miércoles, 19 de diciembre de 2007

La gran idea sanitaria.

...por Antonio Palomar, médico y miembro del colectivo Sumendi.

Tendemos a confundir salud, medicina y sanidad porque en los países desarrollados están muy relacionadas, pero son tres cosas bien distintas. La salud es la capacidad de adaptación al medio ambiente. La medicina es el arte y la ciencia de curar o aliviar enfermedades. Pero la sanidad tal y como la entendemos actualmente no tiene aún ni 200 años de existencia. Con la Revolución Industrial se produjo una gran crisis en los entornos urbanos. La ‘idea sanitaria’ nace en Liverpool, Londres, Manchester y otras grandes ciudades inglesas en la cuarta década del siglo XIX. La industrialización provoca una masiva emigración de gentes desde el campo a la ciudad. El pueblo se hacina en urbes insalubres que no estaban preparadas para acoger a tantos miles de personas. Las calles son estrechas y oscuras, no hay buenos desagües, las casas no tienen retrete ni agua corriente. Los trabajadores están siendo explotados con jornadas de 14 horas, salarios míseros, ausencia de vacaciones, la dieta es poco variada, el aire está contaminado, etc. Y para colmo, no hay aún buenos hospitales ni centros de salud. Cada dos por tres aparecen epidemias, hay una altísima mortalidad infantil y la esperanza de vida ronda los 40 años.

Calidad de vida urbana

Ante este estado de cosas, algunos miembros de la alta sociedad se plantearon la urgente necesidad de sanear la ciudad y mejorar la calidad de vida urbana. Pero lo más chocante es que esta revolución sanitaria no estuvo promovida ni capitaneada por médicos o profesionales sanitarios sino por gente de otras profesiones como abogados, políticos y reformadores sociales. Para atajar las epidemias se empezó por lo obvio: potabilizar las fuentes públicas, crear un buen alcantarillado público, instalar retretes en las casas nuevas, ensanchar las calles para que entrara el sol, habilitar lavaderos públicos en diversos barrios de la ciudad, etc. Todo esto unido a las primeras conquistas sindicales mejoró sustancialmente la miserable vida cotidiana de las clases bajas. Las epidemias y la mortalidad infantil empezaron a remitir y la longevidad empezó a aumentar.

La gran idea sanitaria consistió en ecologizar la ciudad, hacerla más habitable. Lamentablemente esta idea ecologista se fue eclipsando con la llegada de las vacunas y el éxito de la farmacología. Durante los dos primeros tercios del siglo XX la sanidad dejó de ser tan sanitaria para volverse más asistencial y farmacológica. Habría que esperar al empuje del ecologismo en los 60 para que resurgiera una visión más global de la medicina, el movimiento por la nueva salud pública.

www.diagonalperiodico.net

Demandan al gobierno de Brasil por violación de derechos humanos.

Represas del río Madera en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos:

Las organizaciones indígenas y campesinas del Norte Amazónico de Bolivia hemos presentado una solicitud de medidas cautelares a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, debido al atentado inminente, por parte del gobierno del presidente Ignacio Lula da Silva, a los derechos y libertades proclamados en instrumentos internacionales que protegen derechos humanos.

Los proyectos hidroeléctricos de Jirau y Santo Antonio que está implementando el gobierno de Brasil sobre un río de aguas transfronterizas de curso sucesivo internacionales tienen previsto causar serios impactos a los territorios de nuestras poblaciones, nuestra vida y nuestras costumbres. Brasil pretende implementar las represas violando el derecho a la consulta a nuestros pueblos establecido en el Convenio 169 de la OIT, que debió ser implementado a través de la consulta entre Estados, los propios estudios realizados en Brasil determinan los impactos transfronterizos de estas represas con la inundación de territorio boliviano, el incremento de enfermedades endémicas y otras, la afectación de actividades económicas, el desplazamiento de pobladores ribereños y la afectación del potencial de desarrollo de la región al inundar los afluentes donde existe gran potencial de aprovechamiento hidroeléctrico a través de pequeñas centrales hidroeléctricas.

Las comunidades en riesgo y el Movimiento de Afectados por Represas de Brasil (MAB), se han adherido al recurso presentado por las organizaciones bolivianas y de manera conjunta demandan que el gobierno de Brasil detenga la destrucción de la amazonía y sus habitantes; y al gobierno boliviano que exija al gobierno de Brasil la paralización del proceso de licitación o en su defecto que demande al gobierno de Brasil ante la Corte Internacional de Justicia por violaciones a los principios de: Buena Vecindad, Igualdad de Derechos de los Estados sobre la Soberanía de las Aguas, el Principio Precautorio, así como el Debido Proceso al haber violado la notificación y consulta previa al Estado boliviano.

¡Nuestra tierra y nuestros ríos no se venden, nuestra tierra y nuestros ríos se defienden !

movimientos.org

La Audiencia Nacional se salta incluso los pactos judiciales.

Igor Zearreta y Egoitz Fernández fueron arrestados ayer por la Guardia Civil para cumplir sendas penas de dos años por una operación desarrollada en Bizkaia en 2004. Pese a que en el juicio celebrado el pasado mes de junio se alcanzó un acuerdo para evitar el ingreso en prisión de los encausados, la Audiencia Nacional no ha cumplido su palabra.

La represión policial contra los militantes abertzales se ha recrudecido de forma evidente en los últimos meses con el continuo goteo de encarcelamientos y arrestos que se ha producido después de que el ministro español de Interior anunciara que pensaba llegar a los tres dígitos.

Con la detención ayer de Igor Zearreta y Egoitz Fernández, la Audiencia Nacional española ha dado un salto cualitativo más en esa estrategia, ya que, por un lado, no ha respetado lo acordado entre las partes durante el juicio y, por otro, no ha aceptado la suspensión de la ejecución de las penas de cárcel, solicitada por la defensa, por no ser superiores a los dos años.

Los dos jóvenes fueron detenidos ayer por agentes de la Guardia Civil a primera hora de la mañana en las localidades vizcainas de Zornotza y Derio, respectivamente, para cumplir, precisamernte, sendas condenas de dos años de prisión impuestas por el tribunal especial a consecuencia de una operación policial desarrollada entre octubre de 2004 y mayo de 2005.

Prácticamente la totalidad de los detenidos denunció haber sufrido torturas y malos tratos durante el periodo en que permanecieron incomunicados.

La operación desarrollada por la Guardia Civil afectó a una treintena de jóvenes vizcainos, la mayoría de ellos de Bilbo, aunque al final fueron procesadas 19 personas en el juicio que se celebró el 20 de junio de 2007.

Tras alcanzar un pacto entre las partes, la Fiscalía retiró la acusación contra Garikoitz Urizar, Gorka Ribadulla, Asier Arriola y Sergio Regeiro, y rebajó su solicitud de pena contra los otros quince encausados.

Penas de entre dos y cinco años

La sentencia firmada por los magistrados Fernando Bermúdez de la Fuente, María Teresa Palacios y Juan Francisco Martel se dio a conocer el 18 de julio e imponía las penas más altas, de cinco años de prisión y 27.000 euros de multa, a Amaia Urizar, Haritz Totorika, Aitziber Sagarminaga e Iker Arzeluz. Todos ellos permanecían encarcelados desde el inicio de la redada.

Otra de las encausadas, Nagore Bilbao, fue penada con dos años y siete meses de cárcel y 360 euros de multa, mientras que Inmaculada Basabe y Mikel Lizarribar fueron condenados a dos años de prisión y a la misma sanción económica.

Las penas más bajas, de dos años de prisión, fueron para Gaizka Larrinaga, Janire Couceiro, Iñaki Peña, Sonia Marín, Igor Zearreta, Leire Urrutia y Egoitz Fernández.

Según el acuerdo alcanzado, exceptuando a los cuatro que permanecían presos, el resto no debía de ingresar en prisión al no superar las penas los dos años.

Acuerdo incumplido

Pero cuando los abogados solicitaron a los jueces la suspensión de las mismas, se percataron de que el acuerdo se había roto. El 11 de diciembre recibieron la notificación de que se ordenaba la busca y captura para su ingreso en prisión de los nueve jóvenes con condenas de tan sólo dos años.

www.gara.net

El mercado ya ha dicho que las armas le ganan a lo verde.

Cualquiera que esté cansado de las malas noticias de los mercados debería hablar con Douglas Lloyd, director de Venture Business Research, compañía que sigue las tendencias del capitalismo de riesgo. “Mis expectativas son que la inversión en este sector se mantenga boyante”, dijo recientemente. Su entusiasta humor se inspiró en el dinero que entra a caudales a las compañías de seguridad y defensa privadas. Añadió: “también lo veo como un sector mucho más atractivo –y muchos coinciden– que la energía limpia”.

¿Entendido? Si buscas una apuesta segura en un nuevo mercado con potencial de crecimiento vende lo solar, compra vigilancia; olvídate del viento, compra armas.

Esta observación, viniendo de un ejecutivo en quien confían clientes como Goldman Sachs y Marsh & McLennan, merece especial atención en el contexto de la Conferencia de Cambio Climático de las Naciones Unidas, en Bali. Ahí, los ministros de medio ambiente supuestamente idearán un pacto global que sustituirá al de Kyoto.

La administración de George W. Bush, que aún obstaculiza firmes límites a las emisiones, quiere que el mercado resuelva la crisis. “Estamos en el umbral de dramáticos avances tecnológicos”, aseguró Bush, al mundo, el pasado mes de enero, y añadió: “lo dejaremos en manos del mercado, que decida la mezcla de combustibles que cumple con esta meta de manera más eficaz y eficiente”.

La idea de que el capitalismo puede salvarnos de la catástrofe climática tiene un poderoso atractivo. Le da a los políticos un pretexto para subsidiar las empresas en vez de regularlas, y cuidadosamente evade una discusión sobre cómo la lógica primaria del mercado, de un crecimiento sin fin, nos llevó, en primer lugar, adonde estamos.

Sin embargo, al parecer, el mercado tiene otras ideas acerca de cómo enfrentar los retos en un mundo cada vez más proclive a los desastres. Según Lloyd, a pesar de todos los incentivos gubernamentales, el gran capital le está dando la espalda a las tecnologías de energía limpia y, en vez, le apuesta a los aparatos que prometen sellar a los países e individuos ricos en fortalezas de alta tecnología. Las áreas clave de crecimiento en el capitalismo de riesgo son las empresas de seguridad privada que venden equipo de vigilancia y las privatizadas respuestas ante emergencias. En pocas palabras, en el mundo del capitalismo de riesgo hay una carrera entre los verdes, por un lado, y las armas y las guarniciones, por el otro. Y las armas van ganando.

Según Venture Business Research, en 2006 las compañías estadunidenses y europeas que desarrollaron tecnología verde y aquellas enfocadas a “seguridad interna” y armamento iban empatadas en la competencia por nuevas inversiones: la tecnología verde recibió 3.5 mil millones de dólares, cantidad que también recibió el sector de armas y guarniciones. Pero este año, las guarniciones de pronto se incrementaron drásticamente. Los verdes han recibido 4.2 mil millones de dólares, mientras las guarniciones casi duplicaron su dinero, recolectando 6 mil millones de dólares en nuevos fondos de inversión. Y aún no termina 2007.

Esta tendencia no tiene nada que ver con la verdadera oferta y demanda, ya que la demanda por tecnología de energías limpias no podría ser mayor. Con el petróleo llegando a 100 dólares el barril está claro que estamos necesitados de alternativas verdes, ya sea como consumidores como para la misma supervivencia de la especie. El último informe del Panel Intergubernamental de Naciones Unidas, ganador del Premio Nobel, fue descrito por la revista Time como “última advertencia a la humanidad”, mientras un nuevo reporte de Oxfam deja claro que la reciente ola de desastres naturales no es casualidad: en las pasadas dos décadas el número de eventos de clima extremo se cuadruplicó. En cambio, en 2007 no hubo ningún acto terrorista importante en Estados Unidos o Europa; hay señales de una reducción de las tropas estadunidenses en Irak, y a pesar de la implacable propaganda no hay una inminente amenaza de Irán.

Así, ¿por qué la “seguridad interna”, no la energía verde, es el nuevo sector en auge? Quizá porque hay dos diferentes modelos de negocios que pueden responder a nuestra crisis climática y energética. Podemos desarrollar políticas y tecnologías que nos desvíen de este rumbo desastroso. O podemos desarrollar políticas y tecnologías para protegernos de aquellos a quienes hemos enfurecido debido a las guerras por los recursos y desplazado debido al cambio climático, mientras, a la vez, nos protege de lo peor de la guerra y el clima. (La máxima expresión de esta segunda opción son los nuevos anuncios televisivos de Hummer: se ve al traga-gasolina llevando su carga a un lugar seguro en varias zonas de desastre, seguido por el lema “esperanza: los dueños de los Hummer, preparados para las emergencias”*. Es un poco como si el hombre Marlboro ofreciera terapia de consolación en una sala de oncología.) En pocas palabras, podemos elegir reparar o fortificarnos. Los activistas del medio ambiente y los científicos claman por reparar. El sector de la seguridad interna, por otro lado, cree que el futuro yace en las fortalezas.

Si bien el 9/11 lanzó esta nueva economía, durante los desastres naturales, muchas de las originales tecnologías contraterroristas son actualizadas como respuestas privatizadas ante las emergencias. Blackwater se presenta como la nueva Cruz Roja, los bomberos trabajan para las grandes aseguradoras –ver mi reciente artículo- (publicado en La Jornada: www.jornada.unam.mx/2007/11/04/index.php?section=opinion&article=024a1mun). Por mucho, el mayor mercado es la fortificación de Europa y Norte América: el contrato de Halliburton para construir centros de detención para un influjo migratorio no especificado, la “virtual” valla fronteriza de Boeing, las credenciales de identificación biométricas. El blanco principal de estas tecnologías no son los terroristas, sino los migrantes, un creciente número de quienes han sido desplazados por eventos de clima extremo, como las recientes inundaciones en Tabasco, o el ciclón en Bangladesh. Conforme el cambio climático deje más gente sin tierra, el mercado de las fortalezas drásticamente se incrementará.

Claro, todavía hay dinero por ganar a través de lo verde; pero hay mucho más verde –al menos en el corto plazo– por ganar si se vende escape y protección. Lloyd lo explica así: “la tasa de fracaso de los negocios en seguridad es mucho menor que las de las tecnologías limpias e igual de importante la inversión de capital requerida para construir un exitoso negocio de seguridad es mucho menor”. En otras palabras, resolver problemas reales es difícil, pero obtener ganancia de éstos es fácil.

Bush quiere dejar nuestra crisis climática al ingenio del mercado. Bien, pues el mercado ha dicho: no nos desviará de este desastroso rumbo. De hecho, el dinero inteligente apuesta porque nos quedemos ahí.

* En inglés, esta frase empieza con hope, o sea, esperanza. N de la T.

www.jornada.unam.mx

"Calidad democrática es evitar que el dinero controle la política"

Fabián Bosoer entrevistó al politólogo Adam Przeworski durante una visita del profesor polaco-norteamericano a Buenos Aires.

La vida de Adam Przeworski, 67 años, polaco-norteamericano, estuvo signada desde su nacimiento por los acontecimientos de la política mundial. Nació nueve meses después de que los nazis invadieron y ocuparon Polonia y no alcanzó a conocer a su padre, que fue alistado en el ejército polaco y asesinado por los rusos en la masacre de Katyn. Estudió filosofía en la Universidad de Varsovia y marchó a los Estados Unidos en 1961, poco después de la construcción del Muro de Berlín. A comienzos de los 70 se encontró en Chile con la experiencia socialista de Salvador Allende e inició entonces una línea de estudio sobre la socialdemocracia y los problemas para conciliar el capitalismo y la democracia.

En las universidades norteamericanas desarrolló una prolífica carrera en ciencias políticas, llegando a ser reconocido como uno de los más prestigiosos politólogos contemporáneos. Enseñó en las Universidades de Washington, Chicago y Pensilvania, entre otras, y es profesor de la Universidad de Nueva York. Es autor de numerosos libros y artículos sobre las transiciones a la democracia en América latina y Europa del Este, junto a Guillermo O'Donnell y Philippe Schmitter.

Participó en Buenos Aires de las Jornadas "Repensando políticamente el estado del Estado" organizadas por la Maestría en Administración y Políticas Públicas de la Universidad de San Andrés. Conversó con Clarín sobre las expectativas y desafíos que encuentra Cristina Kirchner al iniciar su mandato presidencial.

Actualmente se habla mucho -y todos parecen coincidir- sobre la necesidad de mejorar "la calidad de la democracia". Pero a la hora de explicar sus contenidos, las opiniones difieren. ¿Cuál es la suya?

Me parece que la forma correcta para pensar sobre esto es la siguiente. Hay algunos casos que no podemos ver como democráticos: comparar si Pinochet fue menos democrático que Videla, o si Stalin fue menos democrático que Hitler, no tiene sentido. Estos regímenes eran dictaduras, claramente, y tienen una puntuación de cero. Ahora bien, esto no quiere decir que no podamos decir que un país es más democrático que otro. Aquí es donde uso al embarazo como analogía. No se puede estar "un poco" embarazada; sí se puede estarlo de un mes, de dos meses, y así. Es posible hacer diferenciaciones. Por ello es que soy sumamente comprensivo respecto de los esfuerzos para evaluar la calidad de la democracia.

¿De qué modo debe evaluarse esa calidad y en qué medida puede representar una
extensión o una restricción a su desarrollo?

El problema con este tipo de esfuerzos es que es muy difícil idear medidas satisfactorias sobre la calidad de la democracia; y uno debe ser muy cuidadoso.

¿Cuidadoso en qué sentido?

Uno debe ser muy cuidadoso porque esta frase, "la calidad de la democracia", se está convirtiendo en un instrumento geopolítico del gobierno norteamericano y de las instituciones financieras internacionales, que es usado para impulsar una agenda política e institucional en varios países. En este sentido, existe una explosión de intentos para probar y calificar "un buen gobierno". Pero ¿qué significa buena gestión desde el punto de vista del gobierno de Kenia o de Indonesia? Significa que el gobierno norteamericano dice "vamos a darles cientos de millones de dólares si hacen tal cosa en su sistema político". Y mucha de la gente que defiende este tipo de agendas no tiene ni idea de lo que hace. Y las consecuencias, como se vio en la década del 90, resultan nefastas.

¿Sería diferente si este tipo de decisiones políticas se basaran en investigaciones sólidas y datos confiables, que tengan en cuenta las características de cada país?

En ese caso me mostraría renuente pero comprensivo igual. No lo sabemos. Digamos que introducimos una justicia independiente. ¿Qué logra una justicia independiente, pongamos, en Ecuador? Leo una nota corta sobre el tema y la conclusión es que una justicia independiente vuelve más baratos los sobornos a los jueces. Cuando los jueces carecen de independencia respecto de los políticos, es necesario sobornar a un político, y éste debe compartir ese dinero con otros políticos para que lo apoyen. Pero las reformas que aumentan la independencia del Poder Judicial lo que logran es "abaratar" los sobornos a los jueces ya que las firmas extranjeras pueden elegir un juez tras otro, eliminando la intermediación de los políticos. De tal modo que el debate sobre la calidad de la democracia debe llevarse adelante con una mayor comprensión de sus consecuencias políticas.

¿Lo que usted está diciendo es que no existe una neutralidad valorativa, una fórmula objetiva respecto de lo que significa mejorar nuestras democracias?

Así es, y que muchas de estas iniciativas ocultan una agenda ideológica. Tomemos, por ejemplo, el ranking de países de la Freedom House. Catalogan a los países según la libertad de la gente para hacer cosas. Es así como EE.UU. ocupa casi el primer puesto. Los norteamericanos tienen libertad para crear partidos políticos y para votar. Pero no forman partidos políticos y más de la mitad de la población no vota, ni siquiera en las elecciones presidenciales. Me parece que esta idea de libertad es un potencial abstracto divorciado de la capacidad para ejercitarla y es además poco convincente y contaminada desde el punto de vista político. Rosa Luxemburgo dijo alguna vez: "El problema no es ser libre sino poder actuar libremente". Dentro de este espíritu, debiéramos preguntar cuántos partidos existen, qué es lo que proponen, y con qué frecuencia compiten y son electos los pobres, por ejemplo.

¿Cómo encuentra en este plano a las instituciones democráticas en la Argentina?

Creo, en primer lugar, que la crisis del 2001, contrariamente a lo que se ha dicho y leído tantas veces, mostró la fortaleza de las instituciones democráticas, no su debilidad. En medio de un descalabro económico y social tan agudo, las decisiones institucionales se fueron tomando según las reglas constitucionales y con arreglos pacíficos. Eso pesó mucho para lograr la recuperación que se produjo en los años siguientes. Lo que no significa que se hayan superado los problemas que ya se veían entonces.

¿Qué viene primero: la recuperación política o la económica?

Mi visión es que hay un éxito económico notable que puso un parche sobre las dificultades institucionales. El papel del Congreso sigue siendo secundario y no se corresponde al que supone el propio régimen presidencialista como gran foro donde se habla y discute, y donde se arriba a algunos compromisos. Los partidos políticos, lo mismo: han dejado de funcionar como representaciones nacionales de las opiniones e intereses del espectro social. Y hay también un serio problema con el federalismo argentino, con una descentralización excesiva y contraproducente. Todo esto aguarda algún tipo de reformas, pero por lo que veo no se ha avanzado mucho.

La flamante presidenta argentina lanzó algunas ideas sobre estas cuestiones: reformas institucionales, pacto social, nuevas fuerzas políticas... ¿Qué opinión le merece?

Creo que Cristina Kirchner tiene varias condiciones favorables, que no tuvieron sus antecesores, para realizar un buen gobierno. El Estado es más fuerte, está menos endeudado, su capacidad para implementar políticas ha aumentado, además, claro, del marco externo que le permite al país sacar grandes provechos de esta fase de la globalización gracias a sus exportaciones de alimentos, o al turismo. Habrá que ver cómo aprovecha estas circunstancias con políticas que sostengan el crecimiento y mejoren la distribución de la riqueza.

¿Cómo abordaría entonces usted el estudio de la calidad de la democracia?

Lo primero que consideraría es el ingreso del dinero en la política. Esto es lo que diferencia realmente a las democracias. La democracia es un sistema universalista, una suerte de juego con reglas abstractas universalistas. Pero los recursos que los distintos grupos aportan a este sistema son distintos. Ahora bien (suelo dar siempre este ejemplo), imagine un partido de básquet que se juegue entre gente de dos metros de altura y otros petisos como yo, que medimos poco más que un metro y medio. El resultado es claro: por más que se respeten y apliquen las reglas de juego establecidas, estamos jugando partidos en condiciones muy desiguales, entre gente que puede gastar mucho dinero y otra que no.

¿O sea que no alcanza con establecer y respetar las reglas de juego para tener un juego justo?

Lo que digo es que cuando el dinero ingresa en la política, el poder económico se transforma en poder político y éste a su vez se vuelve instrumento del poder económico. Esto es lo que estamos viendo en muchos países. Si tuviera que medir la calidad de la democracia, allí donde me fijaría primero es en todas las reglas y prácticas que regulan el ingreso de dinero en la política. Calidad democrática es evitar que el dinero controle a la política.

Adam Przeworski, actualmente profesor de ciencia política en la New york University, fue uno de los fundadores del “grupo de septiembre” de marxistas analíticos que se organizó en el Oxford de los años 80 en torno a personalidades intelectuales como el filósofo Gerald A. Cohen y el historiador Robert Brenner.

www.sinpermiso.info

martes, 18 de diciembre de 2007

Ni el negocio verde, ni el apocalipsis.

Hasta no hace mucho tiempo, los planteamientos ecologistas eran la bandera de enganche de una minoría de activistas políticos que mostraban su desacuerdo con un modelo de crecimiento y de organización social que era poco beneficioso para los seres humanos y que provocaba alteraciones irreversibles en la naturaleza.

Bien es cierto que desde el principio también, y como no podía ser menos, el ecologismo tuvo diferentes planteamientos lo que daba lugar a propuestas y análisis también distintos. Murray Bookchin, en un libro que ya podemos considerar clásico, Ecología libertaria (Móstoles: Nossa y Jara Editores, 1990) distinguía entre lo que él llamaba eco-fascistas, para los cuales el problema básico era salvar la naturaleza sin incidir demasiado en problemas sociales, y los ecologistas socialistas, o mejor todavía, libertarios, para quienes no podía haber una relación adecuada con la naturaleza si no se generaban al mismo tiempo unas relaciones sociales adecuadas, esto es, sin jerarquías opresoras y sin explotación económica.

El hecho es que en estos momentos parece que prácticamente todo el mundo se ha sumado al carro ecologista, con la ONU metida de lleno en la faena y con Al Gore como el profeta máximo de la lucha contra el cambio climático. Las instituciones moralmente emblemáticas del mundo desarrollado no pueden hacer otra cosa que rendirse ante la fuerza ejemplar de esos líderes y ahí tenemos a Gore acumular el premio Nobel y el Príncipe de Asturias, si bien el primero lo comparte con el panel de científicos expertos que han elaborado los rigurosos informes. En el último encuentro en Bali, todos los países, incluidos las ovejas negras del ecologismo Estados Unidos, China e India, han llegado a un acuerdo de mínimos para sellar de ese modo el acuerdo universal en torno a un problema que parece ser bastante serio.

Cierto es que todos estos cambios sociales son portadores de ambigüedades notables lo que hace algo difícil realizar una valoración tajante. No se pude negar que está bien que se lleguen a esos acuerdos y que es mejor que el premio Nobel a Al Gore es algo más decente que el concedido en 1994 día a Henry Kissinger e Isaac Rabin. Tampoco podemos negar que es positivo que haya crecido esa conciencia ecológica y que en los últimos años se hayan ido tomando muchas medidas en muchos países para limitar el impacto de la producción económica en el medio ambiente.

Todo lo anterior es positivo y podemos alegrarnos de que ideas como “desarrollo sostenible” o “ahorro energético” formen parte del imaginario colectivo desde la más tierna infancia. Ahora bien, no sólo siguen vigentes las críticas que en su momento realizó Bookchin, sino que los planteamientos actuales de tan amplia difusión y aceptación no dejan de provocar sensatas dudas en quienes defendemos un enfoque algo más amplio, radical y coherente de lo que debe ser un modelo de sociedad alternativo.

Quizá lo más llamativo esté en la conversión de mucha gente e instituciones que antes no parecían ser muy cuidadosos con estos temas. Me basta con citar dos casos ejemplares. El primero, claro está, es el de Al Gore, que muestra ahora un celo que no tuvo cuando fue vicepresidente del país más poderoso y también el paladín del estilo de vida más enfrentado a un modelo diferente de relaciones sociales. Cierto es que todo el mundo tiene derecho a convertirse, pero dicha conversión resulta mucho más creíble si realmente provoca un cambio radical en la vida entera de la persona afectada por la misma. Ese no parece ser el caso en esta ocasión.

La segunda conversión profunda es la de Endesa, a la que podríamos sumar otras más. Todos debemos recordar la campaña contra la construcción de la represa Ralco en el Alto Biobío, y las barbaridades que allí cometió Endesa. Y de eso hace bien poco. No obstante, el negocio es el negocio y sus directivos se dieron cuenta hace tiempo de que pintaba verde y que en ese ámbito también había negocio. Primero fue una campaña desafortunada, rápidamente denunciada por los ecologistas, en la que garantizaba energía verde. Ahora ya se presenta directamente como empresa líder en la lucha contra el cambio climático y parece estar logrando cierta aceptación, al menos en los círculos del poder.

El bloque hegemónico se apunta, por tanto, al carro de la ecología e invierte sus beneficios en ese sector para seguir extrayendo las plusvalías necesarias. Hasta no hace mucho se solía decir que los informes contrarios al desastre ecológico estaban financiados por las petroleras. Ahora casi se puede invertir el argumento puesto que intereses económicos muy poderosos los hay en todos lo sectores.

Por eso es tan importante apoyar a quienes, al margen de las posibles discrepancias en aspectos concretos, insiste en un modelo diferente de organización social que evite que, al hilo del desarrollo sostenible, nos den más de lo mismo, aunque sea con un planeta algo más limpio, lo cual, en todo caso, siempre se agradece.

Conviene, por tanto, agudizar la perspicacia crítica y ser muy duros con quienes han visto en la ecología un negocio. Y todavía es más importante estar atentos a quienes se han dado cuenta de que la preocupación medioambiental puede convertirse en un valioso instrumento de control social, lo que garantiza las desiguales relaciones sociales con sus sólidas jerarquizaciones.

Un día sí y otro también nos lanzan apocalípticos mensajes en los que parece que la humanidad está al borde de la catástrofe. Hoy podemos leer que España se va a convertir en un desierto, mañana que a los hielos del Polo Norte les quedan diez años y pasado nos comunicarán que la deforestación y la extinción de especies, provocados por los seres humanos, ya están a punto de traspasar la frontera de lo irreversible. Los voceros del Apocalipsis redoblan de ese modo la reapropiación reaccionaria del ecologismo. Asentado cada vez con más solidez el sesgo económico del mismo, con pingües beneficios para las empresas, se redobla su función reaccionaria con esta difusión del miedo, que favorecerá la aceptación de medidas drásticas tomadas por los gobernantes y, lo que puede ser más grave, la sumisión a los mismos de ciudadanos amedrentados que se aferran a seguridades más prometidas que reales por los salvadores de turno.

Un ecologismo radical y libertario siempre deberá evitar esas nocivas presentaciones de la conciencia ecológica que terminan provocando la aparición de más de lo mismo.

La invisibilidad de las mujeres en televisión.

...por Cristina Guardamino Miguel

“Mientras no se muestren los logros y capacidades de las mujeres en los medios de comunicación social y la victimización se convierta en lo predominante, no avanzaremos nada”.

Así resumía la catedrática de Filosofía Amelia Valcárcel la pauta que debe primar en el quehacer periodístico durante el congreso Televisión y políticas de igualdad celebrado en Madrid el 16 y 17 de octubre. El debate se centró en la sensibilización de profesionales de la comunicación para que implementen políticas de igualdad en su trabajo diario y contribuyan a transmitir a través de la televisión una imagen igualitaria, plural y no estereotipada de mujeres y hombres.

Esta iniciativa, organizada por el Instituto de la Mujer y el Instituto Oficial de RTVE, reunió a periodistas, responsables de programación de las cadenas públicas y privadas, representantes de las diferentes administraciones en materia de igualdad y expertas en el tema de género que, a través de una serie de mesas de trabajo, como la titulada “¿Es necesario regular la imagen de la mujer que ofrecen los medios?”, hablaron sobre la situación laboral de las periodistas y las medidas que la Ley de Igualdad establece: que “todos los medios de comunicación respetarán la igualdad entre mujeres y hombres, evitando cualquier forma de discriminación”.

Algunos de los datos que se pusieron de manifiesto en las ponencias reflejan, en cambio, otra realidad. A pesar del gran desembarco de mujeres en las redacciones en los últimos años, ellas sólo suponen el 8% de los cargos de dirección en los medios de comunicación. El Informe sobre representación de género en los informativos de radio y televisión de 2005 recoge que “casi la mitad, el 47%, de todas las personas mencionadas en las noticias de los telediarios está formada por hombres de dos profesiones: deportistas y políticos. Las mujeres más mencionadas fueron, con un 3,8%, aquéllas de las que se desconoce su profesión”. Según este mismo estudio, una de cada dos mujeres representadas no tiene nombre en la noticia, lo que revela que en la actualidad hay más mujeres en periodismo, pero no tantas mujeres en las noticias.

En el acto se hizo público un documento que contiene diversas propuestas de actuación para cambiar las rutinas profesionales de elaboración y exposición de la información, como desterrar el lenguaje sexista, evitar los estereotipos de género y aumentar la presencia de las mujeres en todos los ámbitos. En él se incluyen también otras prácticas dirigidas a erradicar esquemas simplistas que operan en los medios, como referirse a las mujeres por su apariencia física y a los hombres por cualidades racionales, o fomentar los foros de diálogo y reflexión sobre el tema.

Algunas ponencias apuntaron a la necesidad de constituir organismos independientes que regulen las prácticas de los medios, como el Consell de l’Audiovisual catalán.

La actitud autocomplaciente de los representantes de las televisiones no fue bien acogida por un auditorio mayoritariamente formado en temas de género y crítico con las intervenciones. “Yo no soy educadora, yo soy periodista”, advirtió Montserrat Domínguez, periodista de la Cadena Ser, que tras el revuelo de la sala matizó que no abdica de “la responsabilidad social que tienen los periodistas”.

Algunos de los dardos lanzados contra los medios de comunicación fueron a parar al tema de la violencia machista y al tratamiento informativo que de ella se hace. “Es preciso que cambie el enfoque de estas noticias, en las que las mujeres aparecen representadas como víctimas y sujetos pasivos ante el maltrato, mientras que el agresor es el sujeto activo”, explica Enriqueta Chicano, ex presidenta de la Federación de Mujeres Progresistas. Casi una de cada dos mujeres mencionadas en los informativos de televisión es víctima de algún delito (41%), mientras que los hombres son representados de esta manera sólo en un 6% de las noticias. Según las expertas, este modelo, unido a la situación de impunidad social de la que goza la figura del agresor, contribuye a que las conductas discriminatorias contra las mujeres pervivan.

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Termina la cuenta atrás para Kosovo.

El límite era el 10 de diciembre. Según estableció la troika formada por EE UU, la Unión Europea y Rusia, esta fecha suponía el fin de las negociaciones entre el Gobierno serbio y los independentistas albanokosovares. Pero las conversaciones han encallado. Belgrado dice ofrecer casi todo: bandera, himno, policía, selecciones deportivas, representación en el exterior. Todo menos la soberanía. Los líderes albanokosovares, en cambio, no aceptan nada por debajo de la independencia. Kosovo vuelve así al centro de la polémica, tras ocho años como protectorado internacional desde los bombardeos de la OTAN.

Según datos de la Escuela de Cultura de Pau, cerca de la mitad de los conflictos y las negociaciones de paz del mundo tienen de fondo la discusión entre las demandas de soberanía y los límites de los gobiernos centrales. En esa línea, la historia reciente de Kosovo, un territorio de dos millones de habitantes con las dimensiones de Asturias, es un ejemplo que convendría no repetir. Un fugaz repaso del pasado reciente comenzaría en 1989, cuando el fervor nacionalista lleva a Slobodan Milosevic a suspender la autonomía de Kosovo y se inicia un brutal hostigamiento de los albaneses; pasando por los enfrentamientos entre fuerzas serbias y el Ejército de Liberación de Kosovo a mediados de los ‘90 hasta acabar en 1999, con los bombardeos continuados de la OTAN al margen de la legalidad internacional.

Desde entonces, Kosovo padece aún graves problemas. Como señala el profesor Carlos Taibo: “La democratización no ha progresado, la economía se halla estancada, las mafias se mueven a sus anchas y a duras penas ha germinado nada que merezca el nombre de sociedad civil”. En este tiempo, en una inversión de los papeles, es la minoría serbia de Kosovo la que padece constantes violaciones de derechos, mientras que el riesgo de nuevos choques armados está presente. En esa línea, el secretario general de la OTAN, Jaap De Hoop, amenazaba el 7 de diciembre con dar “una respuesta contundente” a quien ejerza la violencia en la región.


Laberinto de intereses

No obstante, Serbia (donde las autoridades poco hacen para evitar que sigan libres criminales acusados de crímenes contra la humanidad como Radovan Karadzic y Ratko Mladic) o Kosovo (en cuyas calles se homenajea a personajes como Bill Clinton, Madeleine Albright o George Bush) suponen a su vez un lugar de confluencia de intereses extranjeros poco relacionados con la defensa de los derechos humanos. Txente Rekondo, del Gabinete Vasco de Análisis Internacional, apunta que para Washington el principal interés en estos momentos está en “mantener una presencia permanente en la zona” para poder seguir metiendo el dedo en el ojo ruso, al tiempo que le da protagonismo y presencia en plena Europa”. No en vano, los Estados Unidos cuentan en Kosovo con su mayor base militar desde Vietnam. Se trata de Camp Bondsteel, descrito como una réplica de Guantánamo por el ex comisario Europeo de Derechos Humanos, Álvaro Gil Robles.

A su vez, la Rusia de Putin, que también cuenta con importantes conflictos independentistas y que tiene a Serbia como su peón en la zona, ha anunciado que se opondrá a la independencia en el consejo de Seguridad de la ONU.

Diferentes lecturas

Pero la cuestión de Kosovo divide también a los intelectuales que han analizado el fenómeno. De forma similar a lo que ocurrió a finales de los ‘90, cuando la misión de la OTAN provocó agrios debates entre quienes señalaban las atrocidades de Milosevic y quienes sólo veían en la resistencia albanesa un títere de Washington, también hoy la independencia tiene distintas lecturas entre teóricos de la izquierda.

“El argumento de que una demanda de autodeterminación por una nación dé como resultado un Gobierno reaccionario en el nuevo Estado y eso invalidaría el derecho no me parece correcto”, afirma Rekondo, quien tampoco comparte la opinión de que “recibir el apoyo del imperialismo de EE UU o de la OTAN imposibilita la defensa de las demandas independentistas”.

Otros autores, como Ignacio Ramonet, critican sin embargo el “precedente internacional explosivo” de esta separación, y lamentan las prisas estadounidenses por ver un Kosovo independiente: “Cabe preguntarse por qué razones, en Palestina, 50 años no han sido suficientes para crear un Estado independiente (con las trágicas consecuencias conocidas) y por qué, en cambio, debería resolverse la cuestión de Kosovo cuanto antes”.

Por su parte, Carlos Taibo recomienda más tiempo. “Lo hago tirando piedras sobre mi tejado, que es el de alguien que defiende sin dobleces el derecho de autodeterminación, pero al que, de nuevo, preocupan actitudes y formas”, ha escrito. “Ninguno de los objetivos del protectorado internacional ha sido colmado en un escenario marcado por la lacerante violación de los derechos de la minoría serbia (...) por el asentamiento de un capitalismo mafioso y por la liviandad de las prácticas democráticas. De resultas, el respetabilísimo e irrenunciable designio de alentar la libre expresión de los pueblos bien puede esperar”, escribe Taibo.

Mientras ese momento llega, lo cierto es que la población serbia ya ha empezado asumir que el futuro de Kosovo se ha convertido en una causa perdida. En Belgrado, hay quien toma cierta distancia irónica. “¿En qué se parece Serbia a un teléfono móvil?” es un chiste que se ha vuelto célebre estos años. La respuesta: “En que cada año sacan un modelo más pequeño”.

LAS FRONTERAS DE EUROPA, CUESTIONADAS

En el juego de intereses que rodea al futuro de Kosovo, el papel de Europa es algo más complejo que las posturas enfrentadas de Washington o Moscú. Históricamente, Bruselas ha apoyado las tesis de Washington en la zona, y decisiones como el apresurado reconocimiento de la Croacia independiente por parte de Alemania en 1991 contribuyeron a imposibilitar una solución pacífica a los conflictos territoriales de la antigua república de Yugoslavia. Con respecto a Kosovo, la UE apoya formalmente la independencia, pero se trata de una opción de la que recelan varios de sus Estados miembros (incluido el español, ante sus frentes abiertos en Cataluña y el País Vasco). Como ocurrió en 2006 tras la independencia de Montenegro, en Europa ha vuelto a mencionarse un posible efecto de contagio. De hecho, Kosovo sería el 23º nuevo Estado de Europa desde el fin de la Guerra Fría. Y desde luego no son pocas las zonas del viejo continente, desde Transnistria en Moldavia hasta el norte de Irlanda, pasando por Flandes en Bélgica, las islas Feroe en Dinamarca o Córcega en Francia, donde se cuestiona el actual establecimiento de las fronteras europeas. “Evidentemente esa posible repercusión es la que pone muy nerviosos a algunos Estados que ven en la misma un impulso a las demandas soberanistas que se cuecen en su seno por parte de naciones sin Estado”, añade Rekondo. “Además refuerza el discurso que reclama la formación de nuevos Estados dentro de la propia Europa, echando por tierra el manido discurso de la inquebrantabilidad de las fronteras actuales”.

Marcos Ana, el preso político que más tiempo pasó en las cárceles franquistas.

Es un orgullo para el equipo de Señales de Humo haber contado con el testimonio de Marcos Ana. Contar con el testimonio de una persona que estuvo durante mucho tiempo privado de libertad. Que fue perseguido por sus ideas, que fue encarcelado, torturado, condenado a muerte, y que hoy, a sus 87 años, nos da toda una lección de solidaridad, de tolerancia y de reconciliación.

La biografía de Marcos Ana, bautizado hace 87 años en Madrid como Fernando Macarro, es la de un resistente tenaz, un idealista convencido, un revolucionario sin fisuras. Nació en una familia pobre de profundas creencias católicas. Su sensibilidad ante las condiciones de vida de las clases humildes le lleva a militar en las Juventudes Socialistas Unificadas. Poco después, comienza la guerra civil, en la que combate hasta que en 1939 es encarcelado. Condenado dos veces a muerte, sufre en prisión todo tipo de penalidades. Aunque no es eso lo que más recuerda.

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Nueva agresión neonazi a un militante de la organización juvenil de ICV en Terrassa.

Los hechos se vuelven a repetir. Un militante de Joves d'Esquerra Verda fue agredidó la noche del martes por un grupo de estética nazi segun ha denunciado este viernes la formación juvenil en una nota. Es la segunda agresión que sufre este joven en lo que va de año, después que el pasado mes de febrero fuera agredido junto a otros tres compañeros de la organización.

La agresión tuvo lugar en el barrio de Can Roca, muy cerca de su casa. El joven recibió un puñetazo en la nariz y amenazas de muerte. Los agresores le recriminaron que los hubiera denunciado por los hechos de febrero, unas denuncias que tuvieron como consecuencia diversas detenciones.

En rueda de premsa Iniciativa lamentó ayer que estas agresiones se repiten con demasiada frecuencia en la comarca y se reafirman en la defensa de la libertad y la democracia ante el fomento del miedo y la violencia que practican los grupos neonazis.

Comienza el congreso del Frente Polisario con fuertes rumores de la vuelta a la lucha armada.

En el XII Congreso del Polisario que tiene lugar desde el día 14 y hasta el próximo día 18 de diciembre en la localidad liberada de Tifariti se estudiará, entre otros temas, la posibilidad de retomar la lucha armada contra Marruecos. Así lo comunicaba el Delegado del Frente Polisario en Canarias, Luchaa Mohamed, quien señalaba que la celebración de estos cónclaves es de máxima importancia y motivo de alegría para su pueblo, “porque significa estar en posición aún de organizar congresos a pesar de las dificultades”. El Congreso, celebrado cada tres años desde 1973, es la máxima instancia política, y en él participan militantes que así han sido elegidos, distintos miembros del Secretariado Nacional y del Gobierno, embajadores, políticos locales, miembros del estado Mayor de ELPS, etc. Recordemos que el actual gobierno español de Zapatero apoya a Marruecos en contra del pueblo saharaui.

En el Congreso se debatirán todo tipo de cuestiones relacionadas con la actividad del pueblo saharaui, tanto en los campos de refugiados como en las zonas ocupadas y en la diáspora, estudiándose temas como la educación, la sanidad, la información, la política o la cultura. Aunque sin duda, la decisión de mayor relevancia que se tomará este año es la relativa a la vuelta a la lucha armada.

Luchaa Mohamed expresa el hartazgo de los saharauis hacia la ONU y la comunidad internacional. “Se habla mucho de reanudar la lucha armada”, dice Luchaa, “otros proponen soluciones intermedias entre ésta y la negociación, pero será el Congreso el que decida”. Explica que tras discutir incontables veces y en distintos escenarios sobre las zonas ocupadas, sobre el calvario que vive la población, las continuas violaciones de los derechos humanos, la falta de colaboración de Marrruecos,... surgen voces que piden de nuevo la guerra.

El Delegado del Frente Polisario comenta que han pasado ya 16 años desde que abandonaron la lucha armada, en septiembre del año 1991, “y todo lo que conseguimos se consiguió en los años de guerra, desafortunadamente”, lamenta Luchaa. El pacifismo se interpreta ya “como algo que no funciona”, dice, “como un signo de debilidad del pueblo saharaui y de que el Frente Polisario ya no es capaz de resistir la vía las armas”. En cuanto a su opinión personal sobre el tema, reflexiona: “Si escucho lo que me dicta el corazón, finalizaría la situación de cese del fuego y declararía que se vuelva a la etapa anterior a septiembre del 91, con todas las consecuencias”.

Explica que el pueblo saharaui se siente profundamente defraudado por las Naciones Unidas, por el Consejo de Seguridad y por el Secretario General, por lo que sinceramente piensan en volver al terreno de batalla. A pesar de esto, “sabemos que hay que tener en cuenta otros factores: alianzas, amigos del pueblo saharaui que tienen otro punto de vista que tendremos en cuenta”. “Nos estamos preparando para la guerra, pero queremos la paz”, dice el Delegado del Frente Polisario.

Sobre la próxima reunión prevista con Marruecos, Luchaa anuncia que efectivamente se celebrará, “aunque es una pérdida de tiempo, iremos a Nueva York a sentarnos a hablar con Marruecos”, comenta.

Lamenta sinceramente la actitud del gobierno español, del que dice “nos duele mucho ir en contra de un gobierno socialista, en el que desde que llegara al poder por primera vez pensábamos que resolvería el problema en un año”. No entiende por qué el gobierno de España persiste en una posición que dice “va en contra del propio pueblo marroquí”. Considera que de esta manera lo único que se logra es fortalecer “un régimen arcaico, medieval, que viola los derechos humanos y que oprime a su pueblo y no le permite gozar de la democracia y de un armonioso desarrollo económico que necesita sinceramente”, explica Luchaa.

Luchaa Mohamed no entiende que, de cara a la comunidad internacional, 32 años de represión, de vivir un calvario, no basten para demostrar que lo que los saharauis quieren es ser libres. “Estamos dispuestos a demostrarlo por la vía pacífica, democrática, depositando un voto ante todo el mundo en una urna, para que vean que lo que queremos es un estado libre sobre el territorio del Sáhara Occidental”.

www.insurgente.org

Ni el centro, ni la periferia.

Texto en siete partes presentado por el Subcomandante Insurgente Marcos en el coloquio internacional inmemoriam Andrés Aubry: "Planeta tierra, movimientos antisistémicos". Con este texto el zapatismo se despide de un periodo de producción teórica para afrontar la peor escalada de represión gubernamental y paramilitar desde 1998, haciendo notar que la solidaridad nacional e internacional ha sido insignificante.

chiapas.indymedia.org


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lunes, 17 de diciembre de 2007

Un nuevo despotismo recorre Europa.

Vuelve el despotismo. Junto al proceso de refeudalización impuesto por la globalización neocapitalista, regresan formas políticas predemocráticas, aunque el guión legitimador exige que tales normas despóticas se vendan con el celofán de la retórica democrática. Es la nueva versión del viejo argumento de la razón de Estado que esgrimieron las clases dominantes desde Hirosima al Holocausto para justificar sus genocidios en el pasado siglo. En este nuevo milenio, el desencadenante fue el atroz 11-S y la consiguiente Patriot Act que permitió al gobierno Bush ataques preventivos con toda su letal maquinaria militar al margen de la legalidad internacional. Ello, tras fabricarse el enemigo adecuado para consumo de la autista opinión pública con las mentiras programadas de las armas de destrucción masiva.

Y cuando aún no se cerrado esa herida, y seguramente por eso mismo, la Europa desunida en su rechazo a la barbarie diseñada por el Pentágono contra el pueblo de Irak da muestras de alinearse en esa dimensión canalla a la hora de forzar su futuro como unidad política supranacional. La firma de un Tratado por los gobiernos de los estados miembros de la Unión Europea, que sustituye al participativo referéndum sobre la Constitución criticado en su día por la ciudadanía de Francia y Holanda, da fe de la involución democrática y el despotismo político con que se inaugura la nueva era.

Y no sólo en el fondo sino también en las formas y los símbolos. Los líderes de la UE han elegido de nuevo Portugal como anfitrión para la firma del nuevo Tratado que hace pira de la Constitución Europea, lo mismo que cuando EEUU y sus aliados continentales hicieron visible su conformidad con la guerra contra Irak. Entonces fue el trío de las Azores, ahora los 27 de Lisboa. Y en ambas secuencias se han producido “bajas” significativas. Ni está Aznar, uno de los integrantes junto con Bush y Blair de la foto de la iniquidad, ni Chirac, presidente de la Convención que redacto la frustrada CE. Deslocalizados de la política-podium los dos, el español ha sido “privatizado” por el magnate Rupert Murdoch y el francés está procesado por un posible delito de financiación política ilegal.

Dos trayectorias poco ejemplares que casan perfectamente con la deriva a que la primitiva Carta Magna europea ha sido sometida por sus dirigentes al dictado del superman galo Nicolás Sarkozy, el hombre providencial para los intereses norteamericanos en el viejo continente. Sometidos a su impronta de política-relámpago, los europeos hemos sido apartados de un guantazo de la construcción de la casa común a favor de un Tratado fruto del consenso entre notables en el más puro estilo del despotismo ilustrado del ancien régimen. Somos gigantes que avanzamos a saltos en lo material y pigmeos que gateamos como los cangrejos en lo democrático. O sea, vamos de victoria en victoria hasta la derrota total.

Debe ser esto lo que algunos, agotada ya la veta del “patriotismo constitucional”, llaman “democracia militante”, pervirtiendo el sentido pleno que daba al término su creador el jurista alemán Karl Loewenstein como una introspección democrática que impidiera el “gen autoritario”, una cultura en los valores que la son propios. Algo, que examinado en puridad, es exactamente lo contrario de lo que acaban de perpetrar los 27 en Lisboa. Porque el Tratado firmado en la capital lusa por los representantes de los países incursos en la de-construcción europea significa despojar al sujeto de la política, el ciudadano, de toda capacidad operativa real convirtiéndole en súbdito, objeto pasivo de la política, que es el camino con que históricamente se han empedrado todas las “razones de Estado” que en la política han sido.

Pero no se trata de algo nuevo, hace tiempo que los gobiernos autodenominados democráticos utilizan en su práctica diaria sistemas autoritarios, cuando no totalitarios, suprimiendo la participación ciudadana y el pluralismo por el asfixiante y embrutecedor consenso sin distinción de ideologías. En el caso español, la piedra de toque de esta flagrante involución es la Ley de Partidos Políticos que, aceptado por socialistas y conservadores en base a una lectura sui géneris de los conceptos de “patriotismo constitucional” y de “democracia militante”, ha conseguido arrojar del marco legal a formaciones políticas, cerrar medios de comunicación y dejar sin referente político a miles de ciudadanos, negando lo que por otro lado es una incontestable y vigorosa realidad social. Se ha utilizado inquisitorialmente un código penal de autor, la analogía y la interpretación expansiva para liquidar al adversario, en línea con la más pura doctrina del filonazi Carl Schmitt. Ello en un país cuya constitución no limita ideológicamente la participación política y con un Tribunal Constitucional que acaba de anular una sentencia del Supremo condenando el negacionismo del Holocausto.

Queda por ver si las viejas instituciones de control democrático, creadas para impedir el despotismo y los crímenes de Estado, surten su efecto o el impulso depredador de la realpolitik que el Tratado de Lisboa presume termina imponiéndose, como la Patriot Act estadounidense frente a las resoluciones de la ONU en el caso de Irak. La aceptación a trámite del recurso contra la ilegalización de Batasuna por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo supone un valioso testimonio de resistencia. Otros, como el nombramiento de Felipe González para presidir el comité de sabios que ha de repensar Europa mueven al escepticismo.

Como Rodrigo Rato en el FMI o Javier Solana en la OTAN, lo de González es un despropósito perfectamente organizado. El personaje que ha elegido por la Europa de Sarkozy es el mismo hombre que conoció los crímenes de Estado del Gal, respalda en actos públicos a subalternos reos del robo de Fondos Reservados, tiene un ministro del Interior condenado por el secuestro de un ciudadano francés (Segundo Marey), colaboró con un socio del responsable de Gescartera (Massoud Zandy) y ha sido hasta hace dos días el edecan, lobby y relaciones públicas de uno de los hombres más ricos del mundo a base de voraces privatizaciones (el mexicano Carlos Slim).

www.radioklara.org

El GAV assalta el Casal Jaume I de Sueca i agredeix els assistents a una conferència.

Dissabte a la nit mentre es duia a terme la presentació del llibre Èric i l’ordre del Fènix al Casal Jaume I de Sueca, una trentena d’energúmens de l’extrema dreta pertanyent al GAV (grup d’acció valencianista) va irrompre violentament dins el local per boicotejar l’acte. Amb crits de "puta Catalunya", "Èric Bertran a la foguera" i altres insults, agrediren diversos assistents amb cascos de moto, puntades de peu i cops de puny. Tres suecans hagueren d’assistir al centre de salut per veure l’abast de les lesions. A més a més, la trentena d’agressors llançaren un líquid fètid per dins del Casal i intentaren sense sort trencar els vidres de la porta d’entrada. La policia local de Sueca va poder detindre solament un dels implicats, uns deu minuts més tard de què ocorreguera l’incident. Els agressors han estat fotografiats i gravats en vídeo, pel que la seua identificació serà qüestió de temps.

Tres suecans hagueren d’assistir al centre de salut per veure l’abast de les lesions. A més a més, la trentena de terroristes llançaren un líquid fètid per dins del Casal i intentaren sense sort trencar els vidres de la porta d’entrada. La policia local de Sueca va poder detindre solament un dels implicats, uns deu minuts més tard de què ocorreguera l’incident. Els agressors han estat fotografiats i gravats en vídeo, pel que la seua identificació serà qüestió de temps.

Una àmplia comitiva del Bloc, encapçalada per l’alcalde Joan Baldoví, així com el regidor de policia Augusto Carbajo, va assistir al lloc dels fets per solidaritzar-se amb els membres del Casal Jaume I pel desagradable succés, tot deixant de banda les diferències que havien mantingut els darrers mesos a causa dels actes del 9 d’octubre.

Des de la web radical Valencia Freedom ja s’assenyalava el Casal de Sueca com un possible objectiu de les accions habituals dels grupuscles blavers. Ahor es materialitzava l’amenaça amb el boicot a la conferència, les agressions als assistents, robatoris d’alguns objectes i diverses destrosses. Cal recordar que tres membres del GAV ja van ser condemnats per assaltar el Casal Jaume I de Russafa.

Així i tot la presentació del llibre va poder dur-se a terme sense més incidents malgrat que la tensió pels fets esdevinguts es respirà al llarg de tota la nit.

Per últim el Casal Jaume I presentà les denúncies corresponents a la Guàrdia Civil, que, malauradament, arribà una hora més tard.

www.antifeixistes.org

El sector biotecnológico niega la contaminación.

Los días 20 y 21 de noviembre el Institute for Prospective Technological Studies (IPTS), dela Comisión Europea, organizó la tercera conferencia científica sobre cultivos transgénicos en el Estado. Los casos de contaminación derivada de los cultivos transgénicos,denunciados en unas jornadas paralelas,fueron obviados por ponentes del sector.

De las más de cien comunicaciones presentadas en Sevilla, sede de la IPTS, tan sólo tres, a cargo de la organización civil con vocación científica SEAE y la Federación Internacional sobre Movimientos de Agricultura Orgánica (INFOAM, según sus siglas en inglés) se hacían eco de los casos de contaminación en el Estado español y en otros países. Representantes de la empresa semillera Monsanto declararon en una ponencia oficial que no se dan casos de contaminación en territorio español, ya que no se conoce ninguna causa judicial abierta al respecto y que, por lo tanto, “la coexistencia es posible”. El Instituto de Cuestiones Agrarias y Medioambientales y la Fundación ANTAMA, ligados al sector biotecnológico estatal, realizaron actos paralelos apoyando esta versión, que contradice los numerosos casos de contaminación genética de cultivos de maíz ecológico denunciados en Cataluña, Aragón y recientemente en Castilla-La Mancha. En este sentido, no asistió a la conferencia ningún representante del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) y, por lo tanto, no pudieron informar de los numerosos casos denunciados al Ministerio o a las comunidades autónomas. Emilio Rodríguez-Cerezo, del IPTS y presidente de la Conferencia, no quiso realizar declaraciones a este medio al ser preguntado sobre las conclusiones de la conferencia respecto a los casos de contaminación reportados. En las mismas fechas y también en Sevilla se organizaron, en relación a la Conferencia Internacional sobre coexistencia de la Comisión Europea, unas jornadas alternativas para remarcar la imposible coexistencia de cultivos transgénicos con otros convencionales o ecológicos. En las jornadas participaron miembros de 27 organizaciones de diverso ámbito, como la Red de Semillas Resembrando e Intercambiando, Veterinarios Sin Fronteras, COAG o Ecologistas en Acción. Se realizó una acción de denuncia frente a la sede de la conferencia oficial, se hicieron actividades para niños y mayores en algunos de los numerosos huertos urbanos de Sevilla, así como charlas sobre alternativas a los transgénicos o la creciente campaña de declaración de Zonas Libres de Transgénicos. Destacó la ponencia a cargo de la británica Soil Association (INFOAM), que reportó numerosos casos de contaminación en todo el mundo y señaló los perjuicios económicos que está provocando, como el abandono de la producción ecológica de algunos cultivos en varios países. En este sentido, se remarcó la necesidad de realizar denuncias públicas y judiciales ante la contaminación genética detectada, tal y como han recomendado representantes del MAPA a agricultores afectados. Esto puede servir, además, para informar a agricultores de otros países en los que la experiencia española es presentada como garantía de la “posible coexistencia” entre cultivos ecológicos y trangénicos, así como para construir un frente que exija responsabilidades a empresas biotecnológicas y gobiernos, y que prohíba el cultivo de transgénicos.

Los genocidas hablan de paz en Annapolis.

...por Agustín Velloso

A finales de noviembre se desarrolló en EE UU la enésima cumbre de ‘paz' entre israelíes y palestinos, una conferencia que se desarrolló sin calendario, sin tratar los temas principales del conflicto y sin expectativas.

La capacidad de los reunidos en Annapolis para lograr una solución justa al conflicto palestino es nula, mejor dicho, negativa. Por eso sus protagonistas y los que les jalean en los medios prefieren hablar de paz en vez de hacer justicia. En realidad les basta con una apariencia de paz para mantener el control total sobre la tierra palestina y el político sobre los países árabes, su verdadero objetivo.

La reunión de Annapolis es una farsa monumental. Sus protagonistas, Bush y Olmert, son genocidas aún no juzgados, mientras que Abbas es su cipayo. Aquéllos han hecho su carrera mintiendo, violando la ley internacional y sobre todo matando a cientos de miles de personas en el mundo árabe y musulmán. Aun así, el resto de líderes políticos y la mayoría de periodistas actúa para convencer a la opinión pública de que son los artífices de la paz, mientras que las víctimas, los propios palestinos, su Gobierno de Hamás y los que se solidarizan con ellos son sus enemigos, extremistas y terroristas.

Mientras se reúnen ante la ONU y ante centenares de líderes y periodistas, sus Ejércitos se empeñan a fondo en matar -también en nombre de la paz- en Iraq, Afganistán, Líbano y los Territorios Ocupados. Impávido, Abbas sonríe constantemente a los fotógrafos (no se le conoce otra cualidad particular).

Matar y robar es lo mismo que sus antecesores han hecho desde 1948, año en que los sionistas se apropiaron de una tierra que no les pertenecía por la fuerza de las armas. El último ejemplo lo vimos el año pasado cuando Israel arrasó Líbano y dejó millones de bombas listas para explotar al retirarse. Estados Unidos sigue inmerso en dos guerras interminables y amenaza con la tercera. ¿Quién, que no sea cómplice del asesinato y el robo, puede creer que esta gente va a traer la justicia a Palestina y por extensión a Oriente Medio?

No se explica uno a cuento de qué viene tanta propaganda disfrazada de información y tantos artículos de opinión supuestamente de personas serias y estudiosas, sin que nadie explique las razones de que a este paso se acabarán las ciudades y lugares en los que celebrar estas farsas: Madrid, Oslo, Washington, Cairo, Taba, Camp David, Way River, Sharm el Sheik, etc., antes de que se haga justicia.

Resulta que la clave está en reunirse para conversaciones, en lanzar procesos de paz, pero nunca en hacer justicia, porque, como se ha visto por enésima vez, lo más que consiguen es una declaración de intenciones, a lo sumo unos compromisos, a sabiendas de que no se van a cumplir. Mientras, Israel y sus compinches siguen con sus objetivos verdaderos: cada vez más tierra en sus manos con menos palestinos. Basta con mirar un mapa de Palestina anterior a 1948, cuando Israel no existía, y otro de hoy, 60 años después, cuando Palestina es casi inexistente, para darse cuenta de que las negociaciones de paz son un buen negocio para los poderosos y una garantía de robo y muerte para los débiles.

¿Por qué periodistas y comentaristas divagan sobre si Bush esta vez parece dispuesto a implicarse en el conflicto palestino, por qué pierden el tiempo en saber si Abbas tiene mejores relaciones con los israelíes que Arafat? Sólo cabe pensar que son lelos o cómplices de la farsa o las dos cosas al tiempo. No perderían el tiempo con esas disquisiciones si la víctima fuera alguien de su familia o ellos mismos, sería muy diferente si a esas cumbres fueran a hablar los refugiados sin derecho a volver a sus casas, o los presos detenidos durante años sin juicio, o los deudos de familiares asesinados por misiles sionistas. Pero no es así: a esas cumbres los mismos que roban y matan acuden a consolidar su rapiña y a eso le llaman paz, mientras que a los que se resisten les llaman terroristas y a los que les apoyan enemigos de la paz.

Por eso ni Annapolis ni la Atlántida traerán jamás la paz, porque ésta es el fruto de la justicia, sin la que no puede haber paz. La pregunta, como tras cada cumbre: ¿cómo contribuimos a que se haga justicia en Palestina?

Optimismo mediático

“Los palestinos tendrán un Estado en 2008”, titulaba El País el 28 de noviembre. “Se trata quizá del más importante paso dado hacia la paz en Oriente Próximo en toda la historia”, seguía el artículo. Este optimismo desmedido, no basado en datos reales, tiene mucho de déjà vu. En 1993, con motivo de la cumbre de Oslo, ABC titulaba: “Israelíes y palestinos tocan la paz”, y El Mundo: “Histórico pacto que abre las puertas a la pacificación de Oriente Medio”. Mientras, la ocupación continúa.

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¿Cuánto vale un niño?

...por Eduardo Montes de Oca
"(...) Pero el reclutamiento de niños (por cierto, en la última década más de dos millones han muerto como resultado de conflictos bélicos) no constituye una mácula única. El trabajo forzado forma parte de la larga lista de abusos contra la niñez. Trabajo forzado, sí. ¿De qué otra manera calificar la labor de obreros que no levantan una cuarta del piso? Y que se afanan, cubiertos de hollín, en industrias, talleres infernales, tanto resulta el ruido, el calor, el polvo y el martirio de enormes pesos para sus recién estrenados músculos. ¿De qué otra guisa denominar el afán de las minúsculas obreras del sexo?(...)".

Cuenta que volvía de la iglesia, un domingo por la mañana, cuando la secuestraron. Que la llevaron al frente, donde tenía que cocinar y transportar municiones al monte. Y que la trataban muy mal. “Si no iba con ellos me mataban”. Es decir, la mataban -pobre E.B.- si se resistía a entregar sus enjutos “encantos” adolescentes, en ritual siempre iniciático, como si la violación no acabara nunca, a la lascivia de decenas de bárbaros enzarzados en las guerras civiles que estallan, y hacen como si se apagaran, para volver a estallar, en buena porción de la geografía africana.

También en Asia, en América. Casi por doquier. Suman miríadas los pequeños soldados en disímiles puntos de un planeta signado por el abandono. Nada nuevo, por supuesto. Ya en 1999 “más de 13 mil niños llegaron solos y pidieron asilo en el territorio de la Unión Europea. Los más huían de sus países de origen; de conflagraciones, persecuciones, conculcación de los derechos humanos, alistamiento obligatorio en el ejército (en la actualidad, unos 20 millones viven como refugiados en el extranjero, por estas y otras causas), o de las redes de la prostitución”.

¿Lo más terrible? Quizás el hecho de que se trata de infundir en los menores la mala conciencia adulta. Esa que los movería motu proprio a cometer abusos contra soldados y civiles enemigos. Solo que “en el ejército todo se hace por miedo; yo no quería hacer las cosas que hice”, dice Jean Noel R., quien en 1998, con 15 años, ingresó en las fuerzas armadas de uno de esos estados africanos que andan a la greña con sus vecinos o consigo mismos.

Pero el reclutamiento de niños (por cierto, en la última década más de dos millones han muerto como resultado de conflictos bélicos) no constituye una mácula única. El trabajo forzado forma parte de la larga lista de abusos contra la niñez. Trabajo forzado, sí. ¿De qué otra manera calificar la labor de obreros que no levantan una cuarta del piso? Y que se afanan, cubiertos de hollín, en industrias, talleres infernales, tanto resulta el ruido, el calor, el polvo y el martirio de enormes pesos para sus recién estrenados músculos. ¿De qué otra guisa denominar el afán de las minúsculas obreras del sexo?

Aunque a principios del milenio la cifra citada en documentos oficiales ascendía a 200 millones, la cantidad de menores de 15 años obligados a doblar el espinazo de sol a sol en una mina, en el campo o en el clima insalubre de una fábrica por un salario de miseria, y a veces por la simple supervivencia, representa una de las grandes incógnitas de hoy. Informes conservadores aluden a 246 millones.

Entidades pro derechos humanos señalan que en las granjas de Estados Unidos, inclusive, una nutrida multitud cuyos integrantes no rebasan los 13 años de edad “trabaja hasta ¡18 horas! durante la cosecha”. Y si eso ocurre en la hiperbórea, suficiente Unión, qué aguardará entonces al Sur profundo. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), los menores de 15 años constituyen más del diez por ciento de la población activa en Asia y el 15 por ciento en África.

En el Sudeste Asiático una homérica prueba se levanta ante la capacidad y la voluntad vindicatorias de la especie: la servidumbre por deuda, que, explicada de modo suave, eufemístico, significa el “préstamo de dinero hecho por un empresario a su empleado con la condición de que le reembolse el crédito trabajando gratis para él”. Los débitos nunca finiquitan, por supuesto, y “son los hijos de los morosos los que, nada más nacer, heredan la obligación de trabajar hasta cumplir el compromiso”. Toda la vida.

Claro, muchos andarían exultantes si solo se diera en herencia sombría la deuda. Según UNICEF, en el orbe casi 11 millones de niños y niñas, 30 mil por día, mueren anualmente antes de cumplir los cinco años, la mayoría por causas prevenibles; unos 150 millones con menos de cinco años están desnutridos; alrededor de 121 millones en edad escolar no asisten a clases; en los países en desarrollo, más de 30 por ciento de la niñez, 600 millones, disponen de menos de un dólar diario para vivir...

¿Por qué esta situación? Elemental. La pobreza generada por el capitalismo neoliberal, el imperialismo, como causa y efecto a un tiempo. El clásico “círculo vicioso” A más abuso infantil, más trabajo forzado, más pobreza. A más pobreza, lo consabido: la serpiente se muerde la cola.

Y mordiéndosela, seguirá poblando la pesadilla de niñas violadas como E.B. y de niños aherrojados por la culpa de haber matado como Jean Noel. Sin duda alguna, anda mal, muy mal, un mundo que abandona a la buena de Dios a sus sucesores. Cuando no los vende, los convierte en esclavos o los acribilla... Lo que nos hace pensar que para algunos, en un mundo tan globalizado como “ancho y ajeno”, un niño vale lo que pesa. Casi nada.

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