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domingo, 26 de octubre de 2008

Una mirada anarquista de la coyuntura latinoamericana y del gobierno Lula.

...por BL Rocha

La coyuntura latinoamericana es dura como siempre pero no caben alarmismos. Es duro desde Brasil apuntalar una posibilidad de golpe de tipo oligárquico en el país o una intervención directa de los gringos estadounidenses. Los riesgos que corremos son otros. Los pueblos de América Latina están empujando los límites de esa falsa democracia de mercado, donde cada partido que entra tiene que repetir todo lo que la canalla anterior acertó. El imperialismo que opera en América Latina hoy se asocia a los gobiernos que se dicen de “izquierda” y gobiernan por la derecha.

El propio ejemplo de la 4ª Flota de la Marina yankee es que la política del “big stick” (palo largo) sigue. Quieren nuestras reservas de agua, la Amazónia, el patrimonio de la biodiversidad y los hidrominerales. Sofocan la unidad latino-americana, llenando nuestros oídos con las estupideces de las transnacionales que operan telecomunicaciones por satélite y proveedores de internet. Cumpliendo el triste papel de bombero del Imperio está Lula y Bachelet. En Chile, el nivel represivo es mayor. ¡La concertación opera como heredera de los Chicago Boys y hasta hoy prohíbe la mayoría de las marchas y actos callejeros!

Si estos son los bomberos, la punta de lanza del Mando Sur de los gringos está en Colombia gobernada por el narco y paraco Álvaro Uribe y su equipo de paramilitares. Siguiendo de cerca la narco república está el actual gobierno del Perú. Justo en el país donde cupe al anarquismo aproximar las raíces indígenas de la lucha obrera urbana, a través de la obra magíster de González Prada, el presidente Alan García, que tiene en su registro niveles represivos absurdos en la guerra interna de los ’80, busca el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos y China.

Es preciso resaltar que existe resistencia, tanto de la insurgencia como de la lucha popular organizada, intentando de todas las formas impedir los TLCs y la militarización de la sociedad en estos países. Reconocemos que el caso brasileño es el más grave y trataremos de eso más adelante. Lo importante es decir que el neoliberalismo perdió en algunos países donde el pueblo se levantó en los últimos diez años e hizo la democracia de mercado insostenible.

El desafío de ir más allá que las urnas y la votación de tipo burgués es el tema de fondo en el Continente. Para el pueblo paraguayo, es el momento de avanzar la organización social, teniendo en cuenta la tarea de romper el TLC y ultrapasar las dulces palabras del obispo Fernando Lugo para con el sub-imperio de Brasil. La punta de la lucha está en la zona andina pero se depara con la cristalización de líderes de tipo carismático, lo que casi siempre genera desorganización de clase. Los mejores ejemplos de Latinoamérica vienen del Ecuador de la CONAIE heroica que derrumbó tres presidentes; de Bolivia del levante de los campesinos del Chapare, de las guerras del agua y del gas; y en Venezuela del Caracazo y del contra golpe de abril de 2002. En estos países hermanos, la derecha y el imperialismo juegan duro y las izquierdas pelean por dos proyectos distinguidos. Uno de ellos, actualmente victorioso, es lo de un gobierno nacional-popular capitaneado por un Ejecutivo fuerte. Disputando palmo a palmo con los oficialistas, el concepto de Poder Popular se materializa en barricadas, radios comunitarias, fábricas ocupadas, economía cooperativista y movimientos populares que de tan orgánicos pueden pasar a formar una milicia. Esto ya ocurrió con la Coordinadora 23 de Enero de Caracas y hoy, en este exacto momento, se da en la Bolivia de los Ponchos Rojos.

De común entre los gobiernos Morales, Chávez y Correa es la ausencia de organismos políticos que expresen un poder además del carisma de los presidentes y el control del Estado. Todos se dieron cuenta del límite de la Reforma Constitucional y de los peligros de una derecha escuálida en Venezuela de tipo golpista, aliada de Colombia en Ecuador y fascista en el caso boliviano. Los pueblos también van dándose cuenta que construir instituciones políticas de Poder Popular Permanente es mucho más avanzado que apoyar un gobierno nacionalista. El último referéndum en Venezuela es la prueba viva de lo que dijimos. La tentativa de separación de la llamada Media Luna boliviana, teniendo los narcotraficantes, latifundistas de la soya y aliados de las empresas brasileñas al frente, es hoy el mayor riesgo que corre el proceso en la tierra de las radios mineras y donde militó el anarquista Liber Forti.

No serán las fuerzas armadas de estos países las instituciones defensoras de un proceso de cambio. ¡Por el contrario, como todos saben, ninguna fuerza armada derechista es antiimperialista! ¡Ningún gobierno estatal radicaliza un proceso revolucionario! Los pueblos de los países hermanos están encontrando la liberación a través de entidades de base y coordinaciones populares. Faltan organizaciones específicas de intención revolucionarias, falta una referencia de teoría y organización política, pero tenemos la certeza de que esta vía es posible y deseada por las mayorías de cholos, pueblos originales, negros y trabajadores de la sierra, altiplano y las costas. América Latina encontró un camino además del neoliberalismo y no va a retornar más por la vía de la muerte lenta.

Por más fuerza que Lula y su gobierno de políticos de la dictadura y banqueros haga, el Continente no padecerá de los males de las políticas de Brasil. Infelizmente, en el caso brasileño, tenemos una agenda marcada por los hechos de las transnacionales, los medios mentirosos y las elecciones de tipo burgués. Es verdad, politiqueros y demagogos tienen mayor capacidad de absorción de movimientos y sectores por aquí. Las organizaciones políticas con intención de cambio profundo apuestan en el largo plazo y los políticos profesionales juegan en el inmediatismo.

Es lo que ocurre hoy en Argentina, cuando la pareja Kirchner se apoderó del Partido Justicialista, hace alianza con sectores mafiosos del menemismo y acumula para sí la mayor parte de la generación de piqueteros. Cuando pierde, pierde feo por su propia estupidez, como es el caso de los latifundistas soyeros y especuladores del Puerto. Ni por eso el movimiento popular paró de crear nuevas condiciones y salidas para la lucha real. La Federación de Organizaciones de Base (FOB) es el mejor ejemplo de que es posible una vía popular y no peronista. En las provincias argentinas, además del lock out de los latifundistas, estallan luchas directas por la conquista de fábricas y la dignidad en el territorio. Es preciso entender que los caminos más largos son los más consistentes. Y que a todo el momento el sistema está poniendo a la prueba dirigentes y sectores organizados. Esta es una de las funciones de la organización política anarquista, la de demarcar el objetivo finalista y la estrategia permanente a todo el momento. Porque para nosotros, los fines son los medios, y la forma como llegamos a un objetivo es como queremos que este sea conquistado.

Volviendo al análisis rápido, una situación parecida, el deterioro de los valores y códigos de izquierda, se da entre Brasil y Uruguay. Fenómenos semejantes porque algunas reglas de la política real son inevitables. Siempre dijimos que la fórmula electoral es una fábrica de traidores de clase. También afirmamos que la independencia de clase es la única garantía que las entidades de base y el movimiento popular tienen para garantizar sus conquistas. Pues bien, todo lo que el anarquismo afirma hace doscientos años está aconteciendo ahora en nuestro país y en la Banda Oriental. La diferencia es que allá el fenómeno de la corrupción es más leve y la cara dura de los ex-socialistas arrepentidos es más pequeña. Aquí, hicieron alianza descarada con antiguos políticos de la Dictadura. Allá, gracias a fuerza del pueblo organizado luchando por Memoria, Verdad y Justicia, parte de la milicada fue punida.

Aquí, Lula ni siquiera recibió los familiares de víctimas y desaparecidos y no abrió los archivos de la dictadura. Antes de la crisis de la hipotecas podridas (sub prime), conmemoraba junto a Henrique Meirelles (presidente del Banco Central y expresidente mundial del BankBoston) y a Collor de Mello (que apoya a su gobierno) el hecho de que el país fue clasificado como “inversión segura” por una agencia de especulación mundial.

No basta tener las críticas correctas. Tenemos que combatir la descreencia y la desconfianza en la base de las clases oprimidas tras 23 años de falsa democracia en Brasil y traición de clase. El presidente ex-metalúrgico gritó que “¡nunca fue de izquierda!”, y no fue aún. Luiz Inácio es el Lech Walesa de los trópicos. Por lo tanto, la pelea dura que la clase obrera, generando el poder del pueblo, dio en la Gdansk de los ’80, hay que darla otra vez. Cuidando la ruta, para evitar otra traición más en el sur del mundo occidental.

www.radioklara.org

lunes, 21 de abril de 2008

Entrevista a la Federación Anarquista de Río de Janeiro (FARJ)

Entrevista a la Federación Anarquista de Río de Janeiro (FARJ)
Realizada por Thierry Libertad para la revista virtual Divergences entre diciembre de 2007 y febrero de 2008.

- Thierry Libertad: ¿Qué es la FARJ y desde cuándo existe?

Federación Anarquista de Río de Janeiro: La FARJ es una organización específica anarquista, que se fundó el 30 de agosto de 2003 como resultado de un proceso de organización y lucha en Río de Janeiro – Brasil, la cual tuvo su inicio décadas antes. El objetivo, en el momento de su fundación, era consolidar una organización anarquista que buscara contribuir para retomar el vector social perdido por el anarquismo brasileño, aún en la década del 30. En el momento de la fundación publicamos un “Manifiesto de Fundación” donde ya se afirmaba nuestro deseo de lucha por un anarquismo organizado, inspirados en la historia de resistencia del anarquismo en Río de Janeiro. También publicamos nuestra “Carta de Principios”, en la que definimos los principios que nortearían todas nuestras acciones: libertad; ética y valores; federalismo; internacionalismo; autogestión; acción directa; clasismo; práctica política e inserción social; y apoyo mutuo.

- T.L.: ¿Qué quieren decir con “retomar el vector social”?

FARJ: Le decimos vector social del anarquismo a su presencia e influencia en los movimientos populares y en la lucha de clases. En realidad, el anarquismo nunca desapareció en Brasil como propuesta ideológica contundente y consistente, sino que, durante la década del 30, perdió su primer gran vector social – representado, en esa época, por el sindicalismo revolucionario. Eso sucedió, en gran medida, a causa de la dependencia de los sindicatos al Estado, de la represión cometida por las autoridades y de la ofensiva bolchevique. Como recomendaba Malatesta, los anarquistas deberían estar en todos los campos que suscitaran las contradicciones del capitalismo, haciéndolas funcionar de la forma más libertaria posible; y ésta era la orientación de los anarquistas cuando buscaban inserción en los sindicatos. Otro factor que contribuyó para esta pérdida fue el hecho de que muchos anarquistas creyeron en el movimiento sindical como un fin en sí mismo, dejando de lado la organización específica anarquista. Los anarquistas brasileños, como fue el caso de José Oiticica, ya habían notado que este fuerte movimiento que se iba formando desde inicios del siglo XX no se bastaría a sí mismo, sino que sería un campo para la actuación de los anarquistas, que en él deberían actuar, organizados política e ideológicamente en una organización específica anarquista. Cuando los problemas citados acometieron al sindicalismo, el hecho de que los anarquistas no estuvieran más organizados ideológicamente, originó que no consiguieran encontrar más otro vector social. Con la pérdida de este vector, los anarquistas brasileños fueron a refugiarse a las ligas anticlericales, en centros culturales, ateneos, escuelas, colectivos editoriales y de dramaturgia, etc. Esos espacios eran – y son – propuestas interesantes y vitales, pero son más efectivas cuando están ligadas a un movimiento social real. Desvinculadas de una práctica social concreta, esas iniciativas no fueron capaces de promover la propaganda y el revuelo de la manera que lo pretendían aquellos compañeros. Para nosotros, desde los problemas con el sindicalismo, el anarquismo no logró encontrar más un vector social y nuestro objetivo ha sido contribuir con la lucha para encontrar otros movimientos sociales que permitan esta “reinserción” del anarquismo.

- T.L.: ¿De quién es la iniciativa de fundación de la FARJ?

FARJ: En 2002 nuestra idea era estudiar los posibles modelos de organización anarquista y fundar una federación con el objetivo de coordinar y potenciar los resultados del anarquismo de Río de Janeiro. Comenzamos en la Biblioteca Social Fábio Luz (BSFL) un ciclo de estudios en donde discutimos textos clásicos de Bakunin, Malatesta, Fabbri; documentos como la Plataforma Organizacional de los Comunistas Libertarios, y los modelos organizacionales especifista (a partir del modelo de la Federación Anarquista Uruguaya – FAU) y sintetista (a partir del modelo de la Federación Anarquista Francófona – FA). Al final de este proceso, hubo una serie de divergencias dentro del grupo, ocasionando la salida de algunos miembros, que decidieron crear otra organización. El grupo que permaneció hasta el fin de las discusiones del ciclo de debates fue aquel que fundó la FARJ.

- T. L. ¿Y cuál fue el modelo de organización escogido?

FARJ: Optamos por el modelo específico – conocido por otros nombres como “especifismo” o anarquismo organicista – en gran medida inspirado en la FAU. Por las discusiones que tuvimos, llegamos a la conclusión de que sería imprescindible trabajar con movimientos sociales y populares, y que, para ello, deberíamos crear una organización con énfasis en el compromiso militante. Una organización en estos moldes defiende algunas posiciones claras: la organización como minoría activa; el énfasis en la necesidad de organización; la unidad teórica y la unidad de acción; la producción de teoría; la necesidad de trabajo social e inserción social; el entendimiento del anarquismo como herramienta para la lucha de clases en la búsqueda de un proyecto socialista libertario; la diferencia entre los niveles de actuación política (de la organización anarquista) y social (de los movimientos populares); y la defensa de una militancia que se haga con estrategia. Es obvio que la organización no nació trabajando con todos estos conceptos, pero hemos perfeccionado nuestro trabajo en ese aspecto, a lo largo de estos años.

- T. L. ¿Es posible detallar aún más cómo funciona esa manera de organización?

FARJ: Este modelo de organización sostiene que la función de la organización específica anarquista es coordinar y hacer convergir a las fuerzas procedentes de las actividades militantes, construyendo una herramienta de lucha sólida y consistente, que busca un objetivo finalista: revolución social y socialismo libertario. Creemos que el trabajo sin (o con poca) organización, en donde cada cual hace lo que quiere, mal articulado o incluso aislado, es ineficiente. El modelo de organización que defendemos busca multiplicar el resultado y la efectividad de las fuerzas militantes. En este modelo, la organización específica anarquista trabaja como minoría activa, o sea, un grupo de anarquistas que, organizados en el nivel político e ideológico, parte hacia las acciones en el nivel social – movimientos sociales, sindicatos, etc. En este trabajo, la organización de minoría activa se ocupa de influenciar a los movimientos y luchas con los que está involucrado, para que funcionen de la forma más libertaria posible. Siempre que actúa en el nivel social, la minoría activa no busca posiciones de privilegio, no impone su voluntad, no lucha por los movimientos sociales, sino que con ellos, por eso se diferencia de la “vanguardia” marxista-leninista. Es así, la ideología dentro del movimiento social y no al inverso. Entendemos la unidad teórica como necesaria, pues la organización no puede trabajar con cualquier teoría, o con múltiples teorías; eso conduce a una falta de articulación, o incluso a una articulación conflictiva del conjunto de conceptos que lleva, sin dudas, a una práctica equivocada, confusa o aun muy poco eficiente. Esta unidad siempre se alcanza colectivamente y de manera horizontal en el seno de la organización. La unidad teórica camina junto con la unidad de acción. Por medio de ella, la organización actúa para poner en práctica las acciones que fueron establecidas dentro de la estrategia de lucha. Habiendo definido una línea teórico-ideológica y un programa estratégico, todos los militantes – después, la organización como un todo – poseen la obligación de realizar las acciones tácticas establecidas dentro del programa estratégico. En suma, todos deben “remar el barco hacia el mismo lado”. Este modelo de organización se caracteriza, aún más, por el énfasis que le da a la necesidad del trabajo social y de la inserción social. El trabajo social es la actividad que realizan los anarquistas organizados en los movimientos sociales y populares; y la inserción social es la inserción de las ideas y de los conceptos libertarios en estos movimientos. Si queremos luchar por una sociedad sin explotación ni dominación, no hay coherencia en hacerlo sin el compromiso de quien es la mayor víctima de la sociedad capitalista de clases: el pueblo explotado y dominado. Asumir esta postura no significa idolatrar al pueblo o creer que es revolucionario en su esencia, sino apenas concordar con la idea de que la lucha contra la explotación se debe dar con la participación de aquellos que son los más explotados. Por eso, estimulamos fuertemente la actuación en movimientos sociales populares, autónomos y combativos o inclusive su creación. Creemos que el anarquismo, para florecer, debe ser utilizado como herramienta para la lucha de clases. Otra característica de este modelo de organización es la diferencia entre los niveles político y social de actuación. No creemos que haya una jerarquía de la organización política sobre el movimiento social (como es para los autoritarios); para nosotros, esta es una relación complementaria y dialéctica, imprescindible para ambos. Así, el nivel político (de la organización anarquista) debe actuar en el nivel social (de los movimientos sociales) que está organizado en torno a cuestiones pragmáticas para la mejoría de las condiciones de vida de la clase explotada. Para que esto se haga con coherencia, se desarrollan estrategias en el seno de la organización anarquista: es en este ámbito donde se hacen los análisis de coyuntura; se tratan los contextos mundial, nacional y regional; se analizan los movimientos y las fuerzas populares en juego, sus influencias, potencialidades; las cuestiones de la política institucional que tienen influencia sobre los ambientes en los que nos proponemos actuar. En este mismo ámbito de la organización específica, se dan las reflexiones sobre los objetivos a largo plazo, o sea, forjar nuestras concepciones de revolución social y del propio socialismo libertario. Tras eso, lo más complicado: pensar en una propuesta de acción que buscará alcanzar tales objetivos, o al menos, hacer que se vuelvan más palpables. La estrategia tendrá que responder la siguiente pregunta: ¿cómo salir de donde estamos para llegar a donde queremos? A esa línea “macro” (de diagnóstico, objetivos de corto, medio y largo plazo) designamos estrategia y a los grandes objetivos, los objetivos estratégicos. La estrategia, a continuación, es detallada en una línea más “micro”, o sea, táctica, que determinará las acciones que se colocarán en práctica los militantes o grupos de militantes y que buscarán alcanzar los objetivos tácticos. Obviamente que, la realización de los objetivos tácticos nos acerca de forma importante a los objetivos estratégicos. Así, tal opción de organización exige un alto nivel de compromiso de los militantes.

- T. L.: ¿Quién la integra y cómo funciona?

FARJ: La FARJ es una organización de individuos que posee militantes orgánicos y lo que podríamos llamar una “red de apoyo”, compuesta por personas que nos ayudan de diferentes formas. Estamos divididos, los militantes orgánicos, en lo que llamamos “frentes de trabajo”, o “frentes de inserción”. Hasta el año 2007 estuvimos trabajando con dos frentes: uno de ocupaciones urbanas y otro comunitario. A partir de 2008 tenemos nuestro tercer frente: agroecológico. Hay una política determinada colectivamente por la organización que se emplea en los frentes, que poseen cierta autonomía para trabajar esta aplicación. De la misma forma, las líneas maestras de lo que se realiza en los frentes se informan a la organización que las discute colectivamente. El resultado de este proceso de determinación de política, discusión y aplicación de la política en los espacios de inserción, observación, análisis y discusión de los resultados de esa aplicación práctica de la política es lo que constituye nuestro funcionamiento básico.

- T.L.: ¿Cómo se sitúa la FARJ en la historia del movimiento libertario brasileño?

FARJ: Estamos ligados a una historia que tiene mucha relación con la militancia de Ideal Peres. Ideal era hijo de Juan Pérez Bouzas, un inmigrante anarquista, español y zapatero, que tuvo una participación importante en el anarquismo a partir del final de la década de 1910. Fue un activo militante de la Alianza de los Artífices en Calzados y de la Federación Obrera de San Pablo (FOSP), habiendo actuado destacadamente en incontables huelgas, piquetes y manifestaciones. En los anos 30 también actuó en la Liga Anticlerical y, en 1934, tuvo una participación decisiva en la Batalla de Sé – cuando los anarquistas rechazaron a los integralistas (fascistas) bajo ráfagas de ametralladoras, con participación de la Alianza Nacional Libertadora (ANL), una coordinación que sostenía la lucha antifascista, combatiendo al imperialismo y al latifundio. Ideal Peres nació en 1925 e inició su militancia en 1946, participando de la Juventud Libertaria de Río de Janeiro; de los periódicos Ação Direta y Archote; de la Unión de los Anarquistas de Río de Janeiro; de Congresos Anarquistas que se realizaron en Brasil; y de la Unión de la Juventud Libertaria Brasileña. Tuvo una relevante participación en el Centro de Estudios Profesor José Oiticica (CEPJO), sitio de una serie de cursos y ponencias, teniendo como “telón de fondo” el anarquismo, y que fue clausurado por la dictadura en 1969, cuando Ideal quedó detenido por un mes en el antiguo Departamento de Orden Político y Social (DOPS). Después de la prisión, Ideal organizó en su casa, aún en la década del 70, un grupo de estudios que tenía como objetivo acercar jóvenes interesados en el anarquismo para, entre otras cosas, ponerlos en contacto con antiguos militantes y establecer vínculos con otros anarquistas de Brasil. Este grupo de estudios constituiría el germen del Círculo de Estudios Libertarios (CEL), concebido por Ideal y su compañera Esther Redes. El CEL funcionó en Río de Janeiro de 1985 a 1995, teniendo cerca (o inclusive dentro) de sí la formación de otros grupos como el Grupo Anarquista José Oiticica (GAJO), el Grupo Anarquista Acción Directa (GAAD), el Colectivo Anarquista Estudiantil 9 de Julio (CAE-9), el grupo Mutirão; además de publicaciones como Libera...Amore Mio (fundado en 1991 y que existe hasta hoy), la revista Utopia y el periódico Mutirão. Además de esto, el CEL promovió eventos, campañas y decenas (sino centenas) de ponencias y debates. Hoy en la FARJ hay compañeros que llegaron en la época del grupo de estudios en la casa de Ideal y compañeros que llegaron en la época del CEL. Con la muerte de Ideal Peres, el CEL decide homenajearlo modificando su nombre para Círculo de Estudios Libertarios Ideal Peres (CELIP). El CELIP le dio continuidad al trabajo del CEL, siendo responsable por agregar a la militancia de Río de Janeiro y proseguir con su perfeccionamiento teórico. Además, el CELIP siguió con la publicación de Libera, haciendo por medio de este, relaciones con grupos de todo el país y también del exterior. Trajo importantes reflexiones libertarias sobre asuntos que estaban a la orden del día en Brasil y en el mundo de aquella época y sirvió para la divulgación de textos y noticias de diversos grupos del país. Las ponencias y debates continuaron, sumando nuevos militantes, y las relaciones que algunos militantes tuvieron con la Federación Anarquista Uruguaya (FAU) acabaron influenciando significativamente el modelo de anarquismo que se fue desarrollando dentro del CELIP. Este fue coorganizador del Encuentro Provincial de Estudiantes Libertarios de Río de Janeiro (ENELIB), en 1999; participó del Encuentro Internacional de Cultura Libertaria, en Florianópolis 2000; y contribuyó con las actividades del Instituto de Cultura y Acción Libertaria de San Pablo (ICAL). También retomó la lucha con la categoría de los petroleros, reanudando lazos entre los anarquistas y sindicalistas del rubro petrolífero – lazos estos que databan de 1992/1993, cuando juntos ocuparon el Edificio Sede de Petrobrás (EDISE), en la primera ocupación de un predio “público” después de la dictadura militar. En 2001 esta lucha de los anarquistas y petroleros se retomó, culminando con un campamento de más de 10 días, en 2003, de anarquistas y petroleros, que luchaban por la amnistía de los compañeros despedidos políticamente. Eso, entre otras cosas. En 2002 comenzamos el grupo de estudios para verificar la posibilidad de construir una organización anarquista y, como dijimos antes, el resultado de ese grupo fue la fundación de la FARJ en 2003. Para nosotros, hay un vínculo directo entre la militancia de Ideal Peres, la constitución del CEL, su funcionamiento, el cambio de nombre para CELIP, y la posterior fundación de la FARJ.

- T.L.: ¿Cuáles son sus referencias ideológicas, nacionales e internacionales?

FARJ: En la esfera nacional podemos decir que, dado que la corriente especifista no se realizó de hecho en su plenitud en Brasil, nuestras referencias ideológicas se aferran a algunas iniciativas del pasado y a otras que juzgamos signatarias de la misma corriente en la historia más reciente del país. Entendemos que desde los primeros años del siglo XX, los anarquistas vinculados al “organizacionismo” (nombre de esa época en correlación al especifismo), en particular seguidores de Malatesta, se esforzaron con el fin de organizar un número posible de compañeros con vistas a formar una organización con estrategias y tácticas comunes, basada en acuerdos tácitos y de claro entendimiento del grupo. Fueron estos mismos los responsables por la realización del Primero Congreso Obrero Brasileño, en 1906, y por las iniciativas de más aliento del anarquismo nacional. Tales anarquistas prepararon las condiciones que permitirían la plena inserción de libertarios en sindicatos, en la vida social, con la formación de escuelas y de grupos teatrales, además de una razonable producción escrita. También fue, y en gran medida, la corriente “organizacionista” la que terminó ayudando en la preparación de la Insurrección Anarquista de 1918, en la creación de la Alianza Anarquista de Río de Janeiro, en la formación del Partido Comunista Brasileño, de cariz libertario, en 1919, y en los eventos que distinguieron a los anarquistas de los bolcheviques, en los años 20. En esta primera fase se destacan los nombres de Neno Vasco, José Oiticica, Domingos Passos, Juan Pérez Bouzas, Astrojildo Pereira (hasta 1920) y Fábio Luz. Posteriormente, tras un letargo del anarquismo social de casi dos décadas, resurge parte de la tradición organizacionista en el periódico Ação Direta y, con la consumación del Golpe Militar de 1964, perderíamos nuevamente nuestra principal fuerza en ese campo, representada en Ideal Peres y en los estudiantes del Movimiento Estudiantil Libertario. En el plano externo, más específicamente el latinoamericano, podemos decir que tenemos muchas afinidades con la herencia histórica del magonismo, la fase de la radicalización del Partido Liberal Mexicano, en particular el período que va de 1906 a 1922. En ese período, el fenómeno que recibió el nombre de su militante más activo, Ricardo Flores Magón, emprendió en el exilio diversas acciones de guerrilla y fue capaz, aun a pesar de las limitaciones del anarquismo sindical mexicano, ir más allá de las apariencias y, de forma simbiótica, acercar la ideología de las demandas históricas de los campesinos mexicanos, convirtiéndose así en un vector fundamental de una revolución radical. Vale recordar que, en medio de la sangrienta guerra revolucionaria, hubo entre magonistas y zapatistas un acercamiento importante. Además de ello, hay influencias del modelo de la Federación Anarquista Uruguaya (FAU), principalmente en lo tocante al modelo de organización bakuninista/malatestiano y su actuación en frentes (estudiantil, comunitario y sindical), con prioridad en el tema laboral/inserción social y diferenciando los niveles de acción. Innegablemente, tenemos una gran influencia de los clásicos Proudhon, Bakunin, Kropotkin, Malatesta y de las presencias anarquistas en las Revoluciones Rusa y Española.

- T.L.: ¿Cómo se coloca la FARJ dentro del viejo debate entre síntesis y plataforma?

FARJ: Nuestro modelo de organización no se define dentro de ninguno de esos modelos. Primero, creemos que no existe una fórmula única para resolver el tema de la organización anarquista, y, como dijimos en otro momento, se debe adecuar a la “necesidad que han demostrado los militantes en conseguir que el anarquismo recobre su lugar de origen en el campo de la lucha de clases”. Para nosotros, la organización debe estar adaptada al contexto en que pretende actuar, y a las fuerzas sociales en juego. De manera bastante breve, podríamos decir que para nosotros, esta necesidad de hacer que el anarquismo retome su vector social, o su lugar en la lucha de clases, ocasiona que la síntesis no nos sea suficiente. Su concepción de abarcar dentro de una misma organización todos los que se entienden anarquistas origina una “unidad” alrededor de la crítica al sistema (capitalismo, Estado, democracia representativa), alguna afinidad en relación a los objetivos de largo plazo y ninguna afinidad en las cuestiones del “cómo actuar”. Este modelo, para nosotros, hace que muchos esfuerzos se malgasten sin necesidad (trabajo sin coordinación, conflictos, largas tentativas de consenso – que muchas veces puede ser manipulado por una minoría –, y discusiones sobre puntos “de salida” como “¿los anarquistas deben trabajar socialmente?”, “¿creemos en la lucha de clases?”, etc.). El hecho de que la síntesis clásica incluya a los individualistas dentro de la organización anarquista es algo muy complicado para nosotros. En cuanto a la Plataforma, esta debe ser entendida en el contexto en que fue escrita y con base en las experiencias de la Revolución Rusa, en que Makhno, Archinov... estuvieron involucrados. La misma sostiene un modelo organizacional para un momento revolucionario, y se debe tomar en cuenta el hecho de que no estamos en un momento de esos. Para nosotros, el modelo de organización en este nivel colocado en la Plataforma, no precisa ser aplicado rigurosamente en situaciones no revolucionarias. Pensamos que la Plataforma trajo contribuciones importantes como la discusión del compromiso de la militancia, la crítica sobre el problema de desorganización y falta de responsabilidad en algunos sectores del anarquismo, su crítica al individualismo y a la exacerbación de egos. Debemos reconocer que hubo grupos anarquistas que, en algunas regiones, distorsionaron completamente el sentido de la Plataforma, utilizándola para justificar autoritarismo dentro del anarquismo, algo que nos parece completamente desubicado, si pensamos en la actuación/concepción anarquista de Makhno y de los otros ucranianos que estuvieron en la Revolución Rusa y que luego formarían el Dielo Trouda. Nos parece que, en este momento, debemos pensar en cómo retomar el vector social perdido por el anarquismo y que cada organización anarquista con este interés, debe buscar una forma de organización que le rinda más éxito (siempre dentro de la ética anarquista) en esta labor, y que corresponda a la realidad social en la que esté actuando.

- T.L.: ¿En qué proyectos está involucrado el Frente de Ocupaciones y cuáles son sus actividades?

FARJ: Este frente está involucrado en el trabajo con las ocupaciones urbanas, que en Brasil poseen un carácter un poco diferente del de otros lugares del mundo. Aquí las ocupaciones las hacen personas pobres, que sufren violencia policial y/o del tráfico de drogas en las favelas o incluso viviendo debajo de puentes y autopistas, una situación muy común en los grandes centros brasileños. Las familias que no tienen dónde vivir terminan ocupando espacios que no se están utilizando, dándoles una finalidad social. Hoy, este frente trabaja con cinco ocupaciones urbanas, fruto de una tarea que existe desde 2003 – de manera más organizada y como frente de la organización – eso porque ya habíamos tenido experiencias con el trabajo en ocupaciones urbanas a fines de la década del 90. Estuvimos militando dentro del Frente Internacionalista de los Sin Techo (FIST), que creamos con otros compañeros y que alanzó a tener 11 ocupaciones. Sin embargo, recientemente salimos del FIST y ahora estamos actuando directamente (FARJ-ocupaciones) con las ocupaciones que eran más receptivas a las ideas y prácticas libertarias. Ganamos bastante reconocimiento con este trabajo, tanto de las ocupaciones como de los movimientos sociales de Río de Janeiro. Para este trabajo, tenemos una participación cotidiana en las ocupaciones (algunas de ellas tuvieron/tienen militantes de la organización en donde son residentes); trabajamos con ayuda en la parte de organización; y, en las asambleas, estimulamos la autoorganización, acción directa, democracia directa, etc. También buscamos conectar las ocupaciones y otros movimientos sociales en Río de Janeiro. Tenemos relaciones con el Movimiento de Trabajadores Desocupados (MTD); con el Consejo Popular (una coordinación de movimientos sociales); participamos en 2007 en la ocupación de la Agencia Nacional del Petróleo (ANP) con otros movimientos sociales y tenemos militantes en contacto con el Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST), inclusive con uno de ellos dando cursos de formación en la escuela Florestan Fernandes (en el estado de San Pablo) y también aquí en Río de Janeiro. Para atender una demanda importante, encabezamos un proyecto “transversal”, en el cual se insertaron todos los frentes, que se llama Universidad Popular. Tal propuesta se extendió, de hecho, en una iniciativa de educación popular anticapitalista, volcada a la transformación de la sociedad, teniendo como táctica la formación política en el seno de los movimientos populares.

- T.L.: ¿Y el Frente Comunitario?

FARJ: Es el responsable de la gestión de nuestra Biblioteca Social Fábio Luz (BSFL), que existe desde 2001, y cuenta con más de 1000 libros sobre anarquismo y muchos otros de temática variada. Allí, hay un archivo muy grande de publicaciones anarquistas contemporáneas de todo el mundo. Este frente también es responsabiliza por la gestión del Centro de Cultura Social de Río de Janeiro (CCS-RJ), un espacio social abierto que mantenemos en la zona norte de la ciudad y que suma una serie de actividades: un trabajo de reciclaje realizado por un compañero que produce sillas, sofás, objetos de arte, etc. con material recolectado de la basura; refuerzo escolar y preparación para la entrada a la universidad, para los jóvenes carenciados de la comunidad de Morro dos Macacos, talleres de teatro, eventos culturales, festejos y reuniones de diversos tipos. En el ámbito de la BSFL funciona el Núcleo de Investigación Marques da Costa (NPMC) que, fundado en 2004, tiene el objetivo de producir teoría para la organización, además de investigar la historia del anarquismo en Río de Janeiro. También tenemos una “instancia pública” que es el CELIP. No cuenta con mucha actividad por el momento, pero tiene el objetivo de realizar ponencias y debates para acercar a nuevos interesados en anarquismo.

- T.L.: Sé que el Frente Agroecológico es nuevo, ¿pero podrían hablar ustedes un poco de sus actividades?

FARJ: Nuestro frente más reciente se formó a partir del Núcleo de Alimentación y Salud Germinal, creado en 2005. El Germinal es un grupo autogestionado, preocupado con las cuestiones de alimentación y ecología, que tiene por objetivo apoyar experiencias de agricultura ya existentes y estimular el surgimiento de otras, siempre a partir de una perspectiva libertaria. Para ello, se estructura alrededor del espacio Ay Carmela! y de Talleres Pedagógicos, actuando en la consolidación y en el rescate de la agricultura, de la agroecología, de la ecología social, de la ecoalfabetización y de la economía solidaria, volcadas éstas a trabajadores, militantes de los movimientos sociales y estudiantes. También realiza los Almuerzos Danzantes Vegetarianos, que se desarrollan periódicamente, en el propio CCS-RJ. Constituyéndose este como nuestro tercer frente, ahora buscará definir sus actividades prioritarias, espacios de inserción, etc. Esperamos tener nuevos y buenos frutos con la creación de este flamante frente.

- T.L.: ¿Hay proyectos de la propia FARJ, que no tienen relación con algún frente, específicamente?

FARJ: Hay asuntos que están relacionados a toda la organización, como por ejemplo las publicaciones. Editamos el periódico Libera; la revista Protesta! (juntamente con los compañeros de San Pablo del Colectivo Anarquista Terra Livre); y libros como O Anarquismo Social de Frank Mintz, O Anarquismo Hoje de la Unión Regional Rhone-Alpes y Ricardo Flores Magón de Diego Abad de Santillán. Estamos teniendo un trabajo interno de nivelación y preparación teórica de los militantes en lo tocante a la formación. También estamos retrabajando nuestras relaciones externas. En fin, hay muchas cosas.

- T.L.: ¿Y cuáles son sus metas y perspectivas?

FARJ: Nos consideramos una organización revolucionaria, por eso, nuestro norte (objetivo a largo plazo) es la revolución social y la construcción del socialismo libertario. Los objetivos para este 2008 (corto plazo) son: continuar el trabajo en las ocupaciones y fortalecerlo, trabajar con formación política en las ocupaciones en el ámbito del proyecto de la Universidad Popular, mantener relaciones con los movimientos sociales e integrar otras movilizaciones de Río de Janeiro; mantener el CCS-RJ, la Biblioteca Social Fábio Luz, repensar/aumentar los trabajos dentro del CCS-RJ, armar la cooperativa de Faísca Publicações en el CCS-RJ, consolidar los trabajos del frente agroecológico, buscar otros espacios de actuación, conseguir más militantes para la organización, continuar la formación interna, las relaciones externas y las publicaciones. En líneas muy generales es eso.

- T.L.: Actualmente, ¿en qué estado se encuentra el movimiento libertario brasileño?

FARJ: Desde nuestro punto de vista no hay un “movimiento libertario brasileño”, eso porque la idea de “movimiento” implica una articulación más o menos bien realizada entre los grupos, lo que no existe. Tuvimos un “resurgimiento” del anarquismo en la década del 80 con el fin de la dictadura militar y en ese momento, algunas personas que estaban alejadas o con trabajos de resistencia (principalmente en el ámbito cultural) “volvían a la actividad”, otros se agregan. El anarquismo, en aquel momento, despertaba mucho el interés del “público general”, hasta por el fin de la dictadura. A partir de los 90, hubo un proceso de profundización de las posiciones libertarias y gran parte de los anarquistas, que poseían afinidades comunes y estaban en diferentes ciudades y provincias, empiezan a discutir con más detalles las cuestiones de organización, prioridades de un grupo/organización anarquista, etc., y, naturalmente, eso apunta, durante los años 90 y comienzo del 2000, hacia una fragmentación. Los grupos pasan a actuar, cada uno, con aquellos que tenían más afinidad. Surge una tendencia (aún en los 90) especifista, inspirada por la FAU, que lanzará una propuesta de la Construcción Anarquista Brasileña, y que será responsable por la generación de prácticamente todo el universo especifista de Brasil; también hay una tendencia más sintetista, inspirada por el modelo de la Federación Anarquista, de Francia, que terminó por formar otros tantos grupos; y finalmente una línea más individualista/posmoderna que crece principalmente en el 2000. Hoy, hay un anarquismo muy fragmentado en Brasil. Estuvimos juntos con esa tendencia especifista hasta el 2003, cuando hubo un quiebre en la formación de nuestra organización (durante el grupo de estudios) y los grupos que discutían la formación del Foro del Anarquismo Organizado (FAO) prefirieron incluir a la organización rival que se conformó en Río de Janeiro (y que después sería expulsada del FAO), impidiendo nuestra inscripción. Desde entonces, pasamos a enfocar nuestro trabajo en las cuestiones internas y fundamentalmente en nuestros trabajos sociales, pues pensamos que eso debe ser prioridad. Ahora, con un trabajo interno y un trabajo social más desarrollados, iniciamos un momento de repensar las relaciones en Brasil. Hoy, además de la tendencia especifista, también hay una tendencia más sintetista (o podríamos denominarla no especifista), que es bastante difusa y que posee una parte que trabaja más fuerte la cuestión de la propaganda anarquista, con publicaciones, centros de cultura, etc. Dentro de esta tendencia, hay grupos articulados y otros no, unos con actividades muy interesantes y otros no. No se puede explicar exactamente por qué, pero hay una tradición más sintetista que especifista en Brasil, de forma tal que, cuando no hay una discusión más profunda sobre eso, los grupos que surgen, se ubican dentro de esta tendencia más sintetista (o no especifista). Y aún existe una tercera línea que llevó el individualismo y el “anarquismo de estilo de vida” hasta las últimas consecuencias y que hoy tiene cierta representatividad (stirnerianos, primitivistas, etc...).

- T.L.: ¿Qué tipo de relaciones tiene la FARJ con esas tendencias?

FARJ: Después de los problemas que tuvimos con las otras organizaciones especifistas en la constitución del FAO, decidimos no trabajar más junto a ellas. También juzgamos que no hay trabajo posible con los individualistas, ya que defienden ese “anarquismo de estilo de vida”, no volcado hacia la lucha social. En ese sentido, buscamos dentro de las organizaciones no especifistas, grupos que concordaran con un concepto un poco más amplio que pasamos a defender: el de “anarquismo social”. Con estos grupos llegamos a realizar publicaciones, eventos y otras actividades.

- T.L.: Y para ustedes, ¿qué es ese “anarquismo social”?

FARJ: El anarquismo social es un concepto un poco más amplio que el “especifismo” y busca superar la división entre las clásicas corrientes del anarquismo (anarco-comunismo / anarco-sindicalismo / anarco-individualismo). Es un concepto que busca agrupar dentro de sí, las tendencias del anarquismo comprometidas con las cuestiones sociales (luchas, movimientos populares, etc.) y con el socialismo libertario. Es una corriente que creemos que carga herencias de diversas tradiciones – anarco-comunismo, anarco-sindicalismo, comunismo antiautoritario – además de una serie de experiencias prácticas que se fueron dando desde el siglo XIX hasta nuestros días. Este “anarquismo social” excluye tendencias individualistas y no socialistas del anarquismo, o sea, el anarquismo que no está volcado a la lucha social, el anarquismo que no se quiere como herramienta de cambio de la sociedad. Este anarquismo social defiende un regreso organizado a las luchas populares, estimulando la presencia anarquista al lado de los oprimidos, en búsqueda de la emancipación y de la libertad. Defiende, por lo tanto, los conceptos de organización y de trabajo/inserción social.

- T.L.: ¿Cómo percibe la gente la acción de ustedes? ¿Hay una buena receptividad de ideas ácratas en las clases populares?

FARJ: La gente, grupos y movimientos sociales nos han recibido bien, en todos los trabajos que venimos desarrollando. Creemos que, para cualquier trabajo digno de receptividad y respeto, tenemos que huir del autoritarismo – que está presente aun en grupos anarquistas –, tener la humildad suficiente para saber escuchar, lograr construir conjuntamente, sin querer imponerles nuestra forma de pensar a los otros. Estamos convencidos de que muchos trabajos frustrados son el resultado de cierta arrogancia, presunción y hasta cierto autoritarismo de grupos o personas que no saben seguir estos conceptos éticos fundamentales. Para nosotros, la ética es un principio no negociable y uno de los pilares de nuestra organización; entendemos que trabajando con ética, conseguimos/conseguiremos cada vez más receptividad y respeto. Ejemplo de eso puede ser nuestra relación, como organización política anarquista, con el movimiento social. Cansados de gente que sólo llega de adorno, para decirles qué hacer, para hacerles tragar sus proyectos terminados, para dirigirlos, muchos de esos movimientos están pidiendo la presencia de la FARJ, o sea, nos ven con respeto y demuestran receptividad a nuestras ideas, principalmente por el modo ético con el cual relacionamos lo político (anarquista), e lo social (de los movimientos sociales). Nuestra propuesta es luchar con el pueblo y no por él, o al frente de él. Al contrario de los autoritarios que se entienden una vanguardia que ilumina el camino del pueblo, pensamos que no hay luz que no se encienda colectivamente. No tenemos cómo ir adelante, iluminando el camino de los trabajadores, mientras ellos mismos vienen atrás en la oscuridad. Nuestro objetivo es estimular, estar juntos hombro a hombro, brindar solidaridad cuando sea necesaria y solicitada. Entendemos que la receptividad y el respeto aumentan en la misma proporción que actuamos con esta ética; imprescindible e innegociable a nuestro entender.

- T.L: ¿En qué sectores está más desarrollado el anarquismo: trabajadores, estudiantes, población de barrios marginados...? ¿Existe un perfil particular del militante brasileño actual (origen social o étnico, clase a la que pertenece, edad, nivel de instrucción, tipo de empleo, sexo...) o participan personas de todo tipo?

FARJ: Aquí la gran mayoría de las organizaciones y grupos anarquistas está compuesta por estudiantes y trabajadores. El perfil no es homogéneo, pero podemos dar algunos indicativos: hay más blancos que negros y prácticamente no hay otras razas (indígenas, etc.), hay más militantes de clase media y media baja que de las clases bajas/muy bajas, la edad varía bastante (en la FARJ, por ejemplo, tenemos desde jóvenes de ‘veintitantos hasta militantes mayores con más de 50), hay más militantes con nivel universitario que sin ese nivel, ocupan los empleos más diversos, hay más hombres que mujeres.

- T.L.: Por lo que pude ver, pero tal vez me equivoque, parece que el anarquismo brasileño actual es más un fenómeno urbano. ¿Existe algún trabajo (propaganda, organización...) dirigido, o que les surja, a los trabajadores agrícolas, campesinos sin tierra, de comunidades indígenas?

FARJ: Tienes razón. El anarquismo en Brasil siempre fue mucho más urbano que rural. Eso no significa que los grupos que buscan trabajos sociales no vengan teniendo contactos con los sin tierra, con comunidades indígenas o incluso con otras personas del medio rural. Nosotros mismos, como dijimos antes, estamos en contacto con el MST por medio de un compañero que está haciendo un curso de formación política y llevando el anarquismo hacia allí. Según las informaciones que tenemos, el MST (fundamentalmente la base) es muy receptivo a las ideas anarquistas, en especial a Magón y a la Revolución Mexicana. A pesar de esto, esa influencia rural es mucho más restricta que la influencia urbana.

- T.L.: ¿Ustedes guardan algún tipo de relaciones con la extrema izquierda brasileña? ¿Trabajan juntos a veces?

FARJ: Depende de lo que entiendas por “extrema izquierda”. No tenemos relaciones con partidos trotskistas o bolcheviques, pero, en el campo social, muchas veces nos relacionamos con movimientos sociales de diferentes influencias/tendencias. Tenemos relaciones o contacto, por ejemplo, con el Frente de Lucha Popular (FLP), el Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST), Movimiento de los Trabajadores Sin Techo (MTST) y Movimiento de Trabajadores Desocupados (MTD). Muchas veces, firmamos cartas o panfletos con organizaciones no anarquistas que también están en el amplio campo de lo que podríamos denominar izquierda, como fue el caso, por ejemplo, en las manifestaciones contra la transposición del Río San Francisco y en defensa de la vida de Dom Cappio, en la ocupación de la Agencia Nacional del Petróleo (ANP) o en la manifestación del “Grito de los Excluidos”. Somos muy poco sectarios y nos disponemos, dentro de lo posible, a interactuar con gente y organizaciones de ideología diferente, manteniendo siempre nuestros principios y siendo concientes de las divergencias ideológicas que nos distinguen.

- T.L.: ¿Cómo reacciona el gobierno frente a la acción de la FARJ y otros anarquistas brasileños? ¿Sufren represión por parte del Estado?

FARJ: El gobierno no reprime necesariamente “al anarquismo”. Cuando el anarquismo está recluido en un guetto, sirviendo de “estilo de vida”, forma de amistad, libertad estética y de pensamiento filosófico, consecuentemente no ofrece ninguna posibilidad de cambio social, no está implicado en las luchas sociales, y es, por lo tanto, tranquilamente “tolerado” por el Estado. La represión reacciona en exacta proporción a la cantidad de trabajo social que poseen los anarquistas. Cuanto más trabajo, más movilización, más lucha, y ciertamente más represión. Para uno no es diferente. El anarquismo no es reprimido como corriente de pensamiento, sino como herramienta de lucha.

- T.L.: ¿En qué situación económica se encuentra la FARJ?

FARJ: Siempre estamos con dificultades, pues todo el financiamiento de nuestras actividades se realiza solamente con las donaciones de los militantes. Hoy, las cuentas del CCS-RJ consumen gran parte de nuestro dinero. El Libera, aun con una periodicidad reducida, también se edita y se envía a Brasil y el mundo por medio de recursos de algunos militantes y escasas contribuciones de lectores. Las otras publicaciones (Protesta! y libros), por más que consuman un dinero significativo, hacen que el mismo regrese cuando se van vendiendo. De cualquier forma, la lógica es siempre la misma: los militantes donan (cuando el dinero no va a regresar) o prestan (cuando va a volver). Eso siempre está por debajo de nuestras necesidades.

- T.L.: ¿Ustedes tienen otras dificultades que enfrentar?

FARJ: Seguro. Principalmente en cuestión de recursos, tanto económicos como “humanos”, o sea, de militantes. Nuestros militantes son siempre inferiores a la demanda de trabajo que tenemos y, por eso, resolver este problema (o por lo menos minimizarlo) es uno de nuestros grandes objetivos para 2008. También tenemos que defendernos de las acusaciones y descalificaciones que buena parte del marxismo (o incluso alguna parte del anarquismo) nos hace. Además de eso, sabemos que la tarea en que nos colocamos, de cambiar el mundo, seguramente no es algo fácil. Pero creemos que con humildad y mucho empeño, es posible contribuir con ella.

- T.L.: A nivel internacional, ¿con quiénes poseen contactos y lazos, primero en América Latina y después en el resto del mundo?

FARJ: Aquí en América Latina, estamos en contacto (con diferentes niveles de organicidad) con los siguientes grupos y organizaciones: la Alianza Magonista Zapatista (AMZ) y el Colectivo Autónomo Magonista (CAMA), ambos de México; la Pro Federación Anarquista de Costa Rica; la Federación Anarquista Uruguaya (FAU) y el Colectivo pro Organización Socialista Libertaria, del Uruguay; la Red Libertaria, la Organización Socialista Libertaria y el Frente Popular Darío Santillán, los tres de la Argentina; el periódico El Libertario de Venezuela; y el grupo Qhispikay Llaqta de Perú. Estamos buscando contactos con otras organizaciones en este momento. Sobre las organizaciones de Europa, tenemos relaciones con la CNT Vignoles, la Foundation Pierre Besnard y la Federación Anarquista, todas de Francia; el CIRA, de Suiza; el periódico A Batalha, de Portugal; ustedes de Divergences... Nuestro informativo Libera se viene enviando hace muchos años a decenas de grupos, como lo estamos haciendo ahora con Protesta!, y estos grupos están enviándonos sus publicaciones, que enriquecen el acervo de nuestra biblioteca. Creemos – como dijimos en la parte sobre los contactos en Brasil – que como el trabajo está marchando bien, este es un buen momento para pensar/repensar y trabajar las relaciones.

- T.L.: ¿Podríamos hablar de un resurgimiento del movimiento anarquista en América Latina? Sobre Brasil, ¿qué opinan?

FARJ: Nuestra impresión es que el número de militantes y de grupos no ha crecido significativamente, por eso, no creemos que el anarquismo en América Latina esté teniendo un crecimiento cuantitativo. Sin embargo, es innegable que estos grupos están cada vez más organizados y la tendencia es que eso aumente la fuerza y el alcance del anarquismo; tal vez por eso la impresión de “resurgimiento”. Para nosotros, hay un crecimiento más cualitativo que cuantitativo, en este sentido.

- T. L.: ¿Podemos considerar que el movimiento anarquista brasileño, y más generalmente, latinoamericano, tiene una especificidad propia?, o sea, ¿rasgos propios, consideraciones ideológicas o prácticas que los diferencian del anarquismo europeo?

FARJ: Creemos que hay algunos rasgos comunes entre las realidades latina y europea, pero seguramente hay un contexto y una historia muy diferentes. Las consideraciones ideológicas no son muy diferentes. Sin embargo, nuestro desafío es pensar en cómo aplicar el anarquismo, o sea, estas consideraciones ideológicas, en el contexto en que estamos, y actuando con un pueblo que es fruto de una historia de colonialismo, esclavitud y que tuvo influencias muy diversas de la realidad europea. Pensamos que esta diferencia es más estratégica que ideológica. Esa diferencia de la realidad en que operamos modifica completamente el diagnóstico del ambiente en que actuamos y tiene influencias sobre nuestros objetivos estratégicos y tácticos, dado que el punto de partida es otro. Algunas diferencias básicas que podríamos citar son: diferencia en la actuación y rol del Estado en la sociedad; revoluciones por las cuales pasaron muchos países de Europa y que no hubo aquí; nivel de pobreza, desigualdad, educación muy diferentes; movimientos de cuños diferenciados; crimen organizado; diferentes influencias del proceso de “globalización” económica; rasgos culturales particulares; en fin, una serie de diferencias que nos obligan a adaptar nuestra forma de actuar.

- T.L.: Gran parte de los países de América Latina ahora posee gobiernos de izquierda, o que se reivindican como tal. Está Lula en Brasil, Bachelet en Chile, Morales en Bolivia, Chávez en Venezuela... ¿Cuál es la posición de ustedes en relación con esta situación? ¿Cómo la analizan?

FARJ: Entendemos esta ola progresista de gobiernos “de izquierda” como resultado de los flujos y reflujos del capitalismo que, como vemos, pueden permitirles a estos gobiernos que sean electos con una posición más progresista, sosteniendo un discurso más “popular” y administrando el capital a favor de la elite económica. No estamos diciendo que una dictadura es la misma cosa que un gobierno de este tipo – sería un completo contrasentido de nuestra parte. Sin embrago, lo que se debe cuestionar es el hecho de que los gobiernos de este tipo tienden a calmar los movimientos sociales más combativos, incentivándolos a empezar a actuar dentro del Estado, ya que un gobierno progresista “puede darles espacio institucional”. Con eso, salen de la acción directa y pasan a ser cooptados y a creer que un gobierno, como el de Lula, por ejemplo, es un gobierno “popular”, que posee espacio para los movimientos y es capaz de realizar los cambios necesarios. Lula, a pesar de haber aumentado los beneficios sociales para las clases más explotadas sostiene, al mismo tiempo, una política económica que beneficia a los bancos y al capital transnacional – una política que es la gran responsable por la situación de explotación del pueblo. En fin, creemos que este nuevo contexto precisa una mayor sofisticación de análisis de nuestra parte, porque las contradicciones del capitalismo quedan más disimuladas. Esto exige una mayor capacitación de los militantes.

- T.L.: Con el movimiento “altermondialista”, el modelo de “democracia participativa”, vivenciado en Porto Alegre, se hizo muy conocido. ¿Cuál es su opinión sobre esto?

FARJ: El anarquismo defiende un modelo de autogestión que es, antes que nada, deliberativo. El modelo de democracia participativa de Porto Alegre es semejante al movimiento dentro de las empresas capitalistas para mejorar el compromiso de los empleados con la empresa y los resultados financieros, utilizando, para eso, la participación, en donde los empleados son oídos en las tomas de decisión de los administradores y patrones. Para nosotros, cualquier sistema de “democratización” – sea de una empresa del sector privado, o de una instancia del Estado (como es el caso de Porto Alegre) – debe venir de abajo, como una exigencia de las clases más explotadas, para que las decisiones se tomen a su favor. Porto Alegre sostiene un modelo consultivo de democracia, en que el Estado viene, de arriba, a preguntar lo que quieren sus ciudadanos, sin la obligación de implantar lo que se decidió y haciendo lo que le parezca mejor. Es lo mismo que la empresa que decide preguntarles a los empleados qué hacer para mejorar el trabajo. Este modelo es radicalmente diferente de modelos de movilización de base que, de abajo hacia arriba, se organizan para obligar al Estado a garantizar un beneficio social u obligar a la empresa a dar un aumento salarial o algo del género. A pesar de esto, es innegable que cualquier modelo que promueva el debate, y que pueda, de una forma u otra, luchar contra la cultura de la omisión y de la delegación política, estimulando la participación popular, posee aspectos positivos. Entretanto, estimulamos que eso venga de abajo, y, principalmente, que se considere un medio para algo más, y no un fin en sí mismo.

- T.L.: En Francia, se sabe muy poco de Brasil. Más allá de los “clichés” turísticos (Copacabana, Carnaval...), lo más conocido son las favelas y su relación con el narcotráfico, violencia, miseria... ¿Cómo está realmente la situación en estos sitios?

FARJ: Brasil es un país de dimensiones continentales (en área, es el quinto país más grande del mundo), tiene 26 estados “federados” más el Distrito Federal, ocupando casi la mitad de América del Sur, con una población de más de 180 millones de personas. Brasil posee la mayor economía de América Latina, con un PBI de más de 2,5 billones de reales (más de 1,5 billones de dólares). Sin embargo, es un país con graves problemas sociales. La desigualdad social es altísima; por ejemplo, los ingresos medios de los 10% más ricos del país es 28 veces superior que los ingresos medios de los 40% más pobres. En los Estados Unidos, la proporción es cinco veces, en Argentina 10 veces y en Colombia 15 veces. La población muy pobre de Brasil es del 30%, cuando en otros países con iguales ingresos ese índice es del 10%. Formalmente, hay 10% de desempleo, casi un 40% es analfabeto funcional (de esos, casi un 10% es totalmente analfabeto), hay problemas de vivienda muy complicados, porque además de un déficit habitacional, el país está lleno de inmuebles que, por especulación u otros motivos, siguen sin ningún uso. La salud es precaria, como también lo es el sistema de transporte público. En fin, es un país rico, que conserva un abismo entre unos pocos que gozan esta riqueza y muchos que sufren las consecuencias. Lo que se ve sobre las favelas y el tráfico de drogas, muy probablemente sucede en RJ. La situación no es exactamente igual en el resto del país pues la pobreza se manifiesta de formas diferentes. En San Pablo, por ejemplo, hay un proceso de “limpieza social” en que los pobres son expulsados cada vez para más lejos, donde no se los pueda ver más. En Río de Janeiro, la conformación de la ciudad con cerros, tiende a mostrar más esta situación a las clases media y alta, porque es diferente de las demás regiones donde los pobres están cada vez más lejos. Este problema del Estado, que sólo funciona en términos de represión – pues, en el área de un supuesto “bienestar” no sirve para casi nada – generó un espacio de poder en los cerros cariocas que fue tomado por el tráfico – una especie de mafia brasileña, con medios y fines capitalistas y organización extremadamente verticalizada y autoritaria. El tráfico en las favelas acaba dándole al pueblo algo de dinero, trabajo u otra cosa por el estilo, pero, al mismo tiempo, oprime, domina y explota a pueblo, realizando un papel de “micro-Estado” de verdad.

- T.L.: En esos lugares, donde el Estado casi no interviene, a no ser para reprimir, me imagino que la población debe recurrir a su creatividad y a su capacidad de autoorganización para solucionar directamente parte de los problemas. ¿No hay allí un espacio para articular ciertas prácticas de autoorganización del pueblo con el proyecto autogestionario libertario?

FARJ: No es exactamente así. No es porque el Estado no está en esos espacios que necesariamente afloran la creatividad y la autoorganización. El Estado es necesario para sostener el capitalismo, pero estar sin el Estado no significa que estaremos sin capitalismo y otras formas de dominación, por eso las ideas y prácticas libertarias no surgirán automáticamente. Para nosotros, creer en eso es una equivocación. Y el neoliberalismo y los ultraliberales están ahí para mostrar que aun con una crítica al Estado y con un intento de minimización de su rol, si eso no va junto a un cuestionamiento muy serio sobre el capitalismo y otras formas de dominación no habrá creatividad, autogestión; en síntesis, no habrá anarquismo. Hay una ideología, ya transformada en cultura, que se está transmitiendo por los medios más variados y un desarrollo de dominación que forma parte de toda la historia de Brasil, y del propio mundo. Somos partidarios del anarquismo “voluntarista” de Malatesta y creemos que existen contradicciones y lucha en las relaciones de dominación que suceden en la sociedad. A partir de ahí, pensamos que el rol de los anarquistas es estar en esos lugares que explicitan las contradicciones del capitalismo y de las relaciones de dominación, constituyéndose como herramienta de lucha; para nosotros es solamente en medio de estas contradicciones del sistema que el anarquismo tiene condiciones de florecer. Es la idea del anarquista lusitano Neno Vasco (que formaba parte de los organizacionistas malatestianos citados antes), que decía que tenemos que arrojar nuestras semillas en el terreno más fértil. Y, para nosotros, las semillas del anarquismo se deben arrojar en medio de la lucha de clases y donde las relaciones de dominación (principalmente del capitalismo) son muy explicitas. Con una presencia anarquista fuerte en esos sitios, cuando se den las contradicciones y luchas, el anarquismo será una alternativa. Si no se lo difunde lo suficiente, el anarquismo perderá esos momentos y quedará al margen de los acontecimientos, perderá el tren de la historia. Por nuestra experiencia, cuando el anarquismo se difunde entre el pueblo explotado, tenemos receptividad y podemos trabajar cuestiones como anticapitalismo, acción directa, democracia directa y autogestión (o autoorganización). Si no estamos presentes, aparecerán otras ideas y serán las responsables de continuar la dominación y la explotación.

- T.L.: Para saber más sobre la FARJ, ¿la gente dónde puede encontrar material o hacer contactos?

FARJ: Nuestros contactos aparecen al final de la entrevista. Sugerimos que visiten nuestro sitio (a pesar de no estar muy completo), pues allí hay algo de material sobre nuestros trabajos: los documentos citados anteriormente; algunos artículos, comunicados y entrevistas; algunos Libera; informaciones sobre los libros que publicamos, etc. La gente nos puede escribir también y quien esté en Río de Janeiro puede combinar un encuentro con nosotros y conocer personalmente nuestras actividades. Además de eso, hay material nuestro publicado en los sitios: anarkismo.net, fondation-besnard.org, divergences.be, midiaindependente.org, entre otros. Pueden buscarlos que se los encuentra fácilmente.

- T.L.: Para finalizar, ¿tienen algún mensaje para los compañeros de otros países?

FARJ: Nos gustaría hacer contacto con grupos/organizaciones e individuos que tengan afinidad con nuestros trabajos y nuestros puntos de vista. Pues estamos convencidos de que urge la tarea de conectar a todos los que estén dispuestos a trabajar por un anarquismo social. Además, ¡nos gustaría agradecer todo el apoyo que estamos recibiendo de grupos/organizaciones de los más diversos lugares!

estrecho.indymedia.org

lunes, 24 de marzo de 2008

La guerra global llega a América Latina.

La operación de las fuerzas militares colombianas, que abatieron a cerca de 30 personas en un campamento de las FARC en territorio ecuatoriano ha generado una crisis diplomática de imprevisibles consecuencias.

Los apretones de manos y abrazos repartidos por doquier tras la inusitada cumbre del Grupo de Río en Santo Domingo, el pasado día 7 de marzo, gestan un hipotético final feliz que ha llenado de optimismo e ilusión en un futuro de paz, las bocas de prácticamente todos los gobiernos latinoamericanos. Aunque parezca que todo está dicho sobre la incursión militar colombiana en territorio ecuatoriano para eliminar a un grupo de guerrilleros de las FARC, cada vez aparecen más interrogantes sobre el caso y el futuro de la región.

Si bien es cierto que las contundentes denuncias del presidente de Ecuador, Rafael Correa, obligaron a Álvaro Uribe a arrepentirse en público de sus pecados, declarando que no volvería a cometer acciones de estas características en territorio extranjero, también es verdad que aparecen cada vez más datos que apuntan a toda una estrategia de desestabilización de la zona.

Evolución geopolítica

Si en el mes de abril las elecciones en Paraguay le dan la victoria, según apuntan las encuestas, al candidato de la coalición progresista Fernando Lugo, ya solo quedarán en América Latina dos gobiernos de perfil conservador: Perú y Colombia. Según declaró a DIAGONAL Ignacio Velarde, analista político peruano: “Los bajos índices de popularidad del Gobierno de Alán García –apenas un 28,2% de los peruanos apoya su gestión– y el alto nivel de convulsión social existente en Perú, permiten prever la posibilidad de que el mandatario peruano no llegue ni siquiera a terminar su mandato, todo ello en beneficio de su opositor izquierdista Ollanta Humala”. Con este escenario, el único país que mantendría un gobierno conservador claramente aliado de los Estados Unidos, y con signos de continuidad sería Colombia. Para Fernando Feito, sociólogo brasileño del Centro Universitario Araraquara: “Colombia está pasando a desarrollar en Sudamérica el mismo papel que desarrolla Israel en Oriente Medio. Aislado políticamente y siendo la cabeza de puente de los intereses norteamericanos en la zona, ejerce un rol obstruccionista para la integración latinoamericana y, debido a su enorme capacidad militar, es un potencial elemento de desestabilización en la zona”.

Capacidad militar colombiana

Según denuncia el periodista y analista político uruguayo Raúl Zibechi, la capacidad militar colombiana ha tenido un crecimiento asombroso en los últimos años: “En estos momentos, las tres ramas de las fuerzas armadas colombianas tienen 270.000 uniformados a los que deben sumarse 142.000 policías. En total, más de 400.000 personas en armas en siete divisiones, con una Fuerza de Despliegue Rápido y una Agrupación de Fuerzas Especiales Antiterroristas”. Y prosigue: “Sólo en 2007 el ejército creó 52 nuevas unidades. Recibió donaciones de helicópteros Black Hawk de EE UU, compró 13 aviones caza a Israel y 25 aviones de combate Super Tucano a Brasil en 2006”. Colombia, en muy pocos años y con una fuerte inversión en material bélico proveniente de fondos norteamericanos a través del Plan Colombia, ha desarrollado una capacidad militar comparable con la de Brasil (país de mayor capacidad militar de Sudamérica), que tiene cuatro veces más población y siete veces más territorio, pero con una diferencia fundamental: Colombia cuenta con tropas especializadas en combate en la selva y un fuerte respaldo logístico norteamericano. Comparativamente con Venezuela, la capacidad militar de los colombianos supera a su vecina en un índice de seis a uno. Mientras que con Ecuador, esta diferencia se ve acentuada disparándose a once a uno, según publicó la revista Military Power Review a finales del año pasado.

Entrenamiento y armas israelíes

Varias voces, y entre ellas, la del presidente venezolano Hugo Chávez, han venido denunciando en reiteradas ocasiones la presencia de instructores militares israelíes en territorio colombiano.

A primeros del pasado mes de febrero trascendió la noticia de que Colombia cerró una operación con Israel para la compra de 24 aviones supersónicos “renovados” del tipo “cachorro de león” (Kfir, en hebreo). Para calmar los ánimos de los países periféricos, el ministro de Defensa colombiano, Juan Manuel Santos, declaró: “Se piensa en el conflicto armado interno, no en los vecinos”. Santos cerró dicha operación en su última visita a Tel Aviv, señalando que el motivo del viaje es “el fortalecimiento de las relaciones entre Israel y Colombia”. Israel ha pasado a ser uno de los principales proveedores de armas y entrenamiento del ejército colombiano, según han indicado recientemente en la prensa israelí fuentes de la fuerzas armadas de este país, que apuntaron que las relaciones con Colombia son de “importancia estratégica”. Al fin y al cabo, decían, “ellos combaten allá a las FARC, al igual que nosotros combatimos aquí a Hamas”.

¿Qué pasó en Santo Domingo?

De forma acertada o no, la labor diplomática desarrollada en la cumbre del Grupo de Río en Santo Domingo, vino a desarticular una carrera de agresiones mutuas entre Colombia, Venezuela y Ecuador que podrían haber desencadenado un grave conflicto regional auspiciado por EE UU. Siendo conscientes de que los compromisos adquiridos por Uribe son “pan para hoy y hambre para mañana”, Brasil construirá nuevos emplazamientos militares y creará una base de control aéreo en la frontera con Colombia, y de igual manera posicionará nuevas unidades militares en la región de Acre limítrofe con Bolivia en prevención de una profundización de la crisis política en ese país. Según declaró a DIAGONAL Joao Amarelo, general brasileño en la reserva: “Brasil, hasta ahora la mayor potencia militar latinoamericana, se prepara para blindarse ante posibles operaciones de desestabilización auspiciadas por los gringos en la zona”.

¿Cuántos países intervinieron en la Operación Fénix?

Muchas dudas quedan sobre lo que sucedió en la llamada ‘Operación Fénix’, en la madrugada del pasado 1 de marzo en el campamento clandestino de las FARC, en territorio ecuatoriano. Por un lado, la intervención colombiana en Ecuador tiene varios elementos de similitud con los procedimientos utilizados en las operaciones de incursión militar y eliminación de líderes opositores desarrollados por los israelíes en los territorios de sus países fronterizos: alta precisión militar, un alto grado de desarrollo tecnológico militar y una brutalidad desmesurada, en este caso sin precedentes en el territorio de Ecuador, considerado en todo el continente como un país de paz.

Hay que tener en cuenta que diez bombas de 226 kg fueron lanzadas cayendo en un radio de 600 metros, todas en el corazón del campamento, cuando este es imposible de detectar desde la visión aérea por lo frondoso y tupido de la vegetación selvática en esa zona. Sin duda, se utilizaron sensores para detectar el calor humano, así como tecnología de espionaje muy avanzada.

También es importante destacar que la masacre se perpetró con un nivel de sangre fría impresionante, y fue desarrollado por comandos especiales. Tras los bombardeos, esperaron algo más de una hora para perpetrar una nueva incursión, en esta ocasión con helicópteros Black Hawk, con el fin de exterminar a los guerrilleros que quedaron vivos e intentaban auxiliar a sus compañeros heridos tras el bombardeo. Además, las investigaciones forenses y de balística realizadas por las autoridades ecuatorianas demuestran que varios de los guerrilleros masacrados fueron asesinados con disparos a quemarropa y en diferentes horas de la mañana, por parte de los comandos que descendieron desde los helicópteros al territorio ecuatoriano.

Según indican estos informes forense, por las horas de muerte de los guerrilleros, la operación militar y ocupación del campamento de las FARC pudo extenderse hasta altas horas de la madrugada, lo que vislumbra que pudo haber torturas, antes de las ya confirmadas ejecuciones extrajudiciales. Por último, queda otra duda por despejar: hasta donde se sabe, hoy por hoy, la aviación militar colombiana no tiene capacidad de cargar con bombas inteligentes de 500 libras (250 kilos), lo cual apunta a la intervención de aviones pertenecientes muy posiblemente a EE UU y procedentes de alguna base aérea del Comando Sur.

LA CRISIS VISTA DESDE COLOMBIA

El 1 de marzo, Colombia despertó con la noticia de la muerte de Raúl Reyes con muchas ambigüedades sobre el lugar donde se había ejecutado la operación. Dato poco relevante para una opinión pública hastiada de la guerra y en demanda de noticias que apunten al final del conflicto. Una opinión pública urbana donde la legitimación política de las FARC ha perdido aliados en los últimos 15 años en partidos y universidades, siendo ahora prácticamente inexistente. La reacción de protesta de Ecuador y Venezuela pasó de la sorpresa a la indignación ante “las pruebas” de cooperación de estos gobiernos con las FARC. En un clima exultante de patriotismo y belicismo, en los medios se planteaba que Colombia había actuado conforme a las leyes internacionales. Más bien eran Venezuela y Ecuador las que enfrentaban posibles sanciones diplomáticas. Mostrando al Gobierno colombiano como víctima, en el Senado se llamaba a la guerra y se denunciaba la carrera armamentística de sus vecinos. Vargas Lleras, líder del uribismo, afirma: “El problema es que Colombia no tiene con qué contrarrestar todo ese poder bélico”. Parece desconocer que Colombia dobla a Venezuela en gasto militar directo. En este clima, centenares de miles de personas marcharon el jueves 6 de marzo en Colombia contra la violencia paramilitar y los crímenes de Estado. Una movilización histórica puesto que, aunque fue inferior a la del 4 de febrero contra las FARC, sorprendió tanto el número de asistentes como de ciudades y regiones donde se celebró. Si bien los medios no apoyaron ni impulsaron con el mismo entusiasmo que la anterior convocatoria, no la ignoraron como tantas otras veces, sino que más bien intentaron presentarla como una segunda parte, una marcha “contra la guerra y todas las víctimas del conflicto”.

www.diagonalperiodico.net

lunes, 28 de enero de 2008

Lula

...por Fidel Castro Ruz

Lula (Primera Parte)

De forma espontánea decidió visitar Cuba por segunda vez como Presidente de Brasil, aunque mi salud no le garantizara un encuentro conmigo.

Antes, como él mismo dijo, visitaba la Isla casi todos los años. Lo conocí en ocasión del primer aniversario de la Revolución Sandinista en la casa de Sergio Ramírez, entonces vicepresidente del país. Digo de paso que este último de cierta forma me engañó. Cuando leí su libro Castigo Divino —excelente narración—, llegué a creer que era un caso real ocurrido en Nicaragua, con todos los enredos legales que son habituales en las antiguas colonias españolas; él mismo me contó un día que era ficción pura.

También me encontré allí con Frei Betto, hoy crítico aunque no enemigo de Lula, y con el Padre Ernesto Cardenal, militante sandinista de izquierda y actual adversario de Daniel. Los dos escritores procedían de la Teología de la Liberación, una corriente progresista en la que siempre vimos un gran paso hacia la unidad de los revolucionarios y los pobres, más allá de su filosofía y sus creencias, ajustada a las condiciones concretas de lucha en América Latina y el Caribe.

Confieso, sin embargo, que veía en el Padre Ernesto Cardenal, a diferencia de otros en la dirección de Nicaragua, una estampa del sacrificio y las privaciones cual monje medieval. Era un verdadero prototipo de pureza. Dejo a un lado otros que, menos consecuentes, alguna vez fueron revolucionarios, incluso militantes de extrema izquierda en Centroamérica y otras áreas, que después se pasaron con armas y bagajes, por ansias de bienestar y dinero, a las filas del imperio.

¿Qué tiene que ver lo relatado con Lula? Mucho. Nunca fue un extremista de izquierda, ni ascendió a la condición de revolucionario a partir de posiciones filosóficas, sino de las de un obrero de origen muy humilde y fe cristiana, que trabajó duramente creando plusvalía para otros. En los obreros vio Carlos Marx a los sepultureros del sistema capitalista: "Proletarios de todos los países, uníos", proclamó. Lo razona y demuestra con irrebatible lógica; se complace y se burla demostrando cuán cínicas eran las mentiras empleadas para acusar a los comunistas. Si las ideas de Marx eran justas entonces, cuando todo parecía depender de la lucha de clases y el desarrollo de las fuerzas productivas, la ciencia y la técnica, que diera sustento a la creación de bienes indispensables para satisfacer las necesidades humanas, hay factores absolutamente nuevos que le dan la razón y a la vez chocan contra sus nobles objetivos.

Nuevas necesidades surgieron que pueden dar al traste con los objetivos de una sociedad sin explotadores ni explotados. Entre estas nuevas necesidades surge la de la supervivencia humana. Del cambio de clima no había idea en los tiempos de Marx. Engels y él conocían sobradamente que un día el sol se apagaría al consumir toda su energía. Pocos años después del Manifiesto nacieron otros hombres que profundizarían en el campo de la ciencia y los conocimientos de las leyes químicas, físicas y biológicas que rigen el Universo, desconocidas entonces. ¿En manos de quiénes estarían esos conocimientos? Aunque estos continuaran desarrollándose, e incluso superándose, y de nuevo se nieguen y contradigan en parte sus teorías, los nuevos conocimientos no están en manos de los pueblos pobres, que en la actualidad integran las tres cuartas partes de la población mundial. Están en manos de un grupo privilegiado de potencias capitalistas ricas y desarrolladas, asociadas al imperio más poderoso que existió jamás, construido sobre las bases de una economía globalizada, regida por las propias leyes del capitalismo que Marx describió y desmenuzó a fondo.

Hoy, que la humanidad sufre todavía esas realidades en virtud de la propia dialéctica de los acontecimientos, debemos hacer frente a esos peligros.

¿Cómo se comportó el proceso de la revolución en Cuba? Sobre distintos episodios de esa etapa se ha escrito bastante en nuestra prensa durante las últimas semanas. Se rinde tributo a distintas fechas históricas en los días que corresponde a los aniversarios que cumplen cifras redondas de cinco o diez años. Eso es justo, pero debemos evitar que en la suma de tantos hechos descritos por cada órgano o espacio, según sus criterios, no seamos capaces de verlos en el contexto del desarrollo histórico de nuestra Revolución, pese al esfuerzo de los magníficos analistas de que disponemos.

Para mí, unidad significa compartir el combate, los riesgos, los sacrificios, los objetivos, ideas, conceptos y estrategias, a los que se llega mediante debates y análisis. Unidad significa la lucha común contra anexionistas, vendepatrias y corruptos que no tienen nada que ver con un militante revolucionario. A esa unidad en torno a la idea de la independencia y contra el imperio que avanzaba sobre los pueblos de América, es a la que me referí siempre. Hace unos días volví a leerla cuando Granma la publicó en vísperas de nuestras elecciones, y Juventud Rebelde reprodujo un facsímil de mi puño y letra sobre la idea.

La vieja consigna prerrevolucionaria de unidad no tiene nada que ver con el concepto, pues en nuestro país no existen hoy organizaciones políticas buscando poder. Debemos evitar que, en el enorme mar de criterios tácticos, se diluyan las líneas estratégicas e imaginemos situaciones inexistentes.

En un país intervenido por Estados Unidos, en medio de su lucha solitaria por la independencia de la última colonia española junto a la hermana Puerto Rico —"de un pájaro las dos alas"—, los sentimientos nacionales eran muy profundos.

Los productores reales de azúcar, que eran los esclavos recién liberados y los campesinos, muchos de ellos combatientes del Ejército Libertador, convertidos en precaristas o carentes totalmente de tierras, que eran lanzados a los cortes de caña en grandes latifundios creados por compañías de Estados Unidos o terratenientes cubanos que heredaban, compraban o robaban tierra, eran materia prima propicia para las ideas revolucionarias.

Julio Antonio Mella, fundador del Partido Comunista junto a Baliño —quien conoció a Martí y con él creó el Partido que conduciría a la independencia de Cuba—, tomó la bandera, sumó a ella el entusiasmo que emergía de la Revolución de Octubre, y le entregó a esta causa su propia sangre de joven intelectual conquistado por las ideas revolucionarias. La sangre comunista de Jesús Menéndez se sumó a la de Mella 18 años después.

Los adolescentes y jóvenes que estudiábamos en escuelas privadas ni siquiera habíamos oído hablar de Mella. Nuestra procedencia de clase o grupo social con mayores ingresos que el resto de la población nos condenaba como seres humanos a ser la parte egoísta y explotadora de la sociedad.

Tuve el privilegio de llegar a la Revolución a través de las ideas, escaparme del aburrido destino por el que me conducía la vida. En otros momentos expliqué por qué. Ahora lo recuerdo sólo en el contexto de lo que escribo.

El odio a Batista por su represión y sus crímenes era tan grande, que nadie reparó en las ideas que expresé en mi defensa ante el Tribunal de Santiago de Cuba, donde incluso un libro de Lenin impreso en la URSS —que provino de los créditos de que yo disfrutaba en la librería del Partido Socialista Popular de Carlos III en La Habana— encontraron en las pertenencias de los combatientes. "Quien no lea a Lenin es un ignorante", les espeté en medio del interrogatorio en las primeras sesiones del juicio oral, cuando lo sacaron a relucir como elemento acusatorio. Todavía me juzgaban junto a los demás prisioneros sobrevivientes.

No se comprendería bien lo que afirmo si no se tiene en cuenta que en el momento en que atacamos el Moncada, el 26 de Julio de 1953, acción que fue debida a los esfuerzos organizativos de más de un año sin contar con nadie más que con nosotros mismos, prevalecía en la URSS la política de Stalin, quien murió repentinamente meses antes. Era un militante honesto y consagrado, quien más tarde cometió graves errores que lo llevaron a posiciones sumamente conservadoras y cautelosas. Si una revolución como la nuestra hubiera tenido éxito entonces, la URSS no habría hecho por Cuba lo que más tarde hizo la dirección soviética, liberada ya de aquellos métodos oscuros y tortuosos, entusiasmada con la revolución socialista que estalló en nuestro país. Eso lo comprendí bien a pesar de las justas críticas que por hechos sobradamente conocidos en su momento hice a Jruschov.

La URSS poseía el ejército más poderoso de todos los contendientes en la Segunda Guerra Mundial, solo que estaba purgado y desmovilizado. Su jefe subestimó las amenazas y las teorías belicistas de Hitler. Desde la propia capital de Japón, un importante y prestigioso agente de la Inteligencia soviética le había comunicado la inminencia del ataque, el 22 de junio de 1941. Este sorprendió al país, que no estaba en alarma de combate. Muchos oficiales estaban de pase. Aun sin los jefes de unidades de más experiencia, que fueron sustituidos, de haber sido alertados y desplegados, los nazis habrían chocado con fuerzas poderosas desde el primer instante y no habrían destruido en tierra la mayor parte de la aviación de combate. Peor todavía que la purga fue la sorpresa. Los soldados soviéticos no se rendían cuando les hablaban de tanques enemigos en la retaguardia, como hicieron los demás ejércitos de la Europa capitalista. En los momentos más críticos, con frío por debajo de cero, los patriotas siberianos echaron a andar los tornos de las fábricas de armamentos que previsoramente Stalin había trasladado a las profundidades del territorio soviético.

Según me contaron los propios dirigentes de la URSS cuando visité ese gran país en abril de 1963, los combatientes revolucionarios rusos, curtidos en la lucha contra la intervención extranjera en virtud de la cual se enviaron tropas a combatir la revolución bolchevique, dejándola posteriormente bloqueada y aislada, habían establecido relaciones e intercambiado experiencias con los oficiales alemanes, de tradición militarista prusiana, humillados por el Tratado de Versalles, que puso fin a la Primera Guerra Mundial.

Los servicios de Inteligencia de las SS introdujeron la intriga contra muchos que eran en su inmensa mayoría leales a la Revolución. Movido por una desconfianza que se tornó enfermiza, Stalin purgó a 3 de los 5 Mariscales, 13 de los 15 Comandantes de Ejército, 8 de los 9 Almirantes, 50 de los 57 Generales de Cuerpo de Ejército, 154 de los 186 Generales de División, el ciento por ciento de los Comisarios de Ejército y 25 de los 28 Comisarios de los Cuerpos de Ejército de la Unión Soviética, en los años que precedieron a la Gran Guerra Patria.

Aquellos graves errores costaron a la URSS una enorme destrucción y más de 20 millones de vidas; algunos afirman que 27.

En 1943 se desató con retraso la última ofensiva de primavera de los nazis por el famoso y tentador saliente de Kursk, con 900 mil soldados, 2,700 tanques y 2,000 aviones. Los soviéticos, conocedores de la psicología enemiga, esperaron en aquella trampa el seguro ataque con un millón 200 mil hombres, 3,300 tanques, 2,400 aviones y 20,000 piezas de artillería. Dirigidos por Zhúkov y el propio Stalin, destrozaron la última ofensiva de Hitler.

En 1945, los soldados soviéticos avanzaron incontenibles hasta tomar la cúpula de la Cancillería alemana en Berlín, donde izaron la bandera roja teñida con la sangre de tantos caídos.

Observo un momento la corbata roja de Lula y le pregunto: ¿esa te la regaló Chávez? Se sonríe y responde: Ahora le voy a enviar algunas camisas, ya que él se queja de que el cuello de las suyas está muy duro, y se las voy a buscar en Bahía para regalárselas.

Me pidió que le diera algunas de las fotos que tomé.

Cuando comentó que estaba muy impresionado por mi salud, le respondí que me dedicaba a pensar y a escribir. Nunca en mi vida había pensado tanto. Le conté que, concluida mi visita a Córdoba, Argentina, donde había asistido a una reunión con numerosos líderes, entre ellos él, regresé, y participé luego en dos actos por el Aniversario del 26 de Julio. Estaba revisando el libro de Ramonet. Le había respondido todas sus preguntas. No había tomado muy a pecho la cosa. Creía que era algo muy rápido, como las entrevistas de Frei Betto y Tomás Borge. Luego me esclavicé con el libro del escritor francés, ya a punto de publicarse sin revisión mía con parte de las respuestas tomadas a vuelo. Por aquellos días casi ni dormía.

Cuando enfermé gravemente la noche del 26 y la madrugada del 27 de julio, pensé que sería el final, y mientras los médicos luchaban por mi vida, el jefe de despacho del Consejo de Estado leía a exigencia mía el texto, y yo dictaba los arreglos pertinentes.

Fidel Castro Ruz
Enero 22 de 2008

Lula (Segunda Parte)

Lula me recordó con calidez la primera vez que visitó nuestro país en el año 1985 para participar en una reunión convocada por Cuba para analizar el agobiante problema de la deuda externa, en la que expusieron y debatieron sus criterios los representantes de las más variadas tendencias políticas, religiosas, culturales y sociales, preocupados por el asfixiante drama.

Los encuentros tuvieron lugar a lo largo del año. Se convocó a líderes de obreros, campesinos, estudiantiles, u otras categorías según el tema. Él era uno de ellos, ya conocido entre nosotros y en el exterior por su mensaje directo y vibrante, de joven dirigente obrero. América Latina debía entonces 350 mil millones de dólares. Le conté que aquel año de intensa lucha había escrito largas cartas al Presidente de Argentina, Raúl Alfonsín, para persuadirlo de que no siguiera pagando aquella deuda. Conocía las posiciones de México, inconmovible en el pago de su enorme deuda externa, aunque no indiferente al resultado de la batalla, y la especial situación política de Brasil.

La deuda argentina era suficientemente grande después de los desastres del gobierno militar. Se justificaba el intento de abrir una brecha en esa dirección. No pude lograrlo. Pocos años después la deuda latinoamericana, con sus intereses, ascendía a 800 mil millones; se multiplicó por dos y ya había sido pagada.

Lula me explica la diferencia con aquel año. Afirma que hoy Brasil no tiene deuda alguna con el Fondo Monetario ni tampoco con el Club de París, y dispone de 190 mil millones de USD en sus reservas. Deduje que su país había pagado enormes sumas para cumplir con aquellas instituciones. Le expliqué la colosal estafa de Nixon a la economía mundial, cuando unilateralmente suspendió el patrón oro en 1971 que ponía límites a la emisión de billetes. El dólar mantenía hasta entonces un equilibrio con relación a su valor en oro. Treinta años antes Estados Unidos disponía de casi todas las reservas de ese metal. Si había mucho oro, compraban; si había escasez, vendían.

El dólar ejercía su papel como moneda de cambio internacional, dentro de los privilegios que le fueron concedidos a ese país en Bretton Woods en el año 1944.

Las potencias más desarrolladas estaban destruidas por la guerra. Japón, Alemania, URSS y el resto de Europa apenas contaban con ese metal en sus reservas. La onza troy de oro podía adquirirse hasta por 35 dólares; hoy se necesitan 900.

Estados Unidos —le dije— ha comprado bienes en todo el mundo imprimiendo dólares, y sobre tales propiedades adquiridas en otras naciones ejercen prerrogativas soberanas. Nadie desea, sin embargo, que el dólar se devalúe más, porque casi todos los países acumulan dólares, es decir, papeles, que se devalúan constantemente desde la decisión unilateral del Presidente de Estados Unidos.

Las reservas en divisas actuales de China, Japón, el sureste asiático y Rusia acumulan tres millones de millones (3.000.000.000.000) de dólares; son cifras siderales. Si les sumas las reservas en dólares de Europa y el resto del mundo, verás que equivale a una montaña de dinero cuyo valor depende de lo que haga el gobierno de un país. Greenspan, quien fuera durante más de 15 años Presidente de la Reserva Federal, se moriría de pánico ante una situación como la actual. ¿A cuánto puede ascender la inflación en Estados Unidos? ¿Cuántos nuevos empleos puede crear este año ese país? ¿Hasta cuándo va a funcionar su máquina de imprimir billetes antes de que se produzca el colapso de su economía, además de usar la guerra para conquistar los recursos naturales de otras naciones?

Como consecuencia de las duras medidas que le impusieron en Versalles al Estado alemán derrotado en 1918, en el que se instaló un régimen republicano, el marco alemán se devaluó de tal forma que llegó a necesitarse decenas de miles de ellos para comprar un dólar. Tal crisis alimentó el nacionalismo alemán y contribuyó extraordinariamente a las absurdas ideas de Hitler. Este buscó culpables. Muchos de los principales talentos científicos, escritores y financistas eran de origen judío. Los persiguieron. Entre ellos estaba Einstein, autor de la teoría de que la energía es igual a la masa multiplicada por el cuadrado de la velocidad de la luz, que lo hizo famoso. También Marx, nacido en Alemania, y muchos de los comunistas rusos, eran de ese origen, practicasen o no la religión hebraica.

Hitler no culpó al sistema capitalista del drama humano, sino a los judíos. Partiendo de burdos prejuicios, lo que deseaba realmente era "espacio vital ruso" para su raza superior germánica, cuyo imperio milenario soñaba edificar.

Mediante la Declaración Balfour los británicos decidieron en 1917 crear dentro de su imperio colonial el Estado de Israel en territorio poblado por palestinos, de otra religión y cultura, que en aquellas tierras vivieron junto a otras etnias, entre ellas la judaica, durante muchos siglos antes de nuestra era. El sionismo se hizo popular entre los estadounidenses, que odiaban con razón a los nazis y cuyas bolsas financieras estaban controladas por representantes de aquel movimiento. Ese Estado aplica hoy los principios del Apartheid, posee sofisticadas armas nucleares y controla los centros financieros más importantes de Estados Unidos. Fue utilizado por este país y sus aliados europeos para suministrar armas nucleares al otro Apartheid, el de Sudáfrica, para usarlas contra los combatientes internacionalistas cubanos que luchaban contra los racistas al sur de Angola si cruzaban la frontera de Namibia. Inmediatamente después le hablé a Lula de la política aventurera de Bush en el Medio Oriente.

Prometí entregarle el artículo que sería publicado en Granma al día siguiente, 16 de enero. Firmaría de puño y letra el que destinaba a él. Le haría entrega, igualmente, antes de marcharse, del artículo de Paul Kennedy, uno de los intelectuales más influyentes de Estados Unidos, sobre la interconexión entre los precios de alimentos y petróleo.

Tú eres productor de alimentos, le añadí, y además acabas de encontrar importantes reservas de crudo ligero. Brasil posee 8 millones 534 mil kilómetros cuadrados y dispone del 30 por ciento de las reservas de agua del mundo. La población del planeta necesita cada vez más alimentos, de los cuales ustedes son grandes exportadores. Si se dispone de granos ricos en proteínas, aceites y carbohidratos —que pueden ser frutos, como la semilla del marañón, la almendra, el pistacho; raíces, como el maní; la soya, con más del 35% de proteína, el girasol; o cereales, como el trigo y el maíz—, es posible producir la carne o la leche que desees. No mencioné otros de la larga lista.

En Cuba, le continué explicando, tuvimos una vaca que estableció récord mundial de leche, una mezcla de Holstein con Cebú. De inmediato Lula la mencionó: "¡Ubre Blanca!" exclamó. Recordaba su nombre. Le añadí que llegó a producir 110 litros diarios de leche. Era como una fábrica, pero había que darle más de 40 kilogramos de pienso, el máximo que podía masticar y tragar en 24 horas, una mezcla donde la harina de soya, una leguminosa muy difícil de producir en el suelo y clima de Cuba, es el componente fundamental. Ustedes tienen ahora las dos cosas: suministro seguro de combustible, materias primas alimenticias y alimentos elaborados.

Se proclama ya el fin de los alimentos baratos. ¿Qué harán las decenas de países con muchos cientos de millones de habitantes que no cuentan con una cosa ni otra?, le expreso. Esto significa que Estados Unidos tiene una enorme dependencia externa, pero a la vez un arma. Sería echando mano de todas sus reservas de tierra, pero el pueblo de ese país no está preparado para eso. Ellos están produciendo etanol a partir del maíz, lo cual provoca que retiren del mercado una gran cantidad de ese grano calórico, continué argumentándole. Lula me cuenta, con relación al tema, que los productores brasileños están vendiendo ya la zafra de maíz del 2009. Brasil no es tan dependiente del maíz como México o Centroamérica. Pienso que en Estados Unidos no se sustenta la producción de combustible a partir del maíz. Eso confirma, le afirmé, una realidad con relación a la subida impetuosa e incontrolable de los precios de los alimentos, que afectará a muchos pueblos.

Tú en cambio cuentas, le dije, con un clima favorable y una tierra suelta; la nuestra suele ser arcillosa y a veces dura como el cemento. Cuando vinieron los tractores soviéticos y los de otros países socialistas se rompían, hubo que comprar aceros especiales en Europa para fabricarlos aquí. En nuestro país abundan las tierras negras o rojas de tipo arcilloso. Trabajándolas con esmero, pueden producir para el consumo familiar lo que los campesinos del Escambray denominaban "alto consumo". Ellos recibían del Estado cuotas de alimentos y consumían además sus productos. El clima ha cambiado en Cuba, Lula.

Para producciones comerciales de granos en gran escala, como requieren las necesidades de una población de casi 12 millones de personas, nuestras tierras no son aptas, y el costo en máquinas y combustibles que el país importa, con los actuales precios, sería muy alto.

Nuestra prensa publica producciones de petróleo en Matanzas, la reducción de costos y otros aspectos positivos. Pero nadie señala que su precio en divisas hay que compartirlo con los socios extranjeros que invierten en las sofisticadas máquinas y la tecnología necesarias. Por otro lado, no existe la mano de obra requerida para aplicarla intensivamente en la producción de granos, como hacen los vietnamitas y chinos cultivando mata a mata el arroz y extrayendo a veces dos y hasta tres cosechas. Corresponde a la ubicación y tradición histórica de la tierra y sus pobladores. No pasaron antes por la mecanización en gran escala de modernas cosechadoras.

En Cuba hace mucho rato que abandonaron el campo los cortadores de caña y los trabajadores de los cafetales de las montañas, como era lógico; también gran número de constructores, algunos de la misma procedencia, abandonaron luego las brigadas y se convirtieron en trabajadores por cuenta propia. El pueblo sabe lo que cuesta arreglar una vivienda. Es el material, más el elevado costo del servicio que le prestan por esa vía. El primero tiene solución, el segundo no se resuelve —como creen algunos— lanzando pesos a la calle sin su contrapartida en divisas convertibles, que ya no serán dólares sino euros o yuanes cada vez más caros, si entre todos logramos salvar la economía internacional y la paz.

Mientras tanto, veníamos y debemos continuar creando reservas de alimentos y combustible. En caso de ataque militar directo, la fuerza de trabajo manual se multiplicaría.

En el breve tiempo que estuve con Lula, dos horas y media, habría querido sintetizar en unos minutos los casi 28 años transcurridos, no desde que él visitó por primera vez Cuba, sino desde que lo conocí en Nicaragua. Ahora era el líder de un inmenso país, cuya suerte, sin embargo, depende de muchos aspectos que son comunes a todos los pueblos que habitan este planeta.

Le solicité permiso para hablar sobre nuestra conversación con libertad y a la vez con prudencia.

Cuando está delante de mí, sonriente y amistoso, y lo escucho hablar con orgullo de su país, de las cosas que está haciendo y se propone hacer, pienso en su instinto político. Yo acababa de revisar velozmente un informe de cien páginas sobre Brasil y el desarrollo de las relaciones entre nuestros dos países. Era el hombre que conocí en la capital sandinista de Managua y que tanto se vinculó con nuestra Revolución. No le hablé ni le habría hablado de algo que resultara injerencia en el proceso político de Brasil, pero él mismo entre las primeras cosas dijo: ¿Te acuerdas, Fidel, cuando hablamos del Foro de Sao Paulo, y me dijiste que era necesaria la unidad de la izquierda latinoamericana para garantizar nuestro progreso? Pues ya estamos avanzando en esa dirección.

De inmediato me habla con orgullo de lo que es Brasil hoy y sus grandes posibilidades, tomando en cuenta sus avances en ciencia, tecnología, industria mecánica, energética y otras, unidos a su enorme potencial agrícola. Por supuesto que incluye el elevado nivel de las relaciones internacionales de Brasil, que detalla con entusiasmo, y de las que está dispuesto a desarrollar con Cuba. Habla con vehemencia de la obra social del Partido de los Trabajadores, hoy apoyada por todos los Partidos de la izquierda brasileña, que están lejos de contar con una mayoría parlamentaria.

Sin dudas era una parte de las cosas analizadas hace años cuando hablamos. Ya entonces el tiempo transcurría con celeridad, pero ahora cada uno de los años se multiplica por diez, a un ritmo difícil de seguir. Deseaba también hablarle de eso y otras muchas cosas. No se sabe cuál de los dos tenía más necesidad de transmitir ideas. Por mi parte, supuse que él se iría al día siguiente, y no esa misma noche temprano, según plan de vuelo programado antes de vernos. Eran aproximadamente las cinco de la tarde. Sobrevino una especie de competencia por el uso del tiempo. Lula, astuto y rápido, tomó desquite al reunirse con la prensa, cuando de forma picaresca y siempre sonriente, como se puede apreciar por las fotos, les dijo a los periodistas que él solo había hablado media hora y Fidel dos. Por supuesto que yo, valiéndome del derecho de antigüedad, usé más tiempo que él. Hay que descontar el de las fotos mutuas, ya que pedí una cámara prestada y me volví reportero; él hizo lo mismo.

Tengo aquí 103 páginas de cables hablando de lo que Lula dijo a la prensa, las fotos que le tomaron y la seguridad que transmitió sobre la salud de Fidel. Realmente no dejó espacio noticioso para la reflexión publicada el 16 de enero, que terminé de elaborar el día antes de su visita. Él ocupó todo el espacio, lo que es equivalente a su enorme territorio, comparado con la minúscula superficie de Cuba. Le dije a mi interlocutor cuánto me satisfacía su decisión de visitar Cuba, aun cuando no tuviera la seguridad de reunirse conmigo. Que tan pronto lo supe, decidí sacrificar lo que fuera en materia de ejercicios, rehabilitación y recuperación de facultades, para atenderlo y conversar ampliamente con él.

En ese momento, aunque sabía ya que se iba ese mismo día, no conocía la urgencia de su partida. Evidentemente el estado de salud del vicepresidente de Brasil, conocido por sus propias declaraciones, lo urgió a partir para llegar casi al amanecer del otro día a Brasilia, en plena primavera. Otra larga jornada de ajetreo para nuestro amigo. Un fortísimo y sostenido aguacero caía en su residencia mientras Lula esperaba las fotos y dos materiales adicionales, con notas mías. Bajo la lluvia partió esa noche hacia el aeropuerto. Si viera lo que se publicaba en la primera página del Granma: "2007, el tercero más lluvioso en más de 100 años", lo ayudaría a comprender lo que le afirmé sobre el cambio de clima. Pues bien: ya comenzó la zafra azucarera en Cuba, y el llamado período seco. El rendimiento en azúcar no pasa del nueve por ciento. ¿Cuánto costará producir azúcar para exportar a diez centavos la libra, cuando el poder adquisitivo de un centavo es casi cincuenta veces menos que cuando el triunfo de la Revolución el Primero de Enero de 1959? Reducir los costos de esos y otros productos para cumplir nuestros compromisos, satisfacer nuestro consumo, crear reservas y desarrollar otras producciones, es un gran mérito; pero ni soñar, por ello, que las soluciones de nuestros problemas son fáciles y están a la vuelta de la esquina.

Hablamos, entre otros numerosos temas, de la toma de posesión del nuevo presidente de Guatemala, Álvaro Colom. Le conté que había visto el acto sin perder detalle y los compromisos sociales del recién electo Presidente. Lula comentó que lo que hoy se puede ver en América Latina nació en 1990, cuando decidimos crear el Foro de Sao Paulo: "Tomamos una decisión aquí, en una conversación que tuvimos. Yo había perdido las elecciones y tú fuiste a mi casa a almorzar a San Bernardo."

Apenas se iniciaba mi conversación con Lula, y tengo todavía muchas cosas que contar e ideas que exponer, tal vez de alguna utilidad.

Fidel Castro Ruz Enero 23 de 2008

Lula (Tercera Parte)

Cuando se produjo la desintegración de la Unión Soviética, que fue para nosotros como si dejara de salir el sol, la Revolución Cubana recibe un golpe demoledor. No sólo se tradujo en un cese total de los suministros de combustible, materiales y alimentos; perdimos los mercados y precios alcanzados para nuestros productos en el duro bregar de la lucha por la soberanía, la integración y los principios. El imperio y los traidores, llenos de odio, afilaban los puñales con los que pensaban pasar a cuchillo a los revolucionarios y recuperar las riquezas del país.

El Producto Interno Bruto comenzó a caer progresivamente hasta un 35 por ciento. ¿Qué país habría resistido tan terrible golpe? No defendíamos nuestras vidas; defendíamos nuestros derechos.

Muchos partidos y organizaciones de izquierda se desalentaron ante el colapso en la URSS tras su titánico esfuerzo por construir el socialismo durante más de 70 años.

Las críticas de los reaccionarios en todas las tribunas y medios de divulgación eran feroces. No sumaríamos las nuestras al coro de los apologistas del capitalismo haciendo leña del árbol caído. Ninguna estatua de los creadores o abanderados del marxismo fue demolida en Cuba. Ninguna escuela o fábrica cambió de nombre. Y decidimos seguir adelante con inconmovible firmeza. Así lo habíamos prometido en tan hipotéticas e increíbles circunstancias.

Nunca se practicó tampoco en nuestro país el culto a la personalidad, prohibido por nuestra propia iniciativa desde los primeros días del triunfo.

En la historia de los pueblos, los factores subjetivos han hecho avanzar o retroceder los desenlaces, independientemente de los méritos de los líderes.

Le hablé a Lula del Che, haciéndole una breve síntesis de su historia. Él discutía con Carlos Rafael Rodríguez sobre el sistema de autofinanciamiento o el método presupuestario, a los que no les dábamos mucha importancia, entonces ocupados en la lucha contra el bloqueo norteamericano, los planes de agresión y la crisis nuclear de octubre de 1962, un problema real de supervivencia.

El Che estudió los presupuestos de las grandes compañías yanquis, cuyos funcionarios administrativos vivían en Cuba, no sus propietarios. Extrajo una idea clara del accionar imperialista y de lo que ocurría en nuestra sociedad, que enriqueció sus concepciones marxistas y lo llevó a la conclusión de que en Cuba no se podían usar los mismos métodos para construir el socialismo. Pero no se trataba de una guerra de insultos; eran intercambios honestos de opiniones, que se publicaban en una pequeña revista sin intención alguna de crear sismos o divisiones entre nosotros.

Lo que ocurrió después en la URSS no habría sorprendido al Che. Mientras tuvo cargos importantes y ejerció funciones, fue siempre cuidadoso y respetuoso.

Su lenguaje se endureció cuando chocó con la horrible realidad humana impuesta por el imperialismo, que percibió en la antigua colonia belga del Congo.

Hombre abnegado, estudioso y profundo, murió en Bolivia junto a un puñado de combatientes cubanos y de otros países latinoamericanos, luchando por la liberación de Nuestra América. No llegó a conocer el mundo de hoy, al que se suman problemas que entonces se ignoraban.

Tú no lo conociste, le dije. Era sistemático en el trabajo voluntario, el estudio y la conducta: modesto, desinteresado, daba el ejemplo en los centros de producción y en el combate.

Pienso que en la construcción del socialismo, mientras más reciban los privilegiados, menos recibirán los más necesitados. Le reitero a Lula que el tiempo medido en años transcurría ahora velozmente; cada uno de ellos se multiplicaba. Casi puede decirse lo mismo de cada día. Nuevas noticias se publican constantemente, relacionadas con situaciones previstas en mi encuentro del día 15 con él. Abundando en los argumentos económicos, le expliqué que cuando la Revolución triunfa en 1959, Estados Unidos pagaba al precio preferencial de 5 centavos la libra una parte importante de nuestra producción azucarera, que a lo largo de casi un siglo era enviada al mercado tradicional de ese país, que fue siempre abastecido en sus momentos críticos por un suministrador seguro muy próximo a sus costas. Cuando proclamamos la Ley de Reforma Agraria, Eisenhower decidió lo que había que hacer, y no se había llegado todavía a la nacionalización de sus centrales azucareros ―que habría sido prematura―, ni aplicado aún a sus grandes latifundios la ley agraria recién aprobada en mayo de 1959. En virtud de aquella decisión precipitada, nuestra cuota azucarera fue suprimida en diciembre de 1960, y más tarde redistribuida entre otros productores de esta y otras regiones del mundo como castigo. Nuestro país quedó bloqueado y aislado.

Lo peor fue la falta de escrúpulos y los métodos que exhibió el imperio para imponer su dominio sobre el mundo. Introdujeron virus en el país y liquidaron las mejores cañas; atacaron el café, atacaron la papa, atacaron también los porcinos. La Barbados 4362 era una de nuestras mejores variedades de caña: madurez temprana, rendimiento en azúcar que a veces llegaba a 13 o 14 por ciento; su peso por hectárea podía pasar de 200 toneladas en caña de 15 meses. Los yanquis acabaron con las mejores, utilizando plagas. Más grave aún: introdujeron el virus del dengue hemorrágico, que afectó a 344 mil personas y costó la vida de 101 niños. Si emplearon otros virus, no lo sabemos ―o no lo hicieron por temor a la vecindad con Cuba.

Cuando por estas causas no podíamos cumplir los envíos de azúcar comprometidos con la URSS, ellos nunca dejaban de enviarnos las mercancías que habíamos acordado. Recuerdo que negocié con los soviéticos cada centavo del precio del azúcar; descubrí en la práctica lo que sólo conocía en teoría: el intercambio desigual. Ellos garantizaban un precio por encima del que regía en el mercado mundial. Los acuerdos se proyectaban por cinco años; si al principio del quinquenio estabas enviando equis toneladas de azúcar para pagar las mercancías, al final del mismo el valor de sus productos al precio internacional era un 20 por ciento más alto. Fueron siempre generosos en las negociaciones: una vez el precio en el mercado mundial ascendió coyunturalmente a 19 centavos, nos aferramos a ese precio, y lo aceptaron. Esto sirvió después como base para la aplicación del principio socialista de que los más desarrollados económicamente debían apoyar a los menos desarrollados en la construcción del socialismo.

Al preguntarme Lula cuál era el poder adquisitivo de 5 centavos, le expliqué que con una tonelada de azúcar se compraban entonces 7 toneladas de petróleo; hoy, al precio del petróleo ligero de referencia, 100 dólares, se compra un solo barril. El azúcar que exportamos, a los precios actuales, solo alcanzaría para adquirir el combustible importado que se consume en 20 días. Habría que gastar alrededor de 4 mil millones de dólares al año en adquirirlo.

Estados Unidos subsidia su agricultura con decenas de miles de millones cada año. ¿Por qué no dejan entrar libremente en Estados Unidos el etanol que ustedes producen? Lo subsidian de forma brutal, con lo cual a Brasil le arrebatan ingresos por miles de millones de dólares cada año. Lo mismo hacen los países ricos, con su producción de azúcar, oleaginosas y granos para producir etanol.

Lula analiza datos de las producciones agrícolas de Brasil que son de gran interés. Me comunica que tiene un estudio realizado por la prensa brasileña que muestra que hasta el 2015 la producción mundial de soya crecerá el 2 por ciento al año; es decir, significa que se necesitará producir 189 millones de toneladas de soya más de lo que se produce hoy. La producción de soya de Brasil tendría que crecer a un ritmo del 7 por ciento anual para poder atender a las necesidades mundiales.

¿Cuál es el problema? Muchos países ya no tienen más tierras para sembrar. La India, por ejemplo, no tiene más tierra libre; China tiene muy poca tierra disponible para esto y Estados Unidos tampoco las posee para producciones adicionales de soya.

Yo le añadí a su explicación que muchos países latinoamericanos lo que tienen son millones de ciudadanos con salarios de hambre produciendo café, cacao, vegetales, frutas, materias primas y mercancías a bajo precio para surtir a la sociedad de Estados Unidos, que ya no ahorra y consume más de lo que produce.

Lula explica que pusieron en Ghana una oficina de investigación de EMBRAPA ―la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria―, y añade que en febrero van a inaugurar también una oficina en Caracas.

Treinta años atrás, Fidel, aquella región de Brasilia, Mato Grosso, Goiás, se consideraba una parte de Brasil que no tenía nada, era igual que la sabana africana; en 30 años se transformó en la región de mayor producción de granos de todo el Brasil, y pienso que África tiene una parte muy parecida a esta región de nuestro país; por ello pusimos la oficina de investigación allí en Ghana y queremos hacer una sociedad también con Angola.

Brasil, me dijo, tiene una situación privilegiada. Contamos con 850 millones de hectáreas de tierra; de estas, 360 millones es la parte del Amazonas; 400 millones de buenas tierras para la agricultura, y la caña de azúcar ocupa solamente el uno por ciento.

Brasil, le comento, es por otro lado el mayor exportador de café del mundo. A Brasil le pagan por este producto lo mismo que valía una tonelada en el año 1959: alrededor de 2,500 dólares actuales. Si en ese país cobraban entonces 10 centavos por una taza, hoy cobran 5 dólares o más por una taza olorosa de café expreso, un estilo italiano de colar. Eso es PIB en Estados Unidos.

En África no pueden hacer lo que hace Brasil.

Gran parte de África está cubierta por desiertos y áreas tropicales y subtropicales, donde es difícil producir soya y trigo. Sólo en la zona del Mediterráneo, por el norte ―donde caen algunos cientos de milímetros al año, o la que riegan con aguas del Nilo―, en las mesetas altas o en el sur, de las que se apropiaron los del Apartheid, abundan las producciones de granos.

Los peces de sus aguas frías, que bañan sobre todo su costa occidental, alimentan a países desarrollados que barren con los arrastreros los ejemplares grandes y pequeños de las especies que se alimentan con el plancton de las corrientes procedentes del Polo Sur.

África, con casi 4 veces más superficie que Brasil (30,27 millones de kilómetros cuadrados) y 4,3 veces más población que Brasil (911 millones de habitantes), está muy lejos de producir los excedentes de alimentos de Brasil, y su infraestructura está por construir.

Los virus y bacterias que afectan la papa, el cítrico, el plátano, el tomate, el ganado en general, la fiebre porcina, aviar, aftosa, la enfermedad de las vacas locas, y otras que afectan en general al ganado en el mundo, abundan en África.

Le hablé a Lula de la Batalla de Ideas que estábamos librando. Nuevas noticias llegan constantemente, que evidencian la necesidad de esa lucha constante. Los peores órganos de prensa de los enemigos ideológicos se dedican a divulgar por el mundo las opiniones de algunos gusanillos que en nuestro heroico y generoso país ni siquiera desean escuchar la palabra socialismo. El 20 de enero, cinco días después de la visita, uno de esos órganos publicó la de un jovenzuelo que gracias a la Revolución alcanzó un buen nivel de educación, salud y empleo:

“No quiero saber de ningún socialismo”, y explica la razón de su cólera: “mucha gente empeñaba hasta el alma por unos pocos dólares. Lo nuevo que va a venir para este país, sea lo que sea, que le den otro nombre,” manifiesta. Todo un lobezno disfrazado de abuelita.

El propio corresponsal que la divulga, continúa gozoso afirmando: “La propaganda oficial convocando a los cubanos a acudir a las urnas cita más veces la Revolución que el socialismo. Por lo pronto, Cuba ya no es un país burbuja, como lo fue hasta fines de la década de los 80. La mirada insular está transitando hacia una visualidad global y el país, sobre todo en la capital, está viviendo una acelerada mutación hacia la modernidad. Y uno de sus efectos es que están descosiendo las costuras del socialismo importado décadas atrás.”

Se trata de la apelación vulgar del capitalismo imperial al egoísmo individual, predicado hace casi 240 años por Adam Smith como la causa de las riquezas de las naciones; es decir, ponerlo todo en manos del mercado. Eso crearía riquezas sin límites en un mundo idílico.

Pienso en África y sus casi mil millones de habitantes, víctimas de los principios de esa economía. Las enfermedades, que vuelan a la velocidad de los aviones, se propagan al ritmo del SIDA, y otras viejas y nuevas enfermedades afectan a su población y sus cultivos, sin que ninguna de las antiguas potencias coloniales sea capaz realmente de enviarles médicos y científicos.

Sobre estos temas hablé con Lula.

Fidel Castro Ruz Enero 26 de 2008

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