viernes, 18 de enero de 2008

Guerra y mentira.

...por Giuletto Chiesa


El siguiente texto fue concebido durante una conferencia que fue realizada en el Círculo de Ágora de Pisa, el 21 de marzo 2002; ha sido corregido y actualizado por el autor en agosto 2003. Publicación inédita en castellano.

A-El rol de la prensa

1. Comunicación y democracia

Son pocas las personas capaces de esbozar un cuadro de la situación actual del planeta. Pero eso no quiere decir que no haya nadie que vea dicha situación. Aquellos que disponen de información tienen más oportunidades de ver el presente, y también una parte nada desdeñable del futuro.

De todos modos, es cierto que la gran mayoría de la población, incluyendo a quienes toman decisiones y tienen cierto poder, no disponen de dichas informaciones. ¿Por qué? Porque vivimos en un sistema de comunicación, y no sólo de información, que no da noticia del mundo en que vivimos, que incluso nos proporciona una imagen completamente falseada y nos impide ver qué ocurre.

Pongamos un ejemplo. En Italia hemos conocido todos los detalles del crimen de Cogne [1], el de aquella madre que posiblemente mató a su hijo.
Fue el tema principal de la prensa escrita, de los telediarios, de los programas de cotilleo y de debates televisados. En fin, ha sido el acontecimiento más comentado, analizado y discutido por los medios de información durante los primeros meses del año 2002, y como resultado, también por el público.

¿Qué hay en juego en este tema? ¿Tiene alguna influencia sobre la «conciencia» colectiva? Sin duda alguna ejerce una fuerte influencia en numerosos aspectos. Pero lo que está en juego salta a la vista inmediatamente: al ocupar las primeras páginas de la prensa durante todo un mes, la madre de Cogne (en esto, inocente) ha eclipsado el resto del planeta. El mundo entero ha desaparecido bajo ese sudario, incluidos los bombardeos estratégicos estadounidenses que ametrallaban por entonces los valles de Afganistán.

Casos de ese tipo, incluso más sorprendentes todavía, son innumerables. Pongamos otro ejemplo para ilustrar el hecho de que todo el sistema de comunicación e información por completo está construido y funciona para burlarse de todos nosotros y llevarnos adonde «ellos» quieren.
A mediados de noviembre, cuando los tadjik llegaron a Kabul y la «conquistaron», la prensa escrita y los telediarios italianos más importantes (y también los menos importantes), la Repubblica, la Stampa, el Corriere della Sera, [los telediarios] Telegiornale1, Tg2, Tg3, Tg4, Tg5, Tg6 y Tg7 nos informaron de que las mujeres afganas se habían quitado «por fin» el burka y que los hombres se habían afeitado «por fin» las barbas.

Ahora, ya lo sabemos, esas noticias eran falsas; pero con eso no queda todo dicho. Tampoco basta con decir que los que las escribían, las enunciaban y las publicaban tendrían que haber sabido que se trataba de noticias falsas. Yo también soy periodista y me ha ocurrido haber dado una información errónea, llegar demasiado tarde a un hecho, proporcionar una interpretación falsa, pero eso ocurre una vez y le ocurre a una sola persona.

¿Es posible que el conjunto de los periódicos y los medios de comunicación de masas nos hayan dado por casualidad, por negligencia, por incomprensión, durante semanas enteras, dos noticias completamente falsas? No puede haber sido un error.
Los directores de todos los periódicos y los telediarios han movilizado a sus mejores editorialistas para que nos cuenten esas dos patrañas durante semanas enteras.

No es una casualidad. Es tan sólo la demostración más notoria de que el sistema de comunicación en su conjunto no funciona sobre la base de la verdad y de la información correcta, sino con el objetivo de difundir noticias que proporcionan una cierta interpretación de la realidad o de disimular ciertas partes de la realidad en beneficio de otras que hacen mejor servicio a los mecanismos de la dominación y que son más cómodas de contar.

Se podría argüir que siempre ha sido así. Pues bien, yo digo que no ha sido siempre así. Lo que ocurre hoy día en este terreno es muy, muy diferente de lo que ocurría en el pasado. Actualmente vivimos una nueva época histórica, nos encontramos en un viraje decisivo de la historia. Eso no ocurre a menudo. A menudo sucede que durante largos periodos de tiempo no hay grandes cambios estructurales. En primer lugar, es esencial entender esto. Y entender, en segundo lugar, que la comunicación y la información constituyen los instrumentos decisivos de esta mutación estructural histórica, constituyen los cimientos, la base.

Sin esta base, este cambio no hubiera tenido, y no tendría, tanta importancia histórica. Es importante entender todo esto, porque o bien somos capaces de hacerlo (y entonces podríamos defendernos), o bien no somos capaces, y entonces estaríamos vencidos.

Por otra parte, como dichos procesos se desarrollan tan rápidamente, hay que comprender rápido, por así decirlo. El tema de la comunicación, y el de la democracia en la comunicación, se ha vuelto esencial para cualquier lucha que intente defender la democracia de nuestro país. O somos capaz de tratarlo, o perderemos la democracia.

Una comunicación indecente (es decir, desprovista de valor intelectual, de decencia, de cultura) y manipulada (es decir, engañosa, bajo las múltiples formas que pueden inducir al error a aquellos que la reciben) priva a la población de medios intelectuales para defenderse. Un país no se puede considerar una democracia si una gran mayaría de su población está sometida a una comunicación manipulada y a una información fundamentalmente falsa.

El cuadro que tenemos ante nuestros ojos nos muestra que están a punto de robarnos la democracia, aunque no nos impidan ir a votar. Mejor; así seguiremos yendo a votar sin darnos cuenta (u olvidando) que el ejercicio de la democracia es algo muy distinto del ejercicio del voto. Este último no es más que una parte necesaria, pero no suficiente, para que se pueda calificar a una sociedad de «democrática».

Pero es evidente que el ejercicio del voto pierde todo su sentido y se convierte en un procedimiento puramente formal si los votantes ya no están cualificados para elegir, para ver la diferencia entre las variantes, entre los programas, entre las opciones. Y la información es lo que nos permite saber qué nos conviene elegir.

2. El 11 de septiembre y el fin de la soberanía nacional

Respecto al 11 de septiembre, resumiré la situación del la siguiente forma: nunca conoceremos la verdad sobre el 11 de septiembre. No la conoceremos a lo largo de los próximos cien años, como dice Noam Chomsky.

Pero de lo que podemos estar seguros por ahora, sin el menor riesgo de error, es de que la versión que nos han proporcionado es falsa. Incluso lo podemos demostrar. He reunido toda la información posible, y no ha sido fácil. No por que hubiera poca, al contrario, había mucha. Pero se encontraba enmarañada con un montón de estupideces e incoherencias tan numerosas como manifiestas. Tenía que desenmarañar el enredo de contradicciones antes de establecer unas circunstancias más bien simples.

Así fue cómo llegué a la conclusión de que el 11 de septiembre tiene causas y orígenes muy, muy diferentes a las que conocemos, las que conocéis, y que el Enemigo, el Satanás del que todos debemos protegernos no es Osama Bin Laden.
Para ser más exactos, no es sólo Osama Bin Laden.

Este último probablemente haya participado en la operación, o bien estaba informado de algún modo, directa o indirectamente. En todo caso, no lo hizo solo, no desde la gruta afgana donde se encontraba confinado, no como protagonista, sino, eventualmente, como personaje secundario. Todo lo que se ha podido reunir para encontrar una explicación indica que el enemigo no es el Islam, sino algo más complejo, tan complejo que es difícilmente explicable a los millones de individuos que están obligados a sufrir las consecuencias y que no lo podrán comprender jamás [2].

Un fenómeno típico en las operaciones de terrorismo de estado es su carácter complejo y la multiplicidad de los personajes que actúan unos a espaldas de otros pero como concertados, unidos por mil hilos y al mismo tiempo condicionados por unas estrategias que sólo unas cuantas personas en la cumbre conocen integralmente. Mientras que, por debajo de ellos, los subalternos empleados en distintos niveles tienen una idea parcial, y en el nivel más bajo, los ejecutantes lo ignoran todo respecto a los propósitos de quienes los dominan y dirigen, pero han sido convencidos de antemano de actuar por el interés exclusivo de la causa a la que sirven.

Explicar, desvelar todos los pasajes, toda la pirámide, es imposible en pocas palabras. Pero es la emoción lo que vuelve más difícil todavía hacer un análisis imparcial. Emoción alimentada por explotar y magnificar el dolor y el miedo reales. Emoción nutrida por la agresividad que se desencadena contra todos aquellos que intentan discernir lo verdadero de lo falso y a quienes acusan de blasfemos por no doblegarse a la versión oficial: la más “evidente”, la más “lógica”, la más “simple”, pero no por eso la más verdadera.

Nos han anunciado el comienzo de una guerra que se prolongaría durante toda una generación. Lo ha dicho Dick Cheney, lo ha dicho Donald Rumsfeld, lo ha declarado George Bush. Y cuando los escuché pronunciar esas frases, sentí un estremecimiento de inquietud:

¡Pero qué diablos! ¿Han perdido la cabeza? Nos están diciendo que moriremos todos en tiempo de guerra o moriremos todos en estado de guerra. Pero, ¿dónde están mirando estos señores? ¿En una bola de cristal? ¿Puede creerse alguien que para vencer a Osama Bin Laden haga falta una guerra que dure toda una generación? ¿Habéis oído alguna vez a un mando militar llamar a su pueblo a las armas anunciando previamente que no podrá poner fin a la guerra durante los treinta años siguientes?

Al inicio, esta guerra fue llamada “Justicia Infinita”. Daos cuenta de que los atributos infinitos sólo pertenecen a Dios. Así que nos enfrentamos a discursos religiosos, no políticos. Por lo que parece, estos señores piensan (o nos quieren hacer creer que piensan) que están investidos de una misión moral, de un magisterio religioso.

Aquello no fue un error, fue un lapsus. No sé cuál de las dos cosas es peor: ese lapsus o el anuncio en paralelo, repetido obsesivamente, de que la guerra iba a durar “toda una generación”. ¿Y para qué? ¿Contra quién? ¿Para qué se están preparando? ¿Por qué quieren aterrorizarnos? Como pienso que no están locos, ni borrachos, no puedo pensar otra cosa sino que están hablando en serio.

Los hechos lo confirman. Veo al presidente de los Estados Unidos (a quien a partir de ahora llamaré «Emperador sustituto»), quien a mediados de noviembre de 2001 emite un decreto anunciando: que el presidente de los Estados Unidos de América, basándose en informaciones transmitidas por sus servicios secretos, instituye tribunales militares secretos; que éstos podrán juzgar (sin obligación de presentar pruebas al acusado, y menos aún al público) a ciudadanos extranjeros capturados en cualquier lugar, incluso fuera de los Estados Unidos, que serán juzgados en cualquier lugar, incluso fuera de los Estados Unidos, sin tener derecho a elegir un abogado defensor; en fin, que podrán ser condenados sin apelación a la pena de muerte por el voto de dos jueces militares estadounidenses de los tres que constituyen dicho tribunal especial.

Yo leo los periódicos estadounidenses y reflexiono [3]. ¿Qué se le pasa al Emperador por la cabeza cuando promulga un decreto de ese tipo que significa, pura y simplemente, el fin de toda legalidad internacional salvo la del Emperador? Significa que se acabó nuestra soberanía, la soberanía de Italia, de Francia, de Alemania, de Pakistán, de Irak, de quien sea. En otras palabras: hemos perdido nuestra soberanía.

3. El enemigo chino

Si a alguien la cabe la duda de que allí, en Washington, estén de broma, que no se haga ilusiones. Intentaré ahora mostraros el cuadro que se me presenta en toda su evidencia mientras trabajaba en la redacción del libro La Guerra Infinita [4]. Hasta el momento no he encontrado a nadie que haya podido dar una reconstrucción, una interpretación a la medida de desmentir mi tesis o de refutar sus aspectos de fondo. Empecemos con una pregunta esencial. ¿Quién provoca un escándalo por atreverse a poner en cuestión lo que los bienpensantes consideran como adquirido? ¿Quién es el enemigo?

A finales del año 2002, el Pentágono difundió un documento que llevaba una firma muy importante, la de Donald Rumsfeld [5]. En 2002, Donald Rumsfeld no era todavía ministro de defensa, pero es importante no perder de vista el hecho de que desde finales de 2002 el Pentágono calculaba que en 2017 el enemigo principal de Estados Unidos sería China. Se puede preguntar, ¿por qué en 2017 precisamente?

Respuesta: porque es el resultado de los cálculos y las extrapolaciones efectuados por los centros de investigación militar. Basta con introducir en el ordenador, como seguramente lo habrán hecho los analistas del Pentágono, los datos de tendencias demográficas, económicas, tecnológicas y militares de China para constatar que si el crecimiento de China prosigue al ritmo actual de 7-8% de su producto interior bruto como media anual (como lleva haciendo durante unas dos décadas), hacia 2017 mil trescientos millones de individuos comenzarán a consumir “demasiado”. Es decir, que comenzarán a comer tanto pan como nosotros, a beber tanta agua como nosotros, a poseer tantos coches como nosotros y a consumir tanta gasolina como nosotros.

Y nosotros, los ricos (incluso si nosotros no somos todos ricos y simplemente nos hemos aprovechado de las migajas que han caído de la mesa de los ricos), que no somos más que mil millones de individuos, ya hemos dañado gravemente la naturaleza que nos rodea por el tipo de consumición que vamos arrastrando. Imaginémonos un poco lo que ocurrirá cuando mil trescientos millones de personas adicionales hagan su aparición en la economía de mercado para consumir con las mismas pretensiones de derroche que nosotros. Es evidente que no habrá sitio para ellos y para nosotros, a no ser que destruyamos el fundamento mismo de la vida sobre el planeta.

Además, ya en el día de hoy, un solo país puede tomar decisiones sin pedirle permiso a los Estados Unidos y a su presidente; ese país se llama República Popular de China. Para evitar malentendidos, hago la precisión de que no estoy emitiendo ningún juicio de valor sobre el régimen político y social que dirige China en este momento. Me limito a constatar los efectos actuales y potenciales de su desarrollo. Y si las cosas se encuentran así, no se puede eludir una pregunta: ¿quién decidirá lo que tiene derecho a consumir China? ¿Y les autorizarán a consumir tanto como nosotros?

4. La guerra de los ricos

Hay una enorme tensión social en el mundo, que ha crecido más allá de todo límite precedente, entre ricos y pobres. El número de ricos se restringe, mientras se vuelven más y más ricos, y el número de pobres aumenta, mientras se vuelven más y más pobres. Esto representa el primer elástico, un elástico terrible que durante los últimos veinte años se ha tendido más allá de lo soportable.

La diferencia entre la quinta parte de la población más rica y la de la población más pobre se ha multiplicado por cuatro puntos y medio durante los últimos veinte años. Una quinta parte sería el 20% de la población más rica y la otra quinta parte, el 20 % más pobre. Cuatro puntos y medio por año. Es decir, que la globalización estadounidense (la llamo así porque han sido los Estados Unidos quienes han determinado esta fase de una manera absolutamente predominante) ha producido una acumulación monstruosa de riqueza a manos de una cantidad ínfima de personas.

De todos modos, esto sólo representa una parte del problema. Hay una segunda parte mucho más importante. Es el hecho de que hemos llegado hoy día a los límites del desarrollo. Eso tampoco había ocurrido nunca antes. Hemos conocido un siglo y medio de desarrollo (capitalista y no capitalista) que ha tenido un fuerte crecimiento en el norte del planeta y un crecimiento débil o inexistente en el sur.

Sabemos el modo en que se ha desarrollado la humanidad y lo observamos de forma distraída. Pero es nuestra vida cotidiana la que nos tendría que hacer reaccionar. En efecto, en la historia de la humanidad nunca había ocurrido que los hombres modificaran su entorno. Nosotros hemos llegado justo a ese estado. Aquí no podemos analizar todas las causas. Una vez más, me limito a constatar hechos. El límite, el techo de este desarrollo nuestro, a penas está por encima de nuestras cabezas; si nos ponemos de puntillas, rozamos el techo.

En todo el Occidente ya estamos obligados a cerrar nuestras ciudades porque no podemos respirar. Y ahora mismo, mientras hablamos, hay mil millones de hombres que no tienen agua para beber. Los cálculos indican que dentro de diez años habrá dos mil quinientos millones de hombres que no tendrán agua para beber. La alimentación de tres de los seis mil millones de habitantes del planeta ya es un problema.

Hoy día. ¿Qué ocurrirá entonces cuando los mil trescientos millones de consumidores a los que aludíamos antes entren en escena? A esas personas que querrán consumir tanto como nosotros, ¿cómo se lo podremos negar? ¿Y a los otros tres mil millones de personas que viven con un dólar al día? ¿Y a los millones de niños que mueren de hambre? ¿Cómo les explicaremos que no tienen derecho?

¿Y qué presidente de los Estados Unidos se levantará un buen día y explicará a los doscientos cincuenta millones de estadounidenses:
«Queridos ciudadanos, no podemos seguir así. Tenemos que cambiar este sistema de vida, debemos concertar con el resto del monde algún medio para sobrevivir, tenemos que determinar con ellos nuestros niveles de consumición, nuestra calidad de vida»?

Eso supone sentarse todos juntos a la mesa (los representantes de Occidente, de Europa, de América, de China, de la India, del mundo árabe, todos juntos), sacarse las pistolas de los bolsillos y dejarlas a un lado. Supone que comencemos a conversar de igual a igual, honestamente, sobre el modo en que tenemos que vivir, salvar nuestro planeta, evitar poner en peligro nuestros glaciares, nuestros recursos; que nos pongamos a pensar en el futuro de nuestros hijos y de las generaciones por venir.

Es una de las posibilidades. Desgraciadamente, no es la más probable.
¿Cuál es la alternativa?
La guerra. Por eso vamos a la guerra.

Vamos a la guerra porque el grupo que dirige los Estados Unidos y todos los grupos dirigentes occidentales son incapaces de decir la verdad sobre la situación actual del mundo. Estos hombres no tienen ni las herramientas culturales, ni la intención de hacerlo. Quizá sea una tarea demasiado grande, demasiado difícil, incluso peligrosa, ya que si un presidente de los Estados Unidos se alzara para decir cosas de este tipo, es probable que lo mataran al día siguiente.

Existen poderes igualmente fuertes que obtusos, cuyo único interés es seguir así, como siempre lo han hecho, con la cabeza gacha, en busca de su propio provecho.
Pero hay que reconocer que en este asunto tampoco existe una alternativa cultural de peso.

El aspecto esencial es que no se trata sólo de una lucha entre los ricos y los pobres del mundo. Nos enfrentamos a una lucha completamente inédita que no puede contrastarse más con las viejas teorías del imperialismo, sino en términos más bien de supervivencia pura y simple del ser humano.

Habréis entendido que nos encontramos justo en la meollo de un viraje decisivo en la historia. Y sólo la complejidad de este terrible viraje puede explicar que el presidente de los Estados Unidos nos haya anunciado que entramos en una guerra muy larga, tan larga que durará una generación entera, incluso más. Es la guerra de los ricos contra los demás. Quieren llevarnos a esta guerra porque creen que saldrán victoriosos; no han sabido entender que ni siquiera los ricos resultarán vencedores. Una guerra sin vencedores.

Y yo os pregunto y me pregunto: ¿qué podemos hacer nosotros para no entrar en esta guerra? Personalmente no le veo sentido a ir a hacerse quemar, y menos aún, ir a hacerse quemar sin razón alguna. Porque precisamente no estoy convencido en absoluto de que esta guerra (una guerra que implica la matanza de cientos de millones de hombres) sea de ninguna utilidad para el destino de la raza humana. Y no nos ayudará tampoco a salvaguardar los valores occidentales de los que, puestos por escrito, estamos tan orgullosos.


B-El 11 de septiembre y la crisis económica en Estados Unidos
5. La oposición a la guerra (nuclear) infinita

No estoy intentando vender esperanzas. Quien vende esperanzas en un momento semejante no es más que un charlatán. Esperanza no hay más que una, la de organizarnos para impedir que esta guerra continúe. Es muy difícil, sobre todo porque tenemos poco tiempo en nuestras manos. La guerra contra Irak todavía está humeando. Otras guerras vendrán, y serán guerras asimétricas.

Entre ellas, las habrá grandes y las habrá menores. Después de Irak le tocará el turno a Irán. Los planes de Washington lo exigen así porque los Estados Unidos tienen que eliminar a todo adversario intermedio. A todos, antes de enfrentarse con China. O mejor dicho, para ser más precisos, las guerras intermediarias tendrán como función mantener un estado de tensión permanente que a su vez permitirá a los Estados Unidos desarrollar un terrorífico programa de rearme.

China podría convertirse también en un adversario contra el que no se luche, con la condición de que haya sido puesta previamente en un estado de inferioridad absoluta y, en cualquier caso, en una situación en que le sea imposible rivalizar con la potencia militar estadounidense y de acercarse (incluso de lejos) a unas condiciones de igualdad. De ahí que la destrucción de los obstáculos intermedios tiene por función el preparar estratégicamente el gran enfrentamiento: de este modo podrá ser evitado por la rendición del enemigo potencial. Rendición preventiva. Para ello hay que derribar Irak e Irán.

El señor Bush no bromea cuando habla de los responsables del «eje del mal». Ya los ha designado, enumerado y puesto en su punto de mira. Ahora se trata de encontrar el medio y los pretextos para liquidarlos, ya que resulta evidente que la verdadera razón por la que lo harán será inconfensable.

La nueva doctrina nuclear de los Estados Unidos lo confirma todo al declarar abiertamente que las bombas atómicas serán utilizadas como armas convencionales. Nos lo dijeron en marzo de 2002. La única condición impuesta a su utilización serán evaluaciones de interés político, evidentemente no según un criterio militar. Incluso enfrentándose a países que no poseen tales armas, el uso de las armas atómicas es libre.

Sin embargo existe una posibilidad para evitar esta guerra. En Italia había un movimiento importante de la población que no quería entrar en ella. Y también en Italia el 93% de los diputados, incluidos los de centro-izquierda, votaron a favor de la guerra contra Afganistán, cuando todo lo que veo y siento al recorrer el país es que una gran parte de la población no deseaba esta guerra. Así que podemos sacar la conclusión de que el parlamento italiano no representa de modo alguno a la mitad (una mitad abundante) de la Italia real. Hay un enorme vacío de representación democrática.

Hay que empezar por ahí con el fin de prepararnos para el futuro. Por ejemplo, debemos pedir a todos los futuros candidatos de todas las futuras elecciones, en todos los niveles institucionales (desde el consejo del barrio hasta el parlamento italiano, y hasta el parlamento europeo) que nos digan antes de ir a votar qué tienen la intención de hacer si resultan elegidos, qué compromisos están dispuestos a adoptar para con nosotros. Y ya que la guerra continuará y se multiplicará, tendremos que obligarlos a firmar un pacto con nosotros.

Nunca más a favor de la guerra. A los que no acepten firmar dicho pacto los consideraremos adversarios políticos, sean cuáles sean los partidos o las coaliciones a las que pertenezcan. Y tendrán que firmarlo públicamente, porque tenemos que combatir contra todo aquel que se declare a favor de la guerra, con todas las fuerzas de las que dispongamos y con la mayor intransigencia, por el respeto debido a las reglas democráticas. En fin, dicho de otro modo, tendremos que apoyar a todo aquel que se comprometa a no defender la guerra. Creo que el tema de la guerra y de la paz es fundamental, y a partir de ahí debemos comenzar a construir nuestra defensa. Esta es la primera tarea que se nos impone.

6. El fin del desarme: el papel de China y de Rusia

Como protagonista, China. Los chinos han comenzado a rearmarse y lo hacen a un ritmo bien constante. Construirán centenas de nuevos misiles, centenas de nuevas ojivas nucleares. Disponen de la tecnología necesaria, y dentro de diez años será una tecnología muy depurada: por una parte se desarrollan muy rápidamente, y por otra disponen de los medios necesarios.

Asistimos a una nueva carrera de rearme que inaugura una fase totalmente inédita. Creíamos que aquella época ya había quedado atrás; pues bien, ha vuelto con todas sus fuerzas. Como segundo protagonista, Rusia junto con Putin. He definido la guerra en Afganistán de la siguiente forma: un nuevo gran Yalta asiático del que los estadounidenses han salido vencedores, sin condiciones, arrebatando de la influencia rusa a nada más y nada menos que cinco repúblicas de la antigua Unión Soviética.

La guerra afgana tuvo fin con la conquista estadounidense no tanto de Afganistán como de bases militares en Asia Central, principalmente la nueva base estadounidense de Kirguizistán, cerca de su capital, Bishkek, pero sobre todo no muy lejos de la frontera con China: el observatorio más próximo a Rusia y China que Estados Unidos haya tenido nunca en Asia. Es un cambio geopolítico con consecuencias inimaginables hace todavía un año.

La base de Kirguizistán servirá sobre todo para repara la interferencia electrónica de China y controlar todas las comunicaciones. Se están construyendo dos bases militares más en Uzbekistán y Tayikistán. Parece que hay otra en construcción, muy en secreto, en Turkmenistán. No tengo ninguna certeza sobre ello. He intentado varias veces obtener un visado para Ashgabat, pero nunca me lo han concedido. El secreto es absoluto.

Al mismo tiempo, otras dos antiguas repúblicas soviéticas han pasado a estar bajo el control directo de Estados Unidos: Azerbaiyán, con su parte de explotación del Mar Caspio y su petróleo, y Georgia, donde los estadounidenses han desplegado por primera vez tropas para armar e instruir la armada georgiana, así como vigilar la frontera meridional de Rusia.

Y pensar que todo había empezado como la gran guerra contra el terrorismo. El resultado ha sido una geografía política de Asia Central cambiada por completo. Putin se ha mordido la lengua y, en este sentido, ha sido prudente. No pone el grito en el cielo porque sabe que es inútil. Pero no hay que interpretar el silencio ruso como una aprobación. Hay gruñidos profundes y amenazadores; oírlos será cuestión de tiempo.

En diciembre de 2001 Putin lanzó el submarino Guepardo, el mayor submarino de alta tecnología que nunca hayan diseñado los investigadores militares rusos, es decir, soviéticos. Las mismas fuentes estadounidenses han escrito que se trataba de una novedad. Lo cual quiere decir que este submarino nuclear, armado al menos con 120 misiles de cabeza múltiple, se ha vuelto un arma estratégica extremadamente peligrosa. Desde la caída de la Unión Soviética es la primera vez que Rusia lanza un submarino nuclear, un año después de la tragedia del Kursk.

7. El abandono de los continentes pobres

Respecto a los otros compañeros del mundo, no creo que tengan gran importancia en este momento. El partido se juega en los términos que acabo de indicar. África entera cuenta con mil millones de habitantes y 23 guerras en curso. Como mucho, se producirá un aumento de desembarque de inmigrantes en nuestras costas. Creo que la supersociedad global que se está construyendo no tiene más que formar regiones marginales.

El resto del mundo vivirá a un lado. Nosotros somos consumidores de energía vital, y esos millones, o más bien miles de millones, de personas contra quienes lucharemos por la energía serán, no sólo inútiles, sino también nocivas para la sociedad del futuro. No se necesitará tanta mano de obra y, como consumidores, serán demasiado pobres para suscitar ningún interés.

Ese enorme «resto del mundo»”será abandonado a su suerte, y si los 250 millones de estadounidenses (para ser más precisos, el 10% de esos 250 millones) y los otros 800 millones de “ricos” que pueblan el planeta (los que comen de las migajas, porque los verdaderos ricos y sus familias no son más que unos sesenta millones) quieren seguir consumiendo lo que consumen por ahora, el resto del mundo tendrá que resignarse a consumir mucho menos, o sea, a vegetar o a morir.

Tendrán que morir muchos, y ya están muriéndose. Según los datos de Naciones Unidas se había decidido reducir en un 20%, de ahora a 2015, los millones de personas que pasan hambre. Pero han pasado seis años desde que comenzó ese programa, y el número de personas muertas de hambre aumenta. Hoy día más de ochocientos millones de habitantes comen poco y mal. El resto del mundo ha quedado fuera de juego en esta perspectiva, en este proyecto.

8. El 11 de septiembre y la crisis económica en Estados Unidos

Así pues, todo el asunto del 11 de septiembre tiene el aspecto de haber sido una gran operación política. Los dirigentes de Estados Unidos se esperaban un gran enfrentamiento, pero un poco más tarde. Hubo un imprevisto. Y el imprevisto fue que Estados Unidos se detuvo. Durante veinte años nos han contado que el modelo estadounidense era el mejor, que la locomotora estadounidense dominaba el mundo y que lo único que se podía hacer era imitar a los Estados Unidos; lo mejor es que a pesar de todo continúan repitiéndonoslo.

Pero ha habido un accidente, Estados Unidos se ha detenido. Nos han hecho saber oficialmente en noviembre de 2001 que habían entrado en una fase de recesión, y noviembre, como todo el mundo sabe, viene después de septiembre. Pero a la vez que anunciaban la buena nueva, nos dijeron que ellos (los que gobiernan) lo sabían desde abril de 2001, y abril, como todo el mundo sabe, viene antes de septiembre. Cuando leí esta noticia me dije: ¡Por Dios, ocho meses para dar al mundo la información más importante de los últimos veinte años!

Después me pregunté: aquellos ocho señores que se reunieron en Génova para formar el G8 en junio de 2001, ¿sabían que Estados Unidos se había detenido o no? Si lo sabían, nos han contado a todos un montón de tonterías. Se han reunido sabiendo que Estados Unidos estaba en crisis y no nos lo han dicho. Si por el contrario lo ignoraban, eso quiere decir que estos ocho señores pertenecientes a la cúpula directiva del mundo no poseen las informaciones esenciales sobre la situación mundial. Pero entonces, ¿quién tiene esas informaciones?

Si a eso le añadimos que durante aquellos meses fatales, de abril a noviembre, hemos asistido al hundimiento de una de las mayores multinacionales del sector energético, Enron Corporation, ¿qué debemos pensar? 40.000 personas en la calle de golpe; una empresa arruinada; dos billones de dólares perdidos, arrebatados por un grupo cuyo jefe se llamaba Kenneth Lay, amigo íntimo de George Bush y que también había financiado una gran parte de las campañas electorales de Bush, de Dick Cheney y de Donald Rumsfeld. ¿Todo eso no os parece extraño? Hay demasiadas coincidencias para pensar que el 11 de septiembre haya ocurrido por casualidad.

Tras este acontecimiento hay una gran maniobra. Terminada la época del gran enemigo ruso, la Unión Soviética ha desaparecido hace diez años y la globalización se ha detenido. ¿Quién la ha detenido? ¿Hay un culpable? No puede haber sido Osama Bin Laden, él vino después. Eso quiere decir entonces que Estados Unidos se ha detenido él solo. Estaban persuadidos (y habían persuadido al mundo entero) de que su globalización habría de continuar tal cual por toda la eternidad. La historia había acabado y ya no tendría por qué haber crisis cíclicas. Pero de pronto la máquina estadounidense se detuvo. Es decir, que la historia ha vuelto a la vida según parece. Y siempre se acaba teniendo que rendir cuentas.

Y henos aquí que un elemento de diversión hace su aparición en el momento oportuno. Osama Bin Laden ha sido el deus ex machina que ha permitido desviar la mirada del planeta entero, distraerlo del desastre y poner en marcha al mismo un tiempo un motor que reemplaza al que ya se había estropeado.

Había que crearse un gran enemigo, y este enemigo intermediario ha sido el Islam. Intermediario y transitorio. Se servirán de él mientras siga probándose útil. Al verdadero enemigo ya lo describí más arriba y ya sólo me queda volver a mi punto de partida: el sistema de información funciona para ofrecernos una versión de los hechos que no se corresponde en absoluto con la verdad.

Nos impide, pues, saber qué ocurre, a nosotros y a todos los millones de individuos, de hombres y mujeres que se conmueven y sufren ante las pantallas de sus televisores.


C-El sistema de información y la guerra contra Irak
9. El sistema de información y la guerra contra Irak

Por primera vez en la historia de los Estados Unidos es el Pentágono el que se ocupa de esos asuntos. Antes sí que existía una cosa del mismo tipo, pero dependía del Departamento de Estado. Ahora el Department of Strategic Influence está en manos de Donald Rumsfeld [el autor escribió este texto cuando Donald Rumsfeld era todavía Secretario de Defensa de los EEUU, hoy en día ya no lo es más. Ha sido remplazado por Robert Gates].

El Pentágono emite una serie de documentos que el sistema mediático mundial se encarga de difundir inmediatamente. Preparan a sus amigos, como ellos dicen. Les preparan (y nos preparan) diciéndoles muchas cosas de entre las cuales algunas son ciertas, otras son medio ciertas, y otras son completamente falsas.

Así resulta muy difícil discernir entre la información y la desinformación. Y además lo sabemos; la guerra de Vietnam comenzó con una gran invención, la acusación hecha contra los pérfidos vietnamitas de haber atacado navíos estadounidenses en el golfo de Tonkín. Sólo bastantes años después, cuando la guerra ya había acabado, se descubrió que no había existido tal ataque.

Hacer la lista de este tipo de manejos exigiría redactar libros enteros. Lo que nos deja estupefactos es el hecho de que los periodistas (los italianos los primeros) caigan siempre en la trampa y no aprendan la lección.

10. La sociedad civil estadounidense

En lo que respecta a los Estados Unidos, es difícil esperar que los que se oponen a esta guerra se vuelven los suficientemente numerosos como para obligar a la administración a que cambie el rumbo. Las razones son múltiples y profundas, y debemos reflexionar sobre ellas a fondo. Durante décadas nos han presentado a los Estados Unidos como modelo de la democracia occidental. ¿Son así las cosas? ¡No! Estados Unidos ya no es el modelo de la democracia occidental. Hace bastante que dejó de serlo.

Respecto al desarrollo de la sociedad civil Europa está mucho más avanzada que los Estados Unidos. Mirando las cosas detenidamente, incluso el sistema electoral estadounidense (que hemos intentado copiar sin comprender que cada democracia tenía su propia historia) se muestra mucho menos democrática que nuestros escrutinios proporcionales obsoletos. Incluso en los países europeos donde se practica el escrutinio mayoritario, se trata de sistemas electorales mucho mejor articulados y menos embalsamados que el bipartidismo absoluto de los estadounidenses, donde las diferencias entre los dos partidos son ahora tan imperceptibles que elegir entre ellos parece desprovisto de todo sentido.

Es por ello que, con toda lógica, la mayoría ni siquiera va a votar. Por otra parte, el nivel de formación democrática (y de información política) del ciudadano estadounidense es muy bajo.

No se trata de estar en contra o a favor de los Estados Unidos. En cuanto a mí, yo he vivido y he trabajado allí. Conocí una sociedad dinámica y muy diversificada, pero también replegada sobre ella misma, reducida a la adoración del rendimiento y de la carrera profesional y, en la mayoría de los casos, incapaz de defender sus propios derechos. En todo caso, desprovista de organizaciones que le den la posibilidad de defenderse. No es una casualidad que entre todos los países del Occidente avanzado Estados Unidos sea el único que mantenga la pena de muerte.

El hecho es que vivimos en un mundo donde un porcentaje importante de los artículos publicados en las páginas de nuestros periódicos está consagrado a la exaltación de la democracia estadounidense. Reflexiones como las que estoy exponiendo no tendrían lugar en las páginas de un periódico de gran tirada en Italia.

Unos diez días después del 11 de septiembre, cuando el presidente ha transmitido su mensaje al pueblo, en todas las cadenas de televisión, no encontró nada mejor que decir que la siguiente frase: “volved a ir de compras”. Al oírlo sentí un escalofrío. ¿No tenía nada mejor que hacer que una llamada a llenar los centros comerciales, los templos del consumismo? Algunos días después vimos las colas de miles de consumidores estadounidenses que se habían levantado a las seis de la mañana para ir a las rebajas de fin de temporada. Anticipadas para la ocasión. Así que, si lo que nos dicen es verdad, que Estados Unidos nos lleva siempre veinte años de adelanto, lo que nos arriesgamos a ver en ese espejo es a nosotros mismos. Horror.

Talvez también los chinos se reflejan ahí, unidos por la idea de que hay que consumir siempre más, derrochar siempre más, divertirse siempre más y así del mismo modo en una especie de compulsión repetitiva. Y la compulsión es el síntoma de una grave enfermedad mental, por lo que me resulta difícil no tener la impresión de que millones de estadounidenses han llegado a un alto nivel de lobotomización. Mirad sus ciudades, construidas a la medida y en función de los centros comerciales, de los “malls”. Yo no se va de paseo, se va a comprar algo en los centros comerciales, se va a visitar los centros comerciales, como antiguamente se iba a visitar un museo.

Por eso me parece improbable esperar de parte del pueblo estadounidense una respuesta masiva y hostil en contra de la guerra. Quien ha sido tocado por el virus del hiperconsumismo, quien ha recorrido hasta el final el camino para convertirse en un consumidor impenitente, difícilmente concibe ni siquiera la existencia de los problemas que tratamos aquí. Nos lo ve, así de simple. Se ha vuelto ciego. Si bien es verdad (como lo hemos resumido eficazmente) que durante la última década los estadounidenses se han enriquecido mientras dormían, ¿cómo hacerles entender que tienen que despertar? Para ellos es difícil. Para nosotros también, dentro de poco, será difícil.

También se ha dicho precisamente que Estados Unidos era el único país del mundo donde la idea de ahorro ya no existía y donde la gente gasta más de lo que gana. Es una situación completamente anormal. La deuda de los Estados Unidos con el resto del mundo se eleva a unos doce billones de dólares y continúa creciendo a razón de unos mil doscientos o mil quinientos millones de dólares por mes. ¿Cómo se puede imaginar vivir en paz en un mundo donde un país de 250 millones de habitantes consume él solo un tercio de los recursos mundiales, y es el origen de casi un cuarto de la polución del medioambiente, nuestra casa común?

11. La supersociedad global

La verdad es que nos dirigimos hacia una supersociedad global dirigida por una superclase global de súper ricos de todas las partes del mundo, que vivirán en ciudades reservadas, vigiladas por sus policías privados, porque los policías nacionales estarán destinados exclusivamente a controlar a los pobres. Ya asistimos a ese tipo de organización urbanística. En Johannesburgo, Sudáfrica, las ciudades de ricos separadas ya existen. En Moscú hay barrios enteros concebidos expresamente para los ricos, con grandes edificios donde se encuentra de todo (campo de golf, gimnasios, tiendas, paseos, jardines de infancia, colegios) con una entrada única vigilada por agentes privados y muros altísimos. Esa es la imagen del futuro.

Las élites ya no necesitarán vivir en un solo país, vivirán en el mundo entero, en los lugares que les estarán reservados. Ya no será posible mezclar las clases porque será demasiado peligroso para ellas. Así es la idea que se impone en el mundo hoy día. La idea de los que podrán consumir, y consumir en abundancia, mientras que el resto, la aplastante mayoría, permanecerá fuera.

Una parte relacionada con los servicios indispensable tendrá acceso al interior y podrá beneficiarse de los restos de ese bienestar. Los otros podrán palmarla, porque son inútiles. Y la prueba del hecho de que serán inútiles es una tautología: serán inútiles porque habrán perdido el tren que lleva al éxito.

Ahora bien, los que pierdan en esta supersociedad de poderosos ávidos estarán de todo modos equivocados y ningún capitalismo compasivo vendrá a ayudarles. Así que, ¿por qué seguir dejándoles impunemente consumir aire, agua y alimentos?

12. Tras la guerra de Irak

Sabíamos que la sangre iba a correr, mucha sangre: nos la han enseñado, mezclada con el polvo del desierto.
Esta vez han decidido que las cosas funcionarían mejor así. Ya no se trataba de una misión humanitaria, que hubiera exigido mayor delicadeza. Iban a Irak para darles miedo a los réprobos que continúan poblando el mundo. Era necesario, pues, que la sangre se viera y que estuviera seguida de un castigo ejemplar, duro, implacable. Una guerra emblemática, una guerra ejemplar, un aviso.

La segunda guerra de Irak de los Estados Unidos ha tenido su necesaria coreografía imperial, previamente reglada, ejecutada con la mayor precisión.

En realidad ha habido algún que otro error. Las cadenas imperiales debían contentarse con instilar el miedo. No se había previsto ningún otro mensaje. Pero las televisiones árabes han venido a arruinar las fiesta de esta cuarta guerra del Imperio. Por primera vez en la historia de los medio de comunicación globales (Kabul no fue más que un modesto preestreno) han comenzado a contarnos la dolorosa historia de los vencidos.

Peor todavía: no la de los perdedores ingenuos que entretienen en secreto la esperanza de David, poder derrumbar a Goliat de una sola pedrada entre los ojos. No, la televisión árabe nos ha contado la guerra a través de los ojos de los perdedores que saben que no pueden ganar, que no se hacen ilusiones; que son conscientes de que en el peor de los casos morirán como perros, y en el mejor, salvarán sus vidas y las de sus hijos para vivir esclavizados.

Y como las televisiones occidentales no podían mostrar gran cosa, encerrados como estaban en grandes hoteles cuidadosamente alejados del blanco (aunque, como ya se sabe, hubo algún que otro fallo en el punto de mira), el mundo entero ha visto durante las dos primeras semanas la imagen de los perdedores más que la de los vencedores. Eso produjo en efecto fantástico. Era como asistir a Hiroshima del lado de los japoneses. Una primicia absoluta, incluso si bajo este punto de vista el heroísmo de los pilotos de Enola Gay, los que lanzaron la Bomba, resultaba menos evidente.

Sea como fuere, resultaba difícil interpretar aquello que teníamos frente a los ojos como heroísmo. Porque todas aquellas tropas de ataque tan bien equipadas, con todas aquellas máquinas suspendidas alrededor, con todos esos aviones arriba y helicópteros a los lados, tenían el especto de robots programados para llevar una libertad sin manual de instrucciones.

Como personas que hubieran aterrizado en la Luna completamente equipados para la plantación de manzanos y perales. Y lo más extraño era descubrir que, entre las cavidades de la Luna, había gente que permanecía allí y combatían sin ninguna esperanza de vencer. No querían aquellos manzanos ni aquellos perales.

¿Podían haberlo previsto? Ciertamente, George Bush y Tony Blair no lo habían previsto. Mientras redacto estas líneas finales, el escándalo de las falsas armas de destrucción masiva, las mentiras proferidas al mundo entero para declarar la guerra contra Irak, ya han explotado. Ganada en mayo, la guerra iraquí se transforma en derrota en el mes de agosto. La guerra en Afganistán continúa. La idea de una paz palestina concebida como una capitulación de los palestinos ante Sharon se ha desvanecido. Ya pueden tirar el plan trazado a la basura.

En fin, ninguno de los objetivos declarados por George Bush se ha cumplido.
La única, la verdadera, la gran guerra emprendida por Bush ha sido la dirigida contra Europa, dividiéndola (por el rasero de la guerra de Irak) y preparando los diez caballos que se dispone a hacer entrar en sus muros. Europa, Troya mal guardada e ignorante del peligro, albergará muy pronto a diez aqueos más estadounidenses que los Estados Unidos.

En dicho contexto, el papel que podría haber representado para frenar la estrategia imperial estadounidense se vuelve extremadamente problemático. Francia y Alemania aguantan, pero Bush tiene de su lado a Blair, a Berlusconi y a Aznar, quienes en la “vieja Europa” representan el papel de aliados de los “diez aqueos de la nueva Europa”. París y Berlín están aplastados.

Respecto a la Rusia de Putin, ha perdido antes de empezar. Ejemplo sin precedentes en la historia de un país que se suicida, ha contemplado su propia caída sin hacer un gesto. Aceptó la anulación del tratado ABM en 1972 aportando su firma bajo la declaración formal del fin de su poder, incluso parcial. La ampliación de la OTAN hacia el Este tan sólo le ha hecho hacer una mueca. Finalmente, ha perdido Asia Central sin rechistar.

Dentro de quince años Rusia se verá reducida a menos de cien millones de habitantes y flotará sobre sus fronteras actuales como las ropas de un gigante sobre las espaldas de un enano. Quizá tenga todavía misiles, pero ya no le servirán (como sucede actualmente) para ejercer una presión política sobre el Emperador, utensilios herrumbrosos e inútiles.

De China todavía tendremos que hablar durante un largo tiempo. El destino y la historia le han dado un papel preponderante en el siglo que acaba de comenzar. China es el verdadero problema de Washington. A China se consagró el PNAC, el “Proyecto para el Nuevo Siglo Americano”. Los dirigentes chinos lo saben a ciencia cierta. Y ninguna recuperación, o recuperación parcial, de Wall Street permitirá desembarazarse del problema, que se opondrá al axioma de Bush, que también fue el de Reagan: el nivel de vida estadounidense no es negociable.

Muy pronto ya no habrá sitio en el planeta para dos Américas, una blanca y otra amarilla. Incluso la hipótesis de englobar a China (como subalterna de los Estados Unidos, claro está) en el mercado occidental no resolvería el problema.

Este es el verdadero perfil de la situación a la que deberán enfrentarse nuestra generación y la siguiente: hemos llegado al término. El desarrollo que el mundo ha conocido no se puede prolongar indefinidamente. Hay que elegir (si se acepta el cuadro que acabo de trazar) quién puede sobrevivir en un mundo que ya está bastante «en apuros».

Los que piensan, incluso en el seno de la izquierda, en términos de «recuperación» del viejo desarrollo (en el terreno económico) y que creen poder moderar las pretensiones del Imperio (en el terreno político) están condenados al estupor y la impotencia ante los trágicos acontecimientos que se anuncian.

Notas:

[1] Pueblo del Valle de Aosta, en Italia (Nota del traductor).

[2] Tras el periodo de tiempo pasado desde que se pronunciaron estas palabras, se han reconstruido muchos otros elementos de la situación, por parte del autor y de otros observadores. Se han publicado numerosos libros, en Italia como en el extranjero. Todos apoyan la interpretación que aquí se avanza.

[3] Conviene señalar que esta noticia a duras penas ha sido difundida por los periódicos italianos, y que ha pasado completamente en silencio por parte de las televisiones italianas públicas y privadas.

[4] La Guerra Infinita (Feltrinelli, Milán) se publicó a comienzos del mes de marzo de 2002.

[5] En realidad, como se ha sabido más tarde, este documento formaba parte de un estudio mucho más amplio que llevaba la firma, junto con la de Rumsfeld, de casi todos los miembros más destacados de la actual administración estadounidense. Se trataba del PNAC (Project for a New American Century), una especie de manifiesto estratégico de los new cons, es decir, los que se definen como los «Nuevos conservadores».

jueves, 17 de enero de 2008

Jefe de espionaje de Estados Unidos quiere autoridad para monitorear todo el tráfico de Internet.

El director de los organismos de espionaje del país reveló que el gobierno quiere tener autoridad para leer toda la información que pasa por Internet en Estados Unidos, incluso mensajes de correo electrónico personales. La revista The New Yorker informa que el Director de Inteligencia Nacional Mike McConnell está redactando un borrador de un plan para reescribir las normas acerca de la vigilancia en Internet. Le dijo a la revista que el debate sobre la Ley de Vigilancia de Inteligencia Extranjera (FISA, por sus siglas en inglés) será como “un paseo por el parque comparado con esta”.

www.democracynow.org/es

Human Rights denuncia la existencia de 227 menores de edad condenados a cadena perpetua en California.

El Senado del estado de California debe aprobar este mes una ley para poner fin a la condena de menores de edad a prisión perpetua sin posibilidad de obtener el beneficio de libertad condicional, señaló hoy Human Rights Watch en un informe sobre una práctica abolida en casi todo el mundo.

En el informe de 100 páginas titulado "Cuando muera me enviarán a casa: Jóvenes sentenciados a prisión perpetua sin libertad condicional en California", Human Rights Watch describe que en muchos de los casos donde los delincuentes juveniles fueron procesados junto con un adulto, los jóvenes recibieron condenas más severas que sus copartícipes mayores. Hay 227 presos en el estado de California condenados como delincuentes juveniles a prisión perpetua sin derecho a libertad condicional.

"El hecho de condenar menores de edad a prisión perpetua sin libertad condicional significa que morirán en prisión sin la posibilidad de una segunda oportunidad en la vida", señaló Elizabeth Calvin, defensora de los derechos de los niños de Human Rights Watch y autora del informe. "La población puede permanecer segura sin la necesidad de encerrar a los menores de por vida por crímenes que cometieron cuando aún eran demasiado jóvenes para votar, beber o incluso conducir".

Para la elaboración del informe, Human Rights Watch entrevistó a 27 personas condenadas de por vida sin derecho a libertad condicional por crímenes cometidos en edades que van desde los 14 a los 17 años. El informe se basa en archivos del Departamento de Corrección y Rehabilitación de California y analiza datos obtenidos en una encuesta llevada a cabo por Human Rights Watch que abarcó a más de la mitad de la totalidad de los jóvenes que cumplen este tipo de condenas.

Pese a la creencia popular contraria, Human Rights Watch reveló que la prisión perpetua sin derecho a libertad condicional no está reservada para aquellos menores que cometen los peores crímenes o que muestran signos de ser criminales irredimibles. De hecho, el 45 por ciento de los jóvenes californianos condenados a prisión perpetua sin libertad condicional por haber participado en un homicidio no mataron a la víctima. Muchos fueron condenados por homicidio preterintencional, o por cooperar o asistir en el asesinato, pues custodiaban el área mientras se cometía el delito o bien participaban en otro acto delictivo al tiempo que tenía lugar el homicidio.

En aproximadamente el 70 por ciento de los casos reportados a Human Rights Watch en los que el joven no actuaba solo, al menos uno de sus cómplices era un adulto. La encuesta revela que en el 56 por ciento de estos casos el adulto recibió una sentencia menor que el joven.

Muchos de los jóvenes encuestados escribieron mensajes emotivos expresando su remordimiento y ofreciendo disculpas a las familias de sus víctimas.

A nivel nacional, en un estudio realizado por Human Rights Watch en 2005 se estimó que el 59 por ciento de los infractores juveniles que cumplían cadena perpetua sin derecho a libertad condicional en los Estados Unidos habían cometido por primera vez un delito, y ni siquiera existía en sus antecedentes algún registro de un caso delictivo en su contra.

Otros estados que están considerando reformas o han iniciado esfuerzos para eliminar la sentencia incluyen Florida, Illinois, Louisiana, Michigan y Washington.

El derecho internacional prohíbe la condena de infractores juveniles, y esta práctica se encuentra igualmente establecida en casi todos los demás países del mundo. Human Rights Watch estima que sólo siete personas fuera de los Estados Unidos se encuentran actualmente cumpliendo condenas perpetuas sin derecho a libertad condicional por crímenes cometidos cuando eran menores de edad.

"La misma inmadurez que lleva a los menores a cometer los crímenes en primer lugar los deja mal preparados para navegar el sistema de justicia criminal, por lo que son más propensos que los adultos a recibir condenas más severas", señaló Calvin. "Algunos de los jóvenes que entrevisté, por ejemplo, no comprendían el sistema de aceptación de culpabilidad a cambio de una reducción de la pena, de manera que rechazaban una sentencia de quince años por considerarla muy larga y terminaban recibiendo prisión perpetua".

Uno de los entrevistados, Dave U., quien tenía 16 años de edad al momento de cometer el crimen, dijo que tuvo varios cómplices adultos, uno de los cuales era más de 10 años mayor que él:

"Pensé que esos tipos mayores serían mis amigos, pero al final, dijeron que fui yo quien hizo todo".

Casi todos los entrevistados dijeron que no comprendían enteramente el procedimiento judicial, su rol en el proceso y las consecuencias que estaban en juego. Jeff S., quien tenía 16 años de edad al momento de cometer el crimen, señaló a Human Rights Watch:

"Ni siquiera sabía que me habían dado prisión perpetua sin derecho a libertad condicional hasta que hablé con mi abogado luego de la audiencia."

California tiene los índices más altos a nivel nacional en disparidad racial en la imposición de condenas de por vida sin derecho a libertad condicional para delincuentes juveniles. Los jóvenes afroamericanos cumplen este tipo de condenas en una proporción 18 veces mayor que los jóvenes blancos, mientras que los jóvenes latinos lo hacen en una proporción cinco veces mayor.

A pesar de que no existe evidencia que indique que dichos jóvenes no pueden ser rehabilitados, muchos de los jóvenes que cumplen condenas perpetuas sin libertad condicional señalaron que sus sentencias no les permiten participar de programas de rehabilitación dentro de la prisión.

Se prevé que la Ley de Reforma de la Cadena Perpetua sin Derecho a Libertad Condicional para Delincuentes Juveniles (SB 999) será sometida a votación en el Senado estatal antes del 31 de enero de 2008. En caso de ser aprobada por el Senado y la Cámara de Representantes, el proyecto de ley, propuesto por el senador Leland Yee (D-San Francisco/San Mateo) pondría fin a la condena de delincuentes juveniles a prisión perpetua sin derecho a libertad condicional en el estado de California. Los jóvenes procesados por homicidio aún podrían ser sentenciados a cadena perpetua, pero tendrían la oportunidad de obtener la libertad condicional tras haber cumplido 25 años o más de condena. El proyecto de ley se encuentra avalado por un número considerable y variado de organizaciones, coaliciones y grupos religiosos.

"Incluso los menores procesados por crímenes que han causado terrible sufrimiento son capaces de reformar sus vidas", señaló Calvin. "Los delincuentes juveniles de California deben ser condenados por sus crímenes, pero también merecen la oportunidad de rehabilitarse. Los dirigentes políticos de California deben darles la oportunidad de hacerlo mediante la aprobación de la ley SB 999".

Testimonios seleccionados del informe:

"Cuando nos ofrecieron [a mi cómplice y a mí] 30 años, –30 años exactos, no de 30 a prisión perpetua – teníamos 17 [años de edad]. No comprendíamos. ¿Treinta años? Tenía 17 y en 30 años tendría 47. Me parecía una eternidad. Estábamos en un centro de detención de jóvenes. Dijimos que no".
– Robert D.

"El juez me dejó abrazar a mi madre, y lloré y no podía parar… me dieron perpetua sin libertad condicional y yo no había matado a nadie".
– Ray J., quien tenía 17 años de edad al momento de cometer el crimen, describió el momento en que escuchó la condena.

"Cuando eres chico no te das cuenta cuán frágil es la vida o cuán frágil se vuelve".
– Billy G., quien tenía 17 años de edad al momento de cometer el crimen.

"Mis pensamientos sobre lo que les había hecho – he estado pensando acerca del crimen, mi caso y las víctimas... no comprendí mi situación hasta que tuve más o menos 24 ó 25 años. Comencé a pensar acerca de toda mi vida, lo que mi familia tuvo que atravesar – su dolor y sufrimiento. Comencé a despertar. Comencé a arrepentirme… Sólo yo aceptando lo que les había hecho".
– Roland T., 33 años, describió el proceso mediante el cual comenzó a comprender lo que había hecho y sus remordimientos al respecto.

"[Estaba] muerto de miedo. Medía 5 pies y 6 pulgadas, pesaba 130 libras y me enviaron a la Prisión Estatal de la Bahía Pelícano. Intenté matarme porque no podía soportar lo que me decían las voces en mi cabeza…‘Te van a violar.’ ‘No volverás a ver a tu familia’".
– David C., 29 años de edad, describe el momento en que fue enviado a los 18 años de edad a una de las prisiones de máxima seguridad de California. David tenía 16 años al momento de cometer el crimen.

Informe completo (en inglés)

Más información sobre los derechos humanos en EEUU

www.rebelion.org

La crisis de IU.

-Crisis:

La candidata de Iniciativa -la corriente crítica de EU reconvertida en partido- Isaura Navarro propuso ayer al PSOE un pacto para formar listas conjuntas al Senado en las tres circunscripciones de la Comunitat. Los representantes de Iniciativa en Castelló cargaron contra el sector oficialista de Glòria Marcos, a quien responsabilizaron del "espectáculo circense" que está dando EU y de judicializar la vida interna del partido.
Carles Mulet, miembro Consejo Político Federal de IU, fue el encargado de presentar a las candidatas Isaura Navarro, "la sexta diputada de la provincia" pese a concurrir por Valencia, y Anna Claramonte, que irá por Castelló. Mulet pidió disculpas al electorado por la imagen "bochornosa" y atribuyó el cisma a la "imposición" de candidatos por parte de la dirección autonómica, "a través de una asamblea en la que se excluyó al 30% de representantes". Los críticos, con la bendición de Madrid, han impulsado un proceso de primarias -"un afiliado, un voto"- que ha sido objeto de demanda por parte de la cúpula de EU. De hecho, hoy está prevista que una jueza decida si anula o valida las primarias.

Por su parte, Isaura Navarro, propuso a los socialistas "ir unidos en las listas al Senado" para impedir que el PP gane la cámara alta. Esta hipotética coalición la integrarían el PSPV, Bloc, Iniciativa y Els Verds. Según señal, la opción que representa "es la de la izquierda útil que solventa los problemas".
Navarro criticó el "espectáculo lamentable" que se está dando en EU. "Cuando se lleva la política a los tribunales, ésta se ha acabado, ya que demuestra la incapacidad para dialogar". En este sentido, mostró su rechazo a que "sea un juez el que decida lo que es bueno o malo para EU". Subrayó que el Consejo Político Federal de IU decidirá el domingo las candidaturas "y si hay otra que no sea la nuestra, estará fuera de IU".

www.levante-emv.com

Se veía venir y ya está aquí. El "todos los progres unidos y el que no se suma es que no es de izquierda", que podría ser perfectamente el eslogan de Llamazares y los suyos, está servido. En medio de una crisis total de la Coalición en la Comunidad Autónoma de Valencia, la diputada Isaura Navarro, afin a las tesis llamazaristas, se descuelga con una propuesta al PSOE para que su sector vaya unido en las listas del senado. La iniciativa recuerda a lo pactado en el año 2000 entre Francisco Frutos y Joaquin Almunia.

www.insurgente.org


Iniciativa del Poble Valencià, el Bloc, Projecte Obert i els Verds-Esquerra Ecologista han proposat al PSPV de concórrer conjuntament al senat espanyol a les eleccions del 9 de març. La diputada d’EU Isaura Navarro ha dit que havien mantingut contactes informals amb els socialistes i que n’esperaven una resposta. Les formacions que han fet la proposta al PSPV ja van arribar divendres a un principi d’acord per presentar-se en coalició per al congrés.

Ara queda pendent de definir el programa electoral i que l’acord, que suposa que Isaura Navarro sigui la cap de llista per València, sigui ratificat pels òrgans de direcció de les formacions que integraran la coalició.

Aquest acord s’assolia al mateix temps que la militància d’EUPV ratificava en referèndum les candidatures oficialistes a les eleccions del 9 de març. La direcció d’EUPV considera que els únics candidats legítims són aquests, i ha denunciat el procés de primàries decidit per la direcció federal d’Izquierda Unida. La coordinadora, Glòria Marcos, va presentar una demanda contra la convocatòria de les primàries, per a qual cosa la direcció d’EUPV i la d’IU hauran de declarar demà als jutjats.

www.vilaweb.cat

La dirección de IU considera que si Esquerra Unida del País Valencià (EUPV) no retira la demanda de protección de los derechos fundamentales presentada contra IU y sigue adelante sus listas ratificadas por la militancia en el referéndum de la semana pasada, se situará "fuera del partido".

Eso señalaron dirigentes de IU después de que el juzgado de primera instancia número 6 de Valencia citase para hoy a las partes en el procedimiento abierto a raíz de la demanda presentada contra IU por la coordinadora de EUPV, Glòria Marcos, los cabezas de lista por las tres circunscripciones elegidos en la Asamblea de diciembre -Antonio Montalbán, Miguel Ángel Amorós y Concha Amorós- y otros cinco militantes.

EUPV pide en la demanda que se anule el proceso de primarias acordado por la Presidencia Federal de IU el pasado 18 de diciembre por entender que "vulnera" el derecho fundamental a la participación ciudadana recogido en la Constitución y supone un "absoluto fraude" que "carece de todo apoyo estatutario".

La dirección IU dijo que si EUPV mantiene la demanda, sus candidaturas "no van a tener mucha discusión el próximo domingo", cuando se reúna el Consejo Político Federal.

"Cualquier posibilidad de diálogo de aquí al domingo pasa por retirar esa demanda", señalan los "llamazaristas", quienes pretenden hacer público los resutados de unas primarias, a las que no se han presentado más que los candidatos llamazaristas, el próximo 18 de enero, dos días antes de que se reúna el Consejo Político federal.

Según la dirección llamazarista, si EUPV mantiene sus candidaturas y decide concurrir con ellas a las elecciones de marzo, "ya no lo haría desde dentro de IU", sino "desvinculada" de la organización federal.

La citación realizada por el juzgado a IU va dirigida a su coordinador, Gaspar Llamazares, que delegará en el coordinador permanente y responsable de Finanzas, Rubén Fernández, quien acudirá acompañado del abogado de IU federal.

Mientras tanto, los "llamazaristas" del País Valenciá, Iniciativa del Poble Valencià (IdPV), Bloc, Projecte Obert y Els Verds-Esquerra Ecologista han propuesto al PSPV concurrir juntos al Senado en las próximas elecciones generales.

Según la diputada nacional Isaura Navarro, con esta medida se pretende aunar esfuerzos para que la izquierda obtenga más senadores y no se deje paso a la derecha.

Preguntada por la posibilidad de que este pacto para la Cámara alta salga adelante, Navarro, representante de IdPV, explicó que, sólo se ha mantenido una "conversación informal" con el PSPV, "por lo que estamos a la espera de que nos den una respuesta". IdPV ya ha suscrito un principio de acuerdo con el Bloc, Projecte Obert, y Els Verds para concurrir en coalición al Congreso.

www.larepublica.es

-¿Crisis resuelta?

Glòria Marcos se felicita por “un acuerdo que devuelve las cosas a la normalidad, reconociendo la competencia de EUPV para hacer las listas de IU en el País Valenciano de acuerdo con sus procedimientos estatutarios”.

El acuerdo al que han llegado las direcciones de IU y de EUPV en el Juzgado de Instrucción Civil número 7 de Valencia (16/01/08) tiene valor de sentencia firme, y por tanto debe ser acatado en todos sus términos.

En el mismo, se reconoce por IU la validez de la Asamblea de EUPV del 17 de noviembre que eligió las listas encabezadas por Antonio Montalbán, Concha Amorós y Miguel Ángel Pavón, que IU ha de considerar “con carácter preferente” al resultado del proceso de primarias, que no tiene carácter vinculante.

Ambas partes se comprometen a reunirse para aproximar posiciones, pero en el acuerdo se deja absolutamente claro que “Esquerra Unida formalizará las candidaturas definitivas que someterá a la ratificación del Consejo Político Federal sin que en ningún caso éste pueda proceder a la sustitución o modificación de las mismas, conforme a las competencias estatutarias de EUPV y de IU Federal”.

La coordinadora de EUPV, Glòria Marcos, se ha felicitado por “un acuerdo que pone fin a una situación indeseada, y calla definitivamente a quienes han estado poniendo en duda la legalidad y legitimidad de los procesos democráticos de EUPV para la elección de sus candidaturas”. “Este es un buen acuerdo para los afiliados y afiliadas de Esquerra Unida, y sobre todo para nuestros votantes y la ciudadanía en general”, remarca la coordinadora.

Marcos se ha mostrado, “como siempre”, dispuesta a dialogar con la dirección federal de IU, pero “sobre la base del respeto a las decisiones soberanas y democráticas de la militancia de EUPV, que eligió las candidaturas en una Asamblea con todas las garantías, y las ratificó en un referéndum por más del 90% de los votos”. La coordinadora de EUPV avisa que esto afecta no sólo a las listas, sino también a la política de alianzas, ya que la afiliación de EUPV ha ratificado el pacto con Izquierda Republicana, y “quienes han negociado por su cuenta un acuerdo con el Bloc no tienen ninguna legitimidad ni competencia para utilizar las siglas de EUPV ni de IU”.

La coordinadora ha manifestado que “EUPV cree firmemente en el proyecto federal de Izquierda Unida, del que somos parte fundadora”, y que espera que “las cosas vuelvan a su cauce y todos unamos esfuerzos para hacer la mejor campaña electoral y conseguir los mejores resultados para el proyecto de izquierda alternativa que representan EUPV e IU”, concluye Marcos. 16 de enero de 2008 Gabinete de Prensa de EUPV.

www.eupv.org

Las direcciones de Izquierda Unida y de Esquerra Unida del País Valencià (EUPV) alcanzaron hoy (16/01/08) un acuerdo, en la vista celebrada en el juzgado de primera instancia número 7 de Valencia, por el que la federación valenciana pide el archivo de las medidas cautelares que había solicitado para la suspensión de las primarias y la organización federal acepta "tomar en consideración con carácter preferente" las listas ya aprobadas por EUPV y considerar además "no vinculante" la consulta interna convocada por la Presidencia de IU.

Ambas partes se comprometen también a "reunirse con posterioridad al objeto de aproximar posiciones", según figura en el acuerdo suscrito por ambas partes, que también establece que EUPV "formalizará las candidaturas definitivas que someterá a la ratificación del Consejo Político Federal" sin que "en ningún caso" este último órgano "pueda proceder a la sustitución o modificación de las mismas, conforme a las competencias estatutarias" de EUPV y de IU.

IU federal acepta "tomar en consideración con carácter preferente" las candidaturas aprobadas por EUPV en su Asamblea del pasado 17 de noviembre, que eligió como cabezas de lista a Antonio Montalbán, Miguel Ángel Pavón y Concha Amorós, y a no dar "carácter vinculante" al proceso de primarias que finaliza el próximo viernes y que tiene por objeto que la militancia se pronuncie también sobre las opciones de Isaura Navarro, Ana Claramonte e Ismael Vicente.

El acuerdo fue rubricado en el juzgado en presencia del coordinador de la permanente y responsable de Finanzas de IU federal, Rubén Fernández, y la coordinadora de EUPV, Glòria Marcos, y supone que ambas partes "de común acuerdo" piden el archivo de las medidas cautelares de suspensión de primarias propuestas por la federación valenciana en la demanda de protección de derechos fundamentales presentada contra la dirección federal.

La Coordinadora de EUPV, Glòria Marcos, que estuvo acompañada de los cabezas de lista, se mostró satisfecha del acuerdo alcanzado, porque, según dijo, reconoce la legitimidad de la federación valenciana para presentar las candidaturas, así como la "validez" de la Asamblea que eligió a los número uno por las tres circunscripciones. Supone, según dijo, que "en todo caso, nadie podrá sustituir la capacidad de EU de presentar las listas de EUPV".

Para el sector critico de IU y los sectores que apoyan a la federación valenciana de IU, EUPV, "este acuerdo es la prueba de la apuesta y la defensa de IU, frente a otros modelos no acordados en órgano de dirección alguno", así entienden que los esfuerzos de todo este sector de IU, en defensa de la federalidad y la democracia empiezan a dar sus frutos cuando el Consejo Político de IU ratifique las candidaturas que EUPV aprobó en su asamblea y el acuerdo de coalición con Izquierda Republicana que se refrendo la militancia el pasado día 11 de enero.

Estos sectores han mostrado su disposición a que el CPF del día 20 se a un consejo, en el que el debate político y los acuerdos sustituyan al enfrentamiento y las decisiones de formal unilateral y se cree un nuevo clima que haga posible un trabajo de campaña colectivo y de movilización de toda la militancia y de toda la organización, para ello pedirán participación en la comisión electoral y en la elaboración de las políticas para llevar adelante este proceso.

Gloria Marcos subrayó que la federación valenciana facilitará que se continúe negociando para alcanzar "el acuerdo que mejor conviene a los afiliados y, sobre todo, a la ciudadanía", pero dejó claro que considera irrenunciable que se mantengan los cabezas de listas aprobados ya por EUPV en su Asamblea.

Matizó que, en el caso de la Comunitat, "ha hablado ya la afiliación no sólo en una Asamblea, sino en un referéndum, y eso es muy difícil tirarlo hacia atrás". Marcos destacó así que defenderá "hasta el final" la soberanía y las competencias de EUPV y, sobre la posibilidad de que el Consejo Federal de IU no ratifique estas listas, señaló que "queda claro" en el acuerdo firmado hoy que será EUPV "quien vuelva a presentar una candidatura" si eso ocurre, porque "nadie puede sustituir la competencia de EU" a la hora de formalizar las listas.

www.rebelion.org

Israel asesina a diecinueve palestinos pero los medios de desinformación masiva guardan un silencio sospechoso.

¿Se imaginan ustedes que un atentado palestino hubiese causado tantos muertos?¿Se imaginan las portadas de hoy de toda la prensa internacional?¿Se imaginan a los correveidiles de la CNN, la FOX o Euronews conectando en directo? ¿Se imaginan a los sesudos analistas que llenarían diarios y programas de todo tipo para decirnos lo muy terroristas que son los palestinos? Nada de eso ha ocurrido esta vez porque los muertos son palestinos.

El ejército israelí mató ayer en Gaza a 19 palestinos, 13 de ellos del movimiento Hamás.

La incursión en Gaza, calificada de “masacre” por el presidente palestino Mahmud Abas, se produjo pese a las negociaciones de paz entre israelíes y palestinos que, según planes de EE. UU., deberían desembocar en un acuerdo de paz en el 2009.

Según Hamás, entre los 13 miembros de su brazo armado muertos ayer, figura Husam A-Zahar, hijo de 24 años del dirigente fundador del grupo, Mahmud Al Zahar, y Rami Farahat, hijo de una diputada de Hamás.

Ambos fueron abatidos por impactos de balas o de proyectiles de tanque en la incursión israelí en el barrio de Al Zeitun en Gaza.

Cuatro palestinos, cuyas identidades se desconocen, también murieron y otros 50 resultaron heridos, según fuentes médicas.

El ejército israelí afirmó que la operación iba dirigida “contra las amenazas terroristas” y, según una portavoz, los militares abrieron fuego contra combatientes que se acercaban a ellos y contra un vehículo con hombres armados.

Según la vocera, los soldados de Israel los identificaron y a continuación abrieron fuego.

Por la noche, dos palestinos murieron y cuatro más sufrieron heridas por el disparo de un misil israelí en Beit Hanun, en el norte de la franja de Gaza, agregaron.

Zahar, que ya perdió a su primogénito en un ataque israelí en 2003, dijo que responderá a Israel “con el único lenguaje que entiende”, en alusión al uso de la fuerza.

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Hubo una vez, una revolución en Alemania.

Dos libros relativamente recientes nos hablan de esta revolución clave en la historia del siglo XX. El primero es La revolución alemana de 1918-1919, de Sebastián Haffner (Inédita Editores), el segundo es Rosa Luxemburgo y Leo Jogiches, de Maria Seidemann (Munich Ed), de lectura recomendada para comprender todos los desastres provocados por su frustración.

El estallido de la Primera Guerra Mundial fue una tragedia para los trabajadores. En Alemania, en agosto de 1914, el desencadenamiento del nacionalismo y del chovinismo no excluye a la socialdemocracia. El “socialchovinismo” rechazado por los internacionalistas tenía en realidad raíces bastante profundas en este partido. Su líder y principal fundador, August Bebel, autor de un magnífico libro sobre La Mujer, había mostrado el peso de la influencia “patriotera” cuando, ya en 1912 se había declarado dispuesto a tomar el fusil “para defender nuestro pueblo contra el despotismo: ruso...”. No se trata de un fenómeno aislado. Mientras que en las publicaciones del partido y en particular desde la Neue Zeit, el célebre órgano teórico dirigido por Karl Kautsky, se preconiza constantemente el internacionalismo, eso sí un poco abstracto, pero eso era muy habitual en todo el movimiento obrero. La “idea de la nación” se abre también camino en el interior del movimiento. Algunos intelectuales, agrupados en torno a la revista Sozialistische Monatshefte, obran activamente en este sentido. Sus principales representantes, Cohen-Reuss y Joseph Bloch, admiten con cierta reserva incluso la política colonial del Gobierno y critican únicamente algunos de sus “excesos”, pero en sus denuncias apuntaban más contra los británicos.

Los trabajadores se encontraban particularmente influidos por la actitud general del partido y de las organizaciones sindicales. El radicalismo totalmente formal que sigue siendo la línea oficial del movimiento y que impide que los grandes problemas de la época -la guerra, el imperialismo, el papel internacional de Alemania- puedan ser cuestionados seriamente (salvo por algunos muy raros intelectuales) permitirá que este vasto movimiento se encuentre absolutamente desarmado ante el gran cataclismo que va a trastornar a la sociedad. Los numerosos cuadros permanentes, sobre los cuales descansaba el movimiento y que son muy fieles a la organización, se hacen una idea bastante simple del mundo que les rodea: no piensan, en realidad, que la socialdemocracia, ante la hostilidad cotidinianamente reafirmada del feudalismo y de la burguesía, pueda llegar jamás a tomar las responsabilidades de gobernar.

De hecho, casi toda la literatura socialista de la época testimonia un profundo fatalismo. Los dirigentes del partido permanecen adheridos al radicalismo verbal, pero también muestran una gran comprensión frente al “reformismo” cotidiano. Ellos serán los principales artesanos del repliegue del movimiento sobre sí mismo. De un cierto aislacionismo: destinado a preservar las organizaciones socialistas y sindicales. Están preocupados por evitar un choque demasiado brutal con el orden dominante, de algo incontrolado que les exponga a una verificación de la visión vaga e idealista de la alternativa que creen representar. Ésta y no otra es su preocupación esencial. Al mismo tiempo, se conserva cuidadosamente el vocabulario radical, revolucionario. Esto explica la impresión, para los observadores de la época, de que este gran movimiento, mantenido firmemente al margen por las autoridades y denunciado como incurablemente “subversivo”, se planteaba como tarea inmediata el derrocamiento de las estructuras sociales y de la sociedad.

Cierto es que, mucho antes del comienzo de la Primera Guerra Mundial, el ala marxista revolucionaria de la socialdemocracia había criticado ya violentamente la política del verbalismo, había negado que “el período tranquilo” pudiese prolongarse eternamente. Dicha corriente revolucionaria que se inspira, a veces, en las enseñanzas de la revolución rusa de 1905 y en los enormes movimientos huelguísticos de la época, y se expresa en dos libros clásicos de Rosa Luxemburgo, Reforma o revolución, y Huelga de masas, partidos y sindicatos. La dificultad radica en que, al querer definir de manera más precisa su proyecto revolucionario, a una dificultad considerable: la de que la sociedad alemana, con todo y ser retrógrada en sus estructuras políticas, en su comportamiento respecto a las fuerzas obreras crecientes, está fuertemente marcada por el extraordinario crecimiento de las fuerzas productivas, por el fantástico desarrollo de la industria, que proporciona innegables posibilidades de promoción a la clase trabajadora.

La pregunta es, ¿cómo, en estas condiciones, elaborar un proyecto socialista que se adapte a estas estructuras, y cómo no sucumbir a la tentación de un revolucionarismo puramente verbal? A esta dificultad objetiva se encuentra constantemente enfrentada el ala izquierda del partido, obligada, a lo largo de su tentativa, a admitir su impotencia, ya que el movimiento es “reformista” en sus profundidades, dispuesto a disolver la contrasociedad que él forma ya unirse al mundo exterior, es decir, a la sociedad tal como es, a condición de que se pueda arreglarla e introducir el bienestar y la democracia política. El fracaso del ala izquierda del movimiento se explica por esta contradicción entre la voluntad revolucionaria de una minoría débilmente anclada en la socialdemocracia y la realidad reformista.

Aunque derrotado en los debates teóricos, el curso de los acontecimientos demostrará que, al contrario que la izquierda, el “revisionismo” está situado en “el sentido de la historia”. Su creciente implantación se explica, en lo esencial, la evolución ulterior del movimiento socialista en Alemania: la adhesión a la guerra, expresión a la vez del deseo de formar cuerpo con la nación y de la esperanza -o ilusión de aprovecharse de ello en el plano político y social, despeja el camino para el reformismo, e inaugura al mismo tiempo la política de la “paz cívica”; es más, el revisionismo práctico ha acabado desbordando al propio Eduard Bernstein, profundamente pacifista, debería desaprobar por razones morales la orientación de los dirigentes del partido como expresión moderada de ciertos socialistas, poco numerosos al principio, que adoptaron la misma de oposición pasiva. Ni hubo, como lo creyeron, en especial Lenin que tenía el referente alemán como intachable hasta 1914, una ruptura radical con la tradición. Hubo una ruptura en la situación, y una continuidad en los métodos. La guerra no hizo sino revelar más claramente la verdadera orientación del movimiento socialista.

Todavía, a principios de la Primera Guerra Mundial, los socialdemócratas alemanes estaban desorientados. Ciertamente, durante los años que precedieron al cataclismo, habían levantado su voz para estigmatizar el “lenguaje fuerte” de Guillermo II y para denunciar a los ilusos que pensaban que se iba una “guerra fresca y alegre”. Al igual que los representantes de otros partidos de la Internacional Socialista, los socialistas germanos habían prestado toda clase de juramentos por la paz. En todos sus papeles y discursos afirmaban que se opondrían a la guerra con todas sus fuerzas. Incluso llegarían hasta desencadenar una huelga general para impedir la “matanza general”. En Basilea, en 1912, con ocasión de una conferencia internacional de los partidos socialistas, habían unido sus voces a las de sus camaradas extranjeros en este sentido, y nadie lo dudó. Pero la historia no fue así. A la hora de la verdad de agosto de 1914, cuando los acontecimientos se precipitaron de forma trágica y sorprendente, se puso en evidencia que no existía identidad entre el concepto teórico y la realidad profunda del movimiento. Su mayoría mostró su tendencia irresistible hacia la integración.

El viejo internacionalismo verbal que predicaba el entendimiento entre los pueblos, la paz entre los países, el que denunció las tendencias militaristas y los preparativos de una guerra de anexión, busca su acomodo entre el torrente monárquico-patriotero. Salvo la minoría internacionalista, la sociedad de los trabajadores socialistas no se había preparado por contrarrestar la oleada bárbara que se desencadenó sobre el país. No supo como oponerse a esta corriente nacional que acabó sumergiendo a todas las clases, a darla la primacía a los “héroes”, y causar el éxtasis de la intelligentzia, como sería el caso distinguido del sociólogo Max Weber que habló “de esta maravillosa guerra”, y del mismísimo Thomas Mann que proclamó que ya no admitiría más que los “valores alemanes”. Luego, no todos se arrepintieron como el autor de Los Bundebroock.

Los socialdemócratas y los sindicalistas establecidos, así como la mayoría de las asociaciones obreras, con algunas excepciones, se sintieron identificados con el discurso de su portavoz que declaró en los primeros días en los que se lamenta que las negociaciones no hayan resultado, para situar la responsabilidad en el enemigo, y acabar hablando de un pueblo que dará su sangre en la lucha por la libertad. Es más, cuando tienen lugar la proclamación en favor de la Unión Sagrada, les llega un sentimiento que antes no tuvo ocasión de manifestarse tan claramente: “Por fin el régimen se decide a reconocer a nuestro movimiento como a un interlocutor válido», exclama un diputado socialista.

El canciller Bethmann-Hollweg se declaró feliz por la “evolución de la socialdemocracia”, y no dejó de traslucir su satisfacción. Explicó que contrariamente a lo que se ha dicho, la socialdemocracia no había establecido ningún “pacto”, secreto o no, con el Gobierno. No ofreció su apoyo al esfuerzo de guerra para obtener a cambio la promesa de la creación de “una Alemania más social y más democrática”. Pura y simplemente, la mayoría del movimiento obrero alemán, anteriormente rechazado por la jerarquizada sociedad bismarckiana, considerado como un cuerpo extraño por un régimen dominado socialmente por los industriales, por los Junker y las antiguas castas aristocráticas, se aferró ávidamente a la “oportunidad” que les daba la Historia, de escapar a la marginación política y de formar parte de la patria.

Este fue el espíritu con que Ebert, Scheidedemann y Legien, jefes del partido socialista y de los sindicatos, actuaron en 1914, y lo seguirían haciendo después. Habían cruzado el Rubicón en un camino opuesto al del socialismo y la libertad, y se sintieron respaldados por la gran mayoría de la clase obrera y de sus adheridos. De todos los diputados del Reichstag, solamente los jóvenes Karl Liebknecht y Otto Rühle, votaron en contra de los créditos de guerra. La calle estaba literalmente ocupada por la corriente nacional-imperialista. Los internacionalistas fueron apartados como “lunático”, como un “cuerpo extraño”. Esta minoría persistió, sin conservar otros apoyos que los del ala radical del movimiento, enraizada esencialmente en Berlín, en Bremen, en varias ciudades de Sajonia, y sobre todo en Leipzig. Se había impuesto la “comunidad nacional”, cuyo elogio hicieron todos los representantes del Gobierno imperial, los portavoces de todos los partidos, incluyendo ahora el socialdemócrata. Semejante unanimidad llevó al emperador Guillermo II a proclamar: “No conozco a los partidos, conozco sólo alemanes".

Obviamente, para Karl Liebknecht y Rosa Luxemburg, esta actitud de los dirigentes socialistas no podía dejar de aparecer como la expresión de una traición respecto a los ideales del socialismo, respecto a la doctrina enseñada a lo largo de todos los años que habían precedido a la guerra. Pero la gran masa de la clase obrera hizo indiscutiblemente causa común con sus dirigentes, otra cosa es que esto no les justifica de ninguna manera. Para los trabajadores menos conscientes, rechazar el orden existente es una cosa, pero tener que hacer además con los líderes que hasta el momento habían estado con ellos, resulta doblemente arduo. Está claro que el concepto de “traidores” resulta insuficiente, no contribuye a la explicación del porqué ya que el “socialchovinismo” se situaba en todos los niveles, incluyendo a los socialistas de los demás países. En realidad, la actitud patriótica de la población obrera, reflejo de su deseo profundo de ser «admitida" en el seno de la nación y de ser librada de su aislamiento moral, tan difícil de soportar, fue, al comienzo de la “Gran Guerra”, la expresión más profunda de la mentalidad dominante en un movimiento más atraído por los cambios parciales que por una nueva sociedad.

Pero ahora venía otra pregunta, si se trataba de mejores parciales, ¿en qué la guerra y la Unión Sagrada iban a permitir dichas mejoras, las reformas sociales y políticas que hasta la derecha repetía?. Salvo los más lúcidos, todo indica que para la mayoría de los líderes socialistas y burócratas sindicales, dichas reformas tendrían que llegar. La guerra, que ellos no habían querido, pero que había aceptado hasta el extremo de convertirse muchos de ellos en voluntarios entusiastas, tenía que ser para mejorar la situación social, aunque no se planteaban el precio. Seguían pensando que todo llegaría gradualmente, ni imaginaban todo lo que estaba por llegar.

La guerra y sus desastres trajeron la revolución. Esta tuvo lugar la semana del 4 al 10 de noviembre de 1918. El estallido revolucionario alemán, protagonizado por miles de trabajadores y soldados, supuso de entrada el derrocamiento coyuntural de la antigua autoridad y su sustitución. Alemania pasó de una dictadura militar a una república de consejos de trabajadores y soldados, como elementos -todavía embrionarios, sin un proyecto común como habían sido los soviets en Rusia- de un nuevo orden. Esa revolución, según Haffner, no fue en primera instancia ni socialista, ni comunista, aunque ambos partidos estaban en todas partes. Fue inicialmente republicana y pacifista y, sobre todo, antimilitarista, los soldados rusos y alemanes confraternizaron en muchos frentes. Alemania estaba perdiendo la guerra y las ilusiones del verano de 1914 habían dejado paso a un profundo pesimismo. Los nuevos órganos de gobierno y dirección no eran ni espartakistas ni bolcheviques, no lo podían ser, el partido de la revolución estaba muy por debajo de las circunstancias. El papel central lo jugaron los que inicialmente estaban en mejores condiciones para hacerlo: los socialdemócratas. Los mismos que habían apoyado el esfuerzo de guerra.

Medio año después, la revolución, cuyo objeto principal había sido terminar con la guerra y derrocar al poder militar ya la monarquía (lo que significaba, de paso, el arrumbamiento de las clases dirigentes), se había quedado a mitad de camino, sus líderes más reconocidos, Rosa Luxemburgo, Karl Liebknecht y Leo Jogiches, habían sido asesinados por tropas comandadas por el “socialista” gustav Noske. No lo hicieron en nombre del pasado, hablaban de una revolución, otra revolución, la intermedia, la que traería la paz y la concordia. Lo que sí trajo fue una "ola de derechas" que llevaría a ese país primero a la República de Weimar, y un poco más adelante al III Reich.

El historiador alemán Sebastián Haffner -cuya obra Historia de un alemán fue un éxito impresionante de ventas en su país- explica en su historia de la revolución que ésta, más que vencida, la revolución fue traicionada, no fue otra cosa lo que clamaron espartakistas y anarquistas en su momento. A la pregunta de ¿por quién?, La respuesta es elemental: por los dirigentes del Partido Socialdemócrata Alemán (SPD), a cuyo frente estaba Friedrich Ebert y el sanguinario Noske que, según el autor, hubiera estado mejor alistado en las filas del nacionalsocialismo que en las de la socialdemocracia. Los mismos que se habían apuntado a la “integración” cuando las calles estaban llenas de patriotas, lo volvieron a hacer cuando las calles estaban llenas de trabajadores en armas. Pero su lenguaje era ahora diferente, ahora la “integración” pasaba por la promesa de una “república socialmente avanzada”, un recurso que el estalinismo emplearía años más tarde para contrarrestar la revolución española.

La historia es conocida por los que nos hemos formado en las lecturas de la historia social, pero seguro que ya no lo es tanto. El “socialista” Ebert dijo que odiaba a la revolución "como al pecado", refiriéndose a la revolución socialista, la misma que teóricamente defendían los programas y los estatutos de su partido, y de la que se hablaba en los mítines en los “barrios rojos”. Pero esa revolución era todavía precipitada, significaba romper con las normas sociales liberales, y con la intención de encauzarla hacia la nada, lo que los dirigentes de la socialdemocracia prometieron hasta el último minuto fue para ellos un asunto que había que dejar “para mañana o pasado mañana”. De momento había que consolidar la democracia, por lo que la revolución nunca estaba en el orden del día. Cuando los obreros preguntaban, respondían que la revolución "llegaría" en algún momento; no era algo que se improvisaba. Había una primera etapa de consolidación democrática, la revolución llegaría en la etapa siguiente.

Cuando llegó no la reconocieron. Esta no es. Ante la incomodidad de la dirección del SPD, Ebert tomo partido de forma visible por el bando de la restauración del orden, aunque este orden significara el asesinato de Rosa, Karl y Leo, unos “excesos inevitables” según los actuales historiadores instalados, nos lo explicaba el amigo Rainer Torsstorff en las jornadas de la fundación Andreu Nin sobre los hechos de mayo, tan familiares. Ebert y sus amigos querían salvar exactamente lo que la revolución pretendía destruir: el antiguo Estado y la antigua sociedad, y se pusieron al frente de la vía “intermedia” con el apoyo de los Junkers y de la vieja sociedad que había perdido la iniciativa, y que no tardaría en recuperarla. En dicha recuperación no se detuvieron hasta que auspiciaron el ascenso del nazismo. En ese tramo trágico la socialdemocracia jugó la carta “constructiva” y “legal” hasta el final, hasta el extremo de votar a favor de los plenos poderes que Hinderburg decidió otorgar a Hitler. Este encabezaba un partido minoritario, nada comparable a lo que podía haber sido una coalición socialista-comunista, pero estos últimos -siguiendo los criterios de Stalin- habían optado con hacer antes la guerra a la socialdemocracia. Lo demás ya se sabe, o se debería saber.

Con su libro, Haffner ha tratado de combatir tres leyendas sobre un acontecimiento histórico que se ha tergiversado. En primer lugar hubo una auténtica revolución, la hubo y, como hemos descrito, la sofocaron Ebert y la dirección socialdemócrata. La segunda leyenda señala que lo ocurrido en 1918 no fue la revolución proclamada en los cincuenta años anteriores por la socialdemocracia, sino una revolución bolchevique, una leyenda fraguada por la historiografía socialdemócrata y retomada oportunistamente por el comunismo oficial para atribuirse una gloria que no les correspondía; mediaba un abismo entre los comunistas de principios de los años veinte con el que llevará a cabo la política del socialfascismo. Los primeros tenían el habito de los debates y la confrontación de las tendencias, los otros se habían alineado con el “marismo-leninismo” codificado por los “profesores rojos” al servicio de Stalin.

Las mejores páginas del libro de Haffner son las destinadas a analizar el papel secundario de mitos como Karl Liebknecht, Rosa Luxemburgo y Leo Jogiches, sobre los que el libro de Maria Seideman ofrece un retrato fehaciente y emocionante. En ellas describen la ignominia de su asesinato, y sus dificultades para encabezar el proceso revolucionario. El partido de las tres L (Luxemburgo, Liebknecht, Lenin), contaba con los mayores símbolos de una revolución que les había cogido sin tiempo para estar a la altura de las circunstancias. Este atraso es un factor inexcusable para situarse en los debates sobre el “leninismo” y el “luxemburguismo”, debate que normalmente se desplaza hacia las normas organizativas, así lo hace por ejemplo el Daniel Guerin luxemburguista.

La tercera leyenda según Haffner fue que la revolución tuvo la culpa de que Alemania perdiese la guerra y que apuñaló por la espalda al victorioso Ejército que luchaba en el frente; nada más incierto. La guerra ya estaba perdida cuando estalló la primera revuelta en Kiel, esta leyenda sin embargo fue uno de los grandes argumentos del nazismo La gran paradoja fue que los socialpatriotas, que todavía gozaban del apoyo de la mayoría de la clase obrera organizada, tuvieron que administrar con lealtad “a las instituciones” la derrota de un ejército en el que los soldados ya no creían en sus oficiales. Cuando en 1920 se firma el Tratado de Versalles y la "ola de derechas" se ha instalado en la sociedad alemana, los socialdemócratas acabarían siendo acusados de traición por la burguesía contrarrevolucionaria a la que habían salvado de la revolución.

Recuerdo que hace años, Salvador Giner declaraba que sí había una corriente política “inocente” de los grandes crímenes del siglo XX, esa era la socialdemocracia. Obviamente, se olvidaba de la “Gran Guerra” y del socialimperialismo, de cuando empezó todo. Fueron los principales responsables del aislamiento de la revolución rusa, o sea del primer factor generador del estalinismo, y encauzaron hacia la derrota unos procesos revolucionarios -el de los consejos obreros en Alemania, Hungría e Italia-, que no acabaron en sistemas democráticos consolidados sino que, por el contrario, abrieron el camino al nazi-fascismo.


El asesinato de Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht

La Rosa roja ahora también ha desaparecido./Dónde se encuentra es desconocido./Porque ella a los pobres la verdad ha dicho/Los ricos del mundo la han extinguido. (Bertold Brecht)

La noche del 15 de enero de 1919 en Berlín, fue detenida Rosa Luxemburgo: una mujer indefensa con cabellos grises, demacrada y exhausta. Una mujer mayor, que aparentaba mucho más de los 48 años que tenía.

Uno de los soldados que la rodeaban, le obligó a seguir a empujones, y la multitud burlona y llena de odio que se agolpaba en el vestíbulo del Hotel Eden le saludó con insultos. Ella alzó su frente ante la multitud y miró a los soldados y a los huéspedes del hotel que se mofaban de ella con sus ojos negros y orgullosos. Y aquellos hombres en sus uniformes desiguales, soldados de la nueva unidad de las tropas de asalto, se sintieron ofendidos por la mirada desdeñosa y casi compasiva de Rosa Luxemburgo, "la rosa roja", "la judía".

Le insultaron: "Rosita, ahí viene la vieja puta". Ellos odiaban todo lo que esta mujer había representado en Alemania durante dos décadas: la firme creencia en la idea del socialismo, el feminismo, el antimilitarismo y la oposición a la guerra, que ellos habían perdido en noviembre de 1918. En los días previos los soldados habían aplastado el levantamiento de trabajadores en Berlín. Ahora ellos eran los amos. Y Rosa les había desafiado en su último artículo:

«¡El orden reina en Berlín! ¡Ah! ¡Estúpidos e insensatos verdugos! No os dais cuenta de que vuestro orden está levantado sobre arena. La revolución se erguirá mañana con su victoria y el terror asomará en vuestros rostros al oírle anunciar con todas sus trompetas: ¡Yo fui, yo soy, yo seré!».

La empujaron y golpearon. Rosa se levantó. Para entonces casi habían alcanzado la puerta trasera del hotel. Fuera esperaba un coche lleno de soldados, quienes, según le habían comunicado, la conducirían a la prisión. Pero uno de los soldados se fue hacia ella levantando su arma y le golpeó en la cabeza con la culata. Ella cayó al suelo. El soldado le propinó un segundo golpe en la sien.

El hombre se llamaba Runge. El rostro de Rosa Luxemburgo chorreaba sangre. Runge obedecía órdenes cuando golpeó a Rosa Luxemburgo. Poco antes él había derribado a Karl Liebknecht con la culata de su fusil. También a él le habían arrastrado por el vestíbulo del Hotel Eden.

Los soldados levantaron el cuerpo de Rosa. La sangre brotaba de su boca y nariz. La llevaron al vehículo. Sentaron a Rosa entre los dos soldados en el asiento de atrás. Hacía poco que el coche había arrancado cuando le dispararon un tiro a quemarropa. Se pudo escuchar en el hotel.

La noche del 15 de enero de 1919 los hombres del cuerpo de asalto asesinaron a Rosa Luxemburgo. Arrojaron su cadáver desde un puente al canal. Al día siguiente todo Berlín sabía ya que la mujer que en los últimos veinte años había desafiado a todos los poderosos y que había cautivado a los asistentes de innumerables asambleas, estaba muerta. Mientras se buscaba su cadáver, un Bertold Brecht de 21 años escribía:

La Rosa roja ahora también ha desaparecido.
Dónde se encuentra es desconocido.
Porque ella a los pobres la verdad ha dicho
Los ricos del mundo la han extinguido.

Pocos meses después, el 31 de mayo de 1919, se encontró el cuerpo de una mujer junto a una esclusa del canal. Se podía reconocer los guantes de Rosa Luxemburgo, parte de su vestido, un pendiente de oro. Pero la cara era irreconocible, ya que el cuerpo hacía tiempo que estaba podrido. Fue identificada y se le enterró el 13 de junio.

En el año 1962, 43 años después de su muerte, el Gobierno Federal alemán declaró que su asesinato había sido una "ejecución acorde con la ley marcial". Hace sólo nueve años que una investigación oficial concluyó que las tropas de asalto, que habían recibido órdenes y dinero de los gobernantes socialdemócratas, fueron los autores materiales de su muerte y la de Karl Liebknecht.

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Juicio penal contra el joven que sustituyó la bandera nacional por la republicana en un edificio oficial.

D´Urgell se sentará este viernes en el banquillo de los acusados tras sustituir la bandera nacional por otra republicana en un edificio público de la capital, durante la manifestación que se celebró el 14 de mayo de 2006 con el lema ‘Contra la Precariedad Laboral y por una Vivienda Digna’.

El Juzgado de lo Penal número 5 de Madrid tenía previsto celebrar el juicio el pasado 4 de octubre, pero dos días antes la letrada del acusado renunció a su defensa, alegando haber recibido fuertes presiones en su entorno profesional. Su precipitada renuncia obligó a suspender la vista oral del juicio.

La fiscalía solicita un año de cárcel

D'Urgell enfrenta una petición fiscal de un año de cárcel y el pago de una multa de 4.000 euros por los delitos de ‘ultraje a España' y ‘desórdenes públicos'.

Los hechos se produjeron cuando d'Urgell escaló la fachada de los Juzgados Centrales de lo Contencioso-Administrativo, ubicados en la Gran Vía de Madrid, e instaló una bandera republicana en el mástil donde se encontraba la bandera nacional. Tras ello, fue detenido por varios agentes del Cuerpo Nacional de Policía y tras permanecer detenido por espacio de 27 horas, fue puesto en libertad con cargos.

«Una acusación ficticia y otra de carácter político»

En declaraciones a la prensa en octubre de 2007, d'Urgell mostró su confianza en la Justicia, al asegurar que contra él se siguen «dos acusaciones: una por ‘desórdenes públicos', basada exclusivamente en declaraciones fabuladas por los policías de paisano que le detuvieron; y otra de ‘ultraje a España', de naturaleza política, y por tanto extemporánea a la luz de la doctrina penal en los países desarrollados».

En cuanto a la motivación para el cambio de la bandera en un edificio público, a preguntas de la prensa, d'Urgell declaró que «existe una clara relación entre la elevada tasa de precariedad laboral, el imparable aumento de los precios -sobretodo en el sector de la vivienda- y una forma de gobierno que no es plenamente representativa».

D'Urgell: «votar está despenalizado porque no sirve para nada»

«Que no se nos tenga en cuenta no es la causa, sino un síntoma: se nos roba durante toda la vida y se nos despide cada poco tiempo, porque sencillamente: no importamos», «Cada cuatro años, la ciudadanía asiste a esta simulación democrática por la que se nos concede el ejercicio del voto, permitiéndonos en realidad elegir entre los preelegidos -verdaderos comisarios políticos del capital-, sometidos a una estructura de poder tan firme, que ni siquiera siente la necesidad de disimular aspectos tan obscenos como el de estar encabezada por un militar no electo, vitalicio y hereditario, designado arbitrariamente por un genocida que traicionó su juramento de lealtad a las instituciones democráticas de su país... un país que no era suyo, sino de todos».

D'Urgell afirmó que «no hay separación de poderes, el único poder que cuenta es el de los intereses económicos, frente al que los trabajadores permanecemos indefensos», «(...) todavía hoy se secuestran publicaciones; se cierran partidos políticos; se ignoran derechos colectivos e individuales; se maltrata a detenidos; se procesa a personas acusándolas de haber quemado una hoja de papel (...) nuestro Estado participa en guerras de agresión; comercia con armas prohibidas y pretende ocultar buena parte de nuestra Historia común... todo ello supone una vulneración de las más elementales garantías democráticas que debemos poner de manifiesto y una buena forma de hacerlo es a través de actos pacíficos, sencillos pero llenos de simbolismo, como el cambio de la bandera».

En su opinión «España no debería preocuparse por el color de las telas que decoran el exterior de sus edificios públicos, sino por algo cada vez más evidente: en esta parte del mundo, las garantías propias de un Estado de Derecho no pasan de ser una mera ilusión», «la normalidad democrática en España todavía se percibe como una especie de utopía inalcanzable», «pero un país no son los colores de una tela, sino el bienestar y el respeto a la voluntad de su ciudadanía.», «(...) la naturaleza militar y antidemocrática de nuestra jefatura de Estado no representa un detalle aislado, sino la prueba palpable de que, desde hace 70 años ininterrumpidos, se viene gobernando de espaldas al pueblo».

Según d'Urgell, su intención no era la de menoscabar el honor o la dignidad de España, sino la de «otorgar el uso natural de los símbolos: comunicar ideas», en este caso, la necesidad de «introducir cambios estructurales que faciliten el acceso de los trabajadores al ejercicio de los derechos constitucionales de un puesto de trabajo y una vivienda digna», «Lo que hice con la bandera no fue un cambio, sino un restitución: arrié la rebelde, la enseña de quienes presencian desfiles disfrazados de militar, e icé la legítima, aprobada por unas Cortes Constituyentes que no eran herederas del odio, la vergüenza o el miedo».

Concluyó negando ser un ‘joven radical antisistema' como se le ha tildado en algunos medios y reivindicando su carácter de «trabajador en apuros, consciente de su ciudadanía y decidido a no resignarse hasta vencer», afirmación de la que se desprende el propósito de reincidir.

La vista oral del juicio se celebrará este viernes, 18 de enero de 2008, a mediodía, en el Juzgado número 5 de lo penal, en Madrid.

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