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domingo, 28 de septiembre de 2008

Ruanda: ocultando la verdad sobre el genocidio.

09/09/08

...por Barrie Collins

Lejos de ser radicales, los ataques a Francia por su papel en la guerra de 1994 están diseñados para lavar la cara de la intervención de Occidente en un sentido más amplio.

La pasada semana, el gobierno ruandés publicó los hallazgos de su comisión de investigación sobre el papel jugado por Francia en el genocidio ruandés de 1994. El estudio determinó que diplomáticos, lideres militares y políticos franceses – incluyendo el entonces presidente Fracois Miterrand – fueron cómplices del genocidio.

Teniendo en cuenta que el actual liderazgo ruandés ha vilipendiado a Francia desde que intentó hacerse con el poder en Ruanda en octubre de 1990, lo que finalmente consiguió en julio de 1994, no es sorprendente que ahora suba el tono de sus críticas en contra de su sempiterno enemigo. El nuevo hombre fuerte de Ruanda, el presidente Paul Kagame, tiene la suerte de tener el apoyo de Estados Unidos, Gran Bretaña y Bélgica, y unos medios de comunicación entregados en estos países, con los que se puede contar para que le den el máximo impacto al papel de Francia en el genocidio.

Pero la verdad es que el principal error de Francia es haberse encontrado en el lado equivocado de la parábola moral que ha sido impuesta por los observadores occidentales sobre la trágica historia reciente de Ruanda. Una guerra que se complicó por la considerable intervención internacional se ha reducido a un cuento moral sobre el bien contra el mal, en el cual Francia ha sido etiquetada como parte de la “parte malvada”. Tal simplificación contribuye a ocultar aún más la verdad sobre lo que pasó en Ruanda en 1994, y lava la cara de la intervención de Occidente en un sentido más amplio.

Según la parábola moral de Ruanda, los buenos fueron el Frente Patriótico Ruandés (RPF), que invadió Ruanda en 1990 porque no tenía otra forma de proteger la minoría perseguida de la etnia Tutsi dentro de Ruanda y de hacer que el gobierno liderado por los Hutus aceptara el derecho de retorno de los Tutsis ruandeses que vivían en el extranjero como refugiados. Los malos eran el gobierno y las fuerzas armadas ruandesas. Cuando la comunidad internacional había ayudado a los ruandeses a alcanzar un acuerdo negociado, los peores elementos entre los malos diseñaron un plan para asegurar la dominación Hutu de forma permanente, planeando, y después llevando a cabo, un genocidio en contra de los ruandeses Tutsis.

Cuando los buenos – el RPF – consiguieron finalmente vencerlos, su misión malvada se había completado en su mayor parte. Cientos de miles de ruandeses de la etnia Tutsi habían muerto. Se había perpetrado un genocidio, y el mundo occidental había simplemente mirado sin hacer nada. Estados Unidos rehusó etiquetar la guerra que había tenido lugar como genocidio para resistir el clamor a favor de la intervención internacional para salvar vidas. Francia fue la única fuerza en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que respondió enviando operativos franceses dentro de la Operación Turquesa. Pero el motivo real de Francia no fue salvar vidas, sino reforzar a sus antiguos aliados: los malos. Los franceses los ayudaron a escapar de Ruanda de manera que no tuvieran que responder por sus crímenes.

Un análisis moral como este es convincente porque proporciona un camino claro a través de un laberinto de factores complicados. Para los periodistas, este indicador moral del genocidio ruandés lleva a dar cumplida cuenta de la valentía de los héroes y la inmoralidad de los villanos. Para los gobiernos, proporciona el elemento crucial de legitimidad que es el fundamento esencial del derecho de gobernar. El régimen ruandés bajo Paul Kagame depende de esta versión de los hechos para su apoyo y supervivencia. Y lo mismo le ocurre a sus principales avalistas, Estados Unidos y Gran Bretaña.

Las fuerzas que liberaron Ruanda del genocidio, el RPF – cuyos líderes rigen actualmente Ruanda – han explotado esta versión de los hechos para recordarles a los gobiernos occidentales que fallaron a la hora de cumplir el principio de “Nunca Jamás” que fue la fuerza directriz detrás de la Convención sobre Genocidio de las Naciones Unidas en 1948. Mientras ellos combatían a los genocidas en 1994, el mundo occidental se dedicó solo a mirar. Es decir, excepto Francia. Pero como partidaria del antiguo régimen – anterior al del RPF, los motivos de Francia para la intervención fueron altamente cuestionables.

Esta es probablemente la historia más ampliamente difundida de Ruanda, pero esta versión de los hechos es profundamente errónea. Aunque Estados Unidos pueda haberse sentido avergonzada por esta versión de los hechos, dando una imagen no precisamente heroica durante los meses de mayor tormento de Ruanda, es mucho más fácil vivir con esta vergüenza que afrontar los hechos de cómo sí intervino en esta región de África a comienzos de los 90 y desde que Kagame llegó al poder.

El debate del “accidente de aviación”

De hecho, los tres poderes occidentales más influyentes en ese tiempo en Ruanda – Estados Unidos, Francia y Bélgica – todos intervinieron de tal modo que crearon las condiciones que hicieron la matanza masiva inevitable. En contra de la versión de los hechos que prevalece, después de su despliegue de tropas inicial para defender a los lideres ruandeses contra el RPF en la guerra de octubre en 1990, por medio de la Operation Noroît, Francia reconoció que Estados Unidos y Uganda estaban detrás del RPF y no tuvo ningún deseo de convertirse, de forma aislada, en el único defensor del gobierno ruandés. Por lo tanto condicionó cada vez más su apoyo militar al compromiso del gobierno a acometer serias negociaciones con el RPF. Según un informante del Ministerio Francés para la Cooperación, la decisión de Francia de desentenderse era ya evidente en 1990: “No queríamos quedarnos solos…había grandes poderes detrás del RPF. Uganda podía enviar de 30.000 a 40.000 soldados.” (1)

La última salva del gobierno de Kagame en contra de Francia, en la forma del informe de su comisión señalando a Francia por su apoyo al genocidio, es de hecho parte de una búsqueda cada vez más desesperada de legitimidad política. El punto más débil de la parábola moral ruandesa es la cuestión de qué causó el resurgimiento de la guerra en 1994 y la subsiguiente degeneración en matanza masiva. El inicio de la etapa más sangrienta de la guerra es mucho más complicado de lo que a los contadores de fábulas morales – que culpan a la determinación del malvado gobierno de asegurar la dominación Hutu - les gustaría hacernos creer.

Fue un acto de terrorismo internacional lo que desencadenó el retorno de la guerra. A principios de abril de 1994, un aeroplano con el presidente Hutu Juvénal Habyarimana a bordo, fue abatido por un ataque con un misil que había sido planeado durante varios meses. Los defensores del RPF han intentado con fuerza culpar del ataque a conspiradores Hutu de la línea dura, pero no han aportado nada de consistencia que apoye su afirmación. Al contrario, hay cada vez más pruebas de que el RPF fue el responsable del ataque con misiles – y son estas pruebas las que han puesto al actual gobierno del RPF, liderado por Paul Kagame, en una situación difícil. Es la actitud defensiva del gobierno en este tema lo que está detrás del actual vapuleo de Francia.

El propio investigador de las Naciones Unidas, Michael Hourigan, fue el primero en encontrarse con pruebas convincentes de la responsabilidad del RPF en el asesinato del Presidente Habyarimana y los otros desafortunados ocupantes de su avión. Sin embargo, parece que por presión de Washington, las Naciones Unidas aceptaron cerrar su investigación sobre el ataque. Otro investigador de las Naciones Unidas, Robert Gersony, encontró pruebas de atrocidades cometidas por el RPF y fue también silenciado; las Naciones Unidas incluso afirmaron que este informe “no existió”.

Estas verdades incómodas amenazaban con enturbiar las claras aguas de la certeza moral que la parábola ruandesa proporciona. El régimen ruandés ha vivido detrás del escudo de los poderes internacionales que han trabajado duro para mantener el asunto del avión derribado fuera de la agenda. Durante sus 13 años de andadura, la Corte Internacional Criminal para Ruanda (ICTR), cuyo mandato es establecer la verdad de lo que pasó en 1994, ha sentenciado que el asunto del asesinato del Presidente Habyarimana (al que elige referirse simplemente como “accidente” de aviación) no está dentro de su jurisdicción. Cuando uno de los fiscales jefe del ICTR, Carla Del Ponte, expresó su deseo de desenterrar la investigación de la alegaciones en contra del RPF, afirmando que “si es el RPF el que derribó el avión, la historia del genocidio debe ser re-escrita” (2), fue abruptamente relevada de su cargo y enviada a La Haya.

El sucesor de Del Ponte, el gambiano Hassan Bubacar Jallow, subsecuentemente confirmó que el derribo del aparato “no es un caso que caiga dentro de nuestra jurisdicción” (3). Es irónico que el primer fiscal jefe del ICTR, Richard Goldstone, ha expresado su punto de vista de que el ataque al avión sí cae dentro del mandato de la corte y debería ser investigado. “Está claramente relacionado con el genocidio, bajo cualquier punto de vista fue el detonante que inició el genocidio y hubiera sido muy, muy importante desde el punto de vista de la justicia, desde el punto de vista de las victimas, esclarecerlo. “ (4)

Sin embargo, el ayudante del fiscal del ICTR, Bernard Muna, fue lo suficientemente arrogante acerca del asunto para decirle al consejero legal del ICTR, Kingsley Moghalu, que “después de todo, había un estado de guerra, y Habyarimana podría ser considerado un blanco legítimo” (5). Esta es una afirmación extraordinaria para una figura tan importante. El ataque con misiles fue, entre otras cosas, una violación deliberada del Artículo 1 del Acuerdo de Arusha del 4 de agosto de 1993, que afirma: “La guerra entre el Gobierno de Ruanda y el Frente Patriótico Rwandés ha terminado.”

Boutros Boutros-Ghali, el secretario general de las Naciones Unidas en el momento de la tragedia de Ruanda, enfatiza también el encubrimiento de la investigación sobre el derribo del avión: “Es un escándalo muy misterioso. Se han hecho cuatro informes sobre Ruanda: el Informe del Parlamento Francés, el Informe del Senado Belga, el Informe de Kofi Annan de las Naciones Unidas, y el Informe de la Organización de la Unidad Africana. Los cuatro no dicen absolutamente nada del derribo del avión del presidente ruandés. Esto muestra el poder de los servicios de inteligencia que pueden forzar a la gente a guardar silencio.” (6)

Basándose en las pruebas recibidas por el investigador de las Naciones Unidas Michael Hourigan, el juez francés Jean-Louis Bruguière llevó a cabo su propia investigación en nombre de la familia del piloto francés que murió en el ataque, junto con los presidentes tanto de Ruanda como de Burundi e importantes figuras del gobierno y del ejército. El informe de Bruguière es profundo y detallado. Ha entrevistado a uno de los disidentes del RPF que declararon ante el juez: Aloys Ruyenzi. Antiguo miembro de la guardia de Kagame, Ruyenzi afirma categóricamente que estaba en la habitación cuando Kagame dio la orden de derribar el avión del presidente, y nombra a todos aquellos que estuvieron presentes. La reunión tuvo lugar entre las 14:00 y las 15:00 horas del 31 de marzo de 1994 (7). El gobierno de Kagame reaccionó en su forma acostumbrada ante estas revelaciones sobre el derribo del avión: lanzó una campaña de desprestigio del informante ruandés de Bruguière, y condenó a Bruguière por ser, bueno, francés.
Complicidad occidental: ¿y que pasa con Estados Unidos?

Es más que la simple legitimidad del gobierno ruandés lo que está en juego con esta última versión de la parábola moral sobre Ruanda. El RPF no habría sostenido su guerra sin apoyo diplomático de Washington. Estados Unidos intervino para legitimar la guerra del RPF, incluso cuando las justificaciones para la misma se habían demostrado en ese tiempo que carecían de base. La primera invasión en 1990 fue diseñada, no para forzar a un gobierno ruandés reacio a permitir el retorno de los refugiados, sino para desbaratar las medidas que ya se habían tomado para acomodar a los refugiados que volvían.

Más que llevada a cabo por desertores del ejercito ugandés (los lideres del RPF ocuparon altos puestos de estado en Uganda), la invasión de Ruanda en 1990 fue una maniobra conjunta del RPF y Uganda. El presidente de Uganda Yoweri Museveni tenía un gran interés en tener un aliado en el poder al sur de sus fronteras. Lo que es más importante, quería deshacerse de su “problema” de refugiados ruandeses. El tema de la ocupación de tierras por parte de ruandeses, y sospechas sobre la influencia que los ruandeses en altos puestos oficiales disfrutaban en el gobierno de Uganda, había producida la primera crisis política de Museveni desde que tomo el poder en 1986.

Detrás de Uganda estaba su más cercano aliado y patrocinador, Washington. Hubo intervención de Estados Unidos, en la persona del secretario de estado para asuntos africanos Herman Cohen, el cual eligió no condenar la invasión del RPF ni el apoyo de la misma por parte de Uganda, sino más bien apoyar la recuperación militar del RPF tras su inicial derrota. Cohen coaccionó al presidente Habyarimana no solo para que negociara un alto al fuego con el RPF, sino para que entrara en negociaciones con él de forma que aceptara que el RFP jugara un papel en un nuevo gobierno.

En julio de 1992, Ruanda ya no tenía un régimen de partido único sino un gobierno de coalición y una nueva constitución democrática. La constitución garantizaba libertad de organización política y prohibía discriminación por causa alguna, étnica o de otro tipo.

Por supuesto, hace falta algo más que una constitución para traer la democracia, pero era un inicio prometedor y presentaba otra oportunidad para Estados Unidos de decirle a su aliado ugandés Museveni que retirara su apoyo al RPF o se enfrentara al final del privilegiado estatus de “Nuevo Líder Africano” que le había otorgado. No había nada que impidiera que el RPF hiciera campaña en busca de apoyos dentro de Ruanda junto con los otros partidos de oposición. Nada excepto el hecho de que la mayoría de la población ruandesa aborrecía y temía al RPF. Y a pesar de todo, Washington aceptó alegremente que el RPF intensificara su guerra. En febrero de 1993, el RPF violó el “proceso se paz” de Arusha con su ofensiva más dura hasta la fecha. Es posible que, si no hubiera habido fuerzas francesas alrededor de la capital Kigali, el RPF podría haber tenido éxito en la toma de poder en ese momento. La ofensiva produjo miles de muertos y el desplazamiento de casi un millón de personas, viviendo en condiciones miserables en campamentos provisionales. Esta ofensiva hizo más que ningún otro hecho para generar odio por el RPF y, trágicamente, por la población local Tutsi que se asumió estaba de acuerdo con el, en su inmensa mayoría, Tutsi RPF.
Como los grupos de defensa de los derechos humanos ayudaron al RPF

El RPF había violado el proceso de negociaciones con otra ronda de muerte y destrucción. Sin embargo, gracias al esfuerzo coordinado de grupos de defensa de los derechos humanos, el RPF volvió a la mesa de negociaciones si pedir ninguna disculpa por su propia conducta y lleno de indignación moral por el comportamiento malvado del gobierno ruandés. Un informe sobre derechos humanos se hizo público en 1993 en un momento sospechosamente conveniente acusando al gobierno ruandés de importantes violaciones de derechos humanos. Algunos de sus autores incluso lo acusaron de genocidio. El gobierno había sido responsable de atrocidades contra civiles en respuesta ala invasión inicial del RPF, y las había admitido. El gobierno hizo objeciones al sesgo intencionado del informe: los investigadores habían hecho solo un esfuerzo simbólico para investigar las alegaciones de atrocidades cometidas por el RPF, dedicando solo unas pocas horas a entrevistar a la gente, y en presencia de los soldados del RPF.

Gracias en gran medida al impacto de este informe, el RPF pudo tomar una posición de alta moralidad y usar las negociaciones como un vehículo para traducir sus ganancias militares en ganancias políticas. La intransigencia del RPF y su estrategia militar fue facilitada de forma apreciable por la cruzada sobre derechos humanos que se lanzó en contra del gobierno de coalición liderado por Habyarimana.

Pero Francia, también, jugó un papel vital en empujar al gobierno ruandés a alcanzar un acuerdo político con el RPF. Según la escritora francesa Agnes Callamard, no fue solo la presión por parte de Estados Unidos la que se aplicó a Habyarimana para firmar los Acuerdos de Arusha en 1993 – “es dudoso que Habyarimana hubiera firmado los acuerdos de paz, que le daban importantes concesiones al RPF, sin la presión y las garantías del Eliseo a través de los emisarios personales de François Mitterand, y posiblemente de representantes de la Misión Militar de Cooperación, específicamente el general Huchon y el coronel Cussac – el agregado militar francés y jefe de la Misión de Asistencia en Ruanda del ejército francés, y su asistente, el teniente coronel Maurin.” (8)

Tras prácticamente asegurar un golpe de estado en las negociaciones de 1993 – el RPF había ganado el 50 por cierto del mando del previsto ejército unificado y suficientes puestos en el gobierno de transición propuesto para bloquear cualquier cosa que fuera en contra de sus intereses – el RPF había emergido como el partido más fuerte. El principal problema al que se enfrentaba ahora eran las elecciones previstas donde su impopularidad quedaría en evidencia. Las elecciones locales en la zona desmilitarizada que fue creada al principio de la ofensiva de febrero de 1993 apuntaba en esa dirección – el RPF fue derrotado de forma masiva por el antiguo partido dirigente.

Enfrentado con la perspectiva de que el electorado ruandés lo convirtiera en un pequeño partido, y con el claro apoyo de Estados Unidos y Bélgica, parecía que los intereses del RPF solo podrían verse beneficados con una vuelta al campo de batalla. Con la prometida partida de las fuerzas francesas de Kigali en diciembre de 1993, la ruta militar a la capital era clara. Lo que necesitaba el RPF era una justificación para reanudar la guerra.
La Guerra de Ruanda estalla de nuevo

El asesinato del presidente Habyarimana mediante el derribo de su avión por un ataque con un misil puso en marcha una ronda de asesinatos de figuras políticas de la oposición por elementos de la guardia presidencial de Habyarimana de un lado, y asesinatos de miembros del anterior partido gobernante por parte del RPF del otro. Las masacres de civiles Tutsis por milicias Hutus siguieron pronto en Kigali, y después se extendieron por todo el país. Pero, contrariamente a lo que sostiene la historia convencional, las fuerzas del RPF habían iniciado su marcha mucho antes de que ocurrieran las masacres.

Peter Erlinder, el jefe del consejo de defensa para el ICTR, afirmó categóricamente en una carta al primer ministro canadiense en 2006 que la ofensiva final del RPF fue ordenada por Kagame minutos después de enterarse del éxito del ataque con misil, “mucho antes de que hubiera ocurrido ningún asesinato de civiles en represalia en ningún lugar de Ruanda” (9)

Tres años de miedo creciente, inseguridad y privación material (la mayor parte de Ruanda se encontraba en ese momento en las garras de una hambruna) llegaron a su cenit. Los ministros sobrevivientes del gobierno ruandés nombrado de forma apresurada (pero constitucionalmente) escaparon de la capital. El ejército perdió un enfrentamiento tras otro con el RPF. En estas condiciones anárquicas, la población Tutsi indefensa se llevó la peor parte del odio asesino generado por una guerra polarizada étnicamente.

El RPF ganó la guerra y tomó el poder en julio de 1994. África fue entonces testigo del éxodo masivo más grande de su historia. Aproximadamente dos millones de ruandeses huyeron y se marcharon al antiguo Zaire y a Tanzania. Estados Unidos, Gran Bretaña y Bélgica en particular se apresuraron a reconocer el nuevo régimen en Kigali.

Un número incluso mayor moriría posteriormente. La invasión por parte del régimen ruandés de varios campos de refugiados y la repatriación forzosa de los mismos, la masacre de gente desplazada internamente en Kibeho en abril de 1995, y dos invasiones de lo que se convertiría en la República Democrática del Congo por el gobernante RPF – todo esto ha elevado la cifra de muertos civiles al nivel más alto para conflicto alguno desde la Segunda Guerra Mundial. El número de ministros que abandonan el nuevo gobierno y después mueren en extrañas circunstancias sigue en aumento. La rendición de cuentas por parte del régimen ruandés por estas violaciones es suspendida por sus patrocinadores en Washington, Londres y Bruselas. Cualquiera que sea la alegación sobre estos asuntos, autoridades de estas capitales responderán que esta fue la fuerza que liberó a Ruanda del genocidio, y un apoyo continuado de occidente es necesario para asegurar que los genocidaires nunca vuelvan al poder.

La verdad tras la parábola moral

Pero los hechos son tercos. Las acusaciones de Bruguière no desaparecerán. El asunto del asesinato de dos jefes de estado es el tendón de Aquiles del gobierno ruandés. Si se prueba la responsabilidad del RPF en el derribo del avión como un movimiento planeado para hacer estallar de nuevo la guerra en Ruanda, ¿qué se puede decir de la protección diplomática dada al RPF por parte de Estados Unidos y otros poderes occidentales? ¿Cómo puede el líder de la “guerra contra el terror” – Estados Unidos – explicar su negación de los hechos sobre el asesinato de dos jefes de estado? ¿Qué podemos hacer con el mandato del Tribunal Criminal Internacional para Ruanda para promover la reconciliación mediante el establecimiento de la verdad y la eliminación de la cultura de la impunidad?

En la revista The Times Linda Melvern escribió sobre “una gran habitación en la embajada francesa en Kigali llena hasta el techo con documentos destruidos. Esta fue probablemente la pista de papel que podría haber revelado la profundidad de la implicación entre el Palacio del Elíseo y la facción Hutu responsable de la masacre de cientos de miles de Tutsis y opositores Hutus” (10). Aferrarse a la parábola moral de Ruanda y sancionar la invectiva de Kigali en contra de Francia puede funcionar por el momento. Pero los hechos – sobre el inicio de la guerra, las acciones del RPF, y el papel de la intervención occidental en un sentido más amplio en empujar a Ruanda al borde del precipicio – son tercos…

(1) ‘French Policy in Rwanda’, incluido en The Path of a Genocide: The Rwanda Crisis from Uganda to Zaïre, H Adelman y A Suhurke, Nordiska Afrikainstitutet, 1999, p. 178, nota 19

(2) Entrevista con Carla Del Ponte, Aktuelt, 17 de Abril 2000. Citado en Le drama rwandais : Les aveaux accablants des chefs de la Mission des Nations Unies pour l’Assistance au Rwanda, E Karemera, Ediciones Sources du Nil, 2006

(3) Bush and Other War Criminals Meet in Rwanda: The Great “Rwanda Genocide” Coverup, P Erlinder, Global Research, 20 de Febrero de 2008

(4) April 6th 1994 Attack Fits ICTR Mandate – Goldstone, Agencia de Noticias Hirondelle, accedido el 12 Deciembre de 2006

(5) Rwanda’s Genocide: The Politics of International Justice, K Moghalu, Palgrave Macmillan, 2005 p.52

(6) Second Thoughts on the Hotel Rwanda, Philpot, R, Race and History, 26 de Febrero de 2005

(7) ‘Major General Paul Kagame behind the shooting down of late Habyarimana’s plane: an eye witness testimony, comunicado de prensa de Aloys Ruyenzi, 18 de Enero de 2005 (Ruyenzi ratificó su afirmación a este autor en una entrevista en Paris)

(8) ‘French Policy in Rwanda’, incluido en The Path of a Genocide: The Rwanda Crisis from Uganda to Zaïre, H Adelman y A Suhurke, Nordiska Afrikainstitutet, 1999, p.163

(9) Open letter to Prime Minister Harper: Regarding state visit of current President of Rwanda, P Erlinder, 6 de Abril de 2006 (Copia suministrada a este autor por Erlinder. Énfasis en el original)

(10) The murky truth about France and genocide, L Melvern, The Times, 8 de Agosto de 2008

Enlace a artículo original en inglés:

www.globalresearch.ca

EDVIGE y CRISTINA: Sarkozy pone en marcha la "Policía del Pensamiento".

Jules L., 15 años, estudiante, participa en una manifestación en las calles del centro de Paris... Mathilde F., 38 años, sindicalista, bloquea la entrada de la empresa donde labora, al igual que sus compañeros huelguistas... Jean M., 22 años, blogger, anima un foro de discusión en internet donde impera la crítica política... Christine Q., 48 años, madre de familia, participa en una marcha contra el proyecto de construcción de una nueva autopista... Nada del otro mundo en una sociedad participativa. Todos ellos ejercen el derecho a manifestarse, sin embargo, desde el 1 de julio, son sospechosos.

Por decreto (27 de junio, publicado en el Diario Oficial el 1 de julio) el gobierno de Nicolás Sarkozy ha dispuesto al reciente organismo de dirección central de información interior (DCRI) una nueva herramienta informática de “espionaje contra el ciudadano”. Se trata de un fichero informático nombrado EDVIGE (Explotación de Documentación y Valorización de la Información General), donde entrarán los datos de todas aquellas personas que, por sus opiniones políticas, filosóficas, religiosas o filiación sindical, atenten contra la seguridad pública; un sistema digno de la “policía del pensamiento”, avizorada por George Orwell.

La base de datos de EDVIGE incluirá la información del estado civil, ¡orientación sexual!, profesión, dirección de vivienda, números de teléfono, correos electrónicos, además de incluir cuentas bancarias, patrimoniales y antecedentes jurídicos de la o del sospechoso, además contendrá a las personas que frecuenta o sus propios familiares. Esto incluye el riguroso fichaje visual (videos y fotos), y a partir de ¡13 años de edad! Un ley semejante al “USA Patriot Act”, puesta en marcha en Estados Unidos como medida contra lo sufrido el 11 de septiembre del 2001.

El gobierno francés decretó, inteligentemente, dicha ley en pleno periodo estival, ocultada por las vacaciones, juegos olímpicos y la invasión rusa en Georgia. Gran parte de los medios de comunicación, asociaciones civiles y sindicales, intelectuales y un sinnúmero de ONGs, han pasado a la ofensiva. Todos los partidos políticos en bloque han presentado su rechazo… exceptuando obviamente el partido en el poder (UMP, derecha conservadora); aunque, dentro del UMP, existe una corriente, minúscula sí, nombrada Gaylib (homosexuales de derecha), posicionándose contra EDVIGE, vía un manifiesto en su sitio internet.

De parte de los medios de comunicación impera una gran inquietud; el editorial del diario Le Monde (02/09/2008), constata que se pasa de “una sociedad en la cual, cada uno es presumido inocente, a una otra donde la culpabilidad de todos es presumida, que constituye una deriva peligrosa para el estado de derecho”. Otro diario Liberation (02/09/2008), “No se trata de fichar a los delincuentes sino a todas las personas susceptibles de perturbar el orden público. Entonces, participar a una manifestación sería, según el texto, una razón suficiente para ser fichado”. En la misma edición, el punto de vista de Helene Franco, secretaria general del sindicato de la magistratura, describe puntualmente el rumbo que emprende el gobierno francés: “Somos la única democracia en Europa donde existe una policía política. Puesto se trata bien de eso… ¿Cómo podemos garantizar que el fichaje de EDVIGE no caerá un día en las manos de un régimen como el de Vichy o su equivalente“.

Un sitio Internet funge como base de protesta desde hace varias semanas. Las firmas petitorias que exigen el retiro de EDVIGE, alrededor de 120 mil registradas (hasta el viernes 5 de septiembre). El sitio “NON EDVIGE” esta conformado por más de 700 organizaciones, colectivos, partidos políticos (excepto UMP), sindicatos como las ONGs.

EDVIGE en escena, CRISTINA en las sombras

Dos acrónimos, uno que es escándalo, mientras que otro se mantiene en las sombras. A diferencia de EDVIGE, CRISTINA, es decir, “Centralización de información del interior para la seguridad del territorio y de los intereses nacionales”, no se sabe nada ya que no ha sido oficializado en la publicación del Diario Oficial… sencillamente porque es un sistema de fichaje clasificado “Secreto de Defensa”. CRISTINA es un aparato logístico destinado a copilar datos relativos a la defensa contra el terrorismo, y aunque su metodología es totalmente ignorada, es probable que sea de mayor penetración contra la intimidad de los ciudadanos. Cierto, existen en casi todas las naciones sistemas de vigilancia secreta al servicio del poder y contra la privacidad del ciudadano.

Finalmente, el postulado escrito en los años 70 por el filósofo francés, Michel Foucault (1926-1984), nos vislumbra; “Y para ejercerse, este poder debe apropiarse de instrumentos de una vigilancia permanente, exhaustiva, omnipresente, capaz de hacerlo todo visible, pero a condición de volverse ella misma invisible. Debe ser como una mirada sin rostro que transforma todo el rostro social en un campo de percepción: millares de ojos por doquier, atenciones móviles y siempre alerta…”.

www.apiavirtual.com

sábado, 27 de septiembre de 2008

A sangre fría.


...por Salvador López Arnal


(Septiembre 2008)


-Lapso de tiempo en que muere en el mundo un menor de 10 años por hambre: 5 segundos.

-Esperanza de vida en el Tíbet antes de 1949: 30 años.

-Propietarios de los diarios franceses Le Monde, Libération y Le Figaro: los grupos Lagardère y Dassault (empresas fabricantes de armas).

-Ciudadanos israelíes que han adquirido terrenos en la Luna: cerca de 10000.
Superficie lunar vendida: casi el 10%.
Empresa vendedora: Crazyshop.

-Violaciones de los derechos humanos que quedan impunes en Colombia: 95%.
Asesinatos y desapariciones en la Colombia de Uribe en apenas dos años: 10500.

-Casas vacías en EEUU (abril 2008): 18 millones.

-Población checa contraria a la instalación de misiles NMD de los EEUU: más del 70%.

-Soldados estadounidenses llegados de Iraq o Afganistán que sufren de fuerte depresión o estrés post-traumático: uno de cada cinco.
Mujeres soldado estadounidenses que denunciaron haber sido violadas por sus compañeros: 33%.
Sexualmente acosadas: 90%.

-Principal actividad de tiempo libre en Inglaterra: ir de compras.
Móviles que anualmente se tiran a la basura en el Reino Unido: más de 5 millones.
Consolas Nintendo Wii que se vendieron en las primeras 12 horas de salir a la venta: 50000.

www.elviejotopo.com

domingo, 24 de agosto de 2008

Cómo la CIA puso uno de sus agentes en la presidencia de la República Francesa.

...por Thierry Meyssan

Cansados de los larguísimos reinados de los presidentes Francois Mitterrand y de Jacques Chirac, los franceses eligieron a Nicolas Sarkozy con la esperanza de la energía de este último lograra revitalizar al país. Esperaban acabar así con años de inmovilismo y de ideologías obsoletas. Lo que obtuvieron fue una ruptura con los principios fundamentales de la nación francesa y ahora se han quedado estupefactos ante este «hiperpresidente», que todos los días embiste contra un nuevo asunto, que succiona a la derecha y a la izquierda, que trastoca todos los puntos de referencia sembrando así la confusión total. omo niños que han hecho una gran travesura, los franceses están hoy demasiado ocupados buscando cómo disculparse como para tener tiempo de reconocer su propia ingenuidad y la envergadura de los daños. Y también se niega a hacer algo que tenían que haber hace mucho tiempo: admitir quién es realmente Nicolas Sarkozy.
Es verdad que estamos hablando de un hombre muy hábil. A la manera de un ilusionista, ha logrado desviar la atención del público hacia su vida privada, ofreciéndola como espectáculo y posando en las revistas de sociedad hasta hacer olvidar su trayectoria como político.

El objetivo de este artículo no es reprocharle a NIcolas Sarkozy sus relaciones familiares, sus amistades o sus relaciones profesionales. Lo que sí le reprochamos es haberle ocultado a los franceses los vínculos que lo atan, cuando sus compatriotas creían, erradamente, que estaban eligiendo a un hombre libre.

Para poder entender cómo fue que un hombre en el que todos ven hoy a un agente de Estados Unidos y de Israel logró convertirse en jefe del partido gaullista y después en presidente de la República Francesa, es necesario mirar hacia el pasado. Tenemos que abrir un amplio paréntesis para presentar a los protagonistas que hoy están concretando su revancha.

Secretos de familia

En las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial, los servicios de inteligencia de Estados Unidos recurren al padrino italo-estadounidense Lucky Luciano para garantizar la seguridad de los puertos estadounidenses y preparar el desembarco de los Aliados en Sicilia. El responsable de los contactos de Luciano con los servicios estadounidenses es Frank Wisner Sr. Más tarde, cuando el «padrino» es liberado y se exila en Italia, el encargado de mantener los contactos en su «embajador» corso, Etienne Leandri.

En 1958, Estados Unidos, preocupado ante la posibilidad de la victoria del FLN en Argelia, hecho que abriría la puerta a la influencia soviética en el norte de África, decide planificar un golpe de Estado militar en Francia. En la organización de esta operación participan de conjunto la Dirección de Planificación de la CIA -teóricamente bajo la dirección de Frank Wisner Sr.- y la OTAN. Pero Wisner ha sucumbido ya ante la demencia así que quien supervisa el golpe no es otro que su sucesor: Allan Dulles. Desde Argel, un grupo de generales franceses crean un Comité de Salvación Pública, que presiona al poder civil -en París- y lo obliga a otorgar plenos poderes al general De Gaulle, sin tener que recurrir a la fuerza.

Pero Charles De Gaulle no es el peón que los anglosajones esperaban poder manejar. Al principio, De Gaulle trata de resolver la contradicción colonial concediendo una amplia autonomía a los territorios de ultramar en el seno de la Unión Francesa. Pero, es ya demasiado tarde para salvar el imperio francés porque los pueblos han dejado de creer en las promesas de la metrópoli y exigen la independencia. Luego de dirigir exitosamente feroces campañas represivas contra los independentistas, De Gaulle acepta lo que ya resulta evidente. Haciendo gala de una sabiduría política poco común, se decide a conceder la independencia a todas las colonias.

Aquellos que lo habían conducido al poder interpretan este brusco viraje como una traición. La CIA y la OTAN apoyan entonces todo tipo de conspiraciones para eliminarlo, entre ellas un golpe de Estado que fracasa y unos 40 intentos de asesinato. Pero algunos de sus partidarios aprueban su evolución política y crean el SAC, una especie de milicia destinada a protegerlo, alrededor de Charles Pasqua.

Pasqua es simultáneamente truhán corso y ex combatiente de la Resistencia Francesa contra los nazis. Casado con la hija de un traficante canadiense que se hizo rico en la época de la Ley Seca, Pasqua dirige la firma Ricard que, luego de haber comercializado una bebida prohibida -el ajenjo- se hace de una reputación de respetabilidad vendiendo anís. Sin embargo, la firma sigue sirviendo de pantalla para todo tipo de tráficos relacionados con la familia italo-newyorkina de los Genovese -la familia del propio Lucky Luciano. No resulta entonces sorprendente que Pasqua recurra a Etienne Leandri (el «embajador» de Luciano) para reclutar a los esbirros que conformarán la milicia gaullista. Un tercer hombre desempeña también un papel protagónico en la formación del SAC: el ex guardaespaldas de De Gaulle, Achille Peretti -otro corso.

Bajo esa protección, De Gaulle traza con elegancia una política de independencia nacional. Confirma su permanencia en el bando atlántico a la vez que pone en tela de juicio el liderazgo anglosajón. Se opone a la entrada del Reino Unido en el Mercado Común (1961 y 1967); rechaza el despliegue de las tropas de la ONU en el Congo (1961); estimula a los Estados latinoamericanos a liberarse del imperialismo estadounidense (discurso de México, en 1964); expulsa a la OTAN de Francia y se retira del Comando Integrado de la alianza atlántica (1966); denuncia la guerra de Vietnam (discurso de Phnon Penh, en 1966); condena el expansionismo israelí durante la guerra de Seis Días (1967); se pronuncia a favor de la independencia de Québec (discurso de Montreal, en 1967); etc.

Simultáneamente, De Gaulle consolida el poderío de Francia al dotarla de un complejo militaro-industrial que incluye la fuerza de disuasión nuclear y garantizando su aprovisionamiento energético. A los incómodos corsos, los aleja de su entorno confiándoles misiones en el extranjero. Etienne Leandri se convierte así en el corredor del grupo Elf (conocido hoy como Total, tercer grupo petrolero en el mundo), mientras que Charles Pasqua se convierte en el hombre de confianza de los jefes de Estado del África francófona.

Consciente de que no puede desafiar a los anglosajones en todos terrenos a la vez, De Gaulle se alía con la familia Rothschild. Designa como primer ministro al apoderado del banco Rothschild, Georges Pompidou. Ambos forman un eficaz equipo. La audacia política de De Gaulle no pierde nunca de vista el realismo económico de Pompidou.

Al dimitir De Gaulle, en 1969, Georges Pompidou ocupa brevemente la presidencia antes de morir víctima de un cáncer. Los gaullistas históricos no admiten su liderazgo y se inquietan de su tendencia anglófila. Lo denuncian como traidor cuando Pompidou, con el apoyo del secretario general de la presidencia francesa Edouard Balladur, permite la entrada de «la pérfida Albión» en el Mercado Común Europeo.

La fabricación de Nicolas Sarkozy

Después de describir la escenografía, volvamos a nuestro personaje principal: Nicolas Sarkozy. Nacido en 1955, es hijo de un noble húngaro, Pal Sarkosy de Nagy-Bocsam, que llegó a Francia huyendo del Ejército Rojo, y de Andrée Mallah, judía proveniente en Tesalónica. Después de tener tres hijos (Guillaume, Nicolas y Francois), la pareja se divorcia. Pal Sarkosy de Nagy-Bocsa se casa de nuevo con Christine de Ganay, una aristócrata con la que tendrá dos hijos (Pierre-Olivier y Carolina). En vez de ser educado solamente por sus padres, Nicolas se verá sometido a los vaivenes de esta familia "reconstruida".

Su madre se convierte en secretaria de Achille Peretti. Después de participar como cofundador en la creación del SAC, el guardaespaldas de De Gaulle había hecho una brillante carrera política. Resultó electo diputado y alcalde de Neuilly-sur-Seine, el más rico suburbio de París, y más tarde, presidente de la Asamblea Nacional.

Sin embargo, en 1972 Achille Peretti enfrenta graves acusaciones. La revista Time revela en Estados Unidos la existencia de una organización criminal secreta, «la Unión Corsa» que controla gran parte del tráfico de estupefacientes entre Europa y Estados Unidos. Se trata de la celebre «french connexion» que Hollywood llevará posteriormente a la pantalla. Basándose en audiencias del Congreso y en sus propias investigaciones, la revista Time menciona el nombre de un jefe mafioso, Jean Ventura, arrestado en años anteriores en Canadá y que no es otra cosa que el delegado comercial de Charles Pasqua en la firma Ricard. Se mencionan los nombres de varias familias como dirigentes de la «Unión Corsa», entre ellas el de la familia Peretti. Achille desmiente, pero se ve obligado a renunciar a la presidencia de la Asamblea Nacional francesa y sobrevive incluso a un «suicidio».

En 1977, Pal Sarkosy de Nagy-Bocsa se separa de su segunda esposa, Christine de Ganay, quien establece entonces una relación con el segundo hombre más importante de la administración central del Departamento de Estado estadounidense. Christine de Ganay se casa con él y se instala en Estados Unidos. El mundo es tan pequeño, cosa harto conocida, que su marido resulta ser nada más y nada menos que Frank Wisner Jr., hijo del anterior Frank Wisner. Aunque no se sabe cuáles eran las funciones de Frank Wisner Jr. en el seno de la CIA, está claro que desempeña un papel importante. Nicolas, que se mantiene muy cerca de su madrastra, de su medio hermano y de su media hermana, comienza a volverse hacia Estados Unidos, donde participa en programas de formación que organiza el Departamento de Estado.

Durante este mismo período, Nicolas Sarkozy se une al partido gaullista. Allí se relaciona rápidamente con Charles Pasqua, quien no sólo es un líder a nivel nacional sino además el responsable de la sección departamental de Hauts-de-Seine.

En 1982, al terminar sus estudios de derecho y siendo ya miembro del colegio de abogados, Nicolas Sarkozy se casa con la hija de Achille Peretti. Charles Pasqua asiste a la boda como testigo del novio. El abogado Sarkozy defiende los intereses de los amigos corsos de sus mentores. Adquiere una propiedad en Córcega, en Vico, y estudia incluso la posibilidad de reemplazar la «y» de su apellido por una «i» para darle una consonancia corsa.

Al año siguiente, Nicolas Sarkozy resulta electo alcalde de Neuilly-sur-Seine, reemplazando a su tío político Achille Peretti, víctima de una crisis cardiaca.

Pero Nicolas no tarda en traicionar a su esposa y, a partir de 1984, sostiene una relación clandestina con Cecilia, esposa de Jacques Martin, el más conocido de los animadores de la televisión francesa de aquel entonces, a quien había conocido cuando los casó, en el ejercicio de sus funciones como alcalde de Neuilly. Esa doble vida durará 5 años antes de que los amantes abandonen a sus respectivos cónyuges para fundar una nueva familia.

En 1992, Nicolas funge como testigo en el casamiento de la hija de Jacques Chirac, Claude, con un editorialista del diario francés Le Figaro. Incapaz de contenerse, seduce a Claude y sostiene una breve relación con ella mientras que sigue viviendo oficialmente con Cecilia. El marido engañado se suicida mediante el uso de drogas. La ruptura entre la familia Chirac y Nicolas Sarkozy es brutal e irreversible.

En 1993, la izquierda francesa pierde las elecciones legislativas. El presidente Francois Mitterrand se niega a dimitir y comienza la cohabitación con un primer ministro de derecha. Jacques Chirac, que ambiciona la presidencia y planea entonces formar con Edouard Balladur un dúo comparable al de De Gaulle y Pompidou, se niega a asumir de nuevo el cargo de primer ministro y cede el paso a su «amigo de 30 años», Edouard Balladur. A pesar de su turbulento pasado, Charles Pasqua se convierte en ministro del Interior. Mientras conserva el control de la marihuana marroquí, aprovecha su cargo para legalizar sus otras actividades tomando el control de casinos, y de actividades como el juego y las carreras en el África francófona. También establece nexos en Arabia Saudita e Israel y se convierte en oficial honorario del Mossad. Nicolas Sarkozy, mientras tanto, es ministro del Presupuesto y vocero del gobierno.

En Washington, Frank Wisner Jr. se convierte en sucesor de Paul Wolfowitz como responsable de la planificación política en el Departamento de Defensa. Nadie se fija en los lazos que lo unen al vocero del gobierno francés.

Reaparece entonces en el seno del partido gaullista la tensión que ya se había vivido 30 años antes entre los gaullistas históricos y la derecha financiera que representa Balladur. La novedad es que Charles Pasqua, y junto a él el joven Nicolas Sarkozy, traicionan a Jacques Chirac para acercarse de la corriente de Rothschild. Todo degenera. El conflicto alcanzará su apogeo en 1995, cuando Edouard Balladur se presenta como candidato a la presidencia de la República contra su ex amigo Jacques Chirac, y resulta derrotado. Lo más importante es que, siguiendo las instrucciones de Londres y Washington, el gobierno de Balladur abre las negociaciones para la entrada de los Estados de Europa Central y Oriental, ya liberados de la tutela soviética, en la Unión Europea y la OTAN.

Reina la discordia en el seno del partido gaullista, donde los amigos de ayer están ahora dispuestos a matarse entre sí. Para financiar su propia campaña electoral, Edouard Balladur trata de apoderarse de las reservas secretas del partido gaullista, que se esconde bajo la doble contabilidad de la empresa petrolera Elf. A penas muerto el viejo Etienne Leandri, los jueces ordenan un registro en la empresa y sus dirigentes son encarcelados. Pero Balladur, Pasqua y Sarkozy nunca lograrán recuperar el botín.

La caída en desgracia

A lo largo de su primer mandato Jacques Chirac mantiene a distancia a Nicolas Sarkozy. Este último se mantiene en silencio durante este período de caída en desgracia. Muy discretamente, sigue cultivando sus relaciones con los círculos financieros.

En 1996, al cabo de un largo proceso de divorcio, Nicolas Sarkozy se casa con Cecilia. Los testigos de la boda son los millonarios Martin Bouygues y Bernard Arnaud (el hombre más rico de Francia).

Último acto

Mucho antes de la crisis iraquí, Frank Wisner Jr. y sus colegas de la CIA planifican ya la destrucción de la corriente gaullista y el ascenso de Nicolas Sarkozy. La operación se desarrolla en tres tiempos: Primeramente, eliminación de la dirección del partido gaullista y toma del control de su aparato. Después, eliminación del principal rival de derecha e investidura del partido gaullista a la elección presidencial. Y finalmente, eliminación de todo contendiente serio de izquierda, para garantizar la elección de Nicolas Sarkozy a la presidencia de la República Francesa.

Durante varios años, los medios de difusión se mantienen pendientes de las revelaciones póstumas de un promotor inmobiliario. Antes de morir de una grave enfermedad, este hombre, por razones que nunca se han aclarado, grabó una confesión en vídeo. Por alguna razón aún más oscura, el «video» fue a parar a manos de un jerarca del Partido Socialista, Dominique Strauss-Kahn, quien lo envía directamente a la prensa.

Las confesiones de este individuo no dan lugar a ninguna sanción judicial, pero abren la caja de Pandora. La principal víctima de los sucesivos escándalos será el primer ministro Alain Juppé. Para proteger a Chirac, Juppé asume él solo la responsabilidad por todas las infracciones penales. Al ser marginado Juppé, queda libre el camino para que Nicolas Sarkozy logre ponerse a la cabeza del partido gaullista.

Sarkozy explota entonces su posición para obligar a Jacques Chirac a reintegrarlo al gobierno, a pesar del odio recíproco. Se convierte, en definitiva, en ministro del Interior. ¡Grave error! Desde ese cargo, Sarkozy controla a los prefectos y utiliza a la policía política para penetrar las principales instituciones administrativas.

También se ocupa de los asuntos referentes a Córcega. El prefecto Claude Erignac ha sido asesinado. Aunque nadie reclama la autoría del crimen, inmediatamente se interpreta este como un desafío de los independistas hacia la República. Al cabo de una larga persecución, la policía logra arrestar a un sospechoso fugitivo, Yvan Colonna, hijo de un diputado socialista. Pasando por alto el principio de presunción de inocencia, Nicolas Sarkozy anuncia el arresto acusando al sospechoso de ser el asesino. La oportunidad la pintan calva y sólo faltan dos días para la realización del referendo que el ministro del Interior organiza en Córcega para modificar el estatus de la isla. A pesar de todo, los electores rechazan el proyecto de Sarkozy que, según algunos, favorece los intereses de los mafiosos.

Aunque Yvan Colonna fue posteriormente encontrado culpable, lo cierto es que él siempre ha proclamado su inocencia y que no se encontraron pruebas materiales en su contra. Extrañamente, el hombre se refugió en el silencio, prefiriendo ser condenado antes que revelar lo que sabe. Revelamos aquí que el prefecto Erignac no fue víctima de los nacionalistas sino que fue abatido por un asesino a sueldo, Igor Pecatte, que fue llevado inmediatamente a Angola, donde el grupo Elf lo contrató como miembro de su cuerpo de seguridad. El móvil del crimen tenía que ver precisamente con las anteriores funciones del propio Erignac, responsable de las redes africanas de Charles Pasqua en el ministerio de la Cooperación. En cuanto a Yvan Colonna, se trata de un amigo personal de Nicolas Sarkozy desde hace décadas y sus hijos mantenían relaciones.

Estalla entonces un nuevo escándalo. Comienzan a circular listados falsos que acusan a varias personalidades de tener cuentas bancarias en Luxemburgo, en el banco Clearstream. Entre los acusados se encuentra Nicolas Sarkozy. Este presenta una denuncia y da por sentado que su rival de derecha en la elección presidencial, el entonces primer ministro Dominique de Villepin es el organizador de la maniobra. Y no esconde su intención de llevarlo a prisión.

En realidad, los falsos listados fueron puestos en circulación por miembros de la Fundación franco-americana, que tiene como presidente a John Negroponte y como administrador a Frank Wisner Jr. Lo que los jueces no saben, y que nosotros revelamos aquí, es que los listados fueron fabricados en Londres por un oficina común de la CIA y del MI6, Hakluyt & Co., administrada también por Frank Wisner Jr. Villepin se defiende de las acusaciones que se le atribuyen, pero se ve sometido a una investigación y a un arresto domiciliario y, de hecho, es puesto temporalmente al margen de la vida política. Vía libre para Sarkozy, por el lado de la derecha.

Queda entonces neutralizar las candidaturas de oposición. Las cuotas de adhesión al Partido Socialista se reducen a un nivel simbólico, para atraer nuevos militantes. De pronto, miles de jóvenes se enrolan en esa organización. Por lo menos 10 000 de estos nuevos militantes son en realidad miembros del Partido Trotskista «lambertista» (en referencia al nombre de su fundador, Pierre Lambert). Históricamente esta pequeña organización de extrema izquierda se ha puesto al servicio de la CIA contra los comunistas estalinianos durante la época de la guerra fría (Se trata del equivalente del SD/USA de Max Shatchman, que formó a los neoconservadores en Estados Unidos). No es la primera vez que los «lambertistas» se infiltran en el Partido Socialista. Anteriormente, ya habían introducido en esa organización dos célebres agentes de la CIA: Lionel Jospin (que se convirtió en primer ministro) y Jean-Christophe Cambadelis, el principal consejero de Dominique Strauss-Kahn.

Se organizan elecciones primarias en el seno del Partido Socialista con vista a la designación de su candidato a la elección presidencial. Dos personalidades participan en la competencia: Laurent Fabius y Segolene Royal. Pero sólo el primero representa un peligro para Sarkozy. Dominique Strauss-Kahn se suma entonces a la competencia con la misión de eliminar a Fabius en el último momento. Y lo logrará gracias a los votos de los «lambertistas» infiltrados, que no votarán por él sino por Royal.

La operación se hace posible porque Strauss-Kahn se encuentra desde hace tiempo en la nómina de Estados Unidos. Los franceses ignoran que imparte clases en la universidad estadounidense de Stanford, donde fue contratado nada más y nada menos que por Condoleezza Rice.

Inmediatamente después de su llegada a la presidencia, Nicolas Sarkozy y Condoleezza Rice concretarán su agradecimiento a Strauss-Kahn haciendo posible su elección para asumir la dirección del Fondo Monetario Internacional.

Primeros días en el Palacio del Elíseo

En la noche de la segunda vuelta de la elección presidencial, cuando los institutos de sondeos anuncian su probable victoria, Nicolas Sarkozy pronuncia un breve discurso dirigido a la nación desde su cuartel general de campaña. Luego, contrariamente a todo lo acostumbrado, en vez unirse a la celebración con los militantes de su partido, se va al Fouquet´s. Este célebre restaurante de los Campos Elíseos, antiguo centro de reunión de la «Unión Corsa» y hoy perteneciente al propietario de casinos Dominique Desseigne, fue puesto enteramente a la disposición del presidente electo para que este recibiera a sus amigos y principales donantes [de fondos] a su campaña. Llegan allí un centenar de invitados, entre ellos los hombres más ricos de Francia se codean con los dueños de casinos.

Después, el presidente se otorga a sí mismo unos días de merecido descanso. Un jet privado Falcon-900 lo lleva a Malta donde descansa en el Paloma, el yate de 65 metros de eslora de su amigo Vincent Bolloré, millonario formado en el banco Rothschild.

Finalmente, tiene lugar la investidura de Nicolas Sarkozy como presidente de la República Francesa. Lo primero que hace no es firmar un decreto de amnistía sino autorizar los casinos de sus amigos Desseigne y Partouche a aumentar la cantidad de tragamonedas.

Sarkozy conforma su equipo de trabajo y su gobierno. No resulta sorprendente encontrar en ellos a un sospechoso propietario de casinos (el ministro de Juventud y Deportes) y al cabildero de los casinos del amigo Desseigne (que se convierte en vocero del partido «gaullista»).

Nicolas Sarkozy se apoya principalmente en cuatro personas:
-Claude Guéant, secretario general de la Presidencia de la República. Es socio-gerente del banco Rothschild.
-Jean-David Lévitte, consejero diplomático. Hijo del ex-director de la Agencia Judía. Fue embajador de Francia ante la ONU, hasta que Jacques Chirac lo sacó de ese puesto por considerarlo demasiado cercano a George Bush.
-Alain Bauer, el hombre que se mueve en la sombra. Su nombre no aparece en los anuarios. Es el encargado de los servicios de inteligencia. Ex miembro del Grand Orient de France (la principal logia masónica francesa) y ex número 2 de la National Security Agency estadounidense en Europa.
Frank Wisner Jr., nombrado entretanto como enviado especial del presidente Bush para la independencia de Kosovo, insiste para que Bernard Kouchner sea nombrado ministro de Relaciones Exteriores con una doble misión prioritaria: la independencia de Kosovo y la liquidación de la política de Francia en el mundo árabe.

Kouchner comenzó su carrera participando en la creación de una ONG humanitaria. Gracias al financiamiento de la National Endowment for Democraty participó en las operaciones de Zbigniew Brzezinski en Afganistán, junto a Osama Ben Laden y los hermanos Karzai, contra los soviéticos. En los años 1990 aparece junto a Alija Izetbegovic, en Bosnia Herzegovina. Fue Alto Representante de la ONU en Kosovo de 1999 a 2001.

Bajo el control del hermano menor del presidente Hamid Karzai, Afganistán se ha convertido en el primer productor mundial de adormidera [también llamada amapola]. El látex blanco que se obtiene de esta planta es procesado en Afganistán para convertirlo en heroína que la fuerza aérea estadounidense transporta posteriormente a Camp Bondsteed (en Kosovo). Allí los hombres de Hacim Thaci se encargan de la distribución, principalmente en Europa y eventualmente en Estados Unidos. Los fondos que se obtienen se destinan al financiamiento de las operaciones ilegales de la CIA.

Karzai y el propio Thaci son desde hace mucho amigos personales de Bernard Kouchner, que seguramente nada sabe de las actividades criminales de estos a pesar de los informes internacionales a los que estas han dado lugar.

Para completar su gobierno, Nicolas Sarkozy nombra a Christine Lagarde como ministro de Economía y Finanzas. Esta hizo toda su carrera en Estados Unidos, donde dirigió el prestigioso gabinete de juristas Baker & McKenzie. En el seno del Center for International & Strategic Studies de Dick Cheney, Christine Lagarde fue copresidente -junto con Zbigniew Brzezinski- de un grupo de trabajo que supervisó las privatizaciones en Polonia. También organizó, trabajando para Lockheed Martin, un intenso cabildeo contra el fabricante francés de aviones Dassault.

Nueva escapada durante el verano. Nicolas, Cecilia, la amiga de ambos y sus hijos se van de vacaciones a Estados Unidos, en Wolfenboro, cerca de la propiedad del presidente Bush. Esta vez el que paga la cuenta es Robert F. Agostinelli, un banquero de negocios de Nueva York, sionista y neoconservador de pura cepa que se expresa en Commentary, la revista del American Jewish Committee.

El éxito de Nicolas beneficia a su medio hermano Pierre-Olivier. Bajo el nombre americanizado de «Oliver», Frank Carlucci (quien fuera el número 2 de la CIA, luego de ser reclutado por Frank Wisner Sr.) lo nombra director de un nuevo fondo de inversiones del Carlyle Group (la sociedad que gestiona simultáneamente las carteras de acciones de la familia Bush y de la familia Ben Laden). Convertido el quinto negociante a nivel mundial, administra actualmente las principales cuentas de los fondos soberanos de Kuwait y Singapur.

La tasa de popularidad del presidente Sarkozy está en caída libre en los sondeos. Uno de sus consejeros de relaciones públicas, Jacques Seguela (que también es consultante en comunicación política de la NED para diferentes operaciones de la CIA en Europa Oriental), aconseja desviar la atención del público con nuevas «people stories».

El anuncio de su divorcio de Cecilia aparece entonces en [el diario francés] Libération, el diario de su amigo Edouard de Rotshchild, para tapar las consignas de los manifestantes en un día de huelga general.

Peor aún, su comunicador organiza un encuentro con la artista y ex modelo Carla Bruni. Días después, se oficializa su relación con el presidente y la propaganda mediática tapa de nuevo las críticas políticas. Semanas más tarde se produce el tercer matrimonio de Nicolas. Esta vez escoge como testigos a Matilde Agostinelli (la esposa de Robert) y a Nicolas Bazire, ex director del gabinete de Edouard Balladur, convertido en socio-gerente del banco Rothschild.

¿Cuándo abrirán los ojos los franceses para ver lo que tienen que hacer?

www.voltairenet.org

La ONU critica prácticas del Estado francés contra presos y detenidos.

En su último informe referente al Estado francés, el Comité de los Derechos Humanos de Naciones Unidas ha criticado, entre otros aspectos, el tiempo de detención y prisión preventiva, haciéndose eco de las preocupaciones que le trasladaron organizaciones como Behatokia.

El Comité de los Derechos Humanos de la ONU muestra en este informe su inquietud por el hecho de que la ley francesa de 23 de enero de 2006 permita mantener durante cuatro días en comisaría a las personas sospechosas de "terrorismo", con una posible prolongación de dos días más, antes de ser trasladadas ante el juez. De esta forma, hace suyas las quejas trasladadas por organizaciones como Behatokia y Human Rights Watch, que habían insistido en la violación de los derechos humanos por parte del Estado francés en la aplicación de la "legislación antiterrorista".

Este Comité también muestra su preocupación por el hecho de que, en los casos de personas detenidas bajo sospecha de "terrorismo", no esté garantizado el acceso a un abogado hasta que no han transcurrido 72 horas de la detención, pudiendo alargarse esta situación hasta el quinto día de estancia en comisaría si este periodo es prolongado por el juez.

Del mismo modo, el Comité toma nota de que el derecho a guardar silencio durante el interrogatorio de la Policía, tenga o no que ver con actos de "terrorismo", no está explícitamente garantizado en el Código Penal.

Según las recomendaciones del Naciones Unidas, el Estado francés "debería vigilar que cualquier persona detenida acusada de una infracción penal, incluso las personas acusadas de terrorismo, deberían ser presentadas en el más corto espacio de tiempo delante de un juez".

El derecho del detenido a comunicarse con un abogado constituye, a juicio del Comité, una "garantía fundamental contra los malos tratos". A este respecto, considera que el Estado francés "debería hacer que las personas detenidas acusadas de actos de terrorismo se pudieran beneficiar inmediatamente de la asistencia de un abogado", así como ser informadas de que tienen derecho a guardar silencio durante el interrogatorio por parte de la policía.

"Un periodo razonable"

En lo que se refiere al periodo de prisión provisional "en los casos de terrorismo y crimen organizado", el Comité de Naciones Unidas expresa su preocupación por el hecho de que este periodo puede llegar a alcanzar cuatro años y ocho meses. A este respecto, señala que "está garantizada" la asistencia de un abogado de la defensa y el reexamen periódico del periodo de prisión por el juez de libertades y de prisiones, así como el derecho de recurso.

Sin embargo, matiza que "la práctica institucionalizada de un encarcelamiento prolongado a fin de llevar a cabo la investigación, antes de la acusación definitiva y el juicio penal, es difícilmente conciliable con el derecho a ser juzgado en un periodo razonable", tal como aparece garantizado en el Pacto Internacional sobre los Derechos Civiles y Políticos ratificado por el Estado francés.

Por ello, el Comité de los Derechos Humanos de la ONU afirma que "debería limitar la duración de la estancia en la cárcel antes del juicio y reforzar el papel de los jueces de libertades y de prisiones".

Entre otras cosas más, recomienda al Estado francés que examine la práctica consistente en mantener a las personas condenadas en "retención de seguridad" después de haber cumplido su pena de reclusión.

www.gara.net

lunes, 21 de julio de 2008

Francia se resiste a descolonizar África.

A pesar de las palabras de Sarkozy sobre una nueva época en las relaciones con las ex colonias africanas, en los hechos poco parece haber cambiado : gobiernos títere y dictaduras toleradas en pos de los intereses económicos de Francia en el continente.
El 1 de julio el presidente de la República francesa, Nicolas Sarkozy, asumía la presidencia europea. Tras un año intenso en las relaciones euroafricanas, especialmente durante la cumbre de Lisboa del pasado diciembre, la presidencia francesa, que tiene una relación intensa con el continente, crea expectación. En el encuentro euroafricano, que se recordará por la negativa africana de aceptar los Acuerdos de Asociación Económica propugnados por Europa, el mandatario francés afirmaba : “Hoy propongo un nuevo contrato entre Europa y África por la paz y por la seguridad de todos nosotros. […] Consiste en una asociación transparente, responsable, sin complejos”. Sin embargo, una revisión de la política francesa en África erosiona su credibilidad.
En junio, el coronel de Burkina Fasso Gilbert Diendjéré participaba en París en la conferencia “Estabilidad y desarrollo en África” invitado por una institución pública. El 2 de julio, Sarkozy recibía a Omar Bongo, presidente de Gabón y amigo personal, tras la cumbre de la Unión Africana celebrada en junio en Egipto. Diendjéré dirigió las fuerzas que en 1987 destituyeron a Thomas Shankara, presidente muy popular con un discurso antiimperialista en Burkina Fasso, cuyo asesinato permitió el ascenso de Blaise Campoaré, quien 21 años después se perpetúa en el poder. Respecto a Bongo, se trata del mismo presidente que lleva 40 años al frente de Gabón, fuente de petróleo para Francia. Durante décadas oscuros intereses han marcado la presencia de Francia en África. Así lo denuncia la ONG Survie, que nació en 1984 con el objetivo de reorientar la ayuda al desarrollo francesa para que llegue a sus destinatarios legítimos. Acabó dedicándose a denunciar, tras encontrarse con fraudulentas concesiones, la presencia de los servicios secretos y el empleo de mercenarios, con irregularidades en la ayuda al desarrollo muy beneficiosas para políticos de ambos continentes y sus amigos empresarios. Survie descubrió un paisaje en donde la corrupción económica y política eran la norma, y al que François-Xavier Verschave, presidente de Survie hasta su muerte en 2005, llamó Françafrique.

La Françafrique
Cuando en 1958, De Gaulle decidió otorgar la independencia a las colonias, encargó a Jacques Foccart –líder del partido gaullista y ‘Monsieur Afrique’ entre 1960 y 1974, periodo en el que auspició numerosos golpes de Estado– que afianzara la presencia de Francia en el continente. Las antiguas colonias conservaban un valor estratégico : constituían un refuerzo en la ONU, surtían materias primas, y, a través de la corrupción, financiaban partidos franceses. Los intereses de la Françafrique quedarían en manos de mercenarios, oscuros hombres de negocios y políticos africanos amigos. En el currículo bélico post-independencia figuran las peores guerras : Biafra, Liberia, Costa de Marfil, Burkina Fasso...
Primero se desembarazaron de los líderes independentistas. Mucho antes del asesinato de Shankara, Ruben Um Nyobé fue abatido por las tropas francesas cuando luchaba por la independencia de Camerún ; Sylvanus Olympio, depuesto por el primer golpe de Estado en el África negra en 1963, en Togo ; Barthelemy Baganda murió en un misterioso accidente de avión antes de convertirse en el primer presidente de la República Central Africana. A esta generación de líderes fallida les sustituirían “presidentes franceses de piel negra”, hombres relacionados con la metrópoli : masones, ex militares del Ejército francés… El invento aventajaba al sistema colonial en comodidad : era menos visible. La mayoría de estos líderes fueron revalidados democráticamente en los ‘80 y ‘90, con el respaldo de Francia, en elecciones tachadas de fraudulentas : Es el caso de Deby en Chad, Eyadema en Togo y Paul Biya en Camerún.

‘Les amis’ de Sarkozy
En 2006 durante una visita a Benin, Sarkozy esgrimía un discurso rupturista respecto a la Françafrique : “Debemos deshacernos de las tramas de antaño, de los responsables oficiosos que no obedecen a ninguna otra norma que la que ellos mismos dictan”. Mas sus amistades le delatan. Empezando por Charles Pasqua, inspirador político de Sarkozy, que ofició de testigo en la primera boda del presidente. Pasqua, implicado en numerosos casos de corrupción, es la otra figura principal junto a Foccart de la Françafrique. Continuando por Vincent Bolloré, cuya multinacional controla los transportes y logística de buena parte de África, quien le cedió su yate para que reposara tras su victoria electoral. Y por último Omar Bongo, primer jefe de Estado en visitar a Sarkozy tras su entrada en el Eliseo. Estos tres exponentes plantean interrogantes ante el rupturismo que anuncia el presidente de Francia.

El ‘affaire’ de la petrolera Elf

Entrevista a Odile Tobner, presidenta de la organización Survie:
”Hay un problema francés para los países africanos”

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La UE consolida su deriva xenófoba.

La OEA y el Parlamento Centroamericano condenan la ‘Directiva de la Vergüenza’. La reforma de Extranjería restringirá la reagrupación familiar. Las redadas masivas anti inmigrantes se normalizan. España niega el 97% de la solicitudes de asilo.
A principios de este mes los gobiernos francés y español, con el apoyo del alemán, ultimaban la propuesta de Pacto Europeo sobre Inmigración que deberá ratificarse en la cumbre europea de Bruselas del próximo octubre. El texto supedita la admisión de inmigrantes a las necesidades del mercado como único criterio (la inmigración “escogida” de Sarkozy) y cierra las puertas a la nueva inmigración y a la regularización colectiva de ‘sin papeles’.
En el Estado español el giro xenófobo se palpa en la normalización de las masivas redadas policiales por criterios étnicos y el apoyo socialista a la ‘Directiva de la Vergüenza’, que les condena a la clandestinidad. Según voces expertas, la Directiva facilita la esclavización y los abusos laborales contra inmigrantes y aumenta la vulnerabilidad de las inmigrantes que sufren violencia de género y de los menores de edad.

El Gobierno extiende las redadas masivas anti inmigrantes

Las consecuencias en la vida cotidiana de los inmigrantes

La UE no respeta el derecho de asilo

Alemania elige la represión

“Marruecos hace el trabajo sucio”

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lunes, 11 de febrero de 2008

De cómo los servicios secretos españoles de Zapatero impidieron una nueva ola de atentados de Al Qaeda-CIA en Europa.

Una amplia campaña de atentados islamistas que sembraría el terror en Europa estaba prevista entre el 20 y el 28 de enero. Pero fue desarticulada en el último momento por los servicios especiales de Francia (DGSE) y España (CNI), bajo la supervisión de José Luís Rodríguez Zapatero. Pero la OTAN contaba con esos atentados para justificar una intervención militar en Pakistán. Thierry Meyssan revela los entretelones de la fracasada maniobra.

Europa bajo la amenaza

El 18 de enero de 2008 la prensa europea reportó ampliamente el desmantelamiento de una red terrorista islamista. Por órdenes del emir pakistaní Baitullah Meshud, 6 kamikazes y 5 cómplices se aprestaban a cometer 3 atentados en 48 horas, en Barcelona, contra 2 vagones de la línea 3 del metro, un centro comercial no identificado y la mezquita de Ciutat Vella. Esa operación debía dar comienzo a una nueva ola de atentados en Portugal, Francia, Alemania y en el Reino Unido. Así lo anunció el ministro del Interior español, Alfredo Pérez Rubalcaba, que puso en estado de alerta todas las fuerzas de seguridad de su país [1]. Una serie de atentados cometidos en trenes de la periferia madrileña ya había sacudido España, el 11 de marzo de 2004, dejando 191 muertos y más de 1 800 heridos.

Los arrestos que impidieron la nueva ola de atentados [2] fueron posibles gracias a la información suministrada por un joven que debía sacrificarse durante uno de los atentados y que, luego de lograr escapar a la vigilancia de sus compañeros, se presentó espontáneamente a la policía. Tres cómplices huyeron a Francia, donde todavía están siendo buscados [3]. Medios excepcionales han sido utilizados en la búsqueda de un segundo equipo, que pudiera haber estado encargado de fabricar los explosivos [4].

El jefe del grupo de Cataluña, Maroof Ahmed Mirza, se formó durante 4 años en una madraza (escuela coránica) extremista, en Pakistán. Varios servicios de inteligencia occidentales venían siguiéndolo. Los «servicios» franceses habían observado su llegada a Francia y puesto al tanto a sus homólogos españoles del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) de su instalación en Cataluña. El CNI retomó su pista en Raval, un suburbio pobre de Barcelona, donde se había convertido en imán de la mezquita de la calle Hospital. Como cobertura, se movía con sus hombres en el seno de una pequeña comunidad musulmana no violenta de Barcelona [5]. Todos decían ser miembros del Jamaat Al-Tabligh Wal-Dawa (Congregación para la Propagación y la Prédica), organización surgida en 1927, en la India británica, perteneciente a la corriente teológica deobandi.

El joven fugitivo (que aparece en las actas de la investigación bajo el seudónimo de «F-1» dijo haber sido escogido para morir junto a otros dos compañeros en un atentado que debía tener lugar en Francfort, pero los planes cambiaron en el último momento. Afirmó que debía participar en la operación de Barcelona y que un tal Akeel Abassi lo había reemplazado en Francfort. El juez Ismael Moreno, encargado del caso, interrogó también a los demás detenidos. Se trata en total de 9 pakistaníes y un indio (o quizás 8 pakistaníes, un bengalí y un indio [6]) con perfiles similares a los de los jóvenes acusados de haber cometido los atentados de Londres, que dejaron 52 muertos el 7 de julio de 2005 [7].

La prensa reprodujo ampliamente el siguiente fragmento de las actas.

— Un de los yihadistas, dirigiéndose a F-1: «¿Por qué no terminaste tu formación en Pakistán?»

— F-1 (testigo protegido): «Porque estaba enfermo y tuve que regresar».

— El yihadista: «Le agradas mucho al emir Baitullah Meshud. Le agradas tanto que si hubieses terminado tu preparación, te hubiera convertido en experto en explosivos en vez de kamikaze».

— F-1: «¿Cuál es la diferencia entre un kamikaze y un experto en explosivos? »

— El yihadista: «Hay tres grupos diferentes: los planificadores, los que hacen las bombas y los kamikazes» [8].

En realidad, F-1 parece ser un agente de la DGSE (Dirección General de la Seguridad Exterior, servicio de inteligencia exterior de Francia o sea el espionaje francés, Nota del Traductor.) infiltrado en las redes yihadistas. Al parecer, los militares franceses tuvieron una reunión urgente en Madrid con sus colegas españoles, durante las navidades. Se informó personalmente del peligro al presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, pero la presidencia de Francia sólo habría sido informada en términos vagos, en aras de evitar interferencias [9].
La redada se decidió, al parecer, en función de la plegaria colectiva de los miembros del comando y de su purificación espiritual, indicios de la realización inminente de la acción [10].

Otros 6 individuos, vigilados por el Centro Nacional de Coordinación Antiterrorista español, fueron arrestados el 24 de enero en el aeropuerto británico de Gatwick, mientras que el Center for the Protection of National Infrastructure del contraespionaje británico (MI5) lanzaba una alerte: este equipo de planificadores iba a poner en marcha otro grupo de kamikazes con vistas a la realización de otro atentado, en el túnel bajo el Canal de la Mancha [11].

Todos los servicios europeos de inteligencia fueron puestos en estado de alerta, sobre todo teniendo en cuenta que los hechos coincidían con la gira europea del presidente pakistaní Pervez Musharraf (Bruselas, París, Davos) [12]. Un viaje altamente riesgoso durante el cual el ex jefe de estado mayor, rodeado de un enjambre de spin doctors estadounidenses, tenía la intención de ofrecer una imagen del líder correcto con el se puede hablar. Desgraciadamente, sus reflejos autoritarios volvían a la superficie cada vez que se le preguntaba algo sobre la independencia de los jueces en su país o la posible implicación de su partido político –la PML-Q– en el asesinato de Benazir Bhutto.

Los sucesos de Barcelona se desarrollaban, además, en un contexto plagado de amenazas:

- El 3 de enero, un tal Murabit Muwaded (o sea, «el combatiente por la unidad») envió al foro del sitio islamista al-ekhlaas.net un mensaje en árabe en el que prometía «poner fin a la acción tendiente a concretar las ambiciones del presidente Sarkozy en los países del Magreb» y provocar «un derrumbe de la economía francesa a nivel internacional».

- El 5 de enero, un centro estadounidense encargado de vigilar las comunicaciones de la red de Osama Ben Laden descubrió en Internet amenazas «contra París y contra su alcalde Bertrand Delanoe» tendientes a provocar «la caída de Nicolas Sarkozy».

- El 10 de enero, controladores aéreos portugueses interceptaron un mensaje en onda corta que contenía amenazas terroristas sobre París [13].

- El 21 de enero, el diario francés Le Parisien publicó en primera plana una entrevista de «la viuda negra», una ex dirigente de Al Qaeda, que anunciaba que Francia sería castigada por su sumisión a Estados Unidos [14].

- El 24 de enero, un mensaje enviado al foro del sitio al-ekhlaas.net, firmado esta vez por «Al Qaeda en Gran Bretaña», exigía la retirada de las tropas británicas de Afganistán e Irak y la liberación de los «musulmans cautivos» de la prisión de alta seguridad de Belmarsh. El mensaje designaba como blancos a Gordon Brown y Tony Blair.

Baitullah Meshud

El 5 de febrero, Nigel Inkster, ex director adjunto del servicio secreto exterior británico (MI6) presentaba en Londres el muy esperado informe anual del International Institute for Strategic Studies (IISS) y «confirmó» que Baitullah Meshud había organizado el asesinato de la primera ministra pakistaní Benazir Bhutto, perpetrado en diciembre 2007.
Nigel Inskter designó al jefe neotalibán como el nuevo enemigo público número 1 de Occidente, en lugar de Osama Ben Laden y de Abu Musab Al-Zarkaui [15].

Recuerden ese nombre: Baitullah Meshud. Nuevamente lo encontraremos en las pesadillas mediáticas de los próximos años.

Baitullah Meshud es conocido desde hace tiempo como uno de los señores de la guerra pashtunes que operan en el Waziristán (zona tribal pakistaní, fronteriza con Afganistán). Hace dos años Meshud negoció el cese del fuego local y sus amigos estadounidenses lo presentaron entonces como un «artífice de la paz» [16]. Un cambio de imagen se produjo el 28 de diciembre de 2007 cuando el vocero del ministro pakistaní del Interior declaró: «Tenemos informes de inteligencia que indican que tras el asesinato [de Benazir Bhutto] está el líder de Al Qaeda Baitullah Meshud. Precisamente acabamos de recibir una intercepción de inteligencia que fue grabada esta mañana y en la que Baitullah Meshud felicita a su gente por la realización de ese acto cobarde» [17]. Consagración suprema, el general Michael V. Hayden, director de la CIA, declaraba por su parte: «[el asesinato de la señora Bhutto] fue perpetrado por una red [estructurada] alrededor de Baitullah Meshud. No tenemos razón alguna para dudar de ello» [18].

Hoy por hoy no existe mucha información sobre Mehsud, fuera de la breve biografía que le dedicara el mes pasado la Jamestown Foundation [19]. En dicha biografía no se menciona la etapa proestadounidense de Meshud, pero sí nos dicen que le juró obediencia al mollah Omar, jefe histórico de los talibanes, y que tiene a sus órdenes un ejército de 20,000 hombres, gran parte de ellos provenientes de su propio clan, cuya envergadura era hasta ahora insospechada. También nos dicen que Meshud prohíbe todo tipo de imagen, lo cual explicaría que no existan fotos suyas. Pero sí se le ocurrió la excelente idea de concederle una entrevista, en enero, a Shahid Nadeem, de la Al Jazeera. Gracias a eso «se sabe» que Meshud comenzó su formación en el ejército soviético, antes de unirse a los talibanes [20].

La agencia texana Statfor estableció por su parte un vínculo entre la secta de los sospechosos de Barcelona y casos anteriores de terrorismo [21]. La Jamaat Al-Tabligh Wal-Dawa tendría hoy 70 u 80 millones de miembros, lo cual la convertiría en la principal hermandad musulmana del mundo. Una veintena de sus miembros estarían implicados en los atentados cometidos en Londres en julio de 2005 [22], los proyectos de atentados con explosivo líquido de agosto 2006 [23] y en los atentados frustrados en Glasgow en julio de 2007.

Del otro lado del telón

El caso de Barcelona reviste características excepcionales y uno puede imaginarse que los gobiernos de España y Gran Bretaña expresaron su más caluroso agradecimiento a la Direction générale de la sécurité extérieure (DGSE), el espionaje francés –y especialmente a su audaz agente F-1– por haber frustrado los atentados y haber salvado tantas vidas de inocentes.

Pero no sucedió nada de eso, porque había un segundo nivel de manipulación.

Los lectores más despiertos probablemente encontraron sospechosa la campaña mediática alarmista que antecedió estos proyectos de atentados. Quizás notaron además la confusión entre la corriente wahhabita y la deobandi. Puede ser que esbozara una sonrisa ante las amenazas de la «viuda negra», supuesta ex dirigente de Al Qaeda, sabiendo que dicho grupo –según dicen los propios medios de difusión– niega todo papel político a las mujeres. Y concibió además serias dudas sobre este Meshud que, después de haber alcanzado la categoría de «artífice de la paz», se convierte de la noche a la mañana en «el enemigo público número 1». Y, si vio su entrevista en Al Jazeera, probablemente recordará los siguientes comentarios del periodista:

«Es un hombre muy sencillo. Cuenta con una escolta fuertemente armada, pero no se comporta como un jefe inaccesible. En su pueblo, se siente como en su casa. Contrariamente a ciertos combatientes extranjeros de Al Qaeda, no se esconde». O sea, parece que el hombre no está al tanto de su nuevo papel de villano mundial, al extremo que no teme ser objeto de un ataque de las fuerzas especiales estadounidenses.

Viene entonces el momento en que cae la máscara.

Los 6 terroristas del grupo de planificación que Scotland Yard arrestó el 24 de enero en el aeropuerto de Gatwick fueron sometidos a largos interrogatorios por parte del contraespionaje británico (MI5) en el centro de alta seguridad de Paddington Green. ¡Oh sorpresa! Uno era el hermano menor, otros tres los sobrinos y los dos últimos eran colaboradores directos de Chaudhry Shujaat Hussain, presidente de la Pakistan Muslim League Quaid-i-Azam (PML-Q), el partido político del presidente Pervez Musharraf. Y todos debían sumarse a la comitiva de Pervez Musharraf, cuya visita se esperaba en Londres. Ninguno de los 6 arrestados tenía nada que aclarar sobre su tránsito por Barcelona.

Luego de las verificaciones de rutina, la razón de Estado prevaleció y fueron discretamente expulsados hacia Islamabad (Pakistán) en el primer vuelo disponible mientras que Scotland Yard hablaba de un error (entonces, ¿por qué los expulsaron?) [24].

De no haber sido frustrado el 19 de enero, la cronología del terror hubiese sido la siguiente: durante los 2 primeros días de la gira de Pervez Musharraf por Europa (el 20 y el 21 de enero debía visitar Bruselas y París), el primer grupo hubiera desencadenado 48 horas de carnicería en Barcelona. El 22 de enero, estando aún en París el presidente pakistaní, un segundo grupo habría estado de operaciones en dicha ciudad. Entre el 23 y el 25 de enero, mientras el señor Musharraf chachareaba en el Foro Económico de Davos, habrían explotado bombas en Francfort. Y durante su estancia en Londres (del 26 al 28 de enero), un atentado habría devastado el túnel de la Mancha.

Y Baitullah Meshud, desde Pakistán, habría reclamado la autoría de la campaña de terror, mientras que Pervez Musharraf denunciaría al asesino de Benazir Bhutto en entrevistas a la prensa europea y reclamaría la ayuda de las fuerzas armadas de Estados Unidos. Enviado en secreto a la región, el almirante Mike McConnell, director general de los servicios de inteligencia de Estados Unidos, y el general Michael Heyden, director de la CIA, dirigirían una operación contra Meshud.

Desgraciadamente, este último escaparía de milagro, pero su segundo, el libio Abu Latí al-Libi, sí resultaría muerto, el 31 de enero (este último punto sí se cumplió en la fecha prevista, para rentabilizar el viaje). Ese mismo día, George W. Bush hizo sonar los tambores al pronunciar en Las Vegas un discurso sobre la guerra global contra el terrorismo.
El 1ero de febrero, en París, Nicolas Sarkozy pedía una reacción por parte de Occidente, al recibir al secretario general de la OTAN. En Londres, al día siguiente, Gordon Brown y Dick Cheney respondían a su llamado desde la residencia de Chequers.

El 5 de febrero, el International Institute for Strategic Studies publicaba un informe que venía como anillo al dedo para evaluar la importancia de la amenaza que representaba Meshud. El 7 y el 8 de febrero, los ministros de la OTAN, reunidos en Vilnius (Lituania), decidían prolongar las operaciones de la alianza atlántica en Pakistán.

¿Política ficción? Nada de eso. La agenda de las personalidades ya mencionadas corresponde exactamente con la realidad. Pero recuerden además que en 1978 Zbignew Brzezinski, entonces consejero del presidente de Estados Unidos para las cuestiones de seguridad nacional [25], fue hasta Beirut para reclutar a un joven golden boy, Osama Ben Laden, con vistas a convertirlo en el jefe de la insurrección anticomunista en Afganistán [26]. Recuerden además cómo este último reclutó mercenarios en los medios sunnitas extremistas para hacerle la guerra a los soviéticos; cómo creó a su alrededor un verdadero movimiento, con la ayuda conjunta de estadounidenses, británicos, sauditas y, más tarde, de los pakistaníes.

Recuerden también el papel de los servicios secretos pakistaníes (ISI) en el entrenamiento de los muyahidines, y más tarde de los talibanes, y del personal de Al Qaeda [27]. Recuerden el papel que desempeñó en la organización de los atentados del 11 de septiembre de 2001 el general Mahmoud Ahmad (director del ISI), que incluso se encontraba en Washington el día de los hechos [28].

Agregue a lo anterior que el International Institute for Strategic Studies de Londres fue el único organismo no gubernamental que redactó un informe que acredita el cuento de las armas de destrucción masiva en Irak y que se ha convertido en un maestro en el arte de la intoxicación [29].

Anote también que la Fundación Jamestown, la misma que difunde la mayoría de la información disponible sobre Baitullah Meshud, tiene como director al inoxidable Zbignew Brzezinski, quien es también consejero especial de Barack Obama, el único candidato a la presidencia de Estados Unidos que está llamando a intervenir militarmente en Pakistán.

O sea, que los servicios secretos militares franceses y españoles, y José Luis Rodríguez Zapatero, no sólo impidieron una ola de atentados en Europa. Impidieron también (o por lo menos demoraron) una operación militar en Pakistán, operación a la que son profundamente hostiles.

Notas:

[1] «L’Espagne en état d’alerte après un coup de filet antiterroriste (España en estado de alerta maximal después de una advertencia telefónica», por Harold Hecke, Associated Press, 19 de enero de 2008.

[2] Las 10 personas arrestadas son: Hafeez Ahmed, Maroof Ahmed Mirza , Mohammad Ayud Elahi Bibi, Imran Cheema, Shaib Iqbal, Mehmooh Khalib , Roshan Jamal Khan, Qadeer Malik, Mohammed Shoaib y Mohamed Tarik.

[3] Tres de los islamistas dispuestos a atentar en Barcelona han huido y su objetivo no era España, ABC, 25 de enero de 2008.

[4] «Sospecha de la presencia en España de un comando proveedor», por Enrique Figuerdo y Eduardo Martín de Pozuello, La Vanguardia, 29 de enero de 2008.

[5] «El jefe del grupo se formó cuatro años en una ’madrasa’ paquistaní», El País, 3 de febrero de 2008.

[6] «Spain terror plot: MEA in dark over arrest of Indians», Times of India, 26 de enero de 2008.

[7] «Los detenidos tienen idéntico perfil que los autores del 7-J», El País diario español, 27 de enero de 2008.

[8] "¿Por qué vamos a atacar en el metro de Barcelona y no en otro lado?", preguntó..., El País, 26 de enero de 2008.

[9] «Islamistas.- El servicio secreto francés convocó de urgencia al CNI en Navidad para informarle del plan terrorista», Europa Press, 2 de febrero de 2008.

[10] «Terrorisme: le kamikaze infiltré changera d’identité en France», por Joana Viusà, L’Indépendant de Perpignan diario francés, 1ero de febrero de 2008.

[11] «Suicide bomb suspects held at Gatwick after tip-off», por David Leppard, The Sunday Times diario inglés, 3 de febrero de 2008.

[12] «Les services européens redoutent des attentats», por Arnaud De La Grange, Le Figaro diario francés, 21 de enero de 2008.

[13] «Un appel terroriste visant la tour Eiffel a été intercepté au Portugal», por Yves Bordenave, Le Monde, 12 de enero de 2008.

[14] «La «veuve noire» d’Al-Qaïda: «La France sera bientôt punie», entrevista realizada por Jean-Marc Ducos, Le Parisien, 21 de enero de 2008.

[15] «Abu Musab al-Zarkaui, el superhéroe del Mal», por Vladimir Alexe, Réseau Voltaire, 05 de agosto de 2005.

[16] «Le chef taliban Meshud, principal ennemi d’Islamabad», por Nadia Blétry y Pir Zubair Shah, Le Temps diario suizo, 7 de febrero de 2008.

[17] Declaración en urdú de Javed Iqbal Cheema en PTV News, 28 de diciembre de 2007.

[18] «CIA Places Blame for Bhutto Assassination; Hayden Cites Al-Qaeda, Pakistani Fighters», por Joby Warrick, The Washington Post diario estadounidense, 18 de enero de 2008.

[19] «Baitullah Meshud– The Taliban’s New Leader in Pakistan», por Imtiaz Ali, Terrorism Focus, Volume 5, Issue 1 (January 8, 2008), Jamestown Foundation .

[20] «Baitullah Meshud, nouveau chef taliban, défie l’armée pakistanaise», por Françoise Chipaux, Le Monde diario francés, del 1ero de febrero de 2008.

[21] «Tablighi Jamaat: An Indirect Line to Terrorism», Statfor, 23 de febrero de 2008.

[22] «Londres vuelve a la «estrategia de la tensión», por Thierry Meyssan, Réseau Voltaire, 13 de julio de 2005.

[23] «Complot terrorista en el Reino Unido: ¿Qué está pasando en realidad?», por Craig Murray; «Londres: terrorismo ficticio, guerra real», por Jurgen Elsasser; «Mientras los ingleses se inquietan ante la alerta terrorista, Tony Blair prosigue sus vacaciones», por Red Voltaire; ««Guerra y Mentira» el control político y militar de nuestras sociedades» por Giulietto Chiesa, Red Voltaire; «Las certezas del ministro francés Nicolas Sarkozy: «Un conjunto de elementos permite pensar que la nebulosa Al Qaeda no está muy alejada de lo que habría podido pasar»» por Red Voltaire; «La mentira sobre los atentados con explosivo líquido» por James Petras, Red Voltaire, 01 de septiembre de 2006.

[24] «España tomó por terroristas a cargos del partido de Musharraf», El País diario español, «El CNI confundió a familiares de un colaborador de Musharraf con islamistas», por Nando García, El Mundo diario español, 6 de febrero de 2008.

[25] «La monstruosa estrategia para destruir Rusia», por Arthur Lepic, Red Voltaire, 12 de diciembre de 2004.

[26] «La Liga Anticomunista Mundial, internacional del crimen», por Thierry Meyssan, Réseau Voltaire, 12 de mayo de 2004.

[27] El tema se explica en detalle en el libro que le dedicara el subdirector de la inteligencia india que se encargó de observarlo durante de años: Fulcrum of Evil: ISI-CIA-Al Qaeda Nexus por Maloy Krihna Dhar, Manas Publication, Delhi, 2006

[28] Ver L’Effroyable imposture 1, por Thierry Meyssan, marzo de 2002, reeditado por Demi-lune en 2007.

[29] «Les experts qui ont donné raison à la CIA», Réseau Voltaire, 4 de febrero de 2004.

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