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lunes, 25 de febrero de 2008

Con el silencio y la complicidad de la ONU y la OTAN, el gobierno de Turquía continúa su ofensiva contra la guerrilla kurda en territorio iraquí.

El gobierno turco es uno de los principales aliados del español en eso que se ha llamado "Alianza de Civilizaciones", hace poco compartían Erdogan y Zapatero sonrisas en Madrid. Por eso, el silencio se vuelve estremecedor (no hay condena ni se le espera) a la hora de valorar que un país como Turquía incursione sobre territorio de Iraq para atacar a la guerrilla de izquierda kurda, nucleada en torno al PKK (Partido de los Trabajadores Kurdos). EEUU y la U.E no opinan, que en estos casos, es como apoyar. Mientras, vale la pena destacar las declaraciones del gobierno kurdo en la región autónoma del actual Iraq.

El enfrentamiento entre la guerrilla del Partido de los Trabajadores Kurdos (PKK) y el Ejército turco, que lanzó ayer una incursión terrestre en el norte de Irak, se ha cobrado ya la vida de 24 militares turcos, según fuentes del PKK, que manifestaron que sus milicianos repelieron la ofensiva y frenaron la invasión, aunque no contabilizaron las bajas propias. La irrupción en la zona kurda de Irak por el Ejército turco fue conocida con antelación por Estados Unidos.

El responsable de relaciones exteriores del PKK, Ahmed Deniz, señaló que 22 de las bajas turcas, no confirmadas por el Ejército turco, se produjeron en las zonas fronterizas de Bazia, Avashin y Zab, todas ellas despobladas y situadas en las provincias de Erbil y Dahuk.

Los otros dos uniformados turcos perdieron la vida,al parecer, en otra emboscada del PKK en el norte de Irak, que también causó heridas a otros ocho militares.

Turquía anunció ayer una operación militar terrestre, que se inició el jueves, y aún continúa, en el norte del país vecino, en la que participan 10.000 soldados para combatir a las bases del PKK.

La agencia de noticias iraquí Asuat al Iraq (Voces de Irak) informó de que las tropas turcas han entrado hasta cinco kilómetros en el interior del territorio iraquí, mientras que cerca de 2.000 efectivos de los 'peshmergas' (el Ejército de facto de la Región Autónoma del Kurdistán Iraquí) han sido enviados a Dahuk. Asimismo, testigos presenciales indicaron que las tropas turcas penetraron en la zona deshabitada de Kuli Balenda.

Precisamente, el presidente de la región autónoma del Kurdistán iraquí, Mahmud Barazani, viajó a Dahuk a una zona fronteriza con Turquía para pasar revista a los "peshmergas". Sin embargo, el portavoz de Gobierno iraquí, Ali Al Dabag, señaló a los periodistas que el presidente turco, Abdulá Gul, aseguró por teléfono a su homólogo iraquí, el kurdo Yalal Talabani, que no se ha producido combates entre los guerrilleros y las tropas turcas, que sí se enfrentaron a los milicianos del PKK.

Por su parte, el primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, pidió a su colega turco, Recep Tayip Erdogan, en otra conversación telefónica que Turquía respete la soberanía de Irak. Dabag apuntó que Maliki garantizó a Erdogan el «apoyo de Irak a la seguridad y la estabilidad de Turquía» y apuntó que su país «es consciente de la amenaza que el PKK supone para Turquía».

Turquía avisó con antelación a los Gobiernos de Washington y Bagdad de sus planes para atacar las bases del PKK en el norte de Irak, según aseguró la propia Casa Blanca. Según explicó el portavoz, Scott Stanzel, «esto es algo de lo que sabíamos con anticipación», que. insistió que «como aliados dentro de la OTAN, mantenemos una larga relación para compartir datos de inteligencia con Turquía ».

¿Qué opinan los kurdos que gobiernan esa zona de Iraq?

El gobierno de la Región Autónoma del Kurdistán iraquí condenó hoy el bombardeo turco y pidió la retirada inmediata de las tropas turcas de su territorio, según la agencia de noticias independiente iraquí Asuat al Iraq (Voces de Irak).

En declaraciones a dicha agencia, el responsable de relaciones exteriores del consejo de ministros del gobierno kurdo iraquí, Falah Mustafa, señaló que su ejecutivo 'condena las operaciones militares y el bombardeo aéreo (turco) que han afectado las infraestructuras de la región y pide su retirada inmediata del territorio kurdo'.

Asimismo, instó a EEUU a 'hacer los máximos esfuerzos posibles para detener las operaciones militares (turcas), ya que sin su apoyo Turquía no habría podido llevarlas a cabo y violar la soberanía iraquí por tierra y aire'.

Para Mustafa, 'el conflicto no debe solucionarse con la opción militar sino de manera pacífica'.
Aún así advirtió de que los Peshmerga (el ejército de facto de la Región Autónoma del Kurdistán Iraquí) están preparados para defender a su pueblo, a pesar de que 'el Gobierno del Kurdistán iraquí no desea que se desencadene un enfrentamiento entre sus fuerzas de seguridad y los turcos'.

En ese sentido, Mustafá invitó al Ejecutivo de Ankara a abrir un dialogo directo para resolver el conflicto.

Además, aseguró que su gobierno no es parte del conflicto, ya que 'ha adoptado numerosas medidas para frenar las actividades del Partido de los Trabajadores Kurdos (PKK) en la zona'.

'No deseamos que el pueblo kurdo pague el precio del problema ya que no forma parte de él', apuntó.

Turquía continúa hoy la operación, iniciada la noche del jueves pasado, contra los grupos armados del PKK en el norte de Irak con más de 10.000 hombres que penetraron unos 20 kilómetros en territorio iraquí.

El Estado Mayor turco ha informado de que durante el primer día de la operación murieron cinco soldados y 44 miembros del PKK, mientras que fuentes del grupo secesionista aseguraron el viernes que causaron 24 bajas en las filas turcas.

www.insurgente.org

jueves, 3 de enero de 2008

La Casa Blanca niega el Holocausto.

¡Con qué fuerza caen los poderosos! El presidente George W. Bush, el rey cruzado que sometería a su espada a las fuerzas de la Oscuridad y el Mal, él, que dijo que sólo estaban “ellos o nosotros”, quien aseguró que por nosotros llevaría adelante una guerra eterna contra el “mundo del terror”, resulta ser un pusilánime. Un puñado de generales turcos y una campaña multimillonaria de relaciones públicas llevada a cabo por quienes niegan el Holocausto armenio a manos de los turcos han transformado en cordero al león. No, ni siquiera en cordero, porque este animal, por naturaleza, es símbolo de inocencia. Más bien, lo transformó en un ratón casero; una diminuta criatura que sólo de lejos puede ser confundida con una rata. ¿Me estoy excediendo? Yo creo que no.

La “historia hasta ahora” es bastante conocida. En 1915, las autoridades turcas otomanas perpetraron el genocidio sistemático de millón y medio de armenios cristianos. Existen fotografías, reportes diplomáticos, documentación otomana original, el proceso de todo un juicio llevado a cabo tras la primera guerra mundial, los masivos reportes de la Oficina del Exterior de Inglaterra, de Winston Churchill y Lloyd George de 1915 y 1916: todo prueba que es verdad.

Existe incluso un archivo de películas filmadas por camarógrafos militares occidentales durante la Primera Guerra Mundial, por encargo de funcionarios alemanes que después perfeccionarían esos métodos para exterminar a 6 millones de judíos. Así que todo esto fue tan real como lo aseguran los sobrevivientes, de los que cada vez hay menos.

Pero los turcos no nos dejan decir esto. Han chantajeado a los poderes occidentales incluido a nuestro gobierno británico y ahora hasta Estados Unidos respalda sus vergonzosas negaciones. Éstas incluyen la mentira deliberada de que los armenios murieron en una “guerra civil” (y me he cansado de repetirlo porque las agencias y los gobiernos le temen a la furia de Ankara), la invención de que los armenios estaban colaborando con los rusos, enemigos de Turquía, y que son muchos menos los armenios muertos, o bien, que murieron tantos turcos como armenios.

Y ahora el presidente Bush y el Congreso estadunidense le siguen la corriente a estas mentiras. Hubo, brevemente, un momento histórico para Bush en que pudo caminar con la frente en alto luego de que el comité de Relaciones Exteriores votó el mes pasado en favor de una condena al asesinato masivo de los armenios como un acto de genocidio.

Ancianos sobrevivientes y estadunidenses de origen armenio se reunieron ante el Capitolio para escuchar los debates. Pero tan pronto los fosilizados generales turcos empezaron a amenazar a Bush, supe que el mandatario daría su brazo a torcer.

Escuchen, primero, al general Yasar Buyanit, jefe de las fuerzas armadas turcas en una entrevista para el periódico Milliyet. Calificó la resolución de un hecho “triste y lastimoso” a la luz de los “fuertes nexos” que Turquía mantenía con sus compañeros en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Y si esta resolución era aprobada por toda la Cámara de Representantes, entonces “nuestras relaciones militares con Estados Unidos nunca serán lo que han sido en el pasado… En ese sentido, Estados Unidos se ha dado un disparo en el pie”.

Ahora escuchen cómo Bush reacciona inmediatamente cuando el personal militar turco le llama la atención. “Todos sentimos profundamente el trágico sufrimiento (sic) del pueblo armenio… pero esta resolución no es la respuesta correcta a este histórico asesinato masivo. Aprobarla le haría mucho daño a nuestra relación con un aliado clave en la OTAN y en la guerra global contra el terror”.

Me fascina eso último de la “guerra global contra el terror”. Nadie, salvo los judíos de Europa y los opacados armenios en Turquía, en 1915 ha sufrido realmente de ese oculto “terror”. Pero la OTAN debe importar más que la integridad de la historia. La OTAN algún día podría ser tan importante que los Bush del posiblemente relativizarían el Holocausto judío con el fin de aplacar a una Alemania militarmente remergente en cuya cúpula podría haber patanes de inclinación revisionista.

Entre los hombres que debían esconder la cara de vergüenza están aquellos que aseguran que se está ganando la guerra en Irak. Estos incluyen al cada vez más desorientado general David Petraeus, comandante estadunidense en Irak, y el cada vez menos lúcido embajador estadunidense en Bagdad, Ryan Crocker, pues ambos advirtieron que aprobar la resolución sobre el genocidio armenio “dañaría los esfuerzos bélicos en Irak”. Y no se equivoquen, hay mucha plata detrás de este repugnante asunto de la negación del Holocausto.

Robert L. Livingston, ex representante republicano de Lousiana, ya ha recibido 12 millones de dólares de los turcos para su compañía, Livingston Group, a cambio de asfixiar y pervertir en dos ocasiones anteriores la causa de la justicia moral en resoluciones del Congreso.

Él personalmente escoltó a Capitol Hill a funcionarios turcos para amenazar a los congresistas. Fueron muy directos. Si la resolución era aprobada, Turquía prohibiría a Estados Unidos el acceso a la base aérea de Incirlik, por la que pasa 70 por ciento de los suministros que recibe el ejército estadunidense en Irak.

En el mundo real, esto se llama chantaje, y es por lo que Bush cede. El secretario de Defensa, Robert Gates, ha sido aún más pusilánime, aunque a él obviamente lo tienen sin cuidado los detalles de la historia. Según dijo, “Petraeus y Crocker están convencidos de que el acceso a las bases aéreas, caminos y otras vías en Turquía se verán bajo mucho riesgo si la resolución pasa…”

Que ironía soltó Gates, pues fue por estos “caminos y otras vías” que cientos de miles de armenios caminaron hacia la muerte en 1915. Muchos fueron llevados a bordo de camiones de ganado. Había una vía ferroviaria que circulaba hacia el este de Adana hacia un punto de reunión para estos cristianos armenios condenados a la muerte, y la primera estación del trayecto se llamaba Incirlik: el mismo Incirlik que ahora alberga a la enorme base aérea que el señor Bush tanto teme perder.

Si el genocidio que Bush se niega a reconocer no hubiera ocurrido, ¿estarían los estadunidenses pidiendo permiso de utilizar Incirlik?

Si a alguien le interesa conocerla, en Sussex todavía vive una anciana sobreviviente armenia de esa región que recuerda que los gendarmes turcos otomanos hicieron una pila con bebés armenios vivos sobre el camino cerca de Adana. En uno de esos “caminos y otras vías” que tanto preocupan al cobarde señor Gates. Pero no teman. Aun si los turcos asustaron tanto a Bush que se le salieron las botas, él todavía está dispuesto a zarandear la jaula de esos poderosos persas. La gente debe interesarse por impedir que Irán adquiera conocimientos que le permitan hacer armas nucleares, si es que les importa “prevenir la Tercera Guerra Mundial”, según nos ha advertido Bush. Vaya idiotez. Si Bush no tiene ni siquiera el valor para decirnos la verdad sobre la Primera Guerra Mundial.

¿Quién hubiera pensado que el líder del mundo Occidental, el presidente que iba a protegernos de “un mundo de terror”, se convertiría en el David Irving* de la Casa Blanca?

* Desprestigiado historiador británico que ha negado el Holocausto judío y ha cumplido una condena de prisión en Austria por enaltecer al régimen nazi alemán.

www.jornada.unam.mx