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lunes, 3 de marzo de 2008

Los alimentos suben, el hambre también.

El aumento del precio de los alimentos está incrementando el número de personas que pasan hambre en el mundo, según advirtió la agencia de Naciones Unidas responsable de la ayuda alimentaria a los países pobres.

En una entrevista publicada en el diario británico Financial Times, la directora del Programa Mundial de Alimentos de la ONU, Josette Sheeran, dijo que podrían verse obligados a disminuir la ayuda que prestan debido al aumento de los precios en el sector agrícola.

Según Naciones Unidas, en 2007 el precio global de los alimentos registró un aumento del 40%.

Entre las principales razones para ese incremento se encuentra el aumento de la producción de biocombustibles hechos a partir de maíz y la subida del precio del petróleo.

En su entrevista con el Financial Times, la funcionaria de Naciones Unidas habló de la posibilidad de "limitar las raciones alimentarias o incluso el número de personas que reciben ayuda" si los donantes del programa no aportan más dinero.

Alimentos básicos

En cualquier caso, los responsables de la agencia de la ONU confían en poder evitar los recortes, aunque advierten de que la fuerte subida del precio de los alimentos ha elevado en varios millones de dólares su presupuesto semanal.

Josette Sheeran explicó que el aumento del precio de alimentos básicos como el trigo, el maíz o el arroz está afectando a países como México, Indonesia o Yemen, que no se encontraban en una situación de urgencia.

"El hambre tiene un rostro nuevo y está afectando a un amplio número de países", afirmó Sheeran.

El principal objetivo del Programa Mundial de Alimentos de la ONU es prestar ayuda a las regiones donde hay escasez de alimentos.

Pero ahora se ven obligados a ayudar en países donde el problema no es la escasez de alimentos sino su elevado precio.

Según le explicó Sheeran al Financial Times, las familias en países en desarrollo están pasando de hacer tres comidas al día a tan sólo una y están abandonando las dietas diversas para consumir alimentos básicos.

Racionamiento

Así, por primera vez en dos décadas, Egipto ha tenido que ampliar su sistema de racionamiento de alimentos, mientras que Pakistán ha reintroducido un sistema de cartillas de racionamiento que había abandonado a mediados de los años ochenta.

Además, países como China y Rusia imponen control de precios sobre los alimentos, mientras otros, como Argentina o Vietnam, están aumentando los impuestos a la exportación.

A principios de año el Fondo Monetario Internacional (FMI) señaló que detrás del incremento de precio de los alimentos están, además de los biocombustibles y el petróleo, las sequías que han asolado varias de las principales regiones productoras agrícolas en el mundo y la creciente demanda de carne y productos lácteos.

A ello habría que sumar una mejor alimentación en economías emergentes como China e India.

Los efectos del incremento del precio de productos básicos en los últimos meses se dejaron sentir en todo el mundo.

Mientras en México se registraron varias manifestaciones en protesta por el precio de la tortilla, los italianos declararon una huelga de 24 horas sin pasta para protestar por su elevado precio y los alemanes derramaron más de una lágrima a la hora de beber la cada vez más inalcanzable jarra de cerveza.

www.kaosenlared.net

lunes, 11 de febrero de 2008

De cómo los servicios secretos españoles de Zapatero impidieron una nueva ola de atentados de Al Qaeda-CIA en Europa.

Una amplia campaña de atentados islamistas que sembraría el terror en Europa estaba prevista entre el 20 y el 28 de enero. Pero fue desarticulada en el último momento por los servicios especiales de Francia (DGSE) y España (CNI), bajo la supervisión de José Luís Rodríguez Zapatero. Pero la OTAN contaba con esos atentados para justificar una intervención militar en Pakistán. Thierry Meyssan revela los entretelones de la fracasada maniobra.

Europa bajo la amenaza

El 18 de enero de 2008 la prensa europea reportó ampliamente el desmantelamiento de una red terrorista islamista. Por órdenes del emir pakistaní Baitullah Meshud, 6 kamikazes y 5 cómplices se aprestaban a cometer 3 atentados en 48 horas, en Barcelona, contra 2 vagones de la línea 3 del metro, un centro comercial no identificado y la mezquita de Ciutat Vella. Esa operación debía dar comienzo a una nueva ola de atentados en Portugal, Francia, Alemania y en el Reino Unido. Así lo anunció el ministro del Interior español, Alfredo Pérez Rubalcaba, que puso en estado de alerta todas las fuerzas de seguridad de su país [1]. Una serie de atentados cometidos en trenes de la periferia madrileña ya había sacudido España, el 11 de marzo de 2004, dejando 191 muertos y más de 1 800 heridos.

Los arrestos que impidieron la nueva ola de atentados [2] fueron posibles gracias a la información suministrada por un joven que debía sacrificarse durante uno de los atentados y que, luego de lograr escapar a la vigilancia de sus compañeros, se presentó espontáneamente a la policía. Tres cómplices huyeron a Francia, donde todavía están siendo buscados [3]. Medios excepcionales han sido utilizados en la búsqueda de un segundo equipo, que pudiera haber estado encargado de fabricar los explosivos [4].

El jefe del grupo de Cataluña, Maroof Ahmed Mirza, se formó durante 4 años en una madraza (escuela coránica) extremista, en Pakistán. Varios servicios de inteligencia occidentales venían siguiéndolo. Los «servicios» franceses habían observado su llegada a Francia y puesto al tanto a sus homólogos españoles del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) de su instalación en Cataluña. El CNI retomó su pista en Raval, un suburbio pobre de Barcelona, donde se había convertido en imán de la mezquita de la calle Hospital. Como cobertura, se movía con sus hombres en el seno de una pequeña comunidad musulmana no violenta de Barcelona [5]. Todos decían ser miembros del Jamaat Al-Tabligh Wal-Dawa (Congregación para la Propagación y la Prédica), organización surgida en 1927, en la India británica, perteneciente a la corriente teológica deobandi.

El joven fugitivo (que aparece en las actas de la investigación bajo el seudónimo de «F-1» dijo haber sido escogido para morir junto a otros dos compañeros en un atentado que debía tener lugar en Francfort, pero los planes cambiaron en el último momento. Afirmó que debía participar en la operación de Barcelona y que un tal Akeel Abassi lo había reemplazado en Francfort. El juez Ismael Moreno, encargado del caso, interrogó también a los demás detenidos. Se trata en total de 9 pakistaníes y un indio (o quizás 8 pakistaníes, un bengalí y un indio [6]) con perfiles similares a los de los jóvenes acusados de haber cometido los atentados de Londres, que dejaron 52 muertos el 7 de julio de 2005 [7].

La prensa reprodujo ampliamente el siguiente fragmento de las actas.

— Un de los yihadistas, dirigiéndose a F-1: «¿Por qué no terminaste tu formación en Pakistán?»

— F-1 (testigo protegido): «Porque estaba enfermo y tuve que regresar».

— El yihadista: «Le agradas mucho al emir Baitullah Meshud. Le agradas tanto que si hubieses terminado tu preparación, te hubiera convertido en experto en explosivos en vez de kamikaze».

— F-1: «¿Cuál es la diferencia entre un kamikaze y un experto en explosivos? »

— El yihadista: «Hay tres grupos diferentes: los planificadores, los que hacen las bombas y los kamikazes» [8].

En realidad, F-1 parece ser un agente de la DGSE (Dirección General de la Seguridad Exterior, servicio de inteligencia exterior de Francia o sea el espionaje francés, Nota del Traductor.) infiltrado en las redes yihadistas. Al parecer, los militares franceses tuvieron una reunión urgente en Madrid con sus colegas españoles, durante las navidades. Se informó personalmente del peligro al presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, pero la presidencia de Francia sólo habría sido informada en términos vagos, en aras de evitar interferencias [9].
La redada se decidió, al parecer, en función de la plegaria colectiva de los miembros del comando y de su purificación espiritual, indicios de la realización inminente de la acción [10].

Otros 6 individuos, vigilados por el Centro Nacional de Coordinación Antiterrorista español, fueron arrestados el 24 de enero en el aeropuerto británico de Gatwick, mientras que el Center for the Protection of National Infrastructure del contraespionaje británico (MI5) lanzaba una alerte: este equipo de planificadores iba a poner en marcha otro grupo de kamikazes con vistas a la realización de otro atentado, en el túnel bajo el Canal de la Mancha [11].

Todos los servicios europeos de inteligencia fueron puestos en estado de alerta, sobre todo teniendo en cuenta que los hechos coincidían con la gira europea del presidente pakistaní Pervez Musharraf (Bruselas, París, Davos) [12]. Un viaje altamente riesgoso durante el cual el ex jefe de estado mayor, rodeado de un enjambre de spin doctors estadounidenses, tenía la intención de ofrecer una imagen del líder correcto con el se puede hablar. Desgraciadamente, sus reflejos autoritarios volvían a la superficie cada vez que se le preguntaba algo sobre la independencia de los jueces en su país o la posible implicación de su partido político –la PML-Q– en el asesinato de Benazir Bhutto.

Los sucesos de Barcelona se desarrollaban, además, en un contexto plagado de amenazas:

- El 3 de enero, un tal Murabit Muwaded (o sea, «el combatiente por la unidad») envió al foro del sitio islamista al-ekhlaas.net un mensaje en árabe en el que prometía «poner fin a la acción tendiente a concretar las ambiciones del presidente Sarkozy en los países del Magreb» y provocar «un derrumbe de la economía francesa a nivel internacional».

- El 5 de enero, un centro estadounidense encargado de vigilar las comunicaciones de la red de Osama Ben Laden descubrió en Internet amenazas «contra París y contra su alcalde Bertrand Delanoe» tendientes a provocar «la caída de Nicolas Sarkozy».

- El 10 de enero, controladores aéreos portugueses interceptaron un mensaje en onda corta que contenía amenazas terroristas sobre París [13].

- El 21 de enero, el diario francés Le Parisien publicó en primera plana una entrevista de «la viuda negra», una ex dirigente de Al Qaeda, que anunciaba que Francia sería castigada por su sumisión a Estados Unidos [14].

- El 24 de enero, un mensaje enviado al foro del sitio al-ekhlaas.net, firmado esta vez por «Al Qaeda en Gran Bretaña», exigía la retirada de las tropas británicas de Afganistán e Irak y la liberación de los «musulmans cautivos» de la prisión de alta seguridad de Belmarsh. El mensaje designaba como blancos a Gordon Brown y Tony Blair.

Baitullah Meshud

El 5 de febrero, Nigel Inkster, ex director adjunto del servicio secreto exterior británico (MI6) presentaba en Londres el muy esperado informe anual del International Institute for Strategic Studies (IISS) y «confirmó» que Baitullah Meshud había organizado el asesinato de la primera ministra pakistaní Benazir Bhutto, perpetrado en diciembre 2007.
Nigel Inskter designó al jefe neotalibán como el nuevo enemigo público número 1 de Occidente, en lugar de Osama Ben Laden y de Abu Musab Al-Zarkaui [15].

Recuerden ese nombre: Baitullah Meshud. Nuevamente lo encontraremos en las pesadillas mediáticas de los próximos años.

Baitullah Meshud es conocido desde hace tiempo como uno de los señores de la guerra pashtunes que operan en el Waziristán (zona tribal pakistaní, fronteriza con Afganistán). Hace dos años Meshud negoció el cese del fuego local y sus amigos estadounidenses lo presentaron entonces como un «artífice de la paz» [16]. Un cambio de imagen se produjo el 28 de diciembre de 2007 cuando el vocero del ministro pakistaní del Interior declaró: «Tenemos informes de inteligencia que indican que tras el asesinato [de Benazir Bhutto] está el líder de Al Qaeda Baitullah Meshud. Precisamente acabamos de recibir una intercepción de inteligencia que fue grabada esta mañana y en la que Baitullah Meshud felicita a su gente por la realización de ese acto cobarde» [17]. Consagración suprema, el general Michael V. Hayden, director de la CIA, declaraba por su parte: «[el asesinato de la señora Bhutto] fue perpetrado por una red [estructurada] alrededor de Baitullah Meshud. No tenemos razón alguna para dudar de ello» [18].

Hoy por hoy no existe mucha información sobre Mehsud, fuera de la breve biografía que le dedicara el mes pasado la Jamestown Foundation [19]. En dicha biografía no se menciona la etapa proestadounidense de Meshud, pero sí nos dicen que le juró obediencia al mollah Omar, jefe histórico de los talibanes, y que tiene a sus órdenes un ejército de 20,000 hombres, gran parte de ellos provenientes de su propio clan, cuya envergadura era hasta ahora insospechada. También nos dicen que Meshud prohíbe todo tipo de imagen, lo cual explicaría que no existan fotos suyas. Pero sí se le ocurrió la excelente idea de concederle una entrevista, en enero, a Shahid Nadeem, de la Al Jazeera. Gracias a eso «se sabe» que Meshud comenzó su formación en el ejército soviético, antes de unirse a los talibanes [20].

La agencia texana Statfor estableció por su parte un vínculo entre la secta de los sospechosos de Barcelona y casos anteriores de terrorismo [21]. La Jamaat Al-Tabligh Wal-Dawa tendría hoy 70 u 80 millones de miembros, lo cual la convertiría en la principal hermandad musulmana del mundo. Una veintena de sus miembros estarían implicados en los atentados cometidos en Londres en julio de 2005 [22], los proyectos de atentados con explosivo líquido de agosto 2006 [23] y en los atentados frustrados en Glasgow en julio de 2007.

Del otro lado del telón

El caso de Barcelona reviste características excepcionales y uno puede imaginarse que los gobiernos de España y Gran Bretaña expresaron su más caluroso agradecimiento a la Direction générale de la sécurité extérieure (DGSE), el espionaje francés –y especialmente a su audaz agente F-1– por haber frustrado los atentados y haber salvado tantas vidas de inocentes.

Pero no sucedió nada de eso, porque había un segundo nivel de manipulación.

Los lectores más despiertos probablemente encontraron sospechosa la campaña mediática alarmista que antecedió estos proyectos de atentados. Quizás notaron además la confusión entre la corriente wahhabita y la deobandi. Puede ser que esbozara una sonrisa ante las amenazas de la «viuda negra», supuesta ex dirigente de Al Qaeda, sabiendo que dicho grupo –según dicen los propios medios de difusión– niega todo papel político a las mujeres. Y concibió además serias dudas sobre este Meshud que, después de haber alcanzado la categoría de «artífice de la paz», se convierte de la noche a la mañana en «el enemigo público número 1». Y, si vio su entrevista en Al Jazeera, probablemente recordará los siguientes comentarios del periodista:

«Es un hombre muy sencillo. Cuenta con una escolta fuertemente armada, pero no se comporta como un jefe inaccesible. En su pueblo, se siente como en su casa. Contrariamente a ciertos combatientes extranjeros de Al Qaeda, no se esconde». O sea, parece que el hombre no está al tanto de su nuevo papel de villano mundial, al extremo que no teme ser objeto de un ataque de las fuerzas especiales estadounidenses.

Viene entonces el momento en que cae la máscara.

Los 6 terroristas del grupo de planificación que Scotland Yard arrestó el 24 de enero en el aeropuerto de Gatwick fueron sometidos a largos interrogatorios por parte del contraespionaje británico (MI5) en el centro de alta seguridad de Paddington Green. ¡Oh sorpresa! Uno era el hermano menor, otros tres los sobrinos y los dos últimos eran colaboradores directos de Chaudhry Shujaat Hussain, presidente de la Pakistan Muslim League Quaid-i-Azam (PML-Q), el partido político del presidente Pervez Musharraf. Y todos debían sumarse a la comitiva de Pervez Musharraf, cuya visita se esperaba en Londres. Ninguno de los 6 arrestados tenía nada que aclarar sobre su tránsito por Barcelona.

Luego de las verificaciones de rutina, la razón de Estado prevaleció y fueron discretamente expulsados hacia Islamabad (Pakistán) en el primer vuelo disponible mientras que Scotland Yard hablaba de un error (entonces, ¿por qué los expulsaron?) [24].

De no haber sido frustrado el 19 de enero, la cronología del terror hubiese sido la siguiente: durante los 2 primeros días de la gira de Pervez Musharraf por Europa (el 20 y el 21 de enero debía visitar Bruselas y París), el primer grupo hubiera desencadenado 48 horas de carnicería en Barcelona. El 22 de enero, estando aún en París el presidente pakistaní, un segundo grupo habría estado de operaciones en dicha ciudad. Entre el 23 y el 25 de enero, mientras el señor Musharraf chachareaba en el Foro Económico de Davos, habrían explotado bombas en Francfort. Y durante su estancia en Londres (del 26 al 28 de enero), un atentado habría devastado el túnel de la Mancha.

Y Baitullah Meshud, desde Pakistán, habría reclamado la autoría de la campaña de terror, mientras que Pervez Musharraf denunciaría al asesino de Benazir Bhutto en entrevistas a la prensa europea y reclamaría la ayuda de las fuerzas armadas de Estados Unidos. Enviado en secreto a la región, el almirante Mike McConnell, director general de los servicios de inteligencia de Estados Unidos, y el general Michael Heyden, director de la CIA, dirigirían una operación contra Meshud.

Desgraciadamente, este último escaparía de milagro, pero su segundo, el libio Abu Latí al-Libi, sí resultaría muerto, el 31 de enero (este último punto sí se cumplió en la fecha prevista, para rentabilizar el viaje). Ese mismo día, George W. Bush hizo sonar los tambores al pronunciar en Las Vegas un discurso sobre la guerra global contra el terrorismo.
El 1ero de febrero, en París, Nicolas Sarkozy pedía una reacción por parte de Occidente, al recibir al secretario general de la OTAN. En Londres, al día siguiente, Gordon Brown y Dick Cheney respondían a su llamado desde la residencia de Chequers.

El 5 de febrero, el International Institute for Strategic Studies publicaba un informe que venía como anillo al dedo para evaluar la importancia de la amenaza que representaba Meshud. El 7 y el 8 de febrero, los ministros de la OTAN, reunidos en Vilnius (Lituania), decidían prolongar las operaciones de la alianza atlántica en Pakistán.

¿Política ficción? Nada de eso. La agenda de las personalidades ya mencionadas corresponde exactamente con la realidad. Pero recuerden además que en 1978 Zbignew Brzezinski, entonces consejero del presidente de Estados Unidos para las cuestiones de seguridad nacional [25], fue hasta Beirut para reclutar a un joven golden boy, Osama Ben Laden, con vistas a convertirlo en el jefe de la insurrección anticomunista en Afganistán [26]. Recuerden además cómo este último reclutó mercenarios en los medios sunnitas extremistas para hacerle la guerra a los soviéticos; cómo creó a su alrededor un verdadero movimiento, con la ayuda conjunta de estadounidenses, británicos, sauditas y, más tarde, de los pakistaníes.

Recuerden también el papel de los servicios secretos pakistaníes (ISI) en el entrenamiento de los muyahidines, y más tarde de los talibanes, y del personal de Al Qaeda [27]. Recuerden el papel que desempeñó en la organización de los atentados del 11 de septiembre de 2001 el general Mahmoud Ahmad (director del ISI), que incluso se encontraba en Washington el día de los hechos [28].

Agregue a lo anterior que el International Institute for Strategic Studies de Londres fue el único organismo no gubernamental que redactó un informe que acredita el cuento de las armas de destrucción masiva en Irak y que se ha convertido en un maestro en el arte de la intoxicación [29].

Anote también que la Fundación Jamestown, la misma que difunde la mayoría de la información disponible sobre Baitullah Meshud, tiene como director al inoxidable Zbignew Brzezinski, quien es también consejero especial de Barack Obama, el único candidato a la presidencia de Estados Unidos que está llamando a intervenir militarmente en Pakistán.

O sea, que los servicios secretos militares franceses y españoles, y José Luis Rodríguez Zapatero, no sólo impidieron una ola de atentados en Europa. Impidieron también (o por lo menos demoraron) una operación militar en Pakistán, operación a la que son profundamente hostiles.

Notas:

[1] «L’Espagne en état d’alerte après un coup de filet antiterroriste (España en estado de alerta maximal después de una advertencia telefónica», por Harold Hecke, Associated Press, 19 de enero de 2008.

[2] Las 10 personas arrestadas son: Hafeez Ahmed, Maroof Ahmed Mirza , Mohammad Ayud Elahi Bibi, Imran Cheema, Shaib Iqbal, Mehmooh Khalib , Roshan Jamal Khan, Qadeer Malik, Mohammed Shoaib y Mohamed Tarik.

[3] Tres de los islamistas dispuestos a atentar en Barcelona han huido y su objetivo no era España, ABC, 25 de enero de 2008.

[4] «Sospecha de la presencia en España de un comando proveedor», por Enrique Figuerdo y Eduardo Martín de Pozuello, La Vanguardia, 29 de enero de 2008.

[5] «El jefe del grupo se formó cuatro años en una ’madrasa’ paquistaní», El País, 3 de febrero de 2008.

[6] «Spain terror plot: MEA in dark over arrest of Indians», Times of India, 26 de enero de 2008.

[7] «Los detenidos tienen idéntico perfil que los autores del 7-J», El País diario español, 27 de enero de 2008.

[8] "¿Por qué vamos a atacar en el metro de Barcelona y no en otro lado?", preguntó..., El País, 26 de enero de 2008.

[9] «Islamistas.- El servicio secreto francés convocó de urgencia al CNI en Navidad para informarle del plan terrorista», Europa Press, 2 de febrero de 2008.

[10] «Terrorisme: le kamikaze infiltré changera d’identité en France», por Joana Viusà, L’Indépendant de Perpignan diario francés, 1ero de febrero de 2008.

[11] «Suicide bomb suspects held at Gatwick after tip-off», por David Leppard, The Sunday Times diario inglés, 3 de febrero de 2008.

[12] «Les services européens redoutent des attentats», por Arnaud De La Grange, Le Figaro diario francés, 21 de enero de 2008.

[13] «Un appel terroriste visant la tour Eiffel a été intercepté au Portugal», por Yves Bordenave, Le Monde, 12 de enero de 2008.

[14] «La «veuve noire» d’Al-Qaïda: «La France sera bientôt punie», entrevista realizada por Jean-Marc Ducos, Le Parisien, 21 de enero de 2008.

[15] «Abu Musab al-Zarkaui, el superhéroe del Mal», por Vladimir Alexe, Réseau Voltaire, 05 de agosto de 2005.

[16] «Le chef taliban Meshud, principal ennemi d’Islamabad», por Nadia Blétry y Pir Zubair Shah, Le Temps diario suizo, 7 de febrero de 2008.

[17] Declaración en urdú de Javed Iqbal Cheema en PTV News, 28 de diciembre de 2007.

[18] «CIA Places Blame for Bhutto Assassination; Hayden Cites Al-Qaeda, Pakistani Fighters», por Joby Warrick, The Washington Post diario estadounidense, 18 de enero de 2008.

[19] «Baitullah Meshud– The Taliban’s New Leader in Pakistan», por Imtiaz Ali, Terrorism Focus, Volume 5, Issue 1 (January 8, 2008), Jamestown Foundation .

[20] «Baitullah Meshud, nouveau chef taliban, défie l’armée pakistanaise», por Françoise Chipaux, Le Monde diario francés, del 1ero de febrero de 2008.

[21] «Tablighi Jamaat: An Indirect Line to Terrorism», Statfor, 23 de febrero de 2008.

[22] «Londres vuelve a la «estrategia de la tensión», por Thierry Meyssan, Réseau Voltaire, 13 de julio de 2005.

[23] «Complot terrorista en el Reino Unido: ¿Qué está pasando en realidad?», por Craig Murray; «Londres: terrorismo ficticio, guerra real», por Jurgen Elsasser; «Mientras los ingleses se inquietan ante la alerta terrorista, Tony Blair prosigue sus vacaciones», por Red Voltaire; ««Guerra y Mentira» el control político y militar de nuestras sociedades» por Giulietto Chiesa, Red Voltaire; «Las certezas del ministro francés Nicolas Sarkozy: «Un conjunto de elementos permite pensar que la nebulosa Al Qaeda no está muy alejada de lo que habría podido pasar»» por Red Voltaire; «La mentira sobre los atentados con explosivo líquido» por James Petras, Red Voltaire, 01 de septiembre de 2006.

[24] «España tomó por terroristas a cargos del partido de Musharraf», El País diario español, «El CNI confundió a familiares de un colaborador de Musharraf con islamistas», por Nando García, El Mundo diario español, 6 de febrero de 2008.

[25] «La monstruosa estrategia para destruir Rusia», por Arthur Lepic, Red Voltaire, 12 de diciembre de 2004.

[26] «La Liga Anticomunista Mundial, internacional del crimen», por Thierry Meyssan, Réseau Voltaire, 12 de mayo de 2004.

[27] El tema se explica en detalle en el libro que le dedicara el subdirector de la inteligencia india que se encargó de observarlo durante de años: Fulcrum of Evil: ISI-CIA-Al Qaeda Nexus por Maloy Krihna Dhar, Manas Publication, Delhi, 2006

[28] Ver L’Effroyable imposture 1, por Thierry Meyssan, marzo de 2002, reeditado por Demi-lune en 2007.

[29] «Les experts qui ont donné raison à la CIA», Réseau Voltaire, 4 de febrero de 2004.

www.voltairenet.org

martes, 22 de enero de 2008

El asesinato de Benazir Bhutto explicado por un general indio.

...por General Vinod Saighal

El asesinato de la popular mujer política paquistaní Benazir Butto corresponde a una lógica precisa. Durante décadas los EEUU han financiado el régimen militar en Pakistán, han apoyado a los elementos más extremistas y entregado armas sofisticadas a un gobierno constituido por una alianza de militares y fundamentalistas religiosos que sirvan a los designios de Washington. Los servicios Secretos Pakistaníes (ISI), por ejemplo, piloteados por el Pentágono, están implicados en los atentados del 11 de septiembre 2001 y esto ya no es un secreto.

El asesinato de Benazir Bhutto y la confusión que causó en Pakistán ha vuelto a poner sobre la mesa la extraña simbiosis entre el gobierno de George W. Bush y el General [Musharraf ] que hundió al país en el triste estado en que hoy se encuentra. Antes de comentar sobre esta sólida y abierta relación, debemos primero centrar nuestra atención en algunos fragmentos de una conferencia que, bajo el título "Clarividencia geopolítica", fue dirigida a una audiencia internacional hace casi tres años, y cito:

"En lo concerniente a Pakistán, notaremos que las credenciales del General Musharraf para gobernar ese país parecen ser cada vez más atractivas para el Mundo Occidental y China, y más recientemente, quizá también para la India. El General se vio obligado, con la pistola a la cabeza, a dar un giro en U después del 11 de Septiembre y capituló.

En la escena pública ha estado haciendo el ruido adecuado, pero no ha sido percibido por los oídos de Washington, más que como ligera musiquilla. Incluso sus inclinaciones de tipo liberal pueden surgir de convicciones genuinas. Pero, ¿cuál el la realidad sobre el terreno?
Los partidarios de la Jihad, independientemente de que él los haya denunciado vehementemente en proclamas públicas de vez en cuando, florecen ahora como antes.

Los colegios de instrucción Islámica o madrasas- donde aún brota el fanatismo venenoso a borbotones—continúan creciendo rápidamente. Y lo que es más, el alance político de los elementos radicales ha sobrepasado sus expectativas más descabelladas con su exención a costa de los principales partidos políticos. Se encuentran casi invulnerablemente atrincherados políticamente tanto en el NWFP como en la región de Baluchistán.

Es evidente que aquí hay una contradicción. ¿Cómo se puede explicar el enorme vacío que existe entre la percepción de la elite de occidente y las indiscutibles señales del fortalecimiento de los elementos radicales en Pakistán quienes, durante la exención del general, han conseguido también una fuerte presencia en Bangladesh.
La distancia innegable que separa las dos perspectivas se le puede atribuir a la venganza sutil de Musharraf contra los Estados Unidos por haberlo obligado a traicionar al mismo pueblo que lo había apoyado su carrera militar desde los tiempos de la islamización de Pakistán, que llevó a cabo el Presidente Zia-ul-Haq.

Parece que se ha olvidado que fue Pervez Musharaf a quien el General Zia designó para que se ocupara de las intranquilas zonas del norte del país. El Brigadier Musharraf actuaba a la manera del General Tikka Khan; este último consiguió que le llamaran «el carnicero del Baluchistán».
No menos severo fue el tratamiento que Musharraf dio a los disturbios en Gilgit y Baltistan. Entonces, surge la pregunta: ¿abrió Musharraf un nuevo capítulo en su papel de hacerle el juego a los Estados Unidos al punto de poder lidiar con las diferencias?

Para destacar más este aspecto una contra-pregunta retórica se le puede hacer a sus interlocutores norteamericanos y occidentales.
Hipotéticamente hablando, ¿si alguien hubiera obligado al Senador McCarthy, apuntándole a la cabeza, a que adoptara una actitud menos intransigente hacia el comunismo, sería justo asumir que lo habría hecho para salvar la vida?

Si miramos a tiempos más recientes, podemos hacer otra pregunta, esta vez a los que llevaron a cabo la invasión de Irak, ¿Si se hubiera obligado a los neoconservadores a dar una vuelta en U —a abandonar su política bajo coacción- significaría ello la negación final de sus apreciadas creencias?

Si las respuestas a estas preguntas resultan ser negativas, la política de Musharraf será entonces mucho más clara —como perspectiva y retrospectivamente" (fin de la cita)

Los medios estadounidenses tienen su parte de responsabilidad en lo que podría haber sucedido en Pakistán la última semana de Diciembre, 2007, como se evidencia en los siguientes fragmentos. Cito:

"La administración Bush decidió, meses atrás, negociar un acuerdo de poderes con el impopular Musharraf, mientras este se retiraba del ejército pero sin abandonar la presidencia, y mientras la popular Bhutto asumía por tercera vez la cartera de primera ministra (después de haber sido derrocada dos veces por los militares).

La decisión se basaba en la importancia estratégica de Pakistán como santuario de Al-Qaeda y de los guerrilleros talibanes. Bush estaba frente a un dilema. Bhutto era mucho más dura que Musharraf con respecto a los extremistas islámicos, pero Bush invirtió mucho en el General...

A principios de diciembre, un ex funcionario del gobierno Paquistaní que apoyaba a Bhutto visitó a un alto funcionario norteamericano para renovar las solicitudes de Bhutto sobre su seguridad. No le prestaron la menor atención, según se evidenció el 6 de diciembre en una audiencia del Comité de Relaciones Exteriores del Senado.

Richard Boucher, subsecretario de estado para asuntos del Sur y Centro de Asia fue invitado a responder a los temores expresados por observadores parciales norteamericanos sobre un posible fraude en las elecciones. Su respuesta fue: "Creo que pueden celebrar unas buenas elecciones, unas elecciones creíbles, transparentes y justas. No serán unas elecciones perfectas"

Las palabras de Boucher se divulgaron en los centros del poder en Islamabad. Que los americanos no pidieran perfección significaba que se conformaban con menos. Sin Benazir Bhutto en la escena, la tendencia es a lograr aun mucho menos (...) Pero un regalo más siniestro de Washington a Pakistán podría ser el asesinato de Bhutto.

Ni el atentado del Jueves, ni el que tuvo lugar el 18 de octubre, llevaban el sello de Al-Qaeda. Después que ocurrió la carnicería, los vehículos del gobierno usaron chorros de agua para limpiar la sangre y, en ese proceso, destruyeron la evidencia forense. Si no es ya demasiado tarde, ¿sería oportuna la oferta y aceptación de una investigación del FBI?" (fin de la cita)

Para [el diario] USA Today, en los Estados Unidos y en todo el mundo solamente la administración Bush sigue creyendo en la fidelidad y habilidades de Pervez Musharraf —o en su deseo—para celebrar elecciones libres y justas. Presenta una pregunta de gran preocupación para el pueblo norteamericano y el mundo: "¿Será tan ingenua la administración Bush que no es capaz de darse cuenta del subterfugio de Musharraf —algo que ahora queda bien claro para todos en Pakistán—, o existe una cuestión de mayor importancia que los aliados de los Estados Unidos no llegan a ver?"

Es esta cuestión de mayor importancia en la que deben concentrarse los aliados de Washington, no sea que las armas nucleares realmente constituyan el baluarte defensivo de un régimen radical en Pakistán, que esté más cerca de tomar el estado de Pakistán que nunca antes en la historia de ese país.
La cuestión de mayor importancia tiene como referencia una fecha tan temprana como el año 2002, en el libro titulado "La Reestructuración de Pakistán" y en conferencias que posteriormente ofreció su autor se demuestra la complicidad directa de la alianza de los militares paquistaníes con la ISI en los ataques del 11 de Septiembre en los Estados Unidos.

Ciertos elementos en los Estados Unidos estuvieron involucrados también por la información que tenían sobre lo que se planeaba, aunque no sabían todo sobre la envergadura o la naturaleza de la operación.

Altos funcionarios del gobierno de los Estados Unidos no quisieron ver lo que estaba sucediendo, tanto antes como después del acontecimiento.
Después de cenar con el diablo, Washington no está en condiciones de abandonar al General Musharraf. El mismo dilema funciona para el ejército paquistaní y el ISI.
Es el último el que tiene agarrados por el cuello a los norteamericanos y no de manera contraria.

Los empleados que Washington ha formado y mantenido, durante décadas, en Pakistán están mucho mejor informados sobre lo que realmente sucede en ese país que los medios estadounidenses y que otros gobiernos del mundo, que han tratado de abrirle los ojos al gobierno de Bush.

La realidad es que nunca los ha tenido cerrados. Debido a su complicidad en el pasado, la administración norteamericana se ha entregado, con manos y pies atados, a los seguidores de Musharraf en Pakistan (la alianza de militares y radicales). A pesar de las señales diarias de que Musharraf los traiciona, los norteamericanos se ven obligados a continuar sobornando a círculos del ejército de Pakistan que son conocedores de la situación, ofreciéndoles grandes sumas de dinero año tras año y entregándoles armas sofisticadas que a penas podrán utilizarse contra los elementos radicales que gradualmente afianzan más su influencia sobre el estado de Pakistán.

No está lejos el día en que esas armas se viren contra las fuerza de Estados Unidos y la OTAN en Afganistán y en otras regiones. No hace falta añadir que los británicos siempre han estado al tanto de todo esto.



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miércoles, 2 de enero de 2008

Ambiciones anglo-estadounidenses tras el asesinato de Benazir Bhutto y la desestabilización de Pakistán.

...por Larry Chin

Se sabe que durante meses que el gobierno Bush-Cheney y sus aliados han estado maniobrando para fortalecer su control político de Pakistán, allanando el terreno para la expansión y profundización de la “guerra contra el terrorismo” en toda la región. El asesinato de Benazir Bhutto no cambia esta agenda. De hecho, simplifica las opciones de Bush-Cheney.

Pretexto para acelerar el caos

“Llevar la democracia al mundo musulmán” ha sido la retórica orwelliana utilizada para enmascarar la aplicación por Bush-Cheney de presión y fuerza, su intento dramático de remodelar el gobierno paquistaní (hacia una coalición Bhutto/Sharif-Musharraf) y planes encubiertos para una intervención militar. Varios planes estadounidenses de desestabilización, conocidos desde hace meses por responsables y analistas, propusieron el derrocamiento de los militares de Pakistán.

El asesinato de Bhutto parece haber sido previsto. Incluso hubo informes de “charlas” entre responsables de EE.UU. sobre posibles asesinatos de Pervez Musharraf o Benazir Bhutto, mucho antes de que tuvieran lugar los verdaderos atentados.

Como resumiera sucintamente el artículo de Jeremy Page: “¿Quién mató a Benazir Bhutto? los principales sospechosos:” los principales sospechosos son: 1) “Militantes islamistas paquistaníes y extranjeros para quienes era una hereje y una títere estadounidense,” y 2) Los Servicios de Inteligencia Internos (ISI), una rama virtual de la CIA. El esposo de Bhutto, Asif Ali Zardari, acusó directamente al ISI de estar involucrado en el ataque de octubre.

Previsiblemente se culpó por el asesinato de Bhutto a al Qaeda, sin mencionar el hecho de que al Qaeda mismo es una operación de la inteligencia militar anglo-estadounidense.

El artículo de Page fue uno de los primeros que nombró al hombre al que le han puesto la etiqueta de principal sospechoso: Baitullah Mehsud, un supuesto militante talibán que lucha contra el ejército paquistaní desde Waziristán. Informes contradictorios vinculan a Mehsud con al Qaeda, con los talibanes afganos, y con mullah Omar. Otros análisis lo asocian con el terrorista A.Q. Khan.

El perfil de Mehsud y, las informaciones al respecto, se hacen eco del tratamiento propagandístico de todos los “terroristas” posteriores al 11-S. Esto por su parte provoca preguntas familiares sobre la participación de la agencia de inteligencia anglo-estadounidense. ¿Está conectado Mehsud con el ISI o la CIA? ¿Qué sabían el ISI y la CIA sobre Mehsud? Aún más importante es saber, ¿Provee Mehsud, o la propaganda que lo rodea a Bush-Cheney con un pretexto para una futura agresión en la región?

Clásica propaganda de la “guerra contra el terrorismo”

Mientras siguen apareciendo detalles sobre el asesinato de Bhutto, lo que está claro es que fue un ataque político. siguiendo las líneas del agente de EE.UU. Rafik Hariri en el Líbano. Como el ataque altamente sospechoso contra Hariri, el asesinato de Bhutto ha sido presentado por los medios corporativos como el martirologio de un gran mensajero de la “democracia” de estilo occidental. Mientras tanto, las implacables acciones entre bastidores del gobierno de EE.UU. han recibido escasa atención.

La cobertura del New York Times del 28 de diciembre de 2007 del asesinato de Bhutto es un ejemplo perfecto de la distorsión orwelliana de los medios dominantes que oculta la verdad sobre la agenda de Bush/Cheney tras un descarado humo propagandístico. El artículo se hace eco de la retórica de la Casa Blanca que proclama que los principales objetivos de Bush son “llevar la democracia al mundo musulmán” y “expulsar a los militantes islamistas.”

De hecho, el gobierno abiertamente criminal de Bush-Cheney sólo ha apoyado y promovido las antítesis de la democracia: el caos, el fascismo, y la instalación de regímenes títeres amigos de los anglo-estadounidenses.

En los hechos, la geoestrategia central y consistente de Bush-Cheney, y sus homólogos de la elite en todo el mundo, es la continua imposición y expansión de la guerra amañada “contra el terrorismo”; la continuación de la guerra en el subcontinente eurasiático, con eventos provocados mediante operaciones de bandera falsa y pretextos apañados.

En realidad, los principales instrumentos utilizados en la “guerra contra el terrorismo” siguen siendo militantes islamistas que trabajan por cuenta de las agencias de inteligencia militar anglo-estadounidenses – entre ellos, al Qaeda y los Servicios de Inteligencia Internos (ISI) de Pakistán. Mehsud se ajusta al mismo perfil.

Salvando el Pakistán de Bush-Cheney

En una cita entretenida del mismo artículo del New York Times, Wendy Chamberlain, ex embajador de EE.UU. en Pakistán (y personaje central tras los esfuerzos multinacionales por construir un gasoducto trans-afgano, relacionados con el 11-S) declara orgullosamente: “Somos un actor en el sistema político paquistaní.”

EE.UU. no ha seguido sólo siendo un “actor,” sino también uno de sus principales gerentes durante décadas.

Cada líder sucesivo paquistaní desde comienzos de los años noventa – Bhutto, Sharif y Musharraf – se ha inclinado ante los intereses occidentales. El ISI es una rama virtual de la CIA.

Aunque Musharraf ha sido, y sigue siendo, un hombre fuerte de Bush-Cheney, dudas sobre su “fiabilidad”, y control – tanto el control de su régimen sobre el pueblo y el creciente malestar popular, y el control de la elite sobre su régimen – han llevado a los intentos de Bush-Cheney a imponer un torpe gobierno con compartimiento del poder (pro-EE.UU., al estilo iraquí). Como señala Robert Scheer, Bush-Cheney han estado jugando a la ruleta rusa con Musharraf, Bhutto y Nawaz Sharif – cada uno de los cuales ha sido profundamente corrupto, fachadas anuentes de EE.UU.

El retorno tanto de Bhutto como del otro ex primer ministro Nawaz Sharif, no ha sido más que un intento de EE.UU. de proteger sus apuestas por el poder regional.

¿Qué fue lo que estuvieron estableciendo realmente John Negroponte y Condoleeza Rice durante los últimos meses?

¿Quién se beneficia con el asesinato Bhutto?

La estrategia de la “guerra contra el terrorismo” y el entorno propagandístico, el diseño que ha sido utilizado por los intereses de la elite desde el 11-S para imponer una continua guerra mundial, es el evidente beneficiario del asesinato de Bhutto. Bush/Cheney y sus homólogos en el Partido Demócrata, igualmente cómplices favorables a la guerra y a la ocupación, apoyan con entusiasmo el uso rutinario de los pretextos de “terror” para imponer políticas bélicas permanentes.

Como era de esperar, el miedo, el “terrorismo,” la “seguridad” y la fuerza militar, constituyen una vez más, el centro de la retórica política de Washington, y la permanente cortina de fuego mediática.

Los candidatos presidenciales de EE.UU. para 2008 y sus asesores de la elite para la campaña, todos los cuales, con pocas excepciones, apoyan con entusiasmo la “guerra contra el terrorismo,” se han relevado en la presentación de sus respectivas versiones de la retórica de “debemos detener a los terroristas” destinada a electores con cerebros confusos. Los candidatos cuyos sondeos han bajado, encabezados por el participante y oportunista del 11-S, Rudy Giuliani, y la neoliberal belicista Hillary Clinton, ya se han beneficiado con una nueva vuelta de temor masivo.

Musharraf se beneficia con la eliminación de una rival acérrima, pero debe encontrar un camino para restablecer el orden. Musharraf tiene ahora una justificación ideal para tomar medidas enérgicas contra “terroristas” e imponer la plena ley marcial, mientras Bush-Cheney trabajan entre las sombras para respaldarlo – y seguirán manipulando o eliminando su aparato, por si Musharraf resultara ser demasiado poco fiable

o disminuido para corresponder a los planes anglo-estadounidenses.

La probable participación del ISI tras el ataque contra Bhutto no puede ser exagerada. El papel del ISI tras cada importante acto de “terrorismo” desde el 11-S sigue siendo la verdad central tácita tras las realidades geopolíticas actuales. Bhutto, pero no Sharif o Musharraf habría sido una amenaza para los planes del ISI.

Bhutto, el Islam militante, y los gasoductos

Ahora que ha sido convertida en mártir, muchos hechos históricos poco halagadores sobre Benazir Bhutto serán ocultados u olvidados.

La propia Bhutto estuvo íntimamente involucrada en la creación del mismísimo entorno “terrorista” que es supuestamente responsable por su asesinato. En toda su carrera política, apoyó a islamistas militantes, a los talibanes, al ISI, y las ambiciones de los gobiernos occidentales.

Como señala Michel Chossudovsky en “La guerra contra el terrorismo,” de EE.UU., durante el segundo período de Bhutto llegaron a destacarse Jamiat-ul-Ulema-e-Islam (JUI) y los talibanes, con el beneplácito del gobierno de coalición de Bhutto. En ese punto se establecieron los lazos entre JUI, el ejército y el ISI.

Aunque la relación de Bhutto tanto con el ISI como con los talibanes estuvo marcada por turbulencias, es obvio que Bhutto, cuando estuvo en el poder, apoyó a ambos – y apoyó con entusiasmo las intervenciones anglo-estadounidenses.

En sus dos importante libros: “Taliban: Militant Islam, Oil and Fundamentalism in Central Asia” y “Jihad: The Rise of Militant Islam in Central Asia,” Ahmed Rashid detalla con lujo de detalles las conexiones del régimen de Bhutto con el ISI, los talibanes, el “Islam militante”, e intereses petroleros multinacionales, así como con responsables y delegados de la inteligencia anglo-estadounidenses.

En “Jihad”, Rashid escribió:

“Irónicamente no fue el ISI sino la primera ministra Benazir Bhutto, la dirigente más liberal, laica, en la historia reciente de Pakistán, quien dio el golpe de gracia a una nueva relación con Asia Central. En lugar de apoyar un proceso más amplio de paz en Afganistán que habría abierto un proceso de paz más amplio en Afganistán, Bhutto apoyó a los talibanes, en una política apresurada y presuntuosa para crear una nueva ruta comercial y de gasoductos orientados hacia Occidente desde Turkmenistán pasando por el sur de Afganistán a Pakistán, con seguridad provista por los talibanes. El ISI pronto apoyó esa política porque su protegido afgano, Gulbuddin Hekmatyar, no había logrado progresos en la captura de Kabul, y los talibanes parecían ser suficientemente fuertes para hacerlo.”

En “Talibán”, Rashid suministró aún más detalles históricos:

“Cuando Bhutto fue elegida primera ministra en 1993, tenía interés en abrir una ruta a Asia Central. Apareció una nueva propuesta respaldada enérgicamente por la mafia frustrada paquistaní del transporte y el contrabando, JUI y responsables militares y políticos pashtunes.”

“El gobierno de Bhutto respaldó plenamente a los talibanes, pero el ISI se mantuvo escéptico sobre sus capacidades, convencido de que seguirían siendo una fuerza útil pero periférica en el sur.”

“El Congreso de EE.UU. había autorizado un presupuesto clandestino de 20 millones de dólares para que la CIA desestabilizara Irán, y Teherán acusó a Washington de canalizar parte de estos fondos a los talibanes – una acusación que siempre fue desmentida por Washington. Bhutto envió varios emisarios a Washington para instar a EE.UU. a que interviniera de un modo más público apoyando a Pakistán y a los talibanes.”

El error fundamental de Bhutto fue que apoyo vehementemente el gasoducto propuesto por la compañía petrolera argentina Bridas, y se opuso al de Unocal (favorecido por EE.UU.) Esto contribuyó a su deposición en 1996, y al retorno al poder de Nawaz Sharif. Como señala Rashid:

“Después de la destitución del gobierno de Bhutto en 1996, el recién elegido primer ministro Nawaz Sharif, su ministro de petróleo Chaudry Nisar Ali Khan, el ejército y el ISI respaldaron plenamente a Unocal. Pakistán deseaba más apoyo directo de EE.UU. para los talibanes e instó a Unocal a comenzar rápidamente la construcción a fin de legitimar a los talibanes. Básicamente, EE.UU. y Unocal aceptaron el análisis y los objetivos del ISI – que una victoria de los talibanes en Afganistán facilitaría en mucho la tarea de Unocal y aceleraría el reconocimiento por EE.UU.”

A pesar de su atractiva y glamorosa imagen pro-occidental, el verdadero historial de Bhutto tiene que ver con corrupción y componenda.

La “guerra contra el terrorismo” vuelve a desencadenarse

Cada importante crimen geoestratégico anglo-estadounidense ha sido precedido por un pretexto conveniente, orquestado y realizado por agentes “terroristas” conectados directa o indirectamente a la inteligencia militar de EE.UU., o manipulados para que actúen como activos de la inteligencia. El asesinato de Benazir Bhutto no es más que otro ejemplo brutal.

Es el 11-S de Pakistán; el asesinato de Kennedy de Pakistán, y su impacto resonará durante años.

Contrariamente a la información en las noticias de los medios corporativos dominantes, el caos beneficia a la “guerra contra el terrorismo de Bush-Cheney. Los llamados por “más seguridad mundial” allanarán el camino para una reacción violenta de EE.UU.: fuerza dirigida por EE.UU. y otras formas de “medidas enérgicas” de Bush-Cheney en toda la región. En otras palabras, el asesinato ayuda a asegurar que EE.UU. no sólo nunca se vaya, sino a que aumente su presencia.

La elección paquistaní, si llega a tener lugar, representa una doble alternativa más simple: Musharraf, favorable a EE.UU. o Sharif, favorable a EE.UU.

Aunque el éxito de la agenda del 11-S de Bush-Cheney ha logrado resultados muy diversos, y ha provocado un amplio despliegue de resistencia (“terrorista” así como política), no cabe duda de que el fundamento propagandístico de la “guerra contra el terrorismo” se ha mantenido firme, impertérrito y rutinariamente reforzado.

Nawaz Sharif, quien ahora emerge como el único competidor de Musharraf, él, como Musharraf y Bhutto, es legendario por sus componendas con los intereses anglo-estadounidenses – gasoductos, comercio y la continua presencia militar de EE.UU. Como señalaran Jean-Charles Brisard y Guillaume Dasquie en el libro: “Forbidden Truth” [Verdad prohibida], el golpe militar de 1999 encabezado por Musharraf que derribó originalmente el régimen de Sharif fue provocado por la animosidad entre los dos campos, así como por la “corrupción personal y la megalomanía política de Sharif,” y “la preocupación por el exagerado afán con el que Sharif le seguía la corriente a Washington respecto a Cachemira y Afganistán.”

En otras palabras, Bush-Cheney ganan, no importa cuál de sus activos termina en el trono.

lunes, 31 de diciembre de 2007

Pakistán, tras el asesinato de Bhutto: la distorsionada percepción de Occidente.

...por Tariq Alí

«Los matrimonios apalabrados pueden ser asunto complicado. Concebidos primordialmente como instrumento de acumulación de riquezas, no sirven, sin embargo, para superar escarceos amorosos indeseables o para evitar historias amorosas clandestinas. Si es notorio que los contrayentes se detestan mutuamente, sólo un padre despiadado, de sensibilidad embotada por la perspectiva del beneficio inmediato, insistirá en un proceso, cuyo infeliz y aun violento final conoce a la perfección. Que eso vale también para la vida política, es cosa que ha revelado cristalinamente la reciente tentativa de Washington de unir a Benazir Bhutto con Pervez Musharraf. De firme resuelto padre único ha hecho en este caso las veces un desesperado Departamento de Estado –con John Negroponte en el papel de diabólico intermediario y Gordon Brown, en el de damisela azorada— poseído por el temor de no conseguir imponerse a los potenciales contrayentes y hacerse demasiado viejo para reciclarse».

Escribí este párrafo inicial en un largo ensayo para la London Review of Books a comienzos de este mes. Que la violencia haya llegado a tal punto tan pronto, no ha dejado de sorprenderme. El choque inicial del asesinato de Benazir Bhutto va quedando atrás, y es preciso valorar desapasionadamente sus probables consecuencias, evitando el pietismo que invade las columnas de los grandes medios de comunicación globales. Prácticamente todo lo que se escribe en los periódicos o muestran las pantallas televisivas es engañoso y se diría concebido para eludir la discusión de lo que anda verdaderamente en juego.

¿Por qué Bush, Negroponte y los acólitos británicos estaban tan resueltos a poner precisamente ese remedio a la crisis pakistaní? ¿Qué pensaban lograr? ¿Qué "mundo nuevo" habían fantaseado? Casi todos su supuestos se fundaban en hechos sistemáticamente y selectivamente retocados, distorsionados o exagerados, a fin de evitar cualquier responsabilidad occidental en la actual crisis. Puesto que, con insignificantes variaciones, todo eso lo vienen repitiendo hasta la náusea los medios de comunicación globales, no será ocioso examinar específicamente cada uno de los principales argumentos esgrimidos:

a) Pakistán es un estado nuclear, el único país musulmán en posesión de armas atómicas y que ha realizado pruebas nucleares. Si los jihadistas/alQaeda metieran mano en esas armas, existe el peligro de que pudieran desencadenar un holocausto nuclear. Hay que apoyar a Musharraf porque se opone vigorosamente a es posibilidad.

Hay que recordar que Pakistán ha perfeccionado su armamento nuclear en los años 80 bajo la dictadura del general Zia ul Haq, ínclito aliado de Occidente y pieza central de la entonces llamada guerra contra el Imperio del Mal (la URSS) en Afganistán. Los EEUU estaban a tal punto obsesionados con el conflicto con los rusos, que decidieron organizar una red jihadista global para reclutar militantes en la guerra santa de Afganistán y mirar para otro lado durante la poco disimulada construcción de los silos nucleares pakistaníes.

Las instalaciones nucleares están sujetas a un control militar muy rígido. No hay la menor posibilidad de que un grupo extremista pueda sustraerse al control de un ejército de medio millón de soldados. La única manera que tendrían los extremistas religiosos de hacerse con el poder es por la decisión del ejército de que eso es lo que ha de pasar. El Pentágono y la DIA (la inteligencia militar de EEUU) saben muy bien que la estructura de mando militar de Pakistán jamás ha sido derrotada, y que los generales dependen de la financiación y del armamento americanos. Mes tras mes, el ejército pakistaní rinde cuentas al CENTCOM de Florida (el mando central estadounidense para operaciones en el extranjero) de sus actividades en la frontera afgano-pakistaní. Es el ejército como institución el que responde a esas exigencias, no sólo los generales. A Musharraf no le resta la menor legitimidad en este asunto, por cuanto ha abandonado el uniforme. De aquí la insistencia de Bush en que el proceso electoral siga su curso, a pesar del boicoteo masivo, de los procesos judiciales parados, del chitón de los medios de comunicación, de políticos clave bajo arresto domiciliario y de la ejecución pública de la señora Bhutto. De haberse decidido Benazir a boicotear las elecciones (lo que habría significado romper con Washington), seguiría viva.

b) Pakistán es un Estado en bancarrota, a pique del colapso y circundado de resueltos jihadistas furiosos al acecho. De aquí la exigencia de una alternativa no religiosa y el papel de Benazir Bhutto para ayudar a Musharraf a conseguir un poco de la legitimidad que necesita desesperadamente.

Pakistán no es un «estado fracasado» en el sentido en que lo son el Congo o Ruanda. Es un Estado que funciona mal, y en esa condición se ha mantenido durante casi cuatro décadas. A veces, la situación es mejor, a veces, peor. En el corazón de su mal funcionar está la dominación del país por parte del ejército, y cada nuevo gobierno militar no ha hecho sino empeorar las cosas. Eso es lo que ha impedido la estabilidad política y ha hecho imposible la aparición de instituciones consolidadas. De eso traen los EEUU responsabilidad directa, puesto que siempre han considerado –y siguen considerando— al ejército como la única institución del país con la que se puede tratar, el rocallar que contiene las agitadas aguas de la impetuosa torrentada.

Económicamente, el país se apoya desequilibradamente en una elite corrupta y ultrarrica, pero eso, ciertamente, resulta grato al Consenso de Washington. Y el Banco Mundial siempre fue próvido en elogios para las políticas económicas de Musharraf.

La última crisis es resultado directo de la guerra y de la ocupación de Afganistán por las fuerzas de la OTAN, que han desestabilizado la frontera noroccidental de Pakistán, generando una crisis de conciencia en el seno del ejército. Una fuente de desdicha, eso de ser pagado para matar a camaradas musulmanes en las áreas tribales fronterizas con Pakistán y Afganistán. La conducta arrogante y humillante de los soldados de la OTAN no ha ayudado, desde luego, a resolver los problemas entre ambos países. El envío tropas estadounidenses para adiestrar a los militares pakistaníes en labores de contrainsurrección provocará con toda probabilidad una ulterior inflamación de los ánimos. Afganistán sólo podrá ser estabilizado mediante un acuerdo regional que coimplique a India, Rusia, Irán y Pakistán y que venga acompañado de la retirada total de las tropas de la OTAN. Las tentativas de EEUU por evitar precisamente eso refuerzan la crisis en ambos países.

Musharraf ha fracasado en su papel de hombre clave de EEUU en Pakistán. Su incapacidad para proteger a Benazir Bhuto ha tenido mala acogida en Washington, que podría cambiar de posta el año próximo y volver a depositar sus esperanzas en el general Ashfaq Kayani, quien ha relevado ya a Musharraf como jefe del ejército. Menos fácil será hallarle un substituto a Benazir. Los hermanos Sharif no son de fiar, y son demasiado cercanos a los sauditas. Las elecciones serán manipuladas groseramente, lo que las privará de verdadera legitimidad. La noche oscura está muy lejos de su fin.

www.sinpermiso.info

domingo, 30 de diciembre de 2007

No culpan a Al Qaeda, culpan a Musharraf.

...por Robert Fisk

Qué raro, ¿verdad? La forma en que rápidamente nos presentan la narración. Benazir Bhutto, la valerosa lideresa del Partido Popular de Pakistán (PPP), es asesinada en Rawalpindi, lugar pegado a la capital, Islamabad, donde vive el ex general Pervez Musharraf, y George W. Bush nos dice que sus asesinos eran “extremistas” y “terroristas”. Bueno, eso sí que no se puede refutar.

Pero la implicación del comentario de Bush era que islamitas están detrás del asesinato. Fueron nuevamente los locos talibanes, esa araña de Al Qaeda que atacó a esta mujer, sola y valiente, quien se atrevió a pedir democracia para su país.

Desde luego, dada la pueril cobertura de esta tragedia atroz, e independientemente de lo corrupta que pudo haber sido la señora Bhutto, no nos hagamos ilusiones de que esta valiente dama es ciertamente una verdadera mártir. No es sorpresa que el viejo caballito de batalla de “el bien contra el mal” sea expuesto de nuevo para explicar la carnicería en Rawalpindi.

A juzgar por lo que informaron el jueves la BBC y CNN, quién se hubiera imaginado que los dos hermanos de la ex primera ministra, Murtaza y Shahawaz, secuestraron un avión comercial paquistaní en 1981 y lo llevaron hasta Kabul, donde Murtaza exigió la excarcelación de prisioneros políticos de Pakistán. En el episodio, un oficial militar a bordo de la nave fue asesinado. Había estadunidenses entre los pasajeros, lo cual probablemente explica por qué todos los prisioneros fueron liberados.

Hace sólo unos días, en uno de los más notables pronunciamientos del año (y que, como es típico, fue ignorado), Tariq Ali publicó una brillante disección de la corrupción en Pakistán (incluyendo el gobierno de Bhutto) en la revista London Review of Books. Hizo énfasis en Benazir y la llamó en el encabezado “La hija de Occidente”. De hecho, el artículo estaba en mi escritorio, listo para ser fotocopiado, cuando su protagonista era asesinada en Rawalpindi.

Hacia el final de este análisis, Tariq Ali se dedicó largamente a detallar el asesinato de Murtaza Bhutto a manos de la policía, cerca de su domicilio, cuando Benazir era primera ministra y estaba furiosa con Murtaza porque éste exigía regresar a los valores tradicionales del PPP y la criticaba por haber nombrado a su propio marido como ministro de Industria, un puesto altamente lucrativo.

En un pasaje del análisis que sigue siendo vigente aún después del asesinato y sus consecuencias se afirma: “La bala fatal fue disparada a corta distancia. La trampa fue tendida, como se acostumbra en Pakistán, con una operación burda, reportes falsos en las bitácoras policiales, evidencias perdidas, testigos que fueron arrestados e intimidados, un policía asesinado porque se temía que hablara. Todo esto evidencia el hecho de que ejecutar al hermano de la primera ministra fue una decisión tomada a muy alto nivel”.

Cuando Fátima, la hija de 14 años de Murtaza, llamó por teléfono a su tía para preguntarle por qué estaban arrestando a testigos y no a los asesinos de su padre, ella afirma que Benazir le explicó: “Mira, eres demasiado joven. No entiendes las cosas”, o al menos eso nos dice Tariq Ali en su exposición.

Sobre todo esto, sin embargo, se cierne el asombroso poder de los Interservicios Secretos de Pakistán (ISI). Esta vasta, corrupta y brutal institución trabaja para Musharraf.

Pero también trabajó y aún trabaja para el talibán. También trabaja para Estados Unidos. De hecho, trabaja para todo el mundo. Pero es la llave que Musharraf puede utilizar para abrir conversaciones con los enemigos de Washington cuando él se siente amenazado o quiere presionar a Afganistán, o bien, aplacar a los “extremistas” y “terroristas” que tienen al presidente Bush tan consternado.

Recordemos, dicho sea de paso, que Daniel Pearl, el reportero del Wall Street Journal decapitado por sus captores islamitas en Karachi, concertó su cita fatal con sus futuros asesinos en la oficina del comandante de los ISI.

El libro Talibán, de Ahmed Rashid, contiene pruebas fascinantes de la red de corrupción y violencia de los ISI. Léanlo, y verán que todo lo que he dicho tiene mucho más sentido.

Pero volviendo a la narrativa oficial, George W. Bush anunció el jueves anterior que “esperaba” hablar con su viejo amigo Musharraf. Desde luego, hablarán de Benazir. Seguramente no charlarán sobre el hecho de que Musharraf sigue protegiendo a su viejo conocido, un cierto señor Khan, quien proporcionó secretos nucleares paquistaníes a Libia e Irán. No, pero es mejor que no traigamos a colación el asuntito ese del “eje del mal”.

Desde luego, se nos pidió una vez más concentrarnos en esos “extremistas” y “terroristas”, y alejarnos de la lógica de cuestionar lo que muchos paquistaníes sintieron tras el asesinato de Benazir.

No hace falta ser un experto para comprender que las odiadas elecciones legislativas que ensombrecían a Musharraf se pospondrían indefinidamente si su principal opositor político era liquidado antes del día de los comicios.

Analicemos esta lógica como lo haría el inspector Ian Blair, en su cuaderno, antes de convertirse en el más importante policía de Londres.

Pregunta: ¿Quién obligó a Benazir Bhutto a permanecer en Londres y quiso evitar su regreso a Pakistán? Respuesta: El general Musharraf. Pregunta: ¿Quién ordenó este mes el arresto de cientos de simpatizantes de Bhutto? Respuesta: el general Musharraf. Pregunta: ¿Quién le impuso a Benazir un arresto domiciliario temporal este mes? Respuesta: el general Musharraf. Pregunta: ¿Quién declaró el estado de emergencia este mes? Respuesta: el general Musharraf.

Pregunta: ¿Quién mató a Benazir Bhutto? Eh, sí. Bueno, sí…

¿Ven cuál es el problema? Ayer nuestros guerreros televisivos nos informaron que los miembros del PPP gritaban que Musharraf era un “asesino”, quejándose de que no dio suficiente protección a Benazir. Error. Gritaban esto porque creen que él fue quien la mató.

www.jornada.unam.mx

sábado, 29 de diciembre de 2007

La muerte de Benazir: Otro desplome de las tácticas de Bush.

...por Lisandro Otero

Habían tejido con cuidado el próximo paso. Condoleezza se esmeraba en complacer a quien a ratos de descuido llama "mi marido": el idiota de la familia, W Bush. Benazir Bhuto regresaría de su exilio de ocho años en Dubai y se presentaría a elecciones en las cuales tendría una mayoría parlamentaria y sería Primera Ministra de nuevo.

Pervez Musharraf seguiría de Presidente desde una posición civil, tras renunciar a todos sus cargos en el ejército. Hasta el gángster Negroponte había viajado allá para afinar la urdimbre. Benazir era una fiel seguidora de Estados Unidos y el bushismo. No en balde se formó en el exclusivo colegio femenino de Radcliffe, donde acude la élite de las familias de la gran plutocracia.

También estudió en Harvard y para no dejar ninguna grieta en su formación también se educó en Oxford, la universidad de los lores y los colonialistas del imperio británico. Estaba dispuesta, seguramente, a emprender una campaña contra los talibanes y Al Qaida, pero estos se le adelantaron. Su asesinato es reprochable, desde luego, no constituye un arma política legítima.

Hoy en día lo utilizan los Estados Unidos contra Cuba y Venezuela, entre otros países. Y también hacen uso de él los pueblos árabes agredidos. Bush, en su eterno descanso vacacional, asomó en la televisión un rostro rígido, como quien acaba de tomar un purgante, y declaró que continuaría su gran obra democrática en el Oriente Medio, lo cual significa que está dispuesto a invadir y bombardear con tal de consolidar la propiedad de las cuencas petroleras. Según el editorial de The New York Times este atentado deja en ruinas la diplomacia de Condoleezza en el Oriente Medio. No obstante, el Partido del Pueblo de Pakistán continúa siendo una fuerza apreciable y muchos se preguntan si las elecciones convocadas para el ocho de enero se mantendrán o si Musharraf las pospondrá de instaurar de nuevo la ley marcial.

Nawaz Shariff parece ser el líder oposicionista con mayores posibilidades tras la desaparición de Benazir. La principal ganancia en la eliminación de Bhuto ha sido la exclusión de su marido de las finanzas públicas. Asif Ali Zardari ha sido un delincuente de cuello blanco que ha saqueado el tesoro pakistaní en las dos ocasiones que su esposa ha ocupado cargos públicos. Le solicitó a la fábrica de Marcel Dassault un 5% de comisión por cambiar toda la flota aérea pakistaní por cazas franceses.

También ha sido muy activo en el lavado de dinero y los bancos suizos han realizado denuncias formales ente los tribunales pakistaníes. Tiene inmensos predios en Gran Bretaña y Francia. Ha traficado con lingotes de oro en Dubai. Se hizo de una jugosa comisión por la compra de ocho mil tractores a Polonia. Benazir ha compartido esta descarada malversación. Su fortuna se calcula por algunos en 740 millones de libras esterlinas. El gobierno pakistaní los acusa de haber desvalijado al tesoro público de 1500 billones de dólares pero posiblemente esta cifra sea exagerada con fines políticos. Desde las Cruzadas hasta el derrocamiento del Shah Reza Palevi, desde la Hégira hasta la guerra por Kuwait, el mundo del Islam, convulso y grávido, ha determinado importantes alteraciones de la historia.

La nueva fuerza que implica el islamismo está determinada por el azar geográfico que ubicó las más vastas reservas petroleras del planeta debajo de las tierras ocupadas por los seguidores de Mahoma. Existen treinta y nueve países en el mundo con más de un cincuenta por ciento de su población musulmana. Más de cincuenta países integran la Confederación Islámica. La actual crisis del mundo árabe ha sido precipitada por la acción combinada de Estados Unidos e Israel que han impuesto mutilación de territorios, guerras locales, desmembramiento de estados y una economía permanente de guerra.

Actualmente Pakistán está desestabilizado y grandes muchedumbres manifiestan su protesta con protestas y destrozos, vandalismo y alaridos de dolor. La posibilidad de una guerra civil está abierta. Lo más grave de esta situación es que Pakistán posee armamento nuclear y un descontrol en el dominio de este poderoso agente destructor pudiera conducir su posesión a elementos extremistas que lo utilicen sin prudencia y con ánimos vengativos. También Israel, el estado títere de Estados Unidos, pudiera intervenir en caso de un desconcierto para imponer el orden de los cementerios que tanto complace a Bush.

www.insurgente.org