lunes, 3 de marzo de 2008

La coronación de la victoria.

... por Carlo Frabetti

Eso es lo que ha hecho Fidel Castro con su renuncia al poder institucional: ha vencido a su propio mito, uno de los mayores obstáculos (todos los mitos lo son) para la consolidación definitiva de la revolución cubana

Segismundo, al final de «La vida es sueño», le dice a su mentor -su conciencia- «Corona tu victoria venciéndote a ti mismo». Y eso es lo que ha hecho Fidel Castro con su renuncia al poder institucional: ha vencido a su propio mito, uno de los mayores obstáculos (todos los mitos lo son) para la consolidación definitiva de la revolución cubana.

Quienes esperaban que la desaparición del comandante desencadenara una crisis política insuperable y propiciara una «transición hacia la democracia» tutelada por el Primer Mundo (tomando a menudo como referente la transición-traición de esa «España democrática» que no es ni una cosa ni otra), están desconcertados e inquietos. Y con razón. Esta victoria final -inaugural- de Fidel y de Cuba demuestra, con una contundencia que ni los más recalcitrantes podrán ignorar, dónde está la verdadera democracia y hasta qué punto es incompatible con el capitalismo.

Hace un par de años, en un artículo titulado «Yo soy Fidel» («Rebelión», 4-3-06), escribí: «Si Fidel fuera necesario, sería inútil. Suena a paradoja o a juego de palabras, pero es literalmente cierto. Si el triunfo de una revolución dependiera de personas extraordinarias, excepcionales, `únicas', sería un acontecimiento fortuito y de muy dudosa continuidad. Si en Cuba ha triunfado la revolución (porque ya ha triunfado, y además varias veces) es precisamente por todo lo contrario: porque miles de cubanos y cubanas podrían haber hecho lo mismo que Fidel, porque todo un pueblo apostó por el socialismo y asumió el compromiso de llevarlo adelante en las condiciones más adversas.

«Einstein no es el padre de la física moderna, sino su hijo; su hijo aventajado, su primogénito, con cuya llegada la familia científica que lo engendró `renació' a su vez, se transformó cualitativamente, dialécticamente. Einstein se tragó vivo a Newton, la mecánica cuántica se tragó vivo a Einstein y siguió adelante sin él (sin él como individuo, pero con sus aportaciones plenamente incorporadas al proceso). Y lo mismo se puede decir de Fidel: Cuba lo engendró, Cuba se transformó con él (y con muchos y muchas como él), Cuba se lo tragó vivo. Puede seguir y seguirá adelante sin él. Sin él como individuo; con él, siempre, como parte viva del proceso revolucionario. ¿Es conveniente que Fidel se mantenga en su puesto a los ochenta años? No lo sé; pero, en cualquier caso, esa no es la cuestión. La cuestión es que no es necesario.

«Alguien estará pensando: `Puede que su dedicación cotidiana a las tareas de gobierno no sea imprescindible, pero Fidel es mucho más que su actividad política concreta: es un símbolo viviente, el rostro de la revolución'. Sí, ¿y qué? Los símbolos y los iconos pueden ser muy útiles en un momento dado, pero no son necesarios. Sobre todo en una sociedad que empieza a superar (y tiene que seguir superando) el pensamiento mágico y la alineación religiosa, que ha sustituido los mitos por la razón y la metafísica por la dialéctica. No en vano los comunistas siempre han criticado el culto a la personalidad como manifestación del individualismo burgués y como forma solapada de religiosidad. No en vano dijo Marx, consciente de que la revolución es un proceso que trasciende las doctrinas y las nomenclaturas, `Yo no soy marxista'. No sé si lo ha dicho alguna vez expresamente, pero estoy seguro de que Fidel no es castrista». Pues bien, ya lo ha dicho, y de la forma más elocuente.

Auctoritas y potestas. Los antiguos romanos, que lo sabían todo sobre el poder, distinguían entre auctoritas y potestas. La primera era lo que hoy llamaríamos «autoridad moral», la autoridad del médico sobre los pacientes, que siguen las prescripciones facultativas porque (y sólo si) están convencidos de que es lo mejor que pueden hacer; la segunda era el poder fáctico, respaldado por la ley y las instituciones, y en última instancia por la fuerza.

La renuncia de Fidel Castro a la potestas es sobre todo simbólica, pues hace tiempo que su poder se basaba plenamente en la auctoritas, esa autoridad moral que lo acompañó desde el principio y que no ha hecho más que crecer con el tiempo. Y seguirá basándose en ella, pues mientras viva Fidel continuará siendo el gran maestro, el viejo sabio de la gran nación revolucionaria; la única nación, dentro y fuera de Cuba, en la que no hay más autoridad que la de la sabiduría y el ejemplo.

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¿Quién está detrás de la ultraderecha que se presenta el 9-M?

En las últimas elecciones generales de 2004 lograron poco más de 50.000 votos en toda España. El próximo 9-M volverán a ser testimoniales sus resultados. Incluso hay quien augura que el voto útil en la derecha a favor de Rajoy les puede dejar todavía más tocados. Desunidos y atomizados, encuadrados en más de media docena de partidos, la ultraderecha del siglo XXI es una amalgama de siglas que se reinventan continuamente. En esta cita electoral hay falangistas, nacional-revolucionarios, ultracatólicos, antisistemas, populistas patriotas… pero sobre todo muchos familiares y más de un friki.

En las papeletas de color blanco, las del Congreso de los Diputados, vamos a encontrarnos partidos que parecen una familia, hombres de negocios dedicados a la seguridad privada o al mundo de los prostíbulos, skinheads con varias detenciones a sus espaldas, familiares de oficiales nazis ya fallecidos… y como no, los irredentos nostálgicos de la dictadura franquista y de su simbología.

Soitu.es ha comprobado, lista por lista, quiénes son los ultras del 9-M. Empecemos por un grupo que, sin tener posibilidades, ya se ha dejado notar. Nación y Revolución -el partido que se presenta sólo al Senado y que montó ayer la manifestación en la madrileña plaza de Tirso de Molina, detonante de los posteriores disturbios a manos de los activistas antifascistas de extrema izquierda- está vinculada a uno de los grupúsculos neonazis más seguidos por la Policía, Combat España. Fuentes policiales nos cuentan que el líder de Combat España, Alberto Ayala de Cantalicio, se presenta en las listas al Senado por Madrid de Nación y Revolución. «Entre sus filas hay muchos cabezas rapadas», dijeron los expertos policiales en extrema derecha.

Alberto Ayala ha sido detenido en media docena de ocasiones entre 1995 y 2003 por atentado, lesiones, daños y delitos contra las personas y los derechos fundamentales, según el Ministerio del Interior. En 2002 estuvo implicado en agresiones a ciudadanos rumanos y se le consideraba el líder de las neonazis Juventudes Canillejas. Tanto Nación y Revolución como Combat España tienen vínculos con los más violentos de Ultras Sur, la hinchada radical del Real Madrid.

Tirso de Molina, escenario de más enfrentamientos

Se da la circunstancia de que en 1989, el grupúsculo violento neonazi Bases Autónomas –formación que hoy quieren imitar Nación y Revolución y Combat España- también eligió la plaza de Tirso de Molina para montar una auténtica batalla campal coincidiendo con el 20-N. Aquel año, cabezas rapadas e hinchas violentos de Real Madrid y Español de Barcelona agredieron con bates de béisbol y cadenas a los izquierdistas que repartían propaganda y vendían parafernalia en la emblemática plaza del barrio de Lavapiés.

Al otro lado del espectro ultra está Alternativa Española (AES), que lleva tiempo trabajando para convertirse en el partido aglutinador de las fuerzas nacionales. AES está controlado por Rafael López-Diéguez, yerno del histórico ultra Blas Piñar, el que fundara Fuerza Nueva. Padre de seis hijos, es un empresario con formación y éxito, y quiere erigirse en el adalid de las raíces cristianas, en la opción ultracatólica de este país. De hecho, gran parte de los dirigentes y cuadros del otro partido antiabortista radical, Familia y Vida, se han pasado al partido de López Diéguez. En los últimos tiempos se han posicionado con fuerza en Radio Intercontinental, un reducto de la extrema derecha en las ondas. El programa político diario La quinta columna, dirigido por el periodista Eduardo García Serrano, tiene entre sus tertulianos a López Diéguez, al líder de AES en Madrid, Alberto Pascual, y a otros dirigentes del partido ultracatólico.

Al menos cinco familiares del yerno de Piñar aparecen en las listas al Congreso, pero lo que más sorprende es la presencia de Francisco Javier Echanove Pasquín, profesor de Religión en un instituto público de Madrid que se hizo famoso por repartir entre sus alumnos de 13 años pasquines con ideas como estas: la homosexualidad es una patología, la esperanza de vida de los gays se reduce en 20 años, la mayoría son pederastas o contraen cáncer anal con más frecuencia que los heterosexuales. Lógicamente, tuvo que renunciar a su puesto de trabajo. En la candidatura de AES ha metido también a varios familiares. Por si la lista no era atractiva, también se presenta por Madrid Celia de la Rosa Degrelle de Felipe, una de las nietas del oficial nazi León Degrelle, militar belga que se refugió en Málaga tras la Segunda Guerra Mundial y que murió a mediados de los 90 en Torremolinos.

En 2004, Democracia Nacional logró rebasar las 15.000 papeletas y aspiran a que su mensaje xenófobo cale entre las clases trabajadoras, por eso trabajan sobre todo la periferia obrera de grandes ciudades como Madrid. DN está dirigido por Manuel Canduela, quien hace dos décadas era un joven falangista, luego un rapado que lideraba un grupo de rock neofascista, un activista en Valencia y ahora un dirigente de un partido legal.

En la misma línea estaría España 2000. Con presencia sobre todo en la Comunidad Valenciana, dos empresarios de la seguridad privada, José Luis Roberto y Juan Antonio Ocio, controlan el partido. Roberto, al mismo tiempo, forma parte de Anela, la asociación que engloba a un gran número de prostíbulos. Lo más curioso es la guerra encubierta entre grupos por este personaje. En Internet se ha vivido el pique entre Democracia Nacional y España 2000. Los jefes de DN denunciaban el doble mensaje de José Luis Roberto, quien por un lado facilita la llegada de mujeres extranjeras para los prostíbulos y a la vez lanza soflamas contra los inmigrantes, explicaron fuentes de este partido.

España 2000 y su patriotismo social tienen ya dos concejales en sendos pueblos de la comunidad valenciana y ahora quieren dar su salto a Madrid. En su programa quieren la expulsión de los inmigrantes que sean detenidos, exámenes médicos rigurosos a su entrada en España, juicios rápidos sólo para extranjeros y cárceles especiales. Entre sus candidatos destaca el número 1 por Barcelona, Ernesto Milá, jefe del neonazi Partido Español Nacional-Socialista en los años 70, vinculado a los servicios de información predemocráticos y uno de los más activos militantes ultras en la red. En Madrid han colocado a Rafael Ripoll, un antiguo dirigente ultra que ha estado camuflado en Madrid Habitable, una supuesta agrupación cívica que decía estar formada por vecinos pero que en realidad estaba controlada por antiguos falangistas y otros miembros de extrema derecha.

Los restos dejados por Ricardo Sáenz de Ynestrillas –hijo del militar golpista asesinado por ETA– y su Alianza para la Unidad Nacional han recalado en Alianza Nacional, grupúsculo controlado por el ultra encarcelado Pedro Pablo Peña y que hace bien poco trajo de gira por España a David Durke, norteamericano y antiguo cabecilla del Ku Klux Klan.

En la última década sólo un partido, Plataforma per Catalunya (PxC), ha logrado éxitos. Liderada por Josep Anglada, una especie de Haider austriaco a la catalana, con raíces en la extrema derecha de la transición, PxC logró 16 concejales en varios municipios en los comicios locales de 2007. Su mensaje y su diana, los inmigrantes. No podían faltar las Falanges. Se presentan tres, pero sigue siendo la Falange Española de las JONS la que más nostálgicos atrae. Con más de 12.000 votos en 2004, la dirige desde hace ya mucho tiempo el histórico falangista Diego Márquez Horrillo.

Si algo les ha costado a los partidos ultras es la conformación de las listas. Primero, porque han intentado presentarse en casi todas las circunscripciones y eso les ha obligado a meter a hijas, hermanos, primos y esposas; y segundo, y aún peor, porque la ley de paridad les obligaba a poner a por lo menos dos mujeres por cada cinco candidatos.

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¿Por qué no responden Otegi o Permach? ¿Eh? ¿Por qué?

Tan interiorizada tienen la «normalidad» de esta situación de excepción, que determinados dirigentes políticos del país, hablan como si la realidad no fuese con ellos.

El ataque con una bomba de la madrugada del viernes contra la sede del PSE de Derio provocó una nueva cascada de preguntas hacia los dirigentes de la izquierda abertzale. De hecho, a lo largo de la campaña no están faltando quienes, por una u otra razón, se dirigen a los líderes de este sector político, proponiéndoles que reflexionen o que corrijan el rumbo que mantienen en este momento.

Tras el atentado con bomba de ETA contra la sede del PSE de Derio, muchas de las declaraciones de condena y repulsa han tenido el añadido de exigir un pronunciamiento al respecto por parte de los dirigentes de la izquierda abertzale. Por no aburrir, limitaremos a dos los ejemplos.

El recién elegido presidente del BBB, Andoni Ortuzar, preguntó ayer a los dirigentes de la «izquierda radical abertzale» si «también se van a abstener de enjuiciar» el atentado cometido esta madrugada contra la Casa del Pueblo de la localidad vizcaina de Derio. Además, afirmó que, con esta acción, ETA ha intervenido tres veces en la campaña electoral, ya que, según ha relatado, la primera vez que lo hizo fue «amordazando a la izquierda radical abertzale, obligándole a que optara por la abstención en lugar de por el voto en las urnas» el próximo 9 de marzo. (Grave acusación que a buen seguro Baltasar Garzón y la Fiscalía del Estado agradecerán para seguir engordando los sumarios contra la izquierda abertzale. Cabe suponer que Andoni Ortuzar no se habrá dejado arrastrar por un irresponsable ataque de demagogia y en las próximas horas hará públicas las pruebas irrefutables que corroboren sus palabras.)

Por su parte, el dirigente de Ezker Batua, Mikel Arana, pidió a Batasuna, EHAK y ANV que, en lugar de solicitar a la sociedad vasca que se abstenga en estas elecciones, «sean valientes, rompan amarras con ETA y le reclamen, de una vez por todas, que se abstenga de volver a interferir con bombas en la vida política y social de Euskadi».

Y ante este tipo de preguntas, ¿qué dicen los dirigentes de Batasuna? ¿Qué dicen Arnaldo Otegi, Joseba Permach o Pernando Barrena, que antes no dejaban de dar ruedas de prensa? ¿Por qué callan, ahora? Tal vez sea por el sencillo hecho de que se encuentran encarcelados como la mayoría de esos que Andoni Ortuzar llama «dirigentes de la izquierda radical abertzale».

Que nadie vea en esto una frivolidad ni un intento de restar un ápice de gravedad al atentado contra la sede del PSE de Derio, que ojalá fuera el último acto de violencia que se produjera en Euskal Herria. Pero es preciso llamar la atención sobre el hecho de que determinados dirigentes políticos del país hablan como si la realidad no fuera con ellos. Han interiorizado tanto la «normalidad» de lo que sus propios partidos, en otros foros y cuando les conviene, definen como «estado de excepción», que ni siquiera parecen recordar en qué situación están aquellos a los que interpelan. Batasuna, ANV y EHAK, las tres for- maciones a las que se dirigía Mikel Arana, están ilegalizadas o tienen sus actividades suspendidas. Sus sedes están clausuradas. Es decir, no tienen sedes. La policía vigila los pasos de todos aquellos que puedan ser considerados como sus dirigentes, a la espera de recibir la siguiente orden de detención cuando se hayan reunido más de dos y su actividad pueda considerarse «contumaz rebeldía».

La cosa, como se ve, no está para tonterías, ni para virguerías literarias como decir que «la Ley Electoral también ilegaliza partidos políticos», como hacía Javier Madrazo anteayer. Que la Ley Electoral sea desproporcionada y que un partido con más votos acabe obteniendo menos representación que uno con menor apoyo puede ser injusto y condenarte a cierta invisibilidad. Pero que te ilegalicen es otra cosa. Porque a lo que te condena es a la muerte civil, a no ser y a no poder ser sólo por lo que piensas.

Hay quien dice que a la izquierda abertzale no se le ilegaliza por su ideología, sino por no condenar o no desmarcarse de ETA. ¿Por qué no se admitió entonces la inscripción en el registro de partidos de Abertzale Sozialisten Batasuna, que en sus estatutos recogía que llevaría a cabo su actividad «con respeto a los principios democráticos y al pluralismo social y político, así como mediante la defensa de los derechos humanos y libertades fundamentales de las personas y los pueblos y empleando para ello, exclusivamente, vías políticas y democráticas»? ¿Qué pudo hacer de malo si ni siquiera nació? Hay que recordar que ETA mantenía su alto el fuego e incluso sus conversaciones con el Gobierno español.

También causan perplejidad discursos como el mantenido recientemente por Carlos Garaikoetxea, que apunta que los procesos de ilegalización pretenden causar «la inutilidad del mayor número de votos abertzales», para evitar que esos apoyos se dirijan a partidos que «planten cara» en las instituciones, y la conclusión es instar a los dirigentes de Batasuna a reflexionar sobre «si no ha llegado la hora de cambiar de estrategia». Es decir, Arnaldo Otegi, Joseba Permach, Pernando Barrena y el resto de mahaikides tienen que estar en la cárcel preocupados de que las ilegalizaciones cabreen a sus votantes, éstos se obcequen y se abstengan en lugar de votar a EA, ese partido que «planta cara» y exige que «el derecho a decidir y el derecho de autodeterminación no sean ya retórica pura y no haya maniobras de distracción».

Se pregunta el ex lehendakari «qué va a suceder» en las próximas autonómicas cuando «subsista esta suspensión. ¿Qué parlamento vamos a tener, cómo va a estar la relación de fuerzas para defender ese derecho a decidir, ese plante institucional si se hace necesario?». Y se lo pregunta a Batasuna. ¿Por qué no se pregunta si EA, el PNV y EBB van a volver a aceptar convocar unas elecciones en esas condiciones antidemocráticas? ¿Por qué no hacer ese «plante institucional» ya, ahora, cuando hay mayoría suficiente, para exigir verdaderas condiciones democráticas en Euskal Herria?

Son muchos quienes en esto de las ilegalizaciones sólo ven cálculo electoral -e incluso se presentan como perjudicados por ello- mientras la represión se ceba con la izquierda abertzale para que no sea obstáculo en la reedición de un pacto autonómico, de una mera reforma estatutaria entre PSOE y PNV.

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Entrevista con Ken Loach.

Contratos temporales e indefensión legal marcan la vida de una mano de obra barata y fácil de despedir. La última película de Loach, En un mundo libre..., se acerca al mundo de los trabajadores inmigrantes en Londres. Hablamos con el autor sobre su cine y las modernas formas de esclavismo.


Ken Loach llegaba el pasado 8 de febrero a Madrid en el momento más oportuno posible. Dos días antes, con las encuestas en contra y lanzado a la búsqueda del voto xenófobo, Mariano Rajoy presentaba su peculiar “contrato de integración”. La idea: un documento entre el Estado y el inmigrante donde este último se compromete a cumplir las leyes (algo que ya recoge el Código Penal) y respetar las costumbres españolas (lo que más bien se traduce por abandonar las de origen). Y un día antes el secretario de Economía del PP, Miguel Arias Cañete, daba otro paso aún menos disimulado. En un arranque verbal, partiendo del ejemplo de que ya no le ponen el café como desea, el político conservador lamentaba que “ya no hay camareros como los de antes”, que “la mano de obra inmigrante no es cualificada”, y que, encima, los inmigrantes colapsan la Seguridad Social.

Precisamente, justo el mismo día que los periódicos dedican sus portadas a este empozoñado populismo racista, presenta Ken Loach su última película y demuestra que la lucidez sigue siendo una forma de resistencia. Su último trabajo En un mundo libre... pone en primer plano una realidad molesta y a la que no se desea mirar; la de los trabajadores extranjeros que están al final de la cola, a veces sin papeles y siempre sin contrato fijo, condenados a ser la mano de obra barata con la que comercian las agencias de empleo temporal, con jornadas interminables y una permanente indefensión legal. Un mundo donde la posibilidad de ser detenido, deportado o sufrir un accidente de trabajo suele importar algo más que si alguien pide un cortado o café largo de leche. Con este tema de fondo, Loach viaja en esta ocasión hasta los engranajes humanos sobre los que se levanta el llamado ‘milagro anglosajón’, es decir, barrios que, como dice un personaje de la película, son “el tercer mundo en Londres”. Lugares de miseria en el corazón de occidente, donde se concentran campamentos de inmigrantes polacos, ucranianos, iraníes o pakistaníes, y por los que Loach, uno de los mayores representantes del realismo social europeo, pone la cámara en las vísceras más podridas del sistema económico con la sangre fría de un forense. Lo hace no a través de la condescendencia con los explotados, sino desde la piel de quien pasa casi sin darse cuenta del papel de víctima al de verdugo: una joven madre soltera que, tras un sufrido currículum de trabajos breves y mal pagados, decide poner en marcha su propia ETT. Con este punto de partida el director despliega todas las señas que han hecho característico su cine: actores no profesionales, la calle como escenario, situaciones cotidianas, personajes complejos y ambiguos y una creciente tensión narrativa. Todo ello, junto a un guión que obtuvo el premio al mejor guión en la Mostra de cine de Venecia, acaba por crear una historia que, a menos que se tenga extirpado el nervio político, sigue dando vueltas en la cabeza del espectador tras salir del patio de butacas. Hablamos sobre ello con su director, y también con Paul Laverty, guionista de sus últimas películas.

“Si hemos aprendido algo es que la situación es mucho peor de lo que pensábamos”, afirma Ken Loach. “Hemos descubierto que existe un mundo escondido, que vive paralelo al nuestro, invisible, y que sin embargo hace posible que vayamos al supermercado y compremos comida barata”. Por eso se mostró tajante durante la rueda de prensa cuando le preguntaron su opinión sobre el “conculturas trato” de Rajoy. “Es otra forma de intentar disciplinar a una gente ya de por sí vulnerable, de someterla todavía más. Más que una cuestión de integración, me parece algo relacionado con la humillación”, opina Loach, quien recuerda que “cuando los británicos fueron a India o los españoles a América, no hablaban de integración, sino de riquezas y oro”. De la misma opinión es Paul Laverty. El guionista, que vive en Madrid, se pregunta si ahora deberá apuntarse a cursos de flamenco. Pero, tras la ironía, se muestra preocupado. “Es toda una hipocresía. Quieres que trabajen para ti, que cuiden de tus padres, de tus hijos o que trabajen como mano de obra barata, pero no quieres que traten a esas personas en la sanidad si tienen un cáncer de mama o algún problema”. Según Loach, esta visión negativa se fomenta además con la imagen deformada que dan los medios. “La prensa no hace más que mentir y contar mentiras. Una y otra vez vemos cómo los titulares señalan a los inmigrantes como delincuentes, como criminales, cómo se llevan las plazas de nuestros hijos en las escuelas, cómo reciben ayudas y se las quitan a los autóctonos. Me parece que es toda una campaña de la derecha, una campaña que contribuye a incentivar el fascismo”. Algo que, a su juicio, es más indignante si se tiene en cuenta “que estos trabajadores vienen aquí porque los necesitamos, porque representan mano de obra barata y lo que quieren los empresarios es disciplinarlos. Es decir, que vengan aquí y que trabajen por lo menos posible, y aceptas esto o te vas”.

“Después de innumerables conversaciones con muchos trabajadores, he tenido una sensación casi onírica”, ha escrito a propósito de este asunto Paul Laverty, “es como si 150 años de luchas sindicales se hubieran esfumado de repente, barridos por el viento, como si no hubieran existido nunca”. Es algo que en la película queda reflejado. Para Loach, “el trabajo es como un grifo. Hoy abro el grifo porque necesito diez trabajadores aquí, y mañana lo cierro si no necesito ninguno. Esto quita obligaciones al empresario, a los patronos, que no tienen ya necesidad de dar protección a su trabajador, de darle seguridad social, de darle una ayuda cuando esté enfermo...”. En este sentido, lamenta el vacío político que existe sobre la inmigración. “El problema que tiene ahora Europa es que no hay ningún movimiento político que se preocupe por los intereses de estos trabajadores inmigrantes, por sus derechos”. “Y hay que crear este movimiento”, concluye.

UNA HISTORIA SOBRE LA “ANOMIA SOCIAL”

Laverty, guionista habitual de Loach, llevó a cabo la mayor parte de la investigación sobre la precariedad laboral para reflejarla fielmente en la película desde todos los ángulos. Según afirma, “la idea surgió después de hacer El viento que agita la cebada y quería hacer algo más actual, más contemporáneo”. “Me fui del norte de Escocia al sur de Inglaterra, a Gales, y hablé con personas que trabajaban en zonas agrícolas, centrales de procesado, depósitos y vivían en los suburbios, en zonas que quedan por debajo de las autovías. Lo que más me sorprendió fueron los contratos temporales, muestra de lo rápido que está cambiando el mundo”. El enfoque cambió al pensar en la protagonista, Angie, quien no se ajusta al esquema de cartón- piedra de un malvado explotador. “Es una persona que está en los treinta y tantos, que ha tenido 30 o 40 trabajos” y que, al tiempo que se solidariza con algunos inmigrantes, se beneficia con su explotación laboral. “No queríamos entrar en el tema de mafias, sino más bien en la anomia social”, dice Laverty. “Es contradictorio, pero tiene su lógica, una lógica un poco terrible. Y se lo dice a su padre: acuérdate la próxima vez que vayas al supermercado, todos nos beneficiamos de la mano de obra barata”.

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Las otras noticias del Norte de Irlanda.

...por Txente Rekondo

La marcha del proceso de paz irlandés sigue su rumbo, imparable a pesar de los obstáculos que continúan apareciendo cada cierto tiempo. Las última semanas se han sucedido diferentes noticias en ese sentido. La aparición de nuevos espías, la muerte violenta de miembros de grupos disidentes, la crisis que parece afectar al DUP de Paisley y la muerte reciente de Brendan Hugues son algunos ejemplos.

Nuevamente los segurócratas británicos han movido sus fichas estas semanas para introducir cierta inestabilidad en la vida política y social del norte de Irlanda. El anuncio público que un republicano, Roy McShane, que había sido chofer de los dirigentes del Sinn Féin era un "informador de los servicios secretos británicos" buscaba desencadenar los rumores y la inseguridad en la comunidad nacionalista. A pesar del boom mediático de la noticia, fuentes republicanas señalan que hace tiempo que se sospechaba de la presencia de algún espía dentro del partido, de ahí que tanto McShane como algún otro fueran apartados de sus funciones. De hecho, el propio McShane llevaba más de año y medio trabajando como taxista en una empresa.

La presencia de confidentes es algo común en la historia de Irlanda desde que los británicos ocuparon la isla. No hay etapa donde no encontremos la mano negra de esos actores buscando derrotar definitivamente al movimiento republicano desde su fundación de la mano de Wolfe Tone en el siglo dieciocho. Sin embargo no han logrado reducir la lucha de independencia ni evitar la salida británica del sur de la isla en el siglo veinte, como tampoco evitaron el auge del IRA en los setenta o el éxito electoral del movimiento republicano más recientemente.

Sus promotores intentan desmoralizar a la familia republicana y a la comunidad nacionalista, sin embargo esos métodos a los que realmente perjudican son a las familias de los colaboradores. Un caso ocultado por los medios ha sido el de Raymond Gilmour, que en su día fue presentado como el "supercolaborador", y que en la actualidad se queja de su situación de abandono, la viva imagen del "traidor traicionado" La policía y las fuerzas británicas continúan intentando reclutar confidentes y la vuelta a la política de controles callejeros, con la excusa de la amenaza disidente, muestran el uso de la guerra sucia una vez más.

Como señala un dirigente republicano, "estamos muy atareados buscando la unidad de Irlanda como para ser distraídos con las fantasías de informadores y sus promotores". Y buen aprueba de ello lo tendremos el próximo fin de semana con la celebración de la Congreso general del Sinn Féin.

Los disidentes republicanos también han tenido sui protagonismo recientemente. Estos grupos o grupúsculos que aparecen como champiñones en la escena disidente republicana. En muchas ocasiones más allá de la enorme infiltración que sufren por parte de los segurócratas británicos, parece que su objetivo y mensaje más que expulsar a los británicos de Irlanda, sea poner en dificultades al movimiento republicano y más en concreto al Sinn Féin.

La sopa de letras que encontramos en ese campo (INLA, CIRA, RIRA, Oglaih na hEireann, IRLA, Republican Defence Army…), sin apenas apoyo popular y metidos en ocasiones en oscuros negocios de drogas o pactos con organizaciones lealistas, hace que en algunos círculos se les presente, no sin ironía, como el "real-continuity-dissident
-Irish Republican Liberation Army".

Las disputas de estos grupos residuales se están saldando a través de la violencia, de ahí que el temor a padecer infiltrados policiales o el control de algunas zonas les sitúe como posibles autores materiales de algunas muertes recientes. Hace unos días el cadáver de Andrew Burns apareció en Donegal, el año pasado, Joe Jones y Edward Burns, morían violentamente en Belfast. Estos casos parecen estar relacionados con la violencia disidente, y su atención mediática es mínima.

Algo que no ocurre cuando los fallecidos, casos de Paul Quinn el año pasado o Robert McCartney en 2005, quieren presentarse como "víctimas del IRA". En esas ocasiones, la campaña mediática continúa hasta nuestros días, con una intensa participación de los partidos políticos que utilizan la situación para atacar al Sinn Féin. Esa doble moral, o doble rasero, ha provocado que algunos familiares de víctimas recientes pongan el grito en el cielo ante lo que ellos consideran una actitud hipócrita ante la violencia por parte de aquellos que dicen condenarla "venga de donde venga". Los casos antes mencionados o los de Lisa Dorrian, una joven desaparecida y de cuya muerte se acusa a organizaciones paramilitares lealistas, o el de otro joven también víctima de lealistas, pero que su caso es ocultado por la colaboración de éstos con los servicios británicos.

Los que no parece que pasan por su mejor momento son los dirigentes del DUP, y más concretamente la familia Paisley. Algunos se han atrevido a aplicar un símil cinematográfico y han empezado a hablar de "la caída de la casa Paisley". Tal vez sea algo prematuro hablar del fin político del patriarca de 82 años y dirigente del DUP, pero las ultimas semanas se han sucedido las grietas en ese edificio que ha edificado Ian Paisley en las ultimas décadas.

Primero fue el rechazo a su presencia en una conmemoración por las víctimas de un ataque del IRA hace treinta años, luego vino su relevo al frente de la Iglesia Presbiteriana Libre, a continuación el importante revés electoral en Dromore y finalmente el caso de corrupción y tráfico de influencias que han motivado la dimisión de su hijo.

Si éste ultimo caso ha centrado la actualidad mediática, el retroceso electoral ha preocupado a los dirigentes del DUP, quienes se han reunido en Lisboa para preparara la nueva era post-Paisley. En la cita electoral de Dromore, que algunos han definido como "la noche de san Valentín del DUP, el partido de Paisley descendió del 50% al 28%, y buen aparte de los votos fuerona al nuevo partido creado por el eurodiputado y antiguo miembro del DUP, Jim Aliste, el "Tradicional Unionist Voice". Además de la pérdida de votos, el DUP ha visto como las segundas preferencias del TUV van a parar al UUP, lo que le ha dejado sin escaño.

Es pronto para extrapolar los resultados a un futuro escenario electoral, pero por si acaso, la maquinaria unionista se ha puesto a trabajar, y para ello qué mejor que utilizar la inseguridad emocional que tanto rédito ha dado en el pasado. El uso del miedo es clave, de ahí que se presente la división del voto unionista como peligrosa, ya que podría dar al Sinn Féin el primer puesto, y consecuentemente presentar a Martin McGuinness como primer ministro.

Además del miedo, se ponen sobre la mesa nuevas condiciones, como la disolución del Consejo del ejército del IRA y permitir el paso de la marcha orangista por el enclave nacionalista de Garvaghy Road en Portadown.

La mayoría del DUP, y de la comunidad unionista, no está en contra del gobierno compartido o del proceso, lo que no soportan son las imágenes de "los hermanos risitas", de ahí su descontento con sus dirigentes. La sucesión de Paisley será el centro de las especulaciones en las próximas semanas, y algunos señalan que Peter Robinson es el elegido (contaría con el apoyo de todos los sectores del partido, desde los modernizadores hasta los fundamentalistas), con Nigel Dodds como su segundo.

Y mientras todo eso ocurría, la muerte de Brendan Hughes ha puesto sobre la mesa las pésimas condiciones que soportaron los prisioneros políticos, y las consecuencias de ello todavía las están pagando. Más allá de las diferencias ideológicas que mantuvo en los últimos años con la estrategia del movimiento republicano, el reconocimiento a su figura ha quedado patente en la asistencia a su funeral, el más numerosos de los últimos años, y con el mensaje de la familia republicana rindiendo homenaje a su figura y a su papel en la lucha por la independencia de Irlanda.

TXENTE REKONDO.- Gabinete Vasco de Análisis Internacional (GAIN)

www.rebelion.org

La SGAE contra la CNT.

La Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) ha demandado a la Confederación Nacional del Trabajo, por una supuesta "intromisión ilegítima en el honor de la demandante". El origen de la demanda está en un comunicado del Sindicato de Artes Gráficas de Madrid, de la CNT, publicado en la página web de la Confederación; dicho comunicado se hizo público en solidaridad con el portal de internet Alasbarricadas.org, que había sido demandado, a su vez, por la propia SGAE.

La CNT ha puesto ya el asunto, desde luego, en manos de sus servicios jurídicos, pero si la SGAE cree que nos vamos a conformar con enfrentarnos a ellos en los Tribunales, está muy equivocada. Por supuesto que responderemos a la demanda –el no hacerlo en el breve plazo establecido para ello sería tanto como rendirnos y darles la razón a los contrarios– pero no acabará ahí la cosa, ni mucho menos. Consideramos la demanda un acto contra la libertad de expresión, y un ataque a la CNT en su conjunto, y responderemos adecuadamente.

Para la CNT se trata de un casus belli y usaremos todos los medios legales que estimemos oportunos, que son muchos más que el mero hecho de ir a los tribunales como ellos hacen. Nuestro principio básico es la Acción Directa (es decir, la solución de los problemas por los propios afectados; en este caso, la CNT en su conjunto), y lo vamos a utilizar ampliamente. Se va a conocer a la SGAE mucho más aún en todo el país, e incluso en el ámbito internacional. Que no lo duden. Van a tener noticias nuestras.

Aprovechamos la ocasión para manifestarnos en contra de ese proyectado canon digital, que no se ha atrevido aún a implantar el PSOE (por interés electoralista) y al que el PP se opone en estos momentos por ese mismo interés; al fin y al cabo, son dos caras de la misma moneda. Nos oponemos rotundamente a la voracidad recaudatoria de la SGAE ayudada por sus cómplices en el mundo de la política. Que tenga cuidado, porque –según el viejo dicho popular– la avaricia rompe el saco.

www.cnt.es

Audio relacionado: La SGAE demanda a CNT por vulnerar el "derecho al honor"

Los alimentos suben, el hambre también.

El aumento del precio de los alimentos está incrementando el número de personas que pasan hambre en el mundo, según advirtió la agencia de Naciones Unidas responsable de la ayuda alimentaria a los países pobres.

En una entrevista publicada en el diario británico Financial Times, la directora del Programa Mundial de Alimentos de la ONU, Josette Sheeran, dijo que podrían verse obligados a disminuir la ayuda que prestan debido al aumento de los precios en el sector agrícola.

Según Naciones Unidas, en 2007 el precio global de los alimentos registró un aumento del 40%.

Entre las principales razones para ese incremento se encuentra el aumento de la producción de biocombustibles hechos a partir de maíz y la subida del precio del petróleo.

En su entrevista con el Financial Times, la funcionaria de Naciones Unidas habló de la posibilidad de "limitar las raciones alimentarias o incluso el número de personas que reciben ayuda" si los donantes del programa no aportan más dinero.

Alimentos básicos

En cualquier caso, los responsables de la agencia de la ONU confían en poder evitar los recortes, aunque advierten de que la fuerte subida del precio de los alimentos ha elevado en varios millones de dólares su presupuesto semanal.

Josette Sheeran explicó que el aumento del precio de alimentos básicos como el trigo, el maíz o el arroz está afectando a países como México, Indonesia o Yemen, que no se encontraban en una situación de urgencia.

"El hambre tiene un rostro nuevo y está afectando a un amplio número de países", afirmó Sheeran.

El principal objetivo del Programa Mundial de Alimentos de la ONU es prestar ayuda a las regiones donde hay escasez de alimentos.

Pero ahora se ven obligados a ayudar en países donde el problema no es la escasez de alimentos sino su elevado precio.

Según le explicó Sheeran al Financial Times, las familias en países en desarrollo están pasando de hacer tres comidas al día a tan sólo una y están abandonando las dietas diversas para consumir alimentos básicos.

Racionamiento

Así, por primera vez en dos décadas, Egipto ha tenido que ampliar su sistema de racionamiento de alimentos, mientras que Pakistán ha reintroducido un sistema de cartillas de racionamiento que había abandonado a mediados de los años ochenta.

Además, países como China y Rusia imponen control de precios sobre los alimentos, mientras otros, como Argentina o Vietnam, están aumentando los impuestos a la exportación.

A principios de año el Fondo Monetario Internacional (FMI) señaló que detrás del incremento de precio de los alimentos están, además de los biocombustibles y el petróleo, las sequías que han asolado varias de las principales regiones productoras agrícolas en el mundo y la creciente demanda de carne y productos lácteos.

A ello habría que sumar una mejor alimentación en economías emergentes como China e India.

Los efectos del incremento del precio de productos básicos en los últimos meses se dejaron sentir en todo el mundo.

Mientras en México se registraron varias manifestaciones en protesta por el precio de la tortilla, los italianos declararon una huelga de 24 horas sin pasta para protestar por su elevado precio y los alemanes derramaron más de una lágrima a la hora de beber la cada vez más inalcanzable jarra de cerveza.

www.kaosenlared.net

lunes, 25 de febrero de 2008

La propiedad como robo, la posesión como equidad.

En la cuarta edición de La riqueza de las naciones, Adam Smith marcó distancias con su propia doctrina sobre la especialización alertando que los efectos deshumanizadores de la división del trabajo hacen a los hombres “estúpidos” e “ignorantes” (anticipaba la alienación marxista). E incluso se perfilaba como un “socialista de convicción” con esta otra perla salida de su prodigiosa mente: “El Gobierno, en tanto ha sido instituido para proteger la propiedad, ha sido en realidad instituido para proteger al rico frente al pobre”. De ahí que resulte totalmente coherente la admiración que el padre del libremercado, en su pensamiento más genuino e integral, despertó en gentes como Proudhon y otros revolucionarios. El mismo Smith, como Newton o Galileo fue un contestatario para su tiempo, al negar el origen divino de la propiedad y residenciarla como un atributo más de la libertad de los individuos, que esa es el locus interpretativo de los polémicos conceptos “laissez faire, laissez passer” y “la mano invisible”.

Todavía yendo más allá de la mera elaboración teórica, pero en idéntico registro, cabe rastrear un pensamiento económico libertario moderno. Ramón de la Sagra, por ejemplo, fue el único español presente en el primer Congreso Internacional para la Libertad Comercial, celebrado en Bruselas en 1847, la organización pionera en la aplicación de las tesis aperturistas de Adam Smith. De la Sagra, el discípulo de Proudhon que en 1845 editara el que pasa por ser el primer periódico anarquista de la historia con el nombre de El Porvenir, explicito en una comunicación, remitida al siguiente congreso de 1856, que veía en la reforma aduanera un camino progresista para la paz y la armonía social. La huella libertaria primaba en el pensamiento de este economista que, como en tantos otros reformadores de la época y en el propio Adam Smith avant la letre, estaba ajeno a la taxonomía ideológica que la posteridad le depararía. Al respecto, el ya citado Pettit afirma: “La libertad como no-dominación –la libertad republicana- no sólo se perdió para los pensadores y los activistas políticos; llegó incluso a hacerse invisible para los historiadores del pensamiento” (1999,75). Lo que resulta lógico si tenemos en cuenta que hablamos de una libertad proactiva que, además de ejercerse, crea conciencia de libertad, ya que, como añade Pettit, “promover la libertad como no-dominación de alguien contribuye a liberarle de la incertidumbre, del medro estratégico y de la subordinación” (1999,175).

Conviene insistir en que ya en 1755 Adam Smith tenía a la libertad con mayúscula en un alto aprecio ético e intelectual, entendiendo por libertad “la eliminación de cualquiera restricciones, excepto las impuestas por la justicia”, y manifestaba la convicción de que “la interacción libre de los individuos no produce ningún caos, sino una estructura ordenada lógicamente”. Nada más lejos del individuo probeta, a-social, que propaga e incentiva el neoliberalismo percutente. Por cierto, ¿la fe teleológica de Adam Smith en la libertad no suena afín a ese mensaje sobre la anarquía como la más alta expresión del orden? En su libro Teoría de los sentimientos morales, texto publicado diecisiete años antes que la obra que le procuro mérito y reconocimiento universal, el sabio que produjo esa monumental investigación aplicada al reino de la escasez cifraba en la simpatía y el sentimiento de comunidad el fundamento de toda ética

Organizar la anarquía, indagar lo que de libertario hay en lo liberal y lo que de liberal hay en lo libertario, asumir el antiautoritarismo y la autodeterminación como una dimensión moral y la democracia como un referente, requiere trabajar en dos hemisferios a la vez. De un lado, exige recobrar el perfil intelectual en que apareció el anarquismo como ideología emancipatoria, sin ocultar tutelas y legados que puedan resultar incómodos desde una perspectiva unidimensional y fundamentalista. Y de otro, sacar las consecuencias de las petrificaciones a que ha sido sometida esa teorización para preservarla, ingenua y torpemente, como pensamiento único y original.

Sólo con un ejercicio de honestidad intelectual se puede avanzar en la necesaria utopía anarquista. Lo contrario significa condenarla a una fetichización que incapacita para analizar la realidad y mejorarla solidariamente. En este punto no estaría de más recordar lo dicho por Max Weber en su obra El político y el científico:”La política consiste en un esfuerzo tenaz y enérgico para taladrar planchas de madera dura. Ese esfuerzo exige a la vez pasión y buen ojo. Es totalmente exacto, y así lo confirma la experiencia histórica que nunca habría podido lograrse lo posible sino se hubiera intentado lo imposible siempre y sin cesar”. La teoría de la propiedad en Proudhon, como tantos otros temas de su extensa producción, ha sido uno de esos lugares comunes que más ha dado que hablar. Están los anarquistas “enragés” que ven en su frase “la propiedad es el robo” (tomada de Brissot de Warvile, según el filósofo Ángel J. Capelletti, aunque para el economista Charles Gide no existe prueba alguna de esta recepción) un rotundo pronunciamiento anticapitalista y casi comunista.

Y en el lado opuesto están los que, como Albert O. Hirschman, le creen abanderado del capitalismo y de la propiedad privada porque “en sus últimos escritos concibió la idea de contraponer a este poder (el Estado) un poder absolutista similar: el de la propiedad privada” (Las pasiones y los intereses,1999,145).Entre ambas posiciones se abre la compleja y no siempre clara explicación del aquel que pasa por ser el primer teorizador del anarquismo, distinguiendo entre una propiedad privada ilegal, nacida de la coerción, de carácter perpetuo y satisfacción ilimitada, y otra lícita, temporal, la propiedad justa, que él asocia con el trabajo, y que en ocasiones denomina posesión.

En ese marco es como hay que encuadrar su visión de la propiedad, que entronca con los ideales de la tradición republicana. Y no como erróneamente insinúa Hirschman, suponiendo que su fobia antiestatal le hiciera caer en la debilidad intelectual de pensar en la propiedad (nunca citó Proudhon aquí la expresión “medios de producción”) como un aliado en la lucha por la autodeterminación. En este sentido ha sido el profesor Cappelletti quien, en La teoría de la propiedad en Proudhon, mejor ha contextualizado su pensamiento como una refutación integral de todo lo que impide realizarse en libertad a las personas, distinguiendo entre dominio sobre los hombres (soberanía) y su paralelo en el dominio sobre las cosas (propiedad). “Desde el siglo XVII economistas y filósofos atacan el comunismo en nombre de la propiedad o a la propiedad en nombre del comunismo. Sólo Proudhon ha combatido al mismo tiempo la propiedad privada y el comunismo a partir de un original concepto de la propiedad y la posesión” (1980,9).

No obstante, para calibrar en todos sus registros la espesura del discurso de Proudhon, que prudentemente se definía a sí mismo como “un revolucionario, no un atropellador”, merece la pena reproducir el pasaje completo donde expone esta tesis, posiblemente influenciada por la teoría de las antinomias de Kant y el método del equilibrio de poderes de Montesquieu. Dice Proudhon: “El Estado, constituido de la manera más natural, más liberal, animado de las intenciones más justas, no deja por eso de ser una potencia enorme, capaz de aplastarlo todo a su alrededor, si no se le pone un contrapeso ¿Cuál puede ser este? (…) ¿Dónde encontrar un poder capaz de contrarrestar este poder formidable del Estado? No hay otro más que la propiedad privada. Tómese la suma de las fuerzas propietarias; y se tendrá un poder igual al del Estado.

Y por qué, se preguntará, ese contrapeso no podría encontrarse igualmente en la posesión o en el feudo. Porque la posesión o el feudo son una dependencia del Estado (…) Para que el ciudadano sea algo en el Estado, no basta, pues, que sea libre en su persona; es preciso que su personalidad se apoye, como la del Estado, en una porción de materia que posea con completa soberanía, como el Estado tiene la soberanía del dominio público. Esta condición la cumple la propiedad.

Servir de contrapeso al poder público, contrarrestar al Estado, y por ese medio asegurar la libertad individual; tal será, pues, en el sistema político, la función principal de la propiedad” (Teoría de la propiedad, 1873, 147-148).

En realidad Proudhon, de cuya rectitud de intenciones (fue toda su vida un obrero frente a sus pares aristócratas Bakunin y Kropotkin), ni de su profundidad intelectual cabe dudar (fundamentó el método dialéctico antes que Marx), está defendiendo posiciones históricas del primer liberalismo y de la democracia directa, similares a las que John Locke expresaba en Dos ensayos sobre el gobierno civil:”cada hombre tiene la propiedad de su propia persona. Nadie tiene ningún derecho más que él. Podemos decir que el trabajo de su cuerpo y el trabajo de sus manos son propiamente suyos. Todo lo que saque, pues, del estado en que la naturaleza lo haya proporcionado o dejado, lo haya mezclado con su trabajo y lo haya añadido será algo que es de sí mismo, constituye por ello su propiedad”.

Y aunque la pirueta de enfrentar propiedad privada y Estado parezca confusa e incluso inconveniente - llevaría a Carlos Marx a caricaturizarle como un “pequeño burgués”-, no cabe duda de que Proudhon tenía en nula estima a la propiedad concebida como un derecho de uso y abuso, que consideraba un robo social por crear excedente y acumulación, significando además desde la Edad Media un título de señorío o de dominación. Mientras, defendía a ultranza la posesión como un ingrediente para el ejercicio de la libertad, ya que impide la aparición de clases sociales y favorece la equidad.

Posiblemente consciente de lo insólito de su propuesta, Proudhon terminó definiendo su posición con nitidez en la conclusión de su Teoría de la propiedad:”Todos nuestros argumentos a favor de una libertad, es decir de una soberanía eminente sobre las cosas, vienen a probar la posesión, el usufructo, el derecho de vivir y de trabajar, nada más” (1873,233). Existe, pues, en la arriesgada apuesta de Proudhon un rechazo total al Estado en cuanto aparato de explotación y, complementariamente, la conciencia de que la libertad es un concepto vacío sin una capacidad de propiedad de facto para su disfrute. Y en su advertencia sobre la capacidad de dominación tentacular del Estado, Proudhon también resultó ser un lúcido investigador social. La Francia de hoy, posiblemente el país más centralizado de Europa y el que mejor pedigrí conserva por sus orígenes “revolucionarios”, es un ejemplo de ello. Según fuentes fiables, la administración gala, su estructura estatal, emplea a un más de un 20 por ciento de la población en condiciones de privilegio respecto a los demás asalariados (casi un 22 por ciento más de sueldo promedio; trabajo seguro de por vida; mejor y anticipada jubilación y una esperanza de vida de 5 años de diferencia respecto al resto de sus compatriotas), lo que convierte a esos “clientes” del Estado en el principal baluarte ideológico del “ogro filantrópico”.

Un experto en la materia, el sociólogo Georges Gurvitch, que ha estudiado a fondo la propuesta de Proudhon en la obra Dialéctica y sociología, estima que su fallo está en una inflación de antinomias que confunde contradicciones y contrarios.”Cuando Proudhon opone como antinomios la sociedad y la propiedad privada, el maquinismo y la concurrencia, el Estado y la sociedad económica, las fuerzas colectivas y la conciencia colectivas, el poder y el derecho y, por último, la libertad humana y el determinismo social, empuja a la polarización a unos elementos que sólo se hallan más o menos en tensión o que son virtualmente conflictivos, sin que sean necesariamente contrarios ni, con mayor razón, antinómicos” (1991, 161).

A dos siglos vista, la solidez del pensamiento proudhoniano parece de mayor calado que el marxista, considerado durante mucho tiempo como la expresión científicamente pura, inevitable, el socialismo. Ello es debido a que mientras Marx basó su crítica en el capitalismo-fetiche sin prever los efectos amortizadores de su aggionamiento, Proudhon meditó sobre la interiorización entre la gente (el capital humano) de los conceptos de propiedad y posesión, que han demostrado ser el núcleo duro de la introspección de la dominación en la era global. Desde la perspectiva actual de ciberproducción y generalización de la sociedad del conocimiento, con sus regresivos canónes añadidos, incluso se puede rastrear un punto visionario en la apuesta de Proudhon por socializar la circulación de bienes frente a la de Marx que ponía el énfasis en el control de los medios de producción.

Prueba de ello es que algunos destacados pensadores neomarxistas contemporáneos, como Eric Fromm Y C.Macpherson, admiten que la dialéctica “tener-ser” es la clave que moviliza el estado de servidumbre voluntaria actual y coherentemente reclaman una concienciación antiautoritaria. En una de sus últimas obras, El humanismo como utopía real, Fromm lo expresa así: “Hoy la lucha por la libertad debe significar liberarnos, individual y colectivamente, de la autoridad a la que nos hemos sometido voluntariamente” (2007,133). Y Macpherson, por su parte, lo eleva a categoría de doctrina con “La teoría política del individualismo posesivo”.

En cualquier caso, la utilización del termino “utopía” como arma arrojadiza para desacreditar toda formulación que vaya contra el statu quo y aspire a transformar la realidad, es algo trasnochado que incluso se puede volver contra sus promotores. Negar de raíz la posibilidad de un cambio social global hacia la mejora continua y calificarlo de “utopía”, cuando en el plano material se han logrado las “utopías” de ir a otros planetas, clonar seres vivos en laboratorio y poner en peligro la vida sobre la tierra, no sólo es un despropósito, sobre todo es una mercancía averiada que releva el grado de venalidad de las oligarquías dominantes.

De esta manera perversa, en vez de de concienciar en una paideia que trate de reconciliar el ideal ético, lo real social y lo racional, como ansia de plenitud humanista, se fomenta le escisión hacia un monstruoso reclutamiento de las utopías negativas (distopías) realmente existentes. Se trata de la desigual dialéctica entre una utopía deseable pero esotérica y otra utopía exotérica pero indeseable. Una variante de estas utopías destructivas, con efecto bumerang, es lo que el librepensador Santiago Alba denomina “utopías cumplidas” en un hermoso texto de ese mismo título publicado en internet (http://w.w.w.attacmadrid.org/d/9/080107123544.php)referido a esos logros de la humanidad que no valen lo que cuestan.

Algo parecido a lo que sucede con las variables de la “utopía” pasa con el término “revolución”: se estigmatiza cuando tiene tintes transformadores y se eleva a categoría de excelencia cuando, como con la famosa “revolución conservadora de Reagan”, conlleva afirmación del statu quo y reafirmación de lo tradicional. El primero supone un salto adelante, una zancada civilizatoria, y casi siempre se frustra porque para consolidarse se necesita que la voluntad política y el cambio social y económico vayan acompañados de una nueva mentalidad, una nueva cultura y una nueva conciencia. El segundo es más habitual porque parte del propio poder establecido y sólo implica mantener el sistema a buen recaudo, o sea, echar el freno y marcha atrás en los valores mientras se produce la aceleración técnico-material.

Capítulo I. La polisemia ácrata.

Capítulo II. Del gobierno de todos al sin gobierno.

Capítulo III. Sufragio y acción directa

Capítulo IV. La representación como expropiación

Capítulo V. Ecosistema y cadena trófica

Capítulo VI. Hacer superfluos a los seres humanos

Capítulo VII. Represión estatal y temor de Dios

Capítulo VIII. Organizar la anarquía

Capítulo IX. El antipoder como paideia

Capítulo X. Espacio público, coto privado.

www.radioklara.org

Destituyen al equipo pionero de la Reforma Psiquiátrica y del cierre de manicomios en el Estado.

La destitución de los responsables de la modélica atención a la salud mental en Leganés, ensombrecida por el conflicto del Severo Ochoa, aparece como otro caso grave de mala praxis política.

Se lo esperaban, pero no con el ensañamiento con el que se ha producido. Después de un año de acoso laboral y amenazas, el director médico del Instituto psiquiátrico de Leganés José Germain, Manuel Desviat, y los máximos responsables de la atención a la salud mental del Área 9 de Leganés –referente nacional e internacional de una atención integrada a los enfermos mentales fuera de los manicomios– han sido destituidos. Ante la sorpresa de sus colegas, dentro y fuera del Estado, y a la sombra del caso de las sedaciones de Leganés, la Conserjería de Sanidad de la Comunidad Autónoma de Madrid, a través de su persona de confianza en el Instituto psiquiátrico, el gerente Carlos Villoria, ha descabezado al equipo que de forma pionera en el Estado español acometió hace 20 años la reforma del sistema de salud mental. A partir de 1986, trabajaron para sustituir el hospital psiquiátrico nacional ubicado en Leganés por una red de asistencia comunitaria pública, que incluye viviendas supervisadas, centros de salud, residencia, seguimiento de crónicos, urgencias, rehabilitación, talleres, hospital de día, etc.

A Manuel Desviat, no obstante, nadie le ha avisado. “No he recibido ningún documento que anuncie mi destitución, nadie me ha dicho nada, sólo me desalojaron de mi despacho y me comentaron que iban a amortizar mi plaza, pero yo no tengo un cargo de confianza, tengo una plaza ganada en una oposición y no me pueden echar, están conculcando derechos administrativos fundamentales”, explica a DIAGONAL. El psiquiatra ha interpuesto ya una demanda administrativa por este motivo y está a la espera de respuesta.

“Fidelidad política al poder”
“Ninguna autoridad, por otra parte, ha planteado que los servicios estuvieran funcionando mal; han argumentado que no éramos personas de su confianza. No cuestionan oficialmente el modelo sanitario, pero juegan a la política de hechos consumados: si descabezas a los responsables de un proyecto, en la práctica te estás cargando el proyecto. La gente que nos ha sustituido no tiene interés por esta iniciativa, sólo fidelidad política al poder”, añade. El presidente de la Asociación Española de Neuropsiquitría, Alberto Fernández Liria, afirma: “Con Desviat, mucho más que destituir a un director, han liquidado un símbolo, el espíritu de la transformación psiquiátrica de este país”.

Además, como denuncia el secretario general de la Federación de Sanidad de CC OO de Madrid, Manuel Rodríguez, “esta medida pone en riesgo la atención psiquiátrica de la zona sur de Madrid y tiene como objetivo abrir la puerta a la iniciativa privada en las prestaciones sanitarias más rentables”.

Desviat llegó a Leganés a finales de los ‘70. De 1977 a 1979, en esa Transición de márgenes anchos que no nos ha contado Victoria Prego, lideró a los trabajadores en una experiencia de autogestión del entonces hospital psiquiátrico nacional que después dirigiría. “En Leganés confluyeron entonces mentalidades políticas progresistas, exigencias ciudadanas y capacidad técnica. De ese modo pudimos articular el modelo global de salud comunitaria que ahora quieren desmontar”, recuerda.

En el Área 9 de Leganés, que nació como zona dormitorio para los trabajadores de la periferia madrileña, con un millón de habitantes en la actualidad, se puso en marcha un sistema de salud pública universal, que cubre desde la atención primaria hasta las enfermedades más graves, con prestaciones de apoyo en contacto con los servicios sociales. La psiquiatría, dentro de este modelo, es un servicio sanitario más. Para Desviat, “no se puede separar la psiquiatría del resto de los servicios sanitarios, porque eso es estigmatizar”. Este especialista denuncia que están aumentando los ingresos en psiquiátricos, y que ya hay más camas en centros como el de Arévalo o Ciempozuelos, un indicador negativo, según la OMS, del estado de la atención a la salud mental de una región.

Solidaridad internacional
En estos días, el equipo destituido ha recibido cartas de solidaridad de compañeros y responsables de las políticas psiquátricas de diferentes lugares del mundo, en especial de Latinoamérica (Chile, México, Argentina, Brasil), donde se ha exportado con éxito el ‘modelo Leganés’. El profesor argentino Hernán D. Simond alerta sobre las “bondades” de los neocons madrileños: “Se trata de una vuelta al oscurantismo medieval que asimila el paciente mental al diablo, al débil, al socialmente peligroso, al indeseable o al incurable, por lo que ‘debe’ ser aislado en manicomios”.

www.diagonalperiodico.net

El lobby promarroquí en acción.

El artículo que sigue trata de desvelar las maniobras más recientes y el entramado de complicidades existentes entre el Gobierno español y el rey de Marruecos contra el pueblo saharaui y el referendum de autodeterminación en el Sáhara Occidental.

Luis Portillo Pasqual del Riquelme

El 14 de noviembre de 1976, primer aniversario de los Acuerdos Tripartitos de Madrid, Felipe González, en su visita a los campamentos de refugiados de Tindouf, dirigió las siguientes palabras a los saharauis:

"...Hemos querido estar aquí hoy, 14 de noviembre de 1976, para demostrar con nuestra presencia nuestra repulsa y nuestra reprobación por el Acuerdo de Madrid de 1975...

"El pueblo saharaui va a vencer en su lucha. Va a vencer, no sólo porque tiene la razón, sino porque tiene la voluntad de luchar por su libertad.

"Quiero que sepáis que la mayor parte del pueblo español, lo más noble, lo más bueno del pueblo español, es solidario con vuestra lucha. Para nosotros, no se trata ya del derecho de autodeterminación, sino de acompañaros en vuestra lucha hasta la victoria final. (...)

"Como parte del pueblo español, sentimos vergüenza de que el Gobierno no haya sólo hecho una mala colonización, sino una peor descolonización, entregándoos en manos de gobiernos reaccionarios como los de Marruecos y Mauritania. Pero debéis saber que nuestro pueblo también lucha con ese Gobierno que dejó en manos al pueblo saharaui de los Gobiernos reaccionarios. (...)

"Sabemos que vuestra experiencia es haber recibido muchas promesas nunca cumplidas; yo quiero, por consiguiente, no prometeros algo, sino comprometerme ante la Historia: nuestro Partido estará con vosotros hasta la victoria final" ( http://www.rasd-tv.com/ - http://www.arso.org/guijarro2.htm ).

Lanzabombas en el Consejo de Ministros

Treinta y dos años después de pronunciadas esas palabras, el 18 de enero de 2008, con las Cámaras ya disueltas y el Parlamento cerrado ante las elecciones del 9 de marzo, el Consejo de Ministros (CdM) de España regaló al Ejército de Marruecos ocho lanzabombas como prueba de “hermandad” entre los Ejércitos de ambos países. Así pues, ya no sólo se le venden armas –siguiendo el ejemplo de EE.UU. y Francia- a un país que tiene un conflicto bélico latente con el Sáhara Occidental, incumple sistemáticamente la legalidad internacional y viola impunemente cualesquiera derechos humanos, sino que, además, se le regalan, en contra de las más elementales normas éticas y en contra también de las resoluciones de las Cortes españolas. Y todo ello, con nocturnidad y alevosía, porque, estando el Parlamento cerrado, se eludía cualquier posible pregunta parlamentaria o petición de comparecencia “impertinente” en el hemiciclo.

Parece que el CdM “olvidó” el hecho de que, gracias a la presión de la sociedad civil

(encauzada a lo largo de diez años de campaña por organizaciones como Amnistía Internacional, Fundación per la Pau, Greenpeace e Intermón Oxfam), el Congreso de los Diputados aprobó a finales de 2007 la Ley de Comercio de Armas, que prohíbe expresamente la venta de armas a países en conflicto, donde se violen los derechos humanos o estén sometidos a embargos. (París bien vale una misa; pero el actual régimen marroquí bien se merece un embargo). Y como España es potencia en venta de armas, las ¿”sobras”? se las regalamos a Marruecos. El CdM es un órgano colegiado del Gobierno de la Nación. La responsabilidad de sus actos corresponde, de forma solidaria, a todos los miembros del Consejo. Se reúne habitualmente los viernes. Una parte minoritaria del “gran público” se entera del notición de los lanzabombas el sábado. El domingo es festivo, día de descanso; la población, despistada... El lunes, de nuevo al trabajo. Asunto cerrado. Carpetazo y... ¡a otra cosa!

Carta de Zapatero a Mohamed VI

Quince días antes de ese CdM, Moratinos, en un viaje relámpago de cuatro horas, vuela a Rabat portando una carta del presidente Rodríguez Zapatero a Mohamed VI, con la que se resuelven los “malentendidos” existentes (el embajador marroquí había sido llamado “a consultas” a Rabat en noviembre, tras la visita de SS. MM. a Ceuta y Melilla). Y el monarca alauita, ya complacido y aplacado, devuelve su embajador a Madrid. ¿Qué diría esa carta milagrosa, previamente amañada por teléfono? Top secret. De la misma manera que hasta 2026 no podremos conocer “los papeles del Sáhara”, ¿habrán de transcurrir otros 50 años para que los entonces supervivientes puedan saber el contenido de esa presidencial misiva?

VII Encuentro Euro-Magrebí

Una semana después del regalo fraternal de los lanzabombas, Felipe González (FG), el mismo que pronunciara las palabras transcritas al inicio de este artículo, reaparece. Ya no es Gobierno sino Supragobierno, sabio global, designado para misiones planetarias. Su sombra planea por encima de las decisiones que el Gobierno adopta. Pero, de pronto, se reencarna en Rabat, en el VII Encuentro Euro-Magrebí. Y allí, a la sombra de PRISA (Sr. Cebrián), que preside la sesión inaugural, “osa” sugerirle a su anfitrión, Mohamed VI, que debería recortar sus inmensos poderes (algo tímidamente ya previsto ex ante, según daba a entender hace meses don Bernabé López García (BLG) en su famoso artículo sobre la utopía y la dignidad de los saharauis, del que hemos dado cumplida cuenta a medio mundo.

Como reconoce y resalta el propio Ignacio Cembrero, nadie de tal categoría había osado nunca decir tales cosas a Mohamed VI, y menos en público y en su tierra: hubiera sido expulsado de inmediato del país; el embajador hubiera sido llamado de nuevo “a consultas”; el sultán, el propio Majzén e incluso las masas se hubieran soliviantado... Pero, casualidades de la vida, no pasó nada. No le dijeron aquello de “¡Váyase, Sr. González!”, no. El mensaje de Palacio fue transmitido al auditorio y al mundo entero ¿tal y como deseara el monarca alauita?, ¿tal como hubiere sido convenido de antemano? ¡A saber el quid pro quo correspondiente!

¿Cómo es que el sultán se disgusta por la visita de SS. MM. a Ceuta y Melilla y no se irrita por las “atrevidas” palabras de FG? Poco o, mejor, nada sabremos públicamente de cuanto subyace a este asunto y, por consiguiente, sólo cabe la burda especulación: Usía me “orienta” los cambios constitucionales que ya tenemos preparados y, a cambio, me “encapsula” el Sáhara (Occidental). ¡Hecho! Entre otras muchas posibles variantes, claro está: No somos adivinos y los señores del lobby no nos conceden capacidad para ser verazmente informados. Por eso, “sou vosaltres qui heu fet del silenci paraules...”. Ustedes son responsables del silencio y la censura y, por consiguiente, corresponsables también de las palabras que tomamos prestadas de Lluis Llac para denunciar a gritos el repugnante abandono de las gentes del Sáhara Occidental por los gobiernos de nuestro país.

Nos preguntamos también qué hacía PRISA presidiendo la sesión inaugural del VII Encuentro Euro-Magrebí, a qué se dedica el Círculo Mediterráneo, quiénes lo conforman, qué destino le tienen preparado al Sáhara Occidental y al pueblo saharaui, puesto que, según decían sus fundadores, nació para pedir libertad, justicia y democracia. Idénticas preguntas nos hacemos con respecto al Instituto de Estudios Hispano-Lusos (Universidad Mohamed V de Rabat); en fin, con respecto a quienes organizaron el mencionado Encuentro de los lobbies. Porque, ¿acaso no pertenecen los saharauis y la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) al Magreb? ¿Y estaban representados en ese foro? El futuro del Magreb, ¿no cuenta para ellos, ni con ellos? ¿No resulta un tanto sospechosa su exclusión? ¿Creen ustedes que podrá haber paz, estabilidad y progreso en el Magreb haciendo caso omiso de los legítimos derechos del pueblo saharaui?

La prensa publica la noticia casualmente también en sábado. Titular comprometido: Vean ustedes la valentía de nuestro líder, qué capacidad de incidir, de influir, de orientar en la buena dirección, en la dirección correcta. Vean ustedes, plena democracia del régimen político alauita (que le pregunten, sin ir más lejos, al periodista marroquí Ali Lmrbet) ; un régimen que –a diferencia de los logros alcanzados por la RASD- mantiene analfabeta a más del 60 por ciento de su población y en cuyas últimas elecciones sólo votó de facto un 18 por ciento del electorado, sin considerar los sobornos practicados en los Territorios Ocupados del Sáhara Occidental. ¡Todo un ejemplo, con mensaje incluido, para los saharauis, esos independentistas malvados e insaciables que quieren que les devuelvan lo que les han robado! ¿Qué más se puede esperar de la magnanimidad del sultán?

Y allí, en primera fila del Encuentro, lógicamente, las autoridades de sendos lobbies, el lobby marroquíy el lobby promarroquí. El primero, encabezado por el intrigante y exquisito André Azoulay, el pergeñador del plan para liquidar el referéndum de autodeterminación del Sáhara Occidental y zanjar definitivamente la tan ansiada anexión ilegal de población y territorio saharauis. Nada más que añadir por nuestra parte sobre el señor André Azoulay, fiel consejero del sultán e íntimo amigo del ex presidente Jacques Chirac, vecino nuestro por el Norte y por el Sur, habida cuenta de su larga sombra y sus prolongadas estancias (¿también posesiones y otras cosillas?) en el país norteafricano (Tomás Bárbulo, “La historia prohibida del Sáhara Español”, Destino, Barcelona, 2002, p. 20 y ss.). El segundo, engrosado, además de por quienes presiden y exponen, por el lobby del Ministerio español de Exteriores y algunos otros ilustres compatriotas fieles seguidores de las geniales ideas del consejero Azoulay.

Nada se ha oído sobre que Mohamed VI diera un respingo en su trono, ni de que los servicios secretos “acompañasen” a Felipe González y su séquito a la escalerilla del avión y los facturasen para la madre patria; ni tampoco que los encerrasen y quemasen vivos en la Cárcel Negra de El Aaiún, como parece haber sucedido con algún díscolo saharaui. Tampoco sabemos si la querella criminal por presunto genocidio, admitida a trámite en España por la autoridad judicial competente, iba también en el contenido de la carta milagrosa de Zapatero a Mohamed VI.

Encapsular” el Sáhara Occidental

Ustedes, lectores, ya me dirán si aquí no hay gato encerrado o, más bien, encapsulado. Porque esa es la nueva receta, el nuevo mensaje de los pensadores de Ferraz: “Hay que ‘encapsular’ el conflicto del Sáhara para seguir avanzando en otros temas”. ¡Toda una pirueta mortal, teniendo en cuenta las bellas y nobles palabras –del propio ponente- que encabezan este artículo! Como cantaba Raimon Pelegero en aquellos tiempos tan oscuros, “¿Qué s’ha fet d'aquells anys, d'aquelles mans tan pures?” Tal vez el ponente había olvidado que eso de “encapsular” ya se intentó antaño y, otrosí, que se sigue intentando ahora.

Ya se intentó, porque el Ejército “hermano” ya llenó de cápsulas el Sáhara Occidental; primero, cápsulas de napalm, cápsulas de fósforo blanco y capsulitas de fragmentación masiva, lanzadas (“¡son los lanzadores de bombas, estúpido!”, un buen lema para la campaña electoral; los lanzadores que ahora el Gobierno español -no los españoles- regala al sultán como prueba de hermandad) desde aviones de fabricación francesa y norteamericana, que la cosa viene de lejos... Y se sigue intentando ahora, por una parte, con el Muro de 2.700 Km. (el mayor muro militar de nuestra Era) que divide la tierra y la población saharauis; construido, por cierto, con dineros USA, de Arabia Saudita y de otros amigos del eje del bien. Dicho Muro está flanqueado por otras cuantas capsulitas, nada menos que cinco millones de minas o tal vez el doble, según informan fuentes tan dispares como la revista National Geographic (junio de 2007), James Baker III o el embajador estadounidense Frank Ruddy; y cuyos planos, para localizarlas y proceder al desminado, Marruecos sigue negando a la MINURSO (Misión de Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental), que, por lo demás, se dedica, en sus ratos de ocio, a destrozar el patrimonio histórico y cultural de los saharauis y de la Humanidad entera, como ha reconocido públicamente el actual jefe de la MINURSO, Sr. Julian Harston. Y, por otra parte, se sigue intentando ahora con el novedoso plan marroquí de “autonomía” (2007) para un territorio ocupado que no pertenece a Marruecos. De manera que, aun queriendo rizar el rizo hasta el absurdo, no sabemos qué nuevas cápsulas podrían emplearse hoy, dejando aparte “la bomba atómica” que Franco quería probar en aquella colonia (antes provincia española, hoy saharauis apátridas: ¿Hasta cuándo, Catilina, abusarás de nuestra paciencia?).

Entre tanto, otra parte de la “operación cápsula” era llevada a cabo por el Sr. Fassi-Fihri, el homólogo marroquí de Moratinos, que volaba a Washington y departía extensa y productivamente con la señora Condoleezza Rice sobre el asunto del Sáhara Occidental. Puede uno imaginarse en qué sentido, porque, como es público y notorio, tanto Marruecos como Estados Unidos (nos referimos siempre a los gobiernos) son acérrimos cumplidores de la legalidad internacional y los Derechos Humanos, como también son grandes entusiastas de las marchas verdes, las guerras preventivas y los daños colaterales (esos que producen las capsulitas y los

lanzabombas: pregúntenle, si no, a la familia de José Couso, asesinado por una cápsula estadounidense en Irak).

Así, poco a poco, aunque sea en fines de semana y con el Parlamento cerrado (si bien, ciertamente, tanto da), las piezas dispersas, los hechos aparentemente inconexos van encajando en el tablero diseñado por el lobby, aquí y allí, en París y en Washington, que en todas partes cuecen lobbies. Ya se sabe que los partidos políticos, algunos en particular, representan fielmente la voluntad de los ciudadanos. Como dice un eslogan electoral del PSOE, “Juntos vivimos, juntos decidimos”. No, Sr. Zapatero; cada uno vive en su casa, según su clase y condición (eso no lo descubrió Marx); y en lo que respecta al Sáhara Occidental, tampoco decidimos los ciudadanos, sino los lobbies. ¿O no? Pues si es así, ¡ya está bien de cuentos!

Más “marchas verdes”

Pero hay más. Con motivo de la tan señalada visita de SS. MM., los encargados de la propaganda alauita airean una nueva marcha verde; primero, a Ceuta y Melilla; y ahora, a Tifariti (en el Sáhara Occidental liberado, donde el Frente Polisario ha celebrado su XII Congreso, obviamente silenciado por “nuestra” prensa bajo la consigna “no sales, luego no existes”, en plena coherencia también con las palabras que encabezan este artículo). Pues bien, la tal marcha iba a ser en enero. Pero, amigo, el Frente Polisario había advertido de que ejercería sus derechos soberanos y, si preciso fuere, se defendería con las armas (a pesar de no contar con lanzadores de bombas regalados por el Gobierno español). Y hete aquí que ello podría ocasionar “daños colaterales”, las noticias podrían dispararse en la prensa nacional e internacional, y la población española podría despertarse y cabrearse; con lo cual, la cuestión del Sáhara Occidental, ahora sin cápsula, podría saltar de nuevo a la palestra, golpearnos de bruces e “incidir” en las elecciones del 9 de marzo..., que es lo que realmente importa: Y... ¿si atrasamos la susodicha marcha, si la dejamos para después de las elecciones, para después de la cuarta ronda de negociaciones entre el Frente Polisario y Marruecos, para después de la Columna de los 1.000...?

El actual régimen marroquí siempre utilizará estas bazas a su conveniencia. Por eso, los integrantes del lobby son, en realidad, rehenes del sultán, quien una y otra vez intentará utilizarlos con un “a cambio de...”, que después no cumplirá, como ha hecho con las múltiples resoluciones de la o­nU y la OUA y con el referéndum de autodeterminación del pueblo saharaui.

Visita a la Unión Africana

No terminan ahí las recientes maniobras de nuestro lobby, con su amplio reparto de papeles. Así, nuestro incombustible Moratinos, en su última gira preelectoral, se nos va a la sede de la Unión Africana (UA) en Addis Abeba, a ofrecer a sus Estados miembros 30 millones de euros para contribuir a sacar a África del abismo.

¿Y qué pasa en la UA, con sus 54 Estados miembros y sus 850 millones de habitantes? Pues que su primer presidente fue Thabo Mbeki, hoy sucesor de Nelson Mandela en la presidencia de la República de Sudáfrica y, actualmente, también presidente del Parlamento Panafricano (UA). En agosto de 2004, Thabo Mbeki dirigió una dura carta –de plena actualidad hoy- al rey de Marruecos, exponiéndole detalladamente las razones por las que Sudáfrica se veía en la ineludible obligación de reconocer a la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) como Estado soberano y miembro de pleno derecho de la UA, con Embajada permanente en Sudáfrica, habida cuenta del incumplimiento de la legalidad internacional por parte de Marruecos y de su nula intención de llevar a cabo el tan reiteradamente diferido referéndum de autodeterminación. La UA proviene de la Organización para la Unidad Africana (OUA), cuyas resoluciones siempre apoyaron la causa del pueblo saharaui, puesto que una de las finalidades de la Organización era, precisamente, erradicar el colonialismo de África. La OUA fue una de las principales promotoras del boicot y las protestas diplomáticas y políticas contra el régimen del apartheid en Sudáfrica, y consiguió acabar con el mismo. Marruecos es el único país del Continente que se mantiene fuera de la UA: se retiró de la Organización en 1985 con motivo del reconocimiento e incorporación de la RASD como Estado Miembro (la RASD ha llegado a tener el reconocimiento de 82 países de varios continentes). El sultán de Marruecos se marchó indignado –abandonó la UA- por tal reconocimiento, pero la RASD ya era miembro fundador de aquélla. Y hace tan sólo unos días, el IX Congreso de la Organización Panafricana de Mujeres (Johannesburgo, Sudáfrica, febrero de 2008) aprobó una Declaración en la que, una vez más, las mujeres africanas expresan su apoyo a los esfuerzos internacionales para resolver –no para “encapsular”- el conflicto del Sáhara Occidental y piden el reconocimiento de su soberanía; lo mismo que exigen, también, las mujeres europeas y latinoamericanas.

Salvo lo que ha dicho la prensa, reiterativamente y con altavoces, del regalo de los millones de euros, la gente corriente nunca sabremos qué mensajes del sultán pudieren haber sido “trasladados”, junto con nuestro infatigable Moratinos y los millones, a la UA o a algunos de sus Estados miembros, conforme a las habituales prácticas del Majzén que Frank Ruddy nos desvela en ”Sáhara Occidental: La última colonia en África: ¿Euros a cambio de congelar o retirar reconocimientos a la RASD? ¿Euros a cambio de...? Sabremos lo que se dijo en el foro público, pero no lo que se urdió por los pasillos, en despachos, mediante lenguaje criptográfico, (como el mensaje enviado en 1975 por el entonces secretario de Estado Henry Kissinger a Hassan II, padre de Mohamed VI, dando su visto bueno a la marcha verde). Y las palabras que encabezan estas líneas, ¿murieron también en ese viaje a la UA, fueron olvidadas, traicionadas, vendidas o compradas?

Es la diplomacia de los lobbies. Los peones, rehenes del sultán, desempeñan su papel al son de Mohamed VI, Chirac, Sarkozy, el bueno de Bush, la noble Condoleezza y algunos otros “preventivos”.

Cumplir los compromisos

¿Y el pueblo saharaui, la legalidad internacional, la palabra empeñada, nuestras responsabilidades políticas? De responsabilidades éticas o de moral pública, mejor no hablar: ya lo hizo Vidal-Beneyto y parece que no sirvió de mucho. Y todo esto, no lo olviden, con cargo a nuestros impuestos (de los que nos devolverán 400 euros para que les votemos; como en otro tiempos, pero ahora sin bocadillo) y, por supuesto, para cumplir la voluntad de la mayoría de los españoles; o las palabras del Jefe del Estado en funciones a las tropas españolas, días antes de que el Ejército hermano marroquí nos expulsara de la tierra saharaui; y para hacer honor a la legalidad internacional y a las palabras de Felipe González en 1976, en los campamentos de refugiados de Tindouf. Go figure!, como diría Frank Ruddy.

Pese a esas y otras muchas maniobras del lobby, el movimiento internacional de solidaridad con el pueblo saharaui seguirá luchando por la justa causa de ese pueblo, cada vez con mayor fuerza, con más razones y con total voluntad y determinación. Hasta la victoria final, hasta que esa causa sea tratada como lo que es: una cuestión de Estado y de injusticia internacional, transversal a todos los partidos políticos y a toda la sociedad española en general, sin distinción de ideologías, clases sociales, religión, edad o sexo; y hasta que el Estado español asuma sus responsabilidades y compromisos. Que no lo olvide Felipe ("Quiero que sepáis que la mayor parte del pueblo español, lo más noble, lo más bueno del pueblo español, es solidario con vuestra lucha...”) ni los demás integrantes del lobby (“¡No nos falles, ZP!”). Porque, como muy bien señala Tomás Bárbulo, “la solidaridad de la sociedad española choca con la postura oficial” (op. cit. p. 34). “Los diplomáticos de Rabat saben bien que una de las causas fundamentales por las que han fracasado sus maniobras para anexionarse definitivamente el territorio es el apoyo de la opinión pública española al Frente Polisario” (p. 29). De todas maneras, sigan ustedes muy atentos a las intenciones del lobby feroz, porque todavía dará mucho que hablar.

Luis Portillo Pasqual del Riquelme es doctor en Ciencias Económicas, ex profesor de Estructura Económica Internacional en la Universidad Autónoma de Madrid.

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