad es que puedes llevarte grandes sorpresas. A mí me maravilla descubrir que nuestra forma de explicarnos científicamente quiénes somos sigue tan radicada en el pensamiento mágico como lo estaba, probablemente, en los tiempos paleolíticos.

D.: O sea, que hasta las ciencias son humanas...

J.S.A.: La ciencia es sólo la transcripción histórica del diálogo entre los primates humanos acerca del sentido del mundo. La ciencia es literatura, es arte, es estética. La ciencia es tradición, es social, es política. La ciencia es histórica, es proceso, es filosofía. Sólo hay ciencias humanas, demasiado humanas.

D.: ¿No es un poco osado igualar literatura y ciencia?

J.S.A.: A mí no me parece nada arriesgado. La ciencia es sólo una forma particular de literatura, con una retórica y unos códigos narrativos muy particulares, pero una forma de literatura al fin y al cabo. Cuando uno profundiza en la historia de los conceptos científicos abandonados en la papelera de los siglos, resulta verdaderamente difícil establecer una frontera clara entre la ciencia real y la ciencia ficción.

D.: Una última curiosidad, ¿qué opinan tus compañeros científicos del libro?

J.S.A.: La verdad, a muchos científicos les cuesta tanto leer...

LA ‘MATEMATIZACIÓN’ DE LA ESTUPIDEZ

D.: El libro analiza el lenguaje que emplean los científicos para explicarse. Y, por lo que cuentas, parece que prefieren convertir algo accesible en un galimatías de acceso restringido. ¿Realmente quieren ser una sociedad secreta?

J.S.A.: Un problema que plantean los lenguajes especializados es, como en el caso de las ‘lenguas secretas’, la discriminación que imponen entre quienes tienen acceso a ellos y quienes no. Los científicos deberían esforzarse para que sus mensajes resultaran accesibles, especialmente para las comunidades que se ven afectadas directamente por sus investigaciones. Esa gente debería tener también un derecho a opinar sobre ello, ¿no es así? Es una tarea difícil, que debería complementarse con un compromiso decidido de todos en la lucha por la extensión general de la educación y el acceso democrático al conocimiento en nuestras sociedades.

D.: ¿Y cuál es la estratagema más peligrosa del lenguaje científico?

J.S.A.: La matematización de la estupidez. Pienso, por ejemplo, en la historia de la antropometría... Como decía el matemático y filósofo Whitehead, ¿acaso la fórmula es un conjuro mágico? En ocasiones, la matemática sólo sirve para dar un barniz de profundidad científica a un preconcepto, determinado por un interés. El efecto verdad de cualquier disparate aumenta exponencialmente si se presenta disfrazado detrás de una matemática aparentemente compleja. El público lego no puede hacer más que aceptar que aquella barbaridad ha sido ‘científicamente demostrada’.

La gran idea sanitaria.

...por Antonio Palomar, médico y miembro del colectivo Sumendi.

Tendemos a confundir salud, medicina y sanidad porque en los países desarrollados están muy relacionadas, pero son tres cosas bien distintas. La salud es la capacidad de adaptación al medio ambiente. La medicina es el arte y la ciencia de curar o aliviar enfermedades. Pero la sanidad tal y como la entendemos actualmente no tiene aún ni 200 años de existencia. Con la Revolución Industrial se produjo una gran crisis en los entornos urbanos. La ‘idea sanitaria’ nace en Liverpool, Londres, Manchester y otras grandes ciudades inglesas en la cuarta década del siglo XIX. La industrialización provoca una masiva emigración de gentes desde el campo a la ciudad. El pueblo se hacina en urbes insalubres que no estaban preparadas para acoger a tantos miles de personas. Las calles son estrechas y oscuras, no hay buenos desagües, las casas no tienen retrete ni agua corriente. Los trabajadores están siendo explotados con jornadas de 14 horas, salarios míseros, ausencia de vacaciones, la dieta es poco variada, el aire está contaminado, etc. Y para colmo, no hay aún buenos hospitales ni centros de salud. Cada dos por tres aparecen epidemias, hay una altísima mortalidad infantil y la esperanza de vida ronda los 40 años.

Calidad de vida urbana

Ante este estado de cosas, algunos miembros de la alta sociedad se plantearon la urgente necesidad de sanear la ciudad y mejorar la calidad de vida urbana. Pero lo más chocante es que esta revolución sanitaria no estuvo promovida ni capitaneada por médicos o profesionales sanitarios sino por gente de otras profesiones como abogados, políticos y reformadores sociales. Para atajar las epidemias se empezó por lo obvio: potabilizar las fuentes públicas, crear un buen alcantarillado público, instalar retretes en las casas nuevas, ensanchar las calles para que entrara el sol, habilitar lavaderos públicos en diversos barrios de la ciudad, etc. Todo esto unido a las primeras conquistas sindicales mejoró sustancialmente la miserable vida cotidiana de las clases bajas. Las epidemias y la mortalidad infantil empezaron a remitir y la longevidad empezó a aumentar.

La gran idea sanitaria consistió en ecologizar la ciudad, hacerla más habitable. Lamentablemente esta idea ecologista se fue eclipsando con la llegada de las vacunas y el éxito de la farmacología. Durante los dos primeros tercios del siglo XX la sanidad dejó de ser tan sanitaria para volverse más asistencial y farmacológica. Habría que esperar al empuje del ecologismo en los 60 para que resurgiera una visión más global de la medicina, el movimiento por la nueva salud pública.

www.diagonalperiodico.net

Demandan al gobierno de Brasil por violación de derechos humanos.

Represas del río Madera en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos:

Las organizaciones indígenas y campesinas del Norte Amazónico de Bolivia hemos presentado una solicitud de medidas cautelares a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, debido al atentado inminente, por parte del gobierno del presidente Ignacio Lula da Silva, a los derechos y libertades proclamados en instrumentos internacionales que protegen derechos humanos.

Los proyectos hidroeléctricos de Jirau y Santo Antonio que está implementando el gobierno de Brasil sobre un río de aguas transfronterizas de curso sucesivo internacionales tienen previsto causar serios impactos a los territorios de nuestras poblaciones, nuestra vida y nuestras costumbres. Brasil pretende implementar las represas violando el derecho a la consulta a nuestros pueblos establecido en el Convenio 169 de la OIT, que debió ser implementado a través de la consulta entre Estados, los propios estudios realizados en Brasil determinan los impactos transfronterizos de estas represas con la inundación de territorio boliviano, el incremento de enfermedades endémicas y otras, la afectación de actividades económicas, el desplazamiento de pobladores ribereños y la afectación del potencial de desarrollo de la región al inundar los afluentes donde existe gran potencial de aprovechamiento hidroeléctrico a través de pequeñas centrales hidroeléctricas.

Las comunidades en riesgo y el Movimiento de Afectados por Represas de Brasil (MAB), se han adherido al recurso presentado por las organizaciones bolivianas y de manera conjunta demandan que el gobierno de Brasil detenga la destrucción de la amazonía y sus habitantes; y al gobierno boliviano que exija al gobierno de Brasil la paralización del proceso de licitación o en su defecto que demande al gobierno de Brasil ante la Corte Internacional de Justicia por violaciones a los principios de: Buena Vecindad, Igualdad de Derechos de los Estados sobre la Soberanía de las Aguas, el Principio Precautorio, así como el Debido Proceso al haber violado la notificación y consulta previa al Estado boliviano.

¡Nuestra tierra y nuestros ríos no se venden, nuestra tierra y nuestros ríos se defienden !

movimientos.org

La Audiencia Nacional se salta incluso los pactos judiciales.

Igor Zearreta y Egoitz Fernández fueron arrestados ayer por la Guardia Civil para cumplir sendas penas de dos años por una operación desarrollada en Bizkaia en 2004. Pese a que en el juicio celebrado el pasado mes de junio se alcanzó un acuerdo para evitar el ingreso en prisión de los encausados, la Audiencia Nacional no ha cumplido su palabra.

La represión policial contra los militantes abertzales se ha recrudecido de forma evidente en los últimos meses con el continuo goteo de encarcelamientos y arrestos que se ha producido después de que el ministro español de Interior anunciara que pensaba llegar a los tres dígitos.

Con la detención ayer de Igor Zearreta y Egoitz Fernández, la Audiencia Nacional española ha dado un salto cualitativo más en esa estrategia, ya que, por un lado, no ha respetado lo acordado entre las partes durante el juicio y, por otro, no ha aceptado la suspensión de la ejecución de las penas de cárcel, solicitada por la defensa, por no ser superiores a los dos años.

Los dos jóvenes fueron detenidos ayer por agentes de la Guardia Civil a primera hora de la mañana en las localidades vizcainas de Zornotza y Derio, respectivamente, para cumplir, precisamernte, sendas condenas de dos años de prisión impuestas por el tribunal especial a consecuencia de una operación policial desarrollada entre octubre de 2004 y mayo de 2005.

Prácticamente la totalidad de los detenidos denunció haber sufrido torturas y malos tratos durante el periodo en que permanecieron incomunicados.

La operación desarrollada por la Guardia Civil afectó a una treintena de jóvenes vizcainos, la mayoría de ellos de Bilbo, aunque al final fueron procesadas 19 personas en el juicio que se celebró el 20 de junio de 2007.

Tras alcanzar un pacto entre las partes, la Fiscalía retiró la acusación contra Garikoitz Urizar, Gorka Ribadulla, Asier Arriola y Sergio Regeiro, y rebajó su solicitud de pena contra los otros quince encausados.

Penas de entre dos y cinco años

La sentencia firmada por los magistrados Fernando Bermúdez de la Fuente, María Teresa Palacios y Juan Francisco Martel se dio a conocer el 18 de julio e imponía las penas más altas, de cinco años de prisión y 27.000 euros de multa, a Amaia Urizar, Haritz Totorika, Aitziber Sagarminaga e Iker Arzeluz. Todos ellos permanecían encarcelados desde el inicio de la redada.

Otra de las encausadas, Nagore Bilbao, fue penada con dos años y siete meses de cárcel y 360 euros de multa, mientras que Inmaculada Basabe y Mikel Lizarribar fueron condenados a dos años de prisión y a la misma sanción económica.

Las penas más bajas, de dos años de prisión, fueron para Gaizka Larrinaga, Janire Couceiro, Iñaki Peña, Sonia Marín, Igor Zearreta, Leire Urrutia y Egoitz Fernández.

Según el acuerdo alcanzado, exceptuando a los cuatro que permanecían presos, el resto no debía de ingresar en prisión al no superar las penas los dos años.

Acuerdo incumplido

Pero cuando los abogados solicitaron a los jueces la suspensión de las mismas, se percataron de que el acuerdo se había roto. El 11 de diciembre recibieron la notificación de que se ordenaba la busca y captura para su ingreso en prisión de los nueve jóvenes con condenas de tan sólo dos años.

www.gara.net

El mercado ya ha dicho que las armas le ganan a lo verde.

Cualquiera que esté cansado de las malas noticias de los mercados debería hablar con Douglas Lloyd, director de Venture Business Research, compañía que sigue las tendencias del capitalismo de riesgo. “Mis expectativas son que la inversión en este sector se mantenga boyante”, dijo recientemente. Su entusiasta humor se inspiró en el dinero que entra a caudales a las compañías de seguridad y defensa privadas. Añadió: “también lo veo como un sector mucho más atractivo –y muchos coinciden– que la energía limpia”.

¿Entendido? Si buscas una apuesta segura en un nuevo mercado con potencial de crecimiento vende lo solar, compra vigilancia; olvídate del viento, compra armas.

Esta observación, viniendo de un ejecutivo en quien confían clientes como Goldman Sachs y Marsh & McLennan, merece especial atención en el contexto de la Conferencia de Cambio Climático de las Naciones Unidas, en Bali. Ahí, los ministros de medio ambiente supuestamente idearán un pacto global que sustituirá al de Kyoto.

La administración de George W. Bush, que aún obstaculiza firmes límites a las emisiones, quiere que el mercado resuelva la crisis. “Estamos en el umbral de dramáticos avances tecnológicos”, aseguró Bush, al mundo, el pasado mes de enero, y añadió: “lo dejaremos en manos del mercado, que decida la mezcla de combustibles que cumple con esta meta de manera más eficaz y eficiente”.

La idea de que el capitalismo puede salvarnos de la catástrofe climática tiene un poderoso atractivo. Le da a los políticos un pretexto para subsidiar las empresas en vez de regularlas, y cuidadosamente evade una discusión sobre cómo la lógica primaria del mercado, de un crecimiento sin fin, nos llevó, en primer lugar, adonde estamos.

Sin embargo, al parecer, el mercado tiene otras ideas acerca de cómo enfrentar los retos en un mundo cada vez más proclive a los desastres. Según Lloyd, a pesar de todos los incentivos gubernamentales, el gran capital le está dando la espalda a las tecnologías de energía limpia y, en vez, le apuesta a los aparatos que prometen sellar a los países e individuos ricos en fortalezas de alta tecnología. Las áreas clave de crecimiento en el capitalismo de riesgo son las empresas de seguridad privada que venden equipo de vigilancia y las privatizadas respuestas ante emergencias. En pocas palabras, en el mundo del capitalismo de riesgo hay una carrera entre los verdes, por un lado, y las armas y las guarniciones, por el otro. Y las armas van ganando.

Según Venture Business Research, en 2006 las compañías estadunidenses y europeas que desarrollaron tecnología verde y aquellas enfocadas a “seguridad interna” y armamento iban empatadas en la competencia por nuevas inversiones: la tecnología verde recibió 3.5 mil millones de dólares, cantidad que también recibió el sector de armas y guarniciones. Pero este año, las guarniciones de pronto se incrementaron drásticamente. Los verdes han recibido 4.2 mil millones de dólares, mientras las guarniciones casi duplicaron su dinero, recolectando 6 mil millones de dólares en nuevos fondos de inversión. Y aún no termina 2007.

Esta tendencia no tiene nada que ver con la verdadera oferta y demanda, ya que la demanda por tecnología de energías limpias no podría ser mayor. Con el petróleo llegando a 100 dólares el barril está claro que estamos necesitados de alternativas verdes, ya sea como consumidores como para la misma supervivencia de la especie. El último informe del Panel Intergubernamental de Naciones Unidas, ganador del Premio Nobel, fue descrito por la revista Time como “última advertencia a la humanidad”, mientras un nuevo reporte de Oxfam deja claro que la reciente ola de desastres naturales no es casualidad: en las pasadas dos décadas el número de eventos de clima extremo se cuadruplicó. En cambio, en 2007 no hubo ningún acto terrorista importante en Estados Unidos o Europa; hay señales de una reducción de las tropas estadunidenses en Irak, y a pesar de la implacable propaganda no hay una inminente amenaza de Irán.

Así, ¿por qué la “seguridad interna”, no la energía verde, es el nuevo sector en auge? Quizá porque hay dos diferentes modelos de negocios que pueden responder a nuestra crisis climática y energética. Podemos desarrollar políticas y tecnologías que nos desvíen de este rumbo desastroso. O podemos desarrollar políticas y tecnologías para protegernos de aquellos a quienes hemos enfurecido debido a las guerras por los recursos y desplazado debido al cambio climático, mientras, a la vez, nos protege de lo peor de la guerra y el clima. (La máxima expresión de esta segunda opción son los nuevos anuncios televisivos de Hummer: se ve al traga-gasolina llevando su carga a un lugar seguro en varias zonas de desastre, seguido por el lema “esperanza: los dueños de los Hummer, preparados para las emergencias”*. Es un poco como si el hombre Marlboro ofreciera terapia de consolación en una sala de oncología.) En pocas palabras, podemos elegir reparar o fortificarnos. Los activistas del medio ambiente y los científicos claman por reparar. El sector de la seguridad interna, por otro lado, cree que el futuro yace en las fortalezas.

Si bien el 9/11 lanzó esta nueva economía, durante los desastres naturales, muchas de las originales tecnologías contraterroristas son actualizadas como respuestas privatizadas ante las emergencias. Blackwater se presenta como la nueva Cruz Roja, los bomberos trabajan para las grandes aseguradoras –ver mi reciente artículo- (publicado en La Jornada: www.jornada.unam.mx/2007/11/04/index.php?section=opinion&article=024a1mun). Por mucho, el mayor mercado es la fortificación de Europa y Norte América: el contrato de Halliburton para construir centros de detención para un influjo migratorio no especificado, la “virtual” valla fronteriza de Boeing, las credenciales de identificación biométricas. El blanco principal de estas tecnologías no son los terroristas, sino los migrantes, un creciente número de quienes han sido desplazados por eventos de clima extremo, como las recientes inundaciones en Tabasco, o el ciclón en Bangladesh. Conforme el cambio climático deje más gente sin tierra, el mercado de las fortalezas drásticamente se incrementará.

Claro, todavía hay dinero por ganar a través de lo verde; pero hay mucho más verde –al menos en el corto plazo– por ganar si se vende escape y protección. Lloyd lo explica así: “la tasa de fracaso de los negocios en seguridad es mucho menor que las de las tecnologías limpias e igual de importante la inversión de capital requerida para construir un exitoso negocio de seguridad es mucho menor”. En otras palabras, resolver problemas reales es difícil, pero obtener ganancia de éstos es fácil.

Bush quiere dejar nuestra crisis climática al ingenio del mercado. Bien, pues el mercado ha dicho: no nos desviará de este desastroso rumbo. De hecho, el dinero inteligente apuesta porque nos quedemos ahí.

* En inglés, esta frase empieza con hope, o sea, esperanza. N de la T.

www.jornada.unam.mx

"Calidad democrática es evitar que el dinero controle la política"

Fabián Bosoer entrevistó al politólogo Adam Przeworski durante una visita del profesor polaco-norteamericano a Buenos Aires.

La vida de Adam Przeworski, 67 años, polaco-norteamericano, estuvo signada desde su nacimiento por los acontecimientos de la política mundial. Nació nueve meses después de que los nazis invadieron y ocuparon Polonia y no alcanzó a conocer a su padre, que fue alistado en el ejército polaco y asesinado por los rusos en la masacre de Katyn. Estudió filosofía en la Universidad de Varsovia y marchó a los Estados Unidos en 1961, poco después de la construcción del Muro de Berlín. A comienzos de los 70 se encontró en Chile con la experiencia socialista de Salvador Allende e inició entonces una línea de estudio sobre la socialdemocracia y los problemas para conciliar el capitalismo y la democracia.

En las universidades norteamericanas desarrolló una prolífica carrera en ciencias políticas, llegando a ser reconocido como uno de los más prestigiosos politólogos contemporáneos. Enseñó en las Universidades de Washington, Chicago y Pensilvania, entre otras, y es profesor de la Universidad de Nueva York. Es autor de numerosos libros y artículos sobre las transiciones a la democracia en América latina y Europa del Este, junto a Guillermo O'Donnell y Philippe Schmitter.

Participó en Buenos Aires de las Jornadas "Repensando políticamente el estado del Estado" organizadas por la Maestría en Administración y Políticas Públicas de la Universidad de San Andrés. Conversó con Clarín sobre las expectativas y desafíos que encuentra Cristina Kirchner al iniciar su mandato presidencial.

Actualmente se habla mucho -y todos parecen coincidir- sobre la necesidad de mejorar "la calidad de la democracia". Pero a la hora de explicar sus contenidos, las opiniones difieren. ¿Cuál es la suya?

Me parece que la forma correcta para pensar sobre esto es la siguiente. Hay algunos casos que no podemos ver como democráticos: comparar si Pinochet fue menos democrático que Videla, o si Stalin fue menos democrático que Hitler, no tiene sentido. Estos regímenes eran dictaduras, claramente, y tienen una puntuación de cero. Ahora bien, esto no quiere decir que no podamos decir que un país es más democrático que otro. Aquí es donde uso al embarazo como analogía. No se puede estar "un poco" embarazada; sí se puede estarlo de un mes, de dos meses, y así. Es posible hacer diferenciaciones. Por ello es que soy sumamente comprensivo respecto de los esfuerzos para evaluar la calidad de la democracia.

¿De qué modo debe evaluarse esa calidad y en qué medida puede representar una
extensión o una restricción a su desarrollo?

El problema con este tipo de esfuerzos es que es muy difícil idear medidas satisfactorias sobre la calidad de la democracia; y uno debe ser muy cuidadoso.

¿Cuidadoso en qué sentido?

Uno debe ser muy cuidadoso porque esta frase, "la calidad de la democracia", se está convirtiendo en un instrumento geopolítico del gobierno norteamericano y de las instituciones financieras internacionales, que es usado para impulsar una agenda política e institucional en varios países. En este sentido, existe una explosión de intentos para probar y calificar "un buen gobierno". Pero ¿qué significa buena gestión desde el punto de vista del gobierno de Kenia o de Indonesia? Significa que el gobierno norteamericano dice "vamos a darles cientos de millones de dólares si hacen tal cosa en su sistema político". Y mucha de la gente que defiende este tipo de agendas no tiene ni idea de lo que hace. Y las consecuencias, como se vio en la década del 90, resultan nefastas.

¿Sería diferente si este tipo de decisiones políticas se basaran en investigaciones sólidas y datos confiables, que tengan en cuenta las características de cada país?

En ese caso me mostraría renuente pero comprensivo igual. No lo sabemos. Digamos que introducimos una justicia independiente. ¿Qué logra una justicia independiente, pongamos, en Ecuador? Leo una nota corta sobre el tema y la conclusión es que una justicia independiente vuelve más baratos los sobornos a los jueces. Cuando los jueces carecen de independencia respecto de los políticos, es necesario sobornar a un político, y éste debe compartir ese dinero con otros políticos para que lo apoyen. Pero las reformas que aumentan la independencia del Poder Judicial lo que logran es "abaratar" los sobornos a los jueces ya que las firmas extranjeras pueden elegir un juez tras otro, eliminando la intermediación de los políticos. De tal modo que el debate sobre la calidad de la democracia debe llevarse adelante con una mayor comprensión de sus consecuencias políticas.

¿Lo que usted está diciendo es que no existe una neutralidad valorativa, una fórmula objetiva respecto de lo que significa mejorar nuestras democracias?

Así es, y que muchas de estas iniciativas ocultan una agenda ideológica. Tomemos, por ejemplo, el ranking de países de la Freedom House. Catalogan a los países según la libertad de la gente para hacer cosas. Es así como EE.UU. ocupa casi el primer puesto. Los norteamericanos tienen libertad para crear partidos políticos y para votar. Pero no forman partidos políticos y más de la mitad de la población no vota, ni siquiera en las elecciones presidenciales. Me parece que esta idea de libertad es un potencial abstracto divorciado de la capacidad para ejercitarla y es además poco convincente y contaminada desde el punto de vista político. Rosa Luxemburgo dijo alguna vez: "El problema no es ser libre sino poder actuar libremente". Dentro de este espíritu, debiéramos preguntar cuántos partidos existen, qué es lo que proponen, y con qué frecuencia compiten y son electos los pobres, por ejemplo.

¿Cómo encuentra en este plano a las instituciones democráticas en la Argentina?

Creo, en primer lugar, que la crisis del 2001, contrariamente a lo que se ha dicho y leído tantas veces, mostró la fortaleza de las instituciones democráticas, no su debilidad. En medio de un descalabro económico y social tan agudo, las decisiones institucionales se fueron tomando según las reglas constitucionales y con arreglos pacíficos. Eso pesó mucho para lograr la recuperación que se produjo en los años siguientes. Lo que no significa que se hayan superado los problemas que ya se veían entonces.

¿Qué viene primero: la recuperación política o la económica?

Mi visión es que hay un éxito económico notable que puso un parche sobre las dificultades institucionales. El papel del Congreso sigue siendo secundario y no se corresponde al que supone el propio régimen presidencialista como gran foro donde se habla y discute, y donde se arriba a algunos compromisos. Los partidos políticos, lo mismo: han dejado de funcionar como representaciones nacionales de las opiniones e intereses del espectro social. Y hay también un serio problema con el federalismo argentino, con una descentralización excesiva y contraproducente. Todo esto aguarda algún tipo de reformas, pero por lo que veo no se ha avanzado mucho.

La flamante presidenta argentina lanzó algunas ideas sobre estas cuestiones: reformas institucionales, pacto social, nuevas fuerzas políticas... ¿Qué opinión le merece?

Creo que Cristina Kirchner tiene varias condiciones favorables, que no tuvieron sus antecesores, para realizar un buen gobierno. El Estado es más fuerte, está menos endeudado, su capacidad para implementar políticas ha aumentado, además, claro, del marco externo que le permite al país sacar grandes provechos de esta fase de la globalización gracias a sus exportaciones de alimentos, o al turismo. Habrá que ver cómo aprovecha estas circunstancias con políticas que sostengan el crecimiento y mejoren la distribución de la riqueza.

¿Cómo abordaría entonces usted el estudio de la calidad de la democracia?

Lo primero que consideraría es el ingreso del dinero en la política. Esto es lo que diferencia realmente a las democracias. La democracia es un sistema universalista, una suerte de juego con reglas abstractas universalistas. Pero los recursos que los distintos grupos aportan a este sistema son distintos. Ahora bien (suelo dar siempre este ejemplo), imagine un partido de básquet que se juegue entre gente de dos metros de altura y otros petisos como yo, que medimos poco más que un metro y medio. El resultado es claro: por más que se respeten y apliquen las reglas de juego establecidas, estamos jugando partidos en condiciones muy desiguales, entre gente que puede gastar mucho dinero y otra que no.

¿O sea que no alcanza con establecer y respetar las reglas de juego para tener un juego justo?

Lo que digo es que cuando el dinero ingresa en la política, el poder económico se transforma en poder político y éste a su vez se vuelve instrumento del poder económico. Esto es lo que estamos viendo en muchos países. Si tuviera que medir la calidad de la democracia, allí donde me fijaría primero es en todas las reglas y prácticas que regulan el ingreso de dinero en la política. Calidad democrática es evitar que el dinero controle a la política.

Adam Przeworski, actualmente profesor de ciencia política en la New york University, fue uno de los fundadores del “grupo de septiembre” de marxistas analíticos que se organizó en el Oxford de los años 80 en torno a personalidades intelectuales como el filósofo Gerald A. Cohen y el historiador Robert Brenner.

www.sinpermiso.info

martes, 18 de diciembre de 2007

Ni el negocio verde, ni el apocalipsis.

Hasta no hace mucho tiempo, los planteamientos ecologistas eran la bandera de enganche de una minoría de activistas políticos que mostraban su desacuerdo con un modelo de crecimiento y de organización social que era poco beneficioso para los seres humanos y que provocaba alteraciones irreversibles en la naturaleza.

Bien es cierto que desde el principio también, y como no podía ser menos, el ecologismo tuvo diferentes planteamientos lo que daba lugar a propuestas y análisis también distintos. Murray Bookchin, en un libro que ya podemos considerar clásico, Ecología libertaria (Móstoles: Nossa y Jara Editores, 1990) distinguía entre lo que él llamaba eco-fascistas, para los cuales el problema básico era salvar la naturaleza sin incidir demasiado en problemas sociales, y los ecologistas socialistas, o mejor todavía, libertarios, para quienes no podía haber una relación adecuada con la naturaleza si no se generaban al mismo tiempo unas relaciones sociales adecuadas, esto es, sin jerarquías opresoras y sin explotación económica.

El hecho es que en estos momentos parece que prácticamente todo el mundo se ha sumado al carro ecologista, con la ONU metida de lleno en la faena y con Al Gore como el profeta máximo de la lucha contra el cambio climático. Las instituciones moralmente emblemáticas del mundo desarrollado no pueden hacer otra cosa que rendirse ante la fuerza ejemplar de esos líderes y ahí tenemos a Gore acumular el premio Nobel y el Príncipe de Asturias, si bien el primero lo comparte con el panel de científicos expertos que han elaborado los rigurosos informes. En el último encuentro en Bali, todos los países, incluidos las ovejas negras del ecologismo Estados Unidos, China e India, han llegado a un acuerdo de mínimos para sellar de ese modo el acuerdo universal en torno a un problema que parece ser bastante serio.

Cierto es que todos estos cambios sociales son portadores de ambigüedades notables lo que hace algo difícil realizar una valoración tajante. No se pude negar que está bien que se lleguen a esos acuerdos y que es mejor que el premio Nobel a Al Gore es algo más decente que el concedido en 1994 día a Henry Kissinger e Isaac Rabin. Tampoco podemos negar que es positivo que haya crecido esa conciencia ecológica y que en los últimos años se hayan ido tomando muchas medidas en muchos países para limitar el impacto de la producción económica en el medio ambiente.

Todo lo anterior es positivo y podemos alegrarnos de que ideas como “desarrollo sostenible” o “ahorro energético” formen parte del imaginario colectivo desde la más tierna infancia. Ahora bien, no sólo siguen vigentes las críticas que en su momento realizó Bookchin, sino que los planteamientos actuales de tan amplia difusión y aceptación no dejan de provocar sensatas dudas en quienes defendemos un enfoque algo más amplio, radical y coherente de lo que debe ser un modelo de sociedad alternativo.

Quizá lo más llamativo esté en la conversión de mucha gente e instituciones que antes no parecían ser muy cuidadosos con estos temas. Me basta con citar dos casos ejemplares. El primero, claro está, es el de Al Gore, que muestra ahora un celo que no tuvo cuando fue vicepresidente del país más poderoso y también el paladín del estilo de vida más enfrentado a un modelo diferente de relaciones sociales. Cierto es que todo el mundo tiene derecho a convertirse, pero dicha conversión resulta mucho más creíble si realmente provoca un cambio radical en la vida entera de la persona afectada por la misma. Ese no parece ser el caso en esta ocasión.

La segunda conversión profunda es la de Endesa, a la que podríamos sumar otras más. Todos debemos recordar la campaña contra la construcción de la represa Ralco en el Alto Biobío, y las barbaridades que allí cometió Endesa. Y de eso hace bien poco. No obstante, el negocio es el negocio y sus directivos se dieron cuenta hace tiempo de que pintaba verde y que en ese ámbito también había negocio. Primero fue una campaña desafortunada, rápidamente denunciada por los ecologistas, en la que garantizaba energía verde. Ahora ya se presenta directamente como empresa líder en la lucha contra el cambio climático y parece estar logrando cierta aceptación, al menos en los círculos del poder.

El bloque hegemónico se apunta, por tanto, al carro de la ecología e invierte sus beneficios en ese sector para seguir extrayendo las plusvalías necesarias. Hasta no hace mucho se solía decir que los informes contrarios al desastre ecológico estaban financiados por las petroleras. Ahora casi se puede invertir el argumento puesto que intereses económicos muy poderosos los hay en todos lo sectores.

Por eso es tan importante apoyar a quienes, al margen de las posibles discrepancias en aspectos concretos, insiste en un modelo diferente de organización social que evite que, al hilo del desarrollo sostenible, nos den más de lo mismo, aunque sea con un planeta algo más limpio, lo cual, en todo caso, siempre se agradece.

Conviene, por tanto, agudizar la perspicacia crítica y ser muy duros con quienes han visto en la ecología un negocio. Y todavía es más importante estar atentos a quienes se han dado cuenta de que la preocupación medioambiental puede convertirse en un valioso instrumento de control social, lo que garantiza las desiguales relaciones sociales con sus sólidas jerarquizaciones.

Un día sí y otro también nos lanzan apocalípticos mensajes en los que parece que la humanidad está al borde de la catástrofe. Hoy podemos leer que España se va a convertir en un desierto, mañana que a los hielos del Polo Norte les quedan diez años y pasado nos comunicarán que la deforestación y la extinción de especies, provocados por los seres humanos, ya están a punto de traspasar la frontera de lo irreversible. Los voceros del Apocalipsis redoblan de ese modo la reapropiación reaccionaria del ecologismo. Asentado cada vez con más solidez el sesgo económico del mismo, con pingües beneficios para las empresas, se redobla su función reaccionaria con esta difusión del miedo, que favorecerá la aceptación de medidas drásticas tomadas por los gobernantes y, lo que puede ser más grave, la sumisión a los mismos de ciudadanos amedrentados que se aferran a seguridades más prometidas que reales por los salvadores de turno.

Un ecologismo radical y libertario siempre deberá evitar esas nocivas presentaciones de la conciencia ecológica que terminan provocando la aparición de más de lo mismo.

La invisibilidad de las mujeres en televisión.

...por Cristina Guardamino Miguel

“Mientras no se muestren los logros y capacidades de las mujeres en los medios de comunicación social y la victimización se convierta en lo predominante, no avanzaremos nada”.

Así resumía la catedrática de Filosofía Amelia Valcárcel la pauta que debe primar en el quehacer periodístico durante el congreso Televisión y políticas de igualdad celebrado en Madrid el 16 y 17 de octubre. El debate se centró en la sensibilización de profesionales de la comunicación para que implementen políticas de igualdad en su trabajo diario y contribuyan a transmitir a través de la televisión una imagen igualitaria, plural y no estereotipada de mujeres y hombres.

Esta iniciativa, organizada por el Instituto de la Mujer y el Instituto Oficial de RTVE, reunió a periodistas, responsables de programación de las cadenas públicas y privadas, representantes de las diferentes administraciones en materia de igualdad y expertas en el tema de género que, a través de una serie de mesas de trabajo, como la titulada “¿Es necesario regular la imagen de la mujer que ofrecen los medios?”, hablaron sobre la situación laboral de las periodistas y las medidas que la Ley de Igualdad establece: que “todos los medios de comunicación respetarán la igualdad entre mujeres y hombres, evitando cualquier forma de discriminación”.

Algunos de los datos que se pusieron de manifiesto en las ponencias reflejan, en cambio, otra realidad. A pesar del gran desembarco de mujeres en las redacciones en los últimos años, ellas sólo suponen el 8% de los cargos de dirección en los medios de comunicación. El Informe sobre representación de género en los informativos de radio y televisión de 2005 recoge que “casi la mitad, el 47%, de todas las personas mencionadas en las noticias de los telediarios está formada por hombres de dos profesiones: deportistas y políticos. Las mujeres más mencionadas fueron, con un 3,8%, aquéllas de las que se desconoce su profesión”. Según este mismo estudio, una de cada dos mujeres representadas no tiene nombre en la noticia, lo que revela que en la actualidad hay más mujeres en periodismo, pero no tantas mujeres en las noticias.

En el acto se hizo público un documento que contiene diversas propuestas de actuación para cambiar las rutinas profesionales de elaboración y exposición de la información, como desterrar el lenguaje sexista, evitar los estereotipos de género y aumentar la presencia de las mujeres en todos los ámbitos. En él se incluyen también otras prácticas dirigidas a erradicar esquemas simplistas que operan en los medios, como referirse a las mujeres por su apariencia física y a los hombres por cualidades racionales, o fomentar los foros de diálogo y reflexión sobre el tema.

Algunas ponencias apuntaron a la necesidad de constituir organismos independientes que regulen las prácticas de los medios, como el Consell de l’Audiovisual catalán.

La actitud autocomplaciente de los representantes de las televisiones no fue bien acogida por un auditorio mayoritariamente formado en temas de género y crítico con las intervenciones. “Yo no soy educadora, yo soy periodista”, advirtió Montserrat Domínguez, periodista de la Cadena Ser, que tras el revuelo de la sala matizó que no abdica de “la responsabilidad social que tienen los periodistas”.

Algunos de los dardos lanzados contra los medios de comunicación fueron a parar al tema de la violencia machista y al tratamiento informativo que de ella se hace. “Es preciso que cambie el enfoque de estas noticias, en las que las mujeres aparecen representadas como víctimas y sujetos pasivos ante el maltrato, mientras que el agresor es el sujeto activo”, explica Enriqueta Chicano, ex presidenta de la Federación de Mujeres Progresistas. Casi una de cada dos mujeres mencionadas en los informativos de televisión es víctima de algún delito (41%), mientras que los hombres son representados de esta manera sólo en un 6% de las noticias. Según las expertas, este modelo, unido a la situación de impunidad social de la que goza la figura del agresor, contribuye a que las conductas discriminatorias contra las mujeres pervivan.

www.diagonalperiodico.net

Termina la cuenta atrás para Kosovo.

El límite era el 10 de diciembre. Según estableció la troika formada por EE UU, la Unión Europea y Rusia, esta fecha suponía el fin de las negociaciones entre el Gobierno serbio y los independentistas albanokosovares. Pero las conversaciones han encallado. Belgrado dice ofrecer casi todo: bandera, himno, policía, selecciones deportivas, representación en el exterior. Todo menos la soberanía. Los líderes albanokosovares, en cambio, no aceptan nada por debajo de la independencia. Kosovo vuelve así al centro de la polémica, tras ocho años como protectorado internacional desde los bombardeos de la OTAN.

Según datos de la Escuela de Cultura de Pau, cerca de la mitad de los conflictos y las negociaciones de paz del mundo tienen de fondo la discusión entre las demandas de soberanía y los límites de los gobiernos centrales. En esa línea, la historia reciente de Kosovo, un territorio de dos millones de habitantes con las dimensiones de Asturias, es un ejemplo que convendría no repetir. Un fugaz repaso del pasado reciente comenzaría en 1989, cuando el fervor nacionalista lleva a Slobodan Milosevic a suspender la autonomía de Kosovo y se inicia un brutal hostigamiento de los albaneses; pasando por los enfrentamientos entre fuerzas serbias y el Ejército de Liberación de Kosovo a mediados de los ‘90 hasta acabar en 1999, con los bombardeos continuados de la OTAN al margen de la legalidad internacional.

Desde entonces, Kosovo padece aún graves problemas. Como señala el profesor Carlos Taibo: “La democratización no ha progresado, la economía se halla estancada, las mafias se mueven a sus anchas y a duras penas ha germinado nada que merezca el nombre de sociedad civil”. En este tiempo, en una inversión de los papeles, es la minoría serbia de Kosovo la que padece constantes violaciones de derechos, mientras que el riesgo de nuevos choques armados está presente. En esa línea, el secretario general de la OTAN, Jaap De Hoop, amenazaba el 7 de diciembre con dar “una respuesta contundente” a quien ejerza la violencia en la región.


Laberinto de intereses

No obstante, Serbia (donde las autoridades poco hacen para evitar que sigan libres criminales acusados de crímenes contra la humanidad como Radovan Karadzic y Ratko Mladic) o Kosovo (en cuyas calles se homenajea a personajes como Bill Clinton, Madeleine Albright o George Bush) suponen a su vez un lugar de confluencia de intereses extranjeros poco relacionados con la defensa de los derechos humanos. Txente Rekondo, del Gabinete Vasco de Análisis Internacional, apunta que para Washington el principal interés en estos momentos está en “mantener una presencia permanente en la zona” para poder seguir metiendo el dedo en el ojo ruso, al tiempo que le da protagonismo y presencia en plena Europa”. No en vano, los Estados Unidos cuentan en Kosovo con su mayor base militar desde Vietnam. Se trata de Camp Bondsteel, descrito como una réplica de Guantánamo por el ex comisario Europeo de Derechos Humanos, Álvaro Gil Robles.

A su vez, la Rusia de Putin, que también cuenta con importantes conflictos independentistas y que tiene a Serbia como su peón en la zona, ha anunciado que se opondrá a la independencia en el consejo de Seguridad de la ONU.

Diferentes lecturas

Pero la cuestión de Kosovo divide también a los intelectuales que han analizado el fenómeno. De forma similar a lo que ocurrió a finales de los ‘90, cuando la misión de la OTAN provocó agrios debates entre quienes señalaban las atrocidades de Milosevic y quienes sólo veían en la resistencia albanesa un títere de Washington, también hoy la independencia tiene distintas lecturas entre teóricos de la izquierda.

“El argumento de que una demanda de autodeterminación por una nación dé como resultado un Gobierno reaccionario en el nuevo Estado y eso invalidaría el derecho no me parece correcto”, afirma Rekondo, quien tampoco comparte la opinión de que “recibir el apoyo del imperialismo de EE UU o de la OTAN imposibilita la defensa de las demandas independentistas”.

Otros autores, como Ignacio Ramonet, critican sin embargo el “precedente internacional explosivo” de esta separación, y lamentan las prisas estadounidenses por ver un Kosovo independiente: “Cabe preguntarse por qué razones, en Palestina, 50 años no han sido suficientes para crear un Estado independiente (con las trágicas consecuencias conocidas) y por qué, en cambio, debería resolverse la cuestión de Kosovo cuanto antes”.

Por su parte, Carlos Taibo recomienda más tiempo. “Lo hago tirando piedras sobre mi tejado, que es el de alguien que defiende sin dobleces el derecho de autodeterminación, pero al que, de nuevo, preocupan actitudes y formas”, ha escrito. “Ninguno de los objetivos del protectorado internacional ha sido colmado en un escenario marcado por la lacerante violación de los derechos de la minoría serbia (...) por el asentamiento de un capitalismo mafioso y por la liviandad de las prácticas democráticas. De resultas, el respetabilísimo e irrenunciable designio de alentar la libre expresión de los pueblos bien puede esperar”, escribe Taibo.

Mientras ese momento llega, lo cierto es que la población serbia ya ha empezado asumir que el futuro de Kosovo se ha convertido en una causa perdida. En Belgrado, hay quien toma cierta distancia irónica. “¿En qué se parece Serbia a un teléfono móvil?” es un chiste que se ha vuelto célebre estos años. La respuesta: “En que cada año sacan un modelo más pequeño”.

LAS FRONTERAS DE EUROPA, CUESTIONADAS

En el juego de intereses que rodea al futuro de Kosovo, el papel de Europa es algo más complejo que las posturas enfrentadas de Washington o Moscú. Históricamente, Bruselas ha apoyado las tesis de Washington en la zona, y decisiones como el apresurado reconocimiento de la Croacia independiente por parte de Alemania en 1991 contribuyeron a imposibilitar una solución pacífica a los conflictos territoriales de la antigua república de Yugoslavia. Con respecto a Kosovo, la UE apoya formalmente la independencia, pero se trata de una opción de la que recelan varios de sus Estados miembros (incluido el español, ante sus frentes abiertos en Cataluña y el País Vasco). Como ocurrió en 2006 tras la independencia de Montenegro, en Europa ha vuelto a mencionarse un posible efecto de contagio. De hecho, Kosovo sería el 23º nuevo Estado de Europa desde el fin de la Guerra Fría. Y desde luego no son pocas las zonas del viejo continente, desde Transnistria en Moldavia hasta el norte de Irlanda, pasando por Flandes en Bélgica, las islas Feroe en Dinamarca o Córcega en Francia, donde se cuestiona el actual establecimiento de las fronteras europeas. “Evidentemente esa posible repercusión es la que pone muy nerviosos a algunos Estados que ven en la misma un impulso a las demandas soberanistas que se cuecen en su seno por parte de naciones sin Estado”, añade Rekondo. “Además refuerza el discurso que reclama la formación de nuevos Estados dentro de la propia Europa, echando por tierra el manido discurso de la inquebrantabilidad de las fronteras actuales”.

Marcos Ana, el preso político que más tiempo pasó en las cárceles franquistas.

Es un orgullo para el equipo de Señales de Humo haber contado con el testimonio de Marcos Ana. Contar con el testimonio de una persona que estuvo durante mucho tiempo privado de libertad. Que fue perseguido por sus ideas, que fue encarcelado, torturado, condenado a muerte, y que hoy, a sus 87 años, nos da toda una lección de solidaridad, de tolerancia y de reconciliación.

La biografía de Marcos Ana, bautizado hace 87 años en Madrid como Fernando Macarro, es la de un resistente tenaz, un idealista convencido, un revolucionario sin fisuras. Nació en una familia pobre de profundas creencias católicas. Su sensibilidad ante las condiciones de vida de las clases humildes le lleva a militar en las Juventudes Socialistas Unificadas. Poco después, comienza la guerra civil, en la que combate hasta que en 1939 es encarcelado. Condenado dos veces a muerte, sufre en prisión todo tipo de penalidades. Aunque no es eso lo que más recuerda.

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Nueva agresión neonazi a un militante de la organización juvenil de ICV en Terrassa.

Los hechos se vuelven a repetir. Un militante de Joves d'Esquerra Verda fue agredidó la noche del martes por un grupo de estética nazi segun ha denunciado este viernes la formación juvenil en una nota. Es la segunda agresión que sufre este joven en lo que va de año, después que el pasado mes de febrero fuera agredido junto a otros tres compañeros de la organización.

La agresión tuvo lugar en el barrio de Can Roca, muy cerca de su casa. El joven recibió un puñetazo en la nariz y amenazas de muerte. Los agresores le recriminaron que los hubiera denunciado por los hechos de febrero, unas denuncias que tuvieron como consecuencia diversas detenciones.

En rueda de premsa Iniciativa lamentó ayer que estas agresiones se repiten con demasiada frecuencia en la comarca y se reafirman en la defensa de la libertad y la democracia ante el fomento del miedo y la violencia que practican los grupos neonazis.

Comienza el congreso del Frente Polisario con fuertes rumores de la vuelta a la lucha armada.

En el XII Congreso del Polisario que tiene lugar desde el día 14 y hasta el próximo día 18 de diciembre en la localidad liberada de Tifariti se estudiará, entre otros temas, la posibilidad de retomar la lucha armada contra Marruecos. Así lo comunicaba el Delegado del Frente Polisario en Canarias, Luchaa Mohamed, quien señalaba que la celebración de estos cónclaves es de máxima importancia y motivo de alegría para su pueblo, “porque significa estar en posición aún de organizar congresos a pesar de las dificultades”. El Congreso, celebrado cada tres años desde 1973, es la máxima instancia política, y en él participan militantes que así han sido elegidos, distintos miembros del Secretariado Nacional y del Gobierno, embajadores, políticos locales, miembros del estado Mayor de ELPS, etc. Recordemos que el actual gobierno español de Zapatero apoya a Marruecos en contra del pueblo saharaui.

En el Congreso se debatirán todo tipo de cuestiones relacionadas con la actividad del pueblo saharaui, tanto en los campos de refugiados como en las zonas ocupadas y en la diáspora, estudiándose temas como la educación, la sanidad, la información, la política o la cultura. Aunque sin duda, la decisión de mayor relevancia que se tomará este año es la relativa a la vuelta a la lucha armada.

Luchaa Mohamed expresa el hartazgo de los saharauis hacia la ONU y la comunidad internacional. “Se habla mucho de reanudar la lucha armada”, dice Luchaa, “otros proponen soluciones intermedias entre ésta y la negociación, pero será el Congreso el que decida”. Explica que tras discutir incontables veces y en distintos escenarios sobre las zonas ocupadas, sobre el calvario que vive la población, las continuas violaciones de los derechos humanos, la falta de colaboración de Marrruecos,... surgen voces que piden de nuevo la guerra.

El Delegado del Frente Polisario comenta que han pasado ya 16 años desde que abandonaron la lucha armada, en septiembre del año 1991, “y todo lo que conseguimos se consiguió en los años de guerra, desafortunadamente”, lamenta Luchaa. El pacifismo se interpreta ya “como algo que no funciona”, dice, “como un signo de debilidad del pueblo saharaui y de que el Frente Polisario ya no es capaz de resistir la vía las armas”. En cuanto a su opinión personal sobre el tema, reflexiona: “Si escucho lo que me dicta el corazón, finalizaría la situación de cese del fuego y declararía que se vuelva a la etapa anterior a septiembre del 91, con todas las consecuencias”.

Explica que el pueblo saharaui se siente profundamente defraudado por las Naciones Unidas, por el Consejo de Seguridad y por el Secretario General, por lo que sinceramente piensan en volver al terreno de batalla. A pesar de esto, “sabemos que hay que tener en cuenta otros factores: alianzas, amigos del pueblo saharaui que tienen otro punto de vista que tendremos en cuenta”. “Nos estamos preparando para la guerra, pero queremos la paz”, dice el Delegado del Frente Polisario.

Sobre la próxima reunión prevista con Marruecos, Luchaa anuncia que efectivamente se celebrará, “aunque es una pérdida de tiempo, iremos a Nueva York a sentarnos a hablar con Marruecos”, comenta.

Lamenta sinceramente la actitud del gobierno español, del que dice “nos duele mucho ir en contra de un gobierno socialista, en el que desde que llegara al poder por primera vez pensábamos que resolvería el problema en un año”. No entiende por qué el gobierno de España persiste en una posición que dice “va en contra del propio pueblo marroquí”. Considera que de esta manera lo único que se logra es fortalecer “un régimen arcaico, medieval, que viola los derechos humanos y que oprime a su pueblo y no le permite gozar de la democracia y de un armonioso desarrollo económico que necesita sinceramente”, explica Luchaa.

Luchaa Mohamed no entiende que, de cara a la comunidad internacional, 32 años de represión, de vivir un calvario, no basten para demostrar que lo que los saharauis quieren es ser libres. “Estamos dispuestos a demostrarlo por la vía pacífica, democrática, depositando un voto ante todo el mundo en una urna, para que vean que lo que queremos es un estado libre sobre el territorio del Sáhara Occidental”.

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Ni el centro, ni la periferia.

Texto en siete partes presentado por el Subcomandante Insurgente Marcos en el coloquio internacional inmemoriam Andrés Aubry: "Planeta tierra, movimientos antisistémicos". Con este texto el zapatismo se despide de un periodo de producción teórica para afrontar la peor escalada de represión gubernamental y paramilitar desde 1998, haciendo notar que la solidaridad nacional e internacional ha sido insignificante.

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