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domingo, 26 de octubre de 2008

Una mirada anarquista de la coyuntura latinoamericana y del gobierno Lula.

...por BL Rocha

La coyuntura latinoamericana es dura como siempre pero no caben alarmismos. Es duro desde Brasil apuntalar una posibilidad de golpe de tipo oligárquico en el país o una intervención directa de los gringos estadounidenses. Los riesgos que corremos son otros. Los pueblos de América Latina están empujando los límites de esa falsa democracia de mercado, donde cada partido que entra tiene que repetir todo lo que la canalla anterior acertó. El imperialismo que opera en América Latina hoy se asocia a los gobiernos que se dicen de “izquierda” y gobiernan por la derecha.

El propio ejemplo de la 4ª Flota de la Marina yankee es que la política del “big stick” (palo largo) sigue. Quieren nuestras reservas de agua, la Amazónia, el patrimonio de la biodiversidad y los hidrominerales. Sofocan la unidad latino-americana, llenando nuestros oídos con las estupideces de las transnacionales que operan telecomunicaciones por satélite y proveedores de internet. Cumpliendo el triste papel de bombero del Imperio está Lula y Bachelet. En Chile, el nivel represivo es mayor. ¡La concertación opera como heredera de los Chicago Boys y hasta hoy prohíbe la mayoría de las marchas y actos callejeros!

Si estos son los bomberos, la punta de lanza del Mando Sur de los gringos está en Colombia gobernada por el narco y paraco Álvaro Uribe y su equipo de paramilitares. Siguiendo de cerca la narco república está el actual gobierno del Perú. Justo en el país donde cupe al anarquismo aproximar las raíces indígenas de la lucha obrera urbana, a través de la obra magíster de González Prada, el presidente Alan García, que tiene en su registro niveles represivos absurdos en la guerra interna de los ’80, busca el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos y China.

Es preciso resaltar que existe resistencia, tanto de la insurgencia como de la lucha popular organizada, intentando de todas las formas impedir los TLCs y la militarización de la sociedad en estos países. Reconocemos que el caso brasileño es el más grave y trataremos de eso más adelante. Lo importante es decir que el neoliberalismo perdió en algunos países donde el pueblo se levantó en los últimos diez años e hizo la democracia de mercado insostenible.

El desafío de ir más allá que las urnas y la votación de tipo burgués es el tema de fondo en el Continente. Para el pueblo paraguayo, es el momento de avanzar la organización social, teniendo en cuenta la tarea de romper el TLC y ultrapasar las dulces palabras del obispo Fernando Lugo para con el sub-imperio de Brasil. La punta de la lucha está en la zona andina pero se depara con la cristalización de líderes de tipo carismático, lo que casi siempre genera desorganización de clase. Los mejores ejemplos de Latinoamérica vienen del Ecuador de la CONAIE heroica que derrumbó tres presidentes; de Bolivia del levante de los campesinos del Chapare, de las guerras del agua y del gas; y en Venezuela del Caracazo y del contra golpe de abril de 2002. En estos países hermanos, la derecha y el imperialismo juegan duro y las izquierdas pelean por dos proyectos distinguidos. Uno de ellos, actualmente victorioso, es lo de un gobierno nacional-popular capitaneado por un Ejecutivo fuerte. Disputando palmo a palmo con los oficialistas, el concepto de Poder Popular se materializa en barricadas, radios comunitarias, fábricas ocupadas, economía cooperativista y movimientos populares que de tan orgánicos pueden pasar a formar una milicia. Esto ya ocurrió con la Coordinadora 23 de Enero de Caracas y hoy, en este exacto momento, se da en la Bolivia de los Ponchos Rojos.

De común entre los gobiernos Morales, Chávez y Correa es la ausencia de organismos políticos que expresen un poder además del carisma de los presidentes y el control del Estado. Todos se dieron cuenta del límite de la Reforma Constitucional y de los peligros de una derecha escuálida en Venezuela de tipo golpista, aliada de Colombia en Ecuador y fascista en el caso boliviano. Los pueblos también van dándose cuenta que construir instituciones políticas de Poder Popular Permanente es mucho más avanzado que apoyar un gobierno nacionalista. El último referéndum en Venezuela es la prueba viva de lo que dijimos. La tentativa de separación de la llamada Media Luna boliviana, teniendo los narcotraficantes, latifundistas de la soya y aliados de las empresas brasileñas al frente, es hoy el mayor riesgo que corre el proceso en la tierra de las radios mineras y donde militó el anarquista Liber Forti.

No serán las fuerzas armadas de estos países las instituciones defensoras de un proceso de cambio. ¡Por el contrario, como todos saben, ninguna fuerza armada derechista es antiimperialista! ¡Ningún gobierno estatal radicaliza un proceso revolucionario! Los pueblos de los países hermanos están encontrando la liberación a través de entidades de base y coordinaciones populares. Faltan organizaciones específicas de intención revolucionarias, falta una referencia de teoría y organización política, pero tenemos la certeza de que esta vía es posible y deseada por las mayorías de cholos, pueblos originales, negros y trabajadores de la sierra, altiplano y las costas. América Latina encontró un camino además del neoliberalismo y no va a retornar más por la vía de la muerte lenta.

Por más fuerza que Lula y su gobierno de políticos de la dictadura y banqueros haga, el Continente no padecerá de los males de las políticas de Brasil. Infelizmente, en el caso brasileño, tenemos una agenda marcada por los hechos de las transnacionales, los medios mentirosos y las elecciones de tipo burgués. Es verdad, politiqueros y demagogos tienen mayor capacidad de absorción de movimientos y sectores por aquí. Las organizaciones políticas con intención de cambio profundo apuestan en el largo plazo y los políticos profesionales juegan en el inmediatismo.

Es lo que ocurre hoy en Argentina, cuando la pareja Kirchner se apoderó del Partido Justicialista, hace alianza con sectores mafiosos del menemismo y acumula para sí la mayor parte de la generación de piqueteros. Cuando pierde, pierde feo por su propia estupidez, como es el caso de los latifundistas soyeros y especuladores del Puerto. Ni por eso el movimiento popular paró de crear nuevas condiciones y salidas para la lucha real. La Federación de Organizaciones de Base (FOB) es el mejor ejemplo de que es posible una vía popular y no peronista. En las provincias argentinas, además del lock out de los latifundistas, estallan luchas directas por la conquista de fábricas y la dignidad en el territorio. Es preciso entender que los caminos más largos son los más consistentes. Y que a todo el momento el sistema está poniendo a la prueba dirigentes y sectores organizados. Esta es una de las funciones de la organización política anarquista, la de demarcar el objetivo finalista y la estrategia permanente a todo el momento. Porque para nosotros, los fines son los medios, y la forma como llegamos a un objetivo es como queremos que este sea conquistado.

Volviendo al análisis rápido, una situación parecida, el deterioro de los valores y códigos de izquierda, se da entre Brasil y Uruguay. Fenómenos semejantes porque algunas reglas de la política real son inevitables. Siempre dijimos que la fórmula electoral es una fábrica de traidores de clase. También afirmamos que la independencia de clase es la única garantía que las entidades de base y el movimiento popular tienen para garantizar sus conquistas. Pues bien, todo lo que el anarquismo afirma hace doscientos años está aconteciendo ahora en nuestro país y en la Banda Oriental. La diferencia es que allá el fenómeno de la corrupción es más leve y la cara dura de los ex-socialistas arrepentidos es más pequeña. Aquí, hicieron alianza descarada con antiguos políticos de la Dictadura. Allá, gracias a fuerza del pueblo organizado luchando por Memoria, Verdad y Justicia, parte de la milicada fue punida.

Aquí, Lula ni siquiera recibió los familiares de víctimas y desaparecidos y no abrió los archivos de la dictadura. Antes de la crisis de la hipotecas podridas (sub prime), conmemoraba junto a Henrique Meirelles (presidente del Banco Central y expresidente mundial del BankBoston) y a Collor de Mello (que apoya a su gobierno) el hecho de que el país fue clasificado como “inversión segura” por una agencia de especulación mundial.

No basta tener las críticas correctas. Tenemos que combatir la descreencia y la desconfianza en la base de las clases oprimidas tras 23 años de falsa democracia en Brasil y traición de clase. El presidente ex-metalúrgico gritó que “¡nunca fue de izquierda!”, y no fue aún. Luiz Inácio es el Lech Walesa de los trópicos. Por lo tanto, la pelea dura que la clase obrera, generando el poder del pueblo, dio en la Gdansk de los ’80, hay que darla otra vez. Cuidando la ruta, para evitar otra traición más en el sur del mundo occidental.

www.radioklara.org

domingo, 27 de julio de 2008

Cumbre del Mercosur rechaza Directiva de Retorno.

Reunidos en la XXXV Cumbre del Mercosur, en Tucumán, Argentina, jefes de estados miembros y miembros asociados del grupo condenaron, en declaración conjunta divulgada el día 1 de julio, la "Directiva de Retorno", aprobada el día 18 de junio por el Parlamento Europeo. Los presidentes sudamericanos solicitan a la Unión Europea que reflexione sobre su posición a fin de garantizar los derechos humanos de los migrantes.

Los presidentes instruyen a sus Ministros de Relaciones Exteriores a adoptar las medidas necesarias para que consulados, secciones consulares y embajadas resuelvan los problemas que puedan ser ocasionados por la Directiva. En la declaración, ellos denuncian que la medida es contraria a la propia normativa europea sobre el derecho humanitario consagrado en el Convenio Europeo de Derechos Humanos y en la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea.

"La legislación aprobada cuestiona el ‘interés superior de los niños’, consagrado en la Convención de las Naciones Unidas de los Derechos de la Niñez; dificulta el principio de la reunificación familiar y avanza restrictivamente sobre los derechos y obligaciones establecidos en el protocolo sobre el estatuto de los refugiados (1967)", afirman.

Recuerdan también que la medida constituye una contradicción con la histórica de hospitalidad de los pueblos sudamericanos, pues, durante siglos, inmigrantes procedentes de todo el mundo llegaron al continente siendo recibidos sin criterios. "Reivindicamos el aporte positivo de nuestros migrantes connacionales en todos los países de destino de la Unión Europea, tanto en el plano social y cultural como en el económico, según constataron estudios científicos europeos sobre la materia", resaltan.

Los mandatarios señalan que la forma de organizar los flujos migratorios es cooperar, en el marco del principio de responsabilidad compartida, para generar desarrollo socioeconómico en los países de origen de los migrantes. Otras soluciones destacadas por ellos son: abrir los mercados del mundo desarrollado a los productos de los países en desarrollo y eliminar los subsidios y distorsiones comerciales.

En un comunicado divulgado el día 30 de junio, la Confederación General de Trabajadores del Perú (CGTP) también rechaza la Directiva de Retorno. Ellos piden que los gobiernos se posicionen en relación con esa medida. "No nos parece correcto que, por un lado se pretenda abrir los mercados a los productos, bienes y servicios, mientras se cierran las fronteras a las personas generadoras de la riqueza", declaran.

"La CGTP exige a los gobiernos de América Latina, y especialmente al de Perú, que tomen una actitud consecuente y firme en defensa de los derechos fundamentales, de la salud y del bienestar de los trabajadores y de sus familias que puedan estar afectados. La respuesta de nuestros gobiernos tiene que ser solamente una: no más políticas de puertas abiertas a los poderosos, mientras no recibamos un tratamiento equitativo", finalizan.

www.adital.org.br

lunes, 30 de junio de 2008

Cómo fabricar una crisis alimentaria global: las lecciones del Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y la Organización Mundial del Comercio.

...por Walden Bello, en FocusWeb

El aumento global en los precios de los alimentos no es sólo la consecuencia de utilizar productos agrícolas para convertirlos en agrocombustibles, si no de las políticas del “libre mercado” promovidas por las instituciones financieras internacionales. Ahora las organizaciones campesinas están liderando la oposición a la industria agrícola capitalista.

Cuando cientos de miles de personas se manifestaron en México el año pasado contra un incremento del 60% en el precio de las tortillas, muchos analistas culparon a los biocombustibles. A causa de los subsidios del gobierno estadounidense, los granjeros de ese país dedicaban más hectáreas al maíz para etanol que para alimento, lo cual disparó los precios. Esta desviación del uso del maíz fue sin duda una causa del aumento de los precios, aunque probablemente la especulación de intermediarios con la demanda de los biocombustibles tuvo una mayor influencia. Sin embargo, a muchos se les escapó una pregunta interesante: ¿cómo es que los mexicanos, que viven en la tierra donde se domesticó el maíz, han llegado a depender del grano estadounidense?

La erosión de la agricultura mexicana

No puede entenderse la crisis alimentaria mexicana sin considerar que en los años anteriores a la crisis de la tortilla, la patria del maíz fue convertida en una economía importadora de ese grano por las políticas de “libre mercado” promovidas por el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM) y Washington. El proceso comenzó con la crisis de la deuda de principios de la década de los 80s. México, uno de los dos mayores deudores del mundo en vías de desarrollo, fue obligado a suplicar dinero al Banco y al FMI para pagar el servicio de su deuda con los bancos comerciales internacionales. El precio de un rescate fue lo que un miembro del consejo ejecutivo del BM describió como “intervencionismo sin precedente”, diseñado para eliminar aranceles, reglamentaciones estatales e instituciones gubernamentales de apoyo, que la doctrina neoliberal identificaba como barreras a la eficiencia económica.

El pago de intereses se elevó del 19 por ciento del gasto federal total en 1982 al 57 por ciento en 1988, en tanto el gasto de capital se derrumbó del 19.3 al 4.4 por ciento. La reducción del gasto gubernamental se tradujo en el desmantelamiento del crédito estatal, de los insumos agrícolas subsidiados por el gobierno, los apoyos al precio, los consejos estatales de comercialización y los servicios de extensión.

Este golpe a la agricultura campesina fue seguido por uno aún mayor en 1994, cuando entró en vigor el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Aunque dicho tratado consideraba una prórroga de 15 años a la protección de productos agrícolas, entre ellos el maíz, pronto comenzó a fluir maíz estadounidense altamente subsidiado, lo cual redujo los precios a la mitad y hundió al sector maicero en una crisis crónica. En gran medida a causa de ese acuerdo, México se ha consolidado como importador neto de alimentos.

Con el cierre de la entidad gubernamental comercializadora de maíz, la distribución de importaciones maiceras de Estados Unidos y del grano nacional ha sido monopolizada por unas cuantas empresas trasnacionales, como Cargill. Eso les ha dado un tremendo poder para especular con las tendencias del mercado, de modo que pueden manipular y magnificar los movimientos de demanda de biocombustibles tantas veces como quieran. Al mismo tiempo, el control monopólico del comercio interior ha asegurado que un aumento en los precios internacionales del maíz no se traduzca en pagar precios significativamente más altos a los pequeños productores.

Cada vez resulta más difícil a los productores mexicanos de maíz eludir el destino de muchos otros pequeños productores en sectores como arroz, carne de res, pollo y cerdo, quienes se han venido abajo por las ventajas concedidas por el TLCAN a los productos subsidiados estadounidenses. Según un informe del Fondo Carnegie de 2003, las importaciones agrícolas de EEUU han dejado sin trabajo a 1.3 millones de campesinos, muchos de los cuales han emigrado al país del norte.

Las perspectivas no son buenas, pues el gobierno mexicano continúa en manos de neoliberales que desmantelan sistemáticamente el sistema de apoyo al campesinado, un legado clave de la Revolución Mejicana. Como dice el director ejecutivo de Food First, Eric Holt- Jiménez, “Llevará tiempo y esfuerzo para recuperar la capacidad de los pequeños agricultores y no parece que haya ningún deseo político para esto- sin olvidar el hecho que NAFTA debe ser renegociada”.

Creación de la crisis del arroz en Filipinas

Que la crisis global de alimentos se origina en la reestructuración de la agricultura por el libre mercado resulta más claro en el caso del arroz. A diferencia del maíz, menos del 10 por ciento de la producción mundial de arroz se comercializa. Además, en el arroz no ha habido desviación del consumo hacia los biocombustibles. Sin embargo, sólo en este año los precios se han triplicado, de 380 dólares por tonelada en enero a más de mil dólares en abril. Sin duda, la inflación deriva en parte de la especulación de los cárteles mayoristas en una época de existencias escasas. Sin embargo, el mayor misterio es por qué varios países consumidores de arroz que eran autosuficientes se han vuelto severamente dependientes de las importaciones.

Filipinas ofrece un triste ejemplo de cómo la reestructuración económica neoliberal transforma un país de ser exportador neto a importador neto de alimentos. Ahora es el mayor importador mundial de arroz. El esfuerzo de Manila por asegurarse provisiones a cualquier precio se ha convertido en primera página en los medios de comunicación, y las fotos de soldados que protegen la distribución del cereal en las comunidades pobres se han vuelto emblemáticas de la crisis global.

Los trazos generales de la historia de Filipinas son similares a los de México. El dictador Ferdinand Marcos fue culpable de muchos crímenes y malos manejos, entre ellos no llevar adelante la reforma agraria, pero no se le puede acusar de privar al sector agrícola de fondos gubernamentales. Para paliar el descontento de los campesinos, el régimen les otorgó fertilizantes y semillas subsidiadas, impulsó mecanismos de crédito y construyó infraestructura rural. Durante los 14 años de su dictadura, sólo en uno, 1973, se tuvo que importar arroz debido al extenso daño causado por los tifones. Cuando Marcos huyó del país, en 1986, había 900 mil toneladas métricas de arroz en los almacenes del gobierno.

Paradójicamente, durante los siguientes años de gobierno democrático se redujo la capacidad de inversión gubernamental. El BM y el FMI, actuando a favor de acreedores internacionales, presionaron al gobierno de Corazón Aquino para que diera prioridad al pago de la deuda externa, que ascendía a 26 mil millones de dólares. Aquino accedió, aunque los economistas de su país le advirtieron que sería “inútil buscar un programa de recuperación que sea consistente con el pago de la deuda fijada por nuestros acreedores”.

Entre 1986 y 1993, entre el 8 y el 10 por ciento del PIB salió de Filipinas cada año en pagos del servicio de la deuda. Los pagos de intereses en proporción al gasto gubernamental se elevaron del 7 por ciento en 1980 al 28 por ciento en 1994; los gastos de capital cayeron del 26 al 16 por ciento. En poco tiempo, el servicio de la deuda se volvió la prioridad del presupuesto nacional.

El gasto en agricultura cayó a menos de la mitad. El BM y sus acólitos locales no se preocupaban, porque un propósito del apretamiento del cinturón era dejar que el sector privado invirtiera en el campo. Pero la capacidad agrícola se erosionó con rapidez, los sistemas de riego se estancaron, y hacia finales de la década de los 90s sólo el 19 por ciento de la red de carreteras del país estaba pavimentada, contra el 82% en Tailandia y el 75% en Malasia. Las cosechas eran pobres en general; el rendimiento promedio de arroz era de 2.8 toneladas por hectárea, muy por debajo de las de China, Vietnam y Tailandia, donde los gobiernos promovían activamente la producción rural. La reforma agraria languideció en la era posterior a Marcos, despojada de fondos para servicios de apoyo, que habían sido la clave para las exitosas reformas de Taiwán y Corea del Sur.

Como en México, los campesinos filipinos padecieron la retirada a gran escala del Estado como proveedor de apoyo. Y el recorte en programas agrícolas fue seguido por la liberalización comercial; la entrada de Filipinas en la Organización Mundial de Comercio (OMC) tuvo igual efecto que la firma del TLCAN para México. La entrada en la OMC requería eliminar cuotas en las importaciones agrícolas excepto el arroz, y permitir que cierta cantidad de cada producto ingresara con bajos aranceles. Si bien se permitió al país mantener una cuota en importaciones de arroz, tuvo que admitir el equivalente entre el 1 y el 4 por ciento del consumo doméstico en los 10 años siguientes. De hecho, a causa del debilitamiento de la producción derivada de la falta de apoyo oficial, el gobierno importó mucho más que eso para compensar una posible escasez. Esas importaciones, que se elevaron de 263 mil toneladas en 1995 y a 2.1 millones en 1998, hundieron el precio del cereal, lo cual desalentó a los productores y mantuvo la producción a una tasa muy inferior a la de los dos principales proveedores del país, Tailandia y Vietnam.

Las consecuencias del ingreso de Filipinas en la OMC barrieron con el resto de la agricultura como un tifón. Ante la invasión de importaciones baratas de maíz, los campesinos redujeron la tierra dedicada a ese cultivo de 3.1 millones de hectáreas en 1993 a 2.5 millones en 2000. La importación masiva de partes de pollo casi acabó con esa industria, mientras que el aumento de importaciones desestabilizó las de aves de corral, cerdo y vegetales.

Los economistas del gobierno prometieron que las pérdidas en maíz y otros cultivos tradicionales serían más que compensadas por la nueva industria exportadora de cultivos “de alto valor agregado” como flores, espárragos y brócoli. Poco de eso se materializó. El empleo agrícola cayó de 11.2 millones en 1994 a 10.8 millones en 2001.

El doble golpe del ajuste impuesto por el FMI y la liberalización comercial impuesta por la OMC hizo que una economía agrícola en buena medida autosuficiente se volviera dependiente de las importaciones y marginó constantemente a los agricultores. Fue un proceso cuyo dolor fue descrito por un negociador del gobierno filipino durante una sesión de la OMC en Ginebra: “Nuestros pequeños productores agrícolas son masacrados por la brutal injusticia del entorno del comercio internacional”.

La gran transformación

La experiencia de México y Filipinas se reprodujo en un país tras otro, sujetos a los manejos del FMI y la OMC. Un estudio de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) en 14 países descubrió que los niveles de importaciones agrícolas en 1995-98 excedieron los de 1990-94. No era sorprendente, puesto que uno de los principales objetivos del acuerdo agrícola de la OMC era abrir mercados en países en vías de desarrollo para que absorbieran la producción excedente del norte.

Los apóstoles del libre mercado y los defensores del dumping parecieran estar en extremos opuestos del espectro, pero las políticas que propugnan producen el mismo resultado: una agricultura capitalista industrial globalizada. Los países en desarrollo se integran en un sistema en el que la producción de carne y grano para exportación está dominada por grandes granjas industrializadas como las manejadas por la trasnacional tailandesa CP, en las que la tecnología es mejorada continuamente por avances en ingeniería genética de firmas como Monsanto. Y la eliminación de barreras tarifarias y no tarifarias facilita un supermercado agrícola global de consumidores de elite y clase media, atendidos por corporaciones comercializadoras de granos como Cargill y Archer Daniels Midland, y minoristas trasnacionales de alimentos como la británica Tesco y la francesa Carrefour.

No se trata sólo de la erosión de la autosuficiencia alimentaria nacional o de la seguridad alimentaria, sino de lo que la africanista Deborah Bryce-son, de Oxford, llama la “descampesinación”, es decir, la supresión de un modo de producción para hacer del campo un sitio más apropiado para la acumulación intensiva de capital. Esta transformación es traumática para cientos de millones de personas, pues la producción campesina no es sólo una actividad económica: es un modo de vida milenario, una cultura, lo cual es una razón de que en India los campesinos desplazados o marginados hayan recurrido al suicidio. Se calcula que unos 15 mil campesinos indios han acabado con su vida. El derrumbe de precios por la liberalización comercial y la pérdida de control sobre las semillas ante las empresas de biotecnología son parte de un problema integral, señala Vandana Shiva, activista por la justicia global: “En la globalización, el campesino o campesina pierde su identidad social, cultural y económica de productor. Ahora un campesino es ‘consumidor’ de semillas y químicos caros que venden las poderosas corporaciones trasnacionales por medio de poderosos latifundistas y prestamistas locales”.

Agricultura africana: desde la complacencia al desafío

La descampesinación se encuentra en un estado avanzado en Latinoamérica y en Asia. Si el BM se sale con la suya, África seguirá el mismo camino. Cómo Bryceson y sus colegas afirman correctamente en un artículo reciente, The World Development Report 2008, con amplia información sobre la agricultura en África, es prácticamente un plan para la transformación de la agricultura continental en una agricultura a gran escala comercial. Pero como en muchos otros lugares, la gente esta pasando de un resentimiento a un completo desafío.

En el tiempo de la descolonización en los 60s, África era un exportador neto de alimentos. Hoy el continente importa el 25% de su comida; casi todos los países son importadores netos. El hambre y la falta de alimentos están al orden del día, con emergencias de alimentos durante los tres últimos años en el Cuerno de África, el Sahel, el sur y el África Central.

La agricultura en África está en una profunda crisis, las causas van desde las guerras a los gobiernos, la falta de tecnología agrícola y el aumento del sida. Como en México y Filipinas una gran parte de la explicación es el abandono de los controles de los gobiernos y los mecanismos de ayudas que bajo el ajuste estructural impuesto por el FMI y el BM como el precio a pagar para la asistencia en pagar la deuda externa.

Los ajustes estructurales trajeron un decline en la inversión, aumentaron el desempleo, reducción del gasto social, reducción del consumo y baja producción. El aumento de los precios de los fertilizantes y al mismo tiempo la reducción de los sistemas de créditos agrícolas lo único que hizo fue reducir el uso de fertilizantes, el tamaño de las cosechas y la reducción de la inversión. La realidad rehusó confrontarse a las expectativas doctrinales de que el estado allanaría el camino para que el mercado dinamizara la agricultura.

En lugar de ello, el sector privado que vio que la reducción en el gasto del estado crearía más riesgos, no cubrieron el desfase. País tras país, la salida del estado “lleno” en lugar de “vaciar” la inversión privada. Donde el sector privado sustituyó al público, según un informe de OXFAM “A menudo lo han hecho en unos términos muy desfavorables para los granjeros pobres, dejando a estos con más inseguridad alimentaria, y a los gobiernos a depender de unas ayudas internacionales poco predecibles.” El sector económico, normalmente a favor del sector privado, estuvo de acuerdo, admitiendo que “muchas de las empresas privadas que vinieron a reemplazar a los investigadores estatales resultaron ser monopolistas en busca de dinero.”

El apoyo que recibieron los gobiernos fue canalizado por el Banco Mundial para la exportación de los productos agrícolas para generar divisa extranjera, la que necesitan los estados para pagar su deuda. Pero como en la hambruna en Etiopia en los años 80, este llevo a que la mejor tierra agrícola se dedicase a la exportación forzando a mover las cosechas para la alimentación a tierras menos favorables, lo que aumento la inseguridad alimentaria, además las indicaciones del BM a varias economías para que se centraran en el mismo tipo de productos para la exportación a menudo llevo a una sobreproducción, lo que hizo que los precios bajasen en los mercados internacionales. Por ejemplo el éxito de Ghana en la expansión del cultivo de cacao llevo a una bajada del precio del 48% entre 1986 y 1989. En 2002-03 la caída en el precio del café contribuyó a otra emergencia de alimentos en Etiopia.

Como en México y Filipinas, los ajustes estructurales en África no fueron sólo sobre la falta de inversión sino de la des-inversión de los gobiernos. Hubo otra diferencia importante, en África el FMI y el BM administraron a pequeña escala, tomando decisiones sobre la velocidad en que los subsidios se terminaban, cuantos funcionarios debían ser despedidos e incluso en el caso de Malawi, que cantidad de reservas de grano se venderían y a quien debían ser vendidas. O sea que los procónsules residentes del BM y del FMI llegaron hasta las entrañas de cómo el estado manejaba la economía agrícola para quedarse con todo.

Mezclando el impacto negativo del ajuste con las injustas practicas de comercio de EEUU y de UE. La liberación permitió que la carne de vacuno subvencionada de la UE llevase a muchos ganaderos del Oeste y el Sur de África a la ruina. Con los subsidios legitimados por la OMC, el algodón procedente de EEUU inundó los mercados con unos precios de entre el 20 y el 55% del coste de producción, por lo que llevaron a la bancarrota a los productores africanos.

Según OXFAM el número de subsaharianos viviendo con menos de 1 dólar diario casi se dobló entre 1981 y 2001 alcanzando los 313 millones, un 46% de la población. El papel que jugó el ajuste estructural es innegable. Como admitió el principal economista del BM para África, “No pensamos que el coste humano de esos programas seria tan grande, y que las ganancias económicas tardasen tanto en llegar”.

Malawi es un ejemplo representativo de la tragedia africana propagada por el FMI y el BM. En 1999 el gobierno de Malawi inició un programa para dar a cada pequeño negocio familiar un paquete con fertilizantes y semillas gratuitamente. El resultado: excedente nacional de maíz. Lo que vino después es una historia que debe ser encumbrada como un estudio clásico de uno de los grandes errores de la economía neoliberal.

EL BM y otros donantes de ayuda forzaron la disminución y eventualmente el abandono del programa, diciendo que el subsidio distorsionaba los mercados. Sin los paquetes gratuitos, la producción cayó. Al mismo tiempo el FMI insistió al gobierno a que vendiera una gran parte de sus reservas de grano para permitir que la agencia de la reserva de alimentos pagase la deuda. El gobierno cumplió. Cuando la crisis alimentaria se convirtió en hambruna en 2001-02, las reservas eran prácticamente inexistentes. Unas 1.500 personas murieron. El FMI no se arrepintió, de hecho, suspendió los pagos de un programa de ajuste aludiendo que “el sector paraestatal continuaría siendo un riesgo para la exitosa implementación del presupuesto de 2002/03. Las intervenciones del gobierno en la agricultura y otros mercados alimentarios están socavando otras inversiones más productivas”.

Pero otra crisis alimentaria aún peor se gestó en 2005, el gobierno había tenido bastante con la estupidez del FMI y del BM. Un nuevo presidente reintrodujo el subsidio para los fertilizantes, permitiendo que 2 millones de familias lo comprasen a un tercio del precio de mercado y las semillas también con descuentos. El resultado: aumento espectacular de las cosechas durante dos años, un excedente de 1 millón de toneladas de maíz y el país se transformó en un exportador de maíz a todo el cono sur de África.

El desafío de Malawi al BM podría haber sido un acto de resistencia heroica pero inútil hace una década. El medioambiente hoy es diferente, desde que los ajustes estructurales han sido desacreditados en toda África. Incluso algunos gobiernos donantes y ONGs que lo apoyaban se han distanciado del Banco. Puede que la motivación es prevenir su perdida de influencia en el Continente por asociarse con unas políticas fracasadas y con unas instituciones impopulares cuando la ayuda de China está emergiendo como una alternativa a los programas de ayudas del BM, FMI y los gobiernos occidentales.

Soberanía Alimentaria: ¿el paradigma de una alternativa?

No es solamente el desafío de gobiernos como el de Malawi y la disidencia de sus aliados lo que esta socavando al FMI y al BM. Organizaciones campesinas de todo el mundo, cada vez más militantes en resistir la globalización de la agricultura industrial. De hecho, es por la presión de grupos de agricultores que los gobiernos del Sur han rechazado conceder mayor acceso a sus mercados agrícolas y demandando el fin de los subsidios agrícolas en los EEUU y en la UE, lo que llevo a la Ronda de Doha de la OMC al fracaso.

Los grupos de agricultores han creado redes internacionales; uno de los movimientos más dinámicos es Vía Campesina. Ellos no solo buscan “echar a la OMC de la agricultura”, oponerse al paradigma de una agricultura industrial capitalista; también proponen una soberanía alimentaria alternativa. Esto significa en primer lugar el derecho de los países a determinar su producción y su consumo de alimentos y la liberación de la agricultura de los regimenes de comercio global como la OMC. También significa la consolidación de la agricultura a pequeña escala con la protección del mercado interior de los productos importados baratos; precios remunerativos para agricultores y pescadores: abolición de todos los subsidios directos e indirectos a la exportación; y el fin de los subsidios domésticos que promuevan un tipo de agricultura insostenible. Vía Campesina también pide el final de los derechos de propiedad intelectual relacionados con el comercio (TRIPs) que permite a las corporaciones patentar las semillas; se oponen a la agro-tecnología basada en la ingeniería genética; y demanda una reforma del campo. Como contraste a un monocultivo integrado global, ofrecen la visión de una economía tradicional agrícola compuesta de diversas economías nacionales agrícolas comerciando entre ellas pero centradas principalmente en la producción domestica.

Una vez fueron considerados como una reliquia de la era pre-industrial, los campesinos están liderando la oposición a una agricultura industrial capitalista que los relegó a la papelera de la historia. Se han convertido en lo que Karl Marx describía como una “clase en si misma” con conciencia política contradiciendo sus predicciones sobre su fin. Con la crisis de alimentos global, se están posicionando en el primer plano y tienen aliados y gente que los apoya. Los campesinos rehúsan ir dócilmente a esa buena noche y combaten la descampesinación, los acontecimientos en el siglo XXI están mostrando que la panacea de una agricultura industrial capitalista es una pesadilla. Con las crisis medioambientales multiplicándose, las disfunciones sociales de la vida urbana-industrial apilándose y la agricultura industrializada creando una mayor inseguridad alimentaria, el movimiento de los agricultores cada vez está ganando relevancia no solo en los agricultores sino en todos los que se encuentran amenazados por las consecuencias catastróficas de la visión global del capital de una organización de la producción, la comunidad y la vida en si misma.

Este artículo aparece publicado en la edición de 2 junio 2008 de The Nation (Nueva York)

Walden Bello, miembro del Transnational Institute, es presidente de Freedom from Debt Coalition, profesor de sociología en la Universidad de Filipinas en Diliman y analista senior en Focus on the Global South.

www.globalizate.org

Carta abierta de Evo Morales a propósito de la "directiva retorno" de la UE.

[10-06-08]

Hasta finales de la Segunda Guerra Mundial, Europa fue un continente de emigrantes. Decenas de millones de Europeos partieron a las Américas para colonizar, escapar de las hambrunas, las crisis financieras, las guerras o de los totalitarismos europeos y de la persecución a minorías étnicas.

Hoy, estoy siguiendo con preocupación el proceso de la llamada “directiva retorno”. El texto, validado el pasado 5 de junio por los ministros del Interior de los 27 países de la Unión Europea, tiene que ser votado el 18 de junio en el Parlamento Europeo. Siento que endurece de manera drástica las condiciones de detención y expulsión a los migrantes indocumentados, cualquiera sea su tiempo de permanencia en los países europeos, su situación laboral, sus lazos familiares, su voluntad y sus logros de integración.

A los países de América Latina y Norteamérica llegaron los europeos, masivamente, sin visas ni condiciones impuestas por las autoridades. Fueron siempre bienvenidos, y lo siguen siendo, en nuestros países del continente americano, que absorbieron entonces la miseria económica europea y sus crisis políticas. Vinieron a nuestro continente a explotar riquezas y a transferirlas a Europa, con un altísimo costo para las poblaciones originales de América. Como en el caso de nuestro Cerro Rico de Potosí y sus fabulosas minas de plata que permitieron dar masa monetaria al continente europeo desde el siglo XVI hasta el XIX. Las personas, los bienes y los derechos de los migrantes europeos siempre fueron respetados.

Hoy, la Unión Europea es el principal destino de los migrantes del mundo lo cual es consecuencia de su positiva imagen de espacio de prosperidad y de libertades públicas. La inmensa mayoría de los migrantes viene a la UE para contribuir a esta prosperidad, no para aprovecharse de ella. Ocupan los empleos de obras públicas, construcción, en los servicios a la persona y hospitales, que no pueden o no quieren ocupar los europeos. Contribuyen al dinamismo demográfico del continente europeo, a mantener la relación entre activos e inactivos que vuelve posible sus generosos sistemas de seguridad social y dinamizan el mercado interno y la cohesión social. Los migrantes ofrecen una solución a los problemas demográficos y financieros de la UE.

Para nosotros, nuestros migrantes representan la ayuda al desarrollo que los Europeos no nos dan - ya que pocos países alcanzan realmente el mínimo objetivo del 0,7% de su PIB en la ayuda al desarrollo. América Latina recibió, en 2006, 68.000 millones de dólares de remesas, o sea más que el total de las inversiones extranjeras en nuestros países. A nivel mundial alcanzan 300.000 millones de dólares, que superan a los 104.000 millones otorgados por concepto de ayuda al desarrollo. Mi propio país, Bolivia, recibió mas del 10% del PIB en remesas (1.100 millones de dólares) o un tercio de nuestras exportaciones anuales de gas natural.

Es decir que los flujos de migración son benéficos tanto para los europeos como para, de manera marginal, para nosotros, del Tercer Mundo, ya que también perdemos a contingentes que suman millones de nuestra mano de obra calificada, en la que de una manera u otra nuestros Estados, aunque pobres, han invertido recursos humanos y financieros.

Lamentablemente, el proyecto de “directiva retorno” complica terriblemente esta realidad. Si concebimos que cada Estado o grupo de Estados puede definir sus políticas migratorias en toda soberanía, no podemos aceptar que los derechos fundamentales de las personas sean denegados a nuestros compatriotas y hermanos latinoamericanos. La “directiva retorno” prevé la posibilidad de un encarcelamiento de los migrantes indocumentados hasta 18 meses antes de su expulsión -o “alejamiento”, según el término de la directiva. ¡18 meses! ¡Sin juicio ni justicia! Tal como esta hoy el proyecto de texto de la directiva viola claramente los artículos 2, 3, 5, 6, 7, 8 y 9 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948. En particular el artículo 13 de la Declaración reza:

“1. Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado.

2. Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su país”.

Y, lo peor de todo, existe la posibilidad de encarcelar a madres de familia y menores de edad, sin tomar en cuenta su situación familiar o escolar, en estos centros de internamientos donde sabemos ocurren depresiones, huelgas de hambre, suicidios. ¿Cómo podemos aceptar sin reaccionar que sean concentrados en campos compatriotas y hermanos latinoamericanos indocumentados, de los cuales la inmensa mayoría lleva años trabajando e integrándose? ¿De qué lado esta hoy el deber de ingerencia humanitaria? ¿Dónde está la “libertad de circular”, la protección contra encarcelamientos arbitrarios?

Paralelamente, la Unión Europea trata de convencer a la Comunidad Andina de Naciones (Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú) de firmar un “Acuerdo de Asociación” que incluye en su tercer pilar un Tratado de Libre Comercio, de misma naturaleza y contenido que los que imponen los Estados Unidos. Estamos bajo intensa presión de la Comisión Europea para aceptar condiciones de profunda liberalización para el comercio, los servicios financieros, propiedad intelectual o nuestros servicios públicos. Además a título de la protección jurídica se nos presiona por el proceso de nacionalización del agua, el gas y telecomunicaciones realizados en el Día Mundial de los Trabajadores. Pregunto, en ese caso ¿dónde está la “seguridad jurídica” para nuestras mujeres, adolescentes, niños y trabajadores que buscan mejores horizontes en Europa?

Promover la libertad de circulación de mercancías y finanzas, mientras en frente vemos encarcelamiento sin juicio para nuestros hermanos que trataron de circular libremente. Eso es negar los fundamentos de la libertad y de los derechos democráticos.

Bajo estas condiciones, de aprobarse esta “directiva retorno”, estaríamos en la imposibilidad ética de profundizar las negociaciones con la Unión Europea, y nos reservamos del derecho de normar con los ciudadanos europeos las mismas obligaciones de visa que nos imponen a los bolivianos desde el primero de abril de 2007, según el principio diplomático de reciprocidad. No lo hemos ejercido hasta ahora, justamente por esperar buenas señales de la UE.

El mundo, sus continentes, sus océanos y sus polos conocen importantes dificultades globales: el calentamiento global, la contaminación, la desaparición lenta pero segura de recursos energéticos y biodiversidad mientras aumenta el hambre y la pobreza en todos los países, fragilizando nuestras sociedades. Hacer de los migrantes, que sean documentados o no, los chivos expiatorios de estos problemas globales, no es ninguna solución. No corresponde a ninguna realidad. Los problemas de cohesión social que sufre Europa no son culpa de los migrantes, sino el resultado del modelo de desarrollo impuesto por el Norte, que destruye el planeta y desmiembra las sociedades de los hombres.

A nombre del pueblo de Bolivia, de todos mis hermanos del continente regiones del mundo como el Maghreb, Asia y los países de Africa, hago un llamado a la conciencia de los líderes y diputados europeos, de los pueblos, ciudadanos y activistas de Europa, para que no se apruebe el texto de la “directiva retorno”.

Tal cual la conocemos hoy, es una directiva de la vergüenza. Llamo también a la Unión Europea a elaborar, en los próximos meses, una política migratoria respetuosa de los derechos humanos, que permita mantener este dinamismo provechoso para ambos continentes y que repare de una vez por todas la tremenda deuda histórica, económica y ecológica que tienen los países de Europa con gran parte del Tercer Mundo, que cierre de una vez las venas todavía abiertas de América Latina. No pueden fallar hoy en sus “políticas de integración” como han fracasado con su supuesta “misión civilizatoria” del tiempo de las colonias.

Reciban todos ustedes, autoridades, europarlamentarios, compañeras y compañeros saludos fraternales desde Bolivia. Y en particular nuestra solidaridad a todos los “clandestinos”.

Evo Morales Ayma

Presidente de la República de Bolivia

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lunes, 26 de mayo de 2008

Declaración de la Cumbre de los Pueblos.

Las organizaciones sociales, políticas y populares, de trabajadores y trabajadoras, de migrantes, las comunidades indígenas y campesinas, el movimiento de mujeres, de jóvenes y sindical de América Latina, el Caribe y Europa, reunidos en Lima durante la Cumbre de los Pueblos, Enlazando Alternativas III, declaramos:

La cooperación y la integración de nuestros pueblos pasan en primer lugar por la construcción de un sistema en el cual los derechos económicos, políticos, sociales, culturales y ambientales de las mayorías sean prioridad y razón de ser de las políticas gubernamentales. Por lo mismo, rechazamos el proyecto de Acuerdos de Asociación propuesto por la Unión Europea y avalado por diversos gobiernos latinoamericanos y caribeños que solo buscan profundizar y perpetuar el actual sistema de dominación que tanto daño a hecho a nuestros pueblos.

La estrategia de la Unión Europea "Europa Global : Competir en el mundo", supone la profundización de las políticas de competitividad y crecimiento económico que buscan implementar la agenda de sus transnacionales y profundizar las políticas neoliberales, incompatibles con el discurso sobre el cambio climático, la reducción de la pobreza y la cohesión social. A pesar de que se pretende velar su naturaleza incorporando temas de cooperación y diálogo político, la esencia de la propuesta es abrir los mercados de capitales, bienes y servicios, proteger la inversión extranjera y reducir la capacidad del Estado de promover el desarrollo económico y social. Esto tiene implicaciones en ambas regiones :

Para América Latina y el Caribe, esta estrategia reproduce el esquema de los Tratados de Libre Comercio que han suscrito la mayoría de países de la región con Estados Unidos y van más allá de las políticas de la OMC que rechazamos. Los recursos naturales de estos países están siendo explotados indiscriminadamente, desplazando a comunidades enteras, devastando la biodiversidad, agotando las fuentes hídricas, y pauperizando a la mano de obra, y en ello tienen mucha responsabilidad las multinacionales europeas. América Latina ha sido víctima secular del saqueo de las transnacionales y, ahora, cuando avances democráticos estimulan la búsqueda de caminos propios de desarrollo en diversos países y de formas de integración al servicio de los pueblos, varios gobiernos que siguen las recetas del libre comercio estimulan la fragmentación de la región, los enfrentamientos nacionales y las contradicciones entre ellos. En Europa una de las grandes amenazas para la democracia, la justicia, la paz y el equilibrio ecológico, es el Tratado de Lisboa, que está siendo ratificado por las élites sin consultar a la población y que rechazamos como ya lo hicimos en el pasado. Este tratado refuerza una Europa neoliberal, aumenta la militarización, la exclusión, las desigualdades y la mercantilización, así como endurece las políticas securitarias-represivas. Ello se refleja en un aumento de la precariedad, un ataque generalizado a todos los derechos sociales, en particular a las conquistas laborales. Al mismo tiempo, se acelera la construcción de la "Europa Fortaleza", lo que implica cerrar las fronteras, violando el derecho de asilo y criminalizando los migrantes y los movimientos sociales, creando muros virtuales o reales, que no se diferencian con los que construyen en la frontera al Norte de América.

Los Acuerdos de Asociación que ha firmado la Unión Europea con México y Chile han profundizado las desigualdades y muestran el camino que seguirán quienes firmen estos Acuerdos en Centro América, la Comunidad Andina de Naciones y el MERCOSUR cuyas negociaciones se quiere resucitar. Para los países del Caribe, estos Acuerdos, recientemente firmados, aumentarán la vulnerabilidad y dependencia de sus economías, al mismo tiempo que fracturan la dinámica de integración subregional.

En el momento en que en Lima los gobiernos hablan de cohesión social, cambio climático y reducción de la pobreza, conviene recordar que la principal causa de desigualdad, polarización social, degradación ambiental y discriminaciones, es la primacía del mercado por sobre los derechos de las personas y el otorgamiento de todas las garantías a las corporaciones que eliminan la capacidad estatal de definir proyectos nacionales de desarrollo con la complicidad de los gobiernos. Las transnacionales actúan bajo un doble rasero apoyándose en las asimetrías que los Acuerdos de Asociación tienden a reforzar. En consecuencia, el discurso sobre Cooperación y Diálogo Político es la carnada que esconde el anzuelo de los intereses de esas corporaciones.

Frente a la crisis alimentaria que afecta a decenas de países, denunciamos la hipocresía y las políticas de las instituciones multilaterales (OMC, FMI, BM, BID, BEI) que pretenden esconder sus verdaderas causas : direccionamiento de la producción de los países a la exportación, pérdida del papel del Estado en la regulación alimentaria y conversión de los alimentos en fuente de especulación financiera, todo ello como resultado de las políticas de "libre comercio". Por lo mismo, es inadmisible que se proponga, como salida a la crisis, más liberalización y desprotección. La producción masiva de agrocombustibles agrava las ya difíciles condiciones de vida de millones de habitantes. Rechazamos una vez más esta pretendida salida a la crisis energética y climática.

Ante esta situación, las organizaciones que hacemos parte de Enlazando Alternativas, reiteramos que es posible una integración distinta basada en la libre determinación de los pueblos, el respeto al medio ambiente, a los derechos humanos y a los procesos democráticos emprendido por aquellos gobiernos que se alejan del neoliberalismo y buscan para sus pueblos relaciones de igualdad con todos los países del mundo. Esto supone el fortalecimiento de la cooperación en todos los ámbitos entre los pueblos, el reforzamiento de la solidaridad, el fin de toda forma de discriminaciones y la superación de prácticas violatorias de la soberanía de los países. Como ha mostrado la II Sesión del Tribunal Permanente de los Pueblos, exigimos justicia y la reparación de los agravios, daños y perjuicios, provocados por las empresas europeas, y el replanteamiento de las relaciones con estas empresas, de tal forma que asuman los pasivos sociales y ambientales en que incurren.

Saludamos las acciones de nacionalización de empresas estratégicas para el desarrollo nacional y los recursos naturales, que pertenecen a los pueblos, no a las transnacionales, como por ejemplo la de la empresa boliviana de telecomunicaciones ETI/ENTEL. Llamamos a los gobiernos que promuevan políticas progresistas a sumarse al proceso de transformación que impulsamos. Rechazamos las desafiantes intervenciones de EE.UU. y la Unión Europea contra la soberanía de los pueblos. La Unión Europea debe asumir su deuda histórica con los pueblos de América Latina y el Caribe, en particular con los pueblos originarios. Llamamos la atención sobre la dramática situación de Haití, resultado de décadas de expoliación, agravada por la actual ocupación militar. Así mismo denunciamos la política complaciente de la Unión Europea con el gobierno de Colombia.

La única salida de los pueblos latinoamericanos, caribeños y europeos es unirse en torno a la defensa de su bienestar y fortalecer la resistencia y movilización contra las políticas neoliberales. Ella debe nutrirse de los aportes de mujeres, pueblos originarios, campesinos y demás fuerza sociales que, con su presencia masiva en la Cumbre Social, han dado ejemplo de combatividad y de elaboración de alternativas en búsqueda de un progreso sustentado en la armonía con la naturaleza, los derechos humanos y la eliminación de todas las formas de discriminación.

Exigimos a los gobiernos atender efectivamente las demandas de los pueblos por construir otro tipo de relaciones entre las regiones, basadas en la superación del modelo de mercado. Hacemos un llamado a la población a no dejarse engañar más por gobiernos autoritarios que pretenden criminalizar la justa protesta civil. Instamos a los habitantes de América Latina, el Caribe y Europa a sumarse a la fuerza cada vez mayor de organizaciones que buscan un mundo mejor para todos, y así estar a la altura de los desafíos que hoy enfrenta la humanidad.

Invitamos a todas las organizaciones sociales y populares de ambos Continentes a preparar desde ahora la próxima Cumbre Social de los Pueblos, Enlazando Alternativas IV, que tendrá cita en el Estado Español en el año 2010.

movimientos.org/ea3

Discurso de Rafael Correa en la Universidad Complutense de Madrid.


Kaos.TV restransmite íntegramente la conferencia pronunciada por Rafael Correa, presidente de la República del Ecuador ante los estudiantes universitarios madrileños el 12 de Mayo de 2008.



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lunes, 7 de abril de 2008

Puerto Rico: El golpe imperial.

...por Carlos Rivera Lugo

En una entrevista reciente concedida a un periódico colombiano, Noam Chomsky expresa que “Estados Unidos dió por sentado durante mucho tiempo que dominaría y controlaría Latinoamérica, sus recursos, la inversión, sus gobiernos, entre otras. De hecho, un principio clave de la política de EU es que si ‘no se puede controlar Latinoamérica, ¿cómo se controlará el resto del mundo?’. Pues bueno, Latinoamérica está fuera de control, por primera vez.”

Desde la perspectiva estratégica de Estados Unidos, Puerto Rico no ha sido distinto. La amplia resistencia cívica que a comienzos del nuevo siglo obligó a la Marina de Guerra de Estados Unidos a retirarse de sus dos principales bases navales en Vieques y Roosevelt Roads llevó al presidente George W. Bush a declarar: “Nuestros amigos allá en Puerto Rico parece que no nos quieren allí”. En la literal expulsión de su Marina de Guerra, otrora soberano de facto en la Isla, intervino activamente una amplia constelación de movimientos y fuerzas, personalidades y organizaciones representativas de todas las corrientes ideológicas, incluyendo los gobernadores de turno. Ya Washington no podía confiar en la sumisión y lealtad absolutas de los partidos gobernantes de la colonia. El pueblo unido impugnaba la unilateralidad del actual arreglo y reclamaba su derecho a la autodeterminación.

Se advirtió posteriormente que la experiencia de Vieques, apuntalada en un amplio y asimétrico movimiento de movimientos, debía servir como modelo para reencauzar la lucha más que centenaria por poner fin a la condición colonial de la Isla y abrir paso definitivamente a la independencia como la única opción plenamente descolonizadora. En ello coincidió desde el líder del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), Rubén Berríos Martínez, hasta el líder del Ejército Popular Boricua (Macheteros), Filiberto Ojeda Ríos.

Todo esto se iba dando en medio de la nueva concepción estratégica promovida por el gobierno de Bush, centrada en el modelo hobbesiano de la guerra general y global para garantizar un orden neoliberal. Bajo éste la sociedad es vista como un campo de batalla, entre silenciosa y abierta, con frentes externos e internos, un estado de guerra indeterminado e indiscriminado. Se instaura el Estado de Excepción y desparece la distinción tradicional entre derecho y fuerza.

A veces se nos olvida que el orden neoliberal nació con sangre. Fue en Chile, con la muerte del presidente constitucional Salvador Allende Gossens y la instauración de la dictadura de Augusto Pinochet Ugarte que Hayek, Friedman y los demás llamados Chicago boys tuvieron la oportunidad histórica de implantar este modelo que se propondría el desmantelamiento del Estado benefactor o social, en cualesquiera de sus versiones, para reemplazarlo por este Estado de Control y Guerra Permanente. Así, mediante la represión y la guerra civil abierta, se procedió a reordenar a toda una la sociedad. La democracia siempre estuvo demás en todo ese afán reorganizador de los neoliberales.

Después del 11 de septiembre de 2001, los Estados Unidos escaló la apuesta. La guerra se convirtió en fundamento central de su política, lo que incluyó toda una pléyade de instrumentos represivos y de control que más allá de la guerra directa incluye la guerra silenciosa: el incremento de la vigilancia, la escucha de llamadas, el control sobre las comunicaciones electrónicas, la tortura, el encarcelamiento y el miedo, es decir, la guerra psicológica, entre otros. Hay que advertir que, según definido, en este nuevo orden de batalla existe una diferencia cada vez menor entre los conflictos externos y la seguridad interna. Ello conlleva la criminalización de toda forma de contestación y resistencia.

¿Será, pues, una mera casualidad que desde Vieques las autoridades judiciales y policiales de Estados Unidos han pretendido criminalizar a las tres corrientes ideológicas de Puerto Rico? Y es que, si no controla a Puerto Rico, ¿cómo entonces pretende controlar al resto de Nuestra América?

Comenzaron por el anexionista Partido Nuevo Progresista (PNP), aprovechando, claro está, unos claros actos de corrupción gubernamental que son consustanciales al propio modelo neoliberal promovido desde Washington y la privatización del gobierno. El Jefe interino de la Fiscalía Federal Guillermo Gil proclamó abiertamente en aquel entonces que la corrupción tenía nombre y apellido: “se llama Partido Nuevo Progresista”. El ex gobernador Pedro Roselló ripostó acusando al gobierno de Estados Unidos de persecución política contra el movimiento anexionista. Los cañones federales se enfilaron contra funcionarios de una administración que pretendió adelantar agresivamente la anexión de Puerto Rico, con todo lo controvertible que resulta dicha opción para un conjunto de poderosas fuerzas militares, políticas y económicas en Estados Unidos. En particular, les preocupa el efecto potencialmente desestabilizador que tendría la anexión de una nación latinoamericana con un movimiento independentista activo.

Con la designación del mexicano-estadounidense Bert García al frente de la fiscalía federal en la Isla, el Departamento de Justicia de Estados Unidos puso fin a toda nueva investigación dirigida contra el PNP y los rosellistas. El foco principal pasó a ser el movimiento independentista y, en particular, los Macheteros. Se procedió de inmediato a aumentar a un millón de dólares la recompensa por información que diera a la captura o muerte del líder machetero Filiberto Ojeda Ríos. Se fue montando el operativo que culminó con su asesinato por un contingente del Buró Federal de Investigaciones (FBI) el 23 de septiembre de 2005. La fecha del crimen imperial no fue casualidad. Ese día los independentistas conmemoraban en Lares la proclamación en 1868 de la primera República frente al imperio español. Fue una admonición a todo el movimiento independentista.

Posteriormente, en múltiples comparecencias públicas, el Director de la Oficina del FBI en la Isla, Luis Fraticelli, ha justificado las acciones de su cuerpo represivo alegando que Puerto Rico constituye un foco de potenciales amenazas terroristas contra la seguridad interna de Estados Unidos, particularmente centrado en el movimiento independentista. Aunque ha alegado que no se refiere a aquellos independentistas que canalizan su lucha estrictamente dentro del marco legal de la colonia, todo independentista, afiliado o no afiliado a sus principales organizaciones o movimientos actuales, se ha dado por aludido.

Esta misma semana, el Tribunal Supremo de Estados Unidos denegó una demanda del Gobierno de Puerto Rico, bajo Anibal Acevedo Vilá, para que el FBI le entregue información relacionada con los controvertibles hechos que llevaron a la violenta muerte Ojeda Ríos. La advertencia es obvia: el FBI puede ejercer sus funciones policiales en Puerto Rico con total impunidad. Vivimos bajo un Estado de excepción bajo el cual se ha suspendido todo viso de estado democrático de derecho.

Lo que nos trae al pliego de acusaciones contra el gobernador Anibal Acevedo Vilá, por alegados actos de corrupción, que ha emitido el jueves pasado el Departamento de Justicia de Estados Unidos por medio de su Fiscalía en San Juan. “Nadie está por encima de la ley”, dijo la directora actual de la Fiscalía Federal en la Isla, Rosa Emilia Rodríguez. Palabras bastante risibles proviniendo de una vocera del Ejecutivo federal que se ha considerado continuamente por encima de la ley nacional e internacional.

“Un noriegazo”, fue como describió un compañero lo ocurrido. A todas luces constituye una intromisión imperial indebida en los asuntos internos de una nación latinoamericana. El hecho de que Puerto Rico sea una colonia, no hace que la intervención sea menos indebida. Sobre todo, en este caso constituye un burdo intento por influir sobre los resultados de las próximas elecciones coloniales de noviembre próximo, a favor del candidato anexionista y nuevo líder del PNP, Luis Fortuño, un aliado incondicional del gobierno de Bush y sus políticas internas y externas.

La Directora actual de la Fiscalía federal en San Juan es una protegida de Fortuño. La Fiscal a cargo de la investigación fue María Domínguez, nieta del notorio dictador dominicano y aliado de Washington, Rafael Leonidas Trujillo. Y aunque se pretenda justificar que la pesquisa federal contra Acevedo Vilá comenzó, a raíz de una querella local, antes de las tensiones suscitadas entre el gobierno de Acevedo Vilá y el FBI producto del asesinato de Ojeda Ríos, es indudable que su desenlace es el reflejo del enojo provocado por sus cuestionamientos, por más tibios que nos puedan haber parecidos en su momento, a la pretensión de impunidad de los agentes del imperio.

Washington ha decretado el fin del experimento del Estado Libre Asociado. Ocurrió lo que advirtió Luis Muñoz Marín, su fundador, ante el Congreso de Estados Unidos cuando se evaluaba la implantación de esta reforma cosmética al orden colonial existente: si los puertorriqueños algún día nos volviésemos locos, Washington siempre podría rescindir unilateralmente el nuevo estatuto. Y en Vieques los puertorriqueños nos volvimos locos. Con el tributo masivo dado a Filiberto Ojeda Ríos, ya andábamos de remate. Puerto Rico, según Washington, también poco a poco se le estaba poniendo fuera de control y no se podía confiar en que se siguiera gobernando por sí mismo, aún dentro del limitado marco colonial. De ahí que mandó a arrestar al gobernador de Puerto Rico. De aquí en adelante, el gobernador lo quita y lo pone de facto Washington, tal y como se acostumbró a hacer entre 1898 y 1952.

La represión es, pues, la respuesta imperial a la contestación y la resistencia. El Imperio ha contraatacado, lo que pone nuevamente sobre el tapete la urgencia de la autodeterminación para encarar definitivamente la suprema contradicción: ¡yanquis o puertorriqueños!

Carlos Rivera Lugo es Catedrático de Filosofía y Teoría del Derecho y del Estado en la Facultad de Derecho Eugenio María de Hostos, en Mayagüez, Puerto Rico. Es, además, colaborador permanente del semanario puertorriqueño Claridad.

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lunes, 24 de marzo de 2008

La guerra global llega a América Latina.

La operación de las fuerzas militares colombianas, que abatieron a cerca de 30 personas en un campamento de las FARC en territorio ecuatoriano ha generado una crisis diplomática de imprevisibles consecuencias.

Los apretones de manos y abrazos repartidos por doquier tras la inusitada cumbre del Grupo de Río en Santo Domingo, el pasado día 7 de marzo, gestan un hipotético final feliz que ha llenado de optimismo e ilusión en un futuro de paz, las bocas de prácticamente todos los gobiernos latinoamericanos. Aunque parezca que todo está dicho sobre la incursión militar colombiana en territorio ecuatoriano para eliminar a un grupo de guerrilleros de las FARC, cada vez aparecen más interrogantes sobre el caso y el futuro de la región.

Si bien es cierto que las contundentes denuncias del presidente de Ecuador, Rafael Correa, obligaron a Álvaro Uribe a arrepentirse en público de sus pecados, declarando que no volvería a cometer acciones de estas características en territorio extranjero, también es verdad que aparecen cada vez más datos que apuntan a toda una estrategia de desestabilización de la zona.

Evolución geopolítica

Si en el mes de abril las elecciones en Paraguay le dan la victoria, según apuntan las encuestas, al candidato de la coalición progresista Fernando Lugo, ya solo quedarán en América Latina dos gobiernos de perfil conservador: Perú y Colombia. Según declaró a DIAGONAL Ignacio Velarde, analista político peruano: “Los bajos índices de popularidad del Gobierno de Alán García –apenas un 28,2% de los peruanos apoya su gestión– y el alto nivel de convulsión social existente en Perú, permiten prever la posibilidad de que el mandatario peruano no llegue ni siquiera a terminar su mandato, todo ello en beneficio de su opositor izquierdista Ollanta Humala”. Con este escenario, el único país que mantendría un gobierno conservador claramente aliado de los Estados Unidos, y con signos de continuidad sería Colombia. Para Fernando Feito, sociólogo brasileño del Centro Universitario Araraquara: “Colombia está pasando a desarrollar en Sudamérica el mismo papel que desarrolla Israel en Oriente Medio. Aislado políticamente y siendo la cabeza de puente de los intereses norteamericanos en la zona, ejerce un rol obstruccionista para la integración latinoamericana y, debido a su enorme capacidad militar, es un potencial elemento de desestabilización en la zona”.

Capacidad militar colombiana

Según denuncia el periodista y analista político uruguayo Raúl Zibechi, la capacidad militar colombiana ha tenido un crecimiento asombroso en los últimos años: “En estos momentos, las tres ramas de las fuerzas armadas colombianas tienen 270.000 uniformados a los que deben sumarse 142.000 policías. En total, más de 400.000 personas en armas en siete divisiones, con una Fuerza de Despliegue Rápido y una Agrupación de Fuerzas Especiales Antiterroristas”. Y prosigue: “Sólo en 2007 el ejército creó 52 nuevas unidades. Recibió donaciones de helicópteros Black Hawk de EE UU, compró 13 aviones caza a Israel y 25 aviones de combate Super Tucano a Brasil en 2006”. Colombia, en muy pocos años y con una fuerte inversión en material bélico proveniente de fondos norteamericanos a través del Plan Colombia, ha desarrollado una capacidad militar comparable con la de Brasil (país de mayor capacidad militar de Sudamérica), que tiene cuatro veces más población y siete veces más territorio, pero con una diferencia fundamental: Colombia cuenta con tropas especializadas en combate en la selva y un fuerte respaldo logístico norteamericano. Comparativamente con Venezuela, la capacidad militar de los colombianos supera a su vecina en un índice de seis a uno. Mientras que con Ecuador, esta diferencia se ve acentuada disparándose a once a uno, según publicó la revista Military Power Review a finales del año pasado.

Entrenamiento y armas israelíes

Varias voces, y entre ellas, la del presidente venezolano Hugo Chávez, han venido denunciando en reiteradas ocasiones la presencia de instructores militares israelíes en territorio colombiano.

A primeros del pasado mes de febrero trascendió la noticia de que Colombia cerró una operación con Israel para la compra de 24 aviones supersónicos “renovados” del tipo “cachorro de león” (Kfir, en hebreo). Para calmar los ánimos de los países periféricos, el ministro de Defensa colombiano, Juan Manuel Santos, declaró: “Se piensa en el conflicto armado interno, no en los vecinos”. Santos cerró dicha operación en su última visita a Tel Aviv, señalando que el motivo del viaje es “el fortalecimiento de las relaciones entre Israel y Colombia”. Israel ha pasado a ser uno de los principales proveedores de armas y entrenamiento del ejército colombiano, según han indicado recientemente en la prensa israelí fuentes de la fuerzas armadas de este país, que apuntaron que las relaciones con Colombia son de “importancia estratégica”. Al fin y al cabo, decían, “ellos combaten allá a las FARC, al igual que nosotros combatimos aquí a Hamas”.

¿Qué pasó en Santo Domingo?

De forma acertada o no, la labor diplomática desarrollada en la cumbre del Grupo de Río en Santo Domingo, vino a desarticular una carrera de agresiones mutuas entre Colombia, Venezuela y Ecuador que podrían haber desencadenado un grave conflicto regional auspiciado por EE UU. Siendo conscientes de que los compromisos adquiridos por Uribe son “pan para hoy y hambre para mañana”, Brasil construirá nuevos emplazamientos militares y creará una base de control aéreo en la frontera con Colombia, y de igual manera posicionará nuevas unidades militares en la región de Acre limítrofe con Bolivia en prevención de una profundización de la crisis política en ese país. Según declaró a DIAGONAL Joao Amarelo, general brasileño en la reserva: “Brasil, hasta ahora la mayor potencia militar latinoamericana, se prepara para blindarse ante posibles operaciones de desestabilización auspiciadas por los gringos en la zona”.

¿Cuántos países intervinieron en la Operación Fénix?

Muchas dudas quedan sobre lo que sucedió en la llamada ‘Operación Fénix’, en la madrugada del pasado 1 de marzo en el campamento clandestino de las FARC, en territorio ecuatoriano. Por un lado, la intervención colombiana en Ecuador tiene varios elementos de similitud con los procedimientos utilizados en las operaciones de incursión militar y eliminación de líderes opositores desarrollados por los israelíes en los territorios de sus países fronterizos: alta precisión militar, un alto grado de desarrollo tecnológico militar y una brutalidad desmesurada, en este caso sin precedentes en el territorio de Ecuador, considerado en todo el continente como un país de paz.

Hay que tener en cuenta que diez bombas de 226 kg fueron lanzadas cayendo en un radio de 600 metros, todas en el corazón del campamento, cuando este es imposible de detectar desde la visión aérea por lo frondoso y tupido de la vegetación selvática en esa zona. Sin duda, se utilizaron sensores para detectar el calor humano, así como tecnología de espionaje muy avanzada.

También es importante destacar que la masacre se perpetró con un nivel de sangre fría impresionante, y fue desarrollado por comandos especiales. Tras los bombardeos, esperaron algo más de una hora para perpetrar una nueva incursión, en esta ocasión con helicópteros Black Hawk, con el fin de exterminar a los guerrilleros que quedaron vivos e intentaban auxiliar a sus compañeros heridos tras el bombardeo. Además, las investigaciones forenses y de balística realizadas por las autoridades ecuatorianas demuestran que varios de los guerrilleros masacrados fueron asesinados con disparos a quemarropa y en diferentes horas de la mañana, por parte de los comandos que descendieron desde los helicópteros al territorio ecuatoriano.

Según indican estos informes forense, por las horas de muerte de los guerrilleros, la operación militar y ocupación del campamento de las FARC pudo extenderse hasta altas horas de la madrugada, lo que vislumbra que pudo haber torturas, antes de las ya confirmadas ejecuciones extrajudiciales. Por último, queda otra duda por despejar: hasta donde se sabe, hoy por hoy, la aviación militar colombiana no tiene capacidad de cargar con bombas inteligentes de 500 libras (250 kilos), lo cual apunta a la intervención de aviones pertenecientes muy posiblemente a EE UU y procedentes de alguna base aérea del Comando Sur.

LA CRISIS VISTA DESDE COLOMBIA

El 1 de marzo, Colombia despertó con la noticia de la muerte de Raúl Reyes con muchas ambigüedades sobre el lugar donde se había ejecutado la operación. Dato poco relevante para una opinión pública hastiada de la guerra y en demanda de noticias que apunten al final del conflicto. Una opinión pública urbana donde la legitimación política de las FARC ha perdido aliados en los últimos 15 años en partidos y universidades, siendo ahora prácticamente inexistente. La reacción de protesta de Ecuador y Venezuela pasó de la sorpresa a la indignación ante “las pruebas” de cooperación de estos gobiernos con las FARC. En un clima exultante de patriotismo y belicismo, en los medios se planteaba que Colombia había actuado conforme a las leyes internacionales. Más bien eran Venezuela y Ecuador las que enfrentaban posibles sanciones diplomáticas. Mostrando al Gobierno colombiano como víctima, en el Senado se llamaba a la guerra y se denunciaba la carrera armamentística de sus vecinos. Vargas Lleras, líder del uribismo, afirma: “El problema es que Colombia no tiene con qué contrarrestar todo ese poder bélico”. Parece desconocer que Colombia dobla a Venezuela en gasto militar directo. En este clima, centenares de miles de personas marcharon el jueves 6 de marzo en Colombia contra la violencia paramilitar y los crímenes de Estado. Una movilización histórica puesto que, aunque fue inferior a la del 4 de febrero contra las FARC, sorprendió tanto el número de asistentes como de ciudades y regiones donde se celebró. Si bien los medios no apoyaron ni impulsaron con el mismo entusiasmo que la anterior convocatoria, no la ignoraron como tantas otras veces, sino que más bien intentaron presentarla como una segunda parte, una marcha “contra la guerra y todas las víctimas del conflicto”.

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lunes, 25 de febrero de 2008

Aznar y la FAES en América Latina.

Los viajes de Aznar a la región y su repentina vocación docente son parte de la nueva colonialidad del poder y del saber. La alianza entre empresarios españoles, latinoamericanos y el Partido Popular se resuelve en la firma de contratos millonarios a su favor. Sin embargo tienen un objetivo mayor que el engordar su cuenta corriente. Se trata de divulgar el pensamiento conservador entre los estudiantes de post-grado y élite de los centros universitarios privados. Su periplo se inició en el Instituto Tecnológico de Monterrey, su sede de Ciudad de México y culmina en Santiago de Chile.

La Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES) ha terminado recientemente un trabajo colectivo cuyos creadores son los dirigentes del Partido Popular y los empresarios españoles con intereses en la región como el BBVA, el Santander o ENDESA. Se trata de una visión elaborada a conciencia y contrastada con miembros de fundaciones como Elcano, la Konrad Adenauer, de los partidos y personajes relevantes de medios académicos, periodísticos y diplomáticos de la derecha latinoamericana. Entre ellos destacan: Manuel Espino Barrientos, presidente del PAN de México; Belisario Betancourt y Andrés Pastrana, ex presidentes de Colombia; Carlos Tuleda, secretario ejecutivo de Asuntos Exteriores del Partido Demócrata Cristiano chileno; Sebastián Piñera, presidente de la Fundación Futuro de Chile; Adalberto Rodríguez Giavarini, ex canciller de Argentina, Marcela Prieto Botero, directora ejecutiva del Instituto de Ciencia Política de Colombia; Luis Cordero Barrera, prorrector de la Universidad Andrés Bello de Chile; Diana Sofía Giraldo, decana de Comunicación de la Universidad Sergio Arboleda de Colombia; Luis Bustamante Belaunde, rector de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas; Ricardo López Murphy, presidente de la Fundación Recrear para el Crecimiento de Argentina; Leopoldo López, Alcalde de Chacao-Venezuela; Alberto Jorge Triaca, director de la Fundación Pensar, Argentina; Gerardo Bongiovani Garassai, director de la Fundación Libertad, Argentina. No faltan periodistas , como Julio Cirino y Carlos Pagni de Argentina o Plinio Apuleyo de Colombia y asesores políticos como el boliviano Sarmiento Kohlenberger. Pero las instrucciones mas relevantes las reciben de los “intelectuales amigos” como: Enrique Krause, Carlos Alberto Montaner, Jorge Edwards o Álvaro Vargas Llosa.

Entre estos, los políticos y asesores españoles se reunían en la calle Juan Bravo 3, sede de la FAES, en ocasiones, encubriendo dichas sesiones bajo aparentes conferencias, para trabajar en el documento. En otras ocasiones se trasladaban a los despachos del Partido Popular ubicados en la calle Génova 13, donde laboraban hasta altas horas de la madrugada. Allí el protagonismo lo adquirían Baudillo Tomé, secretario de Programas, y Jorge Moragas, responsable de Relaciones Internacionales. Por sus oficinas dejan sus aportes Ana Palacio, ex ministra de Asuntos exteriores; Román Escolano, ex director del departamento de economía de Presidencia de Aznar; José luis Feito, ex embajador de España ante la OCDE; Santiago de Mora Figueroa, Marqués de Tamarón; Luis Martí Mingarró, decano del colegio de Abogados; Francisco Pérez González, presidente de la Sociedad Iberoamericana de Amigos del Libro; Fernando Fernández Méndez de Andrés, rector de la Universidad Antonio de Nebrija; Eduardo Gutiérrez Sáenz de Buruaga, ex-embajador ante la OEA; Antonio Tornel, vicepresidente de la Fundación ENDESA; Enrique Rajoy, secretario general del Centro Internacional de Derecho Registral; José Luis Escrivá, director del servicio de estudios Económicos del BBVA; Juan Costa Climent, ex ministro de Ciencia y Tecnología; Gustavo de Arístegui, portavoz de Asuntos Exteriores del Partido Popular en el Congreso, entre otros.

El objetivo, buscar el complemento a su política exterior subordinada a los Estados Unidos redactada en el documento: OTAN una Alianza de la libertad. Para este fin, la responsabilidad recae sobre dos figuras relevantes del partido y la FAES: Miguel Ángel Cortés, ex secretario de Estado de Cooperación Internacional y para Iberoamérica, y Guillermo Hirschfeld, coordinador de programas para Iberoamérica de la FAES. Todo el 2006 trabajan en dicha propuesta y en febrero de 2007 ve la luz el informe final: América Latina. Una agenda de Libertad. Prologado por el presidente de la FAES, José María Aznar, tendrá un costo nada despreciable de un millón de euros entre viajes, consultas, conferencias y actividades colaterales. Ello muestra la importancia, para la derecha, sus aliados latinoamericanos y los partidos conservadores europeos de implementar una segunda revolución liberal en el continente. La invitación de Aznar por América Latina se inscribe en esta dinámica. Sus clases son un compendio del nuevo vademecum. De su boca sale un guión perfectamente diseñado. Veamos.

Dejando de lado la presentación del susodicho, sigue una breve introducción donde los autores destacan el carácter heterogéneo de la región. Genérico en sus propuestas, explica la utilización de la voz América Latina y no Iberoamérica o Hispanoamérica. Pero, lo verdaderamente importante es el contenido de los tres capítulos: I. América Latina y Occidente; II: ¿Dónde Estamos?; y III: Una Agenda de Libertad y Progreso. Mientras el primero no posee sub-apartados; el segundo se subdivide en la política y en economía y sociedad; el tercero es una suma de propuestas en el cual incluyen una mención expresa sobre perspectivas cubanas. Sus puntos son:

- Políticas institucionales para un Estado de Derecho efectivo

- Crecer para aumentar el bienestar

- Educación y Cultura: las bases para una economía del conocimiento

- Integración: un objetivo de geometría variable

- Estados Unidos: actor insustituible, agente impulsor

- Unión Europea: exportando seguridad y democracia

- España: construyendo la Comunidad Iberoamericana. Además del citado “perspectivas cubanas”.

El texto se cierra con un apartado de conclusiones.

Para abrir boca veamos su lógica argumental: “América Latina es una parte sustancial de Occidente. Esta afirmación es capital para pensar el futuro de América Latina... Occidente no es un concepto geográfico. Occidente es un sistema de valores vigente en una sociedad. Es una cultura. No es la expresión del espíritu de un pueblo, ni es patrimonio exclusivo de nadie. Los valores occidentales son universales... Pero hay que recordar también que Occidente no es una conquista asegurada para siempre. De hecho ha habido terribles regresiones a la barbarie y el salvajismo en los países y sociedades que han ayudado a conformar Occidente”. Y en el continente existe “una izquierda anti-occidental... Fidel Castro era su principal referencia... Pero el chavismo ha tomado el relevo del castrismo terminal. Chávez, como líder emergente, intenta forjar una verdadera alianza antisistema cuyo objetivo es la implantación del socialismo del Siglo XXI en América Latina”. Ahora, vayamos por partes.

Si se trata de poner el acento en la pertenencia de América Latina a Occidente, en este marco observamos la construcción del proyecto de la derecha española. Estamos en presencia de una propuesta política. Según sus autores, la agenda para la libertad es un diagnóstico donde definen problemas, se observan amenazas y se visualizan las oportunidades para el futuro del subcontinente. Es un estudio de prospectiva de fuerzas políticas. Así, la definición de Occidente cobra relevancia para su programa político. Su inicio es peculiar. Occidente es un sistema de valores universales. ¿Cuáles? Para la derecha, tres factores dan lugar a esta construcción:

- Las ideas nacidas en Grecia, en tanto superadoras de la monarquía de origen religioso y mágico. Aparición de la polis y el Agora desde la cual se distingue el orden de la naturaleza y el orden social. La noción de semejanza, de igualdad ante la ley y la idea de libertad.

- Los aportes de Roma. El derecho, esencial para la humanidad. Delimita lo tuyo y lo mío. “Permite individualizar la vida, porque la propiedad ya no se confunde con el magma comunitario”. Así, se extiende la idea de un derecho superior, perfecto e inmutable, un derecho natural, del que el derecho positivo no es más que una aproximación

- Los valores procedentes de la tradición judeo-cristiana. “Cuyo valor fundamental a los efectos que aquí interesan, es la idea de compasión, un concepto que va mas allá de la justicia propia de la tradición romana...”, donde se unen: “el relato bíblico de la creación que hace hermanos a todos los hombres; la idea de tiempo lineal y no circular que hace posible la idea de progreso; la idea de la dignidad esencial del ser humano, universal”.

Factores necesarios para que el mandamiento “no matarás no rija sólo para los judíos sino para toda la humanidad. Algo por completo novedoso en comparación a otras civilizaciones. Tanto en el antiguo como nuevo testamento”. Sobre estos tres pilares asientan la idea de persona. Y por arte de birlibirloque extrapolan dichos valores a un régimen en el cual sintetizan las premisas: la democracia liberal. Éste, alegan, condensa Occidente, por cuanto elige a sus gobernantes, limita las decisiones a un Estado de derecho, garantiza el derecho a la vida, la igualdad ante la ley, las libertades de reunión, asociación y culto, la tolerancia y pluralismo. Además de reconocer el desarrollo del pensamiento científico, crítico y el método racional. Y en el orden económico, lo dicho se traduce en la economía de mercado, “donde se reconoce la capacidad de emprender y comerciar, el factor de pluralismo e iniciativa”. Complementos de la libertad y la propiedad. Bajo estas cualidades, Occidente se yergue patrimonio de la humanidad expandiendose a lo largo de la historia. Por ende: “América Latina es el fruto histórico de esa expansión a fines del siglo XV, donde lo más relevante de dicha incorporación… a la idea de Occidente… fue la extensión del cristianismo”.

Pero la supremacía de Occidente frente a otras civilizaciones se encuentra amenazada por quienes desean retrotraerla al magma comunitario del salvajismo o la Barbarie. Y si en América Latina “hubo dictaduras, totalitarias o no, y represión… han sido períodos limitados en el tiempo… la aspiración ha sido siempre retornar a formas de gobierno democráticas”. Sobre este principio,enfatizan, el proceso de inserción de América Latina a Occidente ha sido imperfecto e incompleto, pero por su historia y por su tradición, por sus aportes a la creación, al pensamiento y la cultura es una parte de él. Sin embargo, ahora toca dar un nuevo impulso para evitar que caigan otra vez en el salvajismo. El camino es incorporarlos a la modernidad y ello pasa por su agenda para la libertad. Su itinerario se traza en el apartado ¿Dónde Estamos?. La redacción presenta un cuadro cuyo objetivo es mostrar las amenazas para cumplir los objetivos políticos. Comienzan afirmando: “En el último tercio del siglo XX había razones para que América Latina tuviera confianza en sí misma”. Sus argumentos son cuantitativos. Indices educativos, de salud, etcétera. Factores equiparables, según los autores, a los países desarrollados en los años ochenta. Así, sus instituciones políticas, su proceso de industrialización y modernización se extendió en los años cincuenta y sesenta. Pero a diferencia de otras zonas de Occidente fracasaron a la hora de crear condiciones de bienestar y calidad de vida. Pretexto para la propagación de movimientos revolucionarios, que a la vez generó golpes militares. Por suerte, en los ochenta, las transiciones “con la anomalía irritante de Cuba”, señalan, supuso un cambio acompañado “de un descrédito del nacionalismo económico fundado en el proteccionismo comercial, la sustitución de importaciones y la hipertrofia del sector público. Todo seguido del respaldo del FMI y el BM, que apoyaron las reformas liberales en los años noventa. Lamentablemente, aplicadas de forma parcial y deficientemente como el consenso de Washington”.

Ha sido esta circunstancia, según la derecha española, lo que resucita y da alas a los “partidos y movimientos que apelan a las emociones, antes que a la razón para el apoyo popular”. Es el “discurso viejo y falaz del nacionalismo económico, de la retórica antiimperialista, del victimismo histórico, cuando no del racismo inverso que niega la raíz europea de las sociedades americanas” lo que pone en riesgo el futuro. Además, estos movimientos no son viables, están anclados a fórmulas fracasadas y ajenas a la tradición liberal latinoamericana. “Si dan crédito a estos espejismos y abandonan los esfuerzos reformadores, la región corre el riesgo de perder otro tren hacia la modernidad”. Hay que profundizar en las reformas liberales y los valores occidentales antes que sea demasiado tarde. El problema es grave. Aunque “los regímenes democráticos se generalizan persisten los problemas de inestabilidad política, fragilidad democrática y falta de confianza en las instituciones”.

En este contexto se esconde la amenaza colectivista: “movimientos, pues no cabe identificarlos como partidos políticos, continuadores de grupos revolucionarios que proclaman su adhesión a las doctrinas de la izquierda radical del siglo XX…”

Identificar al enemigo de Occidente es una necesidad. Si “Fidel Castro en tiempos de guerra fría trató de construir un bloque ideológico contra las democracias occidentales, frustrado tras la caída del muro de Berlín. Hoy Chávez, toma el relevo, forja la alianza anti-sistema cuyo objetivo es la implantación del socialismo del siglo XXI. El proyecto contra Occidente lo conforman: el indigenismo, el neoestatismo, el nacionalismo, el militarismo y el populismo. Juntos, arman la propuesta anti-sistémica donde “priman los supuestos derechos colectivos frente a los individuales, ignorando al individuo en beneficio del grupo, sea etnia, sindicato o clase social”. En la Agenda, ”el indigenismo empieza a ser para América Latina lo que el nacionalismo es a Europa… Ambos cuestionan los Estados nacionales modernos… el indigenismo, sustituye el concepto de ciudadano de una república por el miembro de una comunidad étnica, al igual que el nacionalismo europeo busca fórmulas identitarias excluyentes… Tanto los indigenistas americanos como los nacionalistas excluyentes europeos promueven el falseamiento de la historia, en terreno económico utilizan la reivindicación de supuestos derechos históricos como instrumento de dirigismo y proteccionismo económico”. Por otro lado, “el neoestatismo es una amenaza ideológica ya que culpa al neoliberalismo de todos los males de la región. Su aplicación es un retorno al pasado, porque sus políticas económicas fracasaron. En cuanto al populismo, Enrique Krause es el gurú conceptual. Personalismo providencial de un líder demagogo. Carisma con control de los medios de comunicación. Sujeto halagador del pueblo, con culto de la personalidad, arbitrario y perteneciente a un partido o movimiento. ¿Pensaba Krause en Aznar, Fox, Bush, Berlusconi, Fujimori? Respecto al nacionalismo populista, la agenda, señala el antiimperialismo de los antisistémicos como la ideología corrosiva al satanizar el papel desempeñado por los Estados Unidos, las instituciones internacionales, las multinacionales y “El consenso de Washington”. La estrategia de los anti-occidente es poner en jaque el sistema democrático y el orden institucional. El ejemplo utilizado es Venezuela. “Hugo Chávez… primero… cuestiona a los partidos… luego a las instituciones y la ley y se produce un cuestionamiento del sistema de partido y el sistema democrático en su conjunto”. Este nacionalismo populista de Chávez releva a Fidel Castro en la lucha contra Occidente y se considera una: “injerencia castiza del internacionalismo proletario interviniendo en la región bajo la fórmula del populismo revolucionario”. Para los autores, ello supone una alianza anti-sistema enemiga de la globalización, cuyos miembros elaboran no sólo una “teoría de la conspiración. Son unos frustrados donde concentran sus iras y perversiones, anti-occidentales y anticapitalistas...aglutinan a la izquierda que fracasó en mayo del 68, a los que jalearon el comunismo y que hoy ven con complacencia la pulsión anti-occidental del islamismo yihaidista, a los antiglobalizadores altermundistas... y a las distintas manifestaciones de indigenismo, populismo y fanatismo religioso. Su enemigo común: Occidente.”

Esta alianza no es sólo teórica. “Hay coincidencia de actuación… entre Venezuela, Irán y Siria… Así, extrapolan y concluyen, en la triple frontera, Argentina, Brasil y Paraguay aumenta la inquietud por la actividad terrorista de los grupos islamistas que defienden el terrorismo… Europa debe hacer ver que América Latina esta inmersa en la amenaza de Al-Qaeda y la yihad y es su objetivo”. Bajo este nuevo terrorismo se esconde la alianza antisistema del socialismo del siglo XXI. Se aprovechan del déficit institucional y la fragilidad democrática para llevar a cabo su plan. Eso sí, tal situación es debido también a la suma de dos agravantes: “las doctrinas cepalistas y el populismo dirigista con sus burocracias parasitarias que coartaron las libertades” y “la aplicación parcial, tras las elecciones libres, de las políticas liberales. Ello, según los redactores del documento, se debe a detractores de la economía de mercado que buscan restringir el avance de las libertades. Entre los populistas, neoestatistas, se deben agregar, los teólogos de la liberación y la ideología del pobrismo. “... enemigos de la libertad que intentan convencer a través de argumentos falaces que el capitalismo, los intereses foráneos y la globalización son los que generan pobreza, cuando está sucediendo todo lo contrario... es la ideología del pobrismo…”. “No existe experiencia en la que se haya disminuido la pobreza ahuyentando al capital y a los empresarios…”, “No se puede decir… el rico es malo... Jesús también fue pobre”.

Por el contrario, subraya la Agenda, son la falta de libertad económica, la inseguridad jurídica para invertir, el menoscabo del derecho de propiedad, la falta de legislaciones y tributaciones de beneficio al capital y un buen pacto de la Moncloa, además de la violencia estructural del sistema, lo que impide el progreso. Según el documento, esto último sería uno de los factores claves. La violencia coarta las libertades, limita el crecimiento económico y dificulta el funcionamiento de la democracia. Según Cortés e Hirschfeld, es un poliedro donde la delincuencia callejera, las pandillas, el terrorismo, el narcotráfico, el secuestro y la impunidad criminal estimulan, gracias a un sistema penitenciario en crisis, a delinquir. Ellos alertan. América Latina es un mar de corrupción, de democracias inmaduras, carentes de liderazgo y con rivalidades nacionalistas. Europa, agregan, es un espejo donde mirar. También el pasado Ibero. Aportó unidad y los vínculos institucionales y culturales a la región del cual carece. En esta lógica, existe un patrimonio histórico-cultural, donde la educación es fundamental. Pero en la actualidad, los problemas vienen por no privatizarse y no estar a la altura de las necesidades de la economía de mercado. Sus tesis para explicar la crisis educativa: ”apuntan hacia la ineficacia en la administración de los escasos recursos destinados a la educación, la falta de capacitación y dedicación del profesorado, la calidad deficiente de los métodos de enseñanza y sobre todo el bajo nivel del alumnado”. Y por otro lado se declaran defensores de la integracion de las lenguas europeas en América Latina, refiriéndose al ingles, español, francés y portugués. Miran con desprecio las lenguas aborígenes y concluyen: “Durante quinientos años las lenguas aborígenes han pervivido en coexistencia con el español. Aunque pocas han alcanzado algún peso demográfico...”. Así, preservar este patrimonio, según constatan, no debería suponer educar en idiomas, ni lenguas aborígenes ni reconocer derechos colectivos, por cuanto “supone una amenaza hacia el orden constitucional liberal y los derechos individuales de los propios miembros de las comunidades”.

Bajo el epígrafe: Una agenda para la libertad y el progreso comienzan las propuestas que buscan potenciar la unidad y los valores “entre los partidos de centro derecha(liberales, democristianos y conservadores)... a través de su colaboración y coordinación internacional”. Dichos valores son: “... la pertenencia a Occidente, las raíces cristianas de América..., y sobre todo, la voluntad de que el modelo de sociedad abierta y democrática triunfe frente a la amenaza del populismo. El objetivo es derrotar... al socialismo del Siglo XXI. -Así- El Partido Popular europeo... es un buen ejemplo de como la unión de afines es capaz de hacer triunfar unas ideas y valores compartidos. Igualmente los partidos políticos de centro y centro derecha de América Latina deben abrirse a nuevas formas de cooperación, con mayor grado de integración...” Su objetivo, configurar un partido popular regional con un programa único. PAN y nuevos aliados en México, Democracia Cristina y Renovación Nacional en Chile, AD y COPIE en Venezuela, Blancos y Colorados en Uruguay, Liberales y Colorados en Paraguay, Liberales, Democracia Cristiana y Derecha en El Salvador, Liberación Nacional y Democristianos en Costa Rica, etc.

Las bases consisten en aceptar los principios de la economía de mercado y sus instituciones. Normas de derecho a la propiedad privada. Respeto a los contratos para la libertad de mercado y libre competencia. “En América Latina la prosperidad económica sólo puede venir capitaneada por la iniciativa privada garantía de prosperidad y libertad”. Su conclusión: el populismo acosa los derechos de propiedad y es un peligro para la libertad individual. “El ataque a los derechos de propiedad por parte del Estado, sin que quepan distingos entre ciudadanos y empresas nacionales, es una constante de los populismos... y del socialismo del siglo XXI”. Asimismo, la intervención del Estado en la acción social, rompe el equilibro entre lo público y lo estatal. “Entre las funciones del Estado no está la intervención directa... como reivindican corrientes neoestatistas”. El éxito para consumidores y contribuyentes, subrayan, se basa en la privatización y en establecer impuestos como el IVA único. Llegando a proponer un porcentaje, el 15%. En esta dirección se plantean que “América Latina tiene mucho que perder con un proteccionismo que sólo responde a los intereses de determinadas minorías… El discurso proteccionista, tan antiguo como desacreditado, es hoy enarbolado por el nuevo populismo nacionalista y antiglobalizador. América Latina debe reconsiderar su estrategia negociadora en la Ronda de Doha y otro papel en la OMC”. Así, todo debe ser trasformada, también, la educación. Se trata de crear consumidores competitivos cuya lógica sea dotarlos de “incentivos al esfuerzo, a la exigencia y a la recompensa condicionada a los resultados… Hay que aplicar normas claras del mercado a la educación y los colegios, a los profesores…” Es necesario aprovechar la creatividad, materia prima abundante para luego sacar partido y fundar un “mercado cultural transatlántico, basado en gustos y tradiciones culturales compartidas y eliminar trabas al mercado… al igual que en otros sectores de la economía. La cooperación iberoamericana debería evitar abrigar o justificar políticas que persiguen controlar la vida cultural de los ciudadanos o condiciones de su libertad de elección, a menudo bajo el pretexto de defender la diversidad… La diversidad es innegable en América Latina y es un tesoro…” aunque, con anterioridad se sitúa la libertad de elegir inherente a la globalización.

En este apartado, destaca su propuesta de integración hemisférica, latinoamericana, subregional e iberoamericana. La primera se refiere a la seguridad y le corresponde ejercerla a Estados Unidos. Es actor insustituible. Tiene una “trayectoria en la defensa de la democracia y la libertad demostrada día a día en la defensa de los derechos fundamentales… como garante activo de los valores en todo el mundo… -lo anterior-… lo demuestra al embarcarse en la batalla en Oriente Medio”. La contrapartida del poder hemesférico de los EEUU debe ser fomentar un Plan Marshall de inversiones privadas discriminatorias entre países con Tratados de Libre Comercio, seguridad jurídica y acordes a los postulados del ALCA. Los otros ejes son subsidiarios del primero. En ellos, la Unión Europea tiene que ayudar a los Estados Unidos a consolidarse en la región. La Unión es un “poder blando con capacidad para influir mediante el ejemplo y cooperación”. América Latina debe abrir sus fronteras a las empresas multinacionales. A España le cabe construir la comunidad Iberoamericana. Ser un interlocutor y reforzar la alianza atlántica. “No se puede permitir acercarse a regímenes populistas como Venezuela y otros. Eso desacredita el liderazgo español en el mundo”. Hay que mantener una posición firme en las cumbres capaz de enfrentar el socialismo del siglo XXI. Así, en el último sub-apartado, perspectivas cubanas, plantean que: “la desaparición de Castro es inevitable, pero su empecinamiento ideológico y su fortaleza física dejan obsoleto cualquier escenario”, y añaden, que ha recompuesto “la alianza revolucionaria con Venezuela, Bolivia y Ecuador, junto con la benevolencia de otros gobiernos populistas como China y la India y la pasividad de la Unión Europea. “Lo cual obliga a repensar la política de intervención, mas aún cuando el problema cubano forma parte de la política de seguridad nacional de los Estados Unidos. Por esta razón, España debe “recomponer la relación Unión Europea, EE UU para trabajar en el diálogo entre cubanos”. Su objetivo es crear condiciones para desestabilizar el orden político por medio de “la creación de un fondo José Martí con aportes de inversores privados y de organismos internacionales para ayudar a la oposición y evitar el riesgo, tras la caída, de un nacionalismo populista. El papel de España será ineficaz si renunciamos ... a la colaboración con los EE UU”.

Por último, en el capítulo de conclusiones, los autores presentan su particular oráculo: “América Latina se encuentra en la encrucijada: elegir entre la libertad o el autoritarismo demagógico… Adoptar la agenda de la libertad es la forma más segura de iniciar la senda del progreso y la libertad y modernización… Occidente demanda la incorporación plena de América Latina”.

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