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domingo, 28 de septiembre de 2008

Ruanda: ocultando la verdad sobre el genocidio.

09/09/08

...por Barrie Collins

Lejos de ser radicales, los ataques a Francia por su papel en la guerra de 1994 están diseñados para lavar la cara de la intervención de Occidente en un sentido más amplio.

La pasada semana, el gobierno ruandés publicó los hallazgos de su comisión de investigación sobre el papel jugado por Francia en el genocidio ruandés de 1994. El estudio determinó que diplomáticos, lideres militares y políticos franceses – incluyendo el entonces presidente Fracois Miterrand – fueron cómplices del genocidio.

Teniendo en cuenta que el actual liderazgo ruandés ha vilipendiado a Francia desde que intentó hacerse con el poder en Ruanda en octubre de 1990, lo que finalmente consiguió en julio de 1994, no es sorprendente que ahora suba el tono de sus críticas en contra de su sempiterno enemigo. El nuevo hombre fuerte de Ruanda, el presidente Paul Kagame, tiene la suerte de tener el apoyo de Estados Unidos, Gran Bretaña y Bélgica, y unos medios de comunicación entregados en estos países, con los que se puede contar para que le den el máximo impacto al papel de Francia en el genocidio.

Pero la verdad es que el principal error de Francia es haberse encontrado en el lado equivocado de la parábola moral que ha sido impuesta por los observadores occidentales sobre la trágica historia reciente de Ruanda. Una guerra que se complicó por la considerable intervención internacional se ha reducido a un cuento moral sobre el bien contra el mal, en el cual Francia ha sido etiquetada como parte de la “parte malvada”. Tal simplificación contribuye a ocultar aún más la verdad sobre lo que pasó en Ruanda en 1994, y lava la cara de la intervención de Occidente en un sentido más amplio.

Según la parábola moral de Ruanda, los buenos fueron el Frente Patriótico Ruandés (RPF), que invadió Ruanda en 1990 porque no tenía otra forma de proteger la minoría perseguida de la etnia Tutsi dentro de Ruanda y de hacer que el gobierno liderado por los Hutus aceptara el derecho de retorno de los Tutsis ruandeses que vivían en el extranjero como refugiados. Los malos eran el gobierno y las fuerzas armadas ruandesas. Cuando la comunidad internacional había ayudado a los ruandeses a alcanzar un acuerdo negociado, los peores elementos entre los malos diseñaron un plan para asegurar la dominación Hutu de forma permanente, planeando, y después llevando a cabo, un genocidio en contra de los ruandeses Tutsis.

Cuando los buenos – el RPF – consiguieron finalmente vencerlos, su misión malvada se había completado en su mayor parte. Cientos de miles de ruandeses de la etnia Tutsi habían muerto. Se había perpetrado un genocidio, y el mundo occidental había simplemente mirado sin hacer nada. Estados Unidos rehusó etiquetar la guerra que había tenido lugar como genocidio para resistir el clamor a favor de la intervención internacional para salvar vidas. Francia fue la única fuerza en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que respondió enviando operativos franceses dentro de la Operación Turquesa. Pero el motivo real de Francia no fue salvar vidas, sino reforzar a sus antiguos aliados: los malos. Los franceses los ayudaron a escapar de Ruanda de manera que no tuvieran que responder por sus crímenes.

Un análisis moral como este es convincente porque proporciona un camino claro a través de un laberinto de factores complicados. Para los periodistas, este indicador moral del genocidio ruandés lleva a dar cumplida cuenta de la valentía de los héroes y la inmoralidad de los villanos. Para los gobiernos, proporciona el elemento crucial de legitimidad que es el fundamento esencial del derecho de gobernar. El régimen ruandés bajo Paul Kagame depende de esta versión de los hechos para su apoyo y supervivencia. Y lo mismo le ocurre a sus principales avalistas, Estados Unidos y Gran Bretaña.

Las fuerzas que liberaron Ruanda del genocidio, el RPF – cuyos líderes rigen actualmente Ruanda – han explotado esta versión de los hechos para recordarles a los gobiernos occidentales que fallaron a la hora de cumplir el principio de “Nunca Jamás” que fue la fuerza directriz detrás de la Convención sobre Genocidio de las Naciones Unidas en 1948. Mientras ellos combatían a los genocidas en 1994, el mundo occidental se dedicó solo a mirar. Es decir, excepto Francia. Pero como partidaria del antiguo régimen – anterior al del RPF, los motivos de Francia para la intervención fueron altamente cuestionables.

Esta es probablemente la historia más ampliamente difundida de Ruanda, pero esta versión de los hechos es profundamente errónea. Aunque Estados Unidos pueda haberse sentido avergonzada por esta versión de los hechos, dando una imagen no precisamente heroica durante los meses de mayor tormento de Ruanda, es mucho más fácil vivir con esta vergüenza que afrontar los hechos de cómo sí intervino en esta región de África a comienzos de los 90 y desde que Kagame llegó al poder.

El debate del “accidente de aviación”

De hecho, los tres poderes occidentales más influyentes en ese tiempo en Ruanda – Estados Unidos, Francia y Bélgica – todos intervinieron de tal modo que crearon las condiciones que hicieron la matanza masiva inevitable. En contra de la versión de los hechos que prevalece, después de su despliegue de tropas inicial para defender a los lideres ruandeses contra el RPF en la guerra de octubre en 1990, por medio de la Operation Noroît, Francia reconoció que Estados Unidos y Uganda estaban detrás del RPF y no tuvo ningún deseo de convertirse, de forma aislada, en el único defensor del gobierno ruandés. Por lo tanto condicionó cada vez más su apoyo militar al compromiso del gobierno a acometer serias negociaciones con el RPF. Según un informante del Ministerio Francés para la Cooperación, la decisión de Francia de desentenderse era ya evidente en 1990: “No queríamos quedarnos solos…había grandes poderes detrás del RPF. Uganda podía enviar de 30.000 a 40.000 soldados.” (1)

La última salva del gobierno de Kagame en contra de Francia, en la forma del informe de su comisión señalando a Francia por su apoyo al genocidio, es de hecho parte de una búsqueda cada vez más desesperada de legitimidad política. El punto más débil de la parábola moral ruandesa es la cuestión de qué causó el resurgimiento de la guerra en 1994 y la subsiguiente degeneración en matanza masiva. El inicio de la etapa más sangrienta de la guerra es mucho más complicado de lo que a los contadores de fábulas morales – que culpan a la determinación del malvado gobierno de asegurar la dominación Hutu - les gustaría hacernos creer.

Fue un acto de terrorismo internacional lo que desencadenó el retorno de la guerra. A principios de abril de 1994, un aeroplano con el presidente Hutu Juvénal Habyarimana a bordo, fue abatido por un ataque con un misil que había sido planeado durante varios meses. Los defensores del RPF han intentado con fuerza culpar del ataque a conspiradores Hutu de la línea dura, pero no han aportado nada de consistencia que apoye su afirmación. Al contrario, hay cada vez más pruebas de que el RPF fue el responsable del ataque con misiles – y son estas pruebas las que han puesto al actual gobierno del RPF, liderado por Paul Kagame, en una situación difícil. Es la actitud defensiva del gobierno en este tema lo que está detrás del actual vapuleo de Francia.

El propio investigador de las Naciones Unidas, Michael Hourigan, fue el primero en encontrarse con pruebas convincentes de la responsabilidad del RPF en el asesinato del Presidente Habyarimana y los otros desafortunados ocupantes de su avión. Sin embargo, parece que por presión de Washington, las Naciones Unidas aceptaron cerrar su investigación sobre el ataque. Otro investigador de las Naciones Unidas, Robert Gersony, encontró pruebas de atrocidades cometidas por el RPF y fue también silenciado; las Naciones Unidas incluso afirmaron que este informe “no existió”.

Estas verdades incómodas amenazaban con enturbiar las claras aguas de la certeza moral que la parábola ruandesa proporciona. El régimen ruandés ha vivido detrás del escudo de los poderes internacionales que han trabajado duro para mantener el asunto del avión derribado fuera de la agenda. Durante sus 13 años de andadura, la Corte Internacional Criminal para Ruanda (ICTR), cuyo mandato es establecer la verdad de lo que pasó en 1994, ha sentenciado que el asunto del asesinato del Presidente Habyarimana (al que elige referirse simplemente como “accidente” de aviación) no está dentro de su jurisdicción. Cuando uno de los fiscales jefe del ICTR, Carla Del Ponte, expresó su deseo de desenterrar la investigación de la alegaciones en contra del RPF, afirmando que “si es el RPF el que derribó el avión, la historia del genocidio debe ser re-escrita” (2), fue abruptamente relevada de su cargo y enviada a La Haya.

El sucesor de Del Ponte, el gambiano Hassan Bubacar Jallow, subsecuentemente confirmó que el derribo del aparato “no es un caso que caiga dentro de nuestra jurisdicción” (3). Es irónico que el primer fiscal jefe del ICTR, Richard Goldstone, ha expresado su punto de vista de que el ataque al avión sí cae dentro del mandato de la corte y debería ser investigado. “Está claramente relacionado con el genocidio, bajo cualquier punto de vista fue el detonante que inició el genocidio y hubiera sido muy, muy importante desde el punto de vista de la justicia, desde el punto de vista de las victimas, esclarecerlo. “ (4)

Sin embargo, el ayudante del fiscal del ICTR, Bernard Muna, fue lo suficientemente arrogante acerca del asunto para decirle al consejero legal del ICTR, Kingsley Moghalu, que “después de todo, había un estado de guerra, y Habyarimana podría ser considerado un blanco legítimo” (5). Esta es una afirmación extraordinaria para una figura tan importante. El ataque con misiles fue, entre otras cosas, una violación deliberada del Artículo 1 del Acuerdo de Arusha del 4 de agosto de 1993, que afirma: “La guerra entre el Gobierno de Ruanda y el Frente Patriótico Rwandés ha terminado.”

Boutros Boutros-Ghali, el secretario general de las Naciones Unidas en el momento de la tragedia de Ruanda, enfatiza también el encubrimiento de la investigación sobre el derribo del avión: “Es un escándalo muy misterioso. Se han hecho cuatro informes sobre Ruanda: el Informe del Parlamento Francés, el Informe del Senado Belga, el Informe de Kofi Annan de las Naciones Unidas, y el Informe de la Organización de la Unidad Africana. Los cuatro no dicen absolutamente nada del derribo del avión del presidente ruandés. Esto muestra el poder de los servicios de inteligencia que pueden forzar a la gente a guardar silencio.” (6)

Basándose en las pruebas recibidas por el investigador de las Naciones Unidas Michael Hourigan, el juez francés Jean-Louis Bruguière llevó a cabo su propia investigación en nombre de la familia del piloto francés que murió en el ataque, junto con los presidentes tanto de Ruanda como de Burundi e importantes figuras del gobierno y del ejército. El informe de Bruguière es profundo y detallado. Ha entrevistado a uno de los disidentes del RPF que declararon ante el juez: Aloys Ruyenzi. Antiguo miembro de la guardia de Kagame, Ruyenzi afirma categóricamente que estaba en la habitación cuando Kagame dio la orden de derribar el avión del presidente, y nombra a todos aquellos que estuvieron presentes. La reunión tuvo lugar entre las 14:00 y las 15:00 horas del 31 de marzo de 1994 (7). El gobierno de Kagame reaccionó en su forma acostumbrada ante estas revelaciones sobre el derribo del avión: lanzó una campaña de desprestigio del informante ruandés de Bruguière, y condenó a Bruguière por ser, bueno, francés.
Complicidad occidental: ¿y que pasa con Estados Unidos?

Es más que la simple legitimidad del gobierno ruandés lo que está en juego con esta última versión de la parábola moral sobre Ruanda. El RPF no habría sostenido su guerra sin apoyo diplomático de Washington. Estados Unidos intervino para legitimar la guerra del RPF, incluso cuando las justificaciones para la misma se habían demostrado en ese tiempo que carecían de base. La primera invasión en 1990 fue diseñada, no para forzar a un gobierno ruandés reacio a permitir el retorno de los refugiados, sino para desbaratar las medidas que ya se habían tomado para acomodar a los refugiados que volvían.

Más que llevada a cabo por desertores del ejercito ugandés (los lideres del RPF ocuparon altos puestos de estado en Uganda), la invasión de Ruanda en 1990 fue una maniobra conjunta del RPF y Uganda. El presidente de Uganda Yoweri Museveni tenía un gran interés en tener un aliado en el poder al sur de sus fronteras. Lo que es más importante, quería deshacerse de su “problema” de refugiados ruandeses. El tema de la ocupación de tierras por parte de ruandeses, y sospechas sobre la influencia que los ruandeses en altos puestos oficiales disfrutaban en el gobierno de Uganda, había producida la primera crisis política de Museveni desde que tomo el poder en 1986.

Detrás de Uganda estaba su más cercano aliado y patrocinador, Washington. Hubo intervención de Estados Unidos, en la persona del secretario de estado para asuntos africanos Herman Cohen, el cual eligió no condenar la invasión del RPF ni el apoyo de la misma por parte de Uganda, sino más bien apoyar la recuperación militar del RPF tras su inicial derrota. Cohen coaccionó al presidente Habyarimana no solo para que negociara un alto al fuego con el RPF, sino para que entrara en negociaciones con él de forma que aceptara que el RFP jugara un papel en un nuevo gobierno.

En julio de 1992, Ruanda ya no tenía un régimen de partido único sino un gobierno de coalición y una nueva constitución democrática. La constitución garantizaba libertad de organización política y prohibía discriminación por causa alguna, étnica o de otro tipo.

Por supuesto, hace falta algo más que una constitución para traer la democracia, pero era un inicio prometedor y presentaba otra oportunidad para Estados Unidos de decirle a su aliado ugandés Museveni que retirara su apoyo al RPF o se enfrentara al final del privilegiado estatus de “Nuevo Líder Africano” que le había otorgado. No había nada que impidiera que el RPF hiciera campaña en busca de apoyos dentro de Ruanda junto con los otros partidos de oposición. Nada excepto el hecho de que la mayoría de la población ruandesa aborrecía y temía al RPF. Y a pesar de todo, Washington aceptó alegremente que el RPF intensificara su guerra. En febrero de 1993, el RPF violó el “proceso se paz” de Arusha con su ofensiva más dura hasta la fecha. Es posible que, si no hubiera habido fuerzas francesas alrededor de la capital Kigali, el RPF podría haber tenido éxito en la toma de poder en ese momento. La ofensiva produjo miles de muertos y el desplazamiento de casi un millón de personas, viviendo en condiciones miserables en campamentos provisionales. Esta ofensiva hizo más que ningún otro hecho para generar odio por el RPF y, trágicamente, por la población local Tutsi que se asumió estaba de acuerdo con el, en su inmensa mayoría, Tutsi RPF.
Como los grupos de defensa de los derechos humanos ayudaron al RPF

El RPF había violado el proceso de negociaciones con otra ronda de muerte y destrucción. Sin embargo, gracias al esfuerzo coordinado de grupos de defensa de los derechos humanos, el RPF volvió a la mesa de negociaciones si pedir ninguna disculpa por su propia conducta y lleno de indignación moral por el comportamiento malvado del gobierno ruandés. Un informe sobre derechos humanos se hizo público en 1993 en un momento sospechosamente conveniente acusando al gobierno ruandés de importantes violaciones de derechos humanos. Algunos de sus autores incluso lo acusaron de genocidio. El gobierno había sido responsable de atrocidades contra civiles en respuesta ala invasión inicial del RPF, y las había admitido. El gobierno hizo objeciones al sesgo intencionado del informe: los investigadores habían hecho solo un esfuerzo simbólico para investigar las alegaciones de atrocidades cometidas por el RPF, dedicando solo unas pocas horas a entrevistar a la gente, y en presencia de los soldados del RPF.

Gracias en gran medida al impacto de este informe, el RPF pudo tomar una posición de alta moralidad y usar las negociaciones como un vehículo para traducir sus ganancias militares en ganancias políticas. La intransigencia del RPF y su estrategia militar fue facilitada de forma apreciable por la cruzada sobre derechos humanos que se lanzó en contra del gobierno de coalición liderado por Habyarimana.

Pero Francia, también, jugó un papel vital en empujar al gobierno ruandés a alcanzar un acuerdo político con el RPF. Según la escritora francesa Agnes Callamard, no fue solo la presión por parte de Estados Unidos la que se aplicó a Habyarimana para firmar los Acuerdos de Arusha en 1993 – “es dudoso que Habyarimana hubiera firmado los acuerdos de paz, que le daban importantes concesiones al RPF, sin la presión y las garantías del Eliseo a través de los emisarios personales de François Mitterand, y posiblemente de representantes de la Misión Militar de Cooperación, específicamente el general Huchon y el coronel Cussac – el agregado militar francés y jefe de la Misión de Asistencia en Ruanda del ejército francés, y su asistente, el teniente coronel Maurin.” (8)

Tras prácticamente asegurar un golpe de estado en las negociaciones de 1993 – el RPF había ganado el 50 por cierto del mando del previsto ejército unificado y suficientes puestos en el gobierno de transición propuesto para bloquear cualquier cosa que fuera en contra de sus intereses – el RPF había emergido como el partido más fuerte. El principal problema al que se enfrentaba ahora eran las elecciones previstas donde su impopularidad quedaría en evidencia. Las elecciones locales en la zona desmilitarizada que fue creada al principio de la ofensiva de febrero de 1993 apuntaba en esa dirección – el RPF fue derrotado de forma masiva por el antiguo partido dirigente.

Enfrentado con la perspectiva de que el electorado ruandés lo convirtiera en un pequeño partido, y con el claro apoyo de Estados Unidos y Bélgica, parecía que los intereses del RPF solo podrían verse beneficados con una vuelta al campo de batalla. Con la prometida partida de las fuerzas francesas de Kigali en diciembre de 1993, la ruta militar a la capital era clara. Lo que necesitaba el RPF era una justificación para reanudar la guerra.
La Guerra de Ruanda estalla de nuevo

El asesinato del presidente Habyarimana mediante el derribo de su avión por un ataque con un misil puso en marcha una ronda de asesinatos de figuras políticas de la oposición por elementos de la guardia presidencial de Habyarimana de un lado, y asesinatos de miembros del anterior partido gobernante por parte del RPF del otro. Las masacres de civiles Tutsis por milicias Hutus siguieron pronto en Kigali, y después se extendieron por todo el país. Pero, contrariamente a lo que sostiene la historia convencional, las fuerzas del RPF habían iniciado su marcha mucho antes de que ocurrieran las masacres.

Peter Erlinder, el jefe del consejo de defensa para el ICTR, afirmó categóricamente en una carta al primer ministro canadiense en 2006 que la ofensiva final del RPF fue ordenada por Kagame minutos después de enterarse del éxito del ataque con misil, “mucho antes de que hubiera ocurrido ningún asesinato de civiles en represalia en ningún lugar de Ruanda” (9)

Tres años de miedo creciente, inseguridad y privación material (la mayor parte de Ruanda se encontraba en ese momento en las garras de una hambruna) llegaron a su cenit. Los ministros sobrevivientes del gobierno ruandés nombrado de forma apresurada (pero constitucionalmente) escaparon de la capital. El ejército perdió un enfrentamiento tras otro con el RPF. En estas condiciones anárquicas, la población Tutsi indefensa se llevó la peor parte del odio asesino generado por una guerra polarizada étnicamente.

El RPF ganó la guerra y tomó el poder en julio de 1994. África fue entonces testigo del éxodo masivo más grande de su historia. Aproximadamente dos millones de ruandeses huyeron y se marcharon al antiguo Zaire y a Tanzania. Estados Unidos, Gran Bretaña y Bélgica en particular se apresuraron a reconocer el nuevo régimen en Kigali.

Un número incluso mayor moriría posteriormente. La invasión por parte del régimen ruandés de varios campos de refugiados y la repatriación forzosa de los mismos, la masacre de gente desplazada internamente en Kibeho en abril de 1995, y dos invasiones de lo que se convertiría en la República Democrática del Congo por el gobernante RPF – todo esto ha elevado la cifra de muertos civiles al nivel más alto para conflicto alguno desde la Segunda Guerra Mundial. El número de ministros que abandonan el nuevo gobierno y después mueren en extrañas circunstancias sigue en aumento. La rendición de cuentas por parte del régimen ruandés por estas violaciones es suspendida por sus patrocinadores en Washington, Londres y Bruselas. Cualquiera que sea la alegación sobre estos asuntos, autoridades de estas capitales responderán que esta fue la fuerza que liberó a Ruanda del genocidio, y un apoyo continuado de occidente es necesario para asegurar que los genocidaires nunca vuelvan al poder.

La verdad tras la parábola moral

Pero los hechos son tercos. Las acusaciones de Bruguière no desaparecerán. El asunto del asesinato de dos jefes de estado es el tendón de Aquiles del gobierno ruandés. Si se prueba la responsabilidad del RPF en el derribo del avión como un movimiento planeado para hacer estallar de nuevo la guerra en Ruanda, ¿qué se puede decir de la protección diplomática dada al RPF por parte de Estados Unidos y otros poderes occidentales? ¿Cómo puede el líder de la “guerra contra el terror” – Estados Unidos – explicar su negación de los hechos sobre el asesinato de dos jefes de estado? ¿Qué podemos hacer con el mandato del Tribunal Criminal Internacional para Ruanda para promover la reconciliación mediante el establecimiento de la verdad y la eliminación de la cultura de la impunidad?

En la revista The Times Linda Melvern escribió sobre “una gran habitación en la embajada francesa en Kigali llena hasta el techo con documentos destruidos. Esta fue probablemente la pista de papel que podría haber revelado la profundidad de la implicación entre el Palacio del Elíseo y la facción Hutu responsable de la masacre de cientos de miles de Tutsis y opositores Hutus” (10). Aferrarse a la parábola moral de Ruanda y sancionar la invectiva de Kigali en contra de Francia puede funcionar por el momento. Pero los hechos – sobre el inicio de la guerra, las acciones del RPF, y el papel de la intervención occidental en un sentido más amplio en empujar a Ruanda al borde del precipicio – son tercos…

(1) ‘French Policy in Rwanda’, incluido en The Path of a Genocide: The Rwanda Crisis from Uganda to Zaïre, H Adelman y A Suhurke, Nordiska Afrikainstitutet, 1999, p. 178, nota 19

(2) Entrevista con Carla Del Ponte, Aktuelt, 17 de Abril 2000. Citado en Le drama rwandais : Les aveaux accablants des chefs de la Mission des Nations Unies pour l’Assistance au Rwanda, E Karemera, Ediciones Sources du Nil, 2006

(3) Bush and Other War Criminals Meet in Rwanda: The Great “Rwanda Genocide” Coverup, P Erlinder, Global Research, 20 de Febrero de 2008

(4) April 6th 1994 Attack Fits ICTR Mandate – Goldstone, Agencia de Noticias Hirondelle, accedido el 12 Deciembre de 2006

(5) Rwanda’s Genocide: The Politics of International Justice, K Moghalu, Palgrave Macmillan, 2005 p.52

(6) Second Thoughts on the Hotel Rwanda, Philpot, R, Race and History, 26 de Febrero de 2005

(7) ‘Major General Paul Kagame behind the shooting down of late Habyarimana’s plane: an eye witness testimony, comunicado de prensa de Aloys Ruyenzi, 18 de Enero de 2005 (Ruyenzi ratificó su afirmación a este autor en una entrevista en Paris)

(8) ‘French Policy in Rwanda’, incluido en The Path of a Genocide: The Rwanda Crisis from Uganda to Zaïre, H Adelman y A Suhurke, Nordiska Afrikainstitutet, 1999, p.163

(9) Open letter to Prime Minister Harper: Regarding state visit of current President of Rwanda, P Erlinder, 6 de Abril de 2006 (Copia suministrada a este autor por Erlinder. Énfasis en el original)

(10) The murky truth about France and genocide, L Melvern, The Times, 8 de Agosto de 2008

Enlace a artículo original en inglés:

www.globalresearch.ca

Las guerras por los recursos del Congo.

...por Andrew G. Marshall

Este artículo examina la guerra y el genocidio actuales en la República Democrática del Congo, que empezó a mediados de la década de 1.990, poniendo especial énfasis en el papel de las operaciones encubiertas de Occidente y de sus multinacionales, así como en el subsiguiente saqueo de sus recursos naturales.

Guerra en el Congo

Hace cerca de 125 años, durante el inicio de la “pelea por África” por parte de Europa, los gobiernos competían entre ellos por apoderarse del continente y por saquear sus recursos naturales. El rey de Bélgica en aquel tiempo, Leopoldo II, buscaba hacerse con el control del Congo, al tiempo que “aumentaba la demanda de caucho de manera dramática,”y el “Congo contenía árboles de caucho en estado salvaje que podrían ser cosechados de manera inmediata para hacer frente a la espiral creciente de la demanda por el producto.”[1] Esto se consiguió forzando a los hombres africanos a trabajar “tomando a sus familias como rehenes hasta que una cierta cantidad de caucho era cosechada,”y ellos podían “cortar las manos de los africanos que no llegaran a cosechar su cuota o que se resistieran a las exigencias europeas de más caucho.”Todo esto tuvo como consecuencia “la muerte de al menos diez millones de personas, como resultado de la combinación de asesinatos: muertes por hambre, de cansancio, enfermedad y una tasa de nacimientos que cayó en picado.”[2]

La guerra civil del Congo: 1.996 - 1.998

En 1.996, dos años después de los asesinatos masivos en Ruanda, un nuevo conflicto surgió, que continúa hoy, y que ha provocado, en los últimos 12 años, un millón de muertos. El Congo, anteriormente conocido como Zaire, fue invadido en 1.996 por las tropas ruandesas bajo las órdenes del presidente Paul Kagame. Él argumentó “que los hutus al otro lado de la frontera constituían un peligro para la seguridad de Ruanda.”[3] El ejército de Kagame “masacró a miles de civiles hutus que se habían refugiado en el Congo cuando dicho presidente llegó al poder en Ruanda. Burundi, que también tenía un gobierno tutsi, y Uganda enviaron tropas en 1.997 para ayudar al grupo rebelde congoleño de Laurent Kabila, que estaba intentando derrocar al dictador de Zaire, Mobutu Sese Seko.”[4]

Instalando una nueva marioneta

Fue en 1.997 cuando Mobutu fue derrocado, lo que llevo a Kabila, un aliado incondicional de EEUU, a ser el nuevo líder de mano de hierro. En 1.998 expulsó a las tropas ugandesas y ruandesas del Congo; de todos modos, Ruanda “invadió de nuevo el país, argumentando que necesitaba perseguir a los hutus que amenazaban su seguridad,” y Uganda, también, invadió el país con la excusa de combatir a los grupos rebeldes ugandeses que operaban desde sus bases en el Congo.[5] Uganda y Ruanda se hicieron con el control del área oriental del Congo a lo largo de las fronteras entre sus países, mientras que Kabila buscaba el apoyo de otras naciones africanas con el fin de hacerse con el control de todo su territorio.

Occidente y la guerra

Financiando a los dos bandos

Fue en este momento cuando los EEUU comenzaron a financiar a ambos bandos en el conflicto, dando dinero tanto al ejército congoleño del presidente Kabila, como a su rival, el Partido Congoleño por la Democracia (RPF). El conflicto así incrementado, desestabilizó el país y lo hizo más susceptible a la influencia y el control extranjeros. La implicación militar occidental encubierta Las fuerzas especiales estadounidenses, que habían entrenado al ejército de Kagame tenían, desde 1.994, la tarea de entrenar al “Ejército Patriótico Rwandés (RPA)” de Kagame en tácticas como “la contrainsurgencia, los combates, guerra sicológica, así como instrucciones sobre como luchar en el Zaire.”[7] Se ha descubierto que, “en Agosto, antes de ordenar la invasión de 1.996, Kagame visitó El Pentágono para obtener la aprobación de EEUU,”y que, “las tropas ruandesas y ugandeses (que habían sido entrenadas en Fort Bragg en EEUU) participaron en las invasiones de 1.996 y 1.997 para derrocar a Mobutu.”[8] Se ha informado, incluso, que “soldados de EEUU (probablemente Fuerzas Especiales) fueron vistas en compañía de tropas ruandesas en el Congo el 23 y 24 de Julio de 1.998 - aproximadamente una semana antes de la segunda invasión ‘oficial’ del Congo por parte de Ruanda”[9] King Leopold, Inc.

Durante el saqueo del Congo por parte del rey Leopoldo, los “agentes del caucho”, actuando de parte tanto del imperio belga como de los intereses de las empresas del caucho, estuvieron implicados en los asesinatos masivos, la tortura y el abuso de los africanos.[10] Actualmente esos agentes siguen existiendo. “El contratista privado militar [Kellog]Brown & Root (KBR), filial de Halliburton, según se informa, ha construido una base militar en la frontera entre el Congo y Ruanda, donde el ejército ruandés es entrenado. Asimismo, The Bechtel Corporation proporciona mapas vía satélite y fotos de reconocimiento a Kabila de tal modo que pueda “monitorizar los movimientos de las tropas de Mobutu.”

Bechtel es un contratista muy discreto con individuos como el Secretario de Estado de la Administración Reagan, George Schultz, en sus consejo directivo, y como asesor legal, cuenta con el antiguo Secretario de Defensa, Caspar Weinberger.[11] Debe ser tenido en cuenta que, en esos tiempos, Dick Cheney era director ejecutivo de Halliburton, que era propietaria de KBR. Más adelante, fue confirmado por un investigador sobre las violaciones de los derechos humanos independiente que “el Pentágono estaba directamente involucrado, durante los años 1.996 a 1.998, con las compañías Military Professional Resources Incorporated y Kellog, Brown & Root (Halliburton)."

Saqueando los recursos

Beneficiándose del genocidio

El Congo es extremadamente rico en recursos naturales. Ruanda, Uganda y Occidente, todos ellos han luchado por hacerse con las riquezas del país, en parte por medio de campañas de desestabilización.

El presidente de Uganda, Salim Saleh (hermano de Yoweri Museveni), flotó tres líneas aéreas “con destino al ejército ugandés, con el fin de transportar tropas y suministros al Congo. Con la cooperación de oficiales del ejército de Uganda, grupos rebeldes congoleños, y empresas privadas, Saleh se aseguró de que los aviones volvieran a Uganda cargados de oro, maderas de uso comercial y café.”Al mismo tiempo, a pesar de que Ruanda no tiene minas de diamantes, “sus exportaciones de diamantes se incrementaron de 166 quilates en 1.996 a 30.500 en 2.000.”[13]

Seduciendo a las multinacionales

El líder rebelde congoleño Kabila, antes de convertirse en presidente, “envió a un representante a Toronto a principios de 1.997 para hablar con las compañías mineras sobre ‘oportunidades de inversión’,”y, “en Mayo de 1.997, American Mineral Fields (AMF) cerró una cuerdo por mil millones de dólares con Kabila justo antes de que sus tropas tomaran Goma.”Las negociaciones fueron emprendidas por “ministros de finanzas entrenados por EEUU,” que dio “a AMF la exclusiva de los derechos de exploración en busca de zinc, cobre y cobalto en todo su territorio. Mike McMurrough, amigo del presidente Clinton, era el presidente de AMF.”[14] Otra gran compañía minera occidental interesante es Barrick Gold Corporation, una compañía minera canadiense, cuyo consejo directivo incluye individuos como el antiguo presidente Brian Mulroney, Vernon Jordan (antiguo consejero del presidente Clinton), y tiene entre sus consejeros a George Herbert Walker Bush.[15] Otras grandes corporaciones beneficiadas son las canadienses Heritage Oil & Gas, que “llegó junto a los militares ugandeses y ruandeses cuando éstos invadieron el Congo en 1.998”, y Citibank NY que dio un préstamo de cinco millones de dólares al “brazo económico del RCD-Goma (la milicia congoleña aliada con Ruanda),”y, “mientras Ruanda y Uganda continuaban enriqueciéndose con el saqueo, recibían elogios por parte del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial por haber incrementado su producto interior bruto.”[16]

El Congo posee también extensas reservas de petróleo, y la primera refinería en el país recibe el suministro de crudo de “Shell, Mobil, Petrofina y Texaco,”y, “las recientes extracciones mar adentro cerca de dicha refinería involucran a Total, Pan Ocean Energy (Gran Bretaña) y Haddax Petroleum (Canadá).”[17]

El genocidio en el Congo

Keith Harmon Snow, un investigador sobre los derechos humanos independiente, y corresponsal de guerra para Survivors Rights Internacional, Genocide Watch y la ONU, informó recientemente que, en Octubre de 1.996, había al menos un millón y medio de refugiados de Ruanda y Burundi en el este de Zaire (Congo). La invasión a mayor escala empezó formalmente cuando las fuerzas del RPA y de la Ugandan Patriotic Defense (UPD) bombardearon los campos de refugiados, asesinando a cientos de miles de personas “en un claro caso de genocidio.”[18]

El mismo informe también tomaba nota de que el censo de las muertes en el Congo había alcanzado cotas que igualaban en número al genocidio cometido por el rey Leopoldo de Bélgica alrededor de cien años antes, con “más de diez millones de muertos en el Congo desde 1.996, y algunos millones más en Uganda y Ruanda.”El informe concluye que estas muertes son “producto de las administraciones Bush, Clinton y Bush.”[19]

Conclusiones

En Abril de 2.001, la congresista Cynthia McKinney, llevó a cabo una audiencia sobre la intervención occidental en el saqueo de África, en él ella establecía que “en el corazón del sufrimiento de África está Occidente, y, particularmente, el deseo de EEUU de tener acceso a los diamantes, petróleo, gas natural y otros valiosos recursos africanos... Occidente, y particularmente EEUU, han puesto en marcha una política de opresión, desestabilización y templanza, no por principios morales, sino por un deseo desatado de enriquecerse a costa de las fabulosas riquezas de África.”[20] Podría parecer que el rey Leopoldo II ha vuelto o es posible que no llegara a irse.

Notas

[1] Robert O’Brien and Marc Williams, Global Political Economy: Evolution and Dynamics. Palgrave MacMillan: New York, 2007: page 94

[2] Ibid, page 95

[3] Steven Hiatt, ed., A Game As Old As Empire: The Secret World of Economic Hit Men and the Web of Global Corruption. Berrett-Koehler Publishers, Inc: 2007, page 94

[4-5] Ibid

[6] Ibid, page 98

[7-9] Ibid, page 99

[10] Robert O’Brien and Marc Williams, Global Political Economy: Evolution and Dynamics. Palgrave MacMillan: New York, 2007: pages 94-95

[11] Steven Hiatt, Op cit, page 99

[12] Keith Harmon Snow, The War that did not make the Headlines: Over Five Million Dead in Congo? Global Research: January 31, 2008: http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=7957

[13] Steven Hiatt, Op cit, page 95

[14] Ibid, page 99

[15] Ibid, pages 99-100

[16] Ibid, page 100

[17-19] Keith Harmon Snow, Op cit.

[20] John Perkins, The Secret History of the American Empire. Penguin Group: New York, 2007: page 257-258

www.rebelion.org

sábado, 27 de septiembre de 2008

A sangre fría.


...por Salvador López Arnal


(Septiembre 2008)


-Lapso de tiempo en que muere en el mundo un menor de 10 años por hambre: 5 segundos.

-Esperanza de vida en el Tíbet antes de 1949: 30 años.

-Propietarios de los diarios franceses Le Monde, Libération y Le Figaro: los grupos Lagardère y Dassault (empresas fabricantes de armas).

-Ciudadanos israelíes que han adquirido terrenos en la Luna: cerca de 10000.
Superficie lunar vendida: casi el 10%.
Empresa vendedora: Crazyshop.

-Violaciones de los derechos humanos que quedan impunes en Colombia: 95%.
Asesinatos y desapariciones en la Colombia de Uribe en apenas dos años: 10500.

-Casas vacías en EEUU (abril 2008): 18 millones.

-Población checa contraria a la instalación de misiles NMD de los EEUU: más del 70%.

-Soldados estadounidenses llegados de Iraq o Afganistán que sufren de fuerte depresión o estrés post-traumático: uno de cada cinco.
Mujeres soldado estadounidenses que denunciaron haber sido violadas por sus compañeros: 33%.
Sexualmente acosadas: 90%.

-Principal actividad de tiempo libre en Inglaterra: ir de compras.
Móviles que anualmente se tiran a la basura en el Reino Unido: más de 5 millones.
Consolas Nintendo Wii que se vendieron en las primeras 12 horas de salir a la venta: 50000.

www.elviejotopo.com

lunes, 30 de junio de 2008

Londres : la caída de Ken "El Rojo"

En las elecciones municipales celebradas en Reino Unido el 1 de mayo la victoria del partido conservador fue contundente. Ganaron con un voto agregado del 44%, relegando a los laboristas a una tercera posición, con el 24% de los votos, por detrás del partido de los liberales-demócratas. En Londres esta victoria fue especialmente significativa : el alcalde Ken Livingstone, figura mítica de la izquierda británica, fue derrotado.

La caída Ken ‘El Rojo’ es altamente simbólica. Para muchos, su figura representaba el último bastión de poder de la izquierda del laborismo. Enfrentado diametralmente a Tony Blair y Gordon Brown, Livingstone ha sido el máximo artífice del concepto de un Londres multicultural, orgulloso de sus minorías étnicas y defensor de las clases más desfavorecidas. La derrota de Livingstone se ha producido tras una inusual e intensa campaña en que su principal oponente, Boris Johnson, parecía tener el beneplácito de los medios de comunicación británicos, incluidos aquellos que le eran naturalmente adversos. Estos últimos siguieron de manera sospechosamente pueril las gracietas del calificado por esos mismos medios “payaso” Boris, quien gracias a una suerte de estrategia del despropósito, declaración tras declaración, fue ganando paulatinamente presencia mediática ante la mirada atónita de la izquierda social. Sentencias como, por ejemplo : “Los negros me hacen gracia con su sonrisa de sandía”, en una ciudad con una importante presencia africana y afro-caribeña, fueron divulgadas hasta la extenuación durante un relativamente corto período de tiempo. Lo suficiente como para acostumbrar, saturar y finalmente adormecer la indignación del votante de Londres desconcertado y tradicionalmente pasivo ante una figura casi simbólica, la de alcalde de la capital, cuyas competencias han sido limitadas sistemáticamente desde el poder central británico. Mientras tanto, el British National Party, partido nacionalista de corte marcadamente racista, ha conseguido aprovechar el caldeado ambiente político para arrancar un puesto en la asamblea de Londres.

El aplastante triunfo de los conservadores en las municipales de todo el Reino Unido apunta además hacia una eventual victoria del partido de Margaret Thatcher en los próximos comicios generales de 2010.

diagonalperiodico.net

lunes, 26 de mayo de 2008

Reino Unido y EE UU alistan menores en sus ejércitos.

El Reino Unido no considera a sus ciudadanos maduros para votar hasta los 18 años. Sin embargo, les permite alistarse en el ejército a los 16. Lo mismo sucede en EE UU, donde hay que tener 18 para ir a las urnas pero sólo 17 para ir a la guerra. Eso sí, siempre de manera voluntaria. Lo denunció Amnistía Internacional (AI) en su Informe global sobre Niños Soldado de 2008, que estudia la situación de estos menores en los ejércitos y guerrillas entre 2004 y 2007.

El Reino Unido y EE UU fueron los más criticados de los países occidentales. El ejército del primero tenía alistados en abril de 2007 a más de 1.000 soldados de 16 años. Además, entre 2003 y 2005, al menos 15 menores británicos estuvieron en Irak. Amnistía denuncia que ambos países han firmado, con otros 120, el Protocolo Facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño de 2003 que regula, bajo supervisión de la ONU, la situación de los niños de la guerra, pero que no lo cumplen.

"No es posible dar datos de cuántos menores están alistados en los ejércitos en todo el mundo porque los Gobiernos no los facilitan. Pero se sabe que son decenas de miles, según la Organización Internacional del Trabajo", afirmó Eva Aguilera, responsable del trabajo sobre menores soldado. Entre los países que utilizaron a niños en conflictos entre 2004 y 2007 están Israel, Palestina, Uganda, Somalia, Myanmar o la República Democrática de Congo, entre otros. El informe también critica que España haya aceptado sólo unas 150 peticiones de asilo al año.

www.nodo50.org/tortuga

lunes, 21 de abril de 2008

Jamie Reid: De la utopía de Mayo del 68 a la estética del caos de los Sex Pistol.

Caos, símbolos nazis, imágenes desoladoras de ruinas que recuerdan a Hiroshima, iconografía extraída directamente de la cultura popular (el cuerpo asesinado de la tierna Bambi exhibido sin pudor alguno), la subcultura urbana heredera de las bandas juveniles de los cincuenta y sesenta (teddy boys, mods o skinheads) mostrando sus aspectos más incivilizados en una explícita apología de la temida violencia y el nihilismo; pareciera como si el fin del mundo aconteciese mañana mismo y alguien nos dijese: “Ama las ruinas” (el famoso eslógan de Sex Pistols). Esta auténtica estética del caos y la figura de Jamie Reid (Croydon, 1947), diseñador conocido mundialmente por ser el creador del arte de los Sex Pistols desde 1976 a 1979, fueron en gran parte responsables del discurso punk surgido en Inglaterra. A través de Reid y de su vida e intensa obra, podemos trazar una genealogía bastante ajustada de muchos de aquellos que construyeron la rebelión contemporánea en Inglaterra: Malcom McLaren y Sex Pistols, Suburban Press, King Mob o los situacionistas ingleses. ¿Alguien ha estado alguna vez de turismo en el campo de concentración de Belsen?

Suburban Press
Belsen había sido arrasado completamente. Las bombas hicieron de su paisaje un inmenso solar. Pero antes de que esto ocurriera, Hiroshima, y la pesadilla de repetir ese horror, había sido la gran pesadilla de la sociedad inglesa.
Tanto los padres de Reid como su hermano Bruce habían estado involucrados en la Campaña por el Desarme Nuclear (CND), así como ya desde temprana edad fue llevado a marchas pacifistas. Durante los cincuenta y primeros sesenta, el escenario político en Inglaterra estuvo marcado por el miedo a la “gran bomba”, el pacifismo y la renovación en los discursos de la izquierda que pasó a vivir el surgimiento de la contracultura y la nueva izquierda. Reid fue producto de todas estas circunstancias.
Podemos adelantarnos en el tiempo, rebasar la defnitiva fecha de 1968 y situarnos justo en el umbral de la década de los setenta. Jamie Reid cofundaba la revista anarquista Suburban Press (1970-1975), en donde aplicará sus conocimientos sobre el poder de los eslóganes y las frases combativas situacionistas. Suburban Press (1) no sólo editaba un periódico bajo el mismo nombre, sino que también sacaba panfletos y contaba con su propia imprenta, con la cual imprimían material para otros colectivos radicales. Con tal cantidad de medios e infraestructura, Reid comenzó una frenética labor de producción de todo tipo de materiales ideados en forma de agresivos “sabotajes” a la cultura seria, incitaciones visuales al delito y la violencia o llamadas a una movilización total en orden al fin de la alienación. El contenido absolutamente irreverente y cohesionado de Suburban Press, entre alta política y protopunk, fue definido por el propio Reid como “una mezcla entre política local y corrupción municipal, con mis diseños y algunos textos situacionistas”.
Sus diseños eran una ingeniosa mezcla de collages y de alteraciones de obras o elementos ya existentes, haciendo uso de palabras y letras recortadas de la prensa, así como creando sus propias tipografías. Su trabajo fue una contínua utilización del dètournement (desvío) situacionista, ante el cual nos detendremos más adelante. Reid y el reducido grupo redactor de Suburban Press, influidos por los situacionistas y la psicogeografía, habían centrado su atención en aquellos cambios en la geografía urbana que se estaban produciendo en su barrio londinense de Croydon. Ya entonces el periódico estaba recogiendo fielmente el espíritu protopunk que irradiaría su trabajo años más tarde con llamativos eslóganes y adhesivos en los que podían leerse frases como “Oferta especial, durante esta semana el local recibe a ladrones” ideados por Reid y que decoraron numerosos escaparates de los comercios del barrio. Su inconfundible estilo comenzó a influir en aquellos jóvenes que, unos años después, crearían los primeros fanzines genuinamente punks. La razón de la amplia difusión de su técnica era sencilla de entender, toda vez que prescindía de fotos de las bandas, trabajando sobre periódicos recortados, haciendo uso de colores chillones como el rosa, amarillo o plata y frases con doble sentido. Cualquiera podía hacer aquello. Bien o mal, pero se era capaz de intentarlo.
Ese culto a las formas violentas era una continuación del trabajo realizado por los postsituacionistas ingleses y terroristas culturales de King Mob cuando, en el primer número de su revista King Mob Echo (1968) publicaban una carta firmada por el archiconocido Jack el Destripador, así como un artículo en defensa del pillaje. Si en los Estados Unidos, para ciertos sectores underground, el líder y fanatico supremacista Charles Manson era casi un héroe, King Mob en el Reino Unido realizó pintadas a favor de asesinos en serie que habían atemorizado a la sociedad inglesa. No era una defensa de éstos por el simple hecho del escándalo (lo cual entonces se lograba) sino que pretendían visualizar un tipo de “monstruo” que había convivido entre ellos como un perfecto ciudadano, que había votado a su Presidente y que un buen día era detenido tras descuartizar a varios inocentes.
Pero ya antes, en 1966, había diseñado una cubierta de la adelantada revista Heatwave, de la que surgirá parte de la sección inglesa situacionista.

“Hay que cortocircuitar el arte; hay que poner todo el poder acumulado de las fuerzas productivas al servicio de la imaginación y la voluntad de vivir del hombre, al servicio de los innumerables sueños, deseos y proyectos a medio hacer que son nuestra obsesión común y nuestra esencia, y que todos abandonamos sin decir palabra a cambio de algún miserable sucedáneo”

Sección Inglesa de la Internacional Situacionista
En el verano de 1968, cuando medio mundo había retransmitido el mayúsculo levantamiento de París, los estudiantes de las universidades de Cambridge y Essex emulan a éstos, iniciándose una dura campaña de ocupaciones y protestas en el campus universitario. La revuelta alcanzó también a escuelas de arte, como la conocida Croydon Art School, en donde estudiaba Malcom McLaren y su ya amigo Reid, quien, dos años antes, en 1962, se había matriculado en la Facultad de Arte de Winbledon, que abandonaría poco después para entrar en Croydon. Muy posiblemente, este fue la primera vez que entró en contacto con las ideas situacionistas; la sentada le sirvió para comenzar a interiorizar una radical crítica al arte como actividad separada de la vida y cuya propiedad caía en manos de la burocracia o los críticos. Los estudiantes competían entre sí, ávidos de prosperar aunque fuera a costa del otro. Y, mientras, la prosperidad inglesa ganada a pulso tras la posguerra que se caía a pedazos y que, en muy poco tiempo, daría lugar a la entrada en el gobierno de los ultraconservadores.
McLaren, a la hora de idear todas esas ideas de ruptura con respecto a la cultura de su tiempo, tomó como punto de partida las hermosas cubiertas en llamativos y atípicos colores de la revista situacionista, las fotos y el inconfundible estilo antiartístico impreso en sus páginas pero, sobre todo, las nociones de desvío y plagio frecuentes en los situacionistas de París. Aquel extraño grupo de terroristas culturales irradiaba el espíritu y las ideas de un cruzado, estaban apasionados y completamente seguros de su triunfo. Este tipo de cosas fascinaron a McLaren, al que su amigo Fred Vermorel le había contado maravillas acerca de los situacionistas durante su estancia en París. Aunque McLaren no había asistido a los sucesos del mes de mayo (llegó a París meses más tarde para conocer lo que en la ciudad había acontecido), esta experiencia le marcaría profundamente.

Reid en la aventura situacionista
El antiguo miembro de la Sección Inglesa de la Internacional Situacionista, Christopher Gray, había editado Leaving the 20th Century: the incomplete work of the Situationist International (Free Fall Publicaciones, 1974), el cual era una recopilación de distintos textos y manifiestos de la I.S. que jamás contó con el beneplácito, por cuestiones de traducción al inglés, por parte de Guy Debord. La impresión del libro (del que se tiraron 4.000 ejemplares) corrió a cargo de gente vinculada al colectivo pro situ Wicked Messengers, mientras que Jamie Reid se ocupó del arte del libro.
La colaboración de Reid con el pequeño colectivo Wicked Messengers había empezado un año antes, con la edición de un pequeño libreto de 16 páginas repleto de cómics desviados al estilo situacionista a los que había incluido “bocadillos” de tipo político, titulándolo Away with the murder of the body: can you feel anything when I do this?. Fue impreso por Suburban Press, así como comenzaba advirtiendo que se trataba de una transformación no autorizada de una parte del libro Trois milliards de pervers: grand encyclopedie des homosexualities. En uno de esos textos se decía lo siguiente:

“A pesar de esta apariencia pseudo tolerante, el orden capitalista sigue ejerciendo un dominio absoluto sobre el conjunto de los deseos sexuales y la vida afectiva, basados en la propiedad, el poder masculino o la explotación”

En otro de los trabajos realizados para Wicked Messengers, Unbeatable self-defense, Reid incluía una ilustración en la que, en un estilo claramente protopunk, se proclamaba: “No más líderes, no más expertos, no más super estrellas, no más políticos, no más pensamientos acerca de que la cultura puede cambiar algo salvo unas pocas cuentas bancarias”.
Cuando la aventura de Suburban Press terminó, Reid se trasladó durante un año a la Isla de Lewis con algunos amigos con los que había trabajado. Tras ese tiempo, se estableció en Aberdeen, en donde entró en la agencia Aberdeen Free Press, lugar en que comenzó sus primeros trabajos para los Sex Pistols tras recibir una misiva de McLaren en la que, de forma escueta y dejándose llevar por su entusiasmo, le decía: “Tengo a estos chicos [Sex Pistols], estoy interesado en trabajar contigo”. Mientras tanto, Reid vivirá trabajando como gráfico e impresor del Partido Laborista, por medio de su oficina de prensa The Rye Express.

“El fenómeno pop nunca me interesó. Vi el punk como un eslabón más de una cierta actitud artística que encadena a los agitadores rusos, el surrealismo, Dadá y el situacionismo”.

Jamie Reid

Malcom McLaren y Sex Pistols
McLaren se dedicó al negocio de la ropa provocativa y urbana, con la que llegará a ganar mucho dinero. Su círculo de amigos y simpatizantes estaría formado por su pareja y diseñadora de ropa Vivienne Westwood, Jamie Reid, el fan pop y situacionista Fred Vermorel, el manager de The Clash, Bernie Rhodes, y otros miembros de Suburban Press. En realidad, el interés por comercializar y difundir la subversión pop comenzó cuando en octubre de 1971 abrió su primera tienda de ropa y discos llamada Let it rock (frase que tomó de una canción de Chuck Berry), concretamente en King´s Road, con una clara actitud anti-hippie (2).
Anteriormente, McLaren había considerado seriamente la idea de abrir una librería política, idea que no cuajó finalmente. En esos tiempos, McLaren visitaba semanalmente las tiendas de discos de Portobello Road, haciéndose con material de primera y segunda mano de clásicos del rock and roll para su inaugurada tienda.
Let it Rock estaba a medio camino entre una boutique de ropa y una tienda de discos. En su interior, la estética del teddy-boy se mezclaba con emblemas revolucionarios para, en poco más de un año, cambiar el nombre de la tienda por el de Too fast to live too young to die, decantándose por el rock and roll y su estética callejera. Mientras, su amigo Fred Vermorel le envió una postal a McLaren en la que le aconsejaba: “deja de perder el tiempo. El tiempo está corriendo. Hay mejores cosas que hacer”, desconfiando de cómo dirgía su vida para convertirse en un empresario de la subversión, a la vez que tomaba todo tipo de slogans del anarquismo y el ambiente pro-situ. Este fue el caso de las camisetas con los lemas “Sólo los anarquistas son hermosos” (3) o la sesentayochista “Se realista, pide lo imposible”. Con la denominación posterior de la tienda bajo el escueto nombre de Sex la consigna será la estética pseudomasoquista y camisetas en las que podía leerse “Destroy” junto a símbolos como esvásticas y la célebre A anarquista.
En 1976, Reid aceptó finalmente el ofrecimiento de su amigo McLaren para diseñar los discos y carteles de Sex Pistols con la única condición de tener el absoluto control sobre la parte artística. En “Anarchy in the U.K” la bandera de la sagrada Inglaterra se exhibía destrozada. Como los ecos de una historia que fluye a lo largo de ésta, la alteración que Reid hiciera de una foto de la Reina de Inglaterra nos lleva inevitablemente hasta Duchamp y el dadaísmo, con la colocación de unos insultantes bigotes en el cuadro de la Gioconda, pasando por un cartel situacionista del mayo francés, en donde el rostro de una persona se encuentra totalmente vendado con un imperdible que sella la boca.
Reid, en su trabajo como diseñador, recuperó viejos carteles de inspiración situacionista (en concreto, los editados por el grupo de los Enrages y del Comité para el Mantenimiento de las Ocupaciones, controlados por los situacionistas franceses) dándoles una nueva y libre versión. Así, el póster Atelier Populaire de mayo del 68, se convertía en el célebre God save the Queen, en donde la sagrada imagen de la reina de Inglaterra agujereaba sus labios con un gran imperdible. Su diseño de los famosos “autobuses del aburrimiento” que Reid diseñase para Suburban Press en 1973 fueron posteriormente enviados al grupo/revista pro situacionista de San Francisco Point Blank!. Este dibujo luego se utilizó para el cartel Pretty Vacant de Sex Pistols como contraportada de ese single (4). En Point Blank!, un artículo titulado “Space Travel” era ilustrado con la imagen de dos autobuses, uno mostrando la palabra “Alienación” y otro con “Aburrimiento”. El texto comenzaba proclamando que no estabamos dirigiéndonos a ningún lado.

“No nos preguntes qué estamos haciendo,
porque no estoy muy al tanto.
No tengo pretensiones,
porque todo me trae sin cuidado.
No creo en las ilusiones,
son demasiadas e irreales”

Pretty Vacant, Sex Pistols

No obstante, conviene hacer una importante precisión. Reid no sabía frances -lengua en la que estaban publicados los doce números de la revista Internationale Situationniste- y tan sólo se habían traducido al inglés alguno de sus textos. Lo que hizo fue simplificar las ideas avant garde y neomarxistas adelantadas de los situacionistas; una reducción de sus aspectos más profundos en relación a su teoría política para concentrarse en lo visual y en la actitud situacionista de negar a la izquierda política (“¡Envejecéis! habían dicho), pero también a la derecha, a la clase intelectual, para desplegar una potente crítica de los aspectos más cotidianos. Para Reid, la literatura situacionista se le presentaba demasiado complicada, aunque asumiría la idea acerca de “instaurar la legitimidad del contrasentido y denunciar la impostura del sentido establecido y dado por el poder” (5). No obstante, tal invitación al desvío y la tergiversación, en una palabra: al plagio, había sido ya defendida por Lautréamont o los dadaístas. El primero, hacía una descripción del arte del plagio de la siguiente manera: “El plagio es necesario: el progreso lo implica. Sigue de cerca la frase de un autor, se sirve de sus expresiones, elimina una idea falsa, la sustituye por otra adecuada”. Los segundos, los dadaístas nacidos en Zurich, defendían la destrucción del diccionario para vencer el totalitarismo del significado, en la linea de los situacionistas, quienes partían de “la disolución revolucionaria del lenguaje”, puesto que “en el lenguaje, como en todo lo demás, todo está permitido” (6).

“Desvío/Dètournement: desvío de elementos estéticos prefabricados. Integración de producciones de las artes actuales o pasadas en una construcción superior del medio”
(Internationale Situationniste #1)

Ama las ruinas
En 1989 la Internacional Situacionista accedía finalmente al mundo de los museos mediante tres grandes exposiciones en Londres, París y Boston. Aquello fue visto por algunos como una traición y una abdicación por quienes habían rechazado la mercantilización del arte, negado la institucionalización del arte y la cultura por medio del arte o el mundo de los críticos. No obstante, habían ya transcurrido diecisiete largos e intensos años desde la disolución de la aventura situacionista. El mundo había cambiado mucho justo en la dirección indicada por Debord y el espectáculo lo había recuperado casi todo. Otros vieron los actos como una oportunidad para que un público más amplio pudiera tener contacto con el potencial trabajo de la I.S. Algunos situacionistas, como Ralph Rumney, participaron activamente en las exposiciones mediante la aportación de sus obras o indicaciones. Allí se congregaron artistas del ambiente prositu como Jamie Reid, quien se encargó de componer un enorme mural con material de Sex Pistols y Suburban Press, críticos literarios y escritores como Greil Marcus, autor de Rastros de Carmín y que, junto al libro de Stewart Home El asalto a la cultura un año antes, habían sido en parte responsables de un resurgimiento de las ideas situacionistas, y muchos otros personajes del ambiente radical. Debord fue invitado personalmente para que acudiera a la retrospectiva pero declinó tajantemente la invitación. Aún así, fueron exhibidos varios textos y frases suyas, como la famosa frase “No trabajar nunca”. Justo lo contrario a lo que había concebido durante toda su vida ahora tomaba forma en una especie de tardío homenaje.

El tiempo pasa y destruye a su paso el halo irreductible de ideas que un día fueron un arma. Los museos acogen, gracias a la complicidad de antiguos partisanos del arte, la estética y trabajos situacionistas. Todo arde, incluso lo que jamás se consideró fagocitable. Bajo ese humo, el rescoldo y lo que fue: la llama. Mayo. 1968. Enrages. Reid prepara un musical: Leaving the 20th Century, aún como una idea, mientras el mundo abraza con nostalgia el desafio de la utopía nunca alcanzada de París y sus adoquines. El Barrio Latino como una fantástica performance… la obra de arte total.

Servando Rocha

Notas:
(1) Suburban Press estaba integrada por cuatro personas, Jeremy Brook, Nigel Edwards, el propio Reid y su novia Sophie Richmond. La oficina estaba situada en el 433 London Rd. Croydon.
(2) Reid degradaría la figura del hippie cuando creó el slogan “Never trust a hippie” (“Nunca confíes en un hippie”). La frase venía a negar el legado de sus padres generacionales, recordando al mundo que ellos -los punks- no querían la paz. Un gesto repetido en distintas ocasiones por el mismo Johnny Rotten que advertía ante el hecho de que él “no llevaba flores”.
(3) Frase extraída de la revista Point Blank!. El nombre de esta revista está incluído en la célebre camisetas de “los amores y los odios”, inspirada a su vez en un manifiesto redactado a comienzos de siglo por los vorticistas ingleses. En un lado se exhibía una nutrida lista de “odios” en donde se incluían nombres tan conocidos como los del Partido Liberal, el actor Michael Caine, el programa Top of the Pops o los cantantes Rod Stewart y Bryan Ferry. En el lado de los “amores” orgullosamente aparecía Valerie Solanas –la feminista que intentase asesinar en 1968 a Andy Warhol- y su SCUM, Robin Hood, el anarquista Durruti, las radios libres, John Coltrane, Iggy Pop, el exsituacionista y escritor beat Alexander Trocchi o Point Blank!. La camiseta llevaba por título “Te levantarás una mañana y sabrás en que lado de la cama tú estabas echado”.
(4) Antes de la salida del famoso single, fue utilizada –en colores rojos y blancos- en 1976 por la revista anarquista Anarchy.
(5) Internationale Situationniste #10.
(6) Idem

www.klinamen.org

lunes, 14 de abril de 2008

El Acuerdo de Belfast a diez años vista.

El militante del Sinn Féin Eoin Ó Broin hace un repaso histórico del Acuerdo de Viernes Santo al cumplirse diez años de su firma en Belfast. Ó Broin analiza en este artículo las condiciones en las que se desarrolló aquel proceso y las potencialidades del arreglo alcanzado.

Esta semana marca el décimo aniversario de la firma del Acuerdo de Belfast. A lo largo de todo Irlanda la gente reflexiona sobre los acontecimientos que siguieron al Acuerdo y el largo y difícil proceso de su implementación. A pesar de no existir consenso sobre estos temas, el Acuerdo recaba un apoyo político casi universal en Irlanda y Gran Bretaña, un hecho que tiene en sí mismo una importancia histórica nada desdeñable.

Pero, ¿cómo llegamos a este punto? ¿Cuáles fueron los factores que hicieron posible el Acuerdo de Belfast?

La base del conflicto en Irlanda reside en la negación de derechos políticos, económicos, culturales y sociales por parte del Estado británico y los unionistas irlandeses. Durante la década de 1960 los nacionalistas del norte de Irlanda lucharon no violentamente por la reforma del estado del norte. La administración unionista en Belfast se negó a esa reforma y respondió a la Campaña por los Derechos Civiles con Policía y violencia paramilitar. El Gobierno británico apoyó a la administración política en Belfast y movilizó al Ejercito británico. Radicalizados por la intransigencia de los estados y la violencia, una parte de la Campaña por los Derechos Civiles abandonó la demanda de reforma y se integró en el IRA, en un intento por minar al estado y buscar la reunificación del norte y del sur.

Durante la mayor parte de la siguiente década y media la dinámica política del norte de Irlanda estuvo determinada por la confrontación militar entre el Estado británico y los republicanos irlandeses. Ambas partes creyeron que la fuerza militar podría ejercer la necesaria presión para conseguir sus respectivos objetivos -el IRA buscando la retirada del Estado británico de Irlanda y el Estado británico buscando la derrota del IRA-.

Para mediados de los 80 muchos observadores vieron ya que el conflicto de baja intensidad que se estaba desarrollando entonces podía continuar indefinidamente sin que ninguna de las partes fuese capaz de lograr la victoria militar o política. Un nuevo pensamiento emergió, primero dentro de Sinn Féin y después en el Gobierno irlandés de Fianna Fáil y en el SDLP, que buscó reemplazar la confrontación militar por un proceso de resolución. Casi una década de conversaciones secretas entre republicanos, nacionalistas y el Gobierno británico fueron seguidas de un cambio en la estrategia del Gobierno británico, alejándose de la contra-insurgencia y la criminalización, y encaminándola al diálogo y al acuerdo.

Los ceses del fuego del IRA en 1994 y 1996 fueron intentos por parte de la organización para crear un espacio en el que pudiesen tener lugar el dialogo y el acuerdo. Y tras la elección de Tony Blair en Londres y Bertie Ahern en Dublín, en 1997, la situación se despejó para las negociaciones con todos los partidos. El objetivo de las negociaciones era un acuerdo general para resolver las causas sociales, económicas, políticas y culturales del conflicto.

Por supuesto, ni el Estado británico ni los republicanos irlandeses habían cambiado sus posiciones políticas. La cuestión era que en ausencia de una victoria militar factible la lucha debía lógicamente cambiar al terreno político, incluyendo negociaciones, movilizaciones populares y contiendas electorales. El resultado de cualquier proceso de negociación no puede depender simplemente de la habilidad y las capacidades de los propios negociadores, sino de la fuerza que puedan organizar fuera de esas conversaciones en forma de reforzamiento político y electoral.

Concluido en abril de 1998, el Acuerdo de Belfast -o de Viernes Santo- era el primer acuerdo inclusivo en la historia anglo-irlandesa que implicaba a todos los partidos políticos del norte de Irlanda y a los gobiernos británico e irlandés. El DUP de Ian Paisley decidió no ratificar el Acuerdo. Sin embargo, la mayoría aplastante de la población de Irlanda apoyó el Acuerdo en dos referéndum simultáneos en el norte y en el sur.

La fuerza del Acuerdo reside en la naturaleza del proceso negociador en sí mismo. Las conversaciones fueron inclusivas; todos los partidos estaban allí y participaron sin condiciones previas. Todos los temas estaban sobre la mesa y ningún partido podía negar el derecho de otros a poner elementos en la agenda. Las conversaciones estuvieron presididas por una figura internacional independiente de los protagonistas del conflicto. Y las conversaciones tuvieron un plazo final claro. También resultó de crucial importancia que, a pesar de sus diferentes perspectivas, todos los partidos querían un acuerdo.

El resultado final fue, como en cualquier proceso de negociación, un compromiso. Ese compromiso incluía un nuevo parlamento autónomo en Belfast, nuevas instituciones para todo Irlanda, instituciones para facilitar el diálogo entre las gentes de Irlanda, Inglaterra, Escocia y Gales, y mecanismos para avanzar en temas de igualdad y derechos humanos. El acuerdo también incluía disposiciones para la liberación de todos los presos políticos, la reforma radical de la Policía y el sistema de justicia-criminal, el desarme de las organizaciones ilegales armadas y la retirada de las tropas británicas.

Evidentemente, el trabajo real comenzó después de que se firmara el Acuerdo. A pesar de que los principios, los mecanismos y los objetivos quedaban establecidos en el Acuerdo, los detalles más pequeños de la implementación se convertirían en el foco de considerables desacuerdos políticos durante la siguiente década.

Para Sinn Féin el valor del Acuerdo estaba claro. En el corto plazo ofrecía la liberación de los presos republicanos; daba a los nacionalistas un poder real en el Gobierno del norte de Irlanda a la vez que incluía mecanismos para desarrollar la integración institucional de todo Irlanda. Además contenía temas de derechos humanos e igualdad cultural y económica. De forma relevante, mantenía la eventual desmilitarización de la sociedad y la reforma del sistema judicial-criminal.

Por supuesto el Acuerdo no era una Irlanda unida, pero era un avance significativo y proveía de una serie de puntos a través de los cuales los republicanos, si teníamos suficiente fortaleza política, podríamos avanzar hacia objetivos políticos y sociales más amplios.

En la década posterior a 1998 Sinn Féin incrementó su fortaleza política de manera espectacular. A día de hoy representamos el 26% del electorado en el norte de Irlanda y el 8% en el sur. Mientras nuestra fortaleza política se incrementó de manera significativa después de la firma del Acuerdo, el proceso de implementación fue mucho más lento, con una oposición creciente por parte de los unionistas. Aunque el DUP se opuso al Acuerdo en 1998, para 2006 habían cambiado considerablemente. Finalmente entraron al proceso durante una serie de negociaciones en 2007, que trajeron la restauración de las instituciones políticas de Belfast y de toda Irlanda, a la vez que unos acuerdos finales sobre la reforma de la Policía y el decomiso de los arsenales del IRA.

En algunos sentidos, diez años después de la firma del Acuerdo estamos tan sólo empezando a acometer seriamente las causas del conflicto. A pesar de que la calidad de vida de la gente en el norte ha mejorado considerablemente queda mucho trabajo por hacer. Como siempre existen dificultades en el horizonte. Pero lo que no se puede dudar es que como sociedad, el norte y el sur, no estamos sólo moviéndonos hacia adelante, sino que nos movemos en una dirección que traerá una mayor integración de toda Irlanda, una democracia local mayor y una mayor protección institucional de los derechos humanos y culturales y de la igualdad económica.

Diez años después está claro que el Acuerdo de Belfast aún contiene un potencial considerable para la reunificación nacional. Sin embargo ese potencial sólo puede hacerse realidad si los republicanos conseguimos incrementar el apoyo popular en favor de una democracia nacional.

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Soledad Galiana / Dublín

Hace diez años, el jefe del equipo negociador de Sinn Féin fue uno de los protagonistas de las negociaciones y la firma del Acuerdo de Viernes Santo. Hoy, Martin McGuinness, el que fuera número dos del IRA en Derry, se sienta con el unionista Ian Paisley a la cabeza del Ejecutivo multipartito de Belfast. Y desde el poder sigue apostando por avanzar hacia una Irlanda más justa y unida.

El Ejecutivo norirlandés ha sido instaurado y está trabajando. ¿Qué papel atribuye al Gobierno británico en el éxito del proceso de paz irlandés?

Han sido muchas las personas que han contribuido al éxito de las negociaciones, entre ellas los republicanos. La política norirlandesa ha sido durante años el escenario de sucesivas iniciativas políticas fallidas por parte del Gobierno británico en momentos en que éste intentaba boicotear el apoyo a Sinn Féin y propulsar a los llamados «moderados» del SDLP y UUP. Todos sus esfuerzos fracasaron. Es por ello que el cambio de actitud del Gobierno británico fue central en las negociaciones después de años de negarse a dialogar y a pesar de aquellos que deseaban seguir con una agenda política de seguridad inalcanzable.

¿Desde su punto de vista, cuáles son los cambios más destacables en el norte de Irlanda?

Ha habido muchos cambios positivos, entre ellos el fin del conflicto, la excarcelación de los presos y la desmilitarización británica. Además, ahora republicanos, nacionalistas y unionistas estamos trabajando juntos en las instituciones pluripartidistas y en el Consejo Ministerial para toda Irlanda. La Ley del Gobierno de Irlanda de 1920 ha sido derogada y el Gobierno británico se ha comprometido a aceptar el resultado a favor de la reunificación irlandesa de una consulta futura sobre la «frontera».

También se han establecido las Comisiones de Derechos Humanos en el norte y sur de Irlanda y se han creado la Comisión de la Igualdad en los Seis Condados y la Autoridad de la Igualdad en los 26 Condados [la República irlandesa]. Ahora se trabaja en establecer un reconocimiento equitativo de todas las víctimas y supervivientes del conflicto irlandés, independientemente de su procedencia, a través de la composición de la Comisión de las Víctimas. Otros aspectos a destacar son los desarrollos infraestructurales a nivel de toda Irlanda y la creación del Comité para la Implementación del Acuerdo de Viernes Santo en el Parlamento irlandés, que ha facilitado la inclusión de seis diputados de la Asamblea de Belfast con derecho a palabra en este comité del Parlamento de Dublín, algo que no tenía lugar desde la división de Irlanda.

En general, ha habido muchos cambios positivos, pero aún queda mucho por conseguir.

Claramente, Sinn Féin también ha cambiado en estos diez años, incluso en aspectos importantes de su política, como en el reconocimiento de la labor de la Policía norirlandesa, y lo ha hecho sin divisiones...

Era necesario un «volver a empezar» en el área de la Policía, y ello se está consiguiendo con la implementación progresiva de las recomendaciones de la Comisión Independiente sobre la Policía. Un representante del Consejo Policial y de las Asociaciones Policiales de Distrito están obligando a la Policía norirlandesa a aceptar sus responsabilidades. Asimismo, el Defensor del Pueblo ante la Policía puede investigar todas las quejas sobre conductas erróneas de la Policía, incluyendo casos de relevancia histórica.

Pero para que esto llegara a conseguirse se necesitaba el compromiso, esfuerzo y dedicación de nuestros activistas, quienes querían ver un servicio policial responsable y efectivo después de años de connivencia y desconfianza. Sinn Féin recorrió el país escuchando a los ciudadanos a nivel de base, algo que nadie más ha hecho en esta isla.

Se ha creado una demanda pública por parte de todos de un poder de decisión mayor en cuestiones judiciales y policiales. Porque en cuestiones fundamentales que se viven a diario en áreas de Justicia y actuación policial hay claros ejemplos de fallos que solo podrán ser resueltos con la transferencia de los poderes judiciales y de control policial al ejecutivo de Belfast. En cuestiones de sentencias, seguridad pública y el papel de la Fiscalía, la transferencia de responsabilidades acarreará mayor asunción de responsabilidades en estas áreas.

¿Cómo va el trabajo en las instituciones norirlandesas?

En los últimos meses, el Ejecutivo multipartitito ha acordado un Programa de Gobierno, un Presupuesto y una Estrategia de Inversión. Las Instituciones para toda Irlanda están funcionando.

A principios de año, una delegación de ministros del Gobierno irlandés se reunió con una delegación norirlandesa que incluía el mismo número de ministros y comenzaron a tomar decisiones en cuestiones que afectarán a todos aquellos que viven en la isla. Todos nuestros ministros han incluido temas relacionados con la igualdad y los derechos como la base de la política de sus carteras ministeriales.

«La igualdad entre todos los partidos es la base del Ejecutivo de Stormont»

Usted lidera un gobierno en el que conviven republicanos, nacionalistas y unionistas. Aunque trabajen juntos, aún hay desencuentros ¿Cuáles son los más destacados?

Evidentemente, todavía quedan muchos obstáculos. Sin embargo, creo que la gente debe poner la igualdad y los derechos de todos los ciudadanos de la isla por encima de todo. El Acuerdo de Saint Andrew's fue firmado por todos los partidos y es la clave de las negociaciones, y estoy seguro de que podremos superar cualquier dificultad que encontremos en el camino. No hay nada controvertido en la Legislación de la Lengua Irlandesa. No hay nada controvertido en la Propuesta de Ley de los Derechos que no haya habido antes en otra situación post-conflicto. Y tampoco hay controversia en la exigencia de un servicio policial local y responsable.

Hace casi un año que comparte el liderazgo del ejecutivo con el unionista Ian Paisley. ¿Cómo se ha desarrollado la relación entre ustedes en estos meses?

A pesar de las dificultades, y para sorpresa y alegría de muchos, hemos avanzado de forma significativa. Sinn Féin ha cumplido con el compromiso de crear instituciones que funcionaran. El Gobierno con el DUP no es fácil. No lo es para nosotros y tampoco lo es para ellos. Nadie esperaba que lo fuera. Pero hay un beneficio claro para todos nosotros en el hecho de que este arreglo funcione. Lo importante es el hecho de que Paisley -y quien quiera que le sustituya como líder del DUP- ha participado y participará en el Ejecutivo multipartito sobre la base de la igualdad entre todos los partidos.

¿Cómo cree que la marcha de Paisley influira en el Ejecutivo?

El acuerdo entre él y Gerry Adams en marzo de 2007 abrió la puerta a la reinstauración de las instituciones y continuará trayendo cambios. Sin embargo, quien quiera que sea el nuevo líder del DUP y el nuevo primer ministro tendrá que encarar desafíos importantes en cuestiones tales como la transferencia de poderes, los derechos de la lengua irlandesa, la legislación de derechos y muchos otros. Es importante que cuando se encuentren con estos temas en la mesa su actitud sea inteligente y positiva, y que cumplan con sus obligaciones.

www.kaosenlared.net

lunes, 24 de marzo de 2008

¿Cooperación Sur-Norte?

La nueva modalidad de cooperación de un país como Venezuela hacia ciudades como Nueva York o Londres rompe todos los esquemas tradicionales.

En los últimos meses más de un londinense se ha llevado una buena sorpresa mientras esperaba el típico autobús rojo de dos pisos. Junto a muchas paradas se han situado gigantescos carteles publicitarios anunciando “tarifas a mitad de precio en el transporte para los londinenses en paro”. Lo llamativo del tema es que el cartel viene firmado por el Ayuntamiento de Londres y por una flamante rúbrica del Gobierno Bolivariano de Venezuela con su bandera tricolor. Los londinenses sin trabajo pueden tener acceso a un descuento en el transporte –un billete sencillo de metro cuesta alrededor de seis euros– gracias a un acuerdo entre el alcalde Ken Livingstone y el presidente de Venezuela. Mediante el pacto la compañía estatal PDVSA vende combustible un 20% más barato a la capital británica, lo que permite un ahorro de unos 24 millones de euros, que son invertidos en los descuentos. Londres, a cambio, provee asistencia técnica especializada a varias ciudades venezolanas, en ámbitos como el transporte, la protección ambiental y la planificación urbana.

El alcalde de Londres, conocido como Ken ‘el Rojo’ ha manifestado en numerosas ocasiones su simpatía por Hugo Chávez. Recientemente aclaró con ironía que él “preferiría meterse en la cama con el presidente de Venezuela que como lo ha hecho el gobierno británico con George W. Bush”. Pero no se trata de una “extravagancia” más de Ken. El acuerdo tiene sus precedentes en EE UU.

Desde hace tres años Venezuela provee combustible para calefacción a bajo precio a familias con pocos recursos en 23 Estados de Norteamérica, entre los que se encuentran Nueva York, Massachusetts, Nueva Jersey o Alaska. A través de su empresa subsidiaria Citgo, la petrolera venezolana PDVSA también ofrece asistencia directa a 200 reservas indígenas en el territorio estadounidense. El acuerdo de cooperación ‘Venezuela- Citgo Heating Oil’ se originó en 2005, como respuesta a la petición de un grupo de senadores del Congreso de Estados Unidos. Solicitaban que las grandes empresas petroleras subsidiaran el combustible para la calefacción a los más necesitados, ante la inminente subida de tarifas. La única respuesta a esa llamada la obtuvieron de la filial venezolana Citgo.

¿Pero a qué se deben estos pioneros e inusuales acuerdos de cooperación Sur-Norte? ¿Se trata, como han definido el grupo de los conservadores en la Asamblea de Londres de la “explotación de una de las capitales más ricas del mundo hacia una nación en vías de desarrollo”? ¿Se trata de un “ejercicio de populismo”, según los detractores de Chávez en Venezuela, de las “aspiraciones de expandir políticamente el proyecto bolivariano en la esfera internacional”? “Queremos demostrar, con la práctica”, según explica para DIAGONAL el embajador venezolano en Londres, Samuel Moncada, “que un mundo más justo es posible, ejerciendo un nuevo tipo de relaciones internacionales, basadas en valores de solidaridad y no de explotación, en las que existe un beneficio mutuo”. Este discurso de corte altruista viene también acompañado de una estrategia política, según los especialistas en el tema.

Julie Hearn, profesora de Política Internacional de la Universidad de Lancaster, señala que existe una “intencionalidad pragmática” en los pactos Sur-Norte. “Venezuela necesita aliados ideológicos que apoyen la revolución bolivariana”. La misma idea es compartida por el escritor Hugh O’Shaughnessy, colaborador de The Guardian, quien asegura para DIAGONAL que con el acuerdo con la alcaldía londinense se pretende dar una “visión positiva” de Venezuela a los británicos, en general desconocedores de la realidad del continente. Los pactos Sur-Norte además implican una crítica al modelo neoliberal. “Ponen en evidencia que el problema de la pobreza no pertenece sólo al llamado Tercer Mundo”, afirma Terry Gibbs, director del Centro de Estudios Internacionales de la Universidad de Cape Breton (Canadá). Según Gibbs, en los últimos años de era neoliberal, las diferencias sociales han aumentado en el Norte, por lo que son necesarios métodos creativos para afrontar el problema de la pobreza, que contemplen una “crítica genuina al status quo”.

“Nos guste o no Chávez”, continúa Gibbs, “es necesario reconocer que Venezuela, con sus innovadoras políticas, genera un espacio de debate necesario en la esfera internacional”. “Desafía la lógica del libre comercio y la actual relación Norte-Sur, denunciando que ésta se basa en la obligación de aplicar políticas que posibiliten el acceso a los recursos naturales del Sur, a cambio de caridad, de la llamada ayuda al desarrollo”.

www.diagonalperiodico.net

lunes, 3 de marzo de 2008

Las otras noticias del Norte de Irlanda.

...por Txente Rekondo

La marcha del proceso de paz irlandés sigue su rumbo, imparable a pesar de los obstáculos que continúan apareciendo cada cierto tiempo. Las última semanas se han sucedido diferentes noticias en ese sentido. La aparición de nuevos espías, la muerte violenta de miembros de grupos disidentes, la crisis que parece afectar al DUP de Paisley y la muerte reciente de Brendan Hugues son algunos ejemplos.

Nuevamente los segurócratas británicos han movido sus fichas estas semanas para introducir cierta inestabilidad en la vida política y social del norte de Irlanda. El anuncio público que un republicano, Roy McShane, que había sido chofer de los dirigentes del Sinn Féin era un "informador de los servicios secretos británicos" buscaba desencadenar los rumores y la inseguridad en la comunidad nacionalista. A pesar del boom mediático de la noticia, fuentes republicanas señalan que hace tiempo que se sospechaba de la presencia de algún espía dentro del partido, de ahí que tanto McShane como algún otro fueran apartados de sus funciones. De hecho, el propio McShane llevaba más de año y medio trabajando como taxista en una empresa.

La presencia de confidentes es algo común en la historia de Irlanda desde que los británicos ocuparon la isla. No hay etapa donde no encontremos la mano negra de esos actores buscando derrotar definitivamente al movimiento republicano desde su fundación de la mano de Wolfe Tone en el siglo dieciocho. Sin embargo no han logrado reducir la lucha de independencia ni evitar la salida británica del sur de la isla en el siglo veinte, como tampoco evitaron el auge del IRA en los setenta o el éxito electoral del movimiento republicano más recientemente.

Sus promotores intentan desmoralizar a la familia republicana y a la comunidad nacionalista, sin embargo esos métodos a los que realmente perjudican son a las familias de los colaboradores. Un caso ocultado por los medios ha sido el de Raymond Gilmour, que en su día fue presentado como el "supercolaborador", y que en la actualidad se queja de su situación de abandono, la viva imagen del "traidor traicionado" La policía y las fuerzas británicas continúan intentando reclutar confidentes y la vuelta a la política de controles callejeros, con la excusa de la amenaza disidente, muestran el uso de la guerra sucia una vez más.

Como señala un dirigente republicano, "estamos muy atareados buscando la unidad de Irlanda como para ser distraídos con las fantasías de informadores y sus promotores". Y buen aprueba de ello lo tendremos el próximo fin de semana con la celebración de la Congreso general del Sinn Féin.

Los disidentes republicanos también han tenido sui protagonismo recientemente. Estos grupos o grupúsculos que aparecen como champiñones en la escena disidente republicana. En muchas ocasiones más allá de la enorme infiltración que sufren por parte de los segurócratas británicos, parece que su objetivo y mensaje más que expulsar a los británicos de Irlanda, sea poner en dificultades al movimiento republicano y más en concreto al Sinn Féin.

La sopa de letras que encontramos en ese campo (INLA, CIRA, RIRA, Oglaih na hEireann, IRLA, Republican Defence Army…), sin apenas apoyo popular y metidos en ocasiones en oscuros negocios de drogas o pactos con organizaciones lealistas, hace que en algunos círculos se les presente, no sin ironía, como el "real-continuity-dissident
-Irish Republican Liberation Army".

Las disputas de estos grupos residuales se están saldando a través de la violencia, de ahí que el temor a padecer infiltrados policiales o el control de algunas zonas les sitúe como posibles autores materiales de algunas muertes recientes. Hace unos días el cadáver de Andrew Burns apareció en Donegal, el año pasado, Joe Jones y Edward Burns, morían violentamente en Belfast. Estos casos parecen estar relacionados con la violencia disidente, y su atención mediática es mínima.

Algo que no ocurre cuando los fallecidos, casos de Paul Quinn el año pasado o Robert McCartney en 2005, quieren presentarse como "víctimas del IRA". En esas ocasiones, la campaña mediática continúa hasta nuestros días, con una intensa participación de los partidos políticos que utilizan la situación para atacar al Sinn Féin. Esa doble moral, o doble rasero, ha provocado que algunos familiares de víctimas recientes pongan el grito en el cielo ante lo que ellos consideran una actitud hipócrita ante la violencia por parte de aquellos que dicen condenarla "venga de donde venga". Los casos antes mencionados o los de Lisa Dorrian, una joven desaparecida y de cuya muerte se acusa a organizaciones paramilitares lealistas, o el de otro joven también víctima de lealistas, pero que su caso es ocultado por la colaboración de éstos con los servicios británicos.

Los que no parece que pasan por su mejor momento son los dirigentes del DUP, y más concretamente la familia Paisley. Algunos se han atrevido a aplicar un símil cinematográfico y han empezado a hablar de "la caída de la casa Paisley". Tal vez sea algo prematuro hablar del fin político del patriarca de 82 años y dirigente del DUP, pero las ultimas semanas se han sucedido las grietas en ese edificio que ha edificado Ian Paisley en las ultimas décadas.

Primero fue el rechazo a su presencia en una conmemoración por las víctimas de un ataque del IRA hace treinta años, luego vino su relevo al frente de la Iglesia Presbiteriana Libre, a continuación el importante revés electoral en Dromore y finalmente el caso de corrupción y tráfico de influencias que han motivado la dimisión de su hijo.

Si éste ultimo caso ha centrado la actualidad mediática, el retroceso electoral ha preocupado a los dirigentes del DUP, quienes se han reunido en Lisboa para preparara la nueva era post-Paisley. En la cita electoral de Dromore, que algunos han definido como "la noche de san Valentín del DUP, el partido de Paisley descendió del 50% al 28%, y buen aparte de los votos fuerona al nuevo partido creado por el eurodiputado y antiguo miembro del DUP, Jim Aliste, el "Tradicional Unionist Voice". Además de la pérdida de votos, el DUP ha visto como las segundas preferencias del TUV van a parar al UUP, lo que le ha dejado sin escaño.

Es pronto para extrapolar los resultados a un futuro escenario electoral, pero por si acaso, la maquinaria unionista se ha puesto a trabajar, y para ello qué mejor que utilizar la inseguridad emocional que tanto rédito ha dado en el pasado. El uso del miedo es clave, de ahí que se presente la división del voto unionista como peligrosa, ya que podría dar al Sinn Féin el primer puesto, y consecuentemente presentar a Martin McGuinness como primer ministro.

Además del miedo, se ponen sobre la mesa nuevas condiciones, como la disolución del Consejo del ejército del IRA y permitir el paso de la marcha orangista por el enclave nacionalista de Garvaghy Road en Portadown.

La mayoría del DUP, y de la comunidad unionista, no está en contra del gobierno compartido o del proceso, lo que no soportan son las imágenes de "los hermanos risitas", de ahí su descontento con sus dirigentes. La sucesión de Paisley será el centro de las especulaciones en las próximas semanas, y algunos señalan que Peter Robinson es el elegido (contaría con el apoyo de todos los sectores del partido, desde los modernizadores hasta los fundamentalistas), con Nigel Dodds como su segundo.

Y mientras todo eso ocurría, la muerte de Brendan Hughes ha puesto sobre la mesa las pésimas condiciones que soportaron los prisioneros políticos, y las consecuencias de ello todavía las están pagando. Más allá de las diferencias ideológicas que mantuvo en los últimos años con la estrategia del movimiento republicano, el reconocimiento a su figura ha quedado patente en la asistencia a su funeral, el más numerosos de los últimos años, y con el mensaje de la familia republicana rindiendo homenaje a su figura y a su papel en la lucha por la independencia de Irlanda.

TXENTE REKONDO.- Gabinete Vasco de Análisis Internacional (GAIN)

www.rebelion.org