Grupos de gente unida por relaciones de amistad o por intereses comunes más o menos subjetivos: proyectos de convivencia, de activismo social y político, de vivir de un modo diferente al dominante... Su existencia fue más o menos efímera. Por ejemplo, muchos de ellos, o de los individuos que los formaban, renunciaron a su autonomía participando en la precipitada reconstrucción de la CNT que se produjo al morir Franco, o integrándose en otros sindicatos o en grupúsculos vanguardistas de la extrema izquierda; otros se engancharon a la heroína, formaron cooperativas o se hicieron musulmanes; otros se convirtieron en simples ladrones o traficantes, o en currantes normales, o en padres y madres de familia. De los que continuaron resistiendo, muchos fueron yendo a parar al talego, y a algunos los mataron la policía, los boqueras, la droga, la enfermedad o el tráfico rodado; algunos otros se suicidaron... En fin, algunos corrieron, simultánea o sucesivamente, una suma mayor o menor de esos destinos u otros por el estilo; no sé si como resultado o causa de la derrota del movimiento en el que habían participado, o ambas cosas a la vez. Aunque la violencia o la «lucha armada» no era la única manera de actuar ni la más importante, algunos de esos individuos y grupos recurrían ocasionalmente, con mayor o menor frecuencia, a acciones más o menos violentas, a veces usando armas. Robos, atracos, sabotajes, atentados a bancos, cuarteles, comisarías, juzgados, reformatorios, prisiones, oficinas de empleo, grandes almacenes, infraestructuras capitalistas... Dejando aparte a los Comandos Autónomos Anticapitalistas de Euskadi, que, aunque sus propuestas teóricas y prácticas eran muy parecidas, surgieron en un contexto diferente, los antecedentes inmediatos de la mayor parte de estos grupos, por propia elección, por su manera de pensar y actuar, por sus relaciones y por algunas de las personas que los integraban, habían sido, por ejemplo, los Grupos Autónomos de Combate y el MIL (Movimiento Ibérico de Liberación), que existieron en Barcelona, del 71 al 73, como un intento de crítica teórica y práctica contra el vanguardismo y el reformismo de la «izquierda del capital», y de apoyo a la autonomía de las luchas obreras, cuyos partidarios, desde las comisiones obreras y otros intentos de autoorganización surgidos a partir de ellas, habían tenido que combatir en desventaja contra la manipulación estalinista y de otras burocracias izquierdistas. O los GARI (Grupos de Acción Revolucionaria Internacionalista) que actuaron en territorio francés y belga, durante el 74, en respuesta por el asesinato legalizado de Salvador Puig Antich y en defensa de los otros presos del MIL sobre algunos de los cuales también pesaba amenaza de ejecución. O la multitud de grupos autónomos sin nombre fijo que surgieron en las campañas que hicieron frente a la represión contra los anteriores. Grupos Autónomos Libertarios es el nombre que utilizó la policía y del que se hizo eco la prensa para etiquetar a ciertas personas que fueron detenidas en Madrid, Barcelona y Valencia en 1978, acusadas de atracos, atentados y tenencia de armas y explosivos. Después, algunas de ellas, y otras que se les fueron sumando a medida que iban cayendo presas, firmaron con el nombre de Grupos Autónomos algunos llamamientos escritos lanzados desde la cárcel. A finales del 80, cuando se publicó por primera vez una recopilación de esos comunicados, había en las cárceles del Estado español unas treinta personas que, agrupadas por afinidad personal, habían realizado efectivamente, entre el 75 y el 79, acciones como las siguientes: lanzamiento de cócteles molotov contra bancos, oficinas de empleo, grandes almacenes, comisarías, cuarteles de la guardia civil y objetivos semejantes, por ejemplo, en respuesta al asesinato de Salvador Puig Antich, o en los aniversarios del mismo o de los últimos fusilamientos del franquismo (en septiembre del 75), o en respuesta a la masacre de Vitoria en el 76, o por los asesinatos de la policía en las calles de Euskadi a principios del 77. Una serie de atentados con bombas y cócteles en el 77 contra empresas alemanas cuando aparecieron suicidados varios presos de la RAF, contra empresas francesas por la extradición de Klaus Croissant -abogado de algunos de los anteriores- y durante la huelga de hambre de Apala para evitar su extradición, realizados simultáneamente unas veces en Madrid y Barcelona, otras también en Valencia, y otras en coordinación con grupos franceses. A mediados del 78, con motivo de la visita de Giscard d’Estaing a España, petardos y cocteladas contra empresas francesas en España y contra empresas españolas en Francia: acciones que pretendían dar una respuesta solidaria internacionalista contra la represión sin fronteras del Capital. Apoyo a las luchas obreras autónomas mediante atentados contra las dependencias e instalaciones de las empresas: en Barcelona en el 76, a las huelgas de «Roca» y transportes «Mateu Mateu»; en Madrid, a las huelgas de la construcción del 76, «Roca» en el mismo año y la del Metro en el 77 y, a principios del 78, otra vez contra el Metro por la subida de tarifas. En apoyo a la lucha de los presos, en Barcelona, Madrid y Valencia, a lo largo de todo el 77 y principios del 78, numerosos atentados contra bancos, juzgados, cárceles, reformatorios y tribunales de menores. Además de gran número de expropiaciones que habían de servir para comprar armas y otros útiles que necesitaban para sostener y extender su forma de actuar, y como crítica directa de la propiedad burguesa y abolición inmediata del trabajo asalariado al menos en sus propias vidas. Nunca hubo «daños colaterales». En la práctica, esos grupos eran efectivamente autónomos, incluso los de una misma ciudad entre ellos. Cada individuo y cada grupo decidían ellos mismos sus acciones sin aceptar ninguna autoridad o jerarquía. Se ponían de acuerdo para acciones concretas y compartían tanto las armas y otros medios materiales como las técnicas e informaciones necesarias. Entre ellos todas esas cosas estaban socializadas, a disposición de cualquier grupo afín que estuviera dispuesto a «enrollarse», es decir, a actuar por su cuenta y riesgo, y que fuera de fiar, lo cual se valoraba a partir de las relaciones personales y de la participación común en las luchas del momento. Pero nunca formaron una organización fija y el nombre de grupos autónomos o la palabra autonomía apenas se utilizaban ni en la reivindicación pública de las acciones ni en las discusiones internas de los grupos. Creo que era corriente la idea de que quien más hablara de autonomía -o de anarquía- o pretendiera representarla menos posibilidades tenía de alcanzarla realmente y más de convertirse en su enemigo. No les era extraña la idea de «propaganda por la acción», pero no hacían las cosas con vistas a su repercusión espectacular. De hecho, nunca utilizaron unas siglas o un nombre fijos y algunas acciones ni siquiera las reivindicaban. No les interesaba que el Espectáculo les identificara, atribuyéndoles entidad en su mundo manipulado, como pudo hacer una vez les tuvo presos. Lo que buscaban era expresar su rechazo al sistema capitalista a través de acciones significativas, para que quienes pensaban y sentían igual supieran que estaban allí, esperando encontrarse con ellos en la lucha. Demostrar, como proponía el MIL, que el nivel de violencia con que se podía y, por lo tanto, se debía responder a la violencia capitalista era mucho mayor de lo que comúnmente se creía. No se trataba de una opción ideológica, sino de una tendencia práctica, uno de cuyos aspectos principales era la crítica teórica y práctica de toda ideología, el intento de hacer la teoría de una práctica propia y de poner en práctica las propias ideas y proyectos. Eran unas características concretas de ciertas acciones concretas cuya concreta experiencia trajo consigo una manera de entender la acción y de organizarse, y hasta un modo de vivir, en el que no había separación definitiva entre lo político y lo personal. Y, sobre todo, se trataba de la defensa de esa forma de actuar y de vivir frente a cualquier tipo de imposición o manipulación, es decir, de una actitud más bien negativa: anticapitalista, antiestatista, antiburocrática, antiautoritaria, antijerárquica, antivanguardista, antidogmática... La parte afirmativa, creativa, se dejaba más bien a lo imprevisible, a la libertad de cada grupo y de cada persona y, sobre todo, a la autoorganización de cada lucha por medio de un proceso de diálogo directo y decisión permanente entre los implicados. Otra cuestión era la de la autonomía de las luchas que se produjeron por entonces, en verdaderas oleadas, en todo el territorio del Estado español, autonomía a la que nosotros apostábamos nuestras expectativas revolucionarias y a la que deseábamos apoyar y sumarnos, no decirle cómo tenía que ser o lo que tenía que hacer. En aquellos años proliferaban las huelgas salvajes en las que los trabajadores se autoorganizaban por medio de asambleas obligando a los empresarios y al Estado a negociar directamente sus reivindicaciones con delegados elegidos en ellas y revocables en todo momento, dejando fuera del asunto a las burocracias sindicales, franquistas o democráticas, y demás intermediarios profesionales. A menudo, esas huelgas se extendían espontáneamente, por efecto de la solidaridad y organizándose por medio de coordinadoras de delegados, hasta generalizarse y sobrepasar el marco reivindicativo en que habían comenzado. Llegaron a constituir un problema político de primera magnitud: una concepción práctica de la democracia totalmente opuesta a la que pugnaban por imponer por entonces la coalición de políticos franquistas y «demócratas» que pretendían repartirse el pastel cocinado en el intento de modernizar el régimen de dominación. Al mismo tiempo, se multiplicaban los atentados directos a la propiedad capitalista, especialmente atracos a bancos, acciones encaminadas a liberarse inmediatamente del trabajo alienado, a recuperar una parte del poder que el Capital nos arrebata; mientras los presos sociales estaban destruyendo literalmente las cárceles, por medio de incendios, motines y fugas, reivindicando el indulto general, autoorganizados también por medio de asambleas y de una Coordinadora de Presos En Lucha (COPEL). Otros muchos movimientos reivindicativos entendían de forma parecida la práctica de la democracia, en los barrios, en los manicomios, en las universidades e institutos, en las calles... desbordando por todas partes las previsiones del partido del orden. Todas esas cosas desempeñaron un papel no pequeño en el resquebrajamiento del control social que se produjo por entonces. La desobediencia se extendía, la gobernabilidad se hacía imposible, políticos y periodistas se lamentaban a diario por la inestabilidad social y política. Alrededor de 1976 había en Valencia cierta cantidad de personas de muy diversas procedencias: obreros, estudiantes y gente sin oficio ni beneficio, individuos y grupos unidos por afinidad personal y por una manera común de entender la participación en las agitaciones sociales y políticas del momento y la acción en general. La mayor parte preferíamos liberarnos ya mismo del trabajo asalariado por nuestros propios medios a esperar que lo hiciera una hipotética revolución que, por otra parte, no es que nos pareciera inminente a escala de toda la sociedad. De hecho, algunos de nosotros estábamos de acuerdo en la idea de que las oportunidades de «meter caña» que ofrecía la inestabilidad derivada de la «Transición» sólo iban a durar un par de años, y nos proponíamos aprovecharlas mientras pudiéramos y marcharnos a México, un poco antes de que terminara ese plazo, para librarnos, de paso, de la mili. Para nosotros, la que valía era la revolución que consiguiéramos hacer a diario en nuestras propias vidas y en nuestras relaciones personales. Éramos en gran parte gente quemada del dogmatismo ideológico y los procedimientos autoritarios y manipuladores de los grupúsculos de la extrema izquierda y, aunque la media de edad era muy joven, para muchos eran un punto de referencia los ecos de la recuperación de las comisiones obreras a manos del PCE, o la de las comisiones y asambleas de barrio, y los intentos posteriores de organización autónoma de las luchas obreras, como las plataformas anticapitalistas, recuperadas también por grupúsculos vanguardistas, así como experiencias de lucha armada autónoma como las del MIL o los GARI. Abundaban los grupos de barrio, algunos de los cuales, por ejemplo, se habían desarrollado a través de la participación en luchas vecinales, por desbordamiento de los clubes parroquiales, locales donde la Iglesia intentaba hacer proselitismo juvenil en los barrios obreros y de los que los curas, así como los burócratas izquierdistas, terminaron perdiendo totalmente el control. Entre esta gente, algunos eran trabajadores con experiencia en huelgas y luchas laborales, otros habían desertado de la mili o eran prófugos, otros vivían a salto de mata intentando huir del trabajo, sobreviviendo a base de trapicheos, robos en supermercados, etc., otros venían participando desde hacía algún tiempo en acciones de solidaridad con los presos autónomos, otros en los «comités de apoyo a COPEL» y otras actividades solidarias con la lucha de los presos contra la cárcel, otros habían salido hacía poco del talego donde habían participado en las luchas del momento, otros estaban fugados... Se puede decir que todos estábamos huidos de algo: de la mili, de la fábrica, de la obra, de las aulas, de la familia, de la religión, de la ideología, de la cárcel, de la sociedad... En las manis y movilizaciones de todo tipo que abundaban en aquella época, siempre éramos los últimos en retirarnos de la calle y los primeros en enfrentarnos a la policía, a los fachas o a los servicios de orden de las burocracias políticas y sindicales de la izquierda. En ellas y en las fiestas que casi siempre les seguían nos encontrábamos y nos conocíamos. Nos reconocíamos sobre todo por nuestras actitudes antiburocráticas, encaminadas a desbordar las consignas moderadas de las «fuerzas democráticas», las cuales pretendían en todo momento encauzar en los términos de la nueva legalidad las energías de los conflictos sociales, personales, políticos... que se planteaban por entonces, a diario y en todas partes, organizándose casi siempre por medio de asambleas, y llevarlos a los Ayuntamientos, Parlamentos, mesas negociadoras, pactos de «consenso», y demás instituciones «democráticas». Mientras nosotros queríamos, por el contrario, que siguieran planteados en las calles, en las cárceles, en los barrios, en las fábricas y en los tajos hasta sus últimas consecuencias, sin que las asambleas y los individuos perdieran su poder. Mientras ellos velaban por el civismo de las masas y aplaudían a la policía, nosotros le lanzábamos piedras y cócteles molotov, así como a los bancos, grandes almacenes y otros objetivos. Mientras ellos se conformaban con la amnistía parcial para los moderados de su cuerda, nosotros exigíamos amnistía total que incluyera a los condenados por delitos violentos -entre los que había todavía alguna gente del MIL y de grupos autónomos posteriores, la solidaridad con los cuales también era un factor de unidad para nosotros. Mientras ellos discriminaban a los «presos comunes», nosotros exigíamos indulto general y apoyábamos la destrucción de las cárceles que los mismos presos estaban realizando. Mientras ellos gritaban «abajo la dictadura» y «libertades democráticas», nosotros gritábamos «muerte al capital» y «poder obrero». En suma, mientras ellos (sindicatos, partidos de oposición, grupúsculos de izquierda, etc.) intentaban redirigir o cortar, en estrecha colaboración con las demás fuerzas del orden, toda iniciativa que pretendiera ir más allá del proyecto de democratización del franquismo pactado entre régimen y oposición, nosotros expresábamos y afirmábamos nuestra rabia de libertad y deseos de destrucción de todo lo que pretendiera explotarnos o manipularnos, al tiempo que buscábamos a quienes pensaran, sintieran y actuaran como nosotros para unirnos a ellos. A partir de ahí empezamos a coordinarnos, por ejemplo, en cocteladas contra bancos, oficinas de empleo y objetivos similares: un mismo día, a una misma hora, en puntos distintos de Valencia, unas veces con un motivo y otras con otro, al menos diez o quince grupos de dos o tres personas lanzaban unos cuantos cócteles molotov, prendiendo fuego a sus objetivos. En varias ocasiones nos coordinamos también con gente de Madrid, Barcelona, Francia... tal como hemos contado al principio. En acciones como éstas fuimos estableciendo relaciones y desarrollando la costumbre y los procedimientos para ponernos de acuerdo en iniciativas que buscaban ir más allá del impulso a desbordar las convocatorias «democráticas». Antes, durante y después, fuimos conociendo a gente más experimentada, de la que aprendimos técnicas como el uso de armas y explosivos, falsificación de documentos, fabricación de «espadas», robo de coches, etc. Empezamos a hacer atracos, aprendimos a poner petardos, nuestra acción se iba intensificando. Pero al mismo tiempo, casi sin darnos cuenta, la situación social se iba alterando y el suelo que pisábamos empezó a fallar bajo nuestros pies. A medida que íbamos cayendo presos -lo cual empezó a suceder a principios del 78, cuando, a consecuencia del debilitamiento del movimiento general nos fuimos quedando más y más aislados, al tiempo que la policía y su ejército de confidentes podían prestarnos mucha más atención- los compañeros que quedaban libres, en Valencia y en otros lugares, y algunos que consiguieron fugarse, se marcaron como objetivo prioritario la liberación de los encarcelados. Se hicieron varios túneles de fuera a dentro y de dentro a fuera, intentos de liberación en las conducciones y salidas a juicio o a los hospitales, y otras acciones cuyo porcentaje de éxitos no fue muy alto, de modo que la gente iba siendo detenida, en ellas o en las expropiaciones que había que hacer para sostenerlas, más deprisa de lo que conseguían ir sacando a los presos. Al final, casi todo el mundo terminó entalegado o quemado, al mismo tiempo que el movimiento en general iba quedando definitivamente derrotado. Así nos fuimos sumergiendo en los negros 80, años de desencanto y aislamiento para nosotros y de prepotencia del Capital y del Estado. Para nosotros, además de en la destrucción del Estado y de todos sus instrumentos de violencia y opresión, la revolución consistía principalmente en la abolición del trabajo asalariado. Más que fantasear sobre cómo se produciría un futuro proceso de liberación del trabajo (y no es que no lo hiciéramos también en alguna ocasión), nosotros procurábamos librarnos ya mismo de las relaciones de explotación en general, viviendo, por ejemplo, de robos pequeños y grandes, de los que compartíamos tanto las emociones y los riesgos como los productos. En cuanto al futuro, para nosotros la revolución había de ser el principio de un proceso permanente de autotransformación de la sociedad a través de la participación libre e igual de todos los implicados en todas las decisiones y actividades que constituyen la vida social, de creación constante de las condiciones para la libertad, liberación de la parte penosa del trabajo y participación libre en la parte creativa, en la construcción del mundo humano. Cómo ha de hacerse eso, tendrán que decidirlo quienes lo hagan a partir del momento en que decidan hacerlo. Nosotros intentábamos eso mismo, a escala de nuestras propias vidas, partiendo de nuestras pequeñas comunidades y buscando coordinarnos con otras parecidas que fueran surgiendo por ahí y con las que pudiéramos encontrarnos, así como con el movimiento obrero asambleario y los otros movimientos desobedientes de que hemos hablado que, para nosotros, eran ya un principio de revolución. El hecho de la autonomía, es decir, los actos, las actitudes, los procedimientos como las huelgas salvajes, las asambleas de huelguistas, las comisiones de delegados elegidos en ellas y revocables por las mismas en todo momento, la solidaridad, los piquetes, los grupos de afinidad o los acuerdos espontáneos tomados en el momento mismo de la acción al coincidir en ella, todo eso se había convertido en costumbre para mucha gente, pero sus enemigos eran muchos y bien organizados, costaba mucho que esas «buenas costumbres» se impusieran contra los procedimientos de las organizaciones burocráticas, dirigistas y manipuladoras, que en todo momento intentaban sobreponérseles, ya que las organizaciones de la izquierda, partidos y sindicatos, tenían que demostrar su poder de movilización y, sobre todo de desmovilización, su control de las masas obreras, para tener algo que vender a cambio de su porción del pastel «democrático», y podían apoyarse en todos los medios del poder dominante, desde el monopolio y manipulación de la información hasta la intervención de la policía. La «autonomía» era entonces un conjunto de costumbres, de procedimientos, de tácticas, que se adoptaban espontáneamente en las luchas concretas que se iban produciendo en las calles, en los tajos, en las fábricas, en las cárceles, en los barrios, etc., aplicando directa, intuitivamente en muchos casos, las lecciones del inmediato pasado, sin que la mayoría de sus protagonistas se preguntara por qué hacían las cosas así. Caía por su propio peso, no había otra manera de hacerlas. Quizá el principal defecto fuera esa falta de una conciencia clara de lo que se estaba haciendo, cómo y por qué, y de cuáles eran los enemigos de esta forma de actuar y los procedimientos que usaban para oponerse a ella. Espontaneidad inconsciente, ausencia de teoría crítica, de un modo de pensar estratégico lo suficientemente extendido. Por otra parte, la gente dispuesta a una lucha sin cuartel era una minoría, la mayor parte pertenecía a lo que entonces se llamaba la «mayoría silenciosa», identificada pasivamente con el proyecto «democrático», completamente encandilada con la ilusión del «Estado de bienestar» y de la «sociedad de la abundancia», sin darse cuenta de que la sociedad española llegaba demasiado tarde a todo eso, cuando ya estaba en plena descomposición. Puede que no llegara a existir un verdadero «movimiento», una gran cantidad de gente luchando de común acuerdo por unos objetivos comunes propios. La mayoría de los que se movilizaban, aún muchos de los que defendían las asambleas, lo hacían por mejoras en sus condiciones de trabajo y consumo y otras reivindicaciones «particulares», perfectamente traducibles al lenguaje del Estado y del Capital. Quizá la situación no era tan «revolucionaria» como algunos hubiéramos querido. Aun así, se puede decir que la oleada asamblearia del 76-78 tuvo una gran fuerza, llegando a condicionar todo el desarrollo de la «Transición», creando, mientras duró, una situación ingobernable, extendiéndose del laboral a muchos otros ámbitos y poniendo en peligro en todo momento los beneficios del Capital. De manera que toda la «Transición» puede verse como un enfrentamiento entre los que querían canalizar las energías liberadas por el debilitamiento del régimen franquista en los cauces «democráticos» y los que queríamos desbordarlos. Pero esas perspectivas rebeldes resultaron derrotadas, aquí como en el resto de Europa, por la acción combinada de la violencia policial, del engaño político y sindical y de la seducción espectacular. Puesto que no ganó la revolución, triunfó la contrarrevolución. Como una respuesta irónica a nuestro rechazo del trabajo, el Capital nos dio la reconversión industrial, el paro, el trabajo negro y el empleo precario, la reestructuración de la producción, un reacondicionamiento del territorio social basado sobre todo en criterios de contrarrevolución preventiva. El Capital, el «devenir mundo de la mercancía», tiene hoy más vigencia que nunca. Sin olvidar el gran desarrollo alcanzado por la estupidez consumista, el trabajo asalariado continúa siendo la esclavitud, la servidumbre de nuestro tiempo; el hecho concreto, actual, de la alienación; el modo de relación social explotadora a través del cual perdemos la libertad vendiendo nuestra energía para que el Capital produzca y reproduzca con ella, según sus propias pautas e intereses, su mundo-mercado en el cual tenemos que vivir por fuerza sin la menor oportunidad de alterarlo o de darle forma según nuestros propios deseos y necesidades. El desarrollo tecnológico, disminuyendo la importancia de la fuerza del trabajo humana en el proceso productivo, ha hecho el trabajo asalariado cada vez menos necesario, de manera que ha adquirido la forma y el contenido de una dominación que sólo tiene sentido por sí misma, o sea, de la prepotencia, del sadismo, por parte de los explotadores, y de la servidumbre voluntaria, en cuanto a los explotados se refiere. Lo malo es que seguimos presos en ella, como nuestros padres y abuelos, pero no disponemos ya de la fuerza que tenía la clase obrera de antaño, derivada de su posición dentro del modo de producción y de su conciencia de clase. Seguimos dependiendo del Capital mientras él depende cada vez menos de nosotros. Ya no hay ningún criterio humano efectivo que pueda juzgar y alterar el rumbo de la historia, es la corriente del Progreso la que juzga y decide sobre todo. La megamáquina explotadora, reforzada tecnológicamente, impera totalitariamente como un poder parasitario sobre la vida, como sustancia absoluta constitutiva de toda realidad, impidiendo de infinitas maneras la formación de cualquier sujeto individual o colectivo que pudiera oponérsele. Quisiera que quede claro que no pretendo que este relato sirva ahora de ejemplo para nadie. Al contrario, en el mismo relato de lo que pensábamos, o de lo que yo pienso ahora que pensábamos entonces, se pueden distinguir ciertas tonterías e ilusiones ideológicas sin otro fundamento que la alienación, -que consiste, al fin y al cabo, en un alejamiento de la realidad, aunque sea forzado- y en nuestra práctica muchas debilidades y algunas estupideces. Por ejemplo: un cierto fetichismo por las pistolas, una especie de activismo armado, que nos llevaba frecuentemente a confundir la violencia con la radicalidad, y nos alejaba, a través de la especialización en acciones y dinámicas clandestinas, de las luchas sociales reales que, evidentemente, se desarrollaban en un campo mucho más amplio. Un contraculturalismo inmediatista que, cargando demasiado el acento sobre el día a día personal, nos hacía descuidar la búsqueda de perspectivas sociales, históricas, estratégicas. Un cierto espontaneísmo autosuficiente que nos hacía olvidar la necesidad de coordinación práctica concreta de las diversas luchas y de quienes luchaban. En realidad, todavía conservábamos gran parte de la fe determinista en que el proletariado había de hacer fatalmente su revolución social, de manera que nosotros podíamos dejarle hacer mientras nos dedicábamos a la nuestra personal. Todo eso jugaba a favor de las tendencias dominantes en todos los terrenos -político, laboral, vecinal, antirrepresivo, etc.- que, a través de la supresión de todo procedimiento y ocasión de diálogo directo, reflexión, decisión, autoorganización y acción colectivas, empezando por las asambleas, de su sustitución por los mecanismos de mediación estatales, mercantiles y finalmente tecnológicos, y de la reclusión de cada cual en su vida privada, dejaba a los individuos, empezando por nosotros mismos, aislados a merced de la policía y del mercado. Lo que entonces era ya equivocado, por delirante e ilusorio, con mucha más razón lo será ahora, veintitantos años después, en una situación mucho más difícil y compleja y totalmente diferente en algunos aspectos esenciales. No hay que mitificar nada ni a nadie. Todo este rollo sólo tiene sentido si ha de servir a quienes lo lean de material para entender el inmediato pasado tal como ha contribuido a constituir el presente, es decir, en la medida en que seáis capaces de juzgar lo que se dice aquí y lo que no se dice, lo cual supone disponer de conceptos construidos por vosotros mismos a partir de vuestra propia experiencia práctica que, si valen de algo, han de servir también para juzgarla... En un mundo donde todas las «realidades» y, sobre todo, la «realidad» en general, se constituyen según los dictados del fetiche mercancía, precisamente lo que aparece como real es por definición falso, un componente de la mentira dominante. Postular una verdad distinta implica desafiar la que se nos impone, lo cual es algo que no conviene hacer si no se dispone de la fuerza suficiente. Primero hay que constituir esa fuerza. Si no, la derrota está asegurada y las pequeñas y parciales «realidades» que se declaran contra el Capital, derrotadas de antemano, se convierten también en mercancías, o en fetiches y rituales, consagración de la impotencia, aclimatación, falseamiento de la rebeldía. El enemigo nos lleva mucha ventaja también en el plano de la conciencia, conoce mucho mejor que nosotros un territorio que es el suyo y también nos conoce mejor a nosotros de lo que nos conocemos nosotros mismos. Todo ello como consecuencia de la derrota y dispersión consecuente de un movimiento revolucionario que ha quedado interrumpido durante años al ser derrotado como sujeto y suprimidas, al mismo tiempo, las condiciones materiales, objetivas de su existencia. La reanudación de ese movimiento no es una simple cuestión de Fe, ideológica, sentimental o algo así. Tampoco basta con desearla, hay que reconstruir una conciencia crítica colectiva, reanudar una práctica consciente, entablar un proceso de comunicación basado en el rechazo del modo de vida capitalista y en el deseo y la lucha por la libertad, la justicia y la dignidad, y encontrar a través suyo nuevas bases prácticas, palancas materiales para enfrentarse al Capital. También hay que pararse mucho a reflexionar sobre los verdaderos resultados de la lucha armada como enfrentamiento directo con el Estado por parte de algunos grupos cada vez más separados y militarizados, en la «contrarrevolución» de finales de los 70 y los 80, sobre todo en lo que atañe a maniobras de manipulación y tergiversación, y sobre los cambios estratégicos ocurridos desde entonces en el terreno de la guerra social. Actuar de según qué formas sin haber hecho eso, imitando acríticamente y sin ninguna preparación actitudes que, en muchos casos, ya resultaron erróneas en su momento, es ponérselo demasiado fácil al enemigo.
viernes, 11 de enero de 2008
Grupos Autónomos de Valencia en la segunda mitad de los 70 .
Publicado por Roig i Negre en 4:23 0 comentarios
Etiquetas: Historia, Pensamiento, Política
La obsesión cubana de la Casa Blanca.
...por Salim LamraniEn plena Guerra Fría, los EEUU impusieron unilateralmente un embargo contra Cuba. 45 años más tarde, ignorando los cambios históricos que aparecieron en el mundo, Washington prosiguió su cruzada contra el «comunismo cubano». Pero la fabricación y acumulación de diversas «leyes y reglas jurídicas» contra Cuba, en vez de hacer derrumbar el gobierno de Fidel Castro, como lo pensaban, engendró una situación tipo kafkiana, perjudicable para la población cubana, pero también para los simples turistas y comunidades con un lazo de parentesco viviendo desde hace años entre ambos países. Nuestro colega Salim Lamrani analiza el último informe US sobre este dispositivo.
La administración estadounidense actual que preside George W. Bush sufre una singular obsesión con respecto a Cuba. A pesar de la sangrienta tragedia iraquí y el fracaso de la invasión de Afganistán, Washington está más decidido que nunca a derrocar al gobierno de La Habana e instaurar un régimen a sus órdenes. La Unión Europea, tan rápida en seguir los pasos estadounidenses cuando se trata de estigmatizar a Cuba, sigue observando un silencio cómplice frente a la política irracional de la Casa Blanca.
En mayo de 2004 Washington impuso nuevas sanciones económicas que han tenido consecuencias desastrosas para la población cubana. El envío de remesas se ha limitado drásticamente. Los ciudadanos cubanos de Estados Unidos ya no pueden mandar ayudas económicas más que a los miembros directos de sus familias, según la nueva definición del término que dio Bush. Se excluye, por tanto, a todos los demás miembros (primos, tíos, sobrinos...) salvo a los abuelos, padres, hermanos, hijos y esposos. Los emigrados cubanos ya no pueden visitar a sus familiares en la isla más de 14 días cada tres años en el mejor de los casos. En efecto, antes necesitan obtener una autorización del Departamento de Tesoro. Además no pueden llevar más de 20 kilos de equipaje ni gastar más de 50 dólares al día allí [1].
En julio de 2006 el presidente Bush implantó sanciones adicionales aún más duras. ¡Incluso designó a Caleb McCarry como coordinador de la «transición», a semejanza del procónsul Paul Bremmer nombrado en Iraq en 2003, y fijó el plazo para deshacerse del gobierno cubano en 18 meses! Dedicó un presupuesto de 31 millones de dólares para la creación y el refuerzo de una oposición interna, que se añade a la suma de 50 millones de dólares prevista en 2004 y 2005. Washington prevé incluso sancionar económicamente a los países que inviertan en Cuba y ha redactado una lista negra de funcionarios a neutralizar en una futura Cuba recolonizada. Se limitan sumamente los intercambios académicos, culturales, religiosos, deportivos y humanitarios entre los dos países y las más severas sanciones –hasta diez años de cárcel– se pueden aplicar a los infractores. Los envíos de remesas se restringen todavía más y las condiciones requeridas a las empresas estadounidenses para vender productos de alimentación a Cuba cada vez son más difíciles de satisfacer [2].
En octubre de 2007 el presidente Bush pronunció un discurso sumamente virulento contra La Habana subrayando que «pocos problemas habían desafiado [...] a nuestra nación como la situación de Cuba» y reafirmó su voluntad de incrementar todavía más el estado de sitio del cual es víctima la población cubana. También lanzó una llamada a la insurrección destinada al ejército [3].
El 19 de diciembre de 2007 la Oficina de Responsabilidad Gubernamental de Estados Unidos (United States Government Accountability Office – GAO) publicó un informe de 96 páginas sobre las consecuencias originadas por el endurecimiento de las sanciones económicas contra Cuba, a las que considera como «la red más desarrollada de sanciones económicas impuesta por Estados Unidos». Así, los servicios aduaneros (Customs and Border Protection – CBP) de Miami realizaron inspecciones «secundarias» sobre el 20% de los pasajeros procedentes de Cuba en 2007 con el fin de comprobar que no importaban tabaco, alcohol o productos farmacéuticos de la isla. En cambio, el promedio de inspecciones fue sólo del 3% para todos los demás viajeros. Según el GAO, este enfoque sobre Cuba «reduce la aptitud de los servicios aduaneros para llevar a cabo su misión que consiste en impedir que los terroristas, criminales y otros extranjeros indeseables entren en el país» [4].
«Desde 2001 la Oficina de Control de Bienes Extranjeros [OFAC] abrió más investigaciones e impuso más sanciones por violaciones del embargo -como la compra de tabacos cubanos- que por todas las demás violaciones de otras sanciones tales como las impuestas a Irán», subraya el informe [5]. Más grave aún, el GAO afirma que se detectaron numerosos fallos en «grandes puertos de entrada de toda la nación que aumentan la posibilidad para los terroristas [...] de entrar en el país. El uso eficiente de los recursos de inspecciones secundarias es indispensable para el cumplimiento de la misión prioritaria antiterrorista de los servicios aduaneros» [6]. La lucha contra el terrorismo se ha vuelto «la principal prioridad de la CBP desde los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001» [7].
Así, entre octubre de 2006 y marzo de 2007, los servicios aduaneros del aeropuerto de Miami procedieron a 1.500 embargos «de pequeñas cantidades de tabaco, alcohol y productos farmacéuticos en la mayor parte de los casos» a pasajeros procedentes de Cuba durante inspecciones que duraron entre 45 minutos y tres horas. En cambio, sólo efectuaron 465 embargos a todos los demás pasajeros procedentes del resto del mundo, entre los que requisaron 211 kilos de drogas y 2,4 millones de dólares en efectivo [8].
La administración Bush, en vez de usar los recursos humanos y técnicos a su disposición para preservar la seguridad nacional y luchar contra el terrorismo y el tráfico de drogas, prefiere concentrar sus esfuerzos para reprimir a los turistas que importan una caja de tabaco, una botella de ron o medicinas de Cuba. Este ensañamiento irracional es aún más grave pues se hace en detrimento de la protección de los ciudadanos estadounidenses. En efecto, el informe destacó la importante carencia de personal aduanero que «ha creado vulnerabilidades en su proceso de inspección en los puertos de entrada estadounidenses» [9].
El informe insiste también en el carácter obsesivo de la política anticubana de Washington. Así, mientras que existen más de veinte programas de sanciones económicas contra terceros países, la OFAC dedicó, entre 2000 y 2006, el 61% de sus recursos a perseguir a los turistas estadounidenses que viajaron a Cuba sin permiso [10]. La OFAC realizó 10.823 investigaciones relativas a violaciones de las sanciones económicas contra Cuba y sólo 6.791 investigaciones para todos los demás programas de sanciones [11]
«Mientras que el embargo contra Cuba sólo es uno de los más de veinte programas de sanciones que la OFAC administra, las multas que impuso la OFAC por las violaciones del embargo contra Cuba representan más del 70% de las multas totales impuestas entre 2000 y 2005» [12]. El estudio concluye que «desde 2000, la OFAC realizó más investigaciones e impuso más multas por violaciones del embargo cubano que por el conjunto de los demás –más de veinte- programas de sanciones que aplica la agencia» [13]. El Departamento del Tesoro impuso multas por un total de 8,1 millones de dólares para las 8.170 violaciones de sanciones contra Cuba, lo que representa un promedio de 992 dólares por violación. «La mayor parte de esas violaciones eran relativamente menores, como comprar tabacos cubanos por Internet» [14].
Le GAO exhortó a las autoridades gubernamentales, y al secretario de la Seguridad Nacional en particular, a que destinaran prioritariamente los recursos humanos de los servicios aduaneros a la seguridad del país y no a «las inspecciones secundarias de viajeros que regresan de Cuba». También pidió a la OFAC que diera prueba de más equilibrio en la administración de las sanciones económicas y se concentrara prioritariamente en los países «involucrados en el terrorismo, la proliferación de armas y el tráfico de drogas» [15].
Estados Unidos está resuelto a derrocar al gobierno cubano y no tiene ningún escrúpulo en infligir un tratamiento cruel e inhumano a los sectores más vulnerables de la población de la isla para alcanzar su objetivo. Persiste en aplicar una política anacrónica e ilegal que viola los derechos fundamentales de los cubanos y por añadidura pone en peligro su propia seguridad. Rechazadas por la inmensa mayoría de la comunidad internacional, las sanciones económicas han fracasado desde hace casi medio siglo e ilustran la incapacidad de Washington para aceptar la independencia y la soberanía de Cuba.
[1] Colin L. Powell, Commission for Assistance to a Free Cuba, (Washington: United States Department of State, mayo de 2004). www.state.gov/documents/organization/32334.pdf (sitio consultado el 7 mayo de 2004), pp. 40-41.
[2] Condoleezza Rice & Carlos Gutierrez, Commission for Assistance to a Free Cuba, (Washington: United States Department of State, julio de 2006). www.cafc.gov/documents/organization/68166.pdf (sitio consultado el 12 de julio de 2006), pp. 19, 24, 25, 27 ; Salim Lamrani, Cuba face à l’Empire (Genève: Editions Timéli, 2006), pp. 139-54.
[3] George W. Bush, «Remarks by the President on Cuba Policy», Office of the Press Secretary, The Miami Herald, 24 de octubre de 2007.
[4] The United States Government Accountability Office, Economic Sanctions. Agencies Face Competing Priorities in enforcing the U.S. Embargo on Cuba, Report to Congressional Requesters, noviembre de 2007. http://www.gao.gov/new.items/d0880.pdf (sitio consultado el 21 de diciembre de 2007), introducción, pp. 1, 6.
[5] Ibid., introducción.
[6] Ibid., p. 6.
[7] Ibid., p. 18.
[8] Ibid., p. 44.
[9] Ibid.
[10] Ibid., p. 6.
[11] Ibid., pp. 45-46.
[12] Ibid., p. 7.
[13] Ibid., p. 9.
[14] Ibid., p. 48.
[15] Ibid., p. 61.
Quico Sabaté y la memoria de la guerrilla antifranquista.
...por Manuel TabernasCada cinco de enero, dentro de un homenaje al maquis, un nutrido grupo de gente se reúne en el cementerio de Sant Celoni para recordar a Quico Sabaté, muerto en combate hace 48 años.
El militante anarquista conocido con el nombre de Quico Sabaté demostró siempre tener un espíritu libre y activo. Antes de los 17 años ya estaba afiliado a la CNT y había fundado el grupo de acción anarquista Los Novatos, formado por sus hermanos y unos amigos, como continuación del grupo Los Solidarios. Durante la guerra luchó en el frente de Aragón con la Columna de los Aguiluchos de la FAI. Pasó a Francia tras acabar la guerra y estuvo en un campo de internamiento, y a principios de los años ‘40 se instaló cerca de la frontera y estudió posibles rutas de entrada al Estado español a través de los montes. En 1944 hizo su primera incursión compaginando su trabajo de fontanero en Francia con su actividad antifranquista en España, robando a acaudalados empresarios y bancos, trasladando propaganda, publicando boletines y reorganizando los sindicatos de la CNT en el interior, así como con sabotajes y actividades de guerrilla urbana en Barcelona, donde colaboró con otros grupos guerrilleros libertarios (los de Massana, Caraquemada y el de Facerías).
En los últimos tiempos de su actividad guerrillera mantuvo fuertes discrepancias con los cargos de la CNT-AIT en Toulouse. A finales de 1959 realizó su última incursión al interior. Le estaba esperando la Guardia Civil, que tendió una emboscada a su grupo. Sólo sobrevivió Quico Sabaté: herido de gravedad, escapó secuestrando un tren del que tuvo que saltar para buscar asistencia médica en Sant Celoni, donde fue asesinado el 5 de enero de 1960 por la Guardia Civil y milicianos fascistas que le dispararon repetidas veces en la cabeza. Hoy, una placa recuerda dónde fue abatido.
La memoria de la guerrilla
Sólo últimamente se está recuperando la memoria de los guerrilleros antifranquistas. Se publican libros, se les hacen homenajes y se les empieza a sacar del ostracismo que el régimen franquista les impuso. Ya no son “bandoleros” aunque, en muchos casos, no se ha modificado esta calificación en sus fichas policiales y muchos más han muerto sin reconocimiento. La mayoría de ellos protestan porque la Ley de Memoria les iguala a cualquier combatiente fascista. Ellos y ellas tienen claro que no son iguales. Y que el tiempo no ha pasado tampoco igual: han sido muchos los años en el exilio o en un doloroso silencio. Aún hoy el Ayuntamiento de Berga, alegando que “aún quedaban muchas heridas abiertas”, se negó a poner una placa conmemorativa al maquis local Massana.
De Quico Sabaté se ha escrito bastante y a veces se ha destacado en exceso la espectacularidad y audacia de sus acciones de guerrilla urbana en detrimento de las motivaciones que tenían. Equipararles a Robin Hood es trivializarlo todo aún más. No sólo robaban bancos o asaltaban empresarios, y desde luego no lo hacían en beneficio propio. Repartían propaganda y daban mítines en fabricas y comedores de obreros. Sabían perfectamente dónde se movían y qué querían. Creían posible volver a ese “corto verano de la anarquía” que durante un breve tiempo se consiguió instaurar en la península. Las tierras, los servicios, los medios de producción estuvieron colectivizados. Y funcionaron. En muchos lugares se abolió el dinero y se instauró el apoyo mutuo. Y funcionó. Eso asustó mucho a los militares, industriales y terratenientes. Era la prueba viviente de que sobraban, de que no eran necesarios. De ese pánico cerval, ese odio y esa rabia en la represión.
Habían de fusilar, asesinar y extirpar todo lo vivo y floreciente. Había que reprimir y destruir hasta el recuerdo. Por ese “corto verano” lucharon gentes como Sabaté y siguieron luchando hasta el final. Ésa era su motivación. Y mientras estuvieron en lucha lo que cada acción armada le recordaba al régimen era que la posibilidad seguía viva o, al menos, que había existido ese mundo; que no había sido un espejismo. Y por eso fueron perseguidas, acosadas y exterminadas las guerrillas antifranquistas urbanas o rurales. Lo cierto es que los maquis buscaban la espectacularidad de sus acciones porque querían dejar claro su oposición armada al régimen. Y es cierto que, en el contexto en que se producía, era fácil que se convirtiera en mito y alimentase la prensa y las novelas sensacionalistas de la época. Pero quedarnos sólo con esto es simplificarlo todo demasiado y hurtar la ideología. Sobre todo, considerar a la gente como mera consumidora de emociones fuertes y, en general, fácilmente impresionable.
La gente no consideraba héroes o mitos a Sabaté y a Caraquemada o Massana porque fueran intrépidos salteadores de caminos. Los frutos de estos atracos iban a apoyar a los compañeros y compañeras presas. Aunque la policía los desarticulaba se configuraban sindicatos y la propaganda que se distribuía se leía. Los guerrilleros no tenían líderes y su organización era la de grupos de afinidad no autoritarios. Y, necesariamente, había enlaces y contactos, cuyo trabajo era, a veces, mucho más peligroso porque no llevaban armas para defenderse. Sin esa base, sin esos apoyos, las guerrillas no pueden existir.
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Las agencias de rating y la crisis financiera.
Diversas informaciones recientes aparecidas en el Financial Times parecen poner de manifiesto que las agencias de rating fueron cómplices y no víctimas del engaño
El tema de la crisis financiera relacionada con las hipotecas subprime es muy complejo de entender para un lego. El mejor análisis que he leído al respecto es la nota editorial publicada en el nº 103 de mientras tanto y firmada por Albert Recio. Es un artículo claro, a pesar de la dificultad del tema y aborda de forma muy sintética prácticamente todos los aspectos relevantes del problema. Este texto pretende sólo ser una apostilla a aquél en relación con el papel jugado por las agencias de rating en la crisis. Pues diversas informaciones recientes aparecidas en el Financial Times parecen poner de manifiesto que las agencias de rating fueron cómplices y no víctimas del engaño.
ABN Amro, un banco holandés que opera a escala mundial (recientemente comprado por el Santander) fue uno de los que diseñó los bonos que han causado la crisis. Su propósito era ofrecer unos títulos con un tipo de interés superior al de los bonos del estado norteamericano y con el mismo grado de seguridad. Para ello necesitaba que una agencia de rating les concediese la calificación AAA o su equivalente (que quiere decir máximo grado de liquidez y mínimo riesgo).
A fin de conseguir este propósito entró en contacto con la agencia Standard & Poors, una de las dos más importantes del mundo. Ambas entidades mantuvieron conversaciones que se desarrollaron durante varios meses para poner a punto el producto. Parece difícil creer que en ese periodo de tiempo tan dilatado Standard & Poors fuera incapaz de descubrir que detrás de los bonos estaban las famosas hipotecas subprime. Resulta más plausible pensar que la agencia, en lugar de cumplir con su obligación de conceder a los bonos una calificación baja (alto riesgo y baja liquidez), aconsejó al banco cómo diseñar el producto para que fuera lo más opaco posible. Luego le concedió la calificación AAA. Unos bonos con ese rating y un interés superior en dos puntos al de los bonos estadounidenses se vendieron como churros, tal como era de esperar. Fue una especie de timo de la estampita, sofisticado, pero timo al fin y al cabo.
La actuación de las agencias de rating en este caso plantea un problema de fondo sobre el que es necesario reflexionar detenidamente. Se trata del proceso de privatización de las tareas de regulación y control que antes realizaba el estado y que ahora han pasado a manos de empresas o asociaciones privadas. Estas entidades están floreciendo en todos los ámbitos. Están, p. ej. las agencias de normalización (como la española AENOR o la internacional ISO), entidades privadas que dictan normas técnicas por delegación expresa o tácita de los estados. Y en el ámbito financiero, tenemos desde el Comité de Basilea para
Por lo que respecta a las agencias de rating, se trata de entidades privadas que evalúan la solvencia de quienes quieren acceder a los mercados de capitales. Estos pueden ser empresas y bancos, o entidades públicas (ayuntamientos o estados que quieren emitir deuda, p. ej.). Hoy en día estas agencias controlan de facto el acceso a estos mercados y el interés que los solicitantes de crédito van a tener que pagar a sus acreedores (mayor cuanto mas baja sea la calificación). Y dos de ellas monopolizan prácticamente el mercado financiero internacional y muchos mercados nacionales: Moody’s y Standard & Poors.
Las agencias de rating ejercen también facultades normativas por delegación implícita. Así, tanto en Estados Unidos como a nivel internacional se permite que los bancos tengan en bonos las reservas de capital a que están obligados, siempre que dichos bonos estén calificados con un rating alto por determinadas agencias (entre las que se encuentran las dos citadas). Esto puede explicar por qué tantos bancos se han visto pillados por los títulos garantizados por hipotecas subprime. Así, pues, las agencias de rating ejercen tanto funciones de regulación como funciones de control en los mercados financieros.
Una cosa que pone de manifiesto la actual crisis financiera (como pasó también en el caso Enron) es que un sistema normativo en el que la regulación y el control se convierten en negocio no puede funcionar. Así, en el actual sistema, las agencias de rating cobran de aquéllos a los que tienen que calificar. Y el deslizamiento desde las tareas de control a las de asesoramiento es muy fácil. Y de asesorar sobre cómo cumplir los requisitos a hacerlo sobre cómo saltarse los controles no hay más que un paso. De hecho, en
La actividad de las agencias de rating y la de la mayor parte de las entidades privadas de regulación y control plantean graves problemas de legitimidad. El principal es su falta de responsabilidad. Así, las agencias de rating son virtualmente invulnerables a pesar de la trascendencia de sus decisiones. No sólo los estados son incapaces de exigirles responsabilidades (Japón lo intentó sin éxito), sino que ellas controlan la actividad de los estados por medio de sus calificaciones. Una medida de política económica inadecuada puede llevar a la degradación de la calificación de un estado, con consecuencias desastrosas para su solvencia financiera (así pasó con Tailandia y Corea). Y todo ese inmenso poder está absolutamente fuera de control. Ni siquiera se ha conseguido que las agencias hagan públicos los criterios que utilizan para conceder sus calificaciones. Tampoco han perdido un solo caso por negligencia, pues los tribunales norteamericanos consideran la actividad de rating como la formulación de una “opinión”, protegida por
A la vista de este panorama, parece claro que uno de los problemas con el que nos enfrentamos quienes creemos que otro mundo es posible es el de reabsorber ese inmenso caudal de poder decisorio que se ha delegado a instituciones privadas para ponerlo en manos de instituciones públicas sometidas a control democrático (y no independientes como el Banco Central Europeo). Se trata de una cuestión sobre la que debemos reflexionar, crear conciencia y elaborar propuestas, porque si no, toda nuestra crítica y nuestra actividad pueden dirigirse en una dirección equivocada, dejando de lado los lugares donde realmente está el poder de tomar decisiones.
José A. Estévez Araujo, Mientras Tanto
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jueves, 10 de enero de 2008
El oro africano. Saqueo, tráfico y comercio internacional.
L’or africain. Pillages, trafics et commerce international* (El oro africano. Saqueo, tráfico y comercio internacional), de Gilles Labarthe**, es una obra de investigación dedicada a revelar las disfunciones crónicas y los aspectos ocultos de la explotación del oro (a partir del ejemplo de Sadiola, en Malí) para ponerlos en relación con los caracteres generales y los intereses de la explotación de los recursos naturales en África.
Hay un enfoque especial sobre el papel de los paraísos fiscales y las multinacionales europeas y estadounidenses en este hecho, que aparece como un auténtico saqueo.
La obra describe también los movimientos de resistencia que en Malí, en el resto de África y en el mundo, se oponen a una explotación incontrolada de los recursos de este continente que paga, desde hace demasiado tiempo, el precio de la globalización liberal, después de haber servido a los imperios coloniales.
El oro olvidado de África
El libro de Gilles Labarthe, una de las raras obras sobre este asunto, es una zambullida vertiginosa en un sector productivo prácticamente sin ley, lo que ha originado una auténtica carrera contrarreloj entre las compañías extractoras para ver quién consigue enriquecerse más, y más deprisa.
Escribir un libro no siempre es fácil. Escribirlo colectivamente todavía menos. Éste tiene la particularidad de que se redactó a partir de un primer proyecto de François-Xavier Verschave (miembro fundador y presidente desde 1995 de Survie, N. de T.), que murió en junio de 2005 y no pudo terminar su obra. La tarea, por lo tanto, no era fácil, pero Gilles Labarthe, como periodista y con la experiencia de su libro anterior, Le Togo, de l’esclavage au libéralisme mafieux (Togo, de la esclavitud al liberalismo mafioso), ha sabido construir esta obra con sus palabras, rindiendo al mismo tiempo un homenaje al trabajo de Verschave, citándolo y valorando así el proyecto original de quien llevaba este libro muy especialmente en el corazón.
A partir del ejemplo de la mina de oro de Sadiola, en Malí, y la investigación del documentalista Camille de Vitry sobre las consecuencias de la explotación para el ser humano y para el medio ambiente, este libro propone una amplia mirada sobre los protagonistas de la explotación del oro en África y las redes y circuitos económicos que utilizan, con el fin de desenmascarar este sector –otro más- del saqueo de las riquezas del continente africano. Auténtica obra de investigación, El oro africano se basa en los meticulosos estudios que Gilles Labarthe, periodista especializado en las cuestiones de la criminalidad económica en África, ya había abordado en sus investigaciones, especialmente en Morila, otra ciudad minera de Malí.
África, continente estratégico
El libro, ampliamente documentado, nos introduce, pues, en la explotación del oro africano que, con 600 toneladas al año, representa alrededor de la cuarta parte de la producción anual de todo el mundo. Su explotación (África tiene la mitad de las reservas de oro mundiales catalogadas) es muy jugosa: la parte de los ingresos que revierte a los Estados productores es mínima y a veces nula; la mano de obra es muy barata; los movimientos sindicales se reprimen rápidamente y las normas medioambientales no se aplican o apenas se respetan; sin contar el resplandor que ha conocido la expansión del mineral precioso en los últimos años.
El libro nos lleva a Sadiola y Morila (Malí), a Ghana, Sudáfrica o Botsuana, para constatar el cinismo de las compañías mineras y sus «métodos de explotación heredados del apartheid». Las consecuencias medioambientales vinculadas a la utilización del cianuro y el mercurio para purificar el mineral son «inhumanas». A continuación el autor señala los sectores del comercio legal del oro, para descubrir los sectores paralelos, los tráficos transfronterizos, las sociedades off shore y el papel de los paraísos fiscales en el blanqueo de capitales, de los que el oro es uno de los principales vectores. Nos informa de que el Banco Mundial, supuesto promotor del desarrollo de los países africanos, es el principal inversor en la extracción del oro y suministra a un puñado de multinacionales estadounidenses, como Newmont Minin; canadienses, como IAMGOLD; inglesas o sudafricanas, como AngloGold, el 80% de los recursos auríferos del continente.
La avalancha hacia el oro
Hay que señalar que desde los años noventa, con el fin de
Francia aparece en una posición un tanto marginal, pero Gilles Labarthe, en el capítulo «La parte de
La investigación nos lleva también a
Como para cerrar el círculo y no dejar la última palabra a los traficantes, la investigación termina con un repaso a las distintas movilizaciones, de norte a sur, para conseguir una explotación razonable y controlada del recurso aurífero.
Más allá de la profunda investigación sobre un asunto complicado, la gran fuerza de este libro probablemente reside en el testimonio que ofrece a las futuras generaciones sobre la movilización de los habitantes de Sadiola y de muchas otras ciudades mineras de África.
Entrevista:
La explotación del oro en África. Características e intereses socioeconómicos.
¿Cuáles son los principales países productores de oro en África?
Principalmente Sudáfrica (con una media de 300 toneladas en los últimos años), Ghana (más de 75 toneladas), Malí (50 toneladas), Tanzania (ídem), Guinea y Zimbabue (de
¿Por qué África sigue siendo un continente estratégico en el sector minero?
El continente negro posee la mitad de las reservas de oro mundiales catalogadas. Después del petróleo, el del oro es uno de los cinco primeros mercados mundiales en el sector de los minerales, que mueve alrededor de 65.000 millones de dólares al año. Las multinacionales de la extracción cada vez codician más a África: además de las importantes reservas de oro, la parte de los ingresos de explotación que revierte en los Estados productores se infravaloró hasta el extremo (el 20%, e incluso el 0% como es el caso de una mina de oro en Botsuana). La mano de obra africana es muy barata, los movimientos sindicales se reprimen rápidamente y las normas sobre el medio ambiente no se aplican o son poco vinculantes. Resultado: el margen de beneficio que obtienen las grandes compañías mineras occidentales es mayor que en cualquier otro lugar del planeta. Desde hace una decena de años, con el auge espectacular del movimiento del oro, las inversiones extranjeras se han disparado en el sector aurífero, sobre todo en el oeste y el centro de África.
¿Cuáles son las tres principales multinacionales del oro que actúan en África?
Este libro de investigación describe, entre otras cosas, las actividades contaminantes de las tres principales multinacionales de extracción (las más grandes) que se disputan el primer puesto en el mercado, y que están omnipresentes en África: AngloGold (Sudáfrica), Barrick Gold (Canadá) y Newmont Mining (Estados Unidos). Estas tres compañías, apoyadas por la flor y nata de las altas finanzas internacionales, producen ellas solas cada año más de 500 toneladas de todo el oro extraído en el planeta. Regularmente reciben denuncias por contaminación a gran escala y violación de los derechos humanos. Esta investigación también señala los métodos de otras compañías más pequeñas (las jóvenes), asociadas a esos gigantes del oro, que llevan al terreno una política de prospección y adquisición muy agresivas, a menudo en los límites de la legalidad.
¿Quiénes son los principales compradores en el mercado mundial?
Los principales compradores de la producción del oro africano extraído por las tres compañías anglosajonas son los grandes bancos comerciales como el Royal Bank of Canada, J. P. Morgan, Union des Banques Suisses (UBS) o la francesa Société Générale. Estos bancos occidentales conceden importantes créditos a las multinacionales citadas para financiar la explotación industrial del oro en los yacimientos más importantes de África. Los créditos se garantizan sobre la producción de oro.
Tanto para los accionistas como para las grandes entidades bancarias, la industria del oro es una de las inversiones más rentables. Valor seguro por excelencia, el oro conserva un buen porvenir. Su cotización actual ha superado las cotas más altas desde los años ochenta acercándose a los 16.000 euros el kilo. La demanda es importante, como siempre en épocas de crisis. Los atentados del 11 de septiembre de 2001 contribuyeron a reactivar esta avidez. La demanda está garantizada por los mercados indios y chinos. La joyería y la relojería de lujo absorben una parte considerable de la producción.
¿Qué problemas sociales y medioambientales causa la extracción del oro?
El libro parte del ejemplo de las comunidades de Sadiola, al suroeste de Malí, que desde hace diez años denuncian la contaminación espantosa causada por la extracción industrial del oro por las multinacionales. Vertidos de aguas contaminadas, intoxicaciones por cianuro, normas de seguridad mal aplicadas, desplazamiento masivo de las poblaciones locales… Las mismas devastaciones sociales y medioambientales se denuncian desde hace tiempo, tanto en Ghana como en Tanzania, especialmente por la «Organización de la sociedad civil africana», una coalición de veintinueve ONG que representa a quince países en los que se trabaja en el sector de la extracción minera o afectados por sus repercusiones. ¿Quién va a pagar la factura social y medioambiental vinculada a la explotación industrial del oro? Ciertamente no las multinacionales de extracción, que pretenden librarse del coste vinculado a la rehabilitación de los lugares. La suma de las degradaciones ecológicas y los ataques a la salud causados por la explotación de las minas de oro a cielo abierto -que son las más contaminantes- va a arruinar las regiones productoras para las generaciones futuras. Un informe estadounidense ya apunta la cifra de 55.000 millones de dólares para reparar los daños.
¿Qué denuncian actualmente la sociedad civil africana y las ONG internacionales?
Además de las devastaciones sobre el medio ambiente, se trata de luchar contra las injusticias sociales. La movilización es muy amplia. El sector del oro concierne tanto a
Se habló mucho del «Proceso de Kimberley» para luchar contra los «diamantes de sangre». ¿Se puede imaginar un proceso de certificación similar para el oro?
Los expertos del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas lo recomiendan. Incluso trabajan en ello desde hace varios años. Todavía no ha tenido éxito oficialmente. Además de los fenómenos de contrabando, que a veces sirven para financiar las guerras, el origen del oro es especialmente difícil de controlar: se puede fundir y refundir ad infinitum… A la vista de la permeabilidad de las fronteras, la falta de medios de control de que disponen los Estados africanos, el ambiente de corrupción, el carácter inestable o «cleptócrata» de algunos regímenes (República democrática del Congo, República Centroafricana o Guinea, por no citar más que unos pocos), se puede calcular razonablemente que un cuarto, o incluso un tercio de la producción total del oro africano de extracción artesanal -estimada en 50 toneladas- es filtrada por redes de contrabando. Estas redes, que abastecen los mercados asiáticos, europeos y americanos del oro, a veces también consiguen desviar una parte significativa de la producción de la extracción industrial, como en Sudáfrica. Así, en 1996, el gobierno de Pretoria buscaba en Suiza más de 7 toneladas de oro (o sea un valor actual cercano a cien millones de dólares) que habían sido tranferidas clandestinamente a la empresa suiza de refinado Metalor. Los ingresos que pierden los Estados africanos son considerables.
África ha producido mucho oro, pero sigue siendo pobre ¿Por qué?
Más del 80% de las zonas auríferas del oeste y el centro de África de gran envergadura están actualmente en manos de un puñado de multinacionales que pretenden haber descubierto los yacimientos, mientras que casi todos ya eran conocidos por los buscadores locales de oro desde hacía mucho tiempo. Las reformas de los códigos mineros establecidos en la mayoría de los países africanos productores desde finales de los años ochenta, bajo la presión de las instituciones financieras internacionales (FMI y Banco Mundial), condujeron a favorecer a las grandes compañías de extracción extranjeras en detrimento de las pequeñas sociedades mineras de los Estado y sobre todo de los mineros artesanales, que antes podían acceder a los permisos de explotación.
El sector del oro sigue siendo muy opaco y hay que plantear la cuestión de la redistribución de los beneficios, como indica Oxfam. Por ejemplo, en diez años Malí se convirtió en el tercer exportador de oro de África después de Sudáfrica y Ghana. Sus exportaciones de oro se triplicaron, superando las 56 toneladas en 2006. Al mismo tiempo, el país cayó en picado en el Índice del desarrollo humano de las Naciones Unidas, bajando a la categoría de uno de los tres Estados más pobres del mundo. Las riquezas se redistribuyen mal. ¿Adónde van los beneficios? ¿Adónde se va el oro? Incluso los funcionarios malíes y responsables oficiales del sector de las minas tienen todas las dificultades del mundo para obtener informaciones completas y transparentes por parte de las grandes empresas occidentales sobre las condiciones de extracción de los recursos auríferos nacionales. La campaña «publiquen lo que pagan», apoyada por trescientas ONG de todo el mundo, tiene como objetivo principal conseguir que las compañías extractoras (de petróleo, gas y recursos mineros) publiquen, de forma sistemática y transparente, el importe de los impuestos y cánones de cualquier tipo que pagan a los Estados.
* L’or africain. Pillages, trafics et commerce international. Dossier noir n°22, Agone, Survie Oxfam France-Agir ici., Octubre 2007.
** Gilles Labarthe es un periodista independiente basado en Ginebra y Francia. Ha sido corresponsal del Swiss daily newspapers en París y actualmente es redactor de la agencia de noticias DATAS, asociación de periodistas independientes centrada en la responsabilidad social de las empresas, desarrollo ecológico y derechos humanos. Periodista de investigación especializado en África, ha escrito dos libros: Le Togo, de l’esclavage au libéralisme mafieux, sobre la dictadura, corrupción y redes de la mafia en Togo y L’Or africain. Pillages, trafics et commerce international.
Texto original en francés: http://survie-france.org
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Perlas informativas del mes de diciembre de 2007.
INTERNACIONAL
Diálogo israelí
Es curioso el concepto de diálogo y negociación que tienen los israelíes. Como es sabido, el conflicto entre Siria e Israel es debido a los Altos del Golán, un territorio sirio ocupado militarmente por Israel durante la Guerra de los Seis Días (1967) y que la ONU en su resolución 242, lo considera «territorio ocupado» del que Israel deberá retirarse. Una información de Público del 20 de noviembre afirma que el 67 % de los israelíes consultados en una encuesta “es partidario de dialogar con Damasco, pero cuando a continuación se les pregunta si están dispuestos a renunciar a los Altos del Golán, el 69 % considera que no hace falta devolver el terreno a los sirios”. ¿Entonces qué quieren dialogar?
Antes cerdos que mexicanos
Un teletipo de Efe del 7 de diciembre ampliamente recogido en los medios españoles informa que el jamón ibérico ya puede entrar legalmente en Estados Unidos. Al final hasta los cerdos lo van a tener más fácil para entrar en ese país que los mexicanos. Ver noticia
El diario Público aborda el tema de Kosovo en su edición del 8 de diciembre. El bombardeo de la OTAN y la invasión de Kosovo en un apartado denominado “Datos básicos”, lo explican así: “Cerca de 100.000 serbios huyeron de la zona durante la guerra civil de la ex Yugoslavia a finales de la década de los 90”. Se les olvidó decir quién les estaba tirando bombas sin autorización además de la ONU.
Clausura Cumbre UE-Africa
La realidad se encargó de clausurar en su justa medida la cumbre entre la UE y Africa. Horas después de finalizar, el 10 de diciembre, cien inmigrantes africanos murieron en su intento de llegar a Canarias y Turquía.
El Príncipe estuvo impecable
El 11 de diciembre informan que Felipe de Borbón y Hugo Chávez se encontraron en Buenos Aires en el acto de investidura de Cristina Fernández. Según todos los medios “el ‘encuentro’ se limitó a un escueto ‘¿qué tal estás?’ del mandatario venezolano”. La Razón recoge que “según las fuentes consultadas”, “el Príncipe estuvo impecable, como siempre”. O sea, que no tartamudeó cuando respondió: “bien, gracias”.
Toda Europa sin ninguna duda
Es curioso cómo los medios presentan como posición unánime lo que sólo es su opción política. La Razón del 11 de diciembre recogía este sumario: “En Europa nadie tiene la más mínima duda: Kosovo será independiente. Y ocurrirá más pronto que tarde”. ¿Les han preguntado a los 733 millones de europeos y todos lo tenían así de claro?
Milagro musulmán
Una crónica de ABC del 16 de diciembre y un teletipo de la agencia Efe recogido por El País el 12 de diciembre informan que "Un estudiante musulmán evita una agresión antisemita en el metro de Nueva York", una bonita noticia sin duda. Lo triste es que el judío, Walter Adler, declare: "Un joven musulmán que se mete y ayuda a un judío. Esto es un milagro". Parece que al final lo que será un milagro es encontrar a un judío que no tenga prejuicios hacia los musulmanes y no piense que pueden ser gente con buenas intenciones. Ver noticia
Jefa de Wikipedia
Parece que cualquier iniciativa social sin ánimo de lucro que se enfrente al mercado es objetivo de todo tipo de información maliciosa. En este caso nos referimos a Wikipedia, una enciclopedia en Internet creada por los propios usuarios que ha desbancado a la mayoría de enciclopedias comerciales. El País publica el 14 de diciembre la siguiente noticia sucedida en EEUU: “Conducía borracha, disparó a su novio, y fue jefa de la Wikipedia”. Sólo nos enteramos de los borrachos estadounidenses que disparan a sus novios si trabajan en proyectos enfrentados al mercado. Ver noticia
Protesta por pedir liberación
Lo pudimos leer en Público el 16 de diciembre. El gobierno de Colombia envió una nota de protesta al de Nicaragua y calificó de injerencia el hecho de que el presidente de este último país, Daniel Ortega, pidiera al líder de la guerrilla de las FARC que liberara a la candidata presidencial Ingrid Betancourt. Lo que molestó al gobierno de Colombia es que Ortega llamase “querida hermano”, al líder de las FARC: “Quiero hacerle un llamamiento a nuestro querido hermano, el comandante Manuel Marulanda en nombre de los revolucionarios latinoamericanos para que libere a la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt”, es lo que dijo el presidente nicaragüense el 7 de diciembre. En conclusión que Alvaro Uribe prefiere que no pidan la libertad de los rehenes con tal de que no llamen “hermanos” a los guerrilleros.
Importante diplomático
El Mundo del 16 de diciembre sale en portada a tres columnas con el titular “Un importante diplomático cubano solicita asilo político en España”. También le dedica el editorial. Leyendo el texto descubrimos que el “importante diplomático” era sólo el consejero político de la embajada de Mozambique (una embajada de cuatro funcionarios), que nunca había estado en España y que preguntó si la Puerta del Sol estaba en el barrio colonial de Madrid. Pues no le veo yo mucha envergadura diplomática al hombre. Ver noticia
Cómo luchar contra el terrorismo
Una noticia de Público el 16 de diciembre puede servir mucho a los servicios de inteligencia occidentales para detectar cómo acabar con el terrorismo. Se refiere al autor del atentado de Argel que provocó la muerte de 17 funcionarios de la ONU. Se llamaba Rabeh Bechla, tenía 63 años, y, según declararon sus hijos, en su desesperación “se unió a los integristas cuando no pudo obtener una licencia de taxi” y porque “había solicitado al Gobierno una parcela de terreno para cultiva, que le fue denegada”. Quizás en eso debería consistir la guerra contra el terrorismo, en conseguir que la gente pudiese tener trabajo y tierra para cultivar.
Derroche energético
Mientras todos los políticos se llenan la boca expresando su preocupación por el ahorro energético y la lucha contra el calentamiento global, leo en el dossier especial Navidad de Público una noticia sobre una exposición de esculturas de hielo en Madrid que se abrió el 23 de noviembre y estará funcionando hasta el 7 de enero. El derroche energético es impresionante, se trata de una carpa de 3.000 metros cuadrados que se ha de mantener a ocho grados bajo cero, con bloques de hielo de hasta 2.000 kilos. Se tuvieron que traer 250 toneladas de hielo desde Bélgica mediante 12 trailers frigoríficos. Además “durante varios días unos enormes cañones formaron hasta 25.000 kilos de nieve para que los artistas pudieran modelar sus obras” que se derretirán después del 7 de enero. Luego nos convocarán a una hora de apagón para ahorrar energía y luchar contra el cambio climático.
Ser importantes
La declaración que sirve de titular del presidente de Globalia, Juan José Hidalgo, en las páginas salmón de economía de El Mundo del 16 de diciembre, son muy elocuentes del ideario capitalista: “Las personas sólo somos importantes mientras pertenecemos a una empresa”. Es decir, sólo tiene valor integrarse en un proyecto de mercado. Ya me lo dijo un amigo: en el capitalismo sólo se te valora según tu capacidad de hacer rico a alguien. Ver noticia
Un concurso convertido en “por qué no te callas”
Hasta un concurso de sms de felicitación navideña se convierte en noticia sobre el “Por qué no te callas” contra Chávez. Un portal especializado en telefonía móvil convocó estas navidades un concurso de sms graciosos de felicitación. Lo anunciaba así en su web: ¿Estás hasta el gorro de recibir todos los años los mismos SMS que te dicen: “Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo”? Con esos mimbres llega el diario El País y saca esta noticia el 26 de diciembre: “El por qué no te callas o los precios del conejo arrasan en los SMS de estas fiestas”
Lesbianas en Cuba
Cuba es habitualmente acusada en los medios de comunicación de perseguir y penalizar la homosexualidad. Quizás por eso no había que informar que el 23 de diciembre se celebra una boda simbólica de lesbianas con todo el apoyo institucional en la propia sede del Centro Nacional de Educación Sexual de La Habana. Sólo lo pudimos leer en un reportaje del 27 de diciembre de la agencia IPS. Ver noticia
El más y el menos humanitario
Cómo podrán llegar a ser de estúpidas algunas encuestas, que en una de ella difundida en El País del 28 de diciembre y realizada por la agencia Reuters, descubrimos que Bono, el cantante de U2, se encuentra en el segundo puesto de celebridades humanitarias del 2007. Pero es que también ha sido elegido en el cuarto puesto de la misma encuesta pero en la lista personajes más insolidarios del año. Ver noticia
Fiestas y desfiles
El Mundo el día 29 de diciembre titulaba así el operativo del gobierno de Venezuela con la Cruz Roja y los representantes internacionales para la liberación de algunos rehenes de la guerrilla colombiana de las FARC: “Chávez organiza fiestas y desfiles para capitalizar la liberación de los rehenes”. Leyendo el texto se puede comprobar que no hay nada que se parezca a una fiesta o un desfile, sólo delegados humanitarios, miembros de la Cruz Roja, personal sanitario, prensa y la infraestructura necesaria para transportarlos. Ver noticia
El zulú frente al master
Un ejemplo de etnocentrismo occidental lo pudimos comprobar en este artículo de opinión de John Carlin el 30 de diciembre en El País: “Jacob Zuma, un polígamo zulú populista que no ha gozado de una educación formal, ha sucedido por mayoría como presidente del Congreso Nacional Africano (ANC) a Thabo Mbeki, un hombre culto, moderno y sofisticado que fácilmente podría haber optado por una vida académica tras el master en economía que obtuvo durante los años sesenta en la Universidad de Sussex, Inglaterra”. Y es que donde un esté un master de una universidad británica, “culto, moderno y sofisticado”, que se quite un “zulú populista que no ha gozado de una educación formal”. Por supuesto, la argumentación fue recogida por el editorial del diario que terminó afirmando que si el zulú “llega a la presidencia del país, puede convertirse en un Chávez africano, que se sume al grupo de países de democracia populista donde crece el recelo hacia Estados Unidos”. Ver artículo
ESPAÑA
De la guerra de Iraq al 20-N
El 21 de noviembre el diario Ideal de Granada hace una amplia cobertura fotográfica de lo que titula “protesta antisistema por el 20-N”. Entre las numerosas fotografías aparece una (la número 26) donde se aprecia una sede del PP apedreada. Según me cuenta un lector esa sede lleva así desde el comienzo de la guerra de Iraq, hace cuatro años, nada tiene que ver con las movilizaciones del 20-N. Ver foto (ir a la número 26)
Citar empresas
Es curiosa la política de temor de los medios para citar a las grandes empresas. El diario Levante titulaba el 6 de diciembre “Una empresa de gas envía una factura a nombre de Antonio Gilipollas Caraculo”. De esta forma omiten el nombre de la empresa, Gas Natural, sin embargo dos días después cuando es ella la que difunde su respuesta sí que la citan: “Gas Natural actuará contra la contrata que llamó ‘gilipollas caraculo’ a un cliente”.
Estrategia electoral
En el diario Público del 8 de diciembre afirman que los estrategas del PSOE tienen previsto “recuperar en las generales de marzo, al menos, una cuarta parte del voto fugado al PP y la mitad que fue a IU y la abstención”. Me quedó intrigado pensando en cuáles serán esas propuestas electorales del PSOE que convencerán a los de derechas para que voten a un partido que está más a la izquierda y a los de izquierdas para que voten a un partido que está más a la derecha.
Contadores eléctricos
Leo en La Razón el 11 de diciembre que las compañías eléctricas deberán sustituir los actuales contadores de nuestras viviendas por unos electrónicos que costarán “entre 70 y 80 euros”, lo que no ha gustado a las eléctricas. Si consultamos nuestros recibos comprobaremos que estamos pagando 0,54 euros al mes por alquiler del viejo contador, es decir seis euros y medio al año, de forma que cada vivienda ha estado pagando cada diez años un contador de los nuevos. Y se siguen quejando las compañías.
Anestesistas en hospital derruido
Algunas veces nuestros políticos nos avergüenzan. Leo en el periódico regional La Tribuna el 11 de diciembre que un mes antes, una diputada autonómica del PP por Ciudad Real preguntó en las Cortes, primero oralmente y luego por escrito, cuántos anestesistas tenía el Hospital de Los Llanos, un centro sanitario que se cerró y se derribó el edificio en 1997.
La ciencia deja trabajar al hormigón
El Diari de Terrassa informaba el 14 de diciembre sobre el fin de unas excavaciones paleoarqueológicos en esa ciudad, tras el conflicto entre esos descubrimientos y unas obras ferroviarias. El pie de foto en portada era “Los arqueólogos y paleontólogos se retiran, dejando vía libre a los operarios” y en el interior: “La ausencia de científicos permite a las máquinas trabajar con más celeridad”. Quizás en otro modelo social la noticia podría haber sido que la ausencia de excavadoras y hormigoneras permitiría a la ciencia trabajar con más celeridad. Esto hubiera logrado encontrar miles de fósiles animales y piezas, incluyendo “herramientas utilizadas por los primeros pobladores de Cataluña”. Se anunció con grandes titulares la posibilidad de encontrar a los primeros “catalanes”, de hace casi un millón de años, más antiguos incluso que los de Atapuerca. Pero había un problema, como recordó el escritor Javier Adler: los susodichos paleocatalanes habían tenido la mala idea de aposentarse donde luego tenía que pasar un tren. Ver noticia
Grandes almacenes
El periódico regional Levante publica el 15 de diciembre: “Unos grandes almacenes retiran de la venta el libro crítico con Eduardo Zaplana”. Siete párrafos tiene la noticia pero no se atreven a citar el nombre de los grandes almacenes. Y es que los anunciantes son los anunciantes. Por cierto, es El Corte Inglés. Ver noticia
Proetarras
El 15 de diciembre se manifestaron en Mondragón (Guipúzcoa), las organizaciones opuestas al tren de alta velocidad en Euskadi por considerarlo dañino para el medioambiente. Se dieron cita desde el sindicato ELA y Ezker Batua hasta movimientos ecologistas y grupos vinculados al mundo de Batasuna. Título del ABC al día siguiente: “Los proetarras se vuelven a manifestar contra el tren de alta velocidad”. Total que el vasco que fue a manifestarse porque piensa que ese tren atenta contra el medioambiente se enteró al día siguiente que es un proetarra.
Un folleto o una noticia
Publicidad encubierta como información. Así se “informa” en el suplemento Ariadna sobre el “mundo digital” del periódico El Mundo el 16 de diciembre: “Este años regálese una línea ADSL”, titulan. Podemos leer sólo en esta primera noticia referente al ADSL: “Si va a caer en la tentación, las Navidades son perfectas para ello gracias a las agresivas ofertas disponibles”, “igual que un móvil sin línea no tiene sentido, un ordenador sin buena conexión a Internet comienza a ser un absurdo”, “cada vez hay menos excusas”, “las últimas ofertas están diseñadas específicamente para usted”, “el ‘no me llega’ también ha dejado de ser una excusa”. Es evidente que no existen diferencias con un folleto que encontremos en nuestro buzón o nos den en el metro. La siguiente “noticia” es sobre televisiones, y empieza así: “El regalo estrella de estas navidades lo disfrutarán en familia. Con los precios más bajos que nunca y la desconexión analógica a la vuelta de la esquina, la tele se convierte en el candidato perfecto para el saco de Papá Noel y los Reyes Magos”. Y así todo el suplemento, y eso son las informaciones, luego están las inserciones de publicidad. Después se quejarán de que no compramos periódicos, como para pagar dinero para poder leer eso.
Pinchazos telefónicos
En el programa de prensa rosa llamado Aquí hay Tomate emitido en Tele 5 el 27 Diciembre aborda el robo con violencia perpetrado en la casa -palacio, más bien- del productor de televisión José Luís Moreno. Tema de gran importancia para nuestra prensa ahora. Comienza diciendo el presentador: "La Guardia Civil ha pinchado Múltiples teléfonos de personas allegadas al empresario". Y el reportaje sobre el robo nos vuelve a hablar de que "amigos", "visitantes" y demás gente tienen sometido a grabación su teléfono por la policía. Ni una sola mención a orden judicial al respecto en todo el
reportaje o a la violación de la intimidad que puede suponer que te pinchen el teléfono sólo porque a un amigo tuyo le robaron. El objetivo es que interioricemos como normal el espionaje y las escuchas telefónicas.
Por un programa de RNE Radio 5 el 28 de diciembre nos enteramos que la macrobandera española instalada en la plaza de Colón de Madrid, que tiene un tamaño de 21x14 metros, debe ser sustituida cada mes porque se deteriora debido a su tremendo tamaño al ondear. Otro ejemplo más del gasto absurdo del patriotismo.
Para conocer a CCOO
Asombrosas las declaraciones de la ex secretaria de banca de CC OO Maria Jesús Paredes en la entrevista de El País del 28 de diciembre para conocer el ideario de los dirigentes de este sindicato. No sólo ya en el titular ("CC OO no es un sindicato de izquierdas; es sólo un sindicato") es que responde: “No sé qué es un sindicato de clase. Somos un sindicato de carácter general, pero no de derechas ni de izquierdas”. Ello a pesar de que el primer punto de la declaración de principios de los estatutos de CCOO es denominarse “reivindicativo y de clase”. El periodista también le pregunta si iría en las listas del PP y responde “El PP no me ha hecho ninguna propuesta, pero me habría parecido un honor... igual que si hubiera sido el PSOE”. Se agradece la sinceridad, ahora que cada uno tome nota de cómo está el sindicalismo en esa organización.
Los giros discursivos de algunos políticos son impresionantes. Le preguntan el 28 de diciembre a Mariano Rajoy que reconozca algún fallo suyo en estos cuatro años y dice que fue el no convencer a Zapatero de que dialogara con ETA. De forma que hasta cuando reconoce un error es para contarnos uno –según él- de Zapatero. Lo leímos en Público el 29 de diciembre.
El 29 de diciembre leo en Público que por fin, se ha iniciado la orden ministerial que permitirá que las enfermeras puedan recetar determinados medicamentos, una histórica reivindicación de este colectivo. La noticia afirma textualmente: “Según la nueva normativa, las enfermeras podrán ‘usar o autorizar’ gasas y otros productos de curas. Cuando sean medicamentos no sujetos a prescripción médica, como el paracetamol o el ibuprofeno, deberán aplicar protocolos consensuados con los médicos. Sólo podrán recetar el resto de medicamentos si el paciente sigue un tratamiento prescrito por su médico”. En conclusión podrán recetar tres tipos de cosas: gasas, tiritas y esparadrapo que están a la venta hasta en los grandes almacenes, medicamentos que no necesitan receta y otros medicamentos que previamente ha prescrito el médico. Esas competencias de prescripción ya las tiene el conserje de mi edificio, se podían haber ahorrado la ley.
Leche y leche
La organización de consumidores Facua recordaba, según ley en Público el 29 de diciembre, que entre una marca de leche y otras puede haber una diferencia del 52 % en el precio. Y eso que el producto siempre es el mismo, leche de vaca envasada y presentada de la misma forma. No hace falta adivinar que la diferencia sólo se explica o por el beneficio del empresario o el gasto de la publicidad.
Mil quinientas felicitaciones desaparecidas
El País del 5 de enero afirmaba que “ELPAÍS.com invitó el pasado jueves a los lectores a enviar una frase de felicitación a don Juan Carlos con motivo de su 70 aniversario. En menos de 24 horas, se superaron las 1.500 felicitaciones, de diversa índole y llegadas desde distintos rincones del planeta. Muchas, desde Venezuela”. Y, a continuación, reproducen una veintena de felicitaciones, por supuesto la primera desde Venezuela llamando “alucinado” a Chávez. Lo curioso es que en la versión de papel terminan con: “Consulte todas las felicitaciones a don Juan Carlos enviadas por los lectores desde el pasado jueves. Puede enviar más”. En la versión web ni encuentro esa invitación ni las felicitaciones por miles que dicen que recibieron, ni en la fecha del 5 de enero, ni el jueves anterior cuando afirman que fue la invitación, tampoco mediante sus sistemas de búsqueda. O no llegaron tantas felicitaciones al rey o decían cosas que no fueron consideradas oportunas por el diario. Ver noticia
* Perla publicitaria
Todos hemos comprobado que no ha faltado ni un solo medio de comunicación que haya dedicado alguna noticia al número de sms enviados como felicitaciones. Algunos incluso pedían a sus audiencias que se las enviaran. Basta comprobarlo marcando “sms felicitación” en google news. Sin duda ha sido una publicidad y una sugerencia implícita bienvenida para las empresas de telefonías, la mayoría de ellas anunciantes e incluso accionistas de esos medios, por si alguno no había caído.
Publicado por Roig i Negre en 15:40 0 comentarios
Etiquetas: Corrupción, Mass Media, Política

