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lunes, 26 de mayo de 2008

Cuatro días que estremecieron Oriente Medio.

Hizbulá explica las razones de la toma de Beirut

El secretario general de Hizbulá, Hasán Nasralá, explicó el pasado 8 de mayo las razones por las que su organización político-militar decidió realizar una demostración de fuerza y enfrentarse al gobierno de Fouad Siniora tras la decisión de éste de desmantelar la red de telecomunicaciones de Hizbulá...

Cuatro días que estremecieron Oriente Medio

La toma de Beirut por los militantes de Hizbulá y sus aliados entre los días 7 y 11 de mayo abortó una operación político-militar contra las fuerzas patrióticas y nacionalistas libanesas patrocinada por los EEUU y Arabia Saudí y consistente en el debilitamiento y derrota definitiva de Hizbulá.

Desde la victoria de Hizbulá contra Israel en la guerra del verano de 2006, tanto la administración estadounidense como la monarquía saudí han venido impulsando una estrategia dual en contra de esta organización: por una parte, reducir el prestigio con que cuenta entre significados sectores de la población árabe, desde Marruecos hasta Irak y con independencia de la adscripción religiosa; por otra, desarmar su estructura militar.

La campaña de desprestigio contra Hizbulá se inició desde el mismo momento de la finalización de la guerra y se generalizó cuando esta organización y las fuerzas patrióticas y nacionalistas que la apoyan (cristianos marionitas, izquierdistas y laicos) iniciaron una campaña de desobediencia civil contra el gobierno de Siniora en noviembre de 2006. Con la renuncia de los cinco ministros que Hizbulá mantenía en el gobierno, a la que se añadió la de un cristiano maronita, el gobierno debería haber dimitido puesto que la constitución libanesa establece que cualquier decisión que se tome sin la presencia de todos los sectores, no es legítima. Sin embargo, el gobierno se enrocó, contando con el apoyo occidental y saudí. La decisión del gobierno de Siniora no fue autónoma, sino impuesta desde fuera: no se podía aceptar, bajo ningún concepto, un gobierno que estuviese influenciado por una organización que había derrotado a Israel y cuyo ejemplo es visto con simpatía por organizaciones como Hamás en Palestina. Eso “desestabilizaría” la región. Es decir, marcaría el camino para los pueblos, que comenzarían a liberarse del yugo de unos regímenes corruptos. Es lo que los expertos en Oriente Medio identifican como “el efecto Hizbulá” y que echa por tierra el diseño neocolonial pretendido por EEUU en esa zona del mundo. Había, por lo tanto, que intensificar la campaña sectaria del tipo “aumenta la influencia shií en la zona”, “Hizbulá es una marioneta iraní” –en este sentido hay que tener en cuenta la aparición de fenómenos como el de Fatah al Islam en el campo palestino de Narh al Baerd, situado cerca de Trípoli, donde desde hace tiempo el Movimiento al Futuro, la organización prosaudí que lidera Saad Hariri, cuenta con influencia- y, en consecuencia, comenzar a buscar un contrapoder armado a Hizbulá. Es así cuando hacen su aparición, en forma de contratistas de seguridad (empresa Secure Plus, por ejemplo), milicias suníes con las que hacer frente a “la expansión shií” y fuerzas policiales claramente vinculadas con el clan Hariri, que debe su fortuna a su estrecha alianza con los saudíes y, en concreto, al príncipe Bandar bin Sultan, hoy Consejero de Seguridad de Arabia Saudí (1).

Los enfrentamientos en Narh al Bared fueron vistos como una prueba piloto por parte del gobierno de Siniora para una futura confrontación con Hizbulá. Sin embargo, el intento no fructificó. Pese a la destrucción del campo, la lucha no trascendió de allí. Había, por lo tanto, que dar una nueva vuelta de tuerca y esa llegó con la denuncia, realizada por el druso Walid Jumblat, el más fiel representante de los intereses imperialistas y sionistas en Líbano, sobre la red de comunicaciones de Hizbulá y la exigencia de su desmantelamiento. Recogido el hecho por todos los medios occidentales, el gobierno Siniora se puso manos a la obra y decidió desmantelar la red y destituir, al mismo tiempo, al jefe de seguridad del aeropuerto por considerarlo próximo a Hizbulá. Pero resulta que la existencia de esa red era conocida desde hace tiempo y es en lo que se sustentó el triunfo de Hizbulá contra Israel en la guerra del verano de 2006. ¿Por qué entonces el empecinamiento del gobierno en desmantelarla en estos momentos? En Beirut existe la certeza que existía un diseño por parte de Israel y EEUU, con la connivencia de algunos gobiernos árabes, de la realización de una operación militar contra Hizbulá, diseñada para el 25 de abril, que no fue finalmente puesta en marcha por esa red de telecomunicaciones y, de forma especial, por la existente en la pista 1-7 del aeropuerto internacional.

El día elegido para la operación coincidía con unas maniobras militares, “Turning Point 2”, que Israel realizaba en la frontera con Líbano. Cuando fue asesinado Imad Mugniya en Damasco, considerado como uno de los principales comandantes militares de Hizbulá, fue considerado unánimemente como una provocación israelí para obligar a una respuesta de Hizbulá y desencadenar así una nueva guerra. Dado que Hizbulá decidió que respondería, pero eligiendo el dónde y el cuándo, había que provocar una nueva situación. Esa era la operación que finalmente se abortó al conocerse la existencia de la red de Hizbulá en el aeropuerto de Beirut. Por lo tanto, para que ese tipo de operaciones sean posibles en el futuro había que desmantelar ese sistema. El semanario egipcio Al Ahram recoge gráficamente qué significaba esta medida: “Para la comunidad de inteligencia extranjera que opera en Oriente Medio, a menudo en colaboración con los regímenes aliados [se refiere a los árabes prooccidentales], no es ningún secreto que Israel tiene la capacidad tecnológica para supervisar y escuchar las telecomunicaciones de la región. La red de Hizbulá ha demostrado ser impenetrable y eso es una fuente de frustración tanto para los israelíes como para los EEUU. Por lo tanto, la alarma mostrada por Jumblatt y el gobierno de Siniora sobre la red de Hizbulá y el jefe de la seguridad del aeropuerto internacional de Beirut sólo puede ser interpretada dentro del contexto de la escalada de EEUU-Israel contra Siria-Irán. Una potencial acción militar contra Irán o Siria requeriría la neutralización, si no la destrucción, de Hizbulá. En el caso de que el primer ministro Siniora hubiese tenido éxito con la red de telecomunicaciones de Hizbulá, incluso con la colaboración del ejército libanés, no sería difícil de adivinar dónde habrían terminado los códigos y manuales de funcionamiento 48 horas más tarde” (2).

Era, claramente, una declaración de guerra, como dijo el secretario general de Hizbulá, Hasán Nasralá. Tanto Jumblat, como Siniora o Hariri eran conscientes de lo que pedían y su pretensión era que el Ejército hiciese lo que no hizo cuando los islamistas se alzaron en Narh al Bared: la guerra total con Hizbulá. En ese escenario, la FINUL se habría visto “obligada” a intervenir en apoyo del ejército libanés, aplicando la Resolución 1701 del Consejo de Seguridad de la ONU. Pero Hizbulá les mostró que habían cometido un enorme error de cálculo. Y lo hizo sólo en cuatro días.

La toma de Beirut fue una magistral operación político-militar y una demostración de la frialdad de una organización que sabe graduar a la perfección sus golpes, como puso de manifiesto el hecho de que no quisiese tomar ni la sede del gobierno ni las residencias de los principales dirigentes prooccidentales y que fuese entregando al Ejército las zonas que había tomado bajo su control. El Ejército no es su objetivo. Tampoco el enfrentamiento sectario, en contra del manido discurso embrutecedor y alienante de los medios de comunicación occidentales y árabes alineados con sus regímenes reaccionarios. Y algo más preocupante aún para los sostenedores de un gobierno que hace aguas por todas partes: las milicias que habían creado para “protegerse” de los shíies se deshicieron como un azucarillo en una taza de café. 60 millones de dólares tirados a la basura y tres años de trabajo de servicios secretos occidentales y algunos estados árabes (saudíes y jordanos, especialmente) no han servido para nada (3).

La calle árabe

La calle árabe no vio en ningún caso un retorno a la guerra civil, del que hablaban las agencias occidentales, ni un enfrentamiento suníes-shíies del que hablaban los medios oficiales de los regímenes prooccidentales árabes. Encuestas recientes indican que el 63% de la población libanesa considera que el gobierno de Siniora es el responsable de lo ocurrido (4). En Egipto, Nasralá, sigue siendo visto como un referente para el mundo árabe (5) y el líder supremo de los Hermanos Musulmanes (suníes), Mohamed Mahdi Akef, ha dicho públicamente que “la resistencia libanesa es el único grupo que determina lo que es bueno para el país [Líbano] al tiempo que se enfrenta a la entente sinoista-EEUU”. En Jordania –donde la monarquía está entrenando mercenarios de ese ejército privado de Hariri- tanto los islamistas suníes como un reputado grupo de 60 intelectuales, musulmanes y laicos, han apoyado públicamente a Hizbulá (6). La percepción en la calle árabe no es la misma que la de sus gobiernos y el prestigio de Hizbulá sigue prácticamente intacto (7). No obstante, sí que hay que reconocer que en algunos sectores ortodoxos suníes la imagen de Hizbulá ya no es la misma, al tiempo que hay quien sigue alentando la formación de milicias suníes como “resistencia islámica frente a Irán y sus apoderados en Líbano” (8).

El estado de opinión de la calle está empezando a calar en los gobiernos árabes. En la reunión de urgencia convocada por la Liga Árabe, además de un enfrentamiento entre Siria y Arabia Saudí, se constató un desmarque significativo de las tesis saudíes de países como Qatar, Yemen y Argelia. Ya sólo queda como núcleo duro el compuesto por Arabia Saudí-Egipto-Jordania. Esta tríada de gobiernos prooccidentales es la única que mantiene el manido discurso de la interferencia iraní en la zona y la que aún sigue abogando por una estrategia de contención a la “expansión shíi”.

La debilidad de la tríada, y de sus mentores estadounidenses, es total. Si es evidente la derrota del gobierno libanés, obligado a dejar sin efecto el desmantelamiento de la red de telecomunicaciones de Hizbulá y la separación del cargo del jefe de la seguridad aeroportuaria, no lo es menos la derrota de la estrategia saudí. Quien había convertido a Líbano en un rehén de su enfrentamiento con Irán está ahora en una situación de mayor debilidad y sin capacidad de maniobra.

Esta es la razón por la que el rey saudí, Abdulá, ha desautorizado a su ministro de Exteriores cuando éste calificó lo ocurrido esos cuatro días como “golpe” e hizo un llamamiento a los países de Oriente Medio para que se abstuviesen de atizar las “tensiones sectarias” en Líbano. Aunque todo el mundo está obligado a ceder, quien más tiene que hacerlo es el gobierno y sus mentores, aceptando al general Michel Suleiman como nuevo presidente, la formación de un gobierno de unidad nacional y, lo más importante, la revisión de la ley electoral antes de la celebración de las elecciones parlamentarias el año que viene. Eso implica la reforma de los Acuerdos de Taif de 1990 y el fin del sectarismo, herencia del colonialismo francés. Las conversaciones que se están manteniendo en Doha, la capital qatarí, no fructificarán si se sigue insistiendo en el desarme de Hizbulá mientras se mantenga la ocupación de las granjas de la Shebaa y no se reforme el sistema constitucional libanés.

Notas:

(1)Alberto Cruz: “La nueva estrategia de EEUU en Líbano: la guerra secreta contra Hizbulá” http://www.nodo50.org/ceprid/spip.php?article31

(2)Al Ahram (Egipto), 15-21 de mayo de 2008.

(3)The Angeles Times, 12 de mayo de 2008.

(4)Asia Times, 13 de mayo de 2008.

(5)Al Destour (Egipto), 13 de mayo de 2008

(6)Al Manar, 14 de mayo de 2008

(7)Asia Times, 16 de mayo de 2008.

(8)Khaled Al-Dhaher, ex parlamentario libanés, en entrevista a la LBC TV el 12 de mayo de 2008.

Alberto Cruz es periodista, politólogo y escritor. Especializado en Relaciones Internacionales. albercruz@eresmas.com

Centro de Estudios Políticos para las Relaciones Internacionales y el Desarollo (www.nodo50.org/ceprid)

lunes, 7 de abril de 2008

Mapamundi homófobo.


Según el informe anual de la ILGA (Asociación Internacional de lesbianas y gays), en el año 2007 todavía existían “85 estados miembros de Naciones Unidas que seguían criminalizando los actos sexuales entre personas adultas del mismo sexo con mutuo consentimiento, promocionando con ello de manera institucional una cultura del odio".


Recorremos del 10 al 1 el “Hit Parade” de la Homofobia.

10 El Vaticano
Comenzamos nuestro ránking con la ciudad-estado sede de la iglesia católica, que siempre se cubre de gloria con sus declaraciones, por ejemplo, en contra del matrimonio gay. Resulta difícil explicar cómo los que intentan vincular dos conceptos tan distintos como homosexualidad y pederastia, con la intención de equiparar la opción sexual con una actitud inaceptable, son los mismos que protegen y apoyan a ciertos curas y obispos acusados de abusos sexuales a menores.

La polémica volvió a saltar cuando BBC emitió su documental ‘Sex crimes and The Vatican’, donde daba a conocer el documento secreto ‘Crime Sollicitationis’, un manual de instrucciones para saber cómo hacer frente a las acusaciones de abusos y donde se promueve el encubrimiento del clero delincuente. Romper este acuerdo de confidencialidad podría suponer la excomunión para los sacerdotes delatores.

En la introducción del libro ‘Pederastia en la Iglesia católica’ su escritor Pepe Rodríguez habla de la quiebra de la iglesia católica norteamericana, que según su documentación, ha pagado en secreto 1.000 millones de dólares para comprar el silencio de centenares de víctimas. El Vaticano se alarmó ante este hecho, pero no por los perjuicios que se producía a los menores, sino por el daño que se hacía a sus arcas.

9 Rusia
Durante la época soviética, la homosexualidad en Rusia era considerada delito, pero el artículo fue eliminado del Código Penal en 1993. La Manifestación del Orgullo en Moscú pretendía festejar el 14 aniversario de este hecho, sin embargo esta celebración ha sido prohibida al igual que años anteriores. Ortodoxos y nacionalistas anti-gays tienen el apoyo del alcalde de la ciudad, Yuri Luzhkov, que opina que gays, lesbianas y transexuales son “producto de Satanás”.

8 Cuba
A pesar de que ya no existen las UMAP (Unidades militares en apoyo a la producción), eufemismo para llamar a los campos de concentración donde eran enviados los homosexuales durante la década de los 60, ni tampoco leyes que condenen en la isla las prácticas homosexuales, el acoso policial al que son sometidos los gays no ha cesado como debería en un país de ideas "revolucionarias".

7 China
A principios de este año el gobierno chino impuso nuevas condiciones para la adopción de niños en el país. La nueva normativa prohíbe que los homosexuales adopten y se lo pone muy difícil a obesos, mayores de 50 años y solteros, que tendrán que acreditar su heterosexualidad.

6 Egipto
Egipto constituye una excepción, al ser uno de los pocos países africanos que no prohíbe la homosexualidad. Tras las presiones del comité de Derechos Humanos de la ONU se anularon las condenas a cuatro egipcios arrestados por mantener relaciones sexuales gays. No obstante la Comisión Internacional de Derechos Humanos para los Gays y Lesbianas (IGLHRC), denunció el caso de cincuenta personas más en la misma situación.

5 Polonia
Polonia se ha ganado a pulso aparecer en esta deshonrosa lista. Las absurdas declaraciones de los gemelos Kaczynski y de alguno de sus ministros han alarmado a la Comunidad Europea, que condenó en la eurocámara las manifestaciones homófobas de estos políticos. Muchos aún nos preguntamos cómo este país ha sido adherido a la UE.

4 Jamaica
Un reciente estudio reveló el alto grado en el que la homofobia se ha extendido entre la población jamaicana. El 96% de los jamaicanos se opone a la legalización de las relaciones homosexuales, castigadas con hasta diez años de cárcel.

El J-FLAG, ‘Foro Jamaicano de Lesbianas, Transexuales y Gays’, tienen constancia del asesinato de 30 homosexuales en el país entre 1997 y 2004.

3 África
La homosexualidad es ilegal en 29 países africanos, 20 para las lesbianas. En Kenia, Namibia, Uganda, Zambia y Zimbabue dirigentes políticos consideran que la homosexualidad es "antiafricana" y que se trata de un mal importado por occidente.

2 Asia
En India, Bangladesh, Singapur, Maldivas, Bután y Nepal la homosexualidad puede castigarse con cadena perpetua.

1 Irán
Acabamos este ránking con Arabia Saudí e Irán, que encabezan la lista de países homófobos con castigos a las prácticas homosexuales más severos, llegando incluso a la pena de muerte. El artículo 111 del código penal iraní condena la sodomía, “castigándola con la muerte si ambos sujetos, el activo y el pasivo, son maduros, mentalmente saludables y capaces de decidir por sí mismos".

blogs.chueca.com/lobbygay

miércoles, 16 de enero de 2008

La auténtica esencia de la "gira por la paz" de Bush: una venta millonaria de armas a países del Golfo.

El Gobierno de Estados Unidos prepara el anuncio oficial de una venta armas por un valor de miles de millones de dólares a los países del Golfo Pérsico, dijo hoy una fuente de la Casa Blanca. (Publicidad)

El anuncio podría realizarse hoy, para coincidir con la llegada a Riad del presidente de Estados Unidos, George W. Bush, de acuerdo con el funcionario, que forma parte de la delegación oficial del mandatario en gira por Oriente Medio.

En julio, la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, desveló el plan de venta de armas a Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Qatar, Bahrein y Omán, cuyo objetivo, según dijo entonces, es reforzar su seguridad frente a Irán y Siria, y a los grupos terroristas Al Qaeda y Hizbolá.

Entonces se habló de un paquete total de 20.000 millones de dólares para ese grupo de países, aunque según recientes filtraciones a la prensa en Washington ese monto podría referirse sólo a la parte que le correspondería a Arabia Saudí.

El funcionario de la Casa Blanca, que no entró en los detalles de las cifras, indicó que el Departamento de Estado se prepara para notificar oficialmente la venta al Congreso, como marca el procedimiento.

La Legislatura tendrá 30 días para poner objeciones a la operación una vez que reciba el aviso, según la normativa estadounidense.

En 1986 el Congreso logró bloquear la venta de misiles portátiles Stinger a Arabia Saudí propuesta por el entonces presidente, Ronald Reagan.

La Casa Blanca ha dejado claro durante la gira de Bush por Oriente Medio que Estados Unidos pretende fortalecer los lazos militares con las naciones del Golfo Pérsico para contener las ambiciones belicistas de Irán.

Ayer, en un discurso en Abu Dhabi, el presidente dijo que los países árabes deben unirse para enfrentarse a la nación persa, que describió como una "amenaza" para sus vecinos.

Como parte de la transacción, Arabia Saudí compraría tecnología para convertir bombas convencionales en municiones de precisión con sistemas de navegación por satélite, conocida como JDAM ("Municiones de ataque directo conjunto").

Además, está prevista la venta de misiles Patriot a Emiratos Árabes Unidos y Kuwait.

El anuncio formal ha sido retrasado desde julio debido a las objeciones de algunos legisladores estadounidenses, que han indicado que la venta de esas armas a los árabes supone un peligro para Israel.

Bush llegará hoy a Riad procedente de Dubai, donde realiza visitas culturales y se reunirá con estudiantes y con líderes jóvenes de la ciudad, uno de los centros comerciales y financieros más importantes de Oriente Medio.

En Riad cenará con el rey Abdalá Bin Abdelaziz en su palacio, sostendrá una reunión privada con el monarca y un encuentro con su gabinete.

Bush le pondrá al corriente de las gestiones que realizó en su visita a Israel y Jerusalén la semana pasada para impulsar el proceso de paz que relanzó en la conferencia de paz de Annapolis en noviembre, según la fuente gubernamental.

A esa conferencia el rey envió a su ministro de asuntos exteriores, el príncipe Saud al Faisal, lo que el funcionario estadounidense calificó como "una muy buena señal".

Estados Unidos ha pedido a los países árabes apoyo económico y político para el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abás, y un acercamiento a Israel, con el que tan sólo Jordania y Egipto mantienen relaciones diplomáticas.

La fuente señaló que Irán también será un tema principal de las reuniones de Bush en Arabia Saudí, donde permanecerá hasta el miércoles.

Ese día se desplazará a la ciudad egipcia de Sharm el Sheij, en la península del Sinaí, donde concluirá su gira.

Bush usa la venta millonaria de material militar para cercar a Irán

El presidente de EEUU, George W. Bush, inició hoy su primera visita a Arabia Saudí con el anuncio de una venta multimillonaria de material militar al reino árabe para cercar a Irán en el Golfo Pérsico. (Publicidad)

El paquete incluye tecnología para convertir bombas convencionales en municiones de precisión con sistemas de navegación por satélite, conocida como JDAM ("Municiones de ataque directo conjunto") y otros sistemas bélicos avanzados.

El anuncio oficial será realizado hoy, según confirmó el Consejero de Seguridad Nacional, Stephen Hadley.

La iniciativa había sido adelantada en julio por la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, quien habló de un paquete total de 20.000 millones de dólares para los aliados de Estados Unidos en el Golfo Pérsico.

En cambio, recientes filtraciones a la prensa en Washington parecen sugerir que ese monto se referiría sólo a las compras por parte de Arabia Saudí.

El plan no había llegado a materializarse desde julio debido a las objeciones de algunos legisladores, que dijeron que era un peligro para Israel, un país que no es reconocido por ninguna nación de la península arábiga.

No obstante, la Casa Blanca ha querido sacarlo adelante para coincidir con la gira de Bush por Oriente Medio, donde el Presidente ha dicho que reforzará las relaciones militares con los países del Golfo para enfrentarse a Irán "antes de que sea demasiado tarde".

Israel, que está muy alarmado por el programa atómico del Gobierno de Teherán, retiró sus objeciones a la venta después de que EEUU le prometiera una asistencia militar de 30.000 millones de dólares durante diez años, según un pacto firmado en agosto.

Allanado así el camino, el departamento de Estado notificará hoy al Congreso la operación, como requiere la ley, tras lo cual la Legislatura tendrá 30 días para expresar cualquier reparo.

En 1986 el Congreso logró bloquear una venta de misiles portátiles Stinger a Arabia Saudí propuesta por el entonces presidente, Ronald Reagan.

Y no es sólo Bush quien ha traído regalos a Riad. El "Air Force One", el avión presidencial, aterrizó procedente de Dubai poco después de que abandonara la capital saudí el presidente francés, Nicolas Sarkozy.

El líder galo, quien ha endurecido la política de su país respecto a Irán en relación a sus predecesores, dijo que había tratado con las autoridades saudíes la posible venta de helicópteros, aviones, fragatas, submarinos, un sistema de defensa aérea y equipos para la vigilancia de las fronteras del reino wahabí.

La operación ascendería a 22.000 millones de euros (32.500 millones de dólares), pero Sarkozy no llegó a rubricar ningún acuerdo concreto.

El presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, no se quedó callado y hoy instó a sus vecinos del Golfo Pérsico a analizar su propia propuesta de colaboración económica y de seguridad para la región.

Arabia Saudí teme, como los otros países de la península arábiga, -todos de mayoría suní menos Bahrein-, el aumento de la influencia de Irán, que es el baluarte de los chiíes, en la zona y en su propio territorio.

Riad llegó a acusar a Teherán el año pasado de "desestabilizar" la región.

No obstante, Arabia Saudí teme una confrontación armada y últimamente ha realizado acercamientos al Gobierno de Teherán. La semana pasada, por ejemplo, el ministro de Asuntos Exteriores saudí, el príncipe Saud al Faisal, pidió moderación tanto a Estados Unidos como a Irán.

Además de la política respecto a Irán, la protección de los derechos humanos y el fomento de la democracia será otro tema delicado en las conversaciones entre el rey Abdalá Bin Abdelaziz y Bush, que cenarán hoy juntos y posteriormente sostendrán una reunión de trabajo de casi hora y media.

Hadley confirmó que el Presidente mencionará el asunto. El departamento de Estado ha denunciado violaciones graves de los derechos de culto, de la mujer y los derechos políticos en general en Arabia Saudí.

Los mandatarios también abordarán las negociaciones de paz en Oriente Medio, según Hadley, quien no quiso confirmar si el alto precio del petróleo también está en la agenda.

Se prevé que la reunión entre ambos termine a las 22.25 de la noche, hora local, una hora a la que Bush normalmente ya está en el quinto sueño, pues se acuesta muy temprano.

En cambio, a Bin Abdelaziz le gusta la noche y en Riad, es él quien manda.

www.antimilitaristas.org


El presidente de EEUU, George W. Bush, llegó ayer a Ryad con la promesa de una importante venta de armas en el bolsillo y con la intención de que su aliado saudí se alinee con sus posiciones de cara a impulsar las conversaciones entre Israel y la Autoridad Palestina derivadas de la Conferencia de Annapolis, y en su cruzada contra Irán.

En cualquier caso, más allá del éxito comercial, parece difícil que Bush pueda lograr avances diplomáticos.

Para lograr sus fines, Bush cuenta con la baza de que el Congreso de EEUU ha aprobado su proyecto de vender armas por valor de 20.000 millones de dólares (13.500 millones de euros) a diferentes monarquías del golfo Pérsico, especialmente a Arabia Saudí.

El anuncio de la aprobación por parte del Congreso en plena visita de Bush a Arabia Saudí muestra la importancia que su Administración concede a mantener y reforzar el apoyo de sus aliados en esta geoestratégicamente importante zona.

En cualquier caso, el Congreso dispone de 30 días para analizar la transacción y, en su caso, oponerse a la misma.

La venta consiste en bombas de alta tecnología guiadas por satélite. El hecho de que Arabia Saudí pueda acceder a esta tecnología militar ha despertado el temor de Israel y de numerosos parlamentarios de EEUU, que temen que estas armas puedan ser utilizadas contra el Estado sionista, teniendo en cuenta que Arabia Saudí, como muchos estados árabes de la zona, se niegan a reconocer al Estado de Israel. Asimismo, oligarcas saudíes han financiado a entidades islamistas palestinas que resisten ante la ocupación sionista, como Hamas.

Para acallar estas críticas, el Gobierno de EEUU anunció el año pasado que suscribirá un pacto de asistencia militar con Israel por valor de 30.000 millones de dólares (20.300 millones de euros) durante un periodo de diez años, lo que supone un notable incremento de la ayuda que Washington otorgaba a los sionistas hasta el momento.

Junto a ello, Bush se ha esforzado en explicar que la venta de armas a Arabia Saudí es imprescindible para «hacer frente a la amenaza que supone Irán», el principal objetivo de la gira por el golfo Pérsico.

Lo que busca realmente Bush armando a las monarquías petroleras del golfo Pérsico es que cooperan con sus intenciones de aislar a la República Islámica de Irán, que actualmente se sitúa en el número uno de la lista de países que forman su Eje del Mal.

El discurso pronunciado por Bush el domingo en Abu Dhabi se enmarca en esta línea. El presidente de EEUU subrayó «la necesidad de hacer frente a la amenaza iraní antes de que sea demasiado tarde».

La incógnita está en saber si Bush será capaz de convencer al rey saudí, Abdallah, con quien se encontró ayer en el palacio de Ryad. Para hoy está prevista otra reunión en el rancho real de Janadriyah.

Si Arabia Saudí, país casi íntegramente sunnita, al igual que los otras monarquías (Kuwait, Bahrein y Emiratos Árabes Unidos) que se han incluido en la gira de Bush, considera que el poder de la Irán chiíta se ha incrementado demasiado, también muestra su preocupación por una eventual nueva guerra liderada por EEUU en el área. Repetir la experiencia iraquí podría reforzar aún más las posiciones de Irán en vez de debilitarlas.

Las monarquías petroleras parecen dispuestas a asumir que existe realmente un «peligro iraní», pero rechazan oponerse a la República Islámica y colocarse en el mismo lado de la trinchera que Israel.

A pesar de su presencia en Annapolis, Arabia Saudí no parece dispuesta a implicarse en el esfuerzo emprendido por Bush para intentar llegar, antes de fin de año y del mandato del presidente de EEUU, a un acuerdo que consolide el actual dominio israelí sobre Palestina.

Bush espera que su relación personal con el rey Abdallah pueda servir para atraerle a sus planteamientos. EEUU busca que Arabia Saudí «realice una inversión estratégica de cara al futuro de la región» utilizando a la vez su capacidad económica y su influencia diplomática para apoyar a los dirigentes palestinos «moderados», es decir, a la camarilla de Mahmud Abbas, que controla al-Fatah y la Autoridad Palestina.

Sin embargo, se puede descartar que Abdallah ceda hasta el punto de que reconozca al Estado de Israel, una postura que únicamente Egipto y Jordania han tomado entre los estados árabes.

En cualquier caso, desde EEUU se recuerda con esperanza que Abdallah, que era heredero a la Corona saudí, impulsó una iniciativa de paz asumida por la Liga Árabe que ofrecía «un marco de reconciliación potencial entre los estados árabes e Israel».

Bush abandonará Arabia Saudí mañana para dirigirse a Egipto, donde concluirá su gira. Se espera que el «peligro iraní» vuelva a quedar en un segundo plano y la situación de Palestina vuelva al lugar principal de la agenda del presidente de EEUU.

Olmert, lanzado contra Irán

El primer ministro israelí, Ehud Olmert, reforzado por la postura de Bush, no descartó «ninguna opción para impedir que Irán logre armamento nuclear», durante una intervención en la Knesset (Parlamento).

«No descartamos ninguna opción. Todo aquello que pueda impedir que Irán adquiera capacidad nuclear es una actuación legítima», declaró Olmert en la Comisión de Exteriores y Defensa de la Knesset.

«Los iraníes continúan con sus esfuerzos para dotarse de capacidades no convencionales (armas nucleares). Nosotros también debemos emplear todos los medios disponibles para impedírselo», añadió.

«Hay muchas opciones que son posibles. Tenemos que demostrar astucia y determinación y permanecer fieles a nuestra línea de acción. Debemos continuar con los esfuerzos en el ámbito internacional en este sentido», destacó el primer ministro israelí.

Olmert añadió que tras su reunión con Bush la pasada semana en Jerusalén llegó al convencimiento de que los esfuerzos de EEUU en contra de Irán no van a detenerse en los próximos meses.

Sarkozy, sin venta

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, abandonó ayer Arabia Saudí sin cerrar ningún contrato comercial, aunque mostró su esperanza de que próximamente las empresas francesas lleguen a acuerdos.

Irán constata que la gira de Bush ha sido un fracaso

«El presidente de EEUU, George W. Bush, ha fracasado en la misión que le trajo a Oriente Medio», destacó el ministro iraní de Exteriores, Manouchehr Mottaki.
En declaraciones realizadas a la cadena de televisión qatarí al-Jazeera, Mottaki destacó que «Bush intentó provocar tensión en el golfo Pérsico mencionando la historia que fabricaron sobre un incidente naval en el estratégico estrecho de Ormuz entre lanchas iraníes y buques de guerra de EEUU».
Tras subrayar que las relaciones comerciales y diplomáticas entre Irán y sus vecinos del golfo Pérsico gozan cada vez de mejor salud, Mottaki señaló que «EEUU no puede entender las relaciones históricas, religiosas y culturales que Irán mantiene con los demás países de la región».
Mottaki también quiso responder a las acusaciones de que Irán está fabricando armas nucleares y que apoya a «grupos terroristas» que Bush lanzó en un discurso el domingo en Abu Dhabi, destacando que «EEUU es la principal causa del extremismo en la región, ya que en los últimos seis años ha apoyado a grupos terroristas y extremistas».

www.gara.net