lunes, 30 de junio de 2008

Ciento noventa veces más gasto en armas que en luchar contra el hambre.

El gasto militar en el mundo alcanzó en 2007 la cifra de 847.500 millones de euros, un seis por ciento superior a la del año anterior y un 45 por ciento superior a 1998, según revela el informe anual de 2008 del Instituto Internacional de Investigación para la Paz (SIPRI), con sede en Estocolmo. Esta cantidad supone casi 190 veces las ayudas comprometidas por los gobiernos en la última cumbre de la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO) para paliar la actual crisis alimentaria.

Estados Unidos, por sí solo, representó el año pasado el 45% del gasto militar en todo el mundo, muy por encima de países como Reino Unido, China (37,8 millones) o Francia (33,9). España ocupa el decimoquinto lugar de la lista de quince países con más gasto militar del mundo. El informe del SIPRI destaca también que las ventas de armas aumentaron un 8% entre 2005 y 2006. El gasto militar ha aumentado un 45% en todo el mundo en los últimos diez años.

Estas cifras contrastan con las cantidades aprobadas en la Conferencia de Alto Nivel sobre la Seguridad Alimentaria Mundial, celebrada en Roma bajo el patrocinio de la FAO, en la que los delegados anunciaron un incremento en 4.500 millones de euros de sus donaciones para combatir el hambre, promover el desarrollo agrícola y paliar la situación generada en gran parte del mundo, especialmente en los países pobres, por el auge del precio de los alimentos.

www.antimilitaristas.org

La escalada del petróleo: ¿escasez o especulación?

La escalada del precio del petróleo parece no dar tregua, confirmando cada día su tendencia alcista. Hacia fines de mayo alcanzó un nuevo record, sobrepasando los 132 dólares el barril.

El aumento del precio del petróleo es una realidad que desde hace algún tiempo agobia a las economías tanto de países desarrollados como de naciones en desarrollo. La escalada del precio del petróleo parece no dar tregua, confirmando cada día su tendencia alcista. Hacia fines de mayo alcanzó un nuevo record, sobrepasando los 132 dólares el barril.

El incremento del precio del crudo no está en discusión. Sin embargo, no todo es tan evidente a la hora de explicar las razones por las cuales se produce ese aumento. Distintos actores y analistas plantean puntos de vista diferentes. En particular, llama la atención que en los últimos días, dos opiniones contrapuestas se manifestaron: un estudio sobre la situación de oferta y demanda de petróleo a nivel mundial, realizado por especialistas europeos del Energy Watch Group, y por otro lado, comentarios del presidente de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo), Chakib Jelil.

El estudio del Energy Watch Group reveló que se ha llegado al “peak oil” en el mundo, lo que significa que lo único que cabe esperar es que la producción de petróleo comience a caer, llegando a la mitad en 2030, según sus cálculos y esto es lo que estaría explicando fundamentalmente el aumento de precios. Pero el representante de la OPEP sostiene una hipótesis distinta, enfatizando que la subida en el precio del “oro negro” se debe a los especuladores, los problemas geopolíticos y la debilidad del dólar, dejando de lado un problema de oferta.

El precio del petróleo sube porque ya se ha superado el máximo de extracción posible, afirma el primer documento. O sea que el punto de inflexión de producción de petróleo ya ha sido alcanzado y en adelante los volúmenes extraídos se reducirán cada vez más. “La esperanza de que la burbuja especulativa estalle es vana”, dice el Dr. Werner Zittel, coautor del informe presentado el 21 de mayo en Berlín. A la vez recuerda que la demanda de los países asiáticos aumenta de forma escandalosa.

“Los sistemas de alarma temprana institucionales han fracasado, con dramáticas consecuencias para la industria y los consumidores. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) y los grupos petroleros han transmitido durante décadas el engañoso mensaje de que hay suficiente petróleo, los precios permanecerán bajos y no es necesario buscar alternativas”, dice Hans-Joseph Fell, portavoz de Política Energética y Tecnológica del grupo parlamentario Los Verdes en el Bundestag (Parlamento Federal) alemán.

El representante de Los Verdes del Bundestag llama la atención sobre el gran negocio del que se están beneficiando las grandes petroleras con la situación actual: “Esso, por ejemplo, el segundo mayor grupo petrolero del mundo, ya que Petrochina es actualmente el primero, tuvo en el 2002 una ganancia neta de 12.000 millones de dólares. Con el aumento del precio del petróleo, las ganancias de Esso treparon en el 2007 a 40.000 millones de dólares”. Deja ver que las ganancias desorbitadas de las super compañías petroleras hacen que cada vez haya más intereses en juego.

Advirtió sobre la inminente escasez petrolera y las salidas posibles a dicha situación: "Las inversiones en pequeños campos no pueden compensar la reducción de la extracción en los grandes", dice Fell. Las únicas soluciones reales son grandes inversiones en energías renovables y ahorro de energía. Agrega que: "partimos de que en el 2020 serán extraídos por día sólo 58 millones de barriles. La AIE afirma que serán 105 millones de barriles y en el 2030 incluso 116 millones de barriles. El Energy Watch Group parte, por el contrario, de que en el 2030 la extracción alcanzará a lo sumo 39 millones de barriles. Si el Energy Watch Group tiene razón por lo menos en un 50 %, nos hallaremos ante un dramático problema".

Frente a esta posición bastante pesimista acerca de el stock petrolero en el mundo, aparece la opinión del presidente de la OPEP, afirmando que los factores que están provocando el aumento de precios no están bajo control de esa organización: "Si la OPEP decide incrementar la producción, hemos visto en el pasado que a raíz de la especulación estos incrementos no van realmente a bajar los precios". Esta posición fue ratificada por el secretario del cartel en una visita reciente a Ecuador: "Cuando veamos que haya una escasez de suministros nosotros actuaremos", reafirmando que no se ven por parte de la OPEP problemas de oferta del crudo.

Seguramente lo que sucede en realidad es una combinación de las dos teorías. Es verdad que hay especulación, problemas geopolíticos y debilidad del dólar, pero es poco creíble que las reservas de petróleo no tengan en la actualidad una probabilidad respetable de acabarse en un tiempo no demasiado largo. Si consideramos las elevadas tasas de extracción y de demanda actuales (así como la aún mayor proyectada para los próximos años, proveniente en buena medida de países emergentes con notado dinamismo), sumado a la inconmensurable explotación pasada, no resulta extraño pensar que en algún momento no lejano sucederá una crisis energética peor aún a la actual, que irá más allá de los altos precios, si es que no se toman mediadas al respecto.

Para contribuir a este cuadro de especulaciones y opiniones cruzadas, recientemente se ha anunciado el descubrimiento de nuevas reservas de petróleo y gas en el lecho marino del Polo Norte. Estas reservas podrían ser enormes, y se podrían explotar debido al actual derretimiento de los hielos polares causado por el cambio climático. No asombra que los cinco países con costas hacia el océano Ártico (Dinamarca, Noruega, Rusia, EE.UU. y Canadá) compitan por dichas reservas y estén negociando la soberanía de cada uno sobre el territorio oceánico. Están repartiendo la zona como en la época de la colonización, tal como hicieran en épocas anteriores en América, África y Asia.

La carrera colonial que parecería haberse terminado, muestra una nueva cara en la actualidad, demostrando que no era la evolución de las sociedades desarrolladas la causa del corte en ese proceso, sino el simple hecho de que no quedaban más territorios disponibles. Es así que la realidad nos vuelve a sorprender: ahora el objeto del deseo ni si quiera es terrestre sino el simple y llano océano. Claro que aquellas aguas del norte esconden un tesoro codiciado.

Parece ser que el deshielo que se está produciendo en ese lugar de nada menos que 1,2 millones de kilómetros cuadrados, no solo facilita el acceso a los reservorios de hidrocarburos, sino que también abre nuevas rutas marítimas, por lo cual estos países “desarrollados” ya están planeando las opciones navegables (una vez más, esto es posible gracias al derretimiento de los hielos del polo): por ejemplo el paso noroeste entre el Atlántico y el Pacífico podría ser navegable todo el año en pocas décadas más, y norteamericanos y canadienses se lo están disputando. Están discutiendo sobre las rutas posibles y “mejores” y el correspondiente reparto, como dice el ministro danés de relaciones exteriores: “Estoy seguro de que vamos a encontrar los medios para que el desarrollo futuro del océano Ártico sea pacífico y beneficioso para todos los países”.

Este comportamiento es aún peor que el clásico colonialismo, porque ha llegado a un punto en que va hasta en contra de la misma supervivencia. Es a la inversa de lo que la sensatez recomendaría: tratar de mantener y preservar esos ecosistemas naturales. Toda esta ambición por obtener las nuevas rutas y los nuevos recursos, ignora las consecuencias desastrosas de los efectos de dicho derretimiento a nivel global. La disputa no se centra en combatir el cambio climático global o mejorar la eficiencia energética, sino en cuál será la nación que podrá acceder a la mayor tajada de esas reservas petroleras.

www.peripecias.com

Crisis y petróleo : 150 años de insostenibilidad.

...por Ricardo Gómez Muñoz

Estamos metidos de lleno en una nueva crisis del sistema capitalista, una crisis que, por lo que se va viendo y algunos expertos definen, tiene poco que ver con las tradicionales de carácter cíclico.

Se trata de una crisis global sistémica, encadenada con múltiples conexiones y articulaciones, que afecta al todo sistema económico internacional globalizado y cuyas consecuencias son difíciles de prever, pero cuyos efectos entrelazados estamos ya padeciendo.

La crisis inmobiliario- financiera abierta hace un año por la debacle de las hipotecas "subprime" está llevando a un desplome del sector inmobiliario y arrastrando al sector bancario y a la economía real : menor crecimiento/recesión de la economía norteamericana y de otros países de su órbita, caída en picado del dólar, tasas de crecimiento a la baja de los países industrializados, etc. Este planteamiento estaba esbozado en un artículo que publicaba hace ya casi un año al iniciarse la crisis: ["Crisis de los mercados inmobiliarios y financieros ¿Hacía una recesión mundial ? ". Web de Attac Madrid. Septiembre de 2007 : http://www.attacmadrid.org/d/8/070908111226.php]

El paso del tiempo ha confirmado este tipo de análisis, que todavía nuestros gobernantes y nuestro Ministro de Economía quieren ignorar o tienden a minimizar, cuando ya nadie se atreve a minusvalorar el problema. Tanto políticos como ejecutivos de las principales corporaciones multinacionales, (entre ellos el presidente de la República alemana o Bill Gates) se muestran escépticos con respecto al porvenir del capitalismo y al papel de la gran banca internacional en la gestión de la crisis y enfrentan su visión a la de los "Chicago boys" y los circunspectos de Wall Street, como tuvieron ocasión de expresar en la última reunión de Davos. No se trata por tanto de pronósticos agoreros o delirios esgrimidos por movimientos altermundialistas como Attac y otros sectores críticos del sistema .

Por si fuéramos pocos, ahora se yuxtapone con fuerza una nueva crisis (rebautizada como tercer shock petrolero), que nos hace volver a 1973 y todo ello teniendo como telón de fondo el escenario global el calentamiento del planeta y la crisis alimentaria mundial, que castiga duramente a los países empobrecidos.

Los intereses del petróleo

Dentro de este panorama, nada halagüeño ciertamente, el petróleo constituye un importante factor de carácter geoestratégico, de poder y de dominio, debido al manejo que de este recurso hacen tanto las grandes corporaciones petroleras como los gobiernos. Cuando hablamos de petróleo queremos decir todo lo que se mueve a su alrededor: consumo y pautas de consumo, comercialización y precios, producción y control de los recursos y reservas, el futuro y el pico del petróleo o las energías y alternativas para un modelo sostenible.

Toda esta realidad viene configurada por el modelo de crecimiento que caracteriza nuestra sociedad capitalista: el mito de un crecimiento sin límites y altamente consumidor de recursos energéticos, basado en la concentración de la riqueza en unos pocos países, y que se mantiene merced a la depredación, el consumismo y el despilfarro de los recursos naturales del planeta.

El petróleo es, y ha sido a lo largo de los últimos 150 años, uno de los mayores negocios del mundo y el motor y estandarte del sistema. La historia del desarrollo capitalista más reciente, así como la situación hegemónica de Estados Unidos en el sistema-mundo no puede pensarse sin el petróleo.

Rockefeller y la Standar Oil, y las empresas de su entorno, simbolizaron durante décadas la concentración del poder económico y político, no solo en Estados Unidos, sino también en el ámbito mundial. Las empresas petroleras han estado, desde su origen, en la génesis de la fase actual del neoliberalismo económico capitalista.

Estas corporaciones petroleras, con el apoyo de otros sectores, se han erigido posteriormente en actores estratégicos e impulsores del proceso de globalización. En el caso del petróleo ello ha sido posible no sólo por su influencia directa en la esfera económica (organización de la producción, el consumo y los mercados), sino también por el singular protagonismo ejercido y por la acción política directa en defensa de los intereses del capitalismo dominante en el mundo globalizado.

El papel estratégico y geopolítico del petróleo fue ya decisivo en la Primera y Segunda Guerra Mundial; lo fue en la crisis (energética) capitalista de 1973, provocando el final del sistema monetario de Bretton Woods y contribuyendo a imponer la primacía del dólar como moneda de cambio; sigue siendo actualmente el principal motor de las guerras a escala planetaria. Las guerras en Oriente Medio no pueden comprenderse sin tener en cuenta el papel del petróleo y su control; tampoco es posible entender nada sin desenmascarar la estrategia definida a nivel mundial por las grandes potencias y los principales grupos económicos para controlar las fuentes energía.

En el plano económico fueron durante décadas las "Siete Hermanas " las que han dominado la escena, tanto en la explotación de yacimientos, como en el mercado del crudo: la Standard Oil ( New Yersey ); Royal Dutch Shell (Holanda/ Gran Bretaña); Texaco; Gulf ; Mobil; Standard Oil of California y British Petroleum. Cinco de estas empresas eran de origen norteamericanos y las otras dos europeas.

Este conglomerado se ha visto ampliado más recientemente con nuevos actores, tanto públicos como privados. Los grupos públicos surgen para defender los precios del petróleo ( OPEP, 1960), en base a empresas nacionales o de control estatal por parte de países que cuentan con importantes recursos petroleros (Saudi Aramco en Arabia Saudí; NIOC en Irán; Gazprom en Rusia PEDEVESA en Venezuela o PEMEX enMéxico). Los nuevos negocios privados proliferan tras los procesos de privatización que se van produciendo con la implantación del neoliberalismo en países como Gran Bretaña , Francia o España.

En España, y con el gobierno "socialista", se lleva a cabo el desguace paulatino de los sectores públicos como la energía, para hacer entrega de este patrimonio público estatal a personas o entidades privadas. Este es el caso de la entrega de la empresa nacional REPSOL creada en 1986 con el objetivo de aglutinar las producciones del Instituto Nacional de Hidrocarburos.

Este proceso de privatización se está aplicando también en importantes países productores de la órbita neoliberal como ha ocurrido con Argentina (YPF) o va a ocurrir ,con toda probabilidad, con México (PEMEX). Según las noticias más recientes, esta empresa estatal se encuentra en vías de privatización y el presidente Calderón está buscando asesoramiento en países como España para llevar adelante este proceso.

En resumen, el negocio actual del petróleo (extracción de crudo y gasoil) está dominado por una decena de grandes corporaciones: British Petroleum; Shell; Exxon-Texaco-Mobil ; Total- Fina-Elf y Chevron , entre las de capital privado y las empresas nacionales Saudi Aramco (Arabia Saudí ), Gazprom (Rusia al 50% ), NIOC(Irán ); SONATRAC ( Argelia ), PEMEX (Mëxico ) y PEVESA ( Venezuela ) . Otras compañías importantes en cuota de mercado y en valor de activos son Conoco- Philips (EEUU), ENI ( Italia ); Repsol -YPF ( España ), Petronas ( Malaysia ) o Statoil ( Noruega).

Las cinco principales petroleras privadas tuvieron en 2.007 un beneficio de 10.000 millones de dólares. Dentro de este grupo destacan tres grandes petroleras de ámbito " global" (ExxonMobil, RD/Shell y BP),que controlan una cuota de mercado del 50 % de la producción internacional de petróleo. Estas tres firmas alcanzaban en 2005 unas ventas cercanas al billón de $ (el 60% fuera de sus países) y empleaban a más de 300.000 personas. Estas empresas lideraban a su vez el ranking del mercado bursátil en ese año, junto a General Electric, Vodafone y General Motor. El valor de sus activos superaba en 2005 los 630.000 M$ (Fuente WIR- UNCTAD) .

En el núcleo de este conglomerado se encuentra el "lobby petrolero" privado que se mueve en torno a ExxonMobil. Este lobby petrolero, que agrupa a las principales empresas petroleras privadas, es en sí mismo un poder mundial dentro del sistema mundial de poder. Su capacidad de presión incide muy directamente en las políticas globales de EEUU y de la UE. Las actuaciones de este lobby petrolero son inequívocas con respecto al medio ambiente, la sostenibilidad del planeta y el cambio climático. En la Cumbre de Johannesburgo (2002) sobre desarrollo sostenible, el lobby petrolero presionó a Bush a que se desmarcara de los objetivos de esta Cumbre y le instó a oponerse a cualquier decisión contraria a los intereses petroleros y a bloquear cualquier avance en la firma de nuevos tratados sobre Medio Ambiente. Lo mismo ocurre en los pasillos de la Comisión Europea a la hora de definir las estrategias y políticas medioambientales. La influencia de este lobby petrolero ha sido decisiva para que 2.000 millones de personas no tengan acceso a la energía y para que todo el planeta esté actualmente expuesto a los impactos del cambio climático. Las connivencias entre intereses políticos y económicos son evidentes y están ampliamente documentadas.

De modo particular en Estados Unidos, el lobby petrolero ha contado durante la legislatura norteamericana con unos valedores de primera fila en el gobierno y la administración norteamericana. George Bush y Dick Cheney se han encargado de liderar durante años un "eje de petróleo" que integra a la cúspide del poder mundial. De hecho, estos gobernantes han venido definiendo la seguridad nacional norteamericana en términos de "el acceso al petróleo". La invasión de Irak, para hacerse con sus campos de petróleo, fue una consecuencia lógica de la administración norteamericana en la aplicación de su política exterior de rapiña y control de los recursos mundiales.

En este sentido, el poco probable "éxito" de la guerra en Iraq solo serviría para renovar el acceso de EE.UU a las reservas de petróleo, recursos que son casi tan grandes como los de Arabia Saudita, lo que de salir adelante podría romper la influencia y los acuerdos de los países de la OPEP. Entre tanto, la persistencia de este eje del petróleo y sus satélites, proporciona grandes beneficios a políticos y gobernantes estadounidenses y mundiales, íntimamente relacionados con compañías del negocio del petróleo como Exxon-Mobil, Halliburton, Chevron-Texaco, Shell o BP, por citar las más relevantes.

Todo lo expuesto pone de relieve que, en el actual sistema, son los gobiernos y las administraciones, como es el caso de la norteamericana, los encargados de aplicar políticas y definir unilateralmente conceptos tales como los de seguridad nacional o mundial, que actúan, en definitiva, en función de los intereses de las empresas, lo que otorga beneficios, pero solo a unos pocos. Más allá de todo este negocio, no queda nada claro quien puede beneficiarse de estas políticas y de estas situaciones.

El conflicto Norte Sur. Cambio climático y control energético.

En el mundo existe un tremendo desequilibrio entre el consumo, la producción y las reservas de petróleo y gas. Mientras el consumo de petróleo se concentra masivamente en los países desarrollados o "centrales" del sistema, la producción y las reservas se localizan básicamente en los países del Sur o fuera del mundo " desarrollado". Los países desarrollados consumen más de los dos tercios de la producción mundial de petróleo y gas y representan menos de una cuarta parte de la producción, lo que les empuja a intervenir permanentemente, ya sea de forma forzada o negociada, en los países productores.

Es así como con el pretexto del petróleo, estos países dominantes extienden su largo brazo militar, o de presión política y económica, influyendo en todos los ámbitos posibles de actuación. Puede ser por la intervención directa militar o vía las negociaciones comerciales bilaterales o multilaterales que se llevan a cabo en el marco de la OMC. En el primer capítulo se encuadran las actuaciones en los países del Golfo en defensa de los intereses de las grandes petroleras como Shell o Exxon o las intervenciones en Nigeria, Chad y otros países africanos. El petróleo, como moneda de cambio de cambio, se negocia también a través de los acuerdos económico-financieros de partenariado (EPA) con terceros países; en las mesas de la deuda o a través de los programas de la llamada "ayuda al desarrollo". Los intereses de las corporaciones petroleras son apoyados a menudo y sin ningún tipo de rubor, como si fueran un bien común "de interés nacional", por los gobiernos de los países industrializados, como hemos tenido ocasión de ver en el caso de Repsol en Argentina, Bolivia o Venezuela.

Sin embargo, esta situación resulta cada vez más insostenible y está abocada a cambiar muy rápidamente desde el punto de vista geoestratégico y de las relaciones económicas y de poder.

La voracidad de consumo de los países desarrollados está terminando con los recursos propios, que se vienen agotando a una tasa media de más de diez veces superior a la de las economías en desarrollo y en transición. Ello significa que los países industrializados deberán depender cada vez más del petróleo y del gas importados de las economías en desarrollo y en transición, en algunos de cuyos países la demanda está creciendo de forma vertiginosa. Este conflicto de intereses nos sitúa en el fin de una etapa del petróleo barato, que viene encarecido no solo por el aumento de la demanda "globalizada", sino también por la especulación sin freno del capitalismo financiero, en cuyo "casino global" se juega cada día con el precio del barril de crudo.

En el propio sector estamos viendo como se está reduciendo el margen de maniobra y de negociación de las corporaciones petroleras tradicionales de los países desarrollados en el extranjero, así como la propia competencia entre petroleras. Con precios del crudo que superan los 130 $. por barril, los países productores de petróleo quieren utilizar este aumento de la demanda y de los precios como una oportunidad de oro para aumentar sus rentas. Por otro lado las multinacionales tradicionales se están enfrentando a una competencia cada vez mayor con las empresas nacionales de los países del Sur.

Nos encontramos ante un panorama que está creando tensiones difíciles de prever a corto plazo: una situación inestable e insostenible desde el punto de vista económico y y medioambiental, pero también social; no solo por lo que representa el horizonte irreversible del agotamiento de las reservas petroleras, sino por la demanda social cada vez más amplia decidida a apoyar un desarrollo sostenible del planeta y a hacer frente a las consecuencias inmediatas del cambio climático.

Los efectos de la actual crisis petrolera

En estos momentos consumimos al día más de 85 millones de barriles, que al precio de 130 $/barril ( junio 2008) suponen en origen más de 11.050 millones de dólares de ventas al día y 4 billones de $ al año. Esta cifra viene a representar cerca del 10% del PIB mundial.

El precio del barril se ha multiplicado por cinco desde 2003 y puede alcanzar la cifra de 200$ en 2.009 según los expertos. Es decir, el precio de esta materia prima energética está jugando desde hace años un claro papel desestabilizador en el funcionamiento de la economía mundial.

Como estamos viendo estos días en España el precio del petróleo y de sus derivados modifica el precario equilibrio económico del libre mercado y el funcionamiento de numerosos sectores de actividad, en la industria, en la agricultura/pesca o en el sector del transporte y los servicios.

En este tablero de ajedrez mundial regido por la competencia, este nuevo choque petrolero va a dejar, una vez más, unos pocos ganadores y numerosos perdedores. Todo depende del lado en que se encuentre cada actor y de la capacidad imponer las condiciones de juego.

Es difícil pensar que las grandes compañías petroleras, privadas o públicas, se encuentren entre los perdedores. No han dejado de aumentar sus beneficios y sus activos a lo largo de los últimos años y, como hemos apuntado anteriormente, lo que variará es el margen de maniobra entre empresas nacionales y privadas a medida que se incremente el precio y escaseen los recursos. La determinación de los recursos o reservas realmente disponibles y el cenit del petróleo es un tema controvertido; para algunos (ASPO, Association for the Study of Peak Oil ) el pico del petróleo está a la vuelta de la esquina y se llegará en unos pocos años , suponiendo que no se produzca antes una fuerte recesión económica mundial como parece avizorarse.

Mientras tanto serán los países de la OPEP, junto con los intermediarios financieros y los especuladores que actúan en el casino neoliberal, los que establezcan las relaciones entre la oferta y la demanda e influyan en el nivel de precios. Esta crisis es un negocio redondo para los que manejan los mercados de futuro y los fondos especulativos (hedge funds) donde alcanzan rendimientos anuales del orden del 100%. La actuación especulativa de estos intermediarios financieros puede representar aumentos en el precio del crudo entre 15 y 25 dólares el barril (Le Monde, 4 de junio de 2008)

En el campo de los perdedores de esta crisis se encuentran en primera línea las empresas y empleados del transporte por carretera, así como el conjunto del sector pesquero y agrario; también los usuarios del transporte aéreo. El aumento del precio del gasóleo incide muy directamente en los costes de explotación del sector transportista. También va a incidir este aumento en los costes operativos de las compañías aéreas. Pero al final de la historia, como ocurre siempre, esta subida de precios se va a trasladar a todos los ciudadanos y consumidores, que serán quienes tengan que pagar la factura y absorber el ajuste.

En definitiva, la etapa del petróleo barato ha llegado a su fin y la dependencia del petróleo es cada vez más insostenible. Los ciudadanos debemos tomar clara conciencia de esta situación y debemos cambiar el chip hacia pautas de consumo menos consumistas y despilfarradoras y, en consecuencia, más ahorradoras en energía y carburantes. Pero esta exigencia carece de eficacia sino se traslada también a los gobiernos y para ello hay que reivindicar cambios en este modelo económico neoliberal, que favorece la ley de la selva y permite la actuación sin restricciones de las grandes corporaciones petroleras.

Junio 2008

www.attacmadrid.org

Sobre la huelga del transporte...

A continuación presentamos dos artículos de reflexión acerca de lo acontecido...

[13/06/08] Reflexiones sobre el paro del Transporte

La situación del sector del transporte y, por ende, del paro que está llevando a cabo en la actualidad, está produciendo cierta desorientación a parte de la izquierda de este país. El problema es complejo y requiere visualizarlo desde varios puntos de vista para poder sacar unas mínimas conclusiones claras.

En primer lugar, creemos que es de recibo concretar el lenguaje y evitar así su prostitución (principalmente en los medios de comunicación) y que pueden llevar a equívoco a la opinión pública. Así pues, tendremos que negar que se le llame Huelga a lo que está siendo un paro patronal en toda regla. En esta línea tendríamos que preguntarnos dónde se encuentran los servicios mínimos que siempre tenemos que soportar la clase trabajadora en casi todas nuestras movilizaciones, convirtiéndose en su mayoría en abusivos servicios mínimos.

En segundo lugar, tendríamos que analizar ¿quién está parando? Podríamos decir que son los autónomos y las PYME´s del sector agrupados en una plataforma, pero siendo las asociaciones Fedatrans y Fenadismer las más combativas, pero que dentro del Comité Nacional del Transporte (CNTC) en su conjunto tan sólo tiene un 8% de los votos, mientras que la Confederación Española del Transporte de Mercancías (CETM), que no apoya este paro patronal, ostenta el 66% de la representatividad en el CNTC.

De aquí se desprende dos cosas: la primera es la poca equitatividad del reparto de votos del CNTC, y en segundo lugar que las grandes empresas del sector no apoyan el paro; pero sí apuestan por iniciar una negociación con el gobierno para afrontar la “crisis” del sector. Más adelante veremos el por qué de esta actitud del CETM.

En tercer lugar hay que señalar que, sin lugar a dudas, los más perjudicados por las crisis económicas del capitalismo son los trabajadores asalariados y los autónomos, los unos por ser siempre el sostén en donde se apoya el gran capital para sufragar sus crisis económicas, principalmente vía regularizaciones y flexibilidad laboral o bien vía subvenciones estatales. Los otros, es decir, los autónomos, porque no pueden competir con las grandes compañías del sector; ya se sabe el principio del capitalismo: en la competencia el pez grande se come al chico.

Ha sido curioso observar cómo en los últimos 35 años el capital, bajo la bandera del neoliberalismo, ha desmantelado toda conciencia de clase y ha sido capaz de vertebrar un esquema de pensamiento único íntimamente unido a sus intereses particulares. Así en el horizonte del pensamiento ideológico y político de la gran mayoría de los ciudadanos, se aceptan los puntos de vista del gran capital para la ordenación de la vida en todos sus aspectos. De aquí deriva el ensalzamiento de los llamados emprendedores (ya no son patronos) equiparables en heroicidad y arrojo a los más grandes exploradores (Colón, Magallanes, Pizarro, etc). Se ha repetido hasta la saciedad, con sonrojante propaganda, que el patrón (me niego a utilizar la palabra emprendedor) es el motor de la vida, es el benefactor que te da empleo y que si ellos no tienen las arcas bien llenas, nosotros, los mortales trabajadores, no podríamos vivir sin su magnificencia y bondad.

Dentro de estos esquemas de pensamiento, el neocapitalismo apostó porque parte de la masa trabajadora pasase a esa clase de patronos. Se fomentó el autoempleo engañando con la idea de que la mayoría podría convertirse en grandes empresarios. Pero la realidad es otra y la autoexplotación es el pan de cada día, pero al contrario que los asalariados, los autónomos están obligados por su misma condición a defender los puntos de vista del gran empresario. Para el gran capital es una jugada perfecta, tiene unos autónomos que están supeditados a él mediante la competencia, incluso en muchas ocasiones los autónomos se convierten en unos trabajadores de hecho de la gran empresa, pero con la ventaja para el empresario que no tiene que poner los medios de producción, no tiene que pagar seguridad social, no les afectan las bajas laborales, etc.

Esta situación de autoempleo se ha fomentado alegremente en un sector estratégico como es el transporte, o ¿es que el gran capital, y por ende los gobiernos, iban a permitir un sector lleno de asalariados que podrían agruparse en organizaciones sindicales fuertes y poner en jaque a cualquier gobierno?

En cuarto lugar, retomando lo que antes comentábamos, la CETM no apoya los paros, porque en contra de lo que cacarean los medios de comunicación, el precio del petróleo no es la principal reivindicación. Tan sólo hay que leer su tabla reivindicativa en http://www.transportes.org, en donde se puede desprender que es la cuestión de los bajos precios a los que se ven obligados a trabajar su principal preocupación, debido a dos aspectos:

1. La práctica del dumping (práctica de comercio en la cual una empresa vende un producto en el mercado internacional a precio inferior al que se vendería en su propio mercado nacional para poder competir en el mercado internacional). 2. Los bajos precios que cargadores están ofreciendo aprovechándose de la competencia feroz derivada de la propia atomización del sector del transporte.

Por lo tanto, la subida del precio del petróleo sería tan sólo un factor que agrava esta situación de bajas tarifas golpeando directamente en el margen de beneficio.

De esta forma, la reivindicación choca con los intereses de las grandes compañías del transporte englobadas en CETM, que, dentro del contexto de crisis económica global, pueden competir en una situación de fuerza y reestructurar parte del sector eliminando parte de competencia representadas por las PYME´s, porque saben perfectamente que el autónomo no es peligroso, sino más bien beneficioso para su negocio como hemos visto antes. Así pues, la CETM sí que está dispuesta a entablar un diálogo con el gobierno en torno a ayudas fiscales y rebajas en el precio del gas-oil, pero no quiere oír hablar de la tarifa única porque ataca directamente a sus intereses.

En quinto lugar esta movilización también tiene un factor internacional, ya que los transportistas lusos andan en movilizaciones y se espera que para el lunes día 16 empiecen los franceses, por lo que la Unión Europea también está pendiente de lo que el gobierno español y portugués decidan.

El gobierno quiere mantener una posición de fuerza de cara al exterior, que es la que le corresponde tener, sobre todo para que otros sectores como el taxi, pescadores y agropecuario (estos dos últimos fuertemente subvencionados) radicalicen más sus posturas, aunque a éstos los tiene más controlados vía subvenciones y amenazas de liberalización de mercados.

Visto lo visto, es una situación complicada para el gobierno tanto en cuanto ya no hay ningún sector estratégico en manos públicas (transporte, energía, mas la creciente privatización de servicios públicos básicos). Pero el gobierno hará lo que tiene que hacer, o más bien lo que las grandes empresas del transporte le digan que haga. Amparándose en el libre mercado no aceptará la fijación de una tarifa básica e incentivará ventajas fiscales, pudiéndose dar que haya alguna medida relacionada con el combustible que beneficie al sector.

Ante este panorama, nosotros, los trabajadores de este país no podemos dejar de comprender e incluso solidarizarnos con todos esos autónomos que lo están pasando mal. Pero también es preciso recordar varios aspectos:

La crisis económica del capitalismo quien en mayor medida la está sufriendo es el trabajador: una inflación que no baja mientras la contención salarial sigue siendo el caballo de Troya de la patronal, el combustible sube para todos, aparte de una subida del Euribor que afecta a nuestra hipoteca, ya hemos apaciguado, en parte, la crisis financiera con la inyección de líquido del erario público al mercado financiero. Ahora, bajo el paraguas de la crisis, miles de empleos van a destruirse y varios Expedientes de Regulación de Empleo van a salir de los cajones para presentarse como inevitables, a no ser que aceptemos flexibilizar más aún nuestro precario mercado laboral.

Decía antes que podemos entender a los autónomos en su situación, pero no podemos hacer nuestras unas reivindicaciones que no son propias de los asalariados. Decíamos que la propia idiosincrasia del autónomo hacía que defendiera posturas cercanas a la patronal, y el hecho de ir de la mano de las PYME´s del sector crea recelos en la clase trabajadora. Habría que preguntarse varias cosas ¿Dónde están las reivindicaciones en la mejora de la situación del transportista asalariado?, ¿dónde se refleja una subida salarial o rebaja de jornadas para los asalariados? Aparte de que son las mismas PYME´s con las que nos enfrentamos en múltiples ocasiones por incumplimiento de convenios, despidos gratuitos, jornadas abusivas, etc., las que están presentes en este paro patronal.

Sea la que sea, la decisión gubernamental afectará negativamente a la clase trabajadora, ya sea mediante rebajas fiscales que tendrán que desviarse del gasto social, o bien imponiendo una tarifa mínima influyendo directamente sobre el precio de los productos, que una vez más tendrá que ser el consumidor quien acarree con esta escalada de precios.

Mientras que, tanto autónomos como trabajadores asalariados de cualquier sector, no tengamos la capacidad de visionar el problema en su conjunto, no podremos dar una solución válida a esta crisis económica que no ha hecho más que empezar. Y esa visión general, pasa ineludiblemente por cuestionar las propias bases del sistema económico capitalista. Atajar el problema con medidas que no vayan a la base del problema y que sólo mantengan la visión del capital no nos llevará a avanzar en ninguna dirección.

Secretaría de Acción Sindical y Social del Comité Regional Centro de CNT.




[20-06-08] A propósito del paro del transporte

El pasado viernes, 13 de junio, la Secretaría de Acción Sindical del Comité Regional Centro publicó en la web de la Confederación un texto titulado “Reflexiones sobre el paro del Transporte”. El texto proporciona una interpretación en clave anarcosindical del paro patronal convocado por varias asociaciones de empresarios. Apoyándonos en las reflexiones de la Secretaría de Acción Sindical del CRC, que compartimos, queremos añadir un par de datos y reflexiones más.

Según los medios de comunicación burgueses, Julio Cervilla Sojo, el camionero atropellado y muerto en un piquete en Granada, era “asalariado de un autónomo”, es decir, de un patrón, de un explotador. Porque asalariado sólo se puede ser de un explotador del trabajo ajeno, con independencia del régimen de cotización a la Seguridad Social en que se adscriba el explotador. Está por hacerse la estadística de cuántos camioneros inconscientes han estado desperdigados por las carreteras de la región española haciendo el trabajo sucio a su jefe con una pancarta. En esta modalidad delirante de cierre patronal los asalariados no sólo se quedan sin trabajo y sin sueldo sino que, además, durante el tiempo que dura el paro forzoso, van a partirse el pecho en un piquete para reivindicar que el Estado aumente el margen de beneficios a su patrón. Mientras, las mismas patronales que convocan los paros presentan, en su pliego de quejas a la opinión pública, el coste de los salarios como una de las partidas que más les asfixian económicamente después del coste del gasoil.

La Secretaría de Acción Sindical del CRC hace un análisis que también compartimos sobre el interés del Capital en fomentar cierta clase de autoempleo. En sectores estratégicos, como es el caso del Transporte, se desarman de un plumazo a plantillas sindicadas y altamente reivindicativas con el simple procedimiento de convertir a los trabajadores en autónomos. En Madrid, tenemos el ejemplo sangrante de Seur aún fresco en la memoria de algunos compañeros del Sindicato de Transportes. Los que aceptaron rescindir sus contratos laborales y firmar contratos mercantiles con Seur se convirtieron de la noche a la mañana en esquiroles, reventando la huelga de los que se negaban a firmar. Los asalariados de ayer, unidos para la defensa común de sus intereses de clase, son los autónomos de hoy, compitiendo entre ellos en la jungla del libre mercado.

Disentimos con el texto de la Secretaría de Acción Sindical del CRC en una cosa: nosotros no nos podemos solidarizar con “todos esos autónomos que lo están pasando mal”. Para empezar a solidarizarnos con ellos tendrían que renunciar a asociarse a ningún tipo de asociación patronal, como Fedatrans o Fenadismer (convocantes del paro), pero sobre todo tendrían que renunciar a explotar trabajadores en el presente y en el futuro.

Nosotros entendemos el autoempleo como la transformación de puestos de trabajo asalariado en puestos de trabajo autogestionados. El autoempleo, concebido como una actividad económica generadora de puestos de trabajo autogestionados, es un arma de doble filo contra el capital: instruye a los trabajadores en la gestión en común de los medios de producción, un conocimiento históricamente monopolizado por las clases privilegiadas, y puede actuar además como poderoso instrumento de financiación del anarcosindicalismo. Sin esta perspectiva revolucionaria e inconformista de nuestros empleos no nos diferenciaríamos mucho de los asalariados que se contentan con lo que marca la ley o el patrón sobre sus condiciones laborales.

El modelo actual de “cooperativas de trabajo” está tan desprovisto de intencionalidad transgresora como los formularios que dan en las ventanillas de las Comunidades Autónomas para inscribirlas en el Registro. El futuro de la Autogestión pasa necesariamente por la creación de redes de producción y consumo basadas en los principios asamblearios y federalistas del anarquismo.

sovmadrid.cnt.es

Audio relacionado en Roig i Negre: Especial sobre la huelga del transporte

¿Existe el movimiento feminista?

...por Empar Pineda, militante feminista y portavoz de la Asociación de Clínicas Autorizadas para la Interrupción Voluntaria del Embarazo

¿Podemos seguir hablando de movimiento feminista en el presente? Puede parecer una pregunta retórica, sin más, pero nada más lejos de mi intención. Cada día tengo más dudas de la pertinencia de su uso en la actualidad. Vayamos por partes.

En nuestro país fue en la década de los ‘80 del siglo pasado cuando se generalizaron los debates en torno a ‘los nuevos movimientos sociales’. Los debates y el trabajo apasionado en su seno. La mayoría de las mujeres que en la década anterior “habíamos caído del lado del feminismo” –como dice una entrañable amiga, vasco-catalana como yo– nutríamos una amplia variedad de grupos feministas enormemente activos. Además de las actividades de cada organización, en aquellos años, todos –o casi todos– los grupos nos juntábamos al calor de alguna de nuestras vindicaciones para desarrollar campañas de sensibilización, movilización y propuestas políticas a los poderes públicos.

Movimiento

Practicando una amplia política de alianzas conseguíamos que estuvieran a nuestro lado, comprometiéndose en las campañas, muchas asociaciones y organizaciones civiles, sindicales y partidos políticos de izquierda. Así en la despenalización y gratuidad de los métodos anticonceptivos. Así en la vindicación del divorcio. Así, ¡cómo no!, en el derecho al aborto. En conjunto, cientos de miles de personas se movilizaron a lo largo y ancho del Estado español. Las propuestas de los grupos feministas se convertían en ‘movimiento social’ al que miles y miles de mujeres se sentían pertenecer al participar activamente en sus iniciativas. Un movimiento sostenido, con sus picos más altos y con sus, relativamente breves, picos más bajos. Y hablábamos, porque existía, del movimiento feminista.

La situación social, obviamente, no es la misma. Los cambios positivos en todos los órdenes, en particular para las mujeres, son evidentes, gracias, entre otros muchos factores, a la intensa actividad del movimiento feminista. ¡Ha llovido tanto desde entonces! No se me escapa que estamos en otros tiempos. Por ejemplo, hoy en día no es tan fácil aglutinar a miles de mujeres en torno a las muchas vindicaciones que todavía están pendientes. De hecho, si repasamos las conclusiones de muchas de las Jornadas Feministas realizadas a finales de los años ‘70 y nos detenemos a recordar las exigencias sociales y políticas que nos planteábamos, veremos que aunque muchas de ellas las hemos conseguido, ninguna lo ha sido en su totalidad, al 100%.

Citaré sólo algunas : logramos la despenalización de los anticonceptivos, pero no la inclusión de todos ellos en la Sanidad Pública ; el divorcio que conseguimos seguía defendiendo la familia por encima de todo y, por ello, había que presentar causas y pasar por un tiempo de separación previa a poder acceder a él –hasta la reciente reforma del Código Civil– ; la educación afectivosexual y anticonceptiva en la enseñanza sigue siendo una asignatura pendiente ; el recurso al aborto como un derecho de las mujeres se quedó en la ya obsoleta despenalización parcial que ni siquiera se cumple en los centros sanitarios del sistema nacional de Salud ; la vieja consigna del sufragismo socialista “a trabajo igual, salario igual” sigue brillando por su ausencia, etc.

Encuentros y jornadas

Podríamos analizar también qué ha pasado con las nuevas exigencias feministas surgidas al calor de las reflexiones que fue haciendo el movimiento en los años ‘80 y principios de los ‘90. Estoy pensando en la violencia machista, en las violaciones y demás agresiones sexuales, en el maltrato doméstico ; en nuestra lucha anticentrales nucleares ; pacifista ; por la libertad sexual incluyendo el lesbianismo como opción sexual ‘posible’ para todas las mujeres y sus corolarios ; en nuestra defensa de las mujeres inmigrantes ; contra los contratos basura y la precariedad laboral en la que viven tantas y tantas mujeres… Pero la brevedad de este artículo lo imposibilita. Tampoco me permite entrar a analizar las iniciativas de las diversas administraciones públicas y cómo han incidido entre nosotras.

En cualquiera de los casos, lo que me interesa rescatar para este debate es que, con el paso de los años, la especialización de muchos de los grupos feministas –antes dedicados a todo lo que concernía a la liberación de las mujeres–, la desaparición de otros o los que se quedaron en el chasis y la constatación de que las únicas grandes movilizaciones de mujeres –de miles de ellas– se dan cuando se celebran jornadas o encuentros feministas de ámbito estatal o local –como las recientísimas de Euskadi–, creo yo que no podemos seguir hablando, pertinentemente, de movimiento feminista. Creo que deberíamos ser más modestas.

La afirmación anterior no niega, ni mucho menos, la existencia y las actividades de numerosos grupos feministas que siguen agrupando a mujeres que se sienten concernidas por la causa feminista, la de nuestra liberación. Tampoco niega que, en ocasiones, y la celebración del 8 de marzo es un buen ejemplo, miles de mujeres salgan a la calle a defender lo logrado con tantos esfuerzos y a plantear nuevas vindicaciones. O las respuestas movilizadoras que se dieron a finales de 2007 y en los primeros meses de éste, saliendo al paso de la ofensiva antiabortista. O la campaña que, por esta causa, siguen haciendo las feministas catalanas.

Sin paternalismos

¿A qué me lleva todo lo anterior? A diversas conclusiones, o más bien, preocupaciones que quisiera compartir con quienes queráis entrar en esta página de debate. Una de ellas, la más importante para mí, si no queremos que la aventura feminista que iniciamos hace ya más de 30 años se quede en una ‘aventura generacional’ –un poco larga, eso sí– : salvo en las jornadas feministas, las chavalas jóvenes apenas están en los grupos feministas. ¿No será, por ejemplo, que nuestras posiciones feministas, tal y como las formulábamos antaño, no resisten el paso de los años y no enganchan con ellas? Entonces, el nuestro era un feminismo transgresor, que hacía de la libertad uno de sus paradigmas.

Creo que ahora no se nos ve así. Tenemos mucho que aprender de las nuevas generaciones –y también algo que enseñarles–, pero ¿estamos dispuestas a escucharlas de verdad, sin paternalismos ni revestidas de una autoridad que no nos reconocen, que las apabulla o, peor aún, las ahuyenta? ¿Estamos sinceramente preparadas para escuchar sus propuestas, sus puntos de vista cuando no concuerdan con los que defendíamos hace décadas? ¿Por qué nos revolvemos como gato panza arriba, por ejemplo, cuando muchas de ellas no aceptan que sus compañeros no formen parte de nuestra lucha de liberación ?

www.diagonalperiodico.net

Feminismo marxista.

En la era de los medios masivos, y de la “sociedad de la imagen”, es cuando el cuerpo humano, y sobre todo el de la mujer, sufre un proceso de colonización y apropiación por parte de la burguesía consumista.

El capitalismo no es sino una de las últimas formas de explotación y dominación de los cuerpos. Esta explotación y dominación se remonta muy atrás en el tiempo. Abarca toda la historia de lo que, de manera muy pomposa, damos en llamar “civilización”. No hay constancia de que en las sociedades prehistóricas y pre-urbanas se diera la explotación y la dominación de los cuerpos. A lo sumo, las sociedades aldeanas practicaron hasta bien entrado el neolítico una primitiva división del trabajo en función del sexo, pero de ella no parece que se pueda deducir una dominación y explotación de los cuerpos etiquetados o marcados en función del sexo.

El inicio de la “civilización”, como ya indica el término, “cives” (como polis, ciudad y estado) es el inicio de una verdadera jerarquía social de dominación entre los seres humanos. El control de las entidades políticas a cargo de una elite aristocrática, guerrera, sacerdotal, o bien por una mezcla o simbiosis de ambas castas, es un control que incluye el etiquetado o el marcaje en función del sexo. De la mera diversidad de los cuerpos, que no atiende únicamente a la anatomía reproductora y sexual, sino también a las diferencias de edad, de raza, de capacidad guerrera, intelectual o laboral, se pasa a una rígida jerarquización en función del sexo ya “marcado” en términos de Poder.

El marcaje se hace de forma transversal, es decir, que la dicotomía socialmente creada de macho-hembra alcanza a todas las clases o castas sociales, si bien se modula según la clase o casta de la que se trata. Por ejemplo, en ciertas sociedades la mujer, aun habiendo resultado subordinada en función de un marcaje “civilizado” sufre una situación menos oprimida si ésta nace en una clase alta. En otras sociedades ocurrirá justamente lo contrario, y una mujer nacida con un estatus elevado sufre una mayor presión de marcaje precisamente por ello, en comparación con las féminas de las clases bajas. Se puede estudiar esta diferente modulación del marcaje sexual, observando la gran desenvoltura de que gozaba la hembra romana de la clase superior, en comparación con la mujer del populacho, por un lado, y el estricto código puritano y opresivo de la fémina de la época victoriana de la alta burguesía europea occidental frente a la mayor desenvoltura e independencia (relativas) de la obrera decimonónica.

El “rearme moral” que la burguesía occidental impulsó a lo largo del siglo XIX, y cuyas consecuencias llegan hasta hoy, se puede interpretar como una intensa campaña de colonización que las clases pudientes ejercieron sobre el proletariado con el fin de sujetar y controlar sus cuerpos y sus actividades corporales, no ya solo en el ámbito sexual y sus aledaños (matrimonio monogámico, crianza de niños, tamaño de los hogares...) sino en otros planos de la “vida civilizada” con el fin de que la obrera fuera un calco casi perfecto de la burguesa en el plano de la “moral”. De hecho, esta idea de la “moral” tal y como los burgueses la difundieron empleándola como consigna de colonización de cuerpos y hábitos de lxs proletarixs, no fue otra cosa que el enmascaramiento de unas relaciones asimétricas que el régimen de producción capitalista imponía.

Que la burguesía dominara al proletariado en el ámbito de la Producción, implicaba necesariamente una subsiguiente dominación de sus cuerpos y hábitos mucho más allá de la mera explotación laboral. Un régimen de producción, como demostró Marx, acaba siendo un régimen de jerarquización social, donde los dominantes se imponen sobre los dominados y cortan todos los vínculos que antaño permitían a éstos escaparse de la “trampa social” que era y es el capitalismo. Un régimen de producción dominante siempre consiste en un sistema que llega a imposibilitar la autosuficiencia de los dominados. Esto fue lo que ocurrió con el proceso de acumulación primitiva y la expulsión de los campesinos de sus granjas, tierras de autoabastecimiento, bienes comunales, redes de solidaridad tradicional, etc.

Ese campesinado expulsado a la periferia de la urbe y dirigido hacia la fábrica es el proletariado atrapado en un sistema productivo “sin escapatoria”, en el que no hay más remedio que producir para otro bajo los resortes, condiciones y medios que proporciona el otro. Pues bien, una vez logrado eso, es decir, una vez creado el proletariado por medio de todo un sistema de poder y violencia (leyes de cierres de terrenos, leyes de pobres, leyes de persecución de “vagabundos y vagos”, orfanatos, asilos, etc.), el paso siguiente fue el de colonizar los hábitos “libertinos” de lxs proletarixs. En realidad, a comienzos de la Revolución Industrial, Europa Occidental se encontró con dos culturas divergentes.

La cultura burguesa y la cultura proletaria. La cultura de lxs proletarixs es muy desconocida históricamente, por aquello de que la Historia siempre la escriben los vencedores. Pero en todo caso sabemos que la burguesía reaccionó violentamente contra la proliferación de la subcultura “libertina” proletaria, pastoreando al proletariado según unas estrategias de control, dominación y sometimiento que arrancan ya de finales de la edad media. Fue así como la alianza entre la clerigalla y el capital emergente “inventó” una serie de instituciones como el matrimonio monogámico, el prostíbulo, etc. Instituciones que existían desde los albores mismos de la vida civilizada, pero que la nueva burguesía moduló para asegurar así un control total de cuerpos y de hábitos sobre el cual consolidar su dominación y sometimiento.

De una situación disociada, en la que la burguesía dominaba al proletariado que se estaba creando (y ello únicamente por medio de la explotación laboral) hubo de pasarse rápidamente a una colonización cultural: la parte burguesa de la sociedad exigía de la proletaria una emulación creciente ante el “escándalo moral” que significan los usos y costumbres espontáneas del proletariado.

El proletariado se colonizó de diversas maneras. Se dieron extensas campañas anti-alcohólicas, proyectos de re-evangelización, como los que luego formaron parte de Acción Católica y diversos sindicatos y asociaciones obreras de tipo cristiano. Se exigió el matrimonio heterosexual monogámico entre la clase obrera, persiguiendo cualquier otro tipo de uniones entre las personas (habituales desde la edad media) llegando incluso a su criminalización. Por lo demás, se extirpó cualquier forma de conducta espontánea de los obreros, tachándose de criminal, viciosa y pecaminosa.

En el origen de esta persecución de la diversidad encontramos todo un sinfín de instituciones (incluyendo las ciencias humanas) modernas, tales como el asilo, el presidio, el prostíbulo, la escuela reglada, el cuartel, el manicomio, etc. , así como una serie de “para-ciencias” que ya no pueden tildarse de humanidades, ni tampoco ser consideradas como ciencias en el sentido estricto, sino más bien como un corpus de técnicas de dominación, sometimiento o, al menos, control, que la sociedad burguesa va incorporando con el fin de lograr una colonización o domesticación del creciente contingente del proletariado.

Los espléndidos análisis de Michel Foucault, acerca de estas cuestiones, a mi juicio, hubieran ganado infinitamente si se les hubiera incorporado siempre una perspectiva de clase (es decir, marxista). Foucault subrayó que tales nuevas ciencias y técnicas de control, dominación y sometimiento no pueden ser meras superestructuras ni “instituciones”, y fue esta una consideración en la que el filósofo francés anduvo plenamente acertado. No son superestructuras sino estrategias, técnicas y procedimientos del propio capital y de sus mismos agentes en orden a consolidar su hegemonía sobre la clase obrera, así como formas aún más perfeccionadas que las tradicionales en orden a obtener plusvalía, con vistas a añadir y a potenciar a las técnicas tradicionales de la explotación de la fuerza de trabajo por cauces puramente económicos y mecánicos.

En efecto, la fuerza de trabajo puede ser crecientemente explotada por medio de una mayor inversión del capitalista en maquinaria, en tecnología que aumente la producción, que mejore el rendimiento. También puede hacerse, sin renunciar a lo primero, a través de una prolongación de la jornada laboral, etc. Pero la sociedad burguesa estaba (y está) absolutamente interesada en contar, además, con una dominación “moral” sobre la fuerza de trabajo a la que explota y a la que le chupa la sangre. La burguesía es, tendencialmente, fascista y esclavista y solo la resistencia de los oprimidos es capaz de romper o, al menos, obstaculizar sus intentos omnímodos de dominación no ya solo en el terreno económico sino también en el cultural y en el “moral”.

Es ahí donde cobra toda su importancia la historia de la explotación de los cuerpos, y su verdadera colonización a cargo de la sociedad burguesa ya en los siglos XX y XXI. Es en esta era de los medios de comunicación de masa, y de la “sociedad de la imagen” en la que el cuerpo humano, y de manera especialmente significativa, el cuerpo de la mujer, sufre un proceso de colonización y apropiación por parte de la burguesía consumista. Esta clase, esencialmente vampírica, se define por la posesión del capital y por ende, controladora de los medios de producción. Pero a su vez es la clase consumista por antonomasia.

A partir del marxismo más clásico, puede señalarse a esta clase como la responsable del desmesurado consumo de recursos energéticos para la producción, el despilfarro energético por su modo de vida, etc., pero normalmente no se ha puesto el acento, de manera suficiente, en la explotación y despilfarro de otros “bienes” que han entrado en un proceso de valorización. Y es que en esto, el capitalismo se muestra voraz, insaciable. Lo que antes parecía un recurso natural, e infinito, por tanto un don (“gratuito”) pasa a convertirse en valor de cambio, y en mercancía consumible. Y, claro, el grado y extensión en que se podrá consumir dicha mercancía estará en función no ya de restricciones morales (pues el capitalismo como tal es siempre muy cínico, no posee nunca moral y por ello se apoya en éticas prestadas, la cristiana, p. ejemplo), sino en función de restricciones del presupuesto del consumidor.

En este orden de cosas, se puede decir que hemos pasado de

(1) una moral puritana (victoriana) a la vieja usanza, basada en la marginalidad de la industria del sexo, con una dicotomía rígida entre matrimonio monógamo con corsé, por un lado, y el prostíbulo, o establecimiento empresarial dedicado a la explotación de cuerpos de mujeres a

(2) una mayor diversidad e intensidad de la industria del sexo, en la que últimamente se van incorporando los cuerpos de varones y niñxs, pero en la que sigue siendo la mujer y la niña la clase de víctima mayoritaria, a través de una serie de “salidas” que, lejos de poder tildarse como salidas laborales, son “salidas” encaminadas directamente a la conversión de la sustancia humana en “cosa” o “mercancía”.

El sistema capitalista ha optado, en el último medio siglo especialmente, por planificar una ampliación del consumo, dejando a un lado las salidas restrictivas propias de la era del matrimonio-burdel, y bajo la fachada de una mayor permisividad, lo que ha potenciado de manera inusitada es la conversión de los cuerpos, y especialmente de los cuerpos de mujer, en un territorio a colonizar y valorizar, en un objeto consumible de mil maneras, no ya solo a través de una fornicación mercantilizada, sino también a través de todas las técnicas de voyeurismo y juegos de dramaturgia sexual que, junto al anonimato del consumidor, se pueden lograr por medio las tecnologías de la imagen, el mercado editorial y de la imagen internet, etc.

Esta explosión de la “libido” que caracteriza el capitalismo senil de nuestros tiempos, en vez de constituir un paso hacia la liberación de las personas, representa más bien una profundización de la colonización sobre los cuerpos. Cabe preguntarse, como hizo Foucault, no ya por qué hay “represión sexual”, sino al contrario, a quién le interesa este caudal de estímulos de la libido y una estimulación mercantilizada tal y como ahora se hace.

Las imágenes poseen sobre la psique del consumidor un poder real, efectivo. La teatralización de posturas humillantes, sadomasoquistas, violentas, etc. , que hoy transmite al público el inmenso negocio de la pornografía y de la prostitución en el sentido amplio (de la cual la pornografía no es sino un apartado), supone para la mujer –principalmente- un efectivo sometimiento, una verdadera dominación. Ésta dominación sobre las mujeres, esta imaginería de cuerpos sometidos, vejados, constreñidos, etc., se traslada a las relaciones humanas efectivas.

Se podría simplificar la cuestión diciendo que cuanto más se escenifique teatralmente -por medio de la pornografía o de la prostitución- una violación, ésta acabará por hacerse más “real” y más frecuente, superponiéndose a las relaciones sexuales igualitarias, y desplazando finalmente a éstas. La sociedad burguesa consigue siempre la meta de exigir al público un pago por lo que, en un mundo tradicional, era “natural” y a la mano. La “perversión” de toda la naturaleza (el agua, el aire, la tierra) que se ha operado dentro del capitalismo tenía que llegar, por fuerza, a la perversión del cuerpo humano, a la conversión de la mujer en esclava y en mercancía, y ello de una forma transversal y genérica.

Es una tendencia ésta que, si una revolución comunista no lo remedia, resulta imparable. El feminismo de verdad es el feminismo marxista y siempre es revolucionario. Este movimiento debería constituir el brazo derecho de todo movimiento comunista empeñado de veras en socavar las actuales relaciones de producción, que también son relaciones de dominación. En este brazo de lucha, las mujeres y los hombres deben trabajar juntos para sustituir el régimen de producción vigente (que propende como ya he escrito cien veces, al fascismo y al esclavismo) por un régimen comunista en el que se acabe definitivamente el proceso de conversión de los seres humanos en cosa.

Del estado insufrible de la mujer en su actual “marcaje” que la sociedad hace de ella, ninguna ventaja puede obtener el varón, pues el supuesto “macho dominante” se aliena en el momento mismo de canalizar sus relaciones con las personas alienadas del sexo opuesto. Los estereotipos del “cuerpo femenino dominado y colonizado” que tanta libido parecen movilizar en la actual sociedad de consumo global, son más que estereotipos, son tendencias finalistas reales, que el capitalismo y la burguesía dominante están insertando en nuestro subconsciente, como parte de su proyecto global de hacernos a todos y a todas esclavxs, cosas.

Guerra al Capital.

lahaine.org

Entrevista al Movimiento Libertario Cubano.

Entrevistamos al Movimiento Libertario Cubano en el Exilio, una organización compuesta por anarquistas exiliados en distintas partes del mundo. En estos tiempos de aparentes cambios, de transición, como lo quieren ver los medios de comunicación de masas europeos y norteamericanos, es interesante conocer una opinión de primera mano sobre lo que está aconteciendo en la isla. El abandono de Fidel Castro ha abierto todo tipo de especulaciones sobre el futuro del régimen comunista animadas por las primeras medidas que ha tomado el nuevo jefe, Raúl Castro. Pasamos a la entrevista:

ALB Noticias.- Salud compas. Comencemos la entrevista con algún apunte histórico para nuestras lectoras y lectores. ¿Podríais explicarnos brevemente la historia del movimiento anarquista en Cuba?

MLC.- ¡Salud! Bueno, a esos efectos, a quien quiera aproximarse a la historia de nuestro movimiento, no podemos menos que remitirlo al trabajo de nuestro compañero Frank Fernández, El anarquismo en Cuba, publicado por la Fundación Anselmo Lorenzo. En líneas generales, la peripecia que allí se narra es aproximadamente similar a la del movimiento anarquista en el resto de América Latina con la peculiaridad de que la tardía independencia cubana encuentra a nuestra gente involucrada en las luchas correspondientes. Los primeros sindicatos cubanos también encuentran en los anarquistas a muchos de sus principales animadores y esa influencia continúa en ciertas ramas productivas hasta los años 50, en pleno enfrentamiento a la dictadura de Batista. Nuestra participación en las luchas de la época se da precisamente desde esos sindicatos, desde la Asociación Libertaria Cubana y en algunos pocos casos también en compañeros incorporados al Movimiento 26 de Julio. Es de destacar que en aquellos años 50, el movimiento anarquista cubano era de los más activos entre sus pares a nivel de los países latinoamericanos y participaba activamente en las distintas instancias de encuentro y relación como la Conferencia Anarquista realizada en Montevideo en abril de 1957 en la que se respalda expresamente las luchas del pueblo cubano contra la dictadura de Batista.

ALB Noticias.- Ahora algo que la gente en Europa, y más en general, desconoce, ¿cuál fue el papel de los anarquistas en la revolución cubana?

MLC.- Como ya se ha dicho, los anarquistas participamos a la altura de nuestras posibilidades y desde nuestra propia óptica revolucionaria en las luchas contra la dictadura. Y, por cierto, nos sumamos al júbilo general que significó la derrota de las fuerzas batistianas y la disolución de su ejército. No obstante, también mantuvimos una muy temprana actitud de desconfianza respecto a las posiciones personalistas, caudillistas, nacionalistas y militaristas que encarnaban Fidel Castro y su círculo íntimo. Esa desconfianza encontró rápidamente sustentos que la justificaron y la reforzaron: por ejemplo, la intervención directa de Fidel Castro manipulando en beneficio de su gente el X Congreso de la Confederación de Trabajadores de Cuba y violentando los principios de autonomía del movimiento obrero. A partir de allí, los anarquistas cubanos radicalizamos nuestras suspicacias y adoptamos una clara actitud contraria a la incipiente centralización del poder político. Todo esto quedó registrado en un manifiesto donde señalábamos abiertamente nuestros temores ante los intentos de control, tanto por parte de la iglesia católica como del Partido Comunista que, como dato curioso, hay que destacar que durante la dictadura batistiana, muchos de sus cuadros más destacados gozaban de puestos políticos y prebendas. Somos concientes de que no todo el movimiento anarquista internacional compartió de buenas a primeras nuestra actitud crítica y no pocos mantuvieron por años una actitud de expectativa frente a un proceso que continuó monopolizando los significados de la revolución pero ya sin aliento revolucionario alguno. Hoy por hoy y desde hace ya mucho tiempo, creemos que no hay discusión alguna en cuanto a que aquellas posiciones de los anarquistas cubanos de casi 50 años atrás demostraron ser plenamente acertadas. En definitiva, no se trató más que de las posiciones clásicas desde la 1ª Internacional respecto a que las revoluciones no son promovidas ni incentivadas ni radicalizadas desde los gobiernos “revolucionarios” sino que en ellos se encuentra el germen burocrático y autoritario que acaba por asfixiarlas y aniquilarlas imponiéndose como la nueva clase dominante del nuevo Estado.

ALB Noticias.- ¿Podrían hablarnos de cómo les fue en el exilio? ¿Hubo comprensión, apoyo, o por el contrario aislamiento?

MLC.- Bueno, aquí aún no podemos hablar en pretérito. Somos muchos los anarquistas cubanos que seguimos exilados en infinidad de lugares del planeta. El exilio de los anarquistas cubanos tiene la dureza de cualquier exilio en términos de separación y extrañamiento con el agravante de que los primeros compañeros que salieron de Cuba no tuvieron más alternativa que radicarse en un medio tan hostil como los Estados Unidos; algo que habitualmente no se entiende pero que ha sido el destino inexorable que debieron seguir, al menos en principio, los refugiados cubanos de todas las épocas. Pero más doloroso fue enfrentarse a la incomprensión y el vacío recogidos de parte de algunas agrupaciones anarquistas en América Latina y en Europa que hubieran querido vernos integrados en un curso de transformaciones que inicialmente contó con todos los favores y muy pocas reservas críticas. Por supuesto que no todas las agrupaciones anarquistas reaccionaron del mismo modo y también recogimos innumerables muestras de solidaridad que fueron ensanchándose con los años en la misma medida que el régimen político cubano comenzaba a mostrar su verdadero rostro. Hoy, aquellas discusiones de los años 60 están completamente superadas y no hay un solo anarquista en sus cabales que todavía pueda suponer una evolución libertaria a partir de un régimen político basado en el control absoluto de sus súbditos y en la super-explotación de sus trabajadores, sin organizaciones autónomas e independientes del Estado que le sirvan de trinchera de lucha contra esta “super-explotación” del Estado y del capital, recordemos que en la Isla operan infinidad de empresas capitalistas con matriz en el Estado español, en Canadá, en México, en Japón, en Francia, Italia, etc.

ALB Noticias.- Pasemos a la actualidad; Fidel se ha retirado, poniendo en su lugar a su hermano. ¿Qué ha cambiado en Cuba?

MLC.- En nuestra última declaración pública -“Algo huele a diferente en Cuba”, publicada en A las barricadas- intentamos dejar en claro que los “cambios” que están dándose en Cuba son meramente cosméticos y sólo apuntan a generar una apariencia “liberalizadora” que no modifica las pautas básicas de funcionamiento del régimen y la estructura institucional de poder: capitalismo de Estado, privilegios de la alta burocracia estatal y particularmente de las fuerzas armadas, monopolización por parte del partido único de todos los mecanismos de expresión y decisión, control absoluto de la población, etc... No obstante, lo que sí está cambiando es la actitud general de la gente: hoy se nota que la gente misma está perdiendo el miedo a la represión y ha comenzado a ganar espacios; las penurias de la vida cotidiana son inocultables y eso se está proclamando a voz en cuello; hay inicios de protestas más o menos organizadas, etc. Todo eso configura cursos probables de acción: nuestras expectativas están depositadas en los mismos y no nos hacemos la más mínima ilusión respecto a una cúpula de poder que sólo está empeñada en ganar tiempo.

ALB Noticias.- En Europa se dan reportes sobre las colas que hacen los cubanos para comprar teléfonos móviles o para conseguir Internet (entre otras cosas), ¿se ha entrado en una espiral de consumismo?

MLC.- No, el consumismo es impracticable en Cuba por cuanto las preocupaciones están centradas en resolver las cosas más inmediatas y elementales: la alimentación, la vivienda, el transporte, etc. Incluso más: los ingresos salariales de los trabajadores cubanos ni siquiera permiten atender adecuadamente esas necesidades y deben recurrir para su “satisfacción” a las escaseces implícitas en la libreta de racionamiento. Lo que sí hay en Cuba es un plus en moneda extranjera en posesión de aquellas personas que cuentan con las remesas que puedan enviarles sus familiares en el exterior: es ese plus lo que permite esos “lujos” como computadoras y teléfonos celulares cuya compra ha sido recientemente habilitada. El desbarajuste económico en que está sumido el régimen es de tal proporción que en este momento es muy probable que las remesas de divisas superen a toda la masa salarial del país, sin ser exagerados. Esto también explicaría el hecho de que aproximadamente el 20% de la población de La Habana ni siquiera tenga interés en trabajar. ¿Para que querría trabajar alguien que recibe algún tipo de apoyo económico desde el exterior que siempre superará holgadamente los 20 dólares mensuales de salario promedio? El régimen no tiene respuestas para este tipo de cosas y de nada le servirá seguir apelando al sacrificio y a la disciplina laboral a cambio de nada y eso mientras la clase dirigente sí tiene acceso a los mejores bienes y servicios disponibles. Pero, paradójicamente, existe un desempleo enorme en las capas sociales históricamente desposeídas que sobreviven a contracorriente, recurriendo a lo que sea, al ambulantaje, a la prostitución y a la expropiación. Esto, de la mano de un fuerte racismo –institucional y cultural– explica, porque las cárceles en Cuba están repletas de jóvenes afrocubanos.

ALB Noticias.- ¿Hay alguna esperanza de cambios mayores entre la gente? ¿Se está movilizando algún grupo político de la oposición?

MLC.- Nosotros pensamos que la gente ha perdido toda esperanza y ante la completa clausura de cualquier forma alternativa de acción social y política continúa explorando las vías de la emigración como el único recurso a mano para escapar a una situación de angustia inocultable. La oposición “visible”, mientras tanto, no es más que una olla de grillos carente de un proyecto coherente y que no tiene ningún punto en común que vaya más allá de un anti-castrismo primitivo y visceral. Por otra parte, es imprescindible distinguir los perfiles ideológico-políticos que deja ver esa oposición. Es sabido por todos que dentro de esa denominación se mueven desde sectores fuertemente ligados a la diplomacia yankee hasta quienes sostienen lo imprescindible de una salida autogestionaria generalizada. Y como es obvio, entre esas dos fracciones no hay aleación posible. En este punto, a los anarquistas no nos queda otra opción que cifrar nuestras expectativas en que vaya adquiriendo fuerza la opción señalada en segundo término y en que ésta gane espacios incrementados entre la gente misma.

ALB Noticias.- ¿Cómo ven la influencia de Hugo Chávez en la isla? Hace años que rompió el bloqueo invirtiendo millonadas en Cuba. ¿Se ha trasladado esa inversión monetaria en influencia política?

MLC.- Lo primero que hay que aclarar frente a esta pregunta es que el llamado “bloqueo” no es nada que se parezca a una clausura comercial de Cuba sino un conjunto de disposiciones adoptadas por los Estados Unidos bajo lo que denominan “embargo” reforzado durante las administraciones republicanas -con leyes como la Helms-Burton y Torriccelli- que estúpidamente dificultan los intercambios comerciales pero no los impiden: los Estados Unidos mismos han tenido en los últimos años un comercio con Cuba de alrededor de 500 millones de dólares El gran problema de Cuba en este terreno radica en su prácticamente nula capacidad de pago, lo que la ha transformado virtualmente en un deudor universal, incluso con los países latinoamericanos. Por esta razón se ha visto obligada a pagar con servicios a algunos países, sobre todo latinoamericanos, exportando médicos, maestros, entrenadores deportivos y asesores en seguridad. Éste es el tipo de relación que Cuba ha entablado con la Venezuela de Chávez. Y es precisamente la exportación de médicos y maestros una de las razones que explican el deterioro innegable de la salud y la educación. Y bueno, los asesores militares que, sin duda alguna, es de donde vienen las propuestas para echar andar una “agencia” de inteligencia y contra-inteligencia, única, que controle y coordine todas las corporaciones represivas, con una red de informantes a sueldo y voluntarios por todo el país que vigile y controle todas las actividades ciudadanas. A imagen y semejanza del temido G2 cubano, o sea, la seguridad del Estado castrista. A esta mala copia el pueblo venezolano la ha denominado “Ley Sapeo” –haciendo referencia a los soplones– y el propio Chávez se vio recientemente obligado a derogar.

Y bueno, regresando a la pregunta; aquí además hay que señalar que Cuba ha generado una fuerte dependencia con respecto a Venezuela, fundamentalmente en todo cuanto tiene que ver con el abastecimiento petrolero. Pero también ha extendido esa dependencia de financiación externa con China, la que hoy constituye su otro gran respaldo internacional. Y en términos de influencia política creemos que la cúpula dirigente cubana se maneja fundamentalmente en base a sus cálculos endógenos de conveniencia y en estos momentos sus posibilidades de adaptación tienden más a la adopción de un “modelo chino” que de un “modelo venezolano”. No obstante, es obvio que Cuba habrá de acompañar así sea entre rezongos y a regañadientes las iniciativas de Chávez en el contexto latinoamericano.

ALB Noticias.- ¿Y la influencia de las ideas populistas de izquierda en América latina?

MLC.- El auge de las ideas populistas ciertamente le da un respiro al régimen político cubano pero también lo alejan de los sectores revolucionarios y autónomos más lúcidos y radicales puesto que éstos no se formulan ilusiones demasiado pronunciadas respecto a gobiernos como el de Chávez, Morales, Correa u Ortega y no pocas veces la diplomacia cubana quedará enfrentada a las movilizaciones populares de Venezuela, Bolivia, Ecuador o Nicaragua. Por otra parte, hay que ubicar el actual ciclo populista en América Latina nada más que como un intento desarrollista y de formación de un capitalismo regional. Es un ciclo frágil y sujeto todavía a múltiples oscilaciones que no le ofrece al gobierno cubano ninguna garantía de largo plazo. Esta es una de las razones por las cuales entendemos que el gobierno cubano está jugando una carrera contra-reloj y ganando tiempo. Mientras tanto, los gobiernos populistas operan como retaguardia ideológico-política pero el problema más acuciante del régimen cubano no radica allí sino que consiste en que ya ni siquiera está en condiciones de alimentar decorosamente a la población y tiene que hacerlo antes que se forme con un mínimo de solvencia ese bloque de capitalismo regional latinoamericano.

ALB Noticias.- Desde hace años las noticias del MLC salen publicadas en la prensa libertaria internacional, ¿qué relación tienen con los anarquistas del resto del mundo?

MLC.- El MLC aspira a tener las mejores relaciones con el movimiento anarquista internacional. Desde hace un buen tiempo hemos vencido diversas resistencias más o menos atávicas y hemos fortalecido muchos de nuestros vínculos. Incluso, encontramos núcleos que han establecido firmes prioridades en términos de solidaridad con los anarquistas cubanos como es el caso del Grupo de Apoyo a los Libertarios y Sindicalistas Independientes en Cuba (GALSIC) y El Libertario de Venezuela. El trabajo histórico de Frank Fernández sobre nuestro movimiento ha sido acogido en el Estado español por la Fundación Anselmo Lorenzo, en Italia por Zero in Condotta, en Estados Unidos por See Sharp Press y, así sucesivamente. Por otra parte, nos hemos preocupado por dejar clara nuestra solidaridad con grupos anarquistas de los más diversos lugares y de las más variadas corrientes contemporáneas. Esto ha sido posible gracias a la configuración del MLC que no responde exactamente a la lógica de una organización propiamente sino que se ha venido desarrollando como una red de coordinación de los anarquistas cubanos donde quiera que estén y, esto, desde luego, abarca una amplia gama de posiciones que van desde el anarco-sindicalismo, el especificismo, el neoplataformismo, el primitivismo, el insurreccionalismo, el eco-anarquismo hasta el anarcopunk ; sin importar qué tan contradictorias e incompatibles sean ya que los ejes o los motivos principales de esta coordinación son la solidaridad con los compañeros anarquistas, los sindicalistas autónomos e independientes y los colectivos contraculturales con el claro y decidido objetivo de fomentar un movimiento antiautoritario amplio que nos permita dar continuidad a las ideas anarquistas tan bruscamente podadas –que no cortadas– por la dictadura burguesa de los hermanos Castro.

Es probable que algunos compañeros conserven todavía ciertas reservas puesto que, inconcebiblemente, hay quienes siguen percibiendo al Estado cubano y a su élite gobernante como una fuerza revolucionaria y socialista. Pero estos casos hoy son excepcionales y tienden a volverse meramente anecdóticos a medida que pasa el tiempo. A la corta o a la larga, el MLC es un integrante más del movimiento anarquista internacional a la altura de cualquier otro y muy pronto no quedará nadie que lo ponga en duda.

ALB Noticias.- ¿Qué es lo que esperan ustedes que ocurra en la isla en unos años?

MLC.- Algo hemos dicho al respecto en alguna de las respuestas anteriores. Básicamente confiamos en la capacidad de organización autónoma de la gente y en ello ciframos nuestras mayores expectativas. Pero no se trata de esperar que caigan mangos maduros por su propio peso sino que se trata de acompañar en el marco de nuestras posibilidades esos procesos de formación de una corriente definidamente revolucionaria antiautoritaria y autogestionaria dentro de Cuba. Creemos que la situación ya ha generado razones más que suficientes para que esto ocurra pero también sabemos que el régimen político y la élite del poder han sabido ingeniárselas para contener estas manifestaciones en su mínima expresión. No desconocemos las dificultades de un trabajo militante en ese sentido y bien que conocemos la eficacia demostrada por los órganos de seguridad del Estado –es el único aspecto en el que el régimen se muestra eficaz– pero no habremos de cejar en nuestro empeño porque ésa es en definitiva nuestra razón de ser.

ALB Noticias.- Para finalizar, ¿qué es el MLC? ¿qué tipo de gente lo compone?

MLC.- Bueno, esto en parte ya lo hemos comentado. El MLC es una red anarquista de cubanos. En tanto anarquistas no tenemos particularidad alguna respecto a cualesquiera otros anarquistas que se enfrentan a las relaciones de dominación y a las tramas de poder de que forman parte salvo la situación –ciertamente extraña– de que en nuestro caso nos enfrentamos a una sociedad jerárquica y una clase dominante que todavía se justifican en nombre de la “revolución” y el “socialismo”. El MLC está compuesto por personas que vivimos de nuestro trabajo y que en nuestra vida diaria orientamos nuestra conducta por el deseo insobornable de construir relaciones de convivencia entre hombres y mujeres libres, iguales y solidarios. Desde el punto de vista generacional, el núcleo que intenta mantener vivas las tensiones de los anarquistas cubanos hoy ya no está compuesto mayoritariamente –por razones biológicas obvias– por la primera camada de compañeros exiliados de los años 60 que “fundaron” el MLC en la ciudad de Nueva York, sino que aquel núcleo ha sido sustituido casi totalmente por quienes tuvimos que abandonar la Isla en los años 70, 80 y 90.

ALB Noticias.- ¿Existen anarquistas en el interior de Cuba? ¿y grupos libertarios en el exilio que no estén en el MLC?

MLC.- No conocemos otros grupos anarquistas del exilio fuera del MLC pero no nos molestaría en absoluto que existieran: en ese caso, trataríamos de encontrarnos rápidamente y explorar cuáles serían las posibilidades de presentación y actuación conjuntas. En la década del ochenta coexistieron dos colectivos editoriales, uno nucleados en torno a la publicación Guángara Libertaria y, el otro en la publicación A Mayor pero ambos convivían a manera de red cordinadora bajo las mismas siglas.

En cuanto a la existencia de anarquistas en el interior de Cuba, podemos afirmar enfáticamente que sí existen y que han existido soterrada y clandestinamente durante el último medio siglo. El gran problema en ese caso es que quienes permancieron dentro de Cuba han sido reprimidos sistemáticamente toda vez que osaron manifestarse públicamente como fue el caso de los sindicalistas agrarios del Grupo Zapata a fines de los años 70 y comienzos de los 80. Ésa es una de las razones por las cuales los anarquistas del “interior” se han cuidado en grado sumo por no ser identificados como tales y se las han ingeniado para sobrevivir en las penumbras. Por otra parte, en los últimos años se ha gestado una contracultura juvenil contestataria que se constituye como fermento de la emergencia de un anarquismo espontáneo que no cuenta todavía a su alrededor con posibilidades formativas en el sentido libresco del término y tampoco en aquel sentido más profundo de una práctica colectiva continuada. [*] Pero lo cierto es que seguramente en Cuba hay muchos más anarquistas de los que nosotros mismos podemos suponer: las formas espontáneas de rebeldía que se están dando son un inmejorable caldo de cultivo para ello. Frente a esto, uno de los desafíos inmediatos que tenemos planteados es darle fluidez a esas relaciones con el “interior”; algo que las “prohibiciones” continúan obstaculizando persistentemente.

ALB Noticias.- ¿Qué relación tienen con otros grupos de la oposición?

MLC.- El MLC no mantiene relaciones formales ni estables con ningún grupo de la llamada “oposición”; entre otras cosas porque muchos de ellos serían nuestros adversarios irreconciliables o enemigos naturales, si todos estuviéramos actuando dentro de Cuba. En esto es absolutamente imprescindible establecer distinciones claras. La imagen que ofrece el exilio cubano más vocinglero no tiene demasiado que ver con otra cosa que no sea completar la restauración capitalista –es decir, continuar la tarea ya emprendida por el gobierno pero incorporando a la misma la acumulación capitalista cubana privada que se ha dado fuera del país– y la realización de elecciones democráticas en un régimen parlamentario y pluripartidista. Pero nosotros somos anarquistas y si tal proyecto llegara a prosperar en Cuba estaríamos también radicalmente enfrentados al mismo. Por otra parte, es claro que existe una fracción del exilio cubano que, sin reconocerse como anarquistas en sentido estricto, coincide con nosotros en los términos un poco más vagos de defender lineamientos libertarizantes y autogestionarios –muchas veces incluso entre antiguos socialistas o afiliados del PCC, ahora asumidos como trotskistas, luxemburguistas; etc. Es probable que no habría demasiados problemas en conversar orgánicamente con ellos, pero se trata de un segmento difuso y no organizado del exilio. Recordemos también que el “exilio” en su totalidad no responde, para nada, a la representación que hace la propaganda castrista que sólo reconoce a la denominada “Mafia de Miami”, donde engloba a exbatistianos, anexionistas, neo-liberales, narcotraficantes y ultranacionalistas ¡No! Definitivamente el exilio cubano está compuesto por una mayoritaria clase trabajadora que sobrevive gracias al sudor de su frente. Con ellos nos planteamos otra cosa en términos de relaciones individuales. Hablamos de gente noble y genuinamente inspirada en el establecimiento de un esquema de libertades básicas y de respeto a los derechos humanos dentro de la isla: gente que no tiene un proyecto político afinado pero que quiere poder simplemente escribir, viajar, organizarse libremente, cantar, pintar o hacer lo que le venga en gana sin requerir para ello la autorización del Estado. O simplemente gente que quiere regresar, trabajar sin explotar a nadie y vivir decorosamente. Con ese tipo de gente –la gran mayoría del exilio– mantenemos relaciones fraternales en el lugar del mundo en que nos haya tocado estar. Se trata no de un proyecto revolucionario compartido pero sí del respeto elemental que nos merece la gente honesta, sencilla y trabajadora de Cuba y de cualquier otro solar de la aldea global.

*[Cuba] Entrevista a Porno Para Ricardo

Wikipedia: Anarquismo en Cuba

Para contactos con los compañer@s del MLC, dirigir su correspondencia a: movimientolibertariocubano@gmail.com

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